Salmos 90-150  RVG


Reina Valera - RVG


Salmos - 89
Salmos - 90
Salmos - 91
Salmos - 92
Salmos - 93
Salmos - 94
Salmos - 95
Salmos - 96
Salmos - 97
Salmos - 98
Salmos - 99
Salmos - 100
Salmos - 101
Salmos - 102
Salmos - 103
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Salmos - 141
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Salmos - 143
Salmos - 144
Salmos - 145
Salmos - 146
Salmos - 147
Salmos - 148
Salmos - 149
Salmos - 150

 

Oración de Moisés varón de Dios
90:1 Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación.
90:2 Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo; Desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios.
90:3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres.
90:4 Porque mil años delante de tus ojos, son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche.
90:5 Los haces pasar como avenida de aguas; son como un sueño; como la hierba que crece en la mañana.
90:6 En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca.
90:7 Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos turbados.
90:8 Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu rostro.
90:9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento.
90:10  Los días de nuestra edad son setenta años; y en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos.
90:11  ¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido?
90:12  Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
90:13  Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.
90:14  De mañana sácianos de tu misericordia; y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
90:15  Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y los años que vimos el mal.
90:16  Aparezca en tus siervos tu obra, y tu gloria sobre sus hijos.
90:17  Sea la hermosura de Jehová nuestro Dios sobre nosotros; y confirma sobre nosotros la obra de nuestras manos, sí, la obra de nuestras manos confirma.

 

91:1 El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.
91:2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios; en Él confiaré.
91:3 Él te librará del lazo del cazador; de la peste destructora.
91:4 Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad.
91:5 No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día;
91:6 ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya.
91:7 Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará.
91:8 Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos.
91:9 Porque has puesto a Jehová, que es mi refugio, al Altísimo por tu habitación,
91:10  no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.
91:11  Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos;
91:12  en las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra.
91:13  Sobre el león y la serpiente pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.
91:14  Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
91:15  Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré, y le glorificaré.
91:16  Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.

 

Salmo: Canción para el día del sábado
92:1 Bueno es alabar a Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;
92:2 anunciar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad en las noches,
92:3 en el decacordio y en el salterio, en tono suave con el arpa.
92:4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; en las obras de tus manos me gozo.
92:5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos.
92:6 El hombre necio no sabe, y el insensato no entiende esto:
92:7 Que brotan los impíos como la hierba, y florecen todos los obradores de iniquidad, para ser destruidos para siempre.
92:8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.
92:9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, porque he aquí, perecerán tus enemigos; serán disipados todos los obradores de iniquidad.
92:10  Pero tú exaltarás mi cuerno como el del unicornio; seré ungido con aceite fresco.
92:11  Y mis ojos mirarán mi deseo sobre mis enemigos; oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.
92:12  El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.
92:13  Los que están plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán.
92:14  Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes;
92:15  para anunciar que Jehová es recto: Él es mi Roca, y en Él no hay injusticia.

 

93:1 Jehová reina, se vistió de magnificencia, se vistió Jehová, se ciñó de fortaleza; afirmó también el mundo, para que no sea movido.
93:2 Firme es tu trono desde entonces: Tú eres desde la eternidad.
93:3 Alzaron los ríos, oh Jehová, alzaron los ríos su sonido; alzaron los ríos sus ondas.
93:4 Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas del mar.
93:5 Tus testimonios son muy firmes; la santidad conviene a tu casa, oh Jehová, por los siglos y para siempre.

 

94:1 Jehová, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, manifiéstate.
94:2 Levántate, oh Juez de la tierra; da el pago a los soberbios.
94:3 ¿Hasta cuándo los impíos, hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos?
94:4 ¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras, y se vanagloriarán todos los obradores de iniquidad?
94:5 A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan, y a tu heredad afligen.
94:6 A la viuda y al extranjero matan, y a los huérfanos quitan la vida.
94:7 Y dicen: No mirará Jehová, ni hará caso el Dios de Jacob.
94:8 Entended, necios del pueblo; y vosotros fatuos, ¿cuándo seréis sabios?
94:9 El que plantó el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?
94:10  El que castiga a las gentes, ¿no reprenderá? El que enseña la ciencia al hombre, ¿no sabrá?
94:11  Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad.
94:12  Bienaventurado el hombre a quien tú, oh Jehová, corriges, y en tu ley lo instruyes;
94:13  para darle reposo de los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo.
94:14  Porque Jehová no abandonará a su pueblo, ni desamparará su heredad;
94:15  sino que el juicio volverá a la justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.
94:16  ¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los obradores de iniquidad?
94:17  Si no ayudara Jehová, pronto moraría mi alma en el silencio.
94:18  Cuando yo decía: Mi pie resbala; tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba.
94:19  En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.
94:20  ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades, que forma agravio por ley?
94:21  Se juntan contra la vida del justo, y condenan la sangre inocente.
94:22  Mas Jehová me ha sido por refugio; y mi Dios es la Roca de mi confianza.
94:23  Y Él hará volver sobre ellos su iniquidad, y los destruirá en su propia maldad; los talará Jehová nuestro Dios.

 

95:1 Venid, cantemos alegremente a Jehová: Aclamemos con júbilo a la Roca de nuestra salvación.
95:2 Lleguemos ante su presencia con acción de gracias; aclamémosle con salmos.
95:3 Porque Jehová es Dios grande; y Rey grande sobre todos los dioses.
95:4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra, y las alturas de los montes son suyas.
95:5 Suyo también el mar, pues Él lo hizo; y sus manos formaron la tierra seca.
95:6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.
95:7 Porque Él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz,
95:8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como el día de Masah en el desierto;
95:9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, y vieron mis obras.
95:10  Cuarenta años estuve disgustado con esta generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
95:11  Por tanto juré en mi ira que no entrarían en mi reposo.

 

96:1 Cantad a Jehová cántico nuevo; cantad a Jehová, toda la tierra.
96:2 Cantad a Jehová, bendecid su nombre; anunciad de día en día su salvación.
96:3 Proclamad entre las naciones su gloria, en todos los pueblos sus maravillas.
96:4 Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; temible sobre todos los dioses.
96:5 Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; pero Jehová hizo los cielos.
96:6 Honor y majestad delante de Él; Poder y gloria hay en su santuario.
96:7 Dad a Jehová, oh familias de los pueblos; dad a Jehová la gloria y el poder.
96:8 Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; traed ofrenda, y venid a sus atrios.
96:9 Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; temed delante de Él, toda la tierra.
96:10  Decid entre las naciones: Jehová reina, también afirmó el mundo, no será conmovido: Juzgará a los pueblos en justicia.
96:11  Alégrense los cielos, y gócese la tierra; brame el mar y su plenitud.
96:12  Regocíjese el campo, y todo lo que en él está: Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento
96:13  delante de Jehová que vino: Porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad.

 

97:1 Jehová reina; regocíjese la tierra: Alégrense las muchas islas.
97:2 Nube y oscuridad alrededor de Él: Justicia y juicio son el fundamento de su trono.
97:3 Fuego va delante de Él, y abrasa a sus enemigos alrededor.
97:4 Sus relámpagos alumbraron el mundo; la tierra vio, y se estremeció.
97:5 Los montes se derritieron como cera delante de Jehová, delante del Señor de toda la tierra.
97:6 Los cielos anuncian su justicia, y todos los pueblos ven su gloria.
97:7 Avergüéncense todos los que sirven a las imágenes de talla, los que se glorían en los ídolos: Adórenle todos los dioses.
97:8 Oyó Sión, y se alegró; y las hijas de Judá, oh Jehová, se gozaron por tus juicios.
97:9 Porque tú, Jehová, eres excelso sobre toda la tierra; eres muy enaltecido sobre todos los dioses.
97:10  Los que a Jehová amáis, aborreced el mal: Él guarda las almas de sus santos; de mano de los impíos los libra.
97:11  Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón.
97:12  Alegraos, justos, en Jehová; y alabad la memoria de su santidad.

 

Salmo
98:1 Cantad a Jehová cántico nuevo; porque ha hecho maravillas; su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.
98:2 Jehová ha hecho notoria su salvación; a vista de las naciones ha descubierto su justicia.
98:3 Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel; todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.
98:4 Aclamad con júbilo a Jehová, toda la tierra; levantad la voz, regocijaos, y cantad salmos.
98:5 Cantad salmos a Jehová con arpa; con arpa y voz de cántico.
98:6 Aclamad con trompetas y sonidos de bocina delante del Rey Jehová.
98:7 Brame el mar y su plenitud; el mundo y los que en él habitan;
98:8 los ríos batan las manos; los montes todos hagan regocijo
98:9 delante de Jehová; porque vino a juzgar la tierra; juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud.

 

99:1 Jehová reina, temblarán los pueblos: Él está sentado sobre los querubines, se conmoverá la tierra.
99:2 Jehová en Sión es grande, y exaltado sobre todos los pueblos.
99:3 Alaben tu nombre grande y temible: Él es santo.
99:4 Y la gloria del rey ama el juicio: Tú confirmas la rectitud; tú has hecho en Jacob juicio y justicia.
99:5 Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos al estrado de sus pies: Él es santo.
99:6 Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocaron su nombre; invocaban a Jehová, y Él les respondía.
99:7 En columna de nube hablaba con ellos; guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado.
99:8 Jehová Dios nuestro, tú les respondías: Tú les fuiste un Dios perdonador, aunque cobraste venganza de sus malas obras.
99:9 Exaltad a Jehová nuestro Dios, y adorad en su santo monte; porque Jehová nuestro Dios es santo.

