Salmos 90-150


Salmos - 89
Salmos - 90
Salmos - 91
Salmos - 92
Salmos - 93
Salmos - 94
Salmos - 95
Salmos - 96
Salmos - 97
Salmos - 98
Salmos - 99
Salmos - 100
Salmos - 101
Salmos - 102
Salmos - 103
Salmos - 104
Salmos - 105
Salmos - 106
Salmos - 107
Salmos - 108
Salmos - 109
Salmos - 110
Salmos - 111
Salmos - 112
Salmos - 113
Salmos - 114
Salmos - 115
Salmos - 116
Salmos - 117
Salmos - 118
Salmos - 119
Salmos - 120
Salmos - 121
Salmos - 122
Salmos - 123
Salmos - 124
Salmos - 125
Salmos - 126
Salmos - 127
Salmos - 128
Salmos - 129
Salmos - 130
Salmos - 131
Salmos - 132
Salmos - 133
Salmos - 134
Salmos - 135
Salmos - 136
Salmos - 137
Salmos - 138
Salmos - 139
Salmos - 140
Salmos - 141
Salmos - 142
Salmos - 143
Salmos - 144
Salmos - 145
Salmos - 146
Salmos - 147
Salmos - 148
Salmos - 149
Salmos - 150

 

Oración de Moisés, varón de Dios.
90:1 Señor, tú nos has sido refugio en generación y generación.
90:2 Ántes que naciesen los montes, y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo, y hasta el siglo, tú eres Dios.
90:3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado; y dices: Convertíos, hijos del hombre.
90:4 Porque mil años delante de tus ojos, son como el día de ayer, que pasó, y como la vela de la noche.
90:5 Háceslos pasar como avenida de aguas: son como sueño: a la mañana pasará como la yerba;
90:6 Que a la mañana florece, y crece: a la tarde es cortada, y se seca.
90:7 Porque con tu furor somos consumidos: y con tu ira somos conturbados.
90:8 Pusiste nuestras maldades delante de tí: nuestros yerros a la lumbre de tu rostro.
90:9 Porque todos nuestros dias declinan a causa de tu ira: acabamos nuestros años, como la palabra.
90:10 Los dias de nuestra edad son setenta años: y los de los más valientes, ochenta años: y su fortaleza es molestia, y trabajo: porque es cortado presto, y volamos.
90:11 ¿Quién conoce la fortaleza de tu ira? que tu ira es como tu temor.
90:12 Para contar nuestros dias haznos saber así: y traeremos al corazón sabiduría.
90:13 Vuélvete a nosotros o! Jehová: ¿hasta cuándo? y aplácate para con tus siervos.
90:14 Hártanos de mañana de tu misericordia: y cantaremos, y alegrarnos hemos todos nuestros dias.
90:15 Alégranos como en los dias que nos afligiste: como en los años que vimos mal.
90:16 Parezca en tus siervos tu obra; y tu gloria sobre sus hijos.
90:17 Y sea la hermosura de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: y haz permanecer sobre nosotros la obra de nuestras manos: la obra de nuestras manos confirma.

 

91:1 El que habita en el escondedero del Altísimo, morará en la sombra del Omnipotente.
91:2 Diré a Jehová: Esperanza mía y castillo mío: Dios mío: asegurarme he en él.
91:3 Porque él te escapará del lazo del cazador: de la mortandad de destrucciones.
91:4 Con su ala te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga, es su verdad.
91:5 No habrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día,
91:6 Ni de pestilencia que ande en oscuridad: ni de mortandad que destruya al mediodía.
91:7 Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra: a tí no llegará.
91:8 Ciertamente con tus ojos mirarás; y verás la recompensa de los impíos.
91:9 Porque tú, o! Jehová, eres mi esperanza: y al Altísimo has puesto por tu habitación.
91:10 No se ordenará para tí mal: ni plaga tocará a tu morada.
91:11 Porque a sus ángeles mandará cerca de tí, que te guarden en todos tus caminos.
91:12 En las manos te llevarán, porque tu pié no tropiece en piedra.
91:13 Sobre el león y el basilisco pisarás, hollarás al cachorro del león, y al dragón.
91:14 Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también le escaparé: ponerle he alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
91:15 Llamarme ha, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: escaparle he, y glorificarle he.
91:16 De longura de dias le hartaré: y mostrarle he mi salud.

 

Salmo de Canción, para el día del sábado.
92:1 Bueno es alabar a Jehová; y cantar salmos a tu nombre o! Altísimo:
92:2 Anunciar por la mañana tu misericordia: y tu verdad en las noches:
92:3 Sobre decacordo y sobre salterio: sobre arpa con meditación.
92:4 Por cuanto me has alegrado, o! Jehová, con tus obras, con las obras de tus manos me regocijaré.
92:5 ¡Cuán grandes son tus obras, o! Jehová! muy profundos son tus pensamientos.
92:6 El hombre necio no sabe, y el insensato no entiende esto:
92:7 Floreciendo los impíos como la yerba; y reverdeciendo todos los que obran iniquidad, para ser destruidos para siempre:
92:8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.
92:9 Porque, he aquí, tus enemigos, o! Jehová, porque, he aquí, tus enemigos perecerán: serán disipados todos los que obran maldad.
92:10 Y tú ensalzaste mi cuerno como de unicornio: yo fuí ungido con aceite verde.
92:11 Y miraron mis ojos sobre mis enemigos: de los que se levantaron contra mí, de los malignos, oyeron mis orejas.
92:12 El justo florecerá como la palma: crecerá como cedro en el Líbano.
92:13 Plantados en la casa de Jehová, en los patios de nuestro Dios, florecerán.
92:14 Aun en la vejez fructificarán: serán vigorosos y verdes;
92:15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto: y que no hay injusticia en él.

