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Salmos - 89 Salmos - 90 Salmos - 91 Salmos - 92 Salmos - 93 Salmos - 94 Salmos - 95 Salmos - 96 Salmos - 97 Salmos - 98 Salmos - 99 Salmos - 100 Salmos - 101 Salmos - 102 Salmos - 103 Salmos - 104 Salmos - 105 Salmos - 106 Salmos - 107 Salmos - 108 Salmos - 109 Salmos - 110 Salmos - 111 Salmos - 112 Salmos - 113 Salmos - 114 Salmos - 115 Salmos - 116 Salmos - 117 Salmos - 118 Salmos - 119 Salmos - 120 Salmos - 121 Salmos - 122 Salmos - 123 Salmos - 124 Salmos - 125 Salmos - 126 Salmos - 127 Salmos - 128 Salmos - 129 Salmos - 130 Salmos - 131 Salmos - 132 Salmos - 133 Salmos - 134 Salmos - 135 Salmos - 136 Salmos - 137 Salmos - 138 Salmos - 139 Salmos - 140 Salmos - 141 Salmos - 142 Salmos - 143 Salmos - 144 Salmos - 145 Salmos - 146 Salmos - 147 Salmos - 148 Salmos - 149 Salmos - 150
Oración de Moisés, varón de Dios. 90:1 Señor, tú nos has sido refugio en generación y generación. 90:2 Ántes que naciesen los montes, y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo, y hasta el siglo, tú eres Dios. 90:3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado; y dices: Convertíos, hijos del hombre. 90:4 Porque mil años delante de tus ojos, son como el día de ayer, que pasó, y como la vela de la noche. 90:5 Háceslos pasar como avenida de aguas: son como sueño: a la mañana pasará como la yerba; 90:6 Que a la mañana florece, y crece: a la tarde es cortada, y se seca. 90:7 Porque con tu furor somos consumidos: y con tu ira somos conturbados. 90:8 Pusiste nuestras maldades delante de tí: nuestros yerros a la lumbre de tu rostro. 90:9 Porque todos nuestros dias declinan a causa de tu ira: acabamos nuestros años, como la palabra. 90:10 Los dias de nuestra edad son setenta años: y los de los más valientes, ochenta años: y su fortaleza es molestia, y trabajo: porque es cortado presto, y volamos. 90:11 ¿Quién conoce la fortaleza de tu ira? que tu ira es como tu temor. 90:12 Para contar nuestros dias haznos saber así: y traeremos al corazón sabiduría. 90:13 Vuélvete a nosotros o! Jehová: ¿hasta cuándo? y aplácate para con tus siervos. 90:14 Hártanos de mañana de tu misericordia: y cantaremos, y alegrarnos hemos todos nuestros dias. 90:15 Alégranos como en los dias que nos afligiste: como en los años que vimos mal. 90:16 Parezca en tus siervos tu obra; y tu gloria sobre sus hijos. 90:17 Y sea la hermosura de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: y haz permanecer sobre nosotros la obra de nuestras manos: la obra de nuestras manos confirma.
91:1 El que habita en el escondedero del Altísimo, morará en la sombra del Omnipotente. 91:2 Diré a Jehová: Esperanza mía y castillo mío: Dios mío: asegurarme he en él. 91:3 Porque él te escapará del lazo del cazador: de la mortandad de destrucciones. 91:4 Con su ala te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga, es su verdad. 91:5 No habrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día, 91:6 Ni de pestilencia que ande en oscuridad: ni de mortandad que destruya al mediodía. 91:7 Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra: a tí no llegará. 91:8 Ciertamente con tus ojos mirarás; y verás la recompensa de los impíos. 91:9 Porque tú, o! Jehová, eres mi esperanza: y al Altísimo has puesto por tu habitación. 91:10 No se ordenará para tí mal: ni plaga tocará a tu morada. 91:11 Porque a sus ángeles mandará cerca de tí, que te guarden en todos tus caminos. 91:12 En las manos te llevarán, porque tu pié no tropiece en piedra. 91:13 Sobre el león y el basilisco pisarás, hollarás al cachorro del león, y al dragón. 91:14 Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también le escaparé: ponerle he alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 91:15 Llamarme ha, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: escaparle he, y glorificarle he. 91:16 De longura de dias le hartaré: y mostrarle he mi salud.
Salmo de Canción, para el día del sábado. 92:1 Bueno es alabar a Jehová; y cantar salmos a tu nombre o! Altísimo: 92:2 Anunciar por la mañana tu misericordia: y tu verdad en las noches: 92:3 Sobre decacordo y sobre salterio: sobre arpa con meditación. 92:4 Por cuanto me has alegrado, o! Jehová, con tus obras, con las obras de tus manos me regocijaré. 92:5 ¡Cuán grandes son tus obras, o! Jehová! muy profundos son tus pensamientos. 92:6 El hombre necio no sabe, y el insensato no entiende esto: 92:7 Floreciendo los impíos como la yerba; y reverdeciendo todos los que obran iniquidad, para ser destruidos para siempre: 92:8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo. 92:9 Porque, he aquí, tus enemigos, o! Jehová, porque, he aquí, tus enemigos perecerán: serán disipados todos los que obran maldad. 92:10 Y tú ensalzaste mi cuerno como de unicornio: yo fuí ungido con aceite verde. 92:11 Y miraron mis ojos sobre mis enemigos: de los que se levantaron contra mí, de los malignos, oyeron mis orejas. 92:12 El justo florecerá como la palma: crecerá como cedro en el Líbano. 92:13 Plantados en la casa de Jehová, en los patios de nuestro Dios, florecerán. 92:14 Aun en la vejez fructificarán: serán vigorosos y verdes; 92:15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto: y que no hay injusticia en él.
93:1 Jehová reinó, vistióse de magnificencia; vistióse Jehová de fortaleza: ciñóse: afirmó también el mundo, que no se moverá. 93:2 Firme es tu trono desde entónces: tú eres eternalmente. 93:3 Alzaron los ríos, o! Jehová, alzaron los ríos su sonido: alzaron los ríos sus ondas, 93:4 Mas que sonidos de muchas aguas, de fuertes ondas de la mar. Fuerte es Jehová en lo alto. 93:5 Tus testimonios son muy firmes: tu casa, o! Jehová, tiene hermosa santidad para luengos dias.
94:1 Dios de venganzas Jehová, Dios de venganzas, muéstrate. 94:2 Ensálzate, o! Juez de la tierra: dá el pago a los soberbios. 94:3 ¿Hasta cuándo los impíos, o! Jehová, hasta cuándo los impíos se regocijarán? 94:4 ¿Pronunciarán, hablarán cosas duras? ¿ensalzarse han todos los que obran iniquidad? 94:5 A tu pueblo, o! Jehová, quebrantan, y a tu heredad afligen. 94:6 A la viuda y al extranjero matan, y a los huérfanos quitan la vida. 94:7 Y dijeron: No verá Jehová: y, no entenderá el Dios de Jacob. 94:8 Entendéd necios en el pueblo: y vosotros insensatos, ¿cuándo seréis sabios? 94:9 ¿El que plantó la oreja, no oirá? ¿él que formó el ojo, no verá? 94:10 ¿El que castiga a las gentes, no reprenderá? ¿el que enseña al hombre la ciencia? 94:11 Jehová conoce los pensamientos de los hombres: que son vanidad. 94:12 Bienaventurado el varón a quien tú Jehová, castigares, y en tu ley le enseñares. 94:13 Para hacerle quieto en los dias de aflicción, entre tanto que se caba el hoyo para el impío. 94:14 Porque no dejará Jehová a su pueblo, ni desamparará a su heredad. 94:15 Porque el juicio será vuelto hasta justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón. 94:16 ¿Quién se levanta por mí contra los malignos? ¿Quién está por mí contra los que obran iniquidad? 94:17 Si no me ayudara Jehová, presto morara mi alma con los muertos. 94:18 Mas si decía: Mi pié resbala, tu misericordia, o! Jehová, me sustentaba. 94:19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma. 94:20 ¿Juntarse ha contigo el trono de iniquidades, que cria agravio en el mandamiento? 94:21 Pónense en ejército contra la vida del justo: y condenan la sangre inocente. 94:22 Mas Jehová me ha sido por refugio: y mí Dios por peña de mi confianza. 94:23 El cual hizo volver contra ellos su iniquidad: y con su maldad los talará: talarlos ha Jehová nuestro Dios.
95:1 Veníd, alegrémosnos en Jehová: cantemos con júbilo a la Roca de nuestra salud. 95:2 Anticipemos su rostro con alabanza: cantémosle alegres con salmos. 95:3 Porque Jehová es Dios grande; y Rey grande sobre todos los dioses. 95:4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra: y las alturas de los montes son suyas. 95:5 Porque suya es la mar, y él la hizo: y sus manos formaron la seca. 95:6 Veníd, postrémosnos, y encorvémosnos, arrodillémosnos delante de Jehová nuestro hacedor. 95:7 Porque él es nuestro Dios: y nosotros el pueblo de su pasto, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz, 95:8 No endurezcáis vuestro corazón como en Meriba: como el día de Masa en el desierto, 95:9 Donde me tentaron vuestros padres, probáronme, también vieron mi obra. 95:10 Cuarenta años combatí con la nación: y dije: Pueblo son que yerran de corazón, que no han conocido mis caminos: 95:11 Por tanto yo juré en mi furor: No entrarán en mi holganza.
96:1 Cantád a Jehová canción nueva: cantád a Jehová toda la tierra. 96:2 Cantád a Jehová, bendecíd su nombre: anunciád de día en día su salud. 96:3 Contád en las naciones su gloria: en todos los pueblos sus maravillas. 96:4 Porque grande es Jehová, y muy alabado: terrible sobre todos los dioses. 96:5 Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos: mas Jehová hizo los cielos. 96:6 Alabanza y gloria está delante de él: fortaleza y gloria está en su santuario. 96:7 Dad a Jehová, o! familias de los pueblos, dad a Jehová la gloria y la fortaleza. 96:8 Dad a Jehová la honra de su nombre: tomád presentes, y veníd a sus patios. 96:9 Encorváos a Jehová en la hermosura de su santuario: teméd delante de él toda la tierra. 96:10 Decíd en las naciones: Jehová reinó, también compuso el mundo, no se meneará: juzgará a los pueblos en justicia. 96:11 Alégrense los cielos, y regocíjese la tierra: brame la mar y su plenitud. 96:12 Regocíjese el campo y todo lo que en él está: entónces exultarán todos los árboles de la breña, 96:13 Delante de Jehová que vino: porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad.
97:1 Jehová reinó, regocíjese la tierra: alégrense las muchas islas. 97:2 Nube y oscuridad al rededor de él: justicia y juicio es el asiento de su trono. 97:3 Fuego irá delante de él: y abrasará al rededor a sus enemigos. 97:4 Sus relámpagos alumbraron el mundo: la tierra vió, y angustióse. 97:5 Los montes se derritieron como cera delante de Jehová: delante del Señor de toda la tierra. 97:6 Los cielos denunciaron su justicia: y todos los pueblos vieron su gloria. 97:7 Avergüéncense todos los que sirven a la escultura, los que se alaban de los ídolos: todos los dioses se encorven a él. 97:8 Oyó Sión, y alegróse: y las hijas de Judá se regocijaron por tus juicios, o! Jehová. 97:9 Porque tú, Jehová, eres alto sobre toda la tierra: eres muy ensalzado sobre todos los dioses. 97:10 Los que amáis a Jehová, aborecéd el mal: él guarda las almas de sus piadosos: de mano de los impíos los escapa. 97:11 Luz está sembrada para el justo: y alegría para los rectos de corazón. 97:12 Alégraos justos en Jehová: y alabád la memoria de su santidad.
