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Zacarías - 1 Zacarías - 2 Zacarías - 3 Zacarías - 4 Zacarías - 5 Zacarías - 6 Zacarías - 7 Zacarías - 8 Zacarías - 9 Zacarías - 10 Zacarías - 11 Zacarías - 12 Zacarías - 13 Zacarías - 14
1:1 En el mes octavo, en el año segundo de Darío, fué palabra de Jehová a Zacarías profeta, hijo de Baraquías, hijo de Addo, diciendo: 1:2 Airóse Jehová con ira contra vuestros padres. 1:3 Decirles has pues: Así dijo Jehová de los ejércitos: Volvéos a mí, dijo Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, dijo Jehová de los ejércitos. 1:4 No seais como vuestros padres, a los cuales dieron voces aquellos profetas primeros, diciendo: Así dijo Jehová de los ejércitos: Volvéos ahora de vuestros malos caminos, y de vuestras malas obras; y nunca oyeron, ni me escucharon, dijo Jehová. 1:5 ¿Vuestros padres, dónde están? ¿y los profetas, han de vivir para siempre? 1:6 Con todo esto, mis palabras, y mis ordenanzas que mandé a mis siervos los profetas, ¿no comprendieron a vuestros padres? los cuales se volvieron, y dijeron: Como Jehová de los ejércitos pensó tratarnos conforme a nuestros caminos, y conforme a nuestras obras, así lo hizo con nosotros. 1:7 A los veinte y cuatro del mes onceno, que es el mes de Sebat, en el año segundo de Darío, fué palabra de Jehová a Zacarías profeta, hijo de Baraquías, hijo de Addo, diciendo: 1:8 Ví una noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo bermejo, el cual estaba entre los arrayanes que están en la hondura; y detrás de él estaban caballos bermejos, overos, y blancos. 1:9 Y yo dije: ¿Quién son estos, Señor mío? y díjome el ángel que hablaba conmigo: Yo te enseñaré quién son estos. 1:10 Y aquel varón que estaba entre los arrayanes respondió, y dijo: Estos son los que Jehová ha enviado, para que anden la tierra. 1:11 Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová, que estaba entre los arrayanes, y dijeron: Hemos andado la tierra, y he aquí que toda la tierra está reposada y quieta. 1:12 Y respondió el ángel de Jehová, y dijo: O! Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no habrás piedad de Jerusalem, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado ya ha setenta años? 1:13 Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consolatorias a aquel ángel que hablaba conmigo. 1:14 Y díjome el ángel que hablaba conmigo: Clama, diciendo: Así dijo Jehová de los ejércitos: Zelé a Jerusalem, y a Sión con gran zelo; 1:15 Y con grande enojo estoy airado contra las gentes que están reposadas; porque yo estaba enojado un poco, y ellos ayudaron para el mal. 1:16 Por tanto así dijo Jehová: Yo me he tornado a Jerusalem con miseraciones: mi casa será edificada en ella, dice Jehová de los ejércitos, y cordel de albañil será tendido sobre Jerusalem. 1:17 Clama aun, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Aun serán mis ciudades esparcidas por la abundancia del bien; y aun consolará Jehová a Sión, y escogerá aun a Jerusalem. 1:18 Y alcé mis ojos, y miré, y he aquí cuatro cuernos. 1:19 Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son estos? y respondióme: Estos son los cuernos que aventaron a Judá, a Israel, y a Jerusalem. 1:20 Y mostróme Jehová cuatro carpinteros. 1:21 Y yo dije: ¿Qué vienen estos a hacer? Y respondióme, diciendo: Estos son los cuernos que aventaron a Judá, tanto que ninguno alzó su cabeza; y estos han venido para hacerlos temblar, y para derribar los cuernos de las gentes, que alzaron el cuerno sobre la tierra de Judá para aventarla.
