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Reina Valera - RVG
Salmos - 89 Salmos - 90 Salmos - 91 Salmos - 92 Salmos - 93 Salmos - 94 Salmos - 95 Salmos - 96 Salmos - 97 Salmos - 98 Salmos - 99 Salmos - 100 Salmos - 101 Salmos - 102 Salmos - 103 Salmos - 104 Salmos - 105 Salmos - 106 Salmos - 107 Salmos - 108 Salmos - 109 Salmos - 110 Salmos - 111 Salmos - 112 Salmos - 113 Salmos - 114 Salmos - 115 Salmos - 116 Salmos - 117 Salmos - 118 Salmos - 119 Salmos - 120 Salmos - 121 Salmos - 122 Salmos - 123 Salmos - 124 Salmos - 125 Salmos - 126 Salmos - 127 Salmos - 128 Salmos - 129 Salmos - 130 Salmos - 131 Salmos - 132 Salmos - 133 Salmos - 134 Salmos - 135 Salmos - 136 Salmos - 137 Salmos - 138 Salmos - 139 Salmos - 140 Salmos - 141 Salmos - 142 Salmos - 143 Salmos - 144 Salmos - 145 Salmos - 146 Salmos - 147 Salmos - 148 Salmos - 149 Salmos - 150
Oración de Moisés varón de Dios 90:1 Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación. 90:2 Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo; Desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios. 90:3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres. 90:4 Porque mil años delante de tus ojos, son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche. 90:5 Los haces pasar como avenida de aguas; son como un sueño; como la hierba que crece en la mañana. 90:6 En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca. 90:7 Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos turbados. 90:8 Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu rostro. 90:9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento. 90:10 Los días de nuestra edad son setenta años; y en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos. 90:11 ¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido? 90:12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. 90:13 Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos. 90:14 De mañana sácianos de tu misericordia; y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días. 90:15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y los años que vimos el mal. 90:16 Aparezca en tus siervos tu obra, y tu gloria sobre sus hijos. 90:17 Sea la hermosura de Jehová nuestro Dios sobre nosotros; y confirma sobre nosotros la obra de nuestras manos, sí, la obra de nuestras manos confirma.
91:1 El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. 91:2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios; en Él confiaré. 91:3 Él te librará del lazo del cazador; de la peste destructora. 91:4 Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. 91:5 No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día; 91:6 ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya. 91:7 Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará. 91:8 Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos. 91:9 Porque has puesto a Jehová, que es mi refugio, al Altísimo por tu habitación, 91:10 no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. 91:11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos; 91:12 en las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. 91:13 Sobre el león y la serpiente pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón. 91:14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 91:15 Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré, y le glorificaré. 91:16 Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.
Salmo: Canción para el día del sábado 92:1 Bueno es alabar a Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; 92:2 anunciar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad en las noches, 92:3 en el decacordio y en el salterio, en tono suave con el arpa. 92:4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; en las obras de tus manos me gozo. 92:5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos. 92:6 El hombre necio no sabe, y el insensato no entiende esto: 92:7 Que brotan los impíos como la hierba, y florecen todos los obradores de iniquidad, para ser destruidos para siempre. 92:8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo. 92:9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, porque he aquí, perecerán tus enemigos; serán disipados todos los obradores de iniquidad. 92:10 Pero tú exaltarás mi cuerno como el del unicornio; seré ungido con aceite fresco. 92:11 Y mis ojos mirarán mi deseo sobre mis enemigos; oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos. 92:12 El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. 92:13 Los que están plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. 92:14 Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes; 92:15 para anunciar que Jehová es recto: Él es mi Roca, y en Él no hay injusticia.
93:1 Jehová reina, se vistió de magnificencia, se vistió Jehová, se ciñó de fortaleza; afirmó también el mundo, para que no sea movido. 93:2 Firme es tu trono desde entonces: Tú eres desde la eternidad. 93:3 Alzaron los ríos, oh Jehová, alzaron los ríos su sonido; alzaron los ríos sus ondas. 93:4 Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas del mar. 93:5 Tus testimonios son muy firmes; la santidad conviene a tu casa, oh Jehová, por los siglos y para siempre.
94:1 Jehová, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, manifiéstate. 94:2 Levántate, oh Juez de la tierra; da el pago a los soberbios. 94:3 ¿Hasta cuándo los impíos, hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos? 94:4 ¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras, y se vanagloriarán todos los obradores de iniquidad? 94:5 A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan, y a tu heredad afligen. 94:6 A la viuda y al extranjero matan, y a los huérfanos quitan la vida. 94:7 Y dicen: No mirará Jehová, ni hará caso el Dios de Jacob. 94:8 Entended, necios del pueblo; y vosotros fatuos, ¿cuándo seréis sabios? 94:9 El que plantó el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá? 94:10 El que castiga a las gentes, ¿no reprenderá? El que enseña la ciencia al hombre, ¿no sabrá? 94:11 Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad. 94:12 Bienaventurado el hombre a quien tú, oh Jehová, corriges, y en tu ley lo instruyes; 94:13 para darle reposo de los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo. 94:14 Porque Jehová no abandonará a su pueblo, ni desamparará su heredad; 94:15 sino que el juicio volverá a la justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón. 94:16 ¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los obradores de iniquidad? 94:17 Si no ayudara Jehová, pronto moraría mi alma en el silencio. 94:18 Cuando yo decía: Mi pie resbala; tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba. 94:19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma. 94:20 ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades, que forma agravio por ley? 94:21 Se juntan contra la vida del justo, y condenan la sangre inocente. 94:22 Mas Jehová me ha sido por refugio; y mi Dios es la Roca de mi confianza. 94:23 Y Él hará volver sobre ellos su iniquidad, y los destruirá en su propia maldad; los talará Jehová nuestro Dios.
95:1 Venid, cantemos alegremente a Jehová: Aclamemos con júbilo a la Roca de nuestra salvación. 95:2 Lleguemos ante su presencia con acción de gracias; aclamémosle con salmos. 95:3 Porque Jehová es Dios grande; y Rey grande sobre todos los dioses. 95:4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra, y las alturas de los montes son suyas. 95:5 Suyo también el mar, pues Él lo hizo; y sus manos formaron la tierra seca. 95:6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. 95:7 Porque Él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, 95:8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como el día de Masah en el desierto; 95:9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, y vieron mis obras. 95:10 Cuarenta años estuve disgustado con esta generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos. 95:11 Por tanto juré en mi ira que no entrarían en mi reposo.
96:1 Cantad a Jehová cántico nuevo; cantad a Jehová, toda la tierra. 96:2 Cantad a Jehová, bendecid su nombre; anunciad de día en día su salvación. 96:3 Proclamad entre las naciones su gloria, en todos los pueblos sus maravillas. 96:4 Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; temible sobre todos los dioses. 96:5 Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; pero Jehová hizo los cielos. 96:6 Honor y majestad delante de Él; Poder y gloria hay en su santuario. 96:7 Dad a Jehová, oh familias de los pueblos; dad a Jehová la gloria y el poder. 96:8 Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; traed ofrenda, y venid a sus atrios. 96:9 Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; temed delante de Él, toda la tierra. 96:10 Decid entre las naciones: Jehová reina, también afirmó el mundo, no será conmovido: Juzgará a los pueblos en justicia. 96:11 Alégrense los cielos, y gócese la tierra; brame el mar y su plenitud. 96:12 Regocíjese el campo, y todo lo que en él está: Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento 96:13 delante de Jehová que vino: Porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad.
97:1 Jehová reina; regocíjese la tierra: Alégrense las muchas islas. 97:2 Nube y oscuridad alrededor de Él: Justicia y juicio son el fundamento de su trono. 97:3 Fuego va delante de Él, y abrasa a sus enemigos alrededor. 97:4 Sus relámpagos alumbraron el mundo; la tierra vio, y se estremeció. 97:5 Los montes se derritieron como cera delante de Jehová, delante del Señor de toda la tierra. 97:6 Los cielos anuncian su justicia, y todos los pueblos ven su gloria. 97:7 Avergüéncense todos los que sirven a las imágenes de talla, los que se glorían en los ídolos: Adórenle todos los dioses. 97:8 Oyó Sión, y se alegró; y las hijas de Judá, oh Jehová, se gozaron por tus juicios. 97:9 Porque tú, Jehová, eres excelso sobre toda la tierra; eres muy enaltecido sobre todos los dioses. 97:10 Los que a Jehová amáis, aborreced el mal: Él guarda las almas de sus santos; de mano de los impíos los libra. 97:11 Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón. 97:12 Alegraos, justos, en Jehová; y alabad la memoria de su santidad.
Salmo 98:1 Cantad a Jehová cántico nuevo; porque ha hecho maravillas; su diestra lo ha salvado, y su santo brazo. 98:2 Jehová ha hecho notoria su salvación; a vista de las naciones ha descubierto su justicia. 98:3 Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel; todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios. 98:4 Aclamad con júbilo a Jehová, toda la tierra; levantad la voz, regocijaos, y cantad salmos. 98:5 Cantad salmos a Jehová con arpa; con arpa y voz de cántico. 98:6 Aclamad con trompetas y sonidos de bocina delante del Rey Jehová. 98:7 Brame el mar y su plenitud; el mundo y los que en él habitan; 98:8 los ríos batan las manos; los montes todos hagan regocijo 98:9 delante de Jehová; porque vino a juzgar la tierra; juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud.