 

93:1 Jehová reinó, vistióse de magnificencia; vistióse Jehová de fortaleza: ciñóse: afirmó también el mundo, que no se moverá.
93:2 Firme es tu trono desde entónces: tú eres eternalmente.
93:3 Alzaron los ríos, o! Jehová, alzaron los ríos su sonido: alzaron los ríos sus ondas,
93:4 Mas que sonidos de muchas aguas, de fuertes ondas de la mar. Fuerte es Jehová en lo alto.
93:5 Tus testimonios son muy firmes: tu casa, o! Jehová, tiene hermosa santidad para luengos dias.

 

94:1 Dios de venganzas Jehová, Dios de venganzas, muéstrate.
94:2 Ensálzate, o! Juez de la tierra: dá el pago a los soberbios.
94:3 ¿Hasta cuándo los impíos, o! Jehová, hasta cuándo los impíos se regocijarán?
94:4 ¿Pronunciarán, hablarán cosas duras? ¿ensalzarse han todos los que obran iniquidad?
94:5 A tu pueblo, o! Jehová, quebrantan, y a tu heredad afligen.
94:6 A la viuda y al extranjero matan, y a los huérfanos quitan la vida.
94:7 Y dijeron: No verá Jehová: y, no entenderá el Dios de Jacob.
94:8 Entendéd necios en el pueblo: y vosotros insensatos, ¿cuándo seréis sabios?
94:9 ¿El que plantó la oreja, no oirá? ¿él que formó el ojo, no verá?
94:10 ¿El que castiga a las gentes, no reprenderá? ¿el que enseña al hombre la ciencia?
94:11 Jehová conoce los pensamientos de los hombres: que son vanidad.
94:12 Bienaventurado el varón a quien tú Jehová, castigares, y en tu ley le enseñares.
94:13 Para hacerle quieto en los dias de aflicción, entre tanto que se caba el hoyo para el impío.
94:14 Porque no dejará Jehová a su pueblo, ni desamparará a su heredad.
94:15 Porque el juicio será vuelto hasta justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.
94:16 ¿Quién se levanta por mí contra los malignos? ¿Quién está por mí contra los que obran iniquidad?
94:17 Si no me ayudara Jehová, presto morara mi alma con los muertos.
94:18 Mas si decía: Mi pié resbala, tu misericordia, o! Jehová, me sustentaba.
94:19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.
94:20 ¿Juntarse ha contigo el trono de iniquidades, que cria agravio en el mandamiento?
94:21 Pónense en ejército contra la vida del justo: y condenan la sangre inocente.
94:22 Mas Jehová me ha sido por refugio: y mí Dios por peña de mi confianza.
94:23 El cual hizo volver contra ellos su iniquidad: y con su maldad los talará: talarlos ha Jehová nuestro Dios.

 

95:1 Veníd, alegrémosnos en Jehová: cantemos con júbilo a la Roca de nuestra salud.
95:2 Anticipemos su rostro con alabanza: cantémosle alegres con salmos.
95:3 Porque Jehová es Dios grande; y Rey grande sobre todos los dioses.
95:4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra: y las alturas de los montes son suyas.
95:5 Porque suya es la mar, y él la hizo: y sus manos formaron la seca.
95:6 Veníd, postrémosnos, y encorvémosnos, arrodillémosnos delante de Jehová nuestro hacedor.
95:7 Porque él es nuestro Dios: y nosotros el pueblo de su pasto, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
95:8 No endurezcáis vuestro corazón como en Meriba: como el día de Masa en el desierto,
95:9 Donde me tentaron vuestros padres, probáronme, también vieron mi obra.
95:10 Cuarenta años combatí con la nación: y dije: Pueblo son que yerran de corazón, que no han conocido mis caminos:
95:11 Por tanto yo juré en mi furor: No entrarán en mi holganza.

 

96:1 Cantád a Jehová canción nueva: cantád a Jehová toda la tierra.
96:2 Cantád a Jehová, bendecíd su nombre: anunciád de día en día su salud.
96:3 Contád en las naciones su gloria: en todos los pueblos sus maravillas.
96:4 Porque grande es Jehová, y muy alabado: terrible sobre todos los dioses.
96:5 Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos: mas Jehová hizo los cielos.
96:6 Alabanza y gloria está delante de él: fortaleza y gloria está en su santuario.
96:7 Dad a Jehová, o! familias de los pueblos, dad a Jehová la gloria y la fortaleza.
96:8 Dad a Jehová la honra de su nombre: tomád presentes, y veníd a sus patios.
96:9 Encorváos a Jehová en la hermosura de su santuario: teméd delante de él toda la tierra.
96:10 Decíd en las naciones: Jehová reinó, también compuso el mundo, no se meneará: juzgará a los pueblos en justicia.
96:11 Alégrense los cielos, y regocíjese la tierra: brame la mar y su plenitud.
96:12 Regocíjese el campo y todo lo que en él está: entónces exultarán todos los árboles de la breña,
96:13 Delante de Jehová que vino: porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad.