2:1 Y alcé mis ojos, y miré, y he aquí un varón que tenía en su mano un cordel de medir. 2:2 Y díjele: ¿Dónde vas? Y él me respondió: A medir a Jerusalem, para ver cuanta es su anchura, y cuanta es su longitud. 2:3 Y he aquí que salía aquel ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salía al encuentro, 2:4 Y díjole: Corre, habla a este mozo, diciendo: Sin muros será habitada Jerusalem a causa de la multitud de los hombres, y de las bestias, que estarán en medio de ella. 2:5 Yo seré a ella, dijo Jehová, muro de fuego en derredor, y seré por gloria en medio de ella. 2:6 ¡Oh, oh! Huid de la tierra del aquilón dice Jehová; porque por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dijo Jehová. 2:7 O! Sión, la que moras con la hija de Babilonia, escápate. 2:8 Porque así dijo Jehová de los ejércitos: Después de la gloria él me enviará a las naciones, que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo. 2:9 Porque he aquí que yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo a sus siervos; y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió. 2:10 Canta, y alégrate, hija de Sión; porque he aquí que vengo; y moraré en medio de tí, dijo Jehová. 2:11 Y allegarse han muchas naciones a Jehová en aquel día, y serme han por pueblo, y moraré en medio de tí; y entónces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a tí: 2:12 Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá aun a Jerusalem. 2:13 Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha despertado de su santa morada.
3:1 Y mostróme a Josué el gran sacerdote, el cual estaba delante del ángel de Jehová; y Satán estaba a su mano derecha para serle adversario. 3:2 Y dijo Jehová a Satán: Jehová te castigue, o! Satán: Jehová, que ha escogido a Jerusalem te castigue: ¿No es este tizón escapado del incendio? 3:3 Y Josué estaba vestido de vestimentos viles, y estaba delante del ángel. 3:4 Y hablo, y dijo a los que estaban delante de sí, diciendo: Quitádle esos vestimentos viles. Y a él dijo: Mira que he hecho pasar tu pecado de tí, y te he hecho vestir de ropas nuevas. 3:5 Y dije: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y vistiéronle de ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pié. 3:6 Y el ángel de Jehová protestó al mismo Josué, diciendo: 3:7 Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi observancia, también tú gobernarás mi casa, también tú guardarás mis patios; y entre estos que aquí están te daré plaza. 3:8 Escucha pues ahora Josué, gran sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de tí, porque son varones prodigiosos: He aquí que yo traigo, a mi siervo RENUEVO. 3:9 Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué, sobre la cual una piedra hay siete ojos: he aquí que yo esculpiré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día. 3:10 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, cada uno de vosotros llamará a su compañero debajo de su vid, y debajo de su higuera.
4:1 Y volvió el ángel que hablaba conmigo, y despertóme, como un hombre que es despertado de su sueño, 4:2 Y díjome: ¿Qué ves? Y respondí: Ví, y he aquí un candelero todo de oro, y su bacía, sobre su cabeza, y sus siete lámparas sobre él, siete; y las lámparas que están sobre su cabeza, tienen siete vasos. 4:3 Y dos olivas están sobre él, la una a la mano derecha de la bacía, y la otra a su mano izquierda. 4:4 Y hablé, y dije a aquel ángel que hablaba conmigo, diciendo: ¿Qué es esto, señor mío? 4:5 Y aquel ángel que hablaba conmigo, respondió, y díjome: ¿No sabes que es esto? Y dije: No, señor mío. 4:6 Entónces respondió, y me habló, diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel en que se dice: No con ejército, ni con fuerza: mas con mi Espíritu, dijo Jehová de los ejércitos. 4:7 ¿Quién eres tú, o! gran monte, delante de Zorobabel? en llanura. El sacará la primera piedra con algazaras: Gracia, gracia a ella. 4:8 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 4:9 Las manos de Zorobabel echarán el fundamento a esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a vosotros. 4:10 Porque los que menospreciaron el día de los pequeños principios, se alegrarán, y verán la piedra de estaño en la mano de Zorobabel. Aquellas siete son los ojos de Jehová extendidos por toda la tierra. 4:11 Hablé más, y díjele: ¿Qué significan estas dos olivas a la mano derecha del candelero, y a su mano izquierda? 4:12 Y hablé la segunda vez, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivas que están en los vasos de oro, que revierten de sí oro? 4:13 Y respondióme, diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no. 4:14 Y él dijo: Estos dos hijos de aceite son los que están delante del Señor de toda la tierra.