Salmo. 98:1 Cantád a Jehová canción nueva: porque ha hecho maravillas. Su diestra le ha salvado, y el brazo de su santidad. 98:2 Jehová ha hecho notoria su salud: en ojos de las naciones ha descubierto su justicia. 98:3 Háse acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel: todos los términos de la tierra han visto la salud de nuestro Dios. 98:4 Cantád alegres a Jehová toda la tierra; gritád, y cantád, y decíd salmos. 98:5 Decíd salmos a Jehová con arpa: con arpa y voz de salmódia. 98:6 Con trompetas, y sonido de bocina: cantád alegres delante del Rey Jehová. 98:7 Brame la mar y su plenitud: el mundo y los que habitan en él. 98:8 Los ríos batan las manos: juntamente hagan regocijo los montes, 98:9 Delante de Jehová; porque vino a juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia: y a los pueblos con rectitud.
99:1 Jehová reinó, temblarán los pueblos: el que está sentado sobre los querubines reinó: conmoverse ha la tierra. 99:2 Jehová en Sión es grande: y ensalzado sobre todos los pueblos. 99:3 Alaben tu nombre, grande, y tremendo, y santo. 99:4 Y la fortaleza del rey, que ama el juicio: tú confirmas la rectitud: tú has hecho en Jacob juicio y justicia. 99:5 Ensalzád a Jehová nuestro Dios: y encorváos al estrado de sus piés; él es santo. 99:6 Moisés y Aarón están entre sus sacerdotes; y Samuel entre los que invocaron su nombre: llamaban a Jehová, y él les respondía. 99:7 En columna de nube hablaba con ellos: guardaban sus testimonios, y el derecho que les dió. 99:8 Jehová, Dios nuestro, tú les respondías: Dios, tú eras perdonador a ellos, y vengador por sus obras. 99:9 Ensalzád a Jehová nuestro Dios, y encorváos al monte de su santidad: porque Jehová nuestro Dios es santo.
Salmo para alabanza. 100:1 Cantád con júbilo a Dios los de toda la tierra. 100:2 Servíd a Jehová con alegría: entrád delante de él con regocijo. 100:3 Sabéd que Jehová, él es el Dios: él nos hizo, y no nosotros a nosotros: pueblo suyo somos, y ovejas de su pasto. 100:4 Entrád por sus puertas con confesión, por sus patios con alabanza: alabádle, bendecíd a su nombre. 100:5 Porque Jehová es bueno, para siempre es su misericordia: y hasta en generación y generación su verdad.
Salmo de David. 101:1 Misericordia y juicio cantaré; a tí, Jehová, diré salmos. 101:2 Entenderé en el camino de la perfección, cuando vinieres a mí: en perfección de mi corazón andaré en medio de mi casa. 101:3 No pondré delante de mis ojos cosa injusta: hacer traiciones aborrecí: no se allegará a mí. 101:4 Corazón perverso se apartará de mí: mal no conoceré. 101:5 Al detractor de su prójimo a escondidas, a este cortaré: al altivo de ojos, y ancho de corazón, a este no puedo sufrir. 101:6 Mis ojos serán sobre los fieles de la tierra, para que se sienten conmigo: el que anduviere en el camino de la perfección, este me servirá. 101:7 No habitará en medio de mi casa el que hace engaño; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos. 101:8 Por las mañanas cortaré a todos los impíos de la tierra: para talar de la ciudad de Jehová a todos los que obraren iniquidad.
Oración del pobre, cuando fuere atormentado, y delante de Jehová derramare su queja. 102:1 Jehová, oye mi oración, y venga mi clamor a tí. 102:2 No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia inclina a mí tu oreja; el día que te invocare, apresúrate a responderme. 102:3 Porque mis dias se han consumido como humo; y mis huesos son quemados como en hogar. 102:4 Mi corazón fué herido, y se secó como la yerba; por lo cual me olvidé de comer mi pan. 102:5 Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado a mi carne. 102:6 Soy semejante al pelícano del desierto: soy como el buho de las soledades. 102:7 Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado. 102:8 Cada día me afrentan mis enemigos; los que se enfurecen contra mí, conspiran contra mí. 102:9 Por lo cual yo como la ceniza a manera de pan; y mi bebida mezclo con lloro, 102:10 A causa de tu enojo y de tu ira: porque me alzaste, y me arrojaste. 102:11 Mis dias son como la sombra que se va: y yo como la yerba me he secado. 102:12 Mas tú, Jehová, para siempre permanecerás; y tu memoria para generación y generación. 102:13 Tú levantándote habrás misericordia de Sión, porque es tiempo de tener misericordia de ella: porque el plazo es llegado. 102:14 Porque tus siervos amaron sus piedras: y del polvo de ella tuvieron compasión. 102:15 Y temerán las naciones el nombre de Jehová: y todos los reyes de la tierra tu gloria. 102:16 Por cuanto Jehová habrá edificado a Sión; y será visto en su gloria. 102:17 Habrá mirado a la oración de los solitarios: y no habrá desechado el ruego de ellos. 102:18 Escribirse ha esto para la generación postrera: y el pueblo que se criará, alabará a Jehová. 102:19 Porque miró de lo alto de su santuario: Jehová miró desde los cielos a la tierra, 102:20 Para oir el gemido de los presos: para soltar a los sentenciados a muerte: 102:21 Porque publiquen en Sión el nombre de Jehová: y su alabanza en Jerusalem, 102:22 Cuando los pueblos se congregaren en uno, y los reinos para servir a Jehová. 102:23 El afligió mi fuerza en el camino, acortó mis dias. 102:24 Dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis dias; por generación de generaciones son tus años. 102:25 Tú fundaste la tierra antiguamente, y los cielos son obra de tus manos. 102:26 Ellos perecerán, y tú permanecerás; y todos ellos como un vestido se envejecerán, como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados: 102:27 Mas tú, el mismo, y tus años no se acabarán. 102:28 Los hijos de tus siervos habitarán, y su simiente será afirmada delante de tí.
Salmo de David. 103:1 Bendice, alma mía, a Jehová, y todas mis entrañas a su nombre santo. 103:2 Bendice, alma mía, a Jehová, y no te olvides de todos sus beneficios. 103:3 El que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades. 103:4 El que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de misericordia y miseraciones. 103:5 El que harta de bien tu boca; renovarse ha como el águila tu juventud. 103:6 Jehová, el que hace justicias, y juicios a todos los que padecen violencia. 103:7 Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras. 103:8 Misericordioso y clemente es Jehová, luengo de iras, y grande en misericordia. 103:9 No contenderá para siempre; ni para siempre guardará el enojo. 103:10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. 103:11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen. 103:12 Cuanto está léjos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. 103:13 Como el padre tiene misericordia de los hijos, tiene misericordia Jehová de los que le temen. 103:14 Porque él conoce nuestra hechura; acuérdase que somos polvo. 103:15 El varón, como la yerba son sus dias; como la flor del campo así florece. 103:16 Que pasó el viento por ella, y pereció, y su lugar no la conoce más. 103:17 Mas la misericordia de Jehová, desde el siglo y hasta el siglo, sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos: 103:18 Sobre los que guardan su concierto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para hacerlos. 103:19 Jehová afirmó en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos. 103:20 Bendecíd a Jehová sus ángeles valientes de fuerza, que ejecutan su palabra obedeciendo a la voz de su palabra. 103:21 Bendecíd a Jehová todos sus ejércitos, sus ministros, que hacen su voluntad. 103:22 Bendecíd a Jehová todas sus obras en todos los lugares de su señorío. Bendice alma mía a Jehová.
104:1 Bendice, alma mía, a Jehová; Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido, de gloria y de hermosura te has vestido. 104:2 Que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina; 104:3 Que entabla con las aguas sus doblados, el que pone a las nubes por su carro, el que anda sobre las alas del viento. 104:4 El que hace a sus ángeles espíritus, sus ministros al fuego flameante. 104:5 El fundó la tierra sobre sus basas, no se moverá por ningún siglo. 104:6 Con el abismo, como con vestido, la cubriste: sobre los montes estaban las aguas. 104:7 De tu reprensión huyeron; por el sonido de tu trueno se apresuraron. 104:8 Subieron los montes, descendieron los valles a este lugar, que tú les fundaste. 104:9 Pusísteles término, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra. 104:10 El que envía las fuentes en los arroyos; entre los montes van. 104:11 Abrévanse todas las bestias del campo; los asnos salvages quebrantan su sed. 104:12 Junto a ellos habitan las aves de los cielos; entre las hojas dan voces. 104:13 El que riega los montes desde sus doblados; del fruto de tus obras se harta la tierra. 104:14 El que hace producir el heno para las bestias; y la yerba para servicio del hombre, sacando el pan de la tierra, 104:15 Y el vino que alegra el corazón del hombre; haciendo relumbrar la faz con el aceite; y el pan sustenta el corazón del hombre. 104:16 Hártanse los árboles de Jehová; los cedros del Líbano que él plantó: 104:17 Para que aniden allí las aves; la cigüeña tenga su casa en las hayas. 104:18 Los montes altos para las cabras monteses, las peñas madrigueras para los conejos. 104:19 Hizo la luna para sazones: el sol conoció su occidente. 104:20 Pones las tinieblas, y la noche es; en ella corren todas las bestias del monte. 104:21 Los leoncillos braman a la presa, y para buscar de Dios su comida. 104:22 Sale el sol, recógense, y échanse en sus cuevas. 104:23 Sale el hombre a su hacienda, y a su labranza hasta la tarde. 104:24 ¡Cuán muchas son tus obras, o! Jehová! todas ellas hiciste con sabiduría: la tierra está llena de tu posesión. 104:25 Esta gran mar y ancha de términos; allí hay pescados sin número, bestias pequeñas y grandes. 104:26 Allí andan navíos, este leviatán que hiciste para que jugase en ella. 104:27 Todas ellas esperan a tí, para que les des su comida a su tiempo. 104:28 Dásles, recogen: abres tu mano, hártanse de bien. 104:29 Escondes tu rostro, túrbanse: les quitas el espíritu, dejan de ser, y tórnanse en su polvo. 104:30 Envias tu espíritu, críanse: y renuevas la haz de la tierra. 104:31 Sea la gloria a Jehová para siempre: alégrese Jehová en sus obras. 104:32 El que mira a la tierra, y tiembla: toca en los montes, y humean. 104:33 A Jehová cantaré en mi vida: a mi Dios diré salmos mientras viviere. 104:34 Sérme ha suave hablar de él: yo me alegraré en Jehová. 104:35 Sean consumidos de la tierra los pecadores: y los impíos dejen de ser. Bendice alma mía a Jehová. Aleluya.