 

Salmo de alabanza
100:1  Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.
100:2  Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo.
100:3  Reconoced que Jehová es Dios: Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
100:4  Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; dadle gracias, bendecid su nombre.
100:5  Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad permanece por todas las generaciones.

 

Salmo de David
101:1  Misericordia y juicio cantaré; a ti cantaré yo, oh Jehová.
101:2  Me conduciré con sabiduría en el camino de la perfección cuando vengas a mí. En integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.
101:3  No pondré delante de mis ojos cosa inicua; aborrezco la obra de los que se desvían; no se acercarán a mí.
101:4  Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado.
101:5  Al que solapadamente infama a su prójimo, yo le cortaré; no sufriré al de ojos altaneros, y de corazón vanidoso.
101:6  Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que anduviere en el camino de la perfección, éste me servirá.
101:7  No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.
101:8  Por las mañanas cortaré a todos los impíos de la tierra; para extirpar de la ciudad de Jehová a todos los que hacen iniquidad.

 

Oración del afligido, cuando está angustiado, y delante de Jehová derrama su lamento
102:1  Oh Jehová, escucha mi oración, y llegue a ti mi clamor.
102:2  No escondas de mí tu rostro; en el día de mi angustia inclina a mí tu oído; en el día que te invocare, apresúrate a responderme.
102:3  Porque mis días se han consumido como humo; y mis huesos cual tizón están quemados.
102:4  Mi corazón está herido, y secó como la hierba; por lo cual me olvido de comer mi pan.
102:5  Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado a mi carne.
102:6  Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el búho de las soledades.
102:7  Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado.
102:8  Cada día me afrentan mis enemigos; los que contra mí se enfurecen se han conjurado contra mí.
102:9  Por lo cual he comido ceniza a manera de pan, y mi bebida mezclo con lágrimas,
102:10 a causa de tu enojo y de tu ira; pues me alzaste, y me has arrojado.
102:11 Mis días son como la sombra que se va; y me he secado como la hierba.
102:12 Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, y tu memoria de generación en generación.
102:13 Te levantarás y tendrás misericordia de Sión; porque es tiempo de tener misericordia de ella, pues el plazo ha llegado.
102:14 Porque tus siervos aman sus piedras, y del polvo de ella tienen compasión.
102:15 Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria;
102:16 por cuanto Jehová habrá edificado a Sión, y en su gloria será visto;
102:17 Habrá considerado la oración de los desamparados, y no habrá desechado el ruego de ellos.
102:18 Se escribirá esto para la generación venidera; y el pueblo que será creado, alabará a JAH.
102:19 Porque miró de lo alto de su santuario; Jehová miró desde los cielos a la tierra,
102:20 para oír el gemido de los presos, para soltar a los sentenciados a muerte;
102:21 Para que anuncien en Sión el nombre de Jehová, y su alabanza en Jerusalén,
102:22 cuando los pueblos se congreguen en uno, y los reinos, para servir a Jehová.
102:23 Él debilitó mi fuerza en el camino; acortó mis días.
102:24 Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; por generación de generaciones son tus años.
102:25 Desde la antigüedad tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos.
102:26 Ellos perecerán, y tú permanecerás; y todos ellos como una vestidura se envejecerán; como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados:
102:27 Mas tú eres el mismo, y tus años no tendrán fin.
102:28 Los hijos de tus siervos permanecerán, y su simiente será establecida delante de ti.

 

Salmo de David
103:1  Bendice, alma mía a Jehová; y bendiga todo mi ser su santo nombre.
103:2  Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.
103:3  Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias;
103:4  el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias;
103:5  el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.
103:6  Jehová el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia.
103:7  Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras.
103:8  Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.
103:9  No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo.
103:10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.
103:11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
103:12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
103:13 Como el padre se compadece de sus hijos, se compadece Jehová de los que le temen.
103:14 Porque Él conoce nuestra condición; se acuerda que somos polvo.
103:15 El hombre, como la hierba son sus días, florece como la flor del campo;
103:16 que pasa el viento por ella, y perece; y su lugar no la conoce más.
103:17 Mas la misericordia de Jehová desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos;
103:18 Sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.
103:19 Jehová afirmó en los cielos su trono; y su reino domina sobre todos.
103:20 Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis sus mandamientos, obedeciendo a la voz de su palabra.
103:21 Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos, que hacéis su voluntad.
103:22 Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía, a Jehová.

 

104:1  Bendice, alma mía, a Jehová. Jehová, Dios mío, mucho te has engrandecido; te has vestido de gloria y de magnificencia.
104:2  El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina;
104:3  que establece sus aposentos entre las aguas; el que hace de las nubes su carruaje, el que anda sobre las alas del viento;
104:4  el que hace a sus ángeles espíritus, sus ministros fuego flameante.
104:5  Él fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida.
104:6  Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas.
104:7  A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron;
104:8  subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fundaste.
104:9  Les pusiste término, el cual no traspasarán; ni volverán a cubrir la tierra.
104:10 Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes.
104:11 Abrevan a todas las bestias del campo; mitigan su sed los asnos monteses.
104:12 Junto a ellos habitarán las aves de los cielos, que elevan su trino entre las ramas.
104:13 El que riega los montes desde sus aposentos; del fruto de sus obras se sacia la tierra.
104:14 El que hace producir el pasto para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre; para que saque el pan de la tierra.
104:15 Y el vino que alegra el corazón del hombre, y el aceite que hace lucir el rostro, y el pan que sustenta el corazón del hombre.
104:16 Se llenan de savia los árboles de Jehová, los cedros del Líbano que Él plantó.
104:17 Allí anidan las aves; en las hayas hace su casa la cigüeña.
104:18 Los montes altos para las cabras monteses; las peñas, madrigueras para los conejos.
104:19 Hizo la luna para los tiempos; el sol conoce su ocaso.
104:20 Pones las tinieblas, y es la noche; en ella corretean todas las bestias de la selva.
104:21 Los leoncillos rugen tras la presa, y buscan de Dios su comida.
104:22 Sale el sol, se recogen, y se echan en sus cuevas.
104:23 Sale el hombre a su labor, y a su labranza hasta la tarde.
104:24 ¡Cuán numerosas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios.
104:25 He allí el grande y anchuroso mar; en él hay innumerables peces, animales pequeños y grandes.
104:26 Allí andan navíos; allí este leviatán que hiciste para que jugase en él.
104:27 Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo.
104:28 Les das, recogen; abres tu mano, se sacian de bien.
104:29 Escondes tu rostro, se turban; les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo.
104:30 Envías tu Espíritu, son creados; y renuevas la faz de la tierra.
104:31 La gloria de Jehová será para siempre; Jehová se alegrará en sus obras;
104:32 el cual mira a la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean.
104:33 A Jehová cantaré en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva.
104:34 Dulce será mi meditación en Él: Yo me alegraré en Jehová.
104:35 Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, oh alma mía, a Jehová. Aleluya.

 

105:1  Alabad a Jehová, invocad su nombre. Dad a conocer sus obras entre los pueblos.
105:2  Cantadle, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas.
105:3  Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.
105:4  Buscad a Jehová, y su fortaleza; buscad siempre su rostro.
105:5  Acordaos de las maravillas que Él ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca,
105:6  oh vosotros, simiente de Abraham su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.
105:7  Él es Jehová nuestro Dios; en toda la tierra están sus juicios.
105:8  Se acordó para siempre de su pacto; de la palabra que mandó para mil generaciones,
105:9  del pacto que hizo con Abraham; y de su juramento a Isaac.
105:10 Y lo estableció a Jacob por decreto, a Israel por pacto sempiterno,
105:11 diciendo: A ti daré la tierra de Canaán, como porción de vuestra heredad.
105:12 Cuando ellos eran pocos en número, y extranjeros en ella;
105:13 cuando andaban de nación en nación, de un reino a otro pueblo;
105:14 No consintió que hombre los agraviase; y por causa de ellos castigó a los reyes.
105:15 No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.
105:16 Y llamó al hambre sobre la tierra, y quebrantó todo sustento de pan.
105:17 Envió un varón delante de ellos, a José, que fue vendido por siervo.
105:18 Afligieron sus pies con grillos; en hierro fue puesta su persona.
105:19 Hasta la hora que llegó su palabra, la palabra de Jehová le probó.
105:20 Envió el rey, y le soltó; el señor de los pueblos, y le dejó ir libre.
105:21 Lo puso por señor de su casa, y por gobernador de todas sus posesiones;
105:22 para que reprimiera a sus grandes como él quisiese, y a sus ancianos enseñara sabiduría.
105:23 Después entró Israel en Egipto, y Jacob peregrinó en la tierra de Cam.
105:24 Y multiplicó su pueblo en gran manera, y lo hizo más fuerte que sus enemigos.
105:25 Cambió el corazón de ellos para que aborreciesen a su pueblo, para que contra sus siervos pensasen mal.
105:26 Envió a su siervo Moisés, y a Aarón al cual escogió.
105:27 Pusieron en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Cam.
105:28 Envió tinieblas, e hizo que oscureciera; y no fueron rebeldes a su palabra.
105:29 Volvió sus aguas en sangre, y mató sus peces.
105:30 Produjo su tierra ranas, aun en las cámaras de sus reyes.
105:31 Habló, y vinieron enjambres de moscas, y piojos en todos sus términos.
105:32 Les dio granizo en vez de lluvia, y llamas de fuego en su tierra.
105:33 E hirió sus viñas y sus higueras, y quebró los árboles de sus términos.
105:34 Habló, y vinieron langostas, y pulgón sin número;
105:35 y comieron toda la hierba de su país, y devoraron el fruto de su tierra.
105:36 También hirió de muerte a todos los primogénitos en su tierra, las primicias de toda su fuerza;
105:37 y los sacó con plata y oro; y no hubo enfermo entre sus tribus.
105:38 Egipto se alegró de que salieran; porque su terror había caído sobre ellos.
105:39 Extendió una nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche.
105:40 Pidieron, e hizo venir codornices; y los sació de pan del cielo.
105:41 Abrió la peña, y fluyeron aguas; corrieron por los sequedales como un río.
105:42 Porque se acordó de su santa palabra, dada a Abraham su siervo.
105:43 Y sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos.
105:44 Y les dio las tierras de las naciones; y las labores de los pueblos heredaron;
105:45 para que guardasen sus estatutos, y observasen sus leyes. Aleluya.