5:1 Y tornéme, y alcé mis ojos, y miré, y he aquí un volúmen que volaba. 5:2 Y díjome. ¿Qué ves? Y respondí: Veo un volúmen volante de veinte codos de largo, y diez codos en ancho. 5:3 Y díjome: Esta es la maldición que sale sobre la haz de toda la tierra; porque todo aquel que hurta, (como está de la una parte del volúmen) será destruido; y todo aquel que jura, (como está de la otra parte del volúmen) será destruido. 5:4 Yo la sacaré, dijo Jehová de los ejércitos, y vendrá a la casa del ladrón, y a la casa del que jura en mi nombre falsamente; y permanecerá en medio de su casa, y consumirla ha, con sus maderas, y sus piedras. 5:5 Y salió aquel ángel que hablaba conmigo, y díjome: Alza ahora tus ojos, y mira que es esto que sale. 5:6 Y dije: ¿Qué es? Y él dijo: Esta es la medida que sale. Y dijo: Este es el ojo que los mira en toda la tierra. 5:7 Y he aquí que traían un talento de plomo, y una mujer estaba asentada en medio de aquella medida. 5:8 Y dijo: Esta es la maldad, y la echó dentro de la medida, y echó la piedra de plomo en su boca. 5:9 Y alcé mis ojos, y miré, y he aquí dos mujeres que salían, y traían viento en sus alas, y tenían alas como de cigüeña; y alzaron la medida entre la tierra y los cielos. 5:10 Y dije a aquel ángel que hablaba conmigo: ¿Dónde llevan estas la medida? 5:11 Y él me respondió: Para que le sea edificada casa en tierra de Sennaar, y será asentada, y puesta allí sobre su asiento.
6:1 Y tornéme, y alcé mis ojos, y miré, y he aquí cuatro carros que salían de entre dos montes; y aquellos montes eran de metal. 6:2 En el primer carro había caballos bermejos, y en el segundo carro caballos negros, 6:3 Y en el tercer carro, caballos blancos, y en el cuarto carro caballos overos, rucios rodados. 6:4 Y respondí, y dije al ángel que hablaba conmigo: Señor mío, ¿qué es esto? 6:5 Y el ángel me respondió, y díjome: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen de donde están delante del Señor de toda la tierra. 6:6 En el que estaban los caballos negros, salieron hacia la tierra del aquilón; y los blancos salieron tras ellos; y los overos salieron hacia la tierra del mediodía. 6:7 Y los rucios salieron, y procuraron de ir a andar la tierra. Y dijo: Id, andád la tierra; y anduvieron la tierra. 6:8 Y me llamó, y hablóme, diciendo: Mira, los que salieron hacia la tierra del aquilón, hicieron reposar mi espíritu en la tierra del aquilón. 6:9 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 6:10 Toma de los que tornaron del cautiverio, es a saber, de los del linaje de Holdai, y de Tobías, y de Idaía, y vendrás tú en aquel día, y entrarás en casa de Josías, hijo de Sofonías, los cuales volvieron de Babilonia: 6:11 Y tomarás plata y oro, y harás coronas, y ponerlas has en la cabeza de Josué, hijo de Josedec, el gran sacerdote. 6:12 Y hablarle has, diciendo: Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es RENUEVO, el cual retoñecerá de debajo de sí, y edificará el templo de Jehová. 6:13 El edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se asentará, y dominará en su trono; y será sacerdote en su trono; y consejo de paz será entre ámbos a dos. 6:14 Y Helen, y Tobías, e Idaía, y Henel, hijo de Sofonías, tendrán coronas por memorial en el templo de Jehová. 6:15 Y los que están léjos vendrán, y edificarán en el templo de Jehová; y conoceréis que Jehová de los ejércitos me ha enviado a vosotros; y será, si oyendo oyereis la voz de Jehová vuestro Dios.