99:1 Jehová reina, temblarán los pueblos: Él está sentado sobre los querubines, se conmoverá la tierra. 99:2 Jehová en Sión es grande, y exaltado sobre todos los pueblos. 99:3 Alaben tu nombre grande y temible: Él es santo. 99:4 Y la gloria del rey ama el juicio: Tú confirmas la rectitud; tú has hecho en Jacob juicio y justicia. 99:5 Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos al estrado de sus pies: Él es santo. 99:6 Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocaron su nombre; invocaban a Jehová, y Él les respondía. 99:7 En columna de nube hablaba con ellos; guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado. 99:8 Jehová Dios nuestro, tú les respondías: Tú les fuiste un Dios perdonador, aunque cobraste venganza de sus malas obras. 99:9 Exaltad a Jehová nuestro Dios, y adorad en su santo monte; porque Jehová nuestro Dios es santo.
Salmo de alabanza 100:1 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. 100:2 Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo. 100:3 Reconoced que Jehová es Dios: Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. 100:4 Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; dadle gracias, bendecid su nombre. 100:5 Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad permanece por todas las generaciones.
Salmo de David 101:1 Misericordia y juicio cantaré; a ti cantaré yo, oh Jehová. 101:2 Me conduciré con sabiduría en el camino de la perfección cuando vengas a mí. En integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. 101:3 No pondré delante de mis ojos cosa inicua; aborrezco la obra de los que se desvían; no se acercarán a mí. 101:4 Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado. 101:5 Al que solapadamente infama a su prójimo, yo le cortaré; no sufriré al de ojos altaneros, y de corazón vanidoso. 101:6 Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que anduviere en el camino de la perfección, éste me servirá. 101:7 No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos. 101:8 Por las mañanas cortaré a todos los impíos de la tierra; para extirpar de la ciudad de Jehová a todos los que hacen iniquidad.
Oración del afligido, cuando está angustiado, y delante de Jehová derrama su lamento 102:1 Oh Jehová, escucha mi oración, y llegue a ti mi clamor. 102:2 No escondas de mí tu rostro; en el día de mi angustia inclina a mí tu oído; en el día que te invocare, apresúrate a responderme. 102:3 Porque mis días se han consumido como humo; y mis huesos cual tizón están quemados. 102:4 Mi corazón está herido, y secó como la hierba; por lo cual me olvido de comer mi pan. 102:5 Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado a mi carne. 102:6 Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el búho de las soledades. 102:7 Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado. 102:8 Cada día me afrentan mis enemigos; los que contra mí se enfurecen se han conjurado contra mí. 102:9 Por lo cual he comido ceniza a manera de pan, y mi bebida mezclo con lágrimas, 102:10 a causa de tu enojo y de tu ira; pues me alzaste, y me has arrojado. 102:11 Mis días son como la sombra que se va; y me he secado como la hierba. 102:12 Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, y tu memoria de generación en generación. 102:13 Te levantarás y tendrás misericordia de Sión; porque es tiempo de tener misericordia de ella, pues el plazo ha llegado. 102:14 Porque tus siervos aman sus piedras, y del polvo de ella tienen compasión. 102:15 Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria; 102:16 por cuanto Jehová habrá edificado a Sión, y en su gloria será visto; 102:17 Habrá considerado la oración de los desamparados, y no habrá desechado el ruego de ellos. 102:18 Se escribirá esto para la generación venidera; y el pueblo que será creado, alabará a JAH. 102:19 Porque miró de lo alto de su santuario; Jehová miró desde los cielos a la tierra, 102:20 para oír el gemido de los presos, para soltar a los sentenciados a muerte; 102:21 Para que anuncien en Sión el nombre de Jehová, y su alabanza en Jerusalén, 102:22 cuando los pueblos se congreguen en uno, y los reinos, para servir a Jehová. 102:23 Él debilitó mi fuerza en el camino; acortó mis días. 102:24 Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; por generación de generaciones son tus años. 102:25 Desde la antigüedad tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. 102:26 Ellos perecerán, y tú permanecerás; y todos ellos como una vestidura se envejecerán; como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados: 102:27 Mas tú eres el mismo, y tus años no tendrán fin. 102:28 Los hijos de tus siervos permanecerán, y su simiente será establecida delante de ti.
Salmo de David 103:1 Bendice, alma mía a Jehová; y bendiga todo mi ser su santo nombre. 103:2 Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. 103:3 Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; 103:4 el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; 103:5 el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila. 103:6 Jehová el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia. 103:7 Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras. 103:8 Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia. 103:9 No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo. 103:10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. 103:11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen. 103:12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. 103:13 Como el padre se compadece de sus hijos, se compadece Jehová de los que le temen. 103:14 Porque Él conoce nuestra condición; se acuerda que somos polvo. 103:15 El hombre, como la hierba son sus días, florece como la flor del campo; 103:16 que pasa el viento por ella, y perece; y su lugar no la conoce más. 103:17 Mas la misericordia de Jehová desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; 103:18 Sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra. 103:19 Jehová afirmó en los cielos su trono; y su reino domina sobre todos. 103:20 Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis sus mandamientos, obedeciendo a la voz de su palabra. 103:21 Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos, que hacéis su voluntad. 103:22 Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía, a Jehová.
104:1 Bendice, alma mía, a Jehová. Jehová, Dios mío, mucho te has engrandecido; te has vestido de gloria y de magnificencia. 104:2 El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina; 104:3 que establece sus aposentos entre las aguas; el que hace de las nubes su carruaje, el que anda sobre las alas del viento; 104:4 el que hace a sus ángeles espíritus, sus ministros fuego flameante. 104:5 Él fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida. 104:6 Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas. 104:7 A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron; 104:8 subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fundaste. 104:9 Les pusiste término, el cual no traspasarán; ni volverán a cubrir la tierra. 104:10 Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes. 104:11 Abrevan a todas las bestias del campo; mitigan su sed los asnos monteses. 104:12 Junto a ellos habitarán las aves de los cielos, que elevan su trino entre las ramas. 104:13 El que riega los montes desde sus aposentos; del fruto de sus obras se sacia la tierra. 104:14 El que hace producir el pasto para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre; para que saque el pan de la tierra. 104:15 Y el vino que alegra el corazón del hombre, y el aceite que hace lucir el rostro, y el pan que sustenta el corazón del hombre. 104:16 Se llenan de savia los árboles de Jehová, los cedros del Líbano que Él plantó. 104:17 Allí anidan las aves; en las hayas hace su casa la cigüeña. 104:18 Los montes altos para las cabras monteses; las peñas, madrigueras para los conejos. 104:19 Hizo la luna para los tiempos; el sol conoce su ocaso. 104:20 Pones las tinieblas, y es la noche; en ella corretean todas las bestias de la selva. 104:21 Los leoncillos rugen tras la presa, y buscan de Dios su comida. 104:22 Sale el sol, se recogen, y se echan en sus cuevas. 104:23 Sale el hombre a su labor, y a su labranza hasta la tarde. 104:24 ¡Cuán numerosas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios. 104:25 He allí el grande y anchuroso mar; en él hay innumerables peces, animales pequeños y grandes. 104:26 Allí andan navíos; allí este leviatán que hiciste para que jugase en él. 104:27 Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo. 104:28 Les das, recogen; abres tu mano, se sacian de bien. 104:29 Escondes tu rostro, se turban; les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo. 104:30 Envías tu Espíritu, son creados; y renuevas la faz de la tierra. 104:31 La gloria de Jehová será para siempre; Jehová se alegrará en sus obras; 104:32 el cual mira a la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean. 104:33 A Jehová cantaré en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva. 104:34 Dulce será mi meditación en Él: Yo me alegraré en Jehová. 104:35 Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, oh alma mía, a Jehová. Aleluya.
105:1 Alabad a Jehová, invocad su nombre. Dad a conocer sus obras entre los pueblos. 105:2 Cantadle, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas. 105:3 Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. 105:4 Buscad a Jehová, y su fortaleza; buscad siempre su rostro. 105:5 Acordaos de las maravillas que Él ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca, 105:6 oh vosotros, simiente de Abraham su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos. 105:7 Él es Jehová nuestro Dios; en toda la tierra están sus juicios. 105:8 Se acordó para siempre de su pacto; de la palabra que mandó para mil generaciones, 105:9 del pacto que hizo con Abraham; y de su juramento a Isaac. 105:10 Y lo estableció a Jacob por decreto, a Israel por pacto sempiterno, 105:11 diciendo: A ti daré la tierra de Canaán, como porción de vuestra heredad. 105:12 Cuando ellos eran pocos en número, y extranjeros en ella; 105:13 cuando andaban de nación en nación, de un reino a otro pueblo; 105:14 No consintió que hombre los agraviase; y por causa de ellos castigó a los reyes. 105:15 No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas. 105:16 Y llamó al hambre sobre la tierra, y quebrantó todo sustento de pan. 105:17 Envió un varón delante de ellos, a José, que fue vendido por siervo. 105:18 Afligieron sus pies con grillos; en hierro fue puesta su persona. 105:19 Hasta la hora que llegó su palabra, la palabra de Jehová le probó. 105:20 Envió el rey, y le soltó; el señor de los pueblos, y le dejó ir libre. 105:21 Lo puso por señor de su casa, y por gobernador de todas sus posesiones; 105:22 para que reprimiera a sus grandes como él quisiese, y a sus ancianos enseñara sabiduría. 105:23 Después entró Israel en Egipto, y Jacob peregrinó en la tierra de Cam. 105:24 Y multiplicó su pueblo en gran manera, y lo hizo más fuerte que sus enemigos. 105:25 Cambió el corazón de ellos para que aborreciesen a su pueblo, para que contra sus siervos pensasen mal. 105:26 Envió a su siervo Moisés, y a Aarón al cual escogió. 105:27 Pusieron en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Cam. 105:28 Envió tinieblas, e hizo que oscureciera; y no fueron rebeldes a su palabra. 105:29 Volvió sus aguas en sangre, y mató sus peces. 105:30 Produjo su tierra ranas, aun en las cámaras de sus reyes. 105:31 Habló, y vinieron enjambres de moscas, y piojos en todos sus términos. 105:32 Les dio granizo en vez de lluvia, y llamas de fuego en su tierra. 105:33 E hirió sus viñas y sus higueras, y quebró los árboles de sus términos. 105:34 Habló, y vinieron langostas, y pulgón sin número; 105:35 y comieron toda la hierba de su país, y devoraron el fruto de su tierra. 105:36 También hirió de muerte a todos los primogénitos en su tierra, las primicias de toda su fuerza; 105:37 y los sacó con plata y oro; y no hubo enfermo entre sus tribus. 105:38 Egipto se alegró de que salieran; porque su terror había caído sobre ellos. 105:39 Extendió una nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche. 105:40 Pidieron, e hizo venir codornices; y los sació de pan del cielo. 105:41 Abrió la peña, y fluyeron aguas; corrieron por los sequedales como un río. 105:42 Porque se acordó de su santa palabra, dada a Abraham su siervo. 105:43 Y sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos. 105:44 Y les dio las tierras de las naciones; y las labores de los pueblos heredaron; 105:45 para que guardasen sus estatutos, y observasen sus leyes. Aleluya.