105:1 Alabád a Jehová, invocád su nombre: hacéd notorias sus obras en los pueblos. 105:2 Cantád a él, decíd salmos a él: hablád de todas sus maravillas. 105:3 Gloriáos en su nombre santo: alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. 105:4 Buscád a Jehová, y a su fortaleza: buscád su rostro siempre. 105:5 Acordáos de sus maravillas, que hizo: de sus prodigios, y de los juicios de su boca, 105:6 Simiente de Abraham su siervo: hijos de Jacob sus escogidos. 105:7 El es Jehová nuestro Dios: en toda la tierra están sus juicios. 105:8 Acordóse para siempre de su alianza: de la palabra que mandó para mil generaciones: 105:9 La cual concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac. 105:10 Y establecióla a Jacob por decreto, a Israel por concierto eterno, 105:11 Diciendo: A tí daré la tierra de Canaán, por cordel de vuestra heredad. 105:12 Siendo ellos pocos hombres en número, y extranjeros en ella. 105:13 Y anduvieron de gente en gente: de un reino a otro pueblo. 105:14 No consintió que hombre los agraviase: y por causa de ellos castigó a los reyes. 105:15 No toquéis en mis ungidos: ni hagáis mal a mis profetas. 105:16 Y llamó a la hambre sobre la tierra: y toda fuerza de pan quebrantó. 105:17 Envió un varón delante de ellos: por siervo fué vendido José. 105:18 Afligieron sus piés con grillos: en hierro entró su persona, 105:19 Hasta la hora que llegó su palabra: el dicho de Jehová le purificó. 105:20 Envió el rey, y soltóle: el señor de los pueblos, y le desató. 105:21 Púsole por señor de su casa: y por enseñoreador en toda su posesión. 105:22 Para echar presos sus príncipes, como él quisiese; y enseño sabiduría a sus viejos. 105:23 Y entró Israel en Egipto: y Jacob fué extranjero en la tierra de Cam. 105:24 E hizo crecer su pueblo en gran manera: e hízole fuerte más que sus enemigos. 105:25 Volvió el corazón de ellos, para que aborreciesen a su pueblo: para que pensasen mal contra sus siervos. 105:26 Envió a su siervo Moisés: a Aarón, al cual escogió. 105:27 Pusieron en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Cam. 105:28 Echó tinieblas, e hizo oscuridad, y no fueron rebeldes a su palabra. 105:29 Volvió sus aguas en sangre, y mató sus pescados. 105:30 Engendró ranas su tierra en las camas de sus reyes. 105:31 Dijo, y vino una mezcla de diversas moscas, piojos en todo su término. 105:32 Volvió sus lluvias en granizo: en fuego de llamas en su tierra. 105:33 E hirió sus viñas, y sus higueras; y quebró los árboles de su término. 105:34 Dijo, y vino langosta, y pulgón sin número; 105:35 Y comió toda la yerba de su tierra, y comió el fruto de su tierra. 105:36 E hirió a todos los primogénitos en su tierra, el principio de toda su fuerza. 105:37 Y sacólos con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo. 105:38 Egipto se alegró en su salida; porque había caido sobre ellos el terror de ellos. 105:39 Extendió una nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche. 105:40 Pidieron, e hizo venir codornices; y de pan del cielo les hartó. 105:41 Abrió la peña, y corrieron aguas; fueron por las securas como un río. 105:42 Porque se acordó de su santa palabra con Abraham su siervo. 105:43 Y sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos. 105:44 Y dióles las tierras de los Gentiles: y los trabajos de las naciones heredaron: 105:45 Para que guardasen sus estatutos; y conservasen sus leyes. Aleluya.
106:1 Aleluya. Alabád a Jehová, porque es bueno: porque para siempre es su misericordia. 106:2 ¿Quién dirá las valentías de Jehová? ¿quién contará sus alabanzas? 106:3 Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo. 106:4 Acuérdate de mí, o! Jehová, en la voluntad de tu pueblo: visítame con tu salud; 106:5 Para que yo vea el bien de tus escogidos: para que me alegre en la alegría de tu gente: y me gloríe con tu heredad. 106:6 Pecámos con nuestros padres, hicimos iniquidad, hicimos impiedad. 106:7 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas: no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias: mas se rebelaron sobre la mar, en el mar Bermejo. 106:8 Y salvólos por su nombre: para hacer notoria su fortaleza. 106:9 Y reprendió al mar Bermejo, y secóse: e hízolos ir por el abismo, como por un desierto. 106:10 Y salvólos de mano del enemigo: y rescatólos de mano del adversario. 106:11 Y cubrieron las aguas a sus enemigos: uno de ellos no quedó. 106:12 Y creyeron a sus palabras: y cantaron su alabanza. 106:13 Apresuráronse, olvidáronse de sus obras: no esperaron en su consejo. 106:14 Y desearon mal deseo en el desierto: y tentaron a Dios en la soledad. 106:15 Y él les dió lo que pidieron: y envió flaqueza en sus almas. 106:16 Y tomaron zelo contra Moisés en el campo: contra Aarón santo de Jehová. 106:17 Abrióse la tierra, y tragó a Datán, y cubrió a la compañía de Abirom. 106:18 Y encendióse el fuego en su compañía: la llama quemó a los impíos. 106:19 Hicieron el becerro en Horeb: y encorváronse a un vaciadizo. 106:20 Y trocaron su gloria por la imágen de un buey, que come yerba. 106:21 Olvidaron al Dios de su salud: que había hecho grandezas en Egipto, 106:22 Maravillas en la tierra de Cam, temerosas cosas sobre el mar Bermejo. 106:23 Y trató de destruirlos, si Moisés su escogido no se pusiera al portillo delante de él: para apartar su ira para que no los destruyese. 106:24 Y aborrecieron la tierra deseable: no creyeron a su palabra. 106:25 Y murmuraron en sus tiendas; y no oyeron la voz de Jehová. 106:26 Y alzó su mano para ellos; para postrarlos en el desierto, 106:27 Y para postrar su simiente entre las naciones; y esparcirlos por las tierras. 106:28 Y allegáronse a Baal-pehor; y comieron los sacrificios de los muertos. 106:29 Y ensañáronle con sus obras; y aumentó en ellos la mortandad. 106:30 Y púsose Finees, y juzgó; y la mortandad cesó. 106:31 Y fuéle contado a justicia de generación a generación para siempre. 106:32 Y ensañáronle a las águas de Meriba; e hizo mal a Moisés por causa de ellos. 106:33 Porque hicieron rebelar a su espíritu, y habló inconsideradamente con sus labios. 106:34 No destruyeron los pueblos, que Jehová les dijo: 106:35 Antes se envolvieron con los Gentiles; y aprendieron sus obras: 106:36 Y sirvieron a sus ídolos: los cuales les fueron por ruina. 106:37 Y sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios. 106:38 Y derramaron la sangre inocente: la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán; y la tierra fué contaminada con sangres. 106:39 Y contamináronse con sus obras, y fornicaron con sus hechos. 106:40 Y encendióse el furor de Jehová sobre su pueblo; y abominó su heredad. 106:41 Y entrególos en poder de los Gentiles; y enseñoreáronse de ellos los que les aborrecían. 106:42 Y sus enemigos les oprimieron, y fueron quebrantados debajo de su mano. 106:43 Muchas veces los escapó, y ellos se rebelaron a su consejo; y fueron humillados por su maldad. 106:44 Mas él miraba, cuando estaban en angustia, oyendo su clamor. 106:45 Y acordábase de su concierto con ellos, y arrepentíase conforme a la muchedumbre de sus miseraciones. 106:46 Y hacía que tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos. 106:47 Sálvanos Jehová Dios nuestro, y júntanos de entre las naciones, para que loemos tu santo nombre, para que nos gloriemos de tus alabanzas. 106:48 Bendito Jehová Dios de Israel desde el siglo y hasta el siglo; y diga todo el pueblo: Amén, Aleluya.
107:1 Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. 107:2 Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido de poder del enemigo, 107:3 Y los ha congregado de las tierras, del oriente y del occidente, del aquilón y de la mar. 107:4 Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino: no hallando ciudad de población. 107:5 Hambrientos, y sedientos: su alma desfallecía en ellos. 107:6 Y clamaron a Jehová en su angustia; y escapólos de sus aflicciones. 107:7 Y encaminólos en camino derecho; para que viniesen a ciudad de población. 107:8 Alaben pues ellos la misericordia de Jehová, y sus maravillas con los hijos de los hombres. 107:9 Porque hartó al alma menesterosa; y al alma hambrienta hinchió de bien. 107:10 Los que moraban en tinieblas, y sombra de muerte, aprisionados en aflicción, y en hierros; 107:11 Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová; y aborrecieron el consejo del Altísimo: 107:12 Y él quebrantó con trabajo sus corazones: cayeron, y no hubo quien les ayudase: 107:13 Y clamaron a Jehová en su angustia: escapólos de sus aflicciones. 107:14 Sacólos de las tinieblas, y de la sombra de muerte; y rompió sus prisiones. 107:15 Alaben pues ellos la misericordia de Jehová, y sus maravillas con los hijos de los hombres. 107:16 Porque quebrantó las puertas de acero; y desmenuzó los cerrojos de hierro. 107:17 Insensatos, a causa del camino de su rebelión; y a causa de sus maldades fueron afligidos. 107:18 Su alma abominó toda vianda; y llegaron hasta las puertas de la muerte. 107:19 Y clamaron a Jehová en su angustia; y salvólos de sus aflicciones. 107:20 Envió su palabra, y curólos; y escapólos de sus sepulturas. 107:21 Alaben pues ellos la misericordia de Jehová; y sus maravillas con los hijos de los hombres. 107:22 Y sacrifiquen sacrificios de alabanza; y enarren sus obras con jubilación. 107:23 Los que descendieron a la mar en navíos: y contratan en las muchas aguas; 107:24 Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en el mar profundo. 107:25 El dijo, y salió el viento de la tempestad, que levanta sus ondas: 107:26 Suben a los cielos, descienden a los abismos: sus almas se derriten con el mal. 107:27 Tiemblan, y titubean como borrachos; y toda su ciencia es perdida. 107:28 Y claman a Jehová en su angustia; y escápalos de sus aflicciones. 107:29 Hace parar la tempestad en silencio; y callan sus ondas. 107:30 Y alégranse, porque se reposaron; y guíalos al puerto que quieren. 107:31 Alaben pues ellos la misericordia de Jehová, y sus maravillas con los hijos de los hombres. 107:32 Y ensálcenle en congregación de pueblo; y en consistorio de ancianos le loen. 107:33 Vuelve los ríos en desierto; y los manaderos de las aguas en sed: 107:34 La tierra fructífera en salados; por la maldad de los que la habitan. 107:35 Vuelve el desierto en estanques de aguas, y la tierra seca en manaderos de aguas: 107:36 Y aposenta allí hambrientos; y aderezan allí ciudad de población: 107:37 Y siembran campos, y plantan viñas; y hacen fruto de renta: 107:38 Y bendícelos, y se multiplican en gran manera: y no disminuye sus bestias. 107:39 Y después son menoscabados, y abatidos de tiranía, de males, y de congojas. 107:40 El derrama menosprecio sobre los príncipes: y les hace andar errantes, vagabundos, sin camino. 107:41 Y levanta al pobre de la probeza; y vuelve las familias como ovejas. 107:42 Vean los rectos, y alégrense; y toda maldad cierre su boca. 107:43 ¿Quién es sábio, y guardará estas cosas; y entenderá las misericordias de Jehová?
Canción de salmo. De David. 108:1 Mi corazón está aparejado, o! Dios, cantaré y diré salmos, también mi alma. 108:2 Despiértate salterio y arpa: yo despertaré al alba. 108:3 Alabarte he en pueblos, o! Jehová; cantaré salmos a tí entre las naciones. 108:4 Porque grande más que los cielos es tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad. 108:5 Ensálzate sobre los cielos, o! Dios: sobre toda la tierra sea ensalzada tu gloria. 108:6 Para que sean librados tus amados: salva con tu diestra, y respóndeme. 108:7 Dios habló por su santuario: Yo me alegraré: repartiré a Siquem, y mediré el valle de Socot. 108:8 mío será Galaad, mío será Manasés; y Efraim será la fortaleza de mi cabeza: Judá será mi legislador; 108:9 Moab, la olla de mi lavatorio: sobre Edom echaré mi zapato: sobre Palestina me regocijaré. 108:10 ¿Quién me guiará a la ciudad fortalecida? ¿quién me guiará hasta Idumea? 108:11 Ciertamente tú, o! Dios, que nos habías desechado; y no salías o! Dios, con nuestros ejércitos. 108:12 Dános socorro en la angustia; porque mentirosa es la salud del hombre. 108:13 En Dios haremos ejército; y él rehollará a nuestros enemigos.