7:1 Y aconteció que en el año cuarto del rey Darío fué palabra de Jehová a Zacarías, a los cuatro del mes noveno, que es Casleu: 7:2 Cuando fué enviado a la casa de Dios Sarasar, y Rogommelec, con sus varones, a orar a la faz de Jehová: 7:3 Y a decir a los sacerdotes que estaban en la casa de Jehová de los ejércitos, y a los profetas, diciendo: ¿Lloraremos en el mes quinto? ¿haremos abstinencia como habemos hecho ya algunos años? 7:4 Y fué palabra de Jehová de los ejércitos a mí, diciendo: 7:5 Habla a todo el pueblo de esta comarca, y a los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto, y en el séptimo mes estos setenta años, ¿habéis ayunado ayuno para mí? 7:6 Y cuando coméis, y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros? 7:7 ¿No son estas las palabras, que pregonó Jehová por mano de los profetas primeros, cuando Jerusalem estaba habitada y quieta, y cuando sus ciudades en sus al derredores, y el mediodía, y la campiña, se habitaban? 7:8 Y fué palabra de Jehová a Zacarías, diciendo: 7:9 Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgád juicio verdadero, y hacéd misericordia y piedad cada cual con su hermano: 7:10 No agravíeis la viuda, ni al huérfano, ni al extranjero, ni al pobre: ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano. 7:11 Y no quisieron escuchar, ántes dieron hombro rebelador, y agravaron sus oidos para no oir. 7:12 Y pusieron su corazón como diamante para no oir la ley, ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por mano de los profetas primeros; y fué hecho grande castigo por Jehová de los ejércitos. 7:13 Y aconteció, que como él clamó, y no oyeron, así ellos clamaron, y yo no oí, dijo Jehová de los ejércitos. 7:14 Y esparcílos con torbellino por todas las naciones que ellos no conocieron; y la tierra fué asolada detrás de ellos de yentes y vinientes; y la tierra deseable tornaron en asolamiento.
8:1 Y fué palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo: 8:2 Así dijo Jehová de los ejércitos: Yo zelé a Sión de gran zelo, y con grande ira la zelé. 8:3 Así dijo Jehová: Yo torné a Sión, y moraré en medio de Jerusalem; y Jerusalem se llamará ciudad de verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, monte de santidad. 8:4 Así dijo Jehová de los ejércitos: Aun han de morar viejos y viejas en las plazas de Jerusalem; y cada cual tendrá bordón en su mano por la multitud de los dias. 8:5 Y las calles de la ciudad serán llenas de muchachos y muchachas, que jugarán en sus calles. 8:6 Así dice Jehová de los ejércitos: Si esto parecerá dificultoso delante de los ojos del resto de este pueblo en aquellos dias, también será dificultoso delante de mis ojos, dijo Jehová de los ejércitos. 8:7 Así dijo Jehová de los ejércitos: He aquí que yo salvo mi pueblo de la tierra del oriente, y de la tierra donde se pone el sol. 8:8 Y traerlos he, y habitarán en medio de Jerusalem, y serme han por pueblo, y yo seré a ellos por Dios con verdad y con justicia. 8:9 Así dijo Jehová de los ejércitos: Esfuércense vuestras manos de vosotros, los que oís en estos dias estas palabras de la boca de los profetas, desde el día que se echó el cimiento a la casa de Jehová de los ejércitos, para edificar el templo. 8:10 Porque ántes de estos dias no ha habido paga de hombre, ni paga de bestia, ni hubo paz alguna para entrante ni para saliente, a causa de la angustia; porque yo incité todos los hombres, cada cual contra su compañero. 8:11 Mas ahora no haré con el resto de este pueblo como en aquellos dias pasados, dijo Jehová de los ejércitos. 8:12 Porque la simiente de la paz quedará: la vid dará su fruto, y la tierra dará su fruto, y los cielos darán su rocío; y haré que el resto de este pueblo poséa todo esto. 8:13 Y será que como fuisteis maldición entre las gentes, o! casa de Judá, y casa de Israel, así os salvaré, para que seais bendición. No temáis, mas esfuércense vuestras manos. 