106:1 Aleluya. Alabad a Jehová, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia. 106:2 ¿Quién expresará las proezas de Jehová? ¿Quién contará sus alabanzas? 106:3 Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo. 106:4 Acuérdate de mí, oh Jehová, según tu benevolencia para con tu pueblo; visítame con tu salvación; 106:5 para que yo vea el bien de tus escogidos, para que me goce en la alegría de tu gente, y me gloríe con tu heredad. 106:6 Pecamos como nuestros padres, hicimos iniquidad, hicimos impiedad. 106:7 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; sino que se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo. 106:8 No obstante, Él los salvó por amor de su nombre, para hacer notoria su fortaleza; 106:9 y reprendió al Mar Rojo, y lo secó; y les llevó por el abismo, como por un desierto; 106:10 y los salvó de mano del enemigo, y los rescató de mano del adversario. 106:11 Cubrieron las aguas a sus enemigos; no quedó ni uno de ellos. 106:12 Entonces creyeron a sus palabras, y cantaron su alabanza. 106:13 Pero pronto se olvidaron de sus obras; no esperaron su consejo. 106:14 Y ardieron de deseo en el desierto; y tentaron a Dios en la soledad. 106:15 Y Él les dio lo que pidieron; mas envió flaqueza en sus almas. 106:16 Tuvieron envidia de Moisés en el campamento, y de Aarón, el santo de Jehová. 106:17 Se abrió la tierra, y tragó a Datán, y cubrió la compañía de Abiram. 106:18 Y se encendió el fuego en su junta; la llama quemó a los impíos. 106:19 Hicieron becerro en Horeb, y adoraron una imagen de fundición. 106:20 Así cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba. 106:21 Olvidaron al Dios de su salvación, que había hecho grandezas en Egipto; 106:22 Maravillas en la tierra de Cam, cosas formidables sobre el Mar Rojo. 106:23 Y dijo que los hubiera destruido, de no haberse interpuesto Moisés su escogido ante Él en la brecha, a fin de apartar su ira, para que no los destruyese. 106:24 Pero aborrecieron la tierra deseable; no creyeron a su palabra; 106:25 Antes murmuraron en sus tiendas, y no oyeron la voz de Jehová. 106:26 Por lo que alzó su mano contra ellos, para derrocarlos en el desierto, 106:27 y humillar su simiente entre las naciones, y esparcirlos por las tierras. 106:28 Se unieron también a Baal-peor, y comieron los sacrificios de los muertos. 106:29 Provocaron la ira de Dios con sus obras, y se desató entre ellos la mortandad. 106:30 Entonces se levantó Finees, e hizo juicio; y se detuvo la plaga. 106:31 Y le fue contado por justicia, de generación en generación para siempre. 106:32 También le irritaron en las aguas de Meriba; y le fue mal a Moisés por causa de ellos; 106:33 Porque hicieron que el espíritu de Moisés se rebelase, haciéndole hablar precipitadamente con sus labios. 106:34 No destruyeron a los pueblos que Jehová les dijo; 106:35 Antes se mezclaron con las naciones, y aprendieron sus obras. 106:36 Y sirvieron a sus ídolos; los cuales les fueron por lazo. 106:37 Y sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios; 106:38 y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán; y la tierra fue contaminada con sangre. 106:39 Así se contaminaron con sus obras, y se prostituyeron con sus hechos. 106:40 Por tanto, la ira de Jehová se encendió contra su pueblo, tanto, que aborreció a su propia heredad; 106:41 y los entregó en poder de las naciones, y se enseñorearon de ellos los que los aborrecían. 106:42 Y sus enemigos los oprimieron, y fueron quebrantados debajo de su mano. 106:43 Muchas veces los libró; mas ellos se rebelaron contra su consejo y fueron humillados por su iniquidad. 106:44 Con todo, Él miraba cuando estaban en angustia, y oía su clamor: 106:45 Y se acordaba de su pacto con ellos, y se arrepentía conforme a la muchedumbre de sus misericordias. 106:46 Hizo asimismo que tuviesen misericordia de ellos todos los que los tenían cautivos. 106:47 Sálvanos, Jehová Dios nuestro, y reúnenos de entre las naciones, para que alabemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas. 106:48 Bendito Jehová Dios de Israel, desde la eternidad y hasta la eternidad; y diga todo el pueblo: Amén. Aleluya.
107:1 Alabad a Jehová, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia. 107:2 Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo, 107:3 y los ha congregado de las tierras; del oriente y del occidente, del norte y del sur. 107:4 Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, sin hallar ciudad en donde morar. 107:5 Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos. 107:6 Pero clamaron a Jehová en su angustia, y Él los libró de sus aflicciones; 107:7 y los dirigió por camino derecho, para que viniesen a una ciudad en la cual morar. 107:8 Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. 107:9 Porque Él sacia al alma sedienta, y llena de bien al alma hambrienta. 107:10 Los que moraban en tinieblas y sombra de muerte, aprisionados en aflicción y en hierros; 107:11 Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová, y aborrecieron el consejo del Altísimo. 107:12 Por lo que quebrantó con trabajo sus corazones, cayeron y no hubo quien les ayudase; 107:13 entonces clamaron a Jehová en su angustia, y Él los libró de sus aflicciones. 107:14 Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones. 107:15 Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. 107:16 Porque quebrantó las puertas de bronce, y desmenuzó los cerrojos de hierro. 107:17 Los insensatos, a causa del camino de su rebelión y a causa de sus maldades, fueron afligidos. 107:18 Su alma abominó todo alimento, y llegaron hasta las puertas de la muerte. 107:19 Pero clamaron a Jehová en su angustia, y Él los libró de sus aflicciones. 107:20 Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina. 107:21 Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres; 107:22 y ofrezcan sacrificios de acción de gracias, y publiquen sus obras con júbilo. 107:23 Los que descienden al mar en navíos, y hacen negocio en las muchas aguas, 107:24 ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en las profundidades. 107:25 Porque Él habló, e hizo levantar el viento tempestuoso, que encrespa las olas. 107:26 Suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal. 107:27 Tiemblan, y titubean como borrachos, y toda su destreza es inútil. 107:28 Entonces claman a Jehová en su angustia, y Él los libra de sus aflicciones. 107:29 Él cambia la tormenta en calma, y se apaciguan sus olas. 107:30 Se alegran luego porque se aquietaron; y así Él los guía al puerto anhelado. 107:31 Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. 107:32 Exáltenlo en la congregación del pueblo; y alábenlo en la reunión de los ancianos. 107:33 Él convierte los ríos en desierto, y los manantiales de las aguas en sequedales; 107:34 la tierra fructífera en yermo, por la maldad de los que la habitan. 107:35 Vuelve el desierto en estanques de aguas, y la tierra seca en manantiales. 107:36 Y hace que allí habiten los hambrientos, para que dispongan ciudad donde morar; 107:37 y siembran campos, y plantan viñas, y rinden abundante fruto. 107:38 Y los bendice, y se multiplican en gran manera; y no disminuye su ganado. 107:39 Y luego son menoscabados y abatidos a causa de tiranía, de males y congojas. 107:40 Él derrama menosprecio sobre los príncipes, y les hace andar errantes, vagabundos y sin camino: 107:41 Él levanta de la miseria al pobre, y hace multiplicar las familias como rebaños de ovejas. 107:42 Véanlo los rectos, y alégrense; y toda maldad cierre su boca. 107:43 ¿Quién es sabio y guardará estas cosas, y entenderá las misericordias de Jehová?
Canción: Salmo de David 108:1 Mi corazón está dispuesto, oh Dios; cantaré y entonaré salmos, todavía en mi gloria. 108:2 Despiértate, salterio y arpa; despertaré al alba. 108:3 Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos; a ti cantaré salmos entre las naciones. 108:4 Porque grande más que los cielos es tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad. 108:5 Exaltado seas oh Dios, sobre los cielos; y sobre toda la tierra sea tu gloria. 108:6 Para que sean librados tus amados, salva con tu diestra y respóndeme. 108:7 Dios dijo en su santuario; me alegraré, repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot. 108:8 Mío es Galaad, mío es Manasés; y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador; 108:9 Moab, la vasija en que me lavo; sobre Edom echaré mi zapato; me regocijaré sobre Filistea. 108:10 ¿Quién me guiará a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom? 108:11 ¿No eres tú, oh Dios, el que nos habías desechado, y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos? 108:12 Danos socorro en la angustia; porque vana es la ayuda del hombre. 108:13 En Dios haremos proezas; y Él hollará a nuestros enemigos.