Al Vencedor: Salmo de David. 109:1 !O Dios de mi alabanza! no calles: 109:2 Porque boca de impío, y boca de engañador se han abierto sobre mí: han hablado de mí con lengua mentirosa. 109:3 Y con palabras de odio me rodearon; y pelearon contra mí sin causa. 109:4 En pago de mi amor me han sido adversarios; y yo, hacía oración. 109:5 Y pusieron contra mí mal por bien; y odio por mi amor. 109:6 Pon sobre él al impío, y Satanás esté a su diestra. 109:7 Cuando fuere juzgado, salga por impío, y su oración sea para pecado. 109:8 Sean sus dias pocos: tome otro su oficio. 109:9 Sean sus hijos huérfanos; y su mujer viuda. 109:10 Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; y procuren de sus desiertos. 109:11 Enrede el acreedor todo lo que tiene; y extraños saqueen su trabajo. 109:12 No tenga quien le haga misericordia; ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos. 109:13 Su posteridad sea talada: en segunda generación sea raido su nombre. 109:14 Venga en memoria cerca de Jehová la maldad de sus padres; y el pecado de su madre no sea raido. 109:15 Estén delante de Jehová siempre; y él corte de la tierra su memoria. 109:16 Por cuanto no se acordó de hacer misericordia; y persiguió al varón afligido, y menesteroso, y quebrantado de corazón, para matarle. 109:17 Y amó la maldición, y vínole; y no quiso la bendición, y ella se alejó de él. 109:18 Y vistióse de maldición como de su vestido; y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos. 109:19 Séale como vestido con que se cubra; y en lugar de cinto con que siempre se ciña. 109:20 Este sea el salario, de parte de Jehová, de los que me calumnían; y los que hablan mal contra mi alma. 109:21 Y tú, Jehová Señor, haz conmigo por causa de tu nombre: escápame, porque tu misericordia es buena. 109:22 Porque yo soy afligido y necesitado; y mi corazón está herido dentro de mí. 109:23 Como la sombra cuando declina me voy; soy sacudido como langosta. 109:24 Mis rodillas están enflaquecidas a causa del ayuno; y mi carne está falta de gordura. 109:25 Yo he sido a ellos oprobio: mirábanme, y meneaban su cabeza. 109:26 Ayúdame, Jehová Dios mío: sálvame conforme a tu misericordia; 109:27 Y entiendan que esta es tu mano; que tú, Jehová, has hecho esto. 109:28 Maldigan ellos, y bendigas tú; levántense, mas sean avergonzados: y tu siervo sea alegrado. 109:29 Sean vestidos de vergüenza los que me calumnían; y sean cubiertos como de manto de su confusión. 109:30 Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca; y en medio de muchos le loaré: 109:31 Porque él se pondrá a la diestra del pobré; para librar su alma de los que juzgan.
Salmo de David. 110:1 Jehová dijo a mi Señor: Asiéntate a mi diestra, entre tanto que pongo a tus enemigos por estrado de tus piés. 110:2 La vara de tu fortaleza enviará Jehová desde Sión: domina en medio de tus enemigos. 110:3 Tu pueblo será voluntario en el día de tu ejército en hermosura de santidades: como el rocío que cae de la matriz del alba, así te nacerán los tuyos, 110:4 Juró Jehová, y no se arrepentirá: que tú serás sacerdote para siempre conforme al rito de Melquisedec. 110:5 El Señor está a tu diestra: herirá a los reyes en el día de su furor. 110:6 Juzgará en las naciones; henchirá de cuerpos muertos: herirá la cabeza sobre mucha tierra. 110:7 Del arroyo, beberá en el camino; por lo cual ensalzará la cabeza.
111:1 Aleluya. Alabaré a Jehová con todo el corazón, en la compañía y congregación de los rectos. 111:2 Grandes son las obras de Jehová: buscadas de todos los que las quieren. 111:3 Honra y hermosura es su obra; y su justicia permanece para siempre. 111:4 Hizo memorables sus maravillas: clemente y misericordioso es Jehová. 111:5 Dió mantenimiento a los que le temen: para siempre se acordará de su concierto. 111:6 La fortaleza de sus obras anunció a su pueblo: dándoles la heredad de los Gentiles. 111:7 Las obras de sus manos son verdad y juicio: fieles son todos sus mandamientos; 111:8 Afirmados por siglo de siglo: hechos en verdad y en rectitud. 111:9 Redención ha enviado a su pueblo; ordenó para siempre su concierto: santo y terrible es su nombre. 111:10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; entendimiento bueno es a todos los que guardan sus mandamientos: su loor permanece para siempre.
112:1 Aleluya. Bienaventurado el varón que teme a Jehová: en sus mandamientos se deleita en gran manera: 112:2 Su simiente será valiente en la tierra: la generación de los rectos será bendita. 112:3 Hacienda y riquezas habrá en su casa; y su justicia permanece para siempre. 112:4 Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos: clemente, y misericordioso, y justo. 112:5 El buen varón tiene misericordia, y presta: gobierna sus cosas con juicio. 112:6 Por lo cual para siempre no resbalará: en memoria eterna será el justo: 112:7 De mala fama no tendrá temor: su corazón está aparejado, confiado en Jehová. 112:8 Asentado está su corazón, no temerá, hasta que vea en sus enemigos la venganza. 112:9 Esparce, da a los pobres, su justicia permanece para siempre; su cuerno será ensalzado en gloria. 112:10 El impío verá, y airarse ha: sus dientes crujirá, y carcomerse ha: el deseo de los impíos perecerá.
113:1 Aleluya. Alabád siervos de Jehová, alabád el nombre de Jehová. 113:2 Sea el nombre de Jehová bendito desde ahora y hasta siempre. 113:3 Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová. 113:4 Alto sobre todas las naciones es Jehová: sobre los cielos es su gloria. 113:5 ¿Quién como Jehová nuestro Dios, que ha enaltecido su habitación? 113:6 Que se abaja para ver en el cielo, y en la tierra: 113:7 Que levanta del polvo al pobre; y al menesteroso alza del estiércol: 113:8 Para hacerle sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo. 113:9 Que hace habitar en familia a la estéril, tornándola madre de hijos alegre. Aleluya.
114:1 En saliendo Israel de Egipto, la casa de Jacob del pueblo bárbaro, 114:2 Judá fué por su santidad: Israel su señorío. 114:3 La mar vió, y huyó: el Jordán se volvió atrás. 114:4 Los montes saltaron como carneros; los collados, como hijos de ovejas. 114:5 ¿Qué tuviste mar, que huiste? ¿Jordán qué te volviste atrás? 114:6 ¿Los montes saltasteis como carneros, y los collados como hijos de ovejas? 114:7 A la presencia del Señor tiembla la tierra, a la presencia del Dios de Jacob. 114:8 El cual tornó la peña en estanque de aguas, y la roca en fuente de aguas.
115:1 No a nosotros, o! Jehová, no a nosotros, mas a tu nombre da gloria; por tu misericordia, por tu verdad. 115:2 Porque dirán los Gentiles, ¿Dónde está ahora su Dios? 115:3 Y nuestro Dios está en los cielos: todo lo que quiso, hizo. 115:4 Sus ídolos son plata y oro: obra de manos de hombres. 115:5 Tienen boca, mas no hablarán: tienen ojos, mas no verán. 115:6 Tienen orejas, mas no oirán: tienen narices, mas no olerán. 115:7 Tienen manos, mas no palparán: tienen piés, mas no andarán: no hablarán con su garganta. 115:8 Como ellos sean los que los hacen: cualquiera que confia en ellos. 115:9 O! Israel, confia en Jehová: él es su ayudador, y su escudo. 115:10 Casa de Aarón, confiád en Jehová: él es su ayudador, y su escudo. 115:11 Los que teméis a Jehová, confiád en Jehová: él es su ayudador, y su escudo. 115:12 Jehová se acordó de nosotros: bendecirá bendecirá a la casa de Israel: bendecirá a la casa de Aarón. 115:13 Bendecirá a los que temen a Jehová: a chicos y a grandes. 115:14 Añadirá Jehová sobre vosotros: sobre vosotros y sobre vuestros hijos. 115:15 Benditos vosotros de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. 115:16 Los cielos, los cielos son de Jehová: y la tierra dió a los hijos de los hombres. 115:17 No los muertos alabarán a Jehová, ni todos los que descienden al silencio, 115:18 Mas nosotros bendeciremos, a Jehová, desde ahora hasta siempre. Aleluya.
116:1 Amé a Jehová, porque ha oido mi voz: mis ruegos. 116:2 Porque ha inclinado su oido a mí; y en mis dias le llamaré, 116:3 Rodeáronme los dolores de la muerte, las angustias del sepulcro me hallaron: angustia y dolor había hallado: 116:4 Y llamé el nombre de Jehová: Escapa ahora mi alma, o! Jehová. 116:5 Clemente es Jehová y justo, y misericordioso nuestro Dios. 116:6 Guarda a los sencillos Jehová: yo estaba debilitado y salvóme. 116:7 Vuelve, o! alma mía, a tu reposo; porque Jehová te ha hecho bien. 116:8 Porque has librado mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis piés del rempujón. 116:9 Andaré delante de Jehová en las tierras de los vivos. 116:10 Creí, por tanto hablé: y fuí afligido en gran manera. 116:11 Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso. 116:12 ¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios sobre mí? 116:13 El vaso de saludes tomaré; e invocaré el nombre de Jehová. 116:14 Ahora pagaré mis votos a Jehová delante de todo su pueblo. 116:15 Estimada es en los ojos de Jehová la muerte de sus piadosos. 116:16 Así es, o! Jehová; porque yo soy tu siervo, yo soy tu siervo, hijo de tu sierva, tú rompiste mis prisiones. 116:17 A tí sacrificaré sacrificio de alabanza; y el nombre de Jehová invocaré. 116:18 Ahora pagaré mis votos a Jehová delante de todo su pueblo; 116:19 En los patios de la casa de Jehová; en medio de tí, o! Jerusalem. Aleluya.
117:1 Alabád a Jehová todas las naciones: alabádle todos los pueblos. 117:2 Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya.