 

106:1  Aleluya. Alabad a Jehová, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia.
106:2  ¿Quién expresará las proezas de Jehová? ¿Quién contará sus alabanzas?
106:3  Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo.
106:4  Acuérdate de mí, oh Jehová, según tu benevolencia para con tu pueblo; visítame con tu salvación;
106:5  para que yo vea el bien de tus escogidos, para que me goce en la alegría de tu gente, y me gloríe con tu heredad.
106:6  Pecamos como nuestros padres, hicimos iniquidad, hicimos impiedad.
106:7  Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; sino que se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo.
106:8  No obstante, Él los salvó por amor de su nombre, para hacer notoria su fortaleza;
106:9  y reprendió al Mar Rojo, y lo secó; y les llevó por el abismo, como por un desierto;
106:10 y los salvó de mano del enemigo, y los rescató de mano del adversario.
106:11 Cubrieron las aguas a sus enemigos; no quedó ni uno de ellos.
106:12 Entonces creyeron a sus palabras, y cantaron su alabanza.
106:13 Pero pronto se olvidaron de sus obras; no esperaron su consejo.
106:14 Y ardieron de deseo en el desierto; y tentaron a Dios en la soledad.
106:15 Y Él les dio lo que pidieron; mas envió flaqueza en sus almas.
106:16 Tuvieron envidia de Moisés en el campamento, y de Aarón, el santo de Jehová.
106:17 Se abrió la tierra, y tragó a Datán, y cubrió la compañía de Abiram.
106:18 Y se encendió el fuego en su junta; la llama quemó a los impíos.
106:19 Hicieron becerro en Horeb, y adoraron una imagen de fundición.
106:20 Así cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba.
106:21 Olvidaron al Dios de su salvación, que había hecho grandezas en Egipto;
106:22 Maravillas en la tierra de Cam, cosas formidables sobre el Mar Rojo.
106:23 Y dijo que los hubiera destruido, de no haberse interpuesto Moisés su escogido ante Él en la brecha, a fin de apartar su ira, para que no los destruyese.
106:24 Pero aborrecieron la tierra deseable; no creyeron a su palabra;
106:25 Antes murmuraron en sus tiendas, y no oyeron la voz de Jehová.
106:26 Por lo que alzó su mano contra ellos, para derrocarlos en el desierto,
106:27 y humillar su simiente entre las naciones, y esparcirlos por las tierras.
106:28 Se unieron también a Baal-peor, y comieron los sacrificios de los muertos.
106:29 Provocaron la ira de Dios con sus obras, y se desató entre ellos la mortandad.
106:30 Entonces se levantó Finees, e hizo juicio; y se detuvo la plaga.
106:31 Y le fue contado por justicia, de generación en generación para siempre.
106:32 También le irritaron en las aguas de Meriba; y le fue mal a Moisés por causa de ellos;
106:33 Porque hicieron que el espíritu de Moisés se rebelase, haciéndole hablar precipitadamente con sus labios.
106:34 No destruyeron a los pueblos que Jehová les dijo;
106:35 Antes se mezclaron con las naciones, y aprendieron sus obras.
106:36 Y sirvieron a sus ídolos; los cuales les fueron por lazo.
106:37 Y sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios;
106:38 y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán; y la tierra fue contaminada con sangre.
106:39 Así se contaminaron con sus obras, y se prostituyeron con sus hechos.
106:40 Por tanto, la ira de Jehová se encendió contra su pueblo, tanto, que aborreció a su propia heredad;
106:41 y los entregó en poder de las naciones, y se enseñorearon de ellos los que los aborrecían.
106:42 Y sus enemigos los oprimieron, y fueron quebrantados debajo de su mano.
106:43 Muchas veces los libró; mas ellos se rebelaron contra su consejo y fueron humillados por su iniquidad.
106:44 Con todo, Él miraba cuando estaban en angustia, y oía su clamor:
106:45 Y se acordaba de su pacto con ellos, y se arrepentía conforme a la muchedumbre de sus misericordias.
106:46 Hizo asimismo que tuviesen misericordia de ellos todos los que los tenían cautivos.
106:47 Sálvanos, Jehová Dios nuestro, y reúnenos de entre las naciones, para que alabemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas.
106:48 Bendito Jehová Dios de Israel, desde la eternidad y hasta la eternidad; y diga todo el pueblo: Amén. Aleluya.

 

107:1  Alabad a Jehová, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia.
107:2  Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo,
107:3  y los ha congregado de las tierras; del oriente y del occidente, del norte y del sur.
107:4  Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, sin hallar ciudad en donde morar.
107:5  Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos.
107:6  Pero clamaron a Jehová en su angustia, y Él los libró de sus aflicciones;
107:7  y los dirigió por camino derecho, para que viniesen a una ciudad en la cual morar.
107:8  Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
107:9  Porque Él sacia al alma sedienta, y llena de bien al alma hambrienta.
107:10 Los que moraban en tinieblas y sombra de muerte, aprisionados en aflicción y en hierros;
107:11 Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová, y aborrecieron el consejo del Altísimo.
107:12 Por lo que quebrantó con trabajo sus corazones, cayeron y no hubo quien les ayudase;
107:13 entonces clamaron a Jehová en su angustia, y Él los libró de sus aflicciones.
107:14 Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones.
107:15 Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
107:16 Porque quebrantó las puertas de bronce, y desmenuzó los cerrojos de hierro.
107:17 Los insensatos, a causa del camino de su rebelión y a causa de sus maldades, fueron afligidos.
107:18 Su alma abominó todo alimento, y llegaron hasta las puertas de la muerte.
107:19 Pero clamaron a Jehová en su angustia, y Él los libró de sus aflicciones.
107:20 Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.
107:21 Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres;
107:22 y ofrezcan sacrificios de acción de gracias, y publiquen sus obras con júbilo.
107:23 Los que descienden al mar en navíos, y hacen negocio en las muchas aguas,
107:24 ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en las profundidades.
107:25 Porque Él habló, e hizo levantar el viento tempestuoso, que encrespa las olas.
107:26 Suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal.
107:27 Tiemblan, y titubean como borrachos, y toda su destreza es inútil.
107:28 Entonces claman a Jehová en su angustia, y Él los libra de sus aflicciones.
107:29 Él cambia la tormenta en calma, y se apaciguan sus olas.
107:30 Se alegran luego porque se aquietaron; y así Él los guía al puerto anhelado.
107:31 Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
107:32 Exáltenlo en la congregación del pueblo; y alábenlo en la reunión de los ancianos.
107:33 Él convierte los ríos en desierto, y los manantiales de las aguas en sequedales;
107:34 la tierra fructífera en yermo, por la maldad de los que la habitan.
107:35 Vuelve el desierto en estanques de aguas, y la tierra seca en manantiales.
107:36 Y hace que allí habiten los hambrientos, para que dispongan ciudad donde morar;
107:37 y siembran campos, y plantan viñas, y rinden abundante fruto.
107:38 Y los bendice, y se multiplican en gran manera; y no disminuye su ganado.
107:39 Y luego son menoscabados y abatidos a causa de tiranía, de males y congojas.
107:40 Él derrama menosprecio sobre los príncipes, y les hace andar errantes, vagabundos y sin camino:
107:41 Él levanta de la miseria al pobre, y hace multiplicar las familias como rebaños de ovejas.
107:42 Véanlo los rectos, y alégrense; y toda maldad cierre su boca.
107:43 ¿Quién es sabio y guardará estas cosas, y entenderá las misericordias de Jehová?

 

Canción: Salmo de David
108:1  Mi corazón está dispuesto, oh Dios; cantaré y entonaré salmos, todavía en mi gloria.
108:2  Despiértate, salterio y arpa; despertaré al alba.
108:3  Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos; a ti cantaré salmos entre las naciones.
108:4  Porque grande más que los cielos es tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad.
108:5  Exaltado seas oh Dios, sobre los cielos; y sobre toda la tierra sea tu gloria.
108:6  Para que sean librados tus amados, salva con tu diestra y respóndeme.
108:7  Dios dijo en su santuario; me alegraré, repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot.
108:8  Mío es Galaad, mío es Manasés; y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador;
108:9  Moab, la vasija en que me lavo; sobre Edom echaré mi zapato; me regocijaré sobre Filistea.
108:10 ¿Quién me guiará a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom?
108:11 ¿No eres tú, oh Dios, el que nos habías desechado, y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?
108:12 Danos socorro en la angustia; porque vana es la ayuda del hombre.
108:13 En Dios haremos proezas; y Él hollará a nuestros enemigos.