 

97:1 Jehová reinó, regocíjese la tierra: alégrense las muchas islas.
97:2 Nube y oscuridad al rededor de él: justicia y juicio es el asiento de su trono.
97:3 Fuego irá delante de él: y abrasará al rededor a sus enemigos.
97:4 Sus relámpagos alumbraron el mundo: la tierra vió, y angustióse.
97:5 Los montes se derritieron como cera delante de Jehová: delante del Señor de toda la tierra.
97:6 Los cielos denunciaron su justicia: y todos los pueblos vieron su gloria.
97:7 Avergüéncense todos los que sirven a la escultura, los que se alaban de los ídolos: todos los dioses se encorven a él.
97:8 Oyó Sión, y alegróse: y las hijas de Judá se regocijaron por tus juicios, o! Jehová.
97:9 Porque tú, Jehová, eres alto sobre toda la tierra: eres muy ensalzado sobre todos los dioses.
97:10 Los que amáis a Jehová, aborecéd el mal: él guarda las almas de sus piadosos: de mano de los impíos los escapa.
97:11 Luz está sembrada para el justo: y alegría para los rectos de corazón.
97:12 Alégraos justos en Jehová: y alabád la memoria de su santidad.

 

Salmo.
98:1 Cantád a Jehová canción nueva: porque ha hecho maravillas. Su diestra le ha salvado, y el brazo de su santidad.
98:2 Jehová ha hecho notoria su salud: en ojos de las naciones ha descubierto su justicia.
98:3 Háse acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel: todos los términos de la tierra han visto la salud de nuestro Dios.
98:4 Cantád alegres a Jehová toda la tierra; gritád, y cantád, y decíd salmos.
98:5 Decíd salmos a Jehová con arpa: con arpa y voz de salmódia.
98:6 Con trompetas, y sonido de bocina: cantád alegres delante del Rey Jehová.
98:7 Brame la mar y su plenitud: el mundo y los que habitan en él.
98:8 Los ríos batan las manos: juntamente hagan regocijo los montes,
98:9 Delante de Jehová; porque vino a juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia: y a los pueblos con rectitud.

 

99:1 Jehová reinó, temblarán los pueblos: el que está sentado sobre los querubines reinó: conmoverse ha la tierra.
99:2 Jehová en Sión es grande: y ensalzado sobre todos los pueblos.
99:3 Alaben tu nombre, grande, y tremendo, y santo.
99:4 Y la fortaleza del rey, que ama el juicio: tú confirmas la rectitud: tú has hecho en Jacob juicio y justicia.
99:5 Ensalzád a Jehová nuestro Dios: y encorváos al estrado de sus piés; él es santo.
99:6 Moisés y Aarón están entre sus sacerdotes; y Samuel entre los que invocaron su nombre: llamaban a Jehová, y él les respondía.
99:7 En columna de nube hablaba con ellos: guardaban sus testimonios, y el derecho que les dió.
99:8 Jehová, Dios nuestro, tú les respondías: Dios, tú eras perdonador a ellos, y vengador por sus obras.
99:9 Ensalzád a Jehová nuestro Dios, y encorváos al monte de su santidad: porque Jehová nuestro Dios es santo.

 

Salmo para alabanza.
100:1 Cantád con júbilo a Dios los de toda la tierra.
100:2 Servíd a Jehová con alegría: entrád delante de él con regocijo.
100:3 Sabéd que Jehová, él es el Dios: él nos hizo, y no nosotros a nosotros: pueblo suyo somos, y ovejas de su pasto.
100:4 Entrád por sus puertas con confesión, por sus patios con alabanza: alabádle, bendecíd a su nombre.
100:5 Porque Jehová es bueno, para siempre es su misericordia: y hasta en generación y generación su verdad.

 

Salmo de David.
101:1 Misericordia y juicio cantaré; a tí, Jehová, diré salmos.
101:2 Entenderé en el camino de la perfección, cuando vinieres a mí: en perfección de mi corazón andaré en medio de mi casa.
101:3 No pondré delante de mis ojos cosa injusta: hacer traiciones aborrecí: no se allegará a mí.
101:4 Corazón perverso se apartará de mí: mal no conoceré.
101:5 Al detractor de su prójimo a escondidas, a este cortaré: al altivo de ojos, y ancho de corazón, a este no puedo sufrir.
101:6 Mis ojos serán sobre los fieles de la tierra, para que se sienten conmigo: el que anduviere en el camino de la perfección, este me servirá.
101:7 No habitará en medio de mi casa el que hace engaño; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.
101:8 Por las mañanas cortaré a todos los impíos de la tierra: para talar de la ciudad de Jehová a todos los que obraren iniquidad.

 