118:1 Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. 118:2 Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia. 118:3 Digan ahora la casa de Aarón: Que para siempre es su misericordia. 118:4 Digan ahora los que temen a Jehová: Que para siempre es su misericordia. 118:5 Desde la angustia llamé a Jehová; y Jehová me respondió con anchura. 118:6 Jehová es por mí: no temeré lo que me haga el hombre. 118:7 Jehová es por mí entre los que me ayudan: por tanto yo veré venganza en los que me aborrecen. 118:8 Mejor es esperar en Jehová, que esperar en hombre. 118:9 Mejor es esperar en Jehová, que esperar en príncipes. 118:10 Todas las gentes me cercaron: en nombre de Jehová, que yo los talaré. 118:11 Cercáronme, y tornáronme a cercar: en nombre de Jehová, que yo los talaré. 118:12 Cercáronme como abejas, fueron apagados como fuego de espinos: en nombre de Jehová, que yo los talaré. 118:13 Rempujando me rempujaste para que cayese: mas Jehová me ayudó. 118:14 Mi fortaleza y mi canción es Jehová; y él me ha sido por salud. 118:15 Voz de jubilación y de salud hay en las tiendas de los justos: la diestra de Jehová hace valentías. 118:16 La diestra de Jehová sublime: la diestra de Jehová hace valentías. 118:17 No moriré, mas viviré; y contaré las obras de Jehová. 118:18 Castigando me castigó Jehová: mas no me entregó a la muerte. 118:19 Abrídme las puertas de la justicia: entraré por ellas, alabaré a Jehová. 118:20 Esta puerta de Jehová, los justos entrarán por ella. 118:21 Alabarte he; porque me oiste; y me fuiste por salud. 118:22 La piedra que desecharon los edificadores, ha sido por cabeza de esquina. 118:23 De parte de Jehová es esto, y es maravilla en nuestros ojos. 118:24 Este es el día que hizo Jehová: gozarnos hemos y alegrarnos hemos en él. 118:25 Ruégote, o! Jehová, salva ahora: ruégote, o! Jehová, haz ahora prosperar. 118:26 Bendito el que viene en nombre de Jehová: os bendecímos desde la casa de Jehová. 118:27 Dios es Jehová, que nos ha resplandecido: atád víctimas con cuerdas a los cuernos del altar. 118:28 Dios mío eres tú, y a tí alabaré: Dios mío, a tí ensalzaré. 118:29 Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
ALEF. 119:1 Bienaventurados los per fectos de camino: los que andan en la ley de Jehová. 119:2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios; y con todo el corazón le buscan. 119:3 Ítem, los que no hacen iniquidad, andan en sus caminos. 119:4 Tú encargaste tus mandamientos, que sean muy guardados. 119:5 ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos a guardar tus estatutos! 119:6 Entónces no sería yo avergonzado, cuando mirase en todos tus mandamientos. 119:7 Alabarte he con rectitud de corazón, cuando aprendiere los juicios de tu justicia. 119:8 Tus estatutos guardaré: no me dejes enteramente.
BET. 119:9 ¿Con qué limpiará el mozo su camino? cuando guardare tu palabra. 119:10 Con todo mi corazón te he buscado: no me dejes errar de tus mandamientos. 119:11 En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra tí. 119:12 Bendito tú, o! Jehová, enséñame tus estatutos. 119:13 Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca. 119:14 En el camino de tus testimonios me he regocijado, como sobre toda riqueza. 119:15 En tus mandamientos meditaré; y consideraré tus caminos. 119:16 En tus estatutos me recrearé: no me olvidaré de tus palabras.
GIMEL. 119:17 Haz este bien a tu siervo; que viva, y guarde tu palabra. 119:18 Destapa mis ojos; y miraré las maravillas de tu ley. 119:19 Advenedizo soy yo en la tierra: no encubras de mi tus mandamientos. 119:20 Quebrantada está mi alma de desear tus juicios todo el tiempo. 119:21 Destruiste a los soberbios malditos, que yerran de tus mandamientos. 119:22 Aparta de mí oprobio y menesprecio; porque tus testimonios he guardado. 119:23 Príncipes también se asentaron, y hablaron contra mí: meditando tu siervo en tus estatutos. 119:24 También tus testimonios son mis delicias: los varones de mi consejo.
DALET. 119:25 Apegóse con el polvo mi alma: vivifícame según tu palabra. 119:26 Mis caminos te conté, y respondísteme: enséñame tus estatutos. 119:27 El camino de tus mandamientos házme entender; y meditaré en tus maravillas. 119:28 Mi alma se destila de ansia: confírmame según tu palabra. 119:29 Camino de mentira aparta de mí: y de tu ley házme misericordia. 119:30 El camino de la verdad escogí: tus juicios he puesto delante de mí. 119:31 Allegádome he a tus testimonios, o! Jehová, no me avergüences. 119:32 Por el camino de tus mandamientos correré: cuando ensanchares mi corazón.
HE. 119:33 Enséñame, o! Jehová, el camino de tus estatutos; y guardarle he hasta el fin. 119:34 Dáme entendimiento, y guardaré tu ley; y guardarla he de todo corazón. 119:35 Guíame por la senda de tus mandamientos; porque en ella tengo mi verdad. 119:36 Inclina mi corazón a tus testimonios: y no a avaricia. 119:37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad: avívame en tu camino. 119:38 Confirma tu palabra a tu siervo, que te teme. 119:39 Quita de mí el oprobio que he temido; porque buenos son tus juicios. 119:40 He aquí yo he codiciado tus mandamientos: en tu justicia avívame.
VAU. 119:41 Y véngame tu misericordia, o! Jehová: tu salud, conforme a tu dicho. 119:42 Y daré por respuesta a mi avergonzador, que en tu palabra he confiado. 119:43 Y no quites de mi boca palabra de verdad en ningún tiempo; porque a tu juicio espero. 119:44 Y guardaré tu ley siempre, por siglo y siglo. 119:45 Y andaré en anchura, porque busqué tus mandamientos. 119:46 Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes; y no me avergonzaré. 119:47 Y deleitarme he en tus mandamientos, que amé. 119:48 Y alzaré mis manos a tus mandamientos, que amé; y meditaré en tus estatutos.
ZAIN. 119:49 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo: en la cual me has hecho esperar. 119:50 Esta es mi consolación en mi aflicción; porque tu dicho me vivificó. 119:51 Los soberbios se burlaron mucho de mí: de tu ley no me he apartado. 119:52 Acordéme, o! Jehová, de tus juicios antiguos, y me consolé. 119:53 Temblor me tomó a causa de los impíos, que dejan tu ley. 119:54 Canciones me son tus estatutos en la casa de mis peregrinaciones. 119:55 Acordéme en la noche de tu nombre, o! Jehová, y guardé tu ley. 119:56 Esto tuve, porque guardaba tus mandamientos.
HET. 119:57 Mi porción, o! Jehová, dije, será guardar tus palabras. 119:58 En tu presencia supliqué de todo corazón: ten misericordia de mí según tu dicho. 119:59 Consideré mis caminos, y torné mis piés a tus testimonios. 119:60 Apresuréme, y no me detuve, a guardar tus mandamientos. 119:61 Compañías de impíos me han saqueado: mas no me he olvidado de tu ley. 119:62 A media noche me levantaré a alabarte sobre los juicios de tu justicia. 119:63 Compañero soy yo a todos los que te temieren; y guardaren tus mandamientos. 119:64 De tu misericordia, o! Jehová, está llena la tierra: tus estatutos enséñame.
TET. 119:65 Bien has hecho con tu siervo, o! Jehová, conforme a tu palabra. 119:66 Bondad de sentido, y sabiduría enséñame, porque a tus mandamientos he creido. 119:67 Ántes que fuera humillado, yo erraba: mas ahora tu palabra guardo. 119:68 Bueno eres tú, y bienhechor: enséñame tus estatutos. 119:69 Compusieron sobre mí mentira los soberbios: mas yo de todo corazón guardaré tus mandamientos. 119:70 Engrosóse su corazón como sebo: mas yo en tu ley me he deleitado. 119:71 Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos. 119:72 Mejor me es la ley de tu boca, que millares de oro y de plata.
JOD. 119:73 Tus manos me hicieron, y me compusieron: házme entender, y aprenderé tus mandamientos. 119:74 Los que te temen, me verán, y se alegrarán; porque a tu palabra he esperado. 119:75 Conozco, o! Jehová, que tus juicios son justicia, y que con verdad me afligiste. 119:76 Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo. 119:77 Vénganme tus misericordias, y viva; porque tu ley es mis delicias. 119:78 Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: yo empero meditaré en tus mandamientos. 119:79 Tórnense a mí los que te temen, y saben tus testimonios. 119:80 Sea mi corazón perfecto en tus estatutos; porque no sea avergonzado.
CAF. 119:81 Desfalleció de deseo mi alma por tu salud, esperando a tu palabra. 119:82 Desfallecieron mis ojos por tu dicho, diciendo: ¿Cuándo me consolarás? 119:83 Porque estoy como el odre al humo: mas no he olvidado tus estatutos. 119:84 ¿Cuántos son los dias de tu siervo? ¿cuándo harás juicio contra los que me persiguen? 119:85 Los soberbios me han cavado hoyos: mas no según tu ley. 119:86 Todos tus mandamientos son verdad, sin causa me persiguen, ayúdame. 119:87 Casi me han consumido por tierra: mas yo no he dejado tus mandamientos. 119:88 Conforme a tu misericordia vivifícame; y guardaré los testimonios de tu boca.
LAMED. 119:89 Para siempre, o! Jehová, permanece tu palabra en los cielos. 119:90 Por generación y generación es tu verdad: tú afirmaste la tierra, y persevera. 119:91 Por tu ordenación perseveran hasta hoy; porque todas ellas son tus siervos. 119:92 Si tu ley no hubiese sido mis delicias, ya hubiera perecido en mi aflicción. 119:93 Nunca jamas me olvidaré de tus mandamientos; porque con ellos me has vivificado. 119:94 Tuyo soy yo, guárdame; porque tus mandamientos he buscado. 119:95 Los impíos me han aguardado para destruirme: mas yo entenderé en tus testimonios. 119:96 A toda perfección he visto fin: ancho es tu mandamiento en gran manera.
MEM. 119:97 ¡Cuánto he amado tu ley! todo el día ella es mi meditación. 119:98 Más que mis enemigos me has hecho sábio con tus mandamientos; porque me son eternos. 119:99 Más que todos mis enseñadores he entendido; porque tus testimonios han sido mi meditación. 119:100 Más que los viejos he entendido: porque he guardado tus mandamientos. 119:101 De todo mal camino detuve mis piés, para guardar tu palabra. 119:102 De tus juicios no me aparté; porque tu me enseñaste. 119:103 ¡Cuán dulces han sido a mi paladar tus palabras! más que la miel a mi boca. 119:104 De tus mandamientos, he aquirido entendimiento; por tanto he aborrecido todo camino de mentira.
NUN. 119:105 Lámpara es a mis piés tu palabra, y lumbre a mi camino. 119:106 Juré, y afirmé, de guardar los juicios de tu justicia. 119:107 Afligido estoy en gran manera, o! Jehová: vivifícame conforme a tu palabra. 119:108 Los sacrificios voluntarios de mi boca, ruégote, o! Jehová, que te sean agradables; y enséñame tus juicios. 119:109 Mi alma está en mi palma de continuo: mas de tu ley no me he olvidado. 119:110 Los impíos me pusieron lazo: empero yo no me desvié de tus mandamientos. 119:111 Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; porque son el gozo de mi corazón. 119:112 Mi corazón incliné a hacer tus estatutos de continuo hasta el fin.
SAMEC. 119:113 Las cautelas aborrezco, y tu ley he amado. 119:114 Mi escondedero y mi escudo eres tú, a tu palabra he esperado. 119:115 Apartáos de mí los malignos, y guardaré los mandamientos de mi Dios. 119:116 Susténtame conforme a tu palabra, y viviré, y no me avergüences de mi esperanza. 119:117 Sosténme, y seré salvo; y deleitarme he en tus estatutos siempre. 119:118 Tú atropellaste a todos los que yerran de tus estatutos; porque mentira es su engaño. 119:119 Como escorias hiciste deshacer a todos los impíos de la tierra: por tanto yo he amado tus testimonios. 119:120 Mi carne se ha erizado de temor de tí; y de tus juicios he tenido miedo.
AIN. 119:121 Juicio y justicia he hecho: no me dejes a mis opresores. 119:122 Responde por tu siervo para bien: no me hagan violencia los soberbios. 119:123 Mis ojos desfallecieron por tu salud, y por el dicho de tu justicia. 119:124 Haz con tu siervo según tu misericordia; y enséñame tus estatutos. 119:125 Tu siervo soy yo; dáme entendimiento, para que sepa tus testimonios. 119:126 Tiempo es de hacer, o! Jehová: disipado han tu ley. 119:127 Por tanto yo he amado tus mandamientos más que el oro, y más que el oro muy puro. 119:128 Por tanto todos los mandamientos de todas las cosas estimé rectos: todo camino de mentira aborrecí.