 

Al Músico principal: Salmo de David
109:1  Oh Dios de mi alabanza, no calles;
109:2  Porque la boca del impío y la boca del engañador se han abierto contra mí: Han hablado de mí con lengua mentirosa,
109:3  y con palabras de odio me rodearon; Y pelearon contra mí sin causa.
109:4  En pago de mi amor me han sido adversarios; mas yo oraba.
109:5  Y me han devuelto mal por bien, y odio por amor.
109:6  Pon sobre él al impío; y Satanás esté a su diestra.
109:7  Cuando sea juzgado, salga culpable; y su oración sea para pecado.
109:8  Sean pocos sus días; tome otro su oficio.
109:9  Sean huérfanos sus hijos, y viuda su esposa.
109:10 Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; y procuren su pan lejos de sus desolados hogares.
109:11 Tome el acreedor todo lo que tiene, y extraños saqueen su trabajo.
109:12 No tenga quien le haga misericordia; ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.
109:13 Su posteridad sea talada; sea borrado su nombre en la siguiente generación.
109:14 Venga en memoria ante Jehová la maldad de sus padres, y el pecado de su madre no sea borrado.
109:15 Estén siempre delante de Jehová, y Él corte de la tierra su memoria.
109:16 Por cuanto no se acordó de hacer misericordia, y persiguió al hombre afligido y menesteroso y quebrantado de corazón, para matarlo.
109:17 Y amó la maldición, y le vino; y no quiso la bendición, y ésta se alejó de él.
109:18 Y se vistió de maldición como de su vestidura, y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos.
109:19 Séale como vestidura con que se cubra, y en lugar de cinto con que se ciña siempre.
109:20 Sea éste el pago de parte de Jehová para los que me calumnian, y para los que hablan mal contra mi alma.
109:21 Y tú, Señor Jehová, sé conmigo, por amor de tu nombre; líbrame, porque tu misericordia es buena.
109:22 Porque yo estoy afligido y necesitado; y mi corazón está herido dentro de mí.
109:23 Me voy como la sombra cuando declina; soy sacudido como langosta.
109:24 Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno, y mi carne desfallecida por falta de gordura.
109:25 Yo he sido para ellos objeto de oprobio; me miraban, y meneaban su cabeza.
109:26 Ayúdame, Jehová Dios mío; sálvame conforme a tu misericordia.
109:27 Y entiendan que ésta es tu mano; que tú, Jehová, lo has hecho.
109:28 Maldigan ellos, pero bendice tú; levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.
109:29 Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; y sean cubiertos de su confusión como con manto.
109:30 Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca, y en medio de muchos le alabaré.
109:31 Porque Él se pondrá a la diestra del pobre, para librar su alma de los que le juzgan.

 

Salmo de David
110:1  Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
110:2  Jehová enviará desde Sión la vara de tu poder: Domina en medio de tus enemigos.
110:3  Tu pueblo estará dispuesto en el día de tu poder, en la hermosura de la santidad: desde el seno de la aurora, tienes tú el rocío de tu juventud.
110:4  Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.
110:5  El Señor a tu diestra herirá a los reyes en el día de su furor:
110:6  Juzgará entre las naciones, las llenará de cadáveres; herirá las cabezas en muchas tierras.
110:7  Del arroyo beberá en el camino; por lo cual levantará la cabeza.

 

111:1  Aleluya. Alabaré a Jehová con todo el corazón, en la compañía y congregación de los rectos.
111:2  Grandes son las obras de Jehová; buscadas de todos los que se deleitan en ellas.
111:3  Gloria y hermosura es su obra; y su justicia permanece para siempre.
111:4  Hizo memorables sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehová.
111:5  Él ha dado alimento a los que le temen; para siempre se acordará de su pacto.
111:6  Él ha mostrado a su pueblo el poder de sus obras, dándoles la heredad de las naciones.
111:7  Las obras de sus manos son verdad y juicio; fieles son todos sus mandamientos;
111:8  afirmados eternamente y para siempre, hechos en verdad y en rectitud.
111:9  Redención ha enviado a su pueblo; para siempre ha ordenado su pacto: Santo y terrible es su nombre.
111:10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: Buen entendimiento tienen todos los que ponen por obra sus mandamientos: Su loor permanece para siempre.

 

112:1  Aleluya. Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera.
112:2  Su simiente será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita.
112:3  Bienes y riquezas hay en su casa; y su justicia permanece para siempre.
112:4  En las tinieblas resplandece luz a los rectos: Él es clemente, misericordioso y justo.
112:5  El hombre de bien tiene misericordia y presta; conduce sus asuntos con juicio.
112:6  Por lo cual no resbalará para siempre; en memoria eterna será el justo.
112:7  No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová.
112:8  Afianzado está su corazón, no temerá, hasta que vea en sus enemigos su deseo.
112:9  Esparce, da a los pobres; su justicia permanece para siempre; su cuerno será ensalzado en gloria.
112:10 Lo verá el impío, y se irritará; crujirá los dientes, y se consumirá; el deseo de los impíos perecerá.

 

113:1  Aleluya. Alabad al Señor; oh siervos de Jehová, alabad el nombre de Jehová.
113:2  Sea el nombre de Jehová bendito, desde ahora y para siempre.
113:3  Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová.
113:4  Excelso sobre todas las naciones es Jehová; sobre los cielos su gloria.
113:5  ¿Quién como Jehová nuestro Dios, que mora en las alturas,
113:6  que se humilla a mirar lo que hay en el cielo y en la tierra?
113:7  Él levanta del polvo al pobre, y al menesteroso, alza del muladar,
113:8  para hacerlos sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo.
113:9  Él hace habitar en familia a la estéril, y que se goce en ser madre de hijos. Aleluya.

 

114:1  Cuando Israel salió de Egipto, la casa de Jacob del pueblo de lengua extraña,
114:2  Judá fue su santuario, e Israel su señorío.
114:3  El mar lo vio, y huyó; el Jordán se volvió atrás.
114:4  Los montes saltaron como carneros; los collados como corderitos.
114:5  ¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?
114:6  Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, y vosotros, collados, como corderitos?
114:7  A la presencia del Señor tiembla la tierra, a la presencia del Dios de Jacob;
114:8  El cual cambió la peña en estanque de aguas, y en fuente de aguas la roca.

 

115:1  No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria; por tu misericordia, por tu verdad.
115:2  ¿Por qué han de decir las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios?
115:3  Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho.
115:4  Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres.
115:5  Tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven;
115:6  orejas tienen, mas no oyen; tienen narices, mas no huelen;
115:7  manos tienen, mas no palpan; tienen pies, mas no andan; ni hablan con su garganta;
115:8  como ellos son los que los hacen, y cualquiera que en ellos confía.
115:9  Oh Israel, confía en Jehová: Él es su ayuda y su escudo.
115:10 Casa de Aarón, confiad en Jehová. Él es su ayuda y su escudo.
115:11 Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová: Él es su ayuda y su escudo.
115:12 Jehová se acordó de nosotros; nos bendecirá. Bendecirá a la casa de Israel; bendecirá a la casa de Aarón.
115:13 Bendecirá a los que temen a Jehová; a chicos y a grandes.
115:14 Jehová os prospere más y más, a vosotros y a vuestros hijos.
115:15 Bendecidos sois de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
115:16 Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.
115:17 No alabarán los muertos a JAH, ni cuantos descienden al silencio;
115:18 mas nosotros bendeciremos a JAH, desde ahora y para siempre. Aleluya.

 

116:1  Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas.
116:2  Porque ha inclinado a mí su oído, por tanto, le invocaré mientras yo viva.
116:3  Me rodearon los dolores de la muerte, me encontraron las angustias del infierno; angustia y dolor había yo hallado.
116:4  Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Te ruego, oh Jehová, libra mi alma.
116:5  Clemente es Jehová y justo; sí, misericordioso es nuestro Dios.
116:6  Jehová guarda a los simples; estaba yo postrado, y me salvó.
116:7  Vuelve, oh alma mía, a tu reposo; porque Jehová te ha hecho bien.
116:8  Pues tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, y mis pies de resbalar.
116:9  Andaré delante de Jehová en la tierra de los vivientes.
116:10 Creí; por tanto hablé, estando afligido en gran manera.
116:11 Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso.
116:12 ¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo?
116:13 Tomaré la copa de la salvación, e invocaré el nombre de Jehová.
116:14 Ahora pagaré mis votos a Jehová delante de todo su pueblo.
116:15 Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.
116:16 Oh Jehová, en verdad yo soy tu siervo, yo tu siervo, hijo de tu sierva: Tú desataste mis ataduras.
116:17 Te ofreceré sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre de Jehová.
116:18 A Jehová pagaré ahora mis votos delante de todo su pueblo;
116:19 en los atrios de la casa de Jehová, en medio de ti, oh Jerusalén. Aleluya.

 

117:1  Alabad a Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle.
117:2  Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia; y la verdad de Jehová es para siempre. ¡Aleluya!