Oración del pobre, cuando fuere atormentado, y delante de Jehová derramare su queja.
102:1 Jehová, oye mi oración, y venga mi clamor a tí.
102:2 No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia inclina a mí tu oreja; el día que te invocare, apresúrate a responderme.
102:3 Porque mis dias se han consumido como humo; y mis huesos son quemados como en hogar.
102:4 Mi corazón fué herido, y se secó como la yerba; por lo cual me olvidé de comer mi pan.
102:5 Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado a mi carne.
102:6 Soy semejante al pelícano del desierto: soy como el buho de las soledades.
102:7 Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado.
102:8 Cada día me afrentan mis enemigos; los que se enfurecen contra mí, conspiran contra mí.
102:9 Por lo cual yo como la ceniza a manera de pan; y mi bebida mezclo con lloro,
102:10 A causa de tu enojo y de tu ira: porque me alzaste, y me arrojaste.
102:11 Mis dias son como la sombra que se va: y yo como la yerba me he secado.
102:12 Mas tú, Jehová, para siempre permanecerás; y tu memoria para generación y generación.
102:13 Tú levantándote habrás misericordia de Sión, porque es tiempo de tener misericordia de ella: porque el plazo es llegado.
102:14 Porque tus siervos amaron sus piedras: y del polvo de ella tuvieron compasión.
102:15 Y temerán las naciones el nombre de Jehová: y todos los reyes de la tierra tu gloria.
102:16 Por cuanto Jehová habrá edificado a Sión; y será visto en su gloria.
102:17 Habrá mirado a la oración de los solitarios: y no habrá desechado el ruego de ellos.
102:18 Escribirse ha esto para la generación postrera: y el pueblo que se criará, alabará a Jehová.
102:19 Porque miró de lo alto de su santuario: Jehová miró desde los cielos a la tierra,
102:20 Para oir el gemido de los presos: para soltar a los sentenciados a muerte:
102:21 Porque publiquen en Sión el nombre de Jehová: y su alabanza en Jerusalem,
102:22 Cuando los pueblos se congregaren en uno, y los reinos para servir a Jehová.
102:23 El afligió mi fuerza en el camino, acortó mis dias.
102:24 Dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis dias; por generación de generaciones son tus años.
102:25 Tú fundaste la tierra antiguamente, y los cielos son obra de tus manos.
102:26 Ellos perecerán, y tú permanecerás; y todos ellos como un vestido se envejecerán, como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados:
102:27 Mas tú, el mismo, y tus años no se acabarán.
102:28 Los hijos de tus siervos habitarán, y su simiente será afirmada delante de tí.

 

Salmo de David.
103:1 Bendice, alma mía, a Jehová, y todas mis entrañas a su nombre santo.
103:2 Bendice, alma mía, a Jehová, y no te olvides de todos sus beneficios.
103:3 El que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades.
103:4 El que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de misericordia y miseraciones.
103:5 El que harta de bien tu boca; renovarse ha como el águila tu juventud.
103:6 Jehová, el que hace justicias, y juicios a todos los que padecen violencia.
103:7 Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras.
103:8 Misericordioso y clemente es Jehová, luengo de iras, y grande en misericordia.
103:9 No contenderá para siempre; ni para siempre guardará el enojo.
103:10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.
103:11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
103:12 Cuanto está léjos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
103:13 Como el padre tiene misericordia de los hijos, tiene misericordia Jehová de los que le temen.
103:14 Porque él conoce nuestra hechura; acuérdase que somos polvo.
103:15 El varón, como la yerba son sus dias; como la flor del campo así florece.
103:16 Que pasó el viento por ella, y pereció, y su lugar no la conoce más.
103:17 Mas la misericordia de Jehová, desde el siglo y hasta el siglo, sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos:
103:18 Sobre los que guardan su concierto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para hacerlos.
103:19 Jehová afirmó en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos.
103:20 Bendecíd a Jehová sus ángeles valientes de fuerza, que ejecutan su palabra obedeciendo a la voz de su palabra.
103:21 Bendecíd a Jehová todos sus ejércitos, sus ministros, que hacen su voluntad.
103:22 Bendecíd a Jehová todas sus obras en todos los lugares de su señorío. Bendice alma mía a Jehová.

 

104:1 Bendice, alma mía, a Jehová; Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido, de gloria y de hermosura te has vestido.
104:2 Que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina;
104:3 Que entabla con las aguas sus doblados, el que pone a las nubes por su carro, el que anda sobre las alas del viento.
104:4 El que hace a sus ángeles espíritus, sus ministros al fuego flameante.
104:5 El fundó la tierra sobre sus basas, no se moverá por ningún siglo.
104:6 Con el abismo, como con vestido, la cubriste: sobre los montes estaban las aguas.
104:7 De tu reprensión huyeron; por el sonido de tu trueno se apresuraron.
104:8 Subieron los montes, descendieron los valles a este lugar, que tú les fundaste.
104:9 Pusísteles término, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra.
104:10 El que envía las fuentes en los arroyos; entre los montes van.
104:11 Abrévanse todas las bestias del campo; los asnos salvages quebrantan su sed.
104:12 Junto a ellos habitan las aves de los cielos; entre las hojas dan voces.
104:13 El que riega los montes desde sus doblados; del fruto de tus obras se harta la tierra.
104:14 El que hace producir el heno para las bestias; y la yerba para servicio del hombre, sacando el pan de la tierra,
104:15 Y el vino que alegra el corazón del hombre; haciendo relumbrar la faz con el aceite; y el pan sustenta el corazón del hombre.
104:16 Hártanse los árboles de Jehová; los cedros del Líbano que él plantó:
104:17 Para que aniden allí las aves; la cigüeña tenga su casa en las hayas.
104:18 Los montes altos para las cabras monteses, las peñas madrigueras para los conejos.
104:19 Hizo la luna para sazones: el sol conoció su occidente.
104:20 Pones las tinieblas, y la noche es; en ella corren todas las bestias del monte.
104:21 Los leoncillos braman a la presa, y para buscar de Dios su comida.
104:22 Sale el sol, recógense, y échanse en sus cuevas.
104:23 Sale el hombre a su hacienda, y a su labranza hasta la tarde.
104:24 ¡Cuán muchas son tus obras, o! Jehová! todas ellas hiciste con sabiduría: la tierra está llena de tu posesión.
104:25 Esta gran mar y ancha de términos; allí hay pescados sin número, bestias pequeñas y grandes.
104:26 Allí andan navíos, este leviatán que hiciste para que jugase en ella.
104:27 Todas ellas esperan a tí, para que les des su comida a su tiempo.
104:28 Dásles, recogen: abres tu mano, hártanse de bien.
104:29 Escondes tu rostro, túrbanse: les quitas el espíritu, dejan de ser, y tórnanse en su polvo.
104:30 Envias tu espíritu, críanse: y renuevas la haz de la tierra.
104:31 Sea la gloria a Jehová para siempre: alégrese Jehová en sus obras.
104:32 El que mira a la tierra, y tiembla: toca en los montes, y humean.
104:33 A Jehová cantaré en mi vida: a mi Dios diré salmos mientras viviere.
104:34 Sérme ha suave hablar de él: yo me alegraré en Jehová.
104:35 Sean consumidos de la tierra los pecadores: y los impíos dejen de ser. Bendice alma mía a Jehová. Aleluya.