PE. 119:129 Maravillosos son tus testimonios; por tanto los ha guardado mi alma. 119:130 El principio de tus palabras alumbra: hace entender a los simples. 119:131 Mi boca abrí y suspiré; porque deseaba tus mandamientos. 119:132 Mira a mí, y ten misericordia de mí: como acostumbras con los que aman tu nombre. 119:133 Ordena mis pasos con tu palabra; y ninguna iniquidad se enseñoree de mí. 119:134 Redímeme de la violencia de los hombres; y guardaré tus mandamientos. 119:135 Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; y enséñame tus estatutos. 119:136 ríos de aguas descendieron de mis ojos; porque no guardaban tu ley.
ZADE. 119:137 Justo eres tú, o! Jehová, y rectos tus juicios. 119:138 Encargáste la justicia, es a saber, tus testimonios, y tu verdad. 119:139 Mi zelo me ha consumido; porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras. 119:140 Afinada es tu palabra en gran manera; y tu siervo la ama. 119:141 Pequeño soy yo y desechado: mas no me he olvidado de tus mandamientos. 119:142 Tu justicia es justicia eterna; y tu ley verdad. 119:143 Aflicción y angustia me hallaron: mas tus mandamientos fueron mis delicias. 119:144 Justicia eterna son tus testimonios: dáme entendimiento, y viviré.
COF. 119:145 Clamé con todo mi corazón: respóndeme Jehová, y guardaré tus estatutos. 119:146 Clamé a tí; sálvame, y guardaré tus testimonios. 119:147 Previne al alba y clamé, esperé tu palabra. 119:148 Previnieron mis ojos las veladas, para meditar en tus palabras. 119:149 Oye mi voz conforme a tu misericordia, o! Jehová: vivifícame conforme a tu juicio. 119:150 Acercáronse los que me persiguen a la maldad: alejáronse de tu ley. 119:151 Cercano estás tú, Jehová, y todos tus mandamientos son verdad. 119:152 Ya ha mucho que he entendido de tus mandamientos, que para siempre los fundaste.
RES. 119:153 Mira mi aflicción, y escápame; porque de tu ley no me he olvidado, 119:154 Pleitea mi pleito, y redímeme: vivifícame con tu palabra. 119:155 Léjos está de los impíos la salud; porque no buscan tus estatutos. 119:156 Muchas son tus misericordias, o! Jehová: vivifícame conforme a tus juicios. 119:157 Muchos son mis persiguidores y mis enemigos; mas de tus testimonios no me he apartado. 119:158 Veía a los prevaricadores, y carcomíame; porque no guardaban tus palabras. 119:159 Mira, o! Jehová, que amo tus mandamientos: vivifícame conforme a tu misericordia. 119:160 El principio de tu palabra es verdad; y eterno todo juicio de tu justicia.
SIN. 119:161 Príncipes me han perseguido sin causa: mas de tus palabras tuvo miedo mi corazón. 119:162 Regocíjome yo sobre tu palabra, como el que halla muchos despojos. 119:163 La mentira aborrezco, y abomino; tu ley amo. 119:164 Siete veces al día te alabo sobre los juicios de tu justicia. 119:165 Mucha paz tienen los que aman tu ley; y no hay para ellos tropezón. 119:166 Tu salud he esperado, o! Jehová; y tus mandamientos he practicado. 119:167 Mi alma ha guardado tus testimonios; y en gran manera los he amado. 119:168 Guardado he tus mandamientos, y tus testimonios; porque todos mis caminos están delante de tí.
TAU. 119:169 Acérquese mi clamor delante de tí, o! Jehová: dáme entendimiento conforme a tu palabra. 119:170 Venga mi oración delante de tí: escápame conforme a tu dicho. 119:171 Mis labios rebosarán alabanza, cuando me enseñares tus estatutos. 119:172 Hablará mi lengua tus palabras; porque todos tus mandamientos son justicia. 119:173 Sea tu mano en mi socorro; porque tus mandamientos he escogido. 119:174 Deseado he tu salud, o! Jehová; y tu ley es mis delicias. 119:175 Viva mi alma, y alábete; y tus juicios me ayuden. 119:176 Yo me perdí, como oveja que se pierde: busca a tu siervo, porque no me he olvidado de tus mandamientos.
Canción de las gradas. 120:1 A Jehová llamé estando en angustia; y él me respondió. 120:2 Jehová, escapa mi alma del labio mentiroso: de la lengua engañosa. 120:3 ¿Qué te dará a tí, o qué te añadirá la lengua engañosa? 120:4 Es como saetas de valiente agudas con brasas de enebros. 120:5 ¡Ay de mí que peregrino en Mesec: habito con las tiendas de Cedar! 120:6 Mucho se detiene mi alma con los que aborrecen la paz. 120:7 Yo soy pacífico; y cuando hablo, ellos guerrean.
Canción de las gradas. 121:1 Alzaré mis ojos a los montes de donde vendrá mi socorro. 121:2 Mi socorro es de parte de Jehová; que hizo los cielos y la tierra. 121:3 No dará tu pié al resbaladero: ni se dormirá el que te guarda. 121:4 He aquí, no se adormecerá, ni dormirá el que guarda a Israel. 121:5 Jehová será tu guardador: Jehová será tu sombra sobre tu mano derecha. 121:6 De día el sol no te fatigará, ni la luna de noche. 121:7 Jehová te guardará de todo mal; él guardará a tu alma. 121:8 Jehová guardará tu salida, y tu entrada, desde ahora y hasta siempre.
Canción de las gradas. De David. 122:1 Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová irémos. 122:2 Nuestros piés estuvieron en tus puertas, o! Jerusalem. 122:3 Jerusalem, la que es edificada como una ciudad que está unida consigo a una. 122:4 Porque allá subieron las tribus, las tribus de Jehová, el testimonio a Israel, para alabar el nombre de Jehová. 122:5 Porque allá están las sillas del juicio: las sillas de la casa de David. 122:6 Demandád la paz de Jerusalem: sean pacificados los que te aman. 122:7 Haya paz en tu antemuro, descanso en tus palacios. 122:8 A causa de mis hermanos y mis compañeros hablaré ahora paz de tí. 122:9 A causa de la casa de Jehová nuestro Dios buscaré bien para tí.
Canción de las gradas. 123:1 A tí alcé mis ojos, el que habitas en los cielos. 123:2 He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores: como los ojos de la sierva a la mano de su señora, así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios: hasta que haya misericordia de nosotros. 123:3 Ten misericordia de nosotros: o! Jehová, ten misericordia de nosotros; porque estamos muy hartos de menosprecio. 123:4 Muy harta está nuestra alma del escarnio de los sosegados: del menosprecio de los soberbios.
Canción de las gradas. De David. 124:1 A no haber estado Jehová por nosotros, dígalo ahora Israel: 124:2 A no haber estado Jehová por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres; 124:3 Vivos nos tragaran entónces: cuando se encendió su furor en nosotros: 124:4 Entónces las aguas inundaran sobre nosotros: el arroyo pasara sobre nuestra alma. 124:5 Entónces pasaran sobre nuestra alma las aguas soberbias. 124:6 Bendito Jehová que no nos dió por presa a sus dientes. 124:7 Nuestra alma, como ave, escapó del lazo de los cazadores: el lazo se quebró, y nosotros escapamos. 124:8 Nuestro socorro fué en el nombre de Jehová, que hizo el cielo y la tierra.
Canción de las gradas. 125:1 Los que confian en Jehová, son como el monte de Sión, que no deslizará: para siempre estará. 125:2 Jerusalem, montes al rededor de ella, y Jehová al rededor de su pueblo, desde ahora y para siempre. 125:3 Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; porque no extiendan los justos sus manos a la iniquidad. 125:4 Haz bien, o! Jehová, a los buenos, y a los rectos en sus corazones. 125:5 Y a los que se apartan tras sus perversidades, Jehová les llevará con los que obran iniquidad; y paz será sobre Israel.
Canción de las gradas. 126:1 Cuando Jehová hiciere tornar los cautivos de Sión, seremos como los que sueñan. 126:2 Entónces nuestra boca se henchirá de risa, y nuestra lengua de alabanza: entónces dirán entre los Gentiles: Grandes cosas ha hecho Jehová con estos. 126:3 Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros: seremos alegres. 126:4 Haz volver, o! Jehová, nuestros cautivos, como los arroyos en el austro. 126:5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijos segarán. 126:6 Irá yendo y llorando el que lleva la preciosa simiente: mas viniendo, vendrá con regocijo trayendo sus gavillas.
Canción de las gradas: para Salomón. 127:1 Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda. 127:2 Por demás os es el madrugar a levantaros, el veniros tarde a reposar, el comer pan de dolores: así dará a su amado el sueño. 127:3 He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto de vientre. 127:4 Como saetas en mano del valiente, así son los hijos de las juventudes. 127:5 Bienaventurado el varón que hinchió su aljaba de ellos: no será avergonzado, cuando hablare con los enemigos en la puerta.
Canción de las gradas. 128:1 Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. 128:2 Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y bien habrás. 128:3 Tú mujer será coma la parra, que lleva fruto a los lados de tu casa: tus hijos, como plantas de olivas, al rededor de tu mesa. 128:4 He aquí que así será bendito el varón que teme a Jehová. 128:5 Bendígate Jehová desde Sión; y veas el bien de Jerusalem todos los dias de tu vida. 128:6 Y veas a los hijos de tus hijos, la paz sobre Israel.
Canción de las gradas. 129:1 Mucho me han angustiado desde mi juventud, dígalo ahora Israel; 129:2 Mucho me han angustiado desde mi juventud: mas no prevalecieron contra mí. 129:3 Sobre mis espaldas araron gañanes: hicieron luengos surcos: 129:4 Mas Jehová justo, cortó las coyundas de los impíos. 129:5 Serán avergonzados, y vueltos atrás, todos los que aborrecen a Sión. 129:6 Serán como la yerba de los tejados: que ántes que salga, se seca; 129:7 De la cual no hinchió su mano segador; ni su brazo el que hace gavillas. 129:8 Ni dijeron los que pasaron: Bendición de Jehová sea sobre vosotros: os bendecimos en nombre de Jehová.
Canción de las gradas. 130:1 De los profundos te llamo, o! Jehová. 130:2 Señor, oye mi voz. Sean tus orejas atentas a la voz de mi oración. 130:3 Jehová, si mirares a los pecados, Señor ¿quién persistirá? 130:4 Por lo cual hay perdón acerca de tí: para que seas temido. 130:5 Yo esperé a Jehová, mi alma esperó: a su palabra he esperado. 130:6 Mi alma esperó a Jehová, más que las guardas esperan a la mañana: las guardas a la mañana. 130:7 Espere Israel a Jehová, porque con Jehová está la misericordia; y abundante redención cerca de él. 130:8 Y él redimirá a Israel de todos sus pecados.
Canción de las gradas. De David. 131:1 Jehová, no se ensoberbeció mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron: ni anduve en grandezas, ni en cosas maravillosas más de lo que me pertenecia. 131:2 Si no puse, e hice callar mi alma, sea yo como el destetado de su madre, como el destetado, de mi vida. 131:3 Espera, o! Israel, a Jehová desde ahora y hasta siempre.