 

118:1  Alabad a Jehová, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia.
118:2  Diga ahora Israel, que para siempre es su misericordia.
118:3  Diga ahora la casa de Aarón, que para siempre es su misericordia.
118:4  Digan ahora los que temen a Jehová, que para siempre es su misericordia.
118:5  Desde la angustia invoqué a JAH; y JAH me respondió, poniéndome en lugar espacioso.
118:6  Jehová está de mi lado; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.
118:7  Jehová está por mí entre los que me ayudan; por tanto yo veré mi deseo en los que me aborrecen.
118:8  Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre.
118:9  Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes.
118:10 Todas las naciones me rodearon; pero en el nombre de Jehová yo las destruiré.
118:11 Me rodearon y me asediaron; pero en el nombre de Jehová, yo las destruiré.
118:12 Me rodearon como abejas; se extinguieron como el fuego de espinos; en el nombre de Jehová, yo las destruiré.
118:13 Me empujaste con violencia para que cayese; pero Jehová me ayudó.
118:14 Mi fortaleza y mi canción es Jehová; y Él ha sido mi salvación.
118:15 Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; la diestra de Jehová hace proezas.
118:16 La diestra de Jehová es sublime: La diestra de Jehová hace proezas.
118:17 No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de JAH.
118:18 Me castigó gravemente JAH; mas no me entregó a la muerte.
118:19 Abridme las puertas de la justicia; entraré por ellas, alabaré a JAH.
118:20 Ésta es la puerta de Jehová, por ella entrarán los justos.
118:21 Te alabaré porque me has oído, y has sido mi salvación.
118:22 La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo.
118:23 De parte de Jehová es esto; es maravilloso a nuestros ojos.
118:24 Éste es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.
118:25 Oh Jehová, salva ahora, te ruego; oh Jehová, te ruego que hagas prosperar ahora.
118:26 Bendito el que viene en el nombre de Jehová; desde la casa de Jehová os bendecimos.
118:27 Dios es Jehová que nos ha resplandecido: Atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar.
118:28 Mi Dios eres tú, y te alabaré: Dios mío, te exaltaré.
118:29 Alabad a Jehová porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia.

 

ALEF.
119:1  Bienaventurados los perfectos de camino; los que andan en la ley de Jehová.
119:2  Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan:
119:3  Pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos.
119:4  Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos.
119:5  ¡Oh que fuesen ordenados mis caminos para guardar tus estatutos!
119:6  Entonces no sería yo avergonzado, cuando atendiese a todos tus mandamientos.
119:7  Te alabaré con rectitud de corazón, cuando aprendiere los juicios de tu justicia.
119:8  Tus estatutos guardaré; no me dejes enteramente.

BET.
119:9  ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
119:10 Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes divagar de tus mandamientos.
119:11 En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.
119:12 Bendito tú, oh Jehová; enséñame tus estatutos.
119:13 Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca.
119:14 Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que sobre toda riqueza.
119:15 En tus mandamientos meditaré, consideraré tus caminos.
119:16 Me deleitaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras.

GIMEL.
119:17 Haz bien a tu siervo; para que viva y guarde tu palabra.
119:18 Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.
119:19 Advenedizo soy yo en la tierra; no encubras de mí tus mandamientos.
119:20 Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo.
119:21 Destruiste a los soberbios malditos, que se desvían de tus mandamientos.
119:22 Aparta de mí oprobio y menosprecio; porque tus testimonios he guardado.
119:23 Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí; mas tu siervo meditaba en tus estatutos.
119:24 Pues tus testimonios son mi delicia, y mis consejeros.

DALET.
119:25 Mi alma está pegada al polvo; vivifícame según tu palabra.
119:26 Mis caminos te conté, y me has respondido: Enséñame tus estatutos.
119:27 Hazme entender el camino de tus mandamientos, y hablaré de tus maravillas.
119:28 Se deshace mi alma de ansiedad; fortaléceme según tu palabra.
119:29 Aparta de mí el camino de mentira; y concédeme con gracia tu ley.
119:30 Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí.
119:31 Me he apegado a tus testimonios; oh Jehová, no me avergüences.
119:32 Por el camino de tus mandamientos correré, cuando tú ensanches mi corazón.

HE.
119:33 Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin.
119:34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley; y la observaré de todo corazón.
119:35 Guíame por la senda de tus mandamientos; porque en ella tengo mi voluntad.
119:36 Inclina mi corazón a tus testimonios, y no a la avaricia.
119:37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino.
119:38 Confirma tu palabra a tu siervo, que te teme.
119:39 Quita de mí el oprobio que he temido; porque buenos son tus juicios.
119:40 He aquí yo he anhelado tus mandamientos; vivifícame en tu justicia.

VAV.
119:41 Venga a mí tu misericordia, oh Jehová; tu salvación, conforme a tu palabra.
119:42 Y daré por respuesta al que me injuria, que en tu palabra he confiado.
119:43 Y no quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad; porque en tus juicios he esperado.
119:44 Y guardaré tu ley continuamente, eternamente y para siempre.
119:45 Y andaré en libertad, porque busqué tus mandamientos.
119:46 Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré.
119:47 Y me deleitaré en tus mandamientos, los cuales he amado.
119:48 Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé; y meditaré en tus estatutos.

ZAYIN.
119:49 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar.
119:50 Ésta es mi consuelo en mi aflicción; pues tu palabra me ha vivificado.
119:51 Los soberbios se burlaron mucho de mí; mas no me he apartado de tu ley.
119:52 Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos, y me consolé.
119:53 Horror se apoderó de mí, a causa de los impíos que dejan tu ley.
119:54 Cánticos han sido para mí tus estatutos en la casa de mis peregrinaciones.
119:55 Me acordé en la noche de tu nombre, oh Jehová, y guardé tu ley.
119:56 Esto tuve, porque guardé tus mandamientos.

JET.
119:57 Tú eres mi porción, oh Jehová, he dicho que guardaré tus palabras.
119:58 Tu presencia supliqué de todo corazón; ten misericordia de mí según tu palabra.
119:59 Consideré mis caminos, y torné mis pies a tus testimonios.
119:60 Me apresuré, y no me tardé en guardar tus mandamientos.
119:61 Compañía de impíos me han robado; mas no me he olvidado de tu ley.
119:62 A media noche me levantaba a alabarte por tus justos juicios.
119:63 Compañero soy yo de todos los que te temen y guardan tus mandamientos.
119:64 De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra; enséñame tus estatutos.

TET.
119:65 Bien has hecho con tu siervo, oh Jehová, conforme a tu palabra.
119:66 Enséñame buen sentido y sabiduría; porque tus mandamientos he creído.
119:67 Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra.
119:68 Bueno eres tú, y bienhechor; enséñame tus estatutos.
119:69 Contra mí forjaron mentira los soberbios; mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.
119:70 Se engrosó el corazón de ellos como sebo; mas yo en tu ley me he deleitado.
119:71 Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos.
119:72 Mejor me es la ley de tu boca, que millares de oro y plata.

YOD.
119:73 Tus manos me hicieron y me formaron; hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.
119:74 Los que te temen me verán, y se alegrarán; porque en tu palabra he esperado.
119:75 Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, y que conforme a tu fidelidad me afligiste.
119:76 Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo.
119:77 Vengan a mí tus misericordias, y viva; porque tu ley es mi delicia.
119:78 Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado; mas yo, meditaré en tus mandamientos.
119:79 Tórnense a mí los que te temen y conocen tus testimonios.
119:80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; para que no sea yo avergonzado.

KAF.
119:81 Desfallece mi alma por tu salvación, mas espero en tu palabra.
119:82 Desfallecieron mis ojos por tu palabra, diciendo: ¿Cuándo me consolarás?
119:83 Porque estoy como el odre al humo; pero no he olvidado tus estatutos.
119:84 ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?
119:85 Los soberbios han cavado hoyos para mí; mas no obran según tu ley.
119:86 Todos tus mandamientos son verdad; sin causa me persiguen; ayúdame.
119:87 Casi me han echado por tierra; mas yo no he dejado tus mandamientos.
119:88 Vivifícame conforme a tu misericordia; y guardaré los testimonios de tu boca.

LAMED.
119:89 Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos.
119:90 Por generación y generación es tu fidelidad; tú afirmaste la tierra, y permanece.
119:91 Por tus ordenanzas permanecen todas las cosas hasta hoy, pues todas ellas te sirven.
119:92 Si tu ley no hubiese sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido.
119:93 Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; porque con ellos me has vivificado.
119:94 Tuyo soy yo, guárdame; porque he buscado tus mandamientos.
119:95 Los impíos me han aguardado para destruirme; mas yo consideraré tus testimonios.
119:96 A toda perfección he visto fin; extenso sobremanera es tu mandamiento.

MEM.
119:97 ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
119:98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos; porque siempre están conmigo.
119:99 Más que todos mis enseñadores he entendido; porque tus testimonios son mi meditación.
119:100  Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos.
119:101  De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra.
119:102  No me aparté de tus juicios; porque tú me enseñaste.
119:103  ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.
119:104  De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.

NUN.
119:105  Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.
119:106  Juré y ratifiqué que he de guardar tus justos juicios.
119:107  Afligido estoy en gran manera: vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra.
119:108  Te ruego, oh Jehová, que te sean agradables las ofrendas voluntarias de mi boca; y enséñame tus juicios.
119:109  De continuo está mi alma en mi mano; mas no me he olvidado de tu ley.
119:110  Me tendieron lazo los impíos; pero yo no me desvié de tus mandamientos.
119:111  Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; porque son el gozo de mi corazón.
119:112  Mi corazón incliné a poner por obra tus estatutos de continuo, hasta el fin.

SAMEC.
119:113  Los pensamientos vanos aborrezco; mas amo tu ley.
119:114  Mi escondedero y mi escudo eres tú; en tu palabra he esperado.
119:115  Apartaos de mí, malignos; pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.
119:116  Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; y no dejes que me avergüence de mi esperanza.
119:117  Sostenme, y seré salvo; y me deleitaré siempre en tus estatutos.
119:118  Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos; porque mentira es su engaño.
119:119  Como escorias hiciste consumir a todos los impíos de la tierra; por tanto yo he amado tus testimonios.
119:120  Mi carne se ha estremecido por temor de ti; y de tus juicios tengo miedo.