Al Músico principal: Salmo de David 109:1 Oh Dios de mi alabanza, no calles; 109:2 Porque la boca del impío y la boca del engañador se han abierto contra mí: Han hablado de mí con lengua mentirosa, 109:3 y con palabras de odio me rodearon; Y pelearon contra mí sin causa. 109:4 En pago de mi amor me han sido adversarios; mas yo oraba. 109:5 Y me han devuelto mal por bien, y odio por amor. 109:6 Pon sobre él al impío; y Satanás esté a su diestra. 109:7 Cuando sea juzgado, salga culpable; y su oración sea para pecado. 109:8 Sean pocos sus días; tome otro su oficio. 109:9 Sean huérfanos sus hijos, y viuda su esposa. 109:10 Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; y procuren su pan lejos de sus desolados hogares. 109:11 Tome el acreedor todo lo que tiene, y extraños saqueen su trabajo. 109:12 No tenga quien le haga misericordia; ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos. 109:13 Su posteridad sea talada; sea borrado su nombre en la siguiente generación. 109:14 Venga en memoria ante Jehová la maldad de sus padres, y el pecado de su madre no sea borrado. 109:15 Estén siempre delante de Jehová, y Él corte de la tierra su memoria. 109:16 Por cuanto no se acordó de hacer misericordia, y persiguió al hombre afligido y menesteroso y quebrantado de corazón, para matarlo. 109:17 Y amó la maldición, y le vino; y no quiso la bendición, y ésta se alejó de él. 109:18 Y se vistió de maldición como de su vestidura, y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos. 109:19 Séale como vestidura con que se cubra, y en lugar de cinto con que se ciña siempre. 109:20 Sea éste el pago de parte de Jehová para los que me calumnian, y para los que hablan mal contra mi alma. 109:21 Y tú, Señor Jehová, sé conmigo, por amor de tu nombre; líbrame, porque tu misericordia es buena. 109:22 Porque yo estoy afligido y necesitado; y mi corazón está herido dentro de mí. 109:23 Me voy como la sombra cuando declina; soy sacudido como langosta. 109:24 Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno, y mi carne desfallecida por falta de gordura. 109:25 Yo he sido para ellos objeto de oprobio; me miraban, y meneaban su cabeza. 109:26 Ayúdame, Jehová Dios mío; sálvame conforme a tu misericordia. 109:27 Y entiendan que ésta es tu mano; que tú, Jehová, lo has hecho. 109:28 Maldigan ellos, pero bendice tú; levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo. 109:29 Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; y sean cubiertos de su confusión como con manto. 109:30 Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca, y en medio de muchos le alabaré. 109:31 Porque Él se pondrá a la diestra del pobre, para librar su alma de los que le juzgan.
Salmo de David 110:1 Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. 110:2 Jehová enviará desde Sión la vara de tu poder: Domina en medio de tus enemigos. 110:3 Tu pueblo estará dispuesto en el día de tu poder, en la hermosura de la santidad: desde el seno de la aurora, tienes tú el rocío de tu juventud. 110:4 Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec. 110:5 El Señor a tu diestra herirá a los reyes en el día de su furor: 110:6 Juzgará entre las naciones, las llenará de cadáveres; herirá las cabezas en muchas tierras. 110:7 Del arroyo beberá en el camino; por lo cual levantará la cabeza.
111:1 Aleluya. Alabaré a Jehová con todo el corazón, en la compañía y congregación de los rectos. 111:2 Grandes son las obras de Jehová; buscadas de todos los que se deleitan en ellas. 111:3 Gloria y hermosura es su obra; y su justicia permanece para siempre. 111:4 Hizo memorables sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehová. 111:5 Él ha dado alimento a los que le temen; para siempre se acordará de su pacto. 111:6 Él ha mostrado a su pueblo el poder de sus obras, dándoles la heredad de las naciones. 111:7 Las obras de sus manos son verdad y juicio; fieles son todos sus mandamientos; 111:8 afirmados eternamente y para siempre, hechos en verdad y en rectitud. 111:9 Redención ha enviado a su pueblo; para siempre ha ordenado su pacto: Santo y terrible es su nombre. 111:10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: Buen entendimiento tienen todos los que ponen por obra sus mandamientos: Su loor permanece para siempre.
112:1 Aleluya. Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. 112:2 Su simiente será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita. 112:3 Bienes y riquezas hay en su casa; y su justicia permanece para siempre. 112:4 En las tinieblas resplandece luz a los rectos: Él es clemente, misericordioso y justo. 112:5 El hombre de bien tiene misericordia y presta; conduce sus asuntos con juicio. 112:6 Por lo cual no resbalará para siempre; en memoria eterna será el justo. 112:7 No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová. 112:8 Afianzado está su corazón, no temerá, hasta que vea en sus enemigos su deseo. 112:9 Esparce, da a los pobres; su justicia permanece para siempre; su cuerno será ensalzado en gloria. 112:10 Lo verá el impío, y se irritará; crujirá los dientes, y se consumirá; el deseo de los impíos perecerá.
113:1 Aleluya. Alabad al Señor; oh siervos de Jehová, alabad el nombre de Jehová. 113:2 Sea el nombre de Jehová bendito, desde ahora y para siempre. 113:3 Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová. 113:4 Excelso sobre todas las naciones es Jehová; sobre los cielos su gloria. 113:5 ¿Quién como Jehová nuestro Dios, que mora en las alturas, 113:6 que se humilla a mirar lo que hay en el cielo y en la tierra? 113:7 Él levanta del polvo al pobre, y al menesteroso, alza del muladar, 113:8 para hacerlos sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo. 113:9 Él hace habitar en familia a la estéril, y que se goce en ser madre de hijos. Aleluya.
114:1 Cuando Israel salió de Egipto, la casa de Jacob del pueblo de lengua extraña, 114:2 Judá fue su santuario, e Israel su señorío. 114:3 El mar lo vio, y huyó; el Jordán se volvió atrás. 114:4 Los montes saltaron como carneros; los collados como corderitos. 114:5 ¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás? 114:6 Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, y vosotros, collados, como corderitos? 114:7 A la presencia del Señor tiembla la tierra, a la presencia del Dios de Jacob; 114:8 El cual cambió la peña en estanque de aguas, y en fuente de aguas la roca.
115:1 No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria; por tu misericordia, por tu verdad. 115:2 ¿Por qué han de decir las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios? 115:3 Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho. 115:4 Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres. 115:5 Tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven; 115:6 orejas tienen, mas no oyen; tienen narices, mas no huelen; 115:7 manos tienen, mas no palpan; tienen pies, mas no andan; ni hablan con su garganta; 115:8 como ellos son los que los hacen, y cualquiera que en ellos confía. 115:9 Oh Israel, confía en Jehová: Él es su ayuda y su escudo. 115:10 Casa de Aarón, confiad en Jehová. Él es su ayuda y su escudo. 115:11 Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová: Él es su ayuda y su escudo. 115:12 Jehová se acordó de nosotros; nos bendecirá. Bendecirá a la casa de Israel; bendecirá a la casa de Aarón. 115:13 Bendecirá a los que temen a Jehová; a chicos y a grandes. 115:14 Jehová os prospere más y más, a vosotros y a vuestros hijos. 115:15 Bendecidos sois de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. 115:16 Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres. 115:17 No alabarán los muertos a JAH, ni cuantos descienden al silencio; 115:18 mas nosotros bendeciremos a JAH, desde ahora y para siempre. Aleluya.
116:1 Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas. 116:2 Porque ha inclinado a mí su oído, por tanto, le invocaré mientras yo viva. 116:3 Me rodearon los dolores de la muerte, me encontraron las angustias del infierno; angustia y dolor había yo hallado. 116:4 Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Te ruego, oh Jehová, libra mi alma. 116:5 Clemente es Jehová y justo; sí, misericordioso es nuestro Dios. 116:6 Jehová guarda a los simples; estaba yo postrado, y me salvó. 116:7 Vuelve, oh alma mía, a tu reposo; porque Jehová te ha hecho bien. 116:8 Pues tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, y mis pies de resbalar. 116:9 Andaré delante de Jehová en la tierra de los vivientes. 116:10 Creí; por tanto hablé, estando afligido en gran manera. 116:11 Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso. 116:12 ¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo? 116:13 Tomaré la copa de la salvación, e invocaré el nombre de Jehová. 116:14 Ahora pagaré mis votos a Jehová delante de todo su pueblo. 116:15 Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos. 116:16 Oh Jehová, en verdad yo soy tu siervo, yo tu siervo, hijo de tu sierva: Tú desataste mis ataduras. 116:17 Te ofreceré sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre de Jehová. 116:18 A Jehová pagaré ahora mis votos delante de todo su pueblo; 116:19 en los atrios de la casa de Jehová, en medio de ti, oh Jerusalén. Aleluya.
117:1 Alabad a Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle. 117:2 Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia; y la verdad de Jehová es para siempre. ¡Aleluya!