 

105:1 Alabád a Jehová, invocád su nombre: hacéd notorias sus obras en los pueblos.
105:2 Cantád a él, decíd salmos a él: hablád de todas sus maravillas.
105:3 Gloriáos en su nombre santo: alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.
105:4 Buscád a Jehová, y a su fortaleza: buscád su rostro siempre.
105:5 Acordáos de sus maravillas, que hizo: de sus prodigios, y de los juicios de su boca,
105:6 Simiente de Abraham su siervo: hijos de Jacob sus escogidos.
105:7 El es Jehová nuestro Dios: en toda la tierra están sus juicios.
105:8 Acordóse para siempre de su alianza: de la palabra que mandó para mil generaciones:
105:9 La cual concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac.
105:10 Y establecióla a Jacob por decreto, a Israel por concierto eterno,
105:11 Diciendo: A tí daré la tierra de Canaán, por cordel de vuestra heredad.
105:12 Siendo ellos pocos hombres en número, y extranjeros en ella.
105:13 Y anduvieron de gente en gente: de un reino a otro pueblo.
105:14 No consintió que hombre los agraviase: y por causa de ellos castigó a los reyes.
105:15 No toquéis en mis ungidos: ni hagáis mal a mis profetas.
105:16 Y llamó a la hambre sobre la tierra: y toda fuerza de pan quebrantó.
105:17 Envió un varón delante de ellos: por siervo fué vendido José.
105:18 Afligieron sus piés con grillos: en hierro entró su persona,
105:19 Hasta la hora que llegó su palabra: el dicho de Jehová le purificó.
105:20 Envió el rey, y soltóle: el señor de los pueblos, y le desató.
105:21 Púsole por señor de su casa: y por enseñoreador en toda su posesión.
105:22 Para echar presos sus príncipes, como él quisiese; y enseño sabiduría a sus viejos.
105:23 Y entró Israel en Egipto: y Jacob fué extranjero en la tierra de Cam.
105:24 E hizo crecer su pueblo en gran manera: e hízole fuerte más que sus enemigos.
105:25 Volvió el corazón de ellos, para que aborreciesen a su pueblo: para que pensasen mal contra sus siervos.
105:26 Envió a su siervo Moisés: a Aarón, al cual escogió.
105:27 Pusieron en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Cam.
105:28 Echó tinieblas, e hizo oscuridad, y no fueron rebeldes a su palabra.
105:29 Volvió sus aguas en sangre, y mató sus pescados.
105:30 Engendró ranas su tierra en las camas de sus reyes.
105:31 Dijo, y vino una mezcla de diversas moscas, piojos en todo su término.
105:32 Volvió sus lluvias en granizo: en fuego de llamas en su tierra.
105:33 E hirió sus viñas, y sus higueras; y quebró los árboles de su término.
105:34 Dijo, y vino langosta, y pulgón sin número;
105:35 Y comió toda la yerba de su tierra, y comió el fruto de su tierra.
105:36 E hirió a todos los primogénitos en su tierra, el principio de toda su fuerza.
105:37 Y sacólos con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo.
105:38 Egipto se alegró en su salida; porque había caido sobre ellos el terror de ellos.
105:39 Extendió una nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche.
105:40 Pidieron, e hizo venir codornices; y de pan del cielo les hartó.
105:41 Abrió la peña, y corrieron aguas; fueron por las securas como un río.
105:42 Porque se acordó de su santa palabra con Abraham su siervo.
105:43 Y sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos.
105:44 Y dióles las tierras de los Gentiles: y los trabajos de las naciones heredaron:
105:45 Para que guardasen sus estatutos; y conservasen sus leyes. Aleluya.

 