8:14 Porque así dijo Jehová de los ejércitos: Como pensé haceros mal, cuando vuestros padres me provocaron a ira, dijo Jehová de los ejércitos, y no me arrepentí; 8:15 Así tornando he pensado de hacer bien a Jerusalem, y a la casa de Judá en estos dias: no temáis. 8:16 Estas son las cosas que haréis: Hablád verdad cada cual con su prójimo; juzgád en vuestras puertas verdad y juicio de paz: 8:17 Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo; ni améis juramento falso; porque todas estas cosas son las que yo aborrezco, dijo Jehová, 8:18 Y fué palabra de Jehová de los ejércitos a mí, diciendo: 8:19 Así dijo Jehová de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, y el ayuno del quinto, y el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo se tornará a la casa de Judá en gozo, y en alegría, y en solemnidades festivas. Amád pues verdad, y paz. 8:20 Así dijo Jehová de los ejércitos: Aun vendrán pueblos, y moradores de muchas ciudades. 8:21 Y vendrán los moradores de la una a la otra, y dirán: Vamos para orar a la faz de Jehová, y busquemos a Jehová de los ejércitos. Yo también iré. 8:22 Y vendrán muchos pueblos, y fuertes naciones a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalem, y a orar a la faz de Jehová. 8:23 Así dijo Jehová de los ejércitos: En aquellos dias acontecerá que diez varones de todas las lenguas de las naciones trabarán de la halda del varón Judío, diciendo: Vamos con vosotros, porque hemos oido, que Dios es con vosotros.
9:1 Carga de la palabra de Jehová contra tierra de Hadrac, y de Damasco su reposo; porque a Jehová están vueltos los ojos de los hombres, y de todas las tribus de Israel. 9:2 Y también Emat tendrá término en ella; Tiro, y Sidón, aunque muy sábia sea: 9:3 Porque Tiro se edificó fortaleza: amontonó plata como polvo, y oro como lodo de las calles. 9:4 He aquí que el Señor la empobrecerá, y herirá en la mar su fortaleza, y ella será consumida de fuego. 9:5 Ascalón verá, y temerá: Gaza también dolerse ha en gran manera, también Accarón; porque su esperanza será avergonzada; y de Gaza se perderá el rey, y Ascalón no se habitará. 9:6 Y habitará en Azoto extranjero, y yo talaré la soberbia de los Palestinos. 9:7 Y yo quitaré sus sangres de su boca, y sus abominaciones de sus dientes; y quedarán ellos también para nuestro Dios, y serán como capitanes en Judá, y Accarón como el Jebuseo. 9:8 Y seré como real de ejército a mi casa, del que va y del que viene, ni más pasará sobre ellos angustiador; porque ahora miré con mis ojos. 9:9 Alégrate mucho, hija de Sión, jubila, hija de Jerusalem. He aquí que tu Rey vendrá a tí, Justo y Salvador, pobre y cabalgando sobre un asno, y sobre un pollino hijo de asna. 9:10 Y de Efraim talaré los carros, y los caballos de Jerusalem; y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las gentes; y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra. 9:11 Y tú también por la sangre de tu concierto serás salva, yo he sacado tus presos del aljibe en que no hay agua. 9:12 Tornáos a la fortaleza, o! presos de esperanza: hoy también os anuncio que os daré doblado. 9:13 Porque yo entesé para mí a Judá como arco: henchí a Efraim, y despertaré tus hijos, o! Sión, contra tus hijos, o! Grecia; y ponerte he como espada de valiente. 9:14 Y Jehová será visto sobre ellos, y su dardo saldrá como relámpago; y el Señor Jehová tocará trompeta, e irá como torbellinos del austro. 9:15 Jehová de los ejércitos los amparará, y tragarán, y sujetarlos han a las piedras de la honda; y beberán, y harán bramidos como tomados del vino, y henchirse han como un cuenco, o como los lados del altar. 9:16 Y salvarlos ha en aquel día el Dios de ellos Jehová como a rebaño de su pueblo; porque serán engrandecidos en su tierra como piedras preciosas de corona. 9:17 Porque ¿cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura? El trigo alegrará a los mancebos, y el vino a las doncellas.