118:1 Alabad a Jehová, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia. 118:2 Diga ahora Israel, que para siempre es su misericordia. 118:3 Diga ahora la casa de Aarón, que para siempre es su misericordia. 118:4 Digan ahora los que temen a Jehová, que para siempre es su misericordia. 118:5 Desde la angustia invoqué a JAH; y JAH me respondió, poniéndome en lugar espacioso. 118:6 Jehová está de mi lado; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. 118:7 Jehová está por mí entre los que me ayudan; por tanto yo veré mi deseo en los que me aborrecen. 118:8 Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. 118:9 Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes. 118:10 Todas las naciones me rodearon; pero en el nombre de Jehová yo las destruiré. 118:11 Me rodearon y me asediaron; pero en el nombre de Jehová, yo las destruiré. 118:12 Me rodearon como abejas; se extinguieron como el fuego de espinos; en el nombre de Jehová, yo las destruiré. 118:13 Me empujaste con violencia para que cayese; pero Jehová me ayudó. 118:14 Mi fortaleza y mi canción es Jehová; y Él ha sido mi salvación. 118:15 Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; la diestra de Jehová hace proezas. 118:16 La diestra de Jehová es sublime: La diestra de Jehová hace proezas. 118:17 No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de JAH. 118:18 Me castigó gravemente JAH; mas no me entregó a la muerte. 118:19 Abridme las puertas de la justicia; entraré por ellas, alabaré a JAH. 118:20 Ésta es la puerta de Jehová, por ella entrarán los justos. 118:21 Te alabaré porque me has oído, y has sido mi salvación. 118:22 La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. 118:23 De parte de Jehová es esto; es maravilloso a nuestros ojos. 118:24 Éste es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él. 118:25 Oh Jehová, salva ahora, te ruego; oh Jehová, te ruego que hagas prosperar ahora. 118:26 Bendito el que viene en el nombre de Jehová; desde la casa de Jehová os bendecimos. 118:27 Dios es Jehová que nos ha resplandecido: Atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar. 118:28 Mi Dios eres tú, y te alabaré: Dios mío, te exaltaré. 118:29 Alabad a Jehová porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia.
ALEF. 119:1 Bienaventurados los perfectos de camino; los que andan en la ley de Jehová. 119:2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan: 119:3 Pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos. 119:4 Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos. 119:5 ¡Oh que fuesen ordenados mis caminos para guardar tus estatutos! 119:6 Entonces no sería yo avergonzado, cuando atendiese a todos tus mandamientos. 119:7 Te alabaré con rectitud de corazón, cuando aprendiere los juicios de tu justicia. 119:8 Tus estatutos guardaré; no me dejes enteramente.
BET. 119:9 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. 119:10 Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes divagar de tus mandamientos. 119:11 En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. 119:12 Bendito tú, oh Jehová; enséñame tus estatutos. 119:13 Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca. 119:14 Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que sobre toda riqueza. 119:15 En tus mandamientos meditaré, consideraré tus caminos. 119:16 Me deleitaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras.
GIMEL. 119:17 Haz bien a tu siervo; para que viva y guarde tu palabra. 119:18 Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley. 119:19 Advenedizo soy yo en la tierra; no encubras de mí tus mandamientos. 119:20 Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo. 119:21 Destruiste a los soberbios malditos, que se desvían de tus mandamientos. 119:22 Aparta de mí oprobio y menosprecio; porque tus testimonios he guardado. 119:23 Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí; mas tu siervo meditaba en tus estatutos. 119:24 Pues tus testimonios son mi delicia, y mis consejeros.
DALET. 119:25 Mi alma está pegada al polvo; vivifícame según tu palabra. 119:26 Mis caminos te conté, y me has respondido: Enséñame tus estatutos. 119:27 Hazme entender el camino de tus mandamientos, y hablaré de tus maravillas. 119:28 Se deshace mi alma de ansiedad; fortaléceme según tu palabra. 119:29 Aparta de mí el camino de mentira; y concédeme con gracia tu ley. 119:30 Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí. 119:31 Me he apegado a tus testimonios; oh Jehová, no me avergüences. 119:32 Por el camino de tus mandamientos correré, cuando tú ensanches mi corazón.
HE. 119:33 Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin. 119:34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley; y la observaré de todo corazón. 119:35 Guíame por la senda de tus mandamientos; porque en ella tengo mi voluntad. 119:36 Inclina mi corazón a tus testimonios, y no a la avaricia. 119:37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino. 119:38 Confirma tu palabra a tu siervo, que te teme. 119:39 Quita de mí el oprobio que he temido; porque buenos son tus juicios. 119:40 He aquí yo he anhelado tus mandamientos; vivifícame en tu justicia.
VAV. 119:41 Venga a mí tu misericordia, oh Jehová; tu salvación, conforme a tu palabra. 119:42 Y daré por respuesta al que me injuria, que en tu palabra he confiado. 119:43 Y no quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad; porque en tus juicios he esperado. 119:44 Y guardaré tu ley continuamente, eternamente y para siempre. 119:45 Y andaré en libertad, porque busqué tus mandamientos. 119:46 Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré. 119:47 Y me deleitaré en tus mandamientos, los cuales he amado. 119:48 Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé; y meditaré en tus estatutos.
ZAYIN. 119:49 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar. 119:50 Ésta es mi consuelo en mi aflicción; pues tu palabra me ha vivificado. 119:51 Los soberbios se burlaron mucho de mí; mas no me he apartado de tu ley. 119:52 Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos, y me consolé. 119:53 Horror se apoderó de mí, a causa de los impíos que dejan tu ley. 119:54 Cánticos han sido para mí tus estatutos en la casa de mis peregrinaciones. 119:55 Me acordé en la noche de tu nombre, oh Jehová, y guardé tu ley. 119:56 Esto tuve, porque guardé tus mandamientos.
JET. 119:57 Tú eres mi porción, oh Jehová, he dicho que guardaré tus palabras. 119:58 Tu presencia supliqué de todo corazón; ten misericordia de mí según tu palabra. 119:59 Consideré mis caminos, y torné mis pies a tus testimonios. 119:60 Me apresuré, y no me tardé en guardar tus mandamientos. 119:61 Compañía de impíos me han robado; mas no me he olvidado de tu ley. 119:62 A media noche me levantaba a alabarte por tus justos juicios. 119:63 Compañero soy yo de todos los que te temen y guardan tus mandamientos. 119:64 De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra; enséñame tus estatutos.
TET. 119:65 Bien has hecho con tu siervo, oh Jehová, conforme a tu palabra. 119:66 Enséñame buen sentido y sabiduría; porque tus mandamientos he creído. 119:67 Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra. 119:68 Bueno eres tú, y bienhechor; enséñame tus estatutos. 119:69 Contra mí forjaron mentira los soberbios; mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos. 119:70 Se engrosó el corazón de ellos como sebo; mas yo en tu ley me he deleitado. 119:71 Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos. 119:72 Mejor me es la ley de tu boca, que millares de oro y plata.
YOD. 119:73 Tus manos me hicieron y me formaron; hazme entender, y aprenderé tus mandamientos. 119:74 Los que te temen me verán, y se alegrarán; porque en tu palabra he esperado. 119:75 Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, y que conforme a tu fidelidad me afligiste. 119:76 Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo. 119:77 Vengan a mí tus misericordias, y viva; porque tu ley es mi delicia. 119:78 Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado; mas yo, meditaré en tus mandamientos. 119:79 Tórnense a mí los que te temen y conocen tus testimonios. 119:80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; para que no sea yo avergonzado.
KAF. 119:81 Desfallece mi alma por tu salvación, mas espero en tu palabra. 119:82 Desfallecieron mis ojos por tu palabra, diciendo: ¿Cuándo me consolarás? 119:83 Porque estoy como el odre al humo; pero no he olvidado tus estatutos. 119:84 ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen? 119:85 Los soberbios han cavado hoyos para mí; mas no obran según tu ley. 119:86 Todos tus mandamientos son verdad; sin causa me persiguen; ayúdame. 119:87 Casi me han echado por tierra; mas yo no he dejado tus mandamientos. 119:88 Vivifícame conforme a tu misericordia; y guardaré los testimonios de tu boca.
LAMED. 119:89 Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos. 119:90 Por generación y generación es tu fidelidad; tú afirmaste la tierra, y permanece. 119:91 Por tus ordenanzas permanecen todas las cosas hasta hoy, pues todas ellas te sirven. 119:92 Si tu ley no hubiese sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido. 119:93 Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; porque con ellos me has vivificado. 119:94 Tuyo soy yo, guárdame; porque he buscado tus mandamientos. 119:95 Los impíos me han aguardado para destruirme; mas yo consideraré tus testimonios. 119:96 A toda perfección he visto fin; extenso sobremanera es tu mandamiento.
MEM. 119:97 ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. 119:98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos; porque siempre están conmigo. 119:99 Más que todos mis enseñadores he entendido; porque tus testimonios son mi meditación. 119:100 Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos. 119:101 De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra. 119:102 No me aparté de tus juicios; porque tú me enseñaste. 119:103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. 119:104 De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.
NUN. 119:105 Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. 119:106 Juré y ratifiqué que he de guardar tus justos juicios. 119:107 Afligido estoy en gran manera: vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra. 119:108 Te ruego, oh Jehová, que te sean agradables las ofrendas voluntarias de mi boca; y enséñame tus juicios. 119:109 De continuo está mi alma en mi mano; mas no me he olvidado de tu ley. 119:110 Me tendieron lazo los impíos; pero yo no me desvié de tus mandamientos. 119:111 Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; porque son el gozo de mi corazón. 119:112 Mi corazón incliné a poner por obra tus estatutos de continuo, hasta el fin.