106:1 Aleluya. Alabád a Jehová, porque es bueno: porque para siempre es su misericordia.
106:2 ¿Quién dirá las valentías de Jehová? ¿quién contará sus alabanzas?
106:3 Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo.
106:4 Acuérdate de mí, o! Jehová, en la voluntad de tu pueblo: visítame con tu salud;
106:5 Para que yo vea el bien de tus escogidos: para que me alegre en la alegría de tu gente: y me gloríe con tu heredad.
106:6 Pecámos con nuestros padres, hicimos iniquidad, hicimos impiedad.
106:7 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas: no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias: mas se rebelaron sobre la mar, en el mar Bermejo.
106:8 Y salvólos por su nombre: para hacer notoria su fortaleza.
106:9 Y reprendió al mar Bermejo, y secóse: e hízolos ir por el abismo, como por un desierto.
106:10 Y salvólos de mano del enemigo: y rescatólos de mano del adversario.
106:11 Y cubrieron las aguas a sus enemigos: uno de ellos no quedó.
106:12 Y creyeron a sus palabras: y cantaron su alabanza.
106:13 Apresuráronse, olvidáronse de sus obras: no esperaron en su consejo.
106:14 Y desearon mal deseo en el desierto: y tentaron a Dios en la soledad.
106:15 Y él les dió lo que pidieron: y envió flaqueza en sus almas.
106:16 Y tomaron zelo contra Moisés en el campo: contra Aarón santo de Jehová.
106:17 Abrióse la tierra, y tragó a Datán, y cubrió a la compañía de Abirom.
106:18 Y encendióse el fuego en su compañía: la llama quemó a los impíos.
106:19 Hicieron el becerro en Horeb: y encorváronse a un vaciadizo.
106:20 Y trocaron su gloria por la imágen de un buey, que come yerba.
106:21 Olvidaron al Dios de su salud: que había hecho grandezas en Egipto,
106:22 Maravillas en la tierra de Cam, temerosas cosas sobre el mar Bermejo.
106:23 Y trató de destruirlos, si Moisés su escogido no se pusiera al portillo delante de él: para apartar su ira para que no los destruyese.
106:24 Y aborrecieron la tierra deseable: no creyeron a su palabra.
106:25 Y murmuraron en sus tiendas; y no oyeron la voz de Jehová.
106:26 Y alzó su mano para ellos; para postrarlos en el desierto,
106:27 Y para postrar su simiente entre las naciones; y esparcirlos por las tierras.
106:28 Y allegáronse a Baal-pehor; y comieron los sacrificios de los muertos.
106:29 Y ensañáronle con sus obras; y aumentó en ellos la mortandad.
106:30 Y púsose Finees, y juzgó; y la mortandad cesó.
106:31 Y fuéle contado a justicia de generación a generación para siempre.
106:32 Y ensañáronle a las águas de Meriba; e hizo mal a Moisés por causa de ellos.
106:33 Porque hicieron rebelar a su espíritu, y habló inconsideradamente con sus labios.
106:34 No destruyeron los pueblos, que Jehová les dijo:
106:35 Antes se envolvieron con los Gentiles; y aprendieron sus obras:
106:36 Y sirvieron a sus ídolos: los cuales les fueron por ruina.
106:37 Y sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios.
106:38 Y derramaron la sangre inocente: la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán; y la tierra fué contaminada con sangres.
106:39 Y contamináronse con sus obras, y fornicaron con sus hechos.
106:40 Y encendióse el furor de Jehová sobre su pueblo; y abominó su heredad.
106:41 Y entrególos en poder de los Gentiles; y enseñoreáronse de ellos los que les aborrecían.
106:42 Y sus enemigos les oprimieron, y fueron quebrantados debajo de su mano.
106:43 Muchas veces los escapó, y ellos se rebelaron a su consejo; y fueron humillados por su maldad.
106:44 Mas él miraba, cuando estaban en angustia, oyendo su clamor.
106:45 Y acordábase de su concierto con ellos, y arrepentíase conforme a la muchedumbre de sus miseraciones.
106:46 Y hacía que tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos.
106:47 Sálvanos Jehová Dios nuestro, y júntanos de entre las naciones, para que loemos tu santo nombre, para que nos gloriemos de tus alabanzas.
106:48 Bendito Jehová Dios de Israel desde el siglo y hasta el siglo; y diga todo el pueblo: Amén, Aleluya.

 

107:1 Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
107:2 Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido de poder del enemigo,
107:3 Y los ha congregado de las tierras, del oriente y del occidente, del aquilón y de la mar.
107:4 Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino: no hallando ciudad de población.
107:5 Hambrientos, y sedientos: su alma desfallecía en ellos.
107:6 Y clamaron a Jehová en su angustia; y escapólos de sus aflicciones.
107:7 Y encaminólos en camino derecho; para que viniesen a ciudad de población.
107:8 Alaben pues ellos la misericordia de Jehová, y sus maravillas con los hijos de los hombres.
107:9 Porque hartó al alma menesterosa; y al alma hambrienta hinchió de bien.
107:10 Los que moraban en tinieblas, y sombra de muerte, aprisionados en aflicción, y en hierros;
107:11 Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová; y aborrecieron el consejo del Altísimo:
107:12 Y él quebrantó con trabajo sus corazones: cayeron, y no hubo quien les ayudase:
107:13 Y clamaron a Jehová en su angustia: escapólos de sus aflicciones.
107:14 Sacólos de las tinieblas, y de la sombra de muerte; y rompió sus prisiones.
107:15 Alaben pues ellos la misericordia de Jehová, y sus maravillas con los hijos de los hombres.
107:16 Porque quebrantó las puertas de acero; y desmenuzó los cerrojos de hierro.
107:17 Insensatos, a causa del camino de su rebelión; y a causa de sus maldades fueron afligidos.
107:18 Su alma abominó toda vianda; y llegaron hasta las puertas de la muerte.
107:19 Y clamaron a Jehová en su angustia; y salvólos de sus aflicciones.
107:20 Envió su palabra, y curólos; y escapólos de sus sepulturas.
107:21 Alaben pues ellos la misericordia de Jehová; y sus maravillas con los hijos de los hombres.
107:22 Y sacrifiquen sacrificios de alabanza; y enarren sus obras con jubilación.
107:23 Los que descendieron a la mar en navíos: y contratan en las muchas aguas;
107:24 Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en el mar profundo.
107:25 El dijo, y salió el viento de la tempestad, que levanta sus ondas:
107:26 Suben a los cielos, descienden a los abismos: sus almas se derriten con el mal.
107:27 Tiemblan, y titubean como borrachos; y toda su ciencia es perdida.
107:28 Y claman a Jehová en su angustia; y escápalos de sus aflicciones.
107:29 Hace parar la tempestad en silencio; y callan sus ondas.
107:30 Y alégranse, porque se reposaron; y guíalos al puerto que quieren.
107:31 Alaben pues ellos la misericordia de Jehová, y sus maravillas con los hijos de los hombres.
107:32 Y ensálcenle en congregación de pueblo; y en consistorio de ancianos le loen.
107:33 Vuelve los ríos en desierto; y los manaderos de las aguas en sed:
107:34 La tierra fructífera en salados; por la maldad de los que la habitan.
107:35 Vuelve el desierto en estanques de aguas, y la tierra seca en manaderos de aguas:
107:36 Y aposenta allí hambrientos; y aderezan allí ciudad de población:
107:37 Y siembran campos, y plantan viñas; y hacen fruto de renta:
107:38 Y bendícelos, y se multiplican en gran manera: y no disminuye sus bestias.
107:39 Y después son menoscabados, y abatidos de tiranía, de males, y de congojas.
107:40 El derrama menosprecio sobre los príncipes: y les hace andar errantes, vagabundos, sin camino.
107:41 Y levanta al pobre de la probeza; y vuelve las familias como ovejas.
107:42 Vean los rectos, y alégrense; y toda maldad cierre su boca.
107:43 ¿Quién es sábio, y guardará estas cosas; y entenderá las misericordias de Jehová?