AIN.
119:121  Juicio y justicia he hecho; no me abandones a mis opresores.
119:122  Responde por tu siervo para bien; no permitas que me opriman los soberbios.
119:123  Mis ojos desfallecieron por tu salvación, y por el dicho de tu justicia.
119:124  Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos.
119:125  Tu siervo soy yo, dame entendimiento; para que sepa tus testimonios.
119:126  Tiempo es de actuar, oh Jehová; porque han invalidado tu ley.
119:127  Por tanto, amo tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro.
119:128  Por tanto, estimo rectos todos tus preceptos acerca de todas las cosas, y aborrezco todo camino de mentira.

PE.
119:129  Maravillosos son tus testimonios; por tanto, los ha guardado mi alma.
119:130  El principio de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.
119:131  Mi boca abrí y suspiré; porque deseaba tus mandamientos.
119:132  Mírame, y ten misericordia de mí, como acostumbras con los que aman tu nombre.
119:133  Ordena mis pasos con tu palabra; y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.
119:134  Líbrame de la violencia de los hombres; y guardaré tus mandamientos.
119:135  Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; y enséñame tus estatutos.
119:136  Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley.

TZADI.
119:137  Justo eres tú, oh Jehová, y rectos tus juicios.
119:138  Tus testimonios, que has encomendado, son rectos y muy fieles.
119:139  Mi celo me ha consumido; porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.
119:140  Sumamente pura es tu palabra; y la ama tu siervo.
119:141  Pequeño soy yo y desechado; mas no me he olvidado de tus mandamientos.
119:142  Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad.
119:143  Aflicción y angustia me hallaron; mas tus mandamientos fueron mi delicia.
119:144  Justicia eterna son tus testimonios; dame entendimiento, y viviré.

COF.
119:145  Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, y guardaré tus estatutos.
119:146  A ti clamé; sálvame, y guardaré tus testimonios.
119:147  Me anticipé al alba, y clamé; esperé en tu palabra.
119:148  Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, para meditar en tus dichos.
119:149  Oye mi voz conforme a tu misericordia; oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio.
119:150  Se me han acercado los que siguen la maldad; Lejos están de tu ley.
119:151  Cercano estás tú, oh Jehová; y todos tus mandamientos son verdad.
119:152  Hace ya mucho que he entendido tus testimonios, que para siempre los has establecido.

RESH.
119:153  Mira mi aflicción, y líbrame; porque de tu ley no me he olvidado.
119:154  Aboga mi causa, y líbrame; vivifícame con tu palabra.
119:155  Lejos está de los impíos la salvación; porque no buscan tus estatutos.
119:156  Muchas son tus misericordias, oh Jehová; vivifícame conforme a tus juicios.
119:157  Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; mas de tus testimonios no me he apartado.
119:158  Veía a los prevaricadores, y me disgustaba; porque no guardaban tus palabras.
119:159  Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos; vivifícame conforme a tu misericordia.
119:160  El principio de tu palabra es verdad; y eterno es todo juicio de tu justicia.

SIN.
119:161  Príncipes me han perseguido sin causa; mas mi corazón está asombrado de tu palabra.
119:162  Me gozo yo en tu palabra, como el que halla muchos despojos.
119:163  La mentira aborrezco y abomino; tu ley amo.
119:164  Siete veces al día te alabo sobre los juicios de tu justicia.
119:165  Mucha paz tienen los que aman tu ley; y no hay para ellos tropiezo.
119:166  Tu salvación he esperado, oh Jehová; y tus mandamientos he puesto por obra.
119:167  Mi alma ha guardado tus testimonios, y los he amado en gran manera.
119:168  He guardado tus mandamientos y tus testimonios; porque todos mis caminos están delante de ti.

TAU.
119:169  Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová; dame entendimiento conforme a tu palabra.
119:170  Llegue mi oración delante de ti; líbrame conforme a tu palabra.
119:171  Mis labios rebosarán alabanza, cuando me hayas enseñado tus estatutos.
119:172  Hablará mi lengua tus palabras; porque todos tus mandamientos son justicia.
119:173  Que tu mano me ayude; Porque tus mandamientos he escogido.
119:174  He deseado tu salvación, oh Jehová; y tu ley es mi delicia.
119:175  Que viva mi alma y te alabe; y tus juicios me ayuden.
119:176  Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo; porque no me he olvidado de tus mandamientos.

 

Cántico gradual
120:1  Clamé a Jehová en mi angustia, y Él me respondió.
120:2  Libra mi alma, oh Jehová, de labio mentiroso, de la lengua engañosa.
120:3  ¿Qué se te dará, o qué te aprovechará, oh lengua engañosa?
120:4  Afiladas saetas de valiente, con brasas de enebro.
120:5  ¡Ay de mí, que peregrino en Mesec, y habito entre las tiendas de Cedar!
120:6  Mucho tiempo ha morado mi alma con los que aborrecen la paz.
120:7  Yo soy pacífico: Mas cuando hablo, ellos están por la guerra.

 

Cántico gradual
121:1  Alzaré mis ojos a los montes, de donde vendrá mi socorro.
121:2  Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
121:3  No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda.
121:4  He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.
121:5  Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
121:6  El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.
121:7  Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma.
121:8  Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.

 

Cántico gradual: de David
122:1  Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.
122:2  Nuestros pies estuvieron en tus puertas, oh Jerusalén;
122:3  Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí.
122:4  Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová.
122:5  Porque allá están los tronos del juicio, los tronos de la casa de David.
122:6  Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman.
122:7  Haya paz dentro de tus muros, y prosperidad en tus palacios.
122:8  Por amor de mis hermanos y mis compañeros diré ahora: Haya paz en ti.
122:9  Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios, procuraré tu bien.

 

Cántico gradual
123:1  A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en los cielos.
123:2  He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva a la mano de su señora; así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios; hasta que tenga misericordia de nosotros.
123:3  Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; porque estamos muy hastiados de menosprecio.
123:4  Muy hastiada está nuestra alma del escarnio de los que están en holgura, y del menosprecio de los soberbios.

 

Cántico gradual: de David
124:1  A no haber estado Jehová por nosotros, diga ahora Israel;
124:2  a no haber estado Jehová por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres,
124:3  vivos nos habrían tragado entonces, cuando se encendió su furor contra nosotros.
124:4  Entonces nos habrían inundado las aguas; sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente:
124:5  Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias.
124:6  Bendito Jehová, que no nos dio por presa a los dientes de ellos.
124:7  Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; se rompió el lazo, y escapamos nosotros.
124:8  Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.

 

Cántico gradual
125:1  Los que confían en Jehová son como el monte de Sión que no se mueve; sino que permanece para siempre.
125:2  Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre.
125:3  Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos; para que no extiendan los justos sus manos a la iniquidad.
125:4  Haz bien, oh Jehová, a los buenos, y a los que son rectos en sus corazones.
125:5  Mas a los que se apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que obran iniquidad: Paz sea sobre Israel.

 

Cántico gradual
126:1  Cuando Jehová hizo volver la cautividad de Sión, éramos como los que sueñan.
126:2  Entonces nuestra boca se llenó de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces decían entre las gentes: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.
126:3  Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres.
126:4  Haz volver nuestra cautividad oh Jehová, como los arroyos del sur.
126:5  Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
126:6  Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

 

Cántico gradual: para Salomón
127:1  Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda.
127:2  Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño.
127:3  He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre.
127:4  Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud.
127:5  Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.

 

Cántico gradual
128:1  Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos.
128:2  Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien.
128:3  Tu esposa será como parra que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivos alrededor de tu mesa.
128:4  He aquí que así será bendito el hombre que teme a Jehová.
128:5  Jehová te bendiga desde Sión, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida;
128:6  y veas los hijos de tus hijos, y la paz sobre Israel.

 

Cántico gradual
129:1  Mucho me han angustiado desde mi juventud, puede decir ahora Israel;
129:2  mucho me han angustiado desde mi juventud; mas no prevalecieron contra mí.
129:3  Sobre mis espaldas araron los aradores; hicieron largos surcos.
129:4  Jehová es justo; cortó las coyundas de los impíos.
129:5  Serán avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen a Sión.
129:6  Serán como la hierba de los tejados, que se seca antes que crezca;
129:7  de la cual no llenó el segador su mano, ni sus brazos el que hace gavillas.
129:8  Ni dijeron los que pasaban: Bendición de Jehová sea sobre vosotros; os bendecimos en el nombre de Jehová.

 

Cántico gradual
130:1  De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.
130:2  Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.
130:3  Jehová, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, quedaría en pie?
130:4  Pero en ti hay perdón, para que seas temido.
130:5  Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado.
130:6  Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana; más que los vigilantes a la mañana.
130:7  Espere Israel a Jehová; porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con Él.
130:8  Y Él redimirá a Israel de todos sus pecados.

 

Cántico gradual: de David
131:1  Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí.
131:2  En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma.
131:3  Espera, oh Israel, en Jehová desde ahora y para siempre.