SAMEC. 119:113 Los pensamientos vanos aborrezco; mas amo tu ley. 119:114 Mi escondedero y mi escudo eres tú; en tu palabra he esperado. 119:115 Apartaos de mí, malignos; pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios. 119:116 Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; y no dejes que me avergüence de mi esperanza. 119:117 Sostenme, y seré salvo; y me deleitaré siempre en tus estatutos. 119:118 Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos; porque mentira es su engaño. 119:119 Como escorias hiciste consumir a todos los impíos de la tierra; por tanto yo he amado tus testimonios. 119:120 Mi carne se ha estremecido por temor de ti; y de tus juicios tengo miedo.
AIN. 119:121 Juicio y justicia he hecho; no me abandones a mis opresores. 119:122 Responde por tu siervo para bien; no permitas que me opriman los soberbios. 119:123 Mis ojos desfallecieron por tu salvación, y por el dicho de tu justicia. 119:124 Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos. 119:125 Tu siervo soy yo, dame entendimiento; para que sepa tus testimonios. 119:126 Tiempo es de actuar, oh Jehová; porque han invalidado tu ley. 119:127 Por tanto, amo tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro. 119:128 Por tanto, estimo rectos todos tus preceptos acerca de todas las cosas, y aborrezco todo camino de mentira.
PE. 119:129 Maravillosos son tus testimonios; por tanto, los ha guardado mi alma. 119:130 El principio de tus palabras alumbra; hace entender a los simples. 119:131 Mi boca abrí y suspiré; porque deseaba tus mandamientos. 119:132 Mírame, y ten misericordia de mí, como acostumbras con los que aman tu nombre. 119:133 Ordena mis pasos con tu palabra; y ninguna iniquidad se enseñoree de mí. 119:134 Líbrame de la violencia de los hombres; y guardaré tus mandamientos. 119:135 Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; y enséñame tus estatutos. 119:136 Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley.
TZADI. 119:137 Justo eres tú, oh Jehová, y rectos tus juicios. 119:138 Tus testimonios, que has encomendado, son rectos y muy fieles. 119:139 Mi celo me ha consumido; porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras. 119:140 Sumamente pura es tu palabra; y la ama tu siervo. 119:141 Pequeño soy yo y desechado; mas no me he olvidado de tus mandamientos. 119:142 Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad. 119:143 Aflicción y angustia me hallaron; mas tus mandamientos fueron mi delicia. 119:144 Justicia eterna son tus testimonios; dame entendimiento, y viviré.
COF. 119:145 Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, y guardaré tus estatutos. 119:146 A ti clamé; sálvame, y guardaré tus testimonios. 119:147 Me anticipé al alba, y clamé; esperé en tu palabra. 119:148 Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, para meditar en tus dichos. 119:149 Oye mi voz conforme a tu misericordia; oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio. 119:150 Se me han acercado los que siguen la maldad; Lejos están de tu ley. 119:151 Cercano estás tú, oh Jehová; y todos tus mandamientos son verdad. 119:152 Hace ya mucho que he entendido tus testimonios, que para siempre los has establecido.
RESH. 119:153 Mira mi aflicción, y líbrame; porque de tu ley no me he olvidado. 119:154 Aboga mi causa, y líbrame; vivifícame con tu palabra. 119:155 Lejos está de los impíos la salvación; porque no buscan tus estatutos. 119:156 Muchas son tus misericordias, oh Jehová; vivifícame conforme a tus juicios. 119:157 Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; mas de tus testimonios no me he apartado. 119:158 Veía a los prevaricadores, y me disgustaba; porque no guardaban tus palabras. 119:159 Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos; vivifícame conforme a tu misericordia. 119:160 El principio de tu palabra es verdad; y eterno es todo juicio de tu justicia.
SIN. 119:161 Príncipes me han perseguido sin causa; mas mi corazón está asombrado de tu palabra. 119:162 Me gozo yo en tu palabra, como el que halla muchos despojos. 119:163 La mentira aborrezco y abomino; tu ley amo. 119:164 Siete veces al día te alabo sobre los juicios de tu justicia. 119:165 Mucha paz tienen los que aman tu ley; y no hay para ellos tropiezo. 119:166 Tu salvación he esperado, oh Jehová; y tus mandamientos he puesto por obra. 119:167 Mi alma ha guardado tus testimonios, y los he amado en gran manera. 119:168 He guardado tus mandamientos y tus testimonios; porque todos mis caminos están delante de ti.
TAU. 119:169 Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová; dame entendimiento conforme a tu palabra. 119:170 Llegue mi oración delante de ti; líbrame conforme a tu palabra. 119:171 Mis labios rebosarán alabanza, cuando me hayas enseñado tus estatutos. 119:172 Hablará mi lengua tus palabras; porque todos tus mandamientos son justicia. 119:173 Que tu mano me ayude; Porque tus mandamientos he escogido. 119:174 He deseado tu salvación, oh Jehová; y tu ley es mi delicia. 119:175 Que viva mi alma y te alabe; y tus juicios me ayuden. 119:176 Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo; porque no me he olvidado de tus mandamientos.
Cántico gradual 120:1 Clamé a Jehová en mi angustia, y Él me respondió. 120:2 Libra mi alma, oh Jehová, de labio mentiroso, de la lengua engañosa. 120:3 ¿Qué se te dará, o qué te aprovechará, oh lengua engañosa? 120:4 Afiladas saetas de valiente, con brasas de enebro. 120:5 ¡Ay de mí, que peregrino en Mesec, y habito entre las tiendas de Cedar! 120:6 Mucho tiempo ha morado mi alma con los que aborrecen la paz. 120:7 Yo soy pacífico: Mas cuando hablo, ellos están por la guerra.
Cántico gradual 121:1 Alzaré mis ojos a los montes, de donde vendrá mi socorro. 121:2 Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. 121:3 No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda. 121:4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. 121:5 Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra a tu mano derecha. 121:6 El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. 121:7 Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. 121:8 Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
Cántico gradual: de David 122:1 Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. 122:2 Nuestros pies estuvieron en tus puertas, oh Jerusalén; 122:3 Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. 122:4 Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová. 122:5 Porque allá están los tronos del juicio, los tronos de la casa de David. 122:6 Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman. 122:7 Haya paz dentro de tus muros, y prosperidad en tus palacios. 122:8 Por amor de mis hermanos y mis compañeros diré ahora: Haya paz en ti. 122:9 Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios, procuraré tu bien.
Cántico gradual 123:1 A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en los cielos. 123:2 He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva a la mano de su señora; así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios; hasta que tenga misericordia de nosotros. 123:3 Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; porque estamos muy hastiados de menosprecio. 123:4 Muy hastiada está nuestra alma del escarnio de los que están en holgura, y del menosprecio de los soberbios.
Cántico gradual: de David 124:1 A no haber estado Jehová por nosotros, diga ahora Israel; 124:2 a no haber estado Jehová por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres, 124:3 vivos nos habrían tragado entonces, cuando se encendió su furor contra nosotros. 124:4 Entonces nos habrían inundado las aguas; sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente: 124:5 Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias. 124:6 Bendito Jehová, que no nos dio por presa a los dientes de ellos. 124:7 Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; se rompió el lazo, y escapamos nosotros. 124:8 Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
Cántico gradual 125:1 Los que confían en Jehová son como el monte de Sión que no se mueve; sino que permanece para siempre. 125:2 Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre. 125:3 Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos; para que no extiendan los justos sus manos a la iniquidad. 125:4 Haz bien, oh Jehová, a los buenos, y a los que son rectos en sus corazones. 125:5 Mas a los que se apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que obran iniquidad: Paz sea sobre Israel.
Cántico gradual 126:1 Cuando Jehová hizo volver la cautividad de Sión, éramos como los que sueñan. 126:2 Entonces nuestra boca se llenó de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces decían entre las gentes: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. 126:3 Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres. 126:4 Haz volver nuestra cautividad oh Jehová, como los arroyos del sur. 126:5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. 126:6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
Cántico gradual: para Salomón 127:1 Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda. 127:2 Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño. 127:3 He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. 127:4 Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. 127:5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.
Cántico gradual 128:1 Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. 128:2 Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien. 128:3 Tu esposa será como parra que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivos alrededor de tu mesa. 128:4 He aquí que así será bendito el hombre que teme a Jehová. 128:5 Jehová te bendiga desde Sión, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida; 128:6 y veas los hijos de tus hijos, y la paz sobre Israel.
Cántico gradual 129:1 Mucho me han angustiado desde mi juventud, puede decir ahora Israel; 129:2 mucho me han angustiado desde mi juventud; mas no prevalecieron contra mí. 129:3 Sobre mis espaldas araron los aradores; hicieron largos surcos. 129:4 Jehová es justo; cortó las coyundas de los impíos. 129:5 Serán avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen a Sión. 129:6 Serán como la hierba de los tejados, que se seca antes que crezca; 129:7 de la cual no llenó el segador su mano, ni sus brazos el que hace gavillas. 129:8 Ni dijeron los que pasaban: Bendición de Jehová sea sobre vosotros; os bendecimos en el nombre de Jehová.
Cántico gradual 130:1 De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo. 130:2 Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica. 130:3 Jehová, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, quedaría en pie? 130:4 Pero en ti hay perdón, para que seas temido. 130:5 Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado. 130:6 Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana; más que los vigilantes a la mañana. 130:7 Espere Israel a Jehová; porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con Él. 130:8 Y Él redimirá a Israel de todos sus pecados.
Cántico gradual: de David 131:1 Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí. 131:2 En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma. 131:3 Espera, oh Israel, en Jehová desde ahora y para siempre.