10:1 Demandád a Jehová lluvia en la sazón tardía, y Jehová hará relámpagos, y daros ha lluvia de agua, y yerba en el campo a cada uno. 10:2 Porque las imágenes han hablado vanidad, y los adivinos han visto mentira, y han hablado sueños vanos, en vano consuelan: por lo cual ellos se fueron como ovejas, fueron humillados porque tu tuvieron pastor. 10:3 Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y yo visitaré los machos cabríos; porque Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y tornarlos ha como su caballo de honor en la guerra. 10:4 De él hará rincón, de él estaca, de él arco de guerra, de él saldrá también todo angustiador. 10:5 Y serán como valientes, que pisan el lodo de las calles, en la batalla; y pelearán, porque Jehová será con ellos; y los que cabalgan en caballos serán avergonzados. 10:6 Porque yo fortificaré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y tornarlos he, porque tuve piedad de ellos; y serán, como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehová su Dios que los oiré. 10:7 Y será Efraim como valiente, y alegrarse ha su corazón como de vino: sus hijos también verán, y se alegrarán: su corazón se gozará en Jehová. 10:8 Yo les silbaré, y los juntaré, porque yo los he redimido; y serán multiplicados, como fueron multiplicados. 10:9 Y sembrarlos he entre los pueblos, y en las regiones remotas se hará mención de mí; y vivirán con sus hijos, y tornarán. 10:10 Porque yo los tornaré de la tierra de Egipto, y de la Asiria los congregaré; y traerlos he a la tierra de Galaad y del Líbano, ni aun les bastará. 10:11 Y la tribulación se pasará a la mar, y en la mar herirá a las ondas, y todas las honduras del río se secarán; y la soberbia del Asur será derribada, y el cetro de Egipto se perderá. 10:12 Y fortificarlos he en Jehová, y en su nombre caminarán, dice Jehová.
11:1 ¡O líbano! abre tus puertas, y queme fuego tus cedros. 11:2 Aulla, o! haya, porque el cedro cayó, porque los magníficos son talados. Aullád, alcornoques de Basán, porque el fuerte monte es derribado. 11:3 Voz de aullido de pastores se oyó; porque su magnificencia es asolada: estruendo de bramido de cachorros de leones, porque la soberbia del Jordán es asolada. 11:4 Así dijo Jehová mi Dios: Apacienta las ovejas de la matanza; 11:5 Las cuales mataban sus compradores, y no se culpaban; y el que las vendía, decía: Bendito sea Jehová, que he enriquecido: ni sus pastores tenían de ellas piedad. 11:6 Por tanto no tendré piedad más de los moradores de la tierra, dice Jehová; porque he aquí que yo entregaré los hombres, cada cual en mano de su compañero, y en mano de su rey; y quebrantarán la tierra, y yo no libraré de sus manos. 11:7 Y apacentaré las ovejas de la matanza, es a saber, los pobres del rebaño. Y porque me tomé dos cayados, al uno puse por nombre Noam Suavidad, y al otro Hobelim Ataduras; y apacenté las ovejas. 11:8 E hice matar tres pastores en un mes, y mi alma se angustió por ellos, también el alma de ellos me aborreció a mí. 11:9 Y dije: No os apacentaré más: la que muriere, muera; y la que se perdiere, se pierda; y las que quedaren, que cada una coma la carne de su compañera. 11:10 Y tomé mi cayado Noam Suavidad, y lo quebré, para deshacer mi concierto que concerté con todos los pueblos. 11:11 Y fué deshecho en ese día, y así conocieron los pobres del rebaño que miran a mí, que era palabra de Jehová. 11:12 Y díjeles: Si os parece bien, dádme mi salario; y si no, dejádlo. Y apreciaron mi salario en treinta piezas de plata. 11:13 Y díjome Jehová: Échalo al tesorero, hermoso precio con que me han apreciado. Y tomé las treinta piezas de plata, y echélas en la casa de Jehová al tesorero. 11:14 Y quebré el otro mi cayado Hobelim Ataduras, para romper la hermandad entre Judá e Israel. 11:15 Y díjome Jehová: Tómate aun hato de pastor insensato. 11:16 Porque he aquí que yo levanto pastor en la tierra, que no visitará las perdidas, no buscará la pequeña, no curará la perniquebrada, ni llevará a cuestas la cansada: mas comerse ha la carne de la gruesa, y romperá sus uñas. 11:17 Mal haya el pastor de nada, que deja el ganado: espada sobre su brazo, y sobre su ojo derecho: secándose se secará su brazo, y su ojo derecho oscureciéndose será oscurecido.