 

Cántico gradual
132:1  Acuérdate, oh Jehová, de David, y de toda su aflicción;
132:2  que juró él a Jehová, prometió al Fuerte de Jacob:
132:3  No entraré en la morada de mi casa, ni subiré sobre el lecho de mi estrado;
132:4  no daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento,
132:5  hasta que halle un lugar para Jehová, una morada para el Fuerte de Jacob.
132:6  He aquí, en Efrata oímos de ella; la hallamos en los campos del bosque.
132:7  Entraremos en sus tabernáculos; adoraremos ante el estrado de sus pies.
132:8  Levántate, oh Jehová, entra al lugar de tu reposo; tú y el arca de tu fortaleza.
132:9  Tus sacerdotes se vistan de justicia, y tus santos se regocijen.
132:10 Por amor de David tu siervo no vuelvas de tu ungido el rostro.
132:11 En verdad juró Jehová a David, no se retractará de ello: Del fruto de tus lomos pondré sobre tu trono.
132:12 Si tus hijos guardaren mi pacto, y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
132:13 Porque Jehová ha elegido a Sión; la deseó por habitación para sí.
132:14 Éste es mi lugar de reposo para siempre: Aquí habitaré, porque la he deseado.
132:15 Bendeciré en gran manera su provisión; a sus pobres saciaré de pan.
132:16 Asimismo vestiré de salvación a sus sacerdotes, y sus santos darán voces de júbilo.
132:17 Allí haré reverdecer el cuerno de David; he preparado lámpara a mi ungido.
132:18 A sus enemigos vestiré de confusión; mas sobre él florecerá su corona.

 

Cántico gradual: de David
133:1  ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!
133:2  Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y que baja hasta el borde de sus vestiduras;
133:3  como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.

 

Cántico gradual
134:1  Mirad, bendecid a Jehová, vosotros todos los siervos de Jehová, los que en la casa de Jehová estáis por las noches.
134:2  Alzad vuestras manos en el santuario, y bendecid a Jehová.
134:3  Jehová, que hizo los cielos y la tierra, te bendiga desde Sión.

 

135:1  Aleluya. Alabad el nombre de Jehová; alabadle, siervos de Jehová;
135:2  los que estáis en la casa de Jehová, en los atrios de la casa de nuestro Dios.
135:3  Alabad a Jehová, porque Jehová es bueno; cantad salmos a su nombre, porque es agradable.
135:4  Porque Jehová ha escogido a Jacob para sí, a Israel como su especial tesoro.
135:5  Porque yo sé que Jehová es grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.
135:6  Todo lo que Jehová quiso, ha hecho, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.
135:7  Él hace subir las nubes de los extremos de la tierra; hace los relámpagos para la lluvia; saca los vientos de sus depósitos.
135:8  Él es el que hirió los primogénitos de Egipto, desde el hombre hasta la bestia.
135:9  Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, sobre Faraón, y sobre todos sus siervos.
135:10 El que hirió muchas gentes, y mató reyes poderosos;
135:11 a Sehón rey de los amorreos, y a Og rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán.
135:12 Y dio la tierra de ellos en heredad, en heredad a Israel su pueblo.
135:13 Oh Jehová, eterno es tu nombre; tu memoria, oh Jehová, por todas las generaciones.
135:14 Porque Jehová juzgará a su pueblo, y se arrepentirá en cuanto a sus siervos.
135:15 Los ídolos de las gentes son plata y oro, obra de manos de hombres;
135:16 tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven;
135:17 tienen orejas, mas no oyen; tampoco hay aliento en sus bocas.
135:18 Como ellos son los que los hacen, y todos los que en ellos confían.
135:19 Casa de Israel, bendecid a Jehová; casa de Aarón, bendecid a Jehová.
135:20 Casa de Leví, bendecid a Jehová: los que teméis a Jehová, bendecid a Jehová:
135:21 Bendito sea Jehová desde Sión, que mora en Jerusalén. Aleluya.

 

136:1  Alabad a Jehová, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia.
136:2  Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia.
136:3  Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia.
136:4  Al único que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia.
136:5  Al que hizo los cielos con sabiduría, porque para siempre es su misericordia.
136:6  Al que extendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia;
136:7  al que hizo las grandes luminarias, porque para siempre es su misericordia;
136:8  el sol para que señorease en el día, porque para siempre es su misericordia;
136:9  la luna y las estrellas para que señoreasen en la noche, porque para siempre es su misericordia.
136:10 Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia.
136:11 Al que sacó a Israel de en medio de ellos, porque para siempre es su misericordia;
136:12 con mano fuerte, y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia.
136:13 Al que dividió el Mar Rojo en partes, porque para siempre es su misericordia;
136:14 e hizo pasar a Israel por medio de él, porque para siempre es su misericordia;
136:15 y arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo, porque para siempre es su misericordia.
136:16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, porque para siempre es su misericordia.
136:17 Al que hirió grandes reyes, porque para siempre es su misericordia;
136:18 y mató a reyes poderosos, porque para siempre es su misericordia;
136:19 a Sehón rey amorreo, porque para siempre es su misericordia,
136:20 y a Og rey de Basán, porque para siempre es su misericordia;
136:21 y dio la tierra de ellos en heredad, porque para siempre es su misericordia;
136:22 en heredad a Israel su siervo, porque para siempre es su misericordia.
136:23 Él es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia;
136:24 y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia.
136:25 Él da mantenimiento a toda carne, porque para siempre es su misericordia.
136:26 Alabad al Dios de los cielos; porque para siempre es su misericordia.

 

137:1  Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión.
137:2  Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas.
137:3  Y los que allí nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos alguno de los cánticos de Sión.
137:4  ¿Cómo cantaremos canción de Jehová en tierra de extraños?
137:5  Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, mi diestra olvide su destreza,
137:6  mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare; si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría.
137:7  Acuérdate, oh Jehová, contra los hijos de Edom en el día de Jerusalén; los cuales decían: Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos.
137:8  Hija de Babilonia, serás destruida, bienaventurado el que te diere el pago de lo que tú nos hiciste.
137:9  Bienaventurado el que tomare y estrellare tus niños contra las piedras.

 

Salmo de David
138:1  Te alabaré con todo mi corazón; delante de los dioses te cantaré salmos.
138:2  Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu verdad; porque has magnificado tu palabra por sobre todo tu nombre.
138:3  En el día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con fortaleza en mi alma.
138:4  Te alabarán, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, cuando escuchen los dichos de tu boca.
138:5  Y cantarán de los caminos de Jehová; Porque la gloria de Jehová es grande.
138:6  Aunque Jehová es excelso, atiende al humilde; mas al altivo mira de lejos.
138:7  Aunque yo anduviere en medio de la angustia, tú me vivificarás: Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra.
138:8  Jehová cumplirá su propósito en mí. Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no desampares la obra de tus manos.

 

Al Músico principal: Salmo de David
139:1  Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.
139:2  Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos.
139:3  Mi andar y mi acostarme has rodeado, y todos mis caminos te son conocidos.
139:4  Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.
139:5  Detrás y delante me guarneciste, y sobre mí pusiste tu mano.
139:6  Tal conocimiento es muy maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender.
139:7  ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?
139:8  Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el infierno hiciere mi lecho, he aquí allí tú estás.
139:9  Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo del mar,
139:10 aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
139:11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí.
139:12 Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz.
139:13 Porque tú formaste mis riñones; me cubriste en el vientre de mi madre.
139:14 Te alabaré, porque formidable y maravillosamente me formaste; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien.
139:15 No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra.
139:16 Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.
139:17 ¡Qué preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!
139:18 Si los contara, serían más numerosos que la arena; despierto, y aún estoy contigo.
139:19 De cierto, oh Dios, matarás al impío; apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios.
139:20 Porque blasfemias dicen ellos contra ti; tus enemigos toman en vano tu nombre.
139:21 ¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos?
139:22 Los aborrezco con profundo odio; los tengo por enemigos.
139:23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos:
139:24 Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.

 

Al Músico principal: Salmo de David
140:1  Líbrame, oh Jehová, del hombre malo; guárdame de hombres violentos;
140:2  los cuales maquinan males en su corazón, cada día urden contiendas.
140:3  Aguzaron su lengua como la serpiente; veneno de áspid hay debajo de sus labios. (Selah)
140:4  Guárdame, oh Jehová, de manos del impío, presérvame de los hombres violentos; que han pensado trastornar mis pasos.
140:5  Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red junto a la senda; me han puesto lazos. (Selah)
140:6  He dicho a Jehová: Dios mío eres tú; escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.
140:7  Jehová Señor, la fortaleza de mi salvación, tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de la batalla.
140:8  No des, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, no sea que se ensoberbezca. (Selah)
140:9  En cuanto a los que por todas partes me rodean, la maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.
140:10 Caigan sobre ellos carbones encendidos; sean arrojados en el fuego, en abismos profundos de donde no puedan salir.
140:11 El hombre deslenguado no será firme en la tierra; el mal cazará al hombre injusto para derribarle.
140:12 Yo sé que Jehová amparará la causa del afligido, y el derecho de los menesterosos.
140:13 Ciertamente los justos alabarán tu nombre; los rectos morarán en tu presencia.

 

Salmo de David
141:1  Jehová, a ti clamo; apresúrate a mí; escucha mi voz, cuando a ti clamo.
141:2  Suba mi oración delante de ti como el incienso, y el levantar mis manos como la ofrenda de la tarde.
141:3  Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios.
141:4  No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que obran iniquidad, y no coma yo de sus manjares.
141:5  Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza. Pero mi oración tendrán, aun en sus calamidades.
141:6  Sus jueces serán derribados en lugares peñascosos, y oirán mis palabras, que son dulces.
141:7  Como quien hiende y rompe la tierra, son esparcidos nuestros huesos a la boca de la sepultura.
141:8  Por tanto a ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos: En ti he confiado, no desampares mi alma.
141:9  Guárdame de los lazos que me han tendido, y de las trampas de los obradores de iniquidad.
141:10 Caigan los impíos a una en sus redes, mientras yo paso adelante.