Cántico gradual 132:1 Acuérdate, oh Jehová, de David, y de toda su aflicción; 132:2 que juró él a Jehová, prometió al Fuerte de Jacob: 132:3 No entraré en la morada de mi casa, ni subiré sobre el lecho de mi estrado; 132:4 no daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento, 132:5 hasta que halle un lugar para Jehová, una morada para el Fuerte de Jacob. 132:6 He aquí, en Efrata oímos de ella; la hallamos en los campos del bosque. 132:7 Entraremos en sus tabernáculos; adoraremos ante el estrado de sus pies. 132:8 Levántate, oh Jehová, entra al lugar de tu reposo; tú y el arca de tu fortaleza. 132:9 Tus sacerdotes se vistan de justicia, y tus santos se regocijen. 132:10 Por amor de David tu siervo no vuelvas de tu ungido el rostro. 132:11 En verdad juró Jehová a David, no se retractará de ello: Del fruto de tus lomos pondré sobre tu trono. 132:12 Si tus hijos guardaren mi pacto, y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre. 132:13 Porque Jehová ha elegido a Sión; la deseó por habitación para sí. 132:14 Éste es mi lugar de reposo para siempre: Aquí habitaré, porque la he deseado. 132:15 Bendeciré en gran manera su provisión; a sus pobres saciaré de pan. 132:16 Asimismo vestiré de salvación a sus sacerdotes, y sus santos darán voces de júbilo. 132:17 Allí haré reverdecer el cuerno de David; he preparado lámpara a mi ungido. 132:18 A sus enemigos vestiré de confusión; mas sobre él florecerá su corona.
Cántico gradual: de David 133:1 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! 133:2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y que baja hasta el borde de sus vestiduras; 133:3 como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.
Cántico gradual 134:1 Mirad, bendecid a Jehová, vosotros todos los siervos de Jehová, los que en la casa de Jehová estáis por las noches. 134:2 Alzad vuestras manos en el santuario, y bendecid a Jehová. 134:3 Jehová, que hizo los cielos y la tierra, te bendiga desde Sión.
135:1 Aleluya. Alabad el nombre de Jehová; alabadle, siervos de Jehová; 135:2 los que estáis en la casa de Jehová, en los atrios de la casa de nuestro Dios. 135:3 Alabad a Jehová, porque Jehová es bueno; cantad salmos a su nombre, porque es agradable. 135:4 Porque Jehová ha escogido a Jacob para sí, a Israel como su especial tesoro. 135:5 Porque yo sé que Jehová es grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses. 135:6 Todo lo que Jehová quiso, ha hecho, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos. 135:7 Él hace subir las nubes de los extremos de la tierra; hace los relámpagos para la lluvia; saca los vientos de sus depósitos. 135:8 Él es el que hirió los primogénitos de Egipto, desde el hombre hasta la bestia. 135:9 Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, sobre Faraón, y sobre todos sus siervos. 135:10 El que hirió muchas gentes, y mató reyes poderosos; 135:11 a Sehón rey de los amorreos, y a Og rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán. 135:12 Y dio la tierra de ellos en heredad, en heredad a Israel su pueblo. 135:13 Oh Jehová, eterno es tu nombre; tu memoria, oh Jehová, por todas las generaciones. 135:14 Porque Jehová juzgará a su pueblo, y se arrepentirá en cuanto a sus siervos. 135:15 Los ídolos de las gentes son plata y oro, obra de manos de hombres; 135:16 tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven; 135:17 tienen orejas, mas no oyen; tampoco hay aliento en sus bocas. 135:18 Como ellos son los que los hacen, y todos los que en ellos confían. 135:19 Casa de Israel, bendecid a Jehová; casa de Aarón, bendecid a Jehová. 135:20 Casa de Leví, bendecid a Jehová: los que teméis a Jehová, bendecid a Jehová: 135:21 Bendito sea Jehová desde Sión, que mora en Jerusalén. Aleluya.
136:1 Alabad a Jehová, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia. 136:2 Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia. 136:3 Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia. 136:4 Al único que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia. 136:5 Al que hizo los cielos con sabiduría, porque para siempre es su misericordia. 136:6 Al que extendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia; 136:7 al que hizo las grandes luminarias, porque para siempre es su misericordia; 136:8 el sol para que señorease en el día, porque para siempre es su misericordia; 136:9 la luna y las estrellas para que señoreasen en la noche, porque para siempre es su misericordia. 136:10 Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia. 136:11 Al que sacó a Israel de en medio de ellos, porque para siempre es su misericordia; 136:12 con mano fuerte, y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia. 136:13 Al que dividió el Mar Rojo en partes, porque para siempre es su misericordia; 136:14 e hizo pasar a Israel por medio de él, porque para siempre es su misericordia; 136:15 y arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo, porque para siempre es su misericordia. 136:16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, porque para siempre es su misericordia. 136:17 Al que hirió grandes reyes, porque para siempre es su misericordia; 136:18 y mató a reyes poderosos, porque para siempre es su misericordia; 136:19 a Sehón rey amorreo, porque para siempre es su misericordia, 136:20 y a Og rey de Basán, porque para siempre es su misericordia; 136:21 y dio la tierra de ellos en heredad, porque para siempre es su misericordia; 136:22 en heredad a Israel su siervo, porque para siempre es su misericordia. 136:23 Él es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia; 136:24 y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia. 136:25 Él da mantenimiento a toda carne, porque para siempre es su misericordia. 136:26 Alabad al Dios de los cielos; porque para siempre es su misericordia.
137:1 Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión. 137:2 Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. 137:3 Y los que allí nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos alguno de los cánticos de Sión. 137:4 ¿Cómo cantaremos canción de Jehová en tierra de extraños? 137:5 Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, mi diestra olvide su destreza, 137:6 mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare; si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría. 137:7 Acuérdate, oh Jehová, contra los hijos de Edom en el día de Jerusalén; los cuales decían: Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos. 137:8 Hija de Babilonia, serás destruida, bienaventurado el que te diere el pago de lo que tú nos hiciste. 137:9 Bienaventurado el que tomare y estrellare tus niños contra las piedras.
Salmo de David 138:1 Te alabaré con todo mi corazón; delante de los dioses te cantaré salmos. 138:2 Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu verdad; porque has magnificado tu palabra por sobre todo tu nombre. 138:3 En el día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con fortaleza en mi alma. 138:4 Te alabarán, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, cuando escuchen los dichos de tu boca. 138:5 Y cantarán de los caminos de Jehová; Porque la gloria de Jehová es grande. 138:6 Aunque Jehová es excelso, atiende al humilde; mas al altivo mira de lejos. 138:7 Aunque yo anduviere en medio de la angustia, tú me vivificarás: Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra. 138:8 Jehová cumplirá su propósito en mí. Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no desampares la obra de tus manos.
Al Músico principal: Salmo de David 139:1 Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. 139:2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos. 139:3 Mi andar y mi acostarme has rodeado, y todos mis caminos te son conocidos. 139:4 Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. 139:5 Detrás y delante me guarneciste, y sobre mí pusiste tu mano. 139:6 Tal conocimiento es muy maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender. 139:7 ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? 139:8 Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el infierno hiciere mi lecho, he aquí allí tú estás. 139:9 Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo del mar, 139:10 aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. 139:11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí. 139:12 Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz. 139:13 Porque tú formaste mis riñones; me cubriste en el vientre de mi madre. 139:14 Te alabaré, porque formidable y maravillosamente me formaste; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien. 139:15 No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. 139:16 Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas. 139:17 ¡Qué preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! 139:18 Si los contara, serían más numerosos que la arena; despierto, y aún estoy contigo. 139:19 De cierto, oh Dios, matarás al impío; apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios. 139:20 Porque blasfemias dicen ellos contra ti; tus enemigos toman en vano tu nombre. 139:21 ¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos? 139:22 Los aborrezco con profundo odio; los tengo por enemigos. 139:23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos: 139:24 Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.
Al Músico principal: Salmo de David 140:1 Líbrame, oh Jehová, del hombre malo; guárdame de hombres violentos; 140:2 los cuales maquinan males en su corazón, cada día urden contiendas. 140:3 Aguzaron su lengua como la serpiente; veneno de áspid hay debajo de sus labios. (Selah) 140:4 Guárdame, oh Jehová, de manos del impío, presérvame de los hombres violentos; que han pensado trastornar mis pasos. 140:5 Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red junto a la senda; me han puesto lazos. (Selah) 140:6 He dicho a Jehová: Dios mío eres tú; escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos. 140:7 Jehová Señor, la fortaleza de mi salvación, tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de la batalla. 140:8 No des, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, no sea que se ensoberbezca. (Selah) 140:9 En cuanto a los que por todas partes me rodean, la maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza. 140:10 Caigan sobre ellos carbones encendidos; sean arrojados en el fuego, en abismos profundos de donde no puedan salir. 140:11 El hombre deslenguado no será firme en la tierra; el mal cazará al hombre injusto para derribarle. 140:12 Yo sé que Jehová amparará la causa del afligido, y el derecho de los menesterosos. 140:13 Ciertamente los justos alabarán tu nombre; los rectos morarán en tu presencia.
Salmo de David 141:1 Jehová, a ti clamo; apresúrate a mí; escucha mi voz, cuando a ti clamo. 141:2 Suba mi oración delante de ti como el incienso, y el levantar mis manos como la ofrenda de la tarde. 141:3 Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios. 141:4 No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que obran iniquidad, y no coma yo de sus manjares. 141:5 Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza. Pero mi oración tendrán, aun en sus calamidades. 141:6 Sus jueces serán derribados en lugares peñascosos, y oirán mis palabras, que son dulces. 141:7 Como quien hiende y rompe la tierra, son esparcidos nuestros huesos a la boca de la sepultura. 141:8 Por tanto a ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos: En ti he confiado, no desampares mi alma. 141:9 Guárdame de los lazos que me han tendido, y de las trampas de los obradores de iniquidad. 141:10 Caigan los impíos a una en sus redes, mientras yo paso adelante.