12:1 Carga de la palabra de Jehová sobre Israel. Dijo Jehová, el que extiende los cielos, y funda la tierra, y forma el espíritu del hombre dentro de él: 12:2 He aquí que yo pongo a Jerusalem por vaso de veneno a todos los pueblos al derredor, y también a Judá la cual será en el cerco contra Jerusalem. 12:3 Y será en aquel día, que yo pondré a Jerusalem por piedra pesada a todos los pueblos: todos los que se la cargaren, despedazando serán despedazados; y todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella. 12:4 En aquel día, dijo Jehová, heriré con aturdimiento a todo caballo, y con locura al que sube en él: mas sobre la casa de Judá abriré mis ojos, y a todo caballo de los pueblos heriré con ceguera. 12:5 Y los capitanes de Judá dirán en su corazón: Mi fuerza son los moradores de Jerusalem en Jehová de los ejércitos su Dios. 12:6 En aquel día pondré los capitanes de Judá como un brasero de fuego en leña, y como una hacha de fuego en gavillas; y consumirá a diestro y a siniestro todos los pueblos al derredor, y Jerusalem será habitada otra vez en su lugar, en Jerusalem. 12:7 Y guardará Jehová las tiendas de Judá como en el principio, porque la gloria de la casa de David, y del morador de Jerusalem no se engrandecerá sobre Judá. 12:8 En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalem; y el que entre ellos fuere flaco en aquel tiempo, será como David; y la casa de David, como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos. 12:9 Y será, que en aquel día yo procuraré quebrantar todas las naciones que vinieren contra Jerusalem. 12:10 Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalem, espíritu de gracia y de oración: mirarán en mí, a quien traspasaron; y harán llanto sobre él, como llanto que se hace sobre unigénito, afligiéndese sobre él como quien se aflige sobre primogénito. 12:11 En aquel día habrá gran llanto en Jerusalem, como el llanto de Adadremón en el valle de Mageddón. 12:12 Y la tierra lamentará: cada linaje de por sí: el linaje de la casa de David por sí, y sus mujeres por sí: el linaje de la casa de Natán por sí, y sus mujeres por sí: 12:13 El linaje de la casa de Leví por sí, y sus mujeres por sí: el linaje de Semeí por sí, y sus mujeres por sí: 12:14 Todos los otros linajes, los linajes por sí, y sus mujeres por sí.
13:1 En aquel tiempo habrá manadero abierto para la casa de David, y para los moradores de Jerusalem, contra el pecado, y contra el menstruo. 13:2 Y será en aquel día, dijo Jehová de los ejércitos, que talaré de la tierra los nombres de las imágenes, y nunca más vendrán en memoria; y también haré talar de la tierra los profetas, y espíritu de inmundicia. 13:3 Y será que cuando alguno más profetizare, decirle han su padre y su madre, que le engendraron: No vivirás, porque hablaste mentira en el nombre de Jehová; y su padre y su madre que le engendraron, le alancearán cuando profetizare. 13:4 Y será en aquel tiempo, que todos los profetas se avergonzarán de su visión, cuando profetizaren: ni nunca más se vestirán de manto velloso para mentir. 13:5 Y dirá: No soy profeta: labrador soy de la tierra; porque esto aprendí del hombre desde mi juventud. 13:6 Y preguntarle han: ¿Qué heridas son estas que tienes en tus manos? Y él responderá: Con estas fuí herido en casa de mis amigos. 13:7 ¡O espada! despiértate sobre el pastor, y sobre el hombre que fuere mi compañero, dijo Jehová de los ejércitos: hiere al pastor, y derramarse han las ovejas; y tornaré mi mano sobre los chiquitos. 13:8 Y acontecerá en toda la tierra, dijo Jehová, que las dos partes serán taladas en ella, y se perderán; y la tercera quedará en ella. 13:9 Y meteré en el fuego la tercera parte, y fundirlos he como se funde la plata, y probarlos he como se prueba el oro: El invocará mi nombre, y yo lo oiré, y diré: Mi pueblo es; y él dirá: Jehová es mi Dios.