Canción de las gradas. 132:1 Acuérdate, o! Jehová, de David, de toda su aflicción: 132:2 Que juró a Jehová, prometió al fuerte de Jacob: 132:3 No entraré en la morada de mi casa: no subiré sobre el lecho de mi estrado: 132:4 No daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento, 132:5 Hasta que halle lugar para Jehová, moradas para el fuerte de Jacob. 132:6 He aquí, en Efrata oímos de ella: hallámosla en los campos del bosque. 132:7 Entrarémos en sus tiendas: encorvarnos hemos al estrado de sus piés. 132:8 Levántate, o! Jehová, a tu reposo, tú, y el arca de tu fortaleza. 132:9 Tus sacerdotes vistan justicia; y tus piadosos se regocijen. 132:10 Por amor de David tu siervo no vuelvas de tu ungido el rostro. 132:11 Juró Jehová verdad a David, no se apartará de ella: de fruto de tu vientre pondré sobre tu trono. 132:12 Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré: sus hijos también se asentarán sobre tu trono para siempre. 132:13 Porque Jehová ha elegido a Sión: la codició por habitación para sí. 132:14 Este será mi reposo para siempre: aquí habitaré, porque la he codiciado. 132:15 A su mantenimiento daré bendición: sus pobres hartaré de pan. 132:16 Y a sus sacerdotes vestiré de salud; y sus piadosos exultarán de gozo. 132:17 Allí haré reverdecer el cuerno de David: yo he aparejado lámpara a mi ungido. 132:18 A sus enemigos vestiré de confusión; y sobre él florecerá su corona.
Canción de las gradas. De David. 133:1 ¡Mirád, cuán bueno, y cuán suave es habitar los hermanos también en uno! 133:2 Como el buen óleo sobre la cabeza, que desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende sobre el borde de sus vestiduras: 133:3 Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión. Porque allí envia Jehová bendición, y vida eterna.
Canción de las gradas. 134:1 Mirád, bendecíd a Jehová todos los siervos de Jehová, los que estáis en la casa de Jehová, en las noches: 134:2 Alzád vuestras manos al santuario, y bendecíd a Jehová. 134:3 Bendígate Jehová desde Sión, el que hizo los cielos y la tierra.
135:1 Aleluya. Alabád el nombre de Jehová, alabád siervos de Jehová. 135:2 Los que estáis en la casa de Jehová, en los patios de la casa de nuestros Dios. 135:3 Alabád a Jehová, porque es bueno Jehová: cantád salmos a su nombre, porque es suave. 135:4 Porque Jehová ha escogido a Jacob para sí, a Israel por su posesión. 135:5 Porque yo sé que Jehová es grande, y el Señor nuestro mayor que todos los dioses. 135:6 Todo lo que quiso Jehová, hizo en los cielos y en la tierra, en las mares, y en todos los abismos. 135:7 El que hace subir las nubes del cabo de la tierra: hizo los relámpagos para la lluvia; el que saca los vientos de sus tesoros. 135:8 El que hirió a los primogénitos de Egipto desde el hombre hasta la bestia. 135:9 Envió señales y prodigios en medio de tí, o! Egipto: en Faraón, y en todos sus siervos. 135:10 El que hirió a muchas naciones; y mató a reyes poderosos: 135:11 A Sejón rey Amorreo, y a Og rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán. 135:12 Y dió la tierra de ellos en heredad: en heredad a Israel su pueblo. 135:13 Jehová, tu nombre es eterno: Jehová, tu memoria para generación y generación. 135:14 Porque Jehová juzgará a su pueblo; y sobre sus siervos se arrepentirá. 135:15 Los ídolos de los Gentiles son plata y oro: obra de manos de hombre. 135:16 Tienen boca, y no hablan: tienen ojos y no ven. 135:17 Tienen orejas y no escuchan; tampoco hay espíritu en sus bocas. 135:18 Como ellos sean los que los hacen; y todos los que en ellos confian. 135:19 Casa de Israel bendecíd a Jehová: Casa de Aarón bendecíd a Jehová: 135:20 Casa de Leví bendecíd a Jehová: los que teméis a Jehová, bendecíd a Jehová. 135:21 Bendito Jehová de Sión, el que mora en Jerusalem. Aleluya.
136:1 Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. 136:2 Alabád al Dios de dioses; porque para siempre es su misericordia. 136:3 Alabád al Señor de señores; porque para siempre es su misericordia. 136:4 Al que solo hace grandes maravillas; porque para siempre es su misericordia. 136:5 Al que hizo los cielos con entendimiento; porque para siempre es su misericordia. 136:6 Al que tendió la tierra sobre las aguas; porque para siempre es su misericordia. 136:7 Al que hizo los grandes luminares; porque para siempre es su misericordia. 136:8 El sol para que dominase en el día; porque para siempre es su misericordia. 136:9 La luna y las estrellas para que dominasen en la noche; porque para siempre es su misericordia. 136:10 Al que hirió a Egipto con sus primogénitos; porque para siempre es su misericordia. 136:11 Al que sacó a Israel de en medio de ellos; porque para siempre es su misericordia. 136:12 Con mano fuerte, y brazo extendido; porque para siempre es su misericordia. 136:13 Al que partió al mar Bermejo en partes; porque para siempre es su misericordia. 136:14 E hizo pasar a Israel por medio de él; porque para siempre es su misericordia. 136:15 Y sacudió a Faraón y a su ejército en el mar Bermejo; porque para siempre es su misericordia. 136:16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto; porque para siempre es su misericordia. 136:17 Al que hirió a grandes reyes; porque para siempre es su misericordia. 136:18 Y mató a reyes poderosos; porque para siempre es su misericordia. 136:19 A Sejón rey Amorreo; porque para siempre es su misericordia. 136:20 Y a Og rey de Basán; porque para siempre es su misericordia. 136:21 Y dió la tierra de ellos en heredad; porque para siempre es su misericordia. 136:22 En heredad a Israel su siervo; porque para siempre es su misericordia. 136:23 El que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros; porque para siempre es su misericordia. 136:24 Y nos rescató de nuestros enemigos; porque para siempre es su misericordia. 136:25 El que da mantenimiento a toda carne; porque para siempre es su misericordia. 136:26 Alabád al Dios de los cielos; porque para siempre es su misericordia.
137:1 Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentámos: también llorámos acordándonos de Sión. 137:2 Sobre los sauces que están en medio de ella colgamos nuestras arpas. 137:3 Cuando nos pedían allí, los que nos cautivaron, las palabras de la canción, colgadas nuestras arpas de alegría: Cantádnos de las canciones de Sión. 137:4 ¿Cómo cantaremos canción de Jehová en tierra de extraños? 137:5 Si me olvidare de tí, o! Jerusalem, mi diestra sea olvidada. 137:6 Mi lengua se pegue a mi paladar, si no me acordare de tí: si no hiciere subir a Jerusalem en el principio de mi alegría. 137:7 Acuérdate, o! Jehová, de los hijos de Edom en el día de Jerusalem; que decían: Descubríd, descubríd en ella hasta los cimientos. 137:8 Hija de Babilonia destruida, bienaventurado el que te pagará tu pago, que nos pagaste a nosotros. 137:9 Bienaventurado el que tomará, y estrellará tus niños contra las piedras.
Salmo de David. 138:1 Alabarte he con todo mi corazón: delante de los dioses te cantaré salmos. 138:2 Encorvarme he al templo de tu santidad, y alabaré tu nombre sobre tu misericordia y tu verdad; porque has hecho magnífico tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas. 138:3 El día que te llamé, me respondiste, esforzásteme, y diste en mi alma fortaleza. 138:4 Confesarte han, o! Jehová, todos los reyes de la tierra; porque oyeron las palabras de tu boca. 138:5 Y cantarán en los caminos de Jehová: que la gloria de Jehová es grande. 138:6 Porque el alto Jehová mira al humilde, y al altivo conoce de léjos. 138:7 Si anduviere por medio de la angustia, me vivificarás: contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y tu diestra me salvará. 138:8 Jehová cumplirá por mí, Jehová, tu misericordia es para siempre; no dejarás la obra de tus manos.
139:1 Jehová, tú me has examinado, y conocido. 139:2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde léjos mis pensamientos. 139:3 Mi senda, y mi acostarme has rodeado; y todos mis caminos has conocido. 139:4 Porque aun no está la palabra en mi lengua, y, he aquí, Jehová, tú la supiste toda. 139:5 detrás y delante tú me formaste; y pusiste sobre mí tu mano. 139:6 Más maravillosa es la ciencia que mi capacidad: alta es, no puedo comprenderla. 139:7 ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿y a dónde huiré de delante de tí? 139:8 Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si hiciere mi estrado en el infierno, héte allí. 139:9 Si tomare las alas del alba, y habitare en el cabo de la mar, 139:10 Aun allí me guiará tu mano; y me trabará tu diestra. 139:11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán: aun la noche resplandecerá por causa de mí. 139:12 Aun las tinieblas no encubren nada de tí; y la noche resplandece como el día: las tinieblas son como la luz. 139:13 Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre. 139:14 Confesarte he, porque terribles y maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce en gran manera. 139:15 No fué encubierto mi cuerpo de tí, aunque yo fuí hecho en secreto: fué entretejido en los profundos de la tierra. 139:16 Mi imperfección vieron tus ojos; y en tu libro estaban todas aquellos cosas escritas, que fueron entónces formadas, sin faltar una de ellas. 139:17 Así que ¡cuán preciosos me son tus pensamientos, o! Dios! ¡Cuán multiplicadas son sus cuentas! 139:18 Si las cuento, multiplícanse más que la arena: despierto, y aun estoy contigo. 139:19 Si matases, o! Dios, al impío; y los varones de sangres se quitasen de mí; 139:20 Que te dicen blasfemias: ensoberbécense en vano tus enemigos. 139:21 ¿No tuve en odio, o! Jehová, a los que te aborrecieron? ¿y peleo contra tus enemigos? 139:22 De entero odio los aborrecí: túvelos por enemigos. 139:23 Examíname, o! Dios, y conoce mi corazón: pruébame, y conoce mis pensamientos. 139:24 Y vé si hay en mí camino de perversidad; y guíame en el camino del mundo eterno.
Al Vencedor: Salmo de David. 140:1 Escápame, o! Jehová, de hombre malo: de varón de iniquidades guárdame: 140:2 Que pensaron males en el corazón: cada día juntaron contiendas. 140:3 Aguzaron su lengua como la serpiente: veneno de áspid hay debajo de sus labios. Selah. 140:4 Guárdame, o! Jehová, de manos de impío, de varón de injurias guárdame: que han pensado de rempujar mis pasos. 140:5 Soberbios me han escondido lazo y cuerdas: han tendido red: en el lugar de la senda me han puesto lazos. Selah. 140:6 He dicho a Jehová: Dios mío eres tú: escucha, o! Jehová, la voz de mis ruegos. 140:7 Jehová, Señor, fortaleza de mi salud, cubre mi cabeza el día de las armas. 140:8 No des, o! Jehová, al impío sus deseos: no saques en efecto su pensamiento, y se ensoberbezcan. Selah. 140:9 La cabeza de los que me cercan, la perversidad de sus labios la cubra. 140:10 Caigan sobre ellos brasas: en el fuego les haga Dios caer: en profundos hoyos, de donde no salgan. 140:11 El varón de lengua no sea firme en la tierra: al varón de injuria caze el mal para rempujones. 140:12 Yo sé que hará Jehová el juicio del afligido, el juicio de los menesterosos. 140:13 Ciertamente los justos alabarán tu nombre: los rectos estarán en tu presencia.