 

Masquil de David: Oración que hizo cuando estaba en la cueva
142:1  Con mi voz clamé a Jehová, con mi voz supliqué misericordia a Jehová.
142:2  Delante de Él derramé mi queja; delante de Él manifesté mi angustia.
142:3  Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.
142:4  Miré a mi mano derecha, y observé; mas no había quien me conociese; no tuve refugio, nadie se preocupó por mi alma.
142:5  Clamé a ti, oh Jehová, dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes.
142:6  Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.
142:7  Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu nombre: Me rodearán los justos, porque tú me serás propicio.

 

Salmo de David
143:1  Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; respóndeme por tu verdad, por tu justicia.
143:2  Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún viviente.
143:3  Porque el enemigo ha perseguido mi alma; ha postrado en tierra mi vida; me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.
143:4  Y mi espíritu se angustió dentro de mí; mi corazón está desolado.
143:5  Me acordé de los días antiguos; meditaba en todas tus obras, reflexionaba en las obras de tus manos.
143:6  Extendí mis manos a ti; mi alma tiene sed de ti como la tierra sedienta. (Selah)
143:7  Respóndeme presto, oh Jehová porque mi espíritu desfallece; no escondas de mí tu rostro, no venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura.
143:8  Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde debo de andar, porque a ti he elevado mi alma.
143:9  Líbrame de mis enemigos, oh Jehová: En ti me refugio.
143:10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Bueno es tu Espíritu; guíame a tierra de rectitud.
143:11 Por tu nombre, oh Jehová me vivificarás; por tu justicia, sacarás mi alma de angustia.
143:12 Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos, y destruirás a todos los adversarios de mi alma; porque yo soy tu siervo.

 

Salmo de David
144:1  Bendito sea Jehová, mi Roca, que adiestra mis manos para la batalla, y mis dedos para la pelea.
144:2  Misericordia mía y mi castillo, fortaleza mía y mi Libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que somete a mi pueblo delante de mí.
144:3  Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que en él pienses? ¿O el hijo del hombre, para que lo estimes?
144:4  El hombre es semejante a la vanidad: Sus días son como la sombra que pasa.
144:5  Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende: Toca los montes, y humeen.
144:6  Despide relámpagos, y dispérsalos, envía tus saetas, y túrbalos.
144:7  Extiende tu mano desde lo alto; Rescátame, y líbrame de las muchas aguas, de la mano de los hijos de extraños;
144:8  cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira.
144:9  Oh Dios, a ti cantaré canción nueva: con salterio, con decacordio cantaré a ti.
144:10 Tú, el que da salvación a los reyes, el que redime a David su siervo de maligna espada.
144:11 Rescátame, y líbrame de mano de los hijos extraños, cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira.
144:12 Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; Nuestras hijas como las esquinas labradas a manera de las de un palacio;
144:13 Nuestros graneros llenos, provistos de toda clase de grano; nuestros ganados, se multipliquen de millares y decenas de millares en nuestros campos:
144:14 Que nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; que no tengamos asalto, ni que hacer salida, ni grito de alarma en nuestras plazas.
144:15 Bienaventurado el pueblo que tiene esto; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.

 

Salmo de alabanza: de David
145:1  Te exaltaré, mi Dios, mi Rey; y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.
145:2  Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.
145:3  Grande es Jehová y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable.
145:4  Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus proezas.
145:5  Hablaré de la gloriosa magnificencia de tu majestad, y de tus maravillosos hechos.
145:6  De tus portentos y temibles hechos hablarán los hombres; Y yo contaré tu grandeza.
145:7  Proclamarán la memoria de tu gran bondad, y cantarán de tu justicia.
145:8  Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia.
145:9  Bueno es Jehová para con todos; y sus misericordias sobre todas sus obras.
145:10 Te alabarán, oh Jehová, todas tus obras; y tus santos te bendecirán.
145:11 Contarán de la gloria de tu reino, y hablarán de tu poder;
145:12 para dar a conocer sus proezas a los hijos de los hombres, y la gloriosa majestad de su reino.
145:13 Tu reino es reino eterno, y tu señorío permanece por todas las generaciones.
145:14 Jehová sostiene a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos.
145:15 Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida a su tiempo.
145:16 Abres tu mano, y colmas de bendición a todo viviente.
145:17 Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras.
145:18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras.
145:19 Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.
145:20 Jehová guarda a todos los que le aman; pero destruirá a todos los impíos.
145:21 La alabanza de Jehová hablará mi boca; y toda carne bendiga su santo nombre eternamente y para siempre.

 

146:1  ¡Aleluya! Oh alma mía, alaba a Jehová.
146:2  Alabaré a Jehová en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva.
146:3  No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.
146:4  Sale su espíritu, se vuelve a la tierra; en el mismo día perecen sus pensamientos.
146:5  Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios:
146:6  El cual hizo los cielos y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay; que guarda verdad para siempre;
146:7  que hace justicia a los agraviados; que da pan a los hambrientos: Jehová liberta a los prisioneros;
146:8  Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos.
146:9  Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sustenta; y el camino de los impíos trastorna.
146:10 Reinará Jehová para siempre; tu Dios, oh Sión, por generación y generación. Aleluya.

 

147:1  Alabad a Jehová, porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza.
147:2  Jehová edifica a Jerusalén; a los desterrados de Israel recogerá.
147:3  Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.
147:4  Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres.
147:5  Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y su entendimiento es infinito.
147:6  Jehová exalta a los humildes; y humilla a los impíos hasta el polvo.
147:7  Cantad a Jehová con alabanza, cantad con arpa a nuestro Dios.
147:8  Él es el que cubre los cielos de nubes, el que prepara la lluvia para la tierra, el que hace a los montes producir hierba.
147:9  Él da a la bestia su mantenimiento, y a los hijos de los cuervos que claman.
147:10 No toma contentamiento en la fortaleza del caballo, ni se complace en las piernas fuertes del hombre.
147:11 Se complace Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia.
147:12 Alaba a Jehová, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión.
147:13 Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; bendijo a tus hijos dentro de ti.
147:14 Él pone en tus términos la paz; te sacia con lo mejor del trigo.
147:15 Él envía su palabra a la tierra; velozmente corre su palabra.
147:16 Él da la nieve como lana, derrama la escarcha como ceniza.
147:17 Él echa su hielo como pedazos; delante de su frío, ¿quién resistirá?
147:18 Envía su palabra, y los derrite; Hace soplar su viento, y el agua fluye.
147:19 Él manifiesta sus palabras a Jacob, sus estatutos y sus juicios a Israel.
147:20 No ha hecho así con ninguna otra de las naciones; y en cuanto a sus juicios, no los conocieron. Aleluya.

 

148:1  Aleluya. Alabad a Jehová desde los cielos; alabadle en las alturas.
148:2  Alabadle, vosotros todos sus ángeles; alabadle, vosotros todos sus ejércitos.
148:3  Alabadle, sol y luna; alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas.
148:4  Alabadle, cielos de los cielos, y las aguas que están sobre los cielos.
148:5  Alaben el nombre de Jehová; porque Él mandó, y fueron creados.
148:6  Y los estableció eternamente y para siempre; les puso ley que no será quebrantada.
148:7  Alabad a Jehová, desde la tierra, los dragones y todos los abismos;
148:8  el fuego y el granizo, la nieve y el vapor, el viento de tempestad que ejecuta su palabra;
148:9  los montes y todos los collados; el árbol de fruto y todos los cedros;
148:10 La bestia y todo animal, reptiles y volátiles;
148:11 los reyes de la tierra y todos los pueblos; los príncipes y todos los jueces de la tierra;
148:12 los jóvenes y también las doncellas; los viejos y los niños,
148:13 alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es sublime; su gloria es sobre tierra y cielos.
148:14 Él ha exaltado el cuerno de su pueblo; alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, el pueblo a Él cercano. Aleluya.

 

149:1  Aleluya. Cantad a Jehová cántico nuevo; su alabanza sea en la congregación de los santos.
149:2  Alégrese Israel en su Hacedor; los hijos de Sión se gocen en su Rey.
149:3  Alaben su nombre con danza; canten a Él, con pandero y arpa.
149:4  Porque Jehová toma contentamiento con su pueblo; hermoseará a los humildes con salvación.
149:5  Regocíjense los santos con gloria: Canten con júbilo sobre sus camas.
149:6  Las alabanzas de Dios estén en sus gargantas, y la espada de dos filos en sus manos;
149:7  para cobrar venganza sobre las naciones, y castigo en los pueblos;
149:8  para aprisionar a sus reyes en grillos, y a sus nobles con cadenas de hierro;
149:9  para ejecutar en ellos el juicio escrito; gloria será esto para todos sus santos. Aleluya.

 

150:1  Aleluya. Alabad a Dios en su santuario: Alabadle en el firmamento de su fortaleza.
150:2  Alabadle por sus proezas; alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza.
150:3  Alabadle con sonido de trompeta; alabadle con salterio y arpa.
150:4  Alabadle con pandero y danza; alabadle con cuerdas y flauta.
150:5  Alabadle con címbalos resonantes; alabadle con címbalos de júbilo.
150:6  Todo lo que respira alabe a Jehová. Aleluya.

 

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