14:1 He aquí que el día de Jehová viene, y tus despojos serán repartidos en medio de tí. 14:2 Porque yo reuniré todas las naciones en batalla contra Jerusalem; y la ciudad será tomada, y las casas serán saqueadas, y las mujeres seran forzadas; y la mitad de la ciudad irá en cautividad: mas el resto del pueblo no será talado de la ciudad. 14:3 Y saldrá Jehová, y peleará con aquellas naciones, como peleó el día de la batalla. 14:4 Y afirmarse han sus piés en aquel día sobre el monte de las Olivas, que está en frente de Jerusalem a la parte del oriente; y el monte de las Olivas se partirá por medio de sí hacia el oriente y hacia el occidente, un muy grande valle; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el mediodía. 14:5 Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Hasal. Y huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los dias de Ozías, rey de Judá; y vendrá Jehová mi Dios, y todos sus santos con él. 14:6 Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura. 14:7 Y será un día, el cual es conocido de Jehová, que ni será día, ni noche: mas acontecerá que al tiempo de la tarde habrá luz. 14:8 Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalem aguas vivas: la mitad de ellas hacia la mar oriental, y la otra mitad hacia la mar occidental, en verano y en invierno. 14:9 Y Jehová será Rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y su nombre uno. 14:10 Y toda la tierra será tornada como llanura desde Gabaa hasta Remmón al mediodía de Jerusalem; y será enaltecida, y habitarse ha en su lugar desde la puerta de Benjamín hasta el lugar de la puerta primera, hasta la puerta de los rincones: y desde la torre de Jananeel hasta los lagares del rey. 14:11 Y morarán en ella, y nunca más habrá destrucción; y Jerusalem estará confiada. 14:12 Y esta será la plaga con que Jehová herirá todos los pueblos que pelearon contra Jerusalem: La carne de ellos se derretirá, y estando ellos sobre sus piés se derretirán sus ojos en sus agujeros, y su lengua se les derretirá en su boca. 14:13 Y acontecerá en aquel día que habrá en ellos gran quebrantamiento de parte de Jehová; porque trabará hombre de la mano de su compañero, y será cortada su mano sobre la mano de su compañero. 14:14 Y Judá también peleará contra Jerusalem; y serán reunidas las riquezas de todas las gentes de al derredor, oro, y plata, y ropas de vestir en grande abundancia. 14:15 Y tal como esta será la plaga de los caballos, de los mulos, de los camellos, y de los asnos, y de todas las bestias que estuvieron en los ejércitos. 14:16 Y todos los que quedaren de las naciones que vinieron contra Jerusalem, subirán de año en año a adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de las cabañas. 14:17 Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalem, a adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. 14:18 Y si la familia de Egipto no subiere, y no viniere, no vendrá sobre ellos la lluvia; ántes vendrá sobre ellos la plaga con que Jehová herirá las gentes que no subieren a celebrar la fiesta de las cabañas. 14:19 Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones, que no subieren a celebrar la fiesta de las cabañas. 14:20 En aquel tiempo estará esculpido sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD A JEHOVÁ. Y las ollas en la casa de Jehová serán como las copas que están delante del altar. 14:21 Y será toda olla en Jerusalem y en Judá santidad a Jehová de los ejércitos; y todos los que sacrificaren, vendrán, y tomarán de ellas, y cocerán en ellas; y no habrá más mercader en la casa de Jehová de los ejércitos en aquel tiempo.
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