Salmo de David. 141:1 Jehová, a tí he llamado, apresúrate a mí: escucha mi voz, cuando te llamare. 141:2 Sea enderezada mi oración delante de tí como un perfume: el don de mis manos como un presente de la tarde. 141:3 Pon, o! Jehová, guarda a mi boca: guarda la puerta de mis labios. 141:4 No inclines mi corazón a cosa mala: a hacer obras con impiedad con los varones que obran iniquidad; y no coma yo de sus delicias. 141:5 Hiérame el justo con misericordia, y repréndame; y aceite de cabeza no unte mi cabeza: porque aun también mi oración será contra sus males. 141:6 Sean derribados en lugares peñascosos sus jueces; y oigan mis palabras que son suaves. 141:7 Como quien parte e hiende leños en tierra, son esparcidos nuestros huesos a la boca de la sepultura: 141:8 Por tanto a tí, o! Jehová, Señor, miran mis ojos, en tí he confiado: no tengas en poco a mi alma. 141:9 Guárdame de las manos del lazo que me han tendido; y de los lazos de los que obran iniquidad. 141:10 Caigan los impíos a una en sus redes, mientras yo pasaré para siempre.
Masquil de David, cuando estaba en la cueva: Oración. 142:1 Con mi voz clamaré a Jehová: con mi voz pediré misericordia a Jehová. 142:2 Delante de él derramaré mi querella: delante de él denunciaré mi angustia. 142:3 Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tu conociste mi senda: en el camino en que andaba, me escondieron lazo. 142:4 Consideraba hacia mi mano derecha y miraba, y no había quien me conociese: no tuve refugio, no había quien volviese por mi vida. 142:5 Clamé a tí, o! Jehová; dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes. 142:6 Escucha mi clamor, que estoy afligido mucho: escápame de los que me persiguen; porque son más fuertes que yo. 142:7 Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre: conmigo se coronarán los justos, cuando me hubieres hecho bien.
Salmo de David. 143:1 Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos por tu verdad: respóndeme por tu justicia. 143:2 Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de tí ningún viviente. 143:3 Porque ha perseguido el enemigo mi alma: ha quebrantado a tierra mi vida: me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos. 143:4 Y mi espíritu se angustió dentro de mí: me corazón se pasmó. 143:5 Acordéme de los dias antiguos: meditaba en todas tus obras: meditaba en las obras de tus manos. 143:6 Extendí mis manos a tí: mi alma, como la tierra sedienta, a tí. Selah. 143:7 Respóndeme presto, o! Jehová, que desmaya mi espíritu: no escondas de mí tu rostro, y sea semejante a los que descienden a la sepultura. 143:8 Házme oir por la mañana tu misericordia, porque en tí he confiado: házme saber el camino por donde ande, porque a tí he alzado mi alma. 143:9 Escápame de mis enemigos, o! Jehová: a tí me acojo. 143:10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Tu buen Espíritu me guie a tierra de rectitud. 143:11 Por tu nombre, o! Jehová, me vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de angustia. 143:12 Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, y destruirás todos los adversarios de mi alma; porque yo soy tu siervo.
Salmo de David. 144:1 Bendito Jehová mi roca, que enseña mis manos a la batalla, y mis dedos a la guerra. 144:2 Misericordia mía, y mi castillo: altura mía, y mi libertador: escudo mío en quien he confiado: el que allana mi pueblo delante de mí. 144:3 O! Jehová, ¿qué es el hombre, que te haces familiar a él? ¿el hijo del hombre, para que le estimes? 144:4 El hombre es semejante a la vanidad: sus dias son como la sombra que pasa. 144:5 O! Jehová, inclina tus cielos y desciende: toca los montes, y humeen. 144:6 Relampaguea relámpagos, y disípalos; envia tus saetas, y contúrbalos. 144:7 Envia tu mano desde lo alto: redímeme, y escápame de las muchas aguas: de la mano de los hijos extraños. 144:8 Cuya boca habla vanidad; y su diestra es diestra de mentira. 144:9 O! Dios, a tí cantaré canción nueva: con salterio, con decacordio cantaré a tí. 144:10 El que da salud a los reyes: el que redime a David su siervo de perniciosa espada. 144:11 Redímeme, y escápame de mano de los hijos extraños: cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira. 144:12 Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud: nuestras hijas como las esquinas labradas a manera del palacio: 144:13 Nuestros rincones llenos, proveidos de toda suerte de grano: nuestros ganados que paran a millares, y a diez millares en nuestras plazas. 144:14 Nuestros bueyes cargados de carnes, no haya portillo, ni quien salga, ni quien dé grita en nuestras calles. 144:15 Bienaventurado el pueblo que tiene esto: bienaventurado el pueblo, cuyo Dios es Jehová.
Alabanza de David. 145:1 Ensalzarte he, mi Dios y Rey; y bendeciré a tu nombre por el siglo y para siempre. 145:2 Cada día te bendeciré; y alabaré tu nombre por el siglo y para siempre. 145:3 Grande es Jehová, y digno de alabanza en gran manera; y su grandeza no puede ser comprendida. 145:4 Generación a generación enarará tus obras; y anunciarán tus valentías. 145:5 La hermosura de la gloria de tu magnificencia, y tus hechos maravillosos hablaré. 145:6 Y la terribilidad de tus valentías dirán; y tu grandeza recontaré. 145:7 La memoria de la muchedumbre de tu bondad rebosarán; y tu justicia cantarán. 145:8 Clemente y misericordioso es Jehová: luengo de iras, y grande en misericordia. 145:9 Bueno es Jehová para con todos; y sus misericordias, sobre todas sus obras. 145:10 Alábente, o! Jehová, todas tus obras; y tus misericordiosos te bendigan. 145:11 La gloria de tu reino digan; y hablen de tu fortaleza: 145:12 Para notificar a los hijos de Adam sus valentías; y la gloria de la magnificencia de su reino. 145:13 Tu reino es reino de todos los siglos; y tu señorío en toda generación y generación. 145:14 Sostiene Jehová a todos los que caen; y levanta a todos los oprimidos. 145:15 Los ojos de todas las cosas esperan a tí; y tú les das su comida en su tiempo. 145:16 Abres tu mano, y hartas de voluntad a todo viviente. 145:17 Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras. 145:18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan: a todos los que le invocan con verdad. 145:19 La voluntad de los que le temen, hará; y su clamor oirá, y los salvará. 145:20 Jehová guarda a todos los que le aman; y a todos los impíos destruirá. 145:21 La alabanza de Jehová hablará mi boca; y bendiga toda carne su santo nombre, por el siglo y para siempre.
146:1 Aleluya. Alaba, o! alma mía, a Jehová. 146:2 Alabaré a Jehová en mi vida: diré salmos a mi Dios mientras viviere. 146:3 No confieis en los príncipes, ni en hijo de hombre; porque no hay en él salud. 146:4 Saldrá su espíritu, volverse ha el hombre en su tierra: en aquel día perecerán sus pensamientos. 146:5 Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob: cuya esperanza es en Jehová su Dios. 146:6 El que hizo los cielos y la tierra: la mar, y todo lo que en ello está: el que guarda verdad para siempre: 146:7 El que hace derecho a las agraviados, el que da pan a los hambrientos: Jehová el que suelta a los aprisionados: 146:8 Jehová es el que abre los ojos a los ciegos: Jehová el que ama a los justos: 146:9 Jehová el que guarda a los extranjeros: al huérfano y a la viuda levanta; y el camino de los impíos trastorna. 146:10 Reinará Jehová para siempre: tu Dios, o! Sión, por generación y generación. Aleluya.
147:1 Alabád a Jehová; porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza. 147:2 El que edifica a Jerusalem, Jehová: los echados de Israel recogerá. 147:3 El que sana a los quebrantados de corazón; y el que liga sus dolores. 147:4 El que cuenta el número de las estrellas, y a todas ellas llama por sus nombres. 147:5 Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y de su entendimiento no hay número. 147:6 El que ensalza a los humildes, Jehová: el que humilla a los impíos hasta la tierra. 147:7 Cantád a Jehová con alabanza: cantád a nuestro Dios con arpa. 147:8 El que cubre los cielos de nubes; el que apareja la lluvia para la tierra: el que hace a los montes producir yerba. 147:9 El que da a la bestia su mantenimiento: a los hijos de los cuervos que claman a él. 147:10 No toma contentamiento en la fortaleza del caballo: ni se deleita con las piernas del varón. 147:11 Ama Jehová a los que le temen: a los que esperan en su misericordia. 147:12 Alaba, Jerusalem, a Jehová: alaba, Sión, a tu Dios. 147:13 Porque fortificó los cerrojos de tus puertas: bendijo a tus hijos dentro de tí. 147:14 El que pone por tu término la paz; y de grosura de trigo te hará hartar. 147:15 El que envia su palabra a la tierra; y muy presto corre su palabra. 147:16 El que da la nieve como lana: derrama la helada como ceniza. 147:17 El que echa su hielo como en pedazos; ¿delante de su frio quién estará? 147:18 Enviará su palabra, y desleirlos ha: soplará su viento, gotearán las aguas. 147:19 El que denuncia sus palabras a Jacob, sus estatutos y sus juicios a Israel. 147:20 No ha hecho esto con toda nación; y sus juicios no los conocieron. Aleluya.
148:1 Aleluya. Alabád a Jehová desde los cielos: alabádle en las alturas. 148:2 Alabádle todos sus ángeles: alabádle todos sus ejércitos. 148:3 Alabádle el sol y la luna: alabádle todas las estrellas de luz. 148:4 Alabádle los cielos de los cielos; y las aguas que están sobre los cielos. 148:5 Alaben el nombre de Jehová; porque él mandó, y fueron creadas. 148:6 Y las hizo ser para siempre, por el siglo: púsoles ley que no será quebrantada. 148:7 Alabád a Jehová, de la tierra, los dragones y todos los abismos. 148:8 El fuego, y el granizo; la nieve y el vapor: el viento de tempestad que hace su palabra: 148:9 Los montes, y todos los collados: el árbol de fruto, y todos los cedros: 148:10 La bestia, y todo animal: lo que va arrastrando, y el ave de alas. 148:11 Los reyes de la tierra, y todos los pueblos: los príncipes, y todos los jueces de la tierra. 148:12 Los mancebos, y también las doncellas: los viejos con los mozos. 148:13 Alaben el nombre de Jehová; porque su nombre de él solo es ensalzado: su gloria es sobre tierra y cielos. 148:14 El ensalzó el cuerno de su pueblo: alábenle todos sus misericordiosos: los hijos de Israel, el pueblo a él cercano. Aleluya.
149:1 Aleluya. Cantád a Jehová canción nueva: su alabanza sea en la congregación de los misericordiosos. 149:2 Alégrese Israel con su hacedor: los hijos de Sión se regocijen con su Rey. 149:3 Alaben su nombre con corro: con adufe y arpa canten a él. 149:4 Porque Jehová toma contentamiento con su pueblo: hermoseará a los humildes con salud. 149:5 Regocijarse han los piadosos con gloria: cantarán sobre sus camas. 149:6 Ensalzamientos de Dios estarán en sus gargantas; y espadas de dos filos en sus manos: 149:7 Para hacer venganza de los Gentiles: castigos en los pueblos. 149:8 Para aprisionar a sus reyes en grillos; y a sus nobles en cadenas de hierro. 149:9 Para hacer en ellos el juicio escrito: esta será la gloria de todos sus piadosos. Aleluya.
150:1 Aleluya. Alabád a Dios en su santuario: alabádle en el extendimiento de su fortaleza. 150:2 Alabádle en sus valentías: alabádle conforme a la muchedumbre de su grandeza. 150:3 Alabádle a son de bocina: alabádle con salterio y arpa. 150:4 Alabádle con adufe y flauta: alabádle con cuerdas y órgano. 150:5 Alabádle con címbalos resonantes: alabádle con címbalos de jubilación. 150:6 Todo espíritu alabe a Jehová. Aleluya.
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