 

Canción de salmo. De David.
108:1 Mi corazón está aparejado, o! Dios, cantaré y diré salmos, también mi alma.
108:2 Despiértate salterio y arpa: yo despertaré al alba.
108:3 Alabarte he en pueblos, o! Jehová; cantaré salmos a tí entre las naciones.
108:4 Porque grande más que los cielos es tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad.
108:5 Ensálzate sobre los cielos, o! Dios: sobre toda la tierra sea ensalzada tu gloria.
108:6 Para que sean librados tus amados: salva con tu diestra, y respóndeme.
108:7 Dios habló por su santuario: Yo me alegraré: repartiré a Siquem, y mediré el valle de Socot.
108:8 mío será Galaad, mío será Manasés; y Efraim será la fortaleza de mi cabeza: Judá será mi legislador;
108:9 Moab, la olla de mi lavatorio: sobre Edom echaré mi zapato: sobre Palestina me regocijaré.
108:10 ¿Quién me guiará a la ciudad fortalecida? ¿quién me guiará hasta Idumea?
108:11 Ciertamente tú, o! Dios, que nos habías desechado; y no salías o! Dios, con nuestros ejércitos.
108:12 Dános socorro en la angustia; porque mentirosa es la salud del hombre.
108:13 En Dios haremos ejército; y él rehollará a nuestros enemigos.

 

Al Vencedor: Salmo de David.
109:1 !O Dios de mi alabanza! no calles:
109:2 Porque boca de impío, y boca de engañador se han abierto sobre mí: han hablado de mí con lengua mentirosa.
109:3 Y con palabras de odio me rodearon; y pelearon contra mí sin causa.
109:4 En pago de mi amor me han sido adversarios; y yo, hacía oración.
109:5 Y pusieron contra mí mal por bien; y odio por mi amor.
109:6 Pon sobre él al impío, y Satanás esté a su diestra.
109:7 Cuando fuere juzgado, salga por impío, y su oración sea para pecado.
109:8 Sean sus dias pocos: tome otro su oficio.
109:9 Sean sus hijos huérfanos; y su mujer viuda.
109:10 Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; y procuren de sus desiertos.
109:11 Enrede el acreedor todo lo que tiene; y extraños saqueen su trabajo.
109:12 No tenga quien le haga misericordia; ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.
109:13 Su posteridad sea talada: en segunda generación sea raido su nombre.
109:14 Venga en memoria cerca de Jehová la maldad de sus padres; y el pecado de su madre no sea raido.
109:15 Estén delante de Jehová siempre; y él corte de la tierra su memoria.
109:16 Por cuanto no se acordó de hacer misericordia; y persiguió al varón afligido, y menesteroso, y quebrantado de corazón, para matarle.
109:17 Y amó la maldición, y vínole; y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.
109:18 Y vistióse de maldición como de su vestido; y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos.
109:19 Séale como vestido con que se cubra; y en lugar de cinto con que siempre se ciña.
109:20 Este sea el salario, de parte de Jehová, de los que me calumnían; y los que hablan mal contra mi alma.
109:21 Y tú, Jehová Señor, haz conmigo por causa de tu nombre: escápame, porque tu misericordia es buena.
109:22 Porque yo soy afligido y necesitado; y mi corazón está herido dentro de mí.
109:23 Como la sombra cuando declina me voy; soy sacudido como langosta.
109:24 Mis rodillas están enflaquecidas a causa del ayuno; y mi carne está falta de gordura.
109:25 Yo he sido a ellos oprobio: mirábanme, y meneaban su cabeza.
109:26 Ayúdame, Jehová Dios mío: sálvame conforme a tu misericordia;
109:27 Y entiendan que esta es tu mano; que tú, Jehová, has hecho esto.
109:28 Maldigan ellos, y bendigas tú; levántense, mas sean avergonzados: y tu siervo sea alegrado.
109:29 Sean vestidos de vergüenza los que me calumnían; y sean cubiertos como de manto de su confusión.
109:30 Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca; y en medio de muchos le loaré:
109:31 Porque él se pondrá a la diestra del pobré; para librar su alma de los que juzgan.