Masquil de David: Oración que hizo cuando estaba en la cueva 142:1 Con mi voz clamé a Jehová, con mi voz supliqué misericordia a Jehová. 142:2 Delante de Él derramé mi queja; delante de Él manifesté mi angustia. 142:3 Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo. 142:4 Miré a mi mano derecha, y observé; mas no había quien me conociese; no tuve refugio, nadie se preocupó por mi alma. 142:5 Clamé a ti, oh Jehová, dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes. 142:6 Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo. 142:7 Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu nombre: Me rodearán los justos, porque tú me serás propicio.
Salmo de David 143:1 Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; respóndeme por tu verdad, por tu justicia. 143:2 Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún viviente. 143:3 Porque el enemigo ha perseguido mi alma; ha postrado en tierra mi vida; me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos. 143:4 Y mi espíritu se angustió dentro de mí; mi corazón está desolado. 143:5 Me acordé de los días antiguos; meditaba en todas tus obras, reflexionaba en las obras de tus manos. 143:6 Extendí mis manos a ti; mi alma tiene sed de ti como la tierra sedienta. (Selah) 143:7 Respóndeme presto, oh Jehová porque mi espíritu desfallece; no escondas de mí tu rostro, no venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura. 143:8 Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde debo de andar, porque a ti he elevado mi alma. 143:9 Líbrame de mis enemigos, oh Jehová: En ti me refugio. 143:10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Bueno es tu Espíritu; guíame a tierra de rectitud. 143:11 Por tu nombre, oh Jehová me vivificarás; por tu justicia, sacarás mi alma de angustia. 143:12 Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos, y destruirás a todos los adversarios de mi alma; porque yo soy tu siervo.
Salmo de David 144:1 Bendito sea Jehová, mi Roca, que adiestra mis manos para la batalla, y mis dedos para la pelea. 144:2 Misericordia mía y mi castillo, fortaleza mía y mi Libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que somete a mi pueblo delante de mí. 144:3 Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que en él pienses? ¿O el hijo del hombre, para que lo estimes? 144:4 El hombre es semejante a la vanidad: Sus días son como la sombra que pasa. 144:5 Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende: Toca los montes, y humeen. 144:6 Despide relámpagos, y dispérsalos, envía tus saetas, y túrbalos. 144:7 Extiende tu mano desde lo alto; Rescátame, y líbrame de las muchas aguas, de la mano de los hijos de extraños; 144:8 cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira. 144:9 Oh Dios, a ti cantaré canción nueva: con salterio, con decacordio cantaré a ti. 144:10 Tú, el que da salvación a los reyes, el que redime a David su siervo de maligna espada. 144:11 Rescátame, y líbrame de mano de los hijos extraños, cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira. 144:12 Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; Nuestras hijas como las esquinas labradas a manera de las de un palacio; 144:13 Nuestros graneros llenos, provistos de toda clase de grano; nuestros ganados, se multipliquen de millares y decenas de millares en nuestros campos: 144:14 Que nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; que no tengamos asalto, ni que hacer salida, ni grito de alarma en nuestras plazas. 144:15 Bienaventurado el pueblo que tiene esto; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.
Salmo de alabanza: de David 145:1 Te exaltaré, mi Dios, mi Rey; y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. 145:2 Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. 145:3 Grande es Jehová y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable. 145:4 Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus proezas. 145:5 Hablaré de la gloriosa magnificencia de tu majestad, y de tus maravillosos hechos. 145:6 De tus portentos y temibles hechos hablarán los hombres; Y yo contaré tu grandeza. 145:7 Proclamarán la memoria de tu gran bondad, y cantarán de tu justicia. 145:8 Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia. 145:9 Bueno es Jehová para con todos; y sus misericordias sobre todas sus obras. 145:10 Te alabarán, oh Jehová, todas tus obras; y tus santos te bendecirán. 145:11 Contarán de la gloria de tu reino, y hablarán de tu poder; 145:12 para dar a conocer sus proezas a los hijos de los hombres, y la gloriosa majestad de su reino. 145:13 Tu reino es reino eterno, y tu señorío permanece por todas las generaciones. 145:14 Jehová sostiene a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos. 145:15 Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida a su tiempo. 145:16 Abres tu mano, y colmas de bendición a todo viviente. 145:17 Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras. 145:18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. 145:19 Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará. 145:20 Jehová guarda a todos los que le aman; pero destruirá a todos los impíos. 145:21 La alabanza de Jehová hablará mi boca; y toda carne bendiga su santo nombre eternamente y para siempre.
146:1 ¡Aleluya! Oh alma mía, alaba a Jehová. 146:2 Alabaré a Jehová en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva. 146:3 No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación. 146:4 Sale su espíritu, se vuelve a la tierra; en el mismo día perecen sus pensamientos. 146:5 Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios: 146:6 El cual hizo los cielos y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay; que guarda verdad para siempre; 146:7 que hace justicia a los agraviados; que da pan a los hambrientos: Jehová liberta a los prisioneros; 146:8 Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos. 146:9 Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sustenta; y el camino de los impíos trastorna. 146:10 Reinará Jehová para siempre; tu Dios, oh Sión, por generación y generación. Aleluya.
147:1 Alabad a Jehová, porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza. 147:2 Jehová edifica a Jerusalén; a los desterrados de Israel recogerá. 147:3 Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas. 147:4 Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres. 147:5 Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y su entendimiento es infinito. 147:6 Jehová exalta a los humildes; y humilla a los impíos hasta el polvo. 147:7 Cantad a Jehová con alabanza, cantad con arpa a nuestro Dios. 147:8 Él es el que cubre los cielos de nubes, el que prepara la lluvia para la tierra, el que hace a los montes producir hierba. 147:9 Él da a la bestia su mantenimiento, y a los hijos de los cuervos que claman. 147:10 No toma contentamiento en la fortaleza del caballo, ni se complace en las piernas fuertes del hombre. 147:11 Se complace Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia. 147:12 Alaba a Jehová, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión. 147:13 Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; bendijo a tus hijos dentro de ti. 147:14 Él pone en tus términos la paz; te sacia con lo mejor del trigo. 147:15 Él envía su palabra a la tierra; velozmente corre su palabra. 147:16 Él da la nieve como lana, derrama la escarcha como ceniza. 147:17 Él echa su hielo como pedazos; delante de su frío, ¿quién resistirá? 147:18 Envía su palabra, y los derrite; Hace soplar su viento, y el agua fluye. 147:19 Él manifiesta sus palabras a Jacob, sus estatutos y sus juicios a Israel. 147:20 No ha hecho así con ninguna otra de las naciones; y en cuanto a sus juicios, no los conocieron. Aleluya.
148:1 Aleluya. Alabad a Jehová desde los cielos; alabadle en las alturas. 148:2 Alabadle, vosotros todos sus ángeles; alabadle, vosotros todos sus ejércitos. 148:3 Alabadle, sol y luna; alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas. 148:4 Alabadle, cielos de los cielos, y las aguas que están sobre los cielos. 148:5 Alaben el nombre de Jehová; porque Él mandó, y fueron creados. 148:6 Y los estableció eternamente y para siempre; les puso ley que no será quebrantada. 148:7 Alabad a Jehová, desde la tierra, los dragones y todos los abismos; 148:8 el fuego y el granizo, la nieve y el vapor, el viento de tempestad que ejecuta su palabra; 148:9 los montes y todos los collados; el árbol de fruto y todos los cedros; 148:10 La bestia y todo animal, reptiles y volátiles; 148:11 los reyes de la tierra y todos los pueblos; los príncipes y todos los jueces de la tierra; 148:12 los jóvenes y también las doncellas; los viejos y los niños, 148:13 alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es sublime; su gloria es sobre tierra y cielos. 148:14 Él ha exaltado el cuerno de su pueblo; alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, el pueblo a Él cercano. Aleluya.
149:1 Aleluya. Cantad a Jehová cántico nuevo; su alabanza sea en la congregación de los santos. 149:2 Alégrese Israel en su Hacedor; los hijos de Sión se gocen en su Rey. 149:3 Alaben su nombre con danza; canten a Él, con pandero y arpa. 149:4 Porque Jehová toma contentamiento con su pueblo; hermoseará a los humildes con salvación. 149:5 Regocíjense los santos con gloria: Canten con júbilo sobre sus camas. 149:6 Las alabanzas de Dios estén en sus gargantas, y la espada de dos filos en sus manos; 149:7 para cobrar venganza sobre las naciones, y castigo en los pueblos; 149:8 para aprisionar a sus reyes en grillos, y a sus nobles con cadenas de hierro; 149:9 para ejecutar en ellos el juicio escrito; gloria será esto para todos sus santos. Aleluya.
150:1 Aleluya. Alabad a Dios en su santuario: Alabadle en el firmamento de su fortaleza. 150:2 Alabadle por sus proezas; alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. 150:3 Alabadle con sonido de trompeta; alabadle con salterio y arpa. 150:4 Alabadle con pandero y danza; alabadle con cuerdas y flauta. 150:5 Alabadle con címbalos resonantes; alabadle con címbalos de júbilo. 150:6 Todo lo que respira alabe a Jehová. Aleluya.
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