 

Salmo de David.
110:1 Jehová dijo a mi Señor: Asiéntate a mi diestra, entre tanto que pongo a tus enemigos por estrado de tus piés.
110:2 La vara de tu fortaleza enviará Jehová desde Sión: domina en medio de tus enemigos.
110:3 Tu pueblo será voluntario en el día de tu ejército en hermosura de santidades: como el rocío que cae de la matriz del alba, así te nacerán los tuyos,
110:4 Juró Jehová, y no se arrepentirá: que tú serás sacerdote para siempre conforme al rito de Melquisedec.
110:5 El Señor está a tu diestra: herirá a los reyes en el día de su furor.
110:6 Juzgará en las naciones; henchirá de cuerpos muertos: herirá la cabeza sobre mucha tierra.
110:7 Del arroyo, beberá en el camino; por lo cual ensalzará la cabeza.

 

111:1 Aleluya. Alabaré a Jehová con todo el corazón, en la compañía y congregación de los rectos.
111:2 Grandes son las obras de Jehová: buscadas de todos los que las quieren.
111:3 Honra y hermosura es su obra; y su justicia permanece para siempre.
111:4 Hizo memorables sus maravillas: clemente y misericordioso es Jehová.
111:5 Dió mantenimiento a los que le temen: para siempre se acordará de su concierto.
111:6 La fortaleza de sus obras anunció a su pueblo: dándoles la heredad de los Gentiles.
111:7 Las obras de sus manos son verdad y juicio: fieles son todos sus mandamientos;
111:8 Afirmados por siglo de siglo: hechos en verdad y en rectitud.
111:9 Redención ha enviado a su pueblo; ordenó para siempre su concierto: santo y terrible es su nombre.
111:10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; entendimiento bueno es a todos los que guardan sus mandamientos: su loor permanece para siempre.

 

112:1 Aleluya. Bienaventurado el varón que teme a Jehová: en sus mandamientos se deleita en gran manera:
112:2 Su simiente será valiente en la tierra: la generación de los rectos será bendita.
112:3 Hacienda y riquezas habrá en su casa; y su justicia permanece para siempre.
112:4 Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos: clemente, y misericordioso, y justo.
112:5 El buen varón tiene misericordia, y presta: gobierna sus cosas con juicio.
112:6 Por lo cual para siempre no resbalará: en memoria eterna será el justo:
112:7 De mala fama no tendrá temor: su corazón está aparejado, confiado en Jehová.
112:8 Asentado está su corazón, no temerá, hasta que vea en sus enemigos la venganza.
112:9 Esparce, da a los pobres, su justicia permanece para siempre; su cuerno será ensalzado en gloria.
112:10 El impío verá, y airarse ha: sus dientes crujirá, y carcomerse ha: el deseo de los impíos perecerá.

 

113:1 Aleluya. Alabád siervos de Jehová, alabád el nombre de Jehová.
113:2 Sea el nombre de Jehová bendito desde ahora y hasta siempre.
113:3 Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová.
113:4 Alto sobre todas las naciones es Jehová: sobre los cielos es su gloria.
113:5 ¿Quién como Jehová nuestro Dios, que ha enaltecido su habitación?
113:6 Que se abaja para ver en el cielo, y en la tierra:
113:7 Que levanta del polvo al pobre; y al menesteroso alza del estiércol:
113:8 Para hacerle sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo.
113:9 Que hace habitar en familia a la estéril, tornándola madre de hijos alegre. Aleluya.

 

114:1 En saliendo Israel de Egipto, la casa de Jacob del pueblo bárbaro,
114:2 Judá fué por su santidad: Israel su señorío.
114:3 La mar vió, y huyó: el Jordán se volvió atrás.
114:4 Los montes saltaron como carneros; los collados, como hijos de ovejas.
114:5 ¿Qué tuviste mar, que huiste? ¿Jordán qué te volviste atrás?
114:6 ¿Los montes saltasteis como carneros, y los collados como hijos de ovejas?
114:7 A la presencia del Señor tiembla la tierra, a la presencia del Dios de Jacob.
114:8 El cual tornó la peña en estanque de aguas, y la roca en fuente de aguas.

 

115:1 No a nosotros, o! Jehová, no a nosotros, mas a tu nombre da gloria; por tu misericordia, por tu verdad.
115:2 Porque dirán los Gentiles, ¿Dónde está ahora su Dios?
115:3 Y nuestro Dios está en los cielos: todo lo que quiso, hizo.
115:4 Sus ídolos son plata y oro: obra de manos de hombres.
115:5 Tienen boca, mas no hablarán: tienen ojos, mas no verán.
115:6 Tienen orejas, mas no oirán: tienen narices, mas no olerán.
115:7 Tienen manos, mas no palparán: tienen piés, mas no andarán: no hablarán con su garganta.
115:8 Como ellos sean los que los hacen: cualquiera que confia en ellos.
115:9 O! Israel, confia en Jehová: él es su ayudador, y su escudo.
115:10 Casa de Aarón, confiád en Jehová: él es su ayudador, y su escudo.
115:11 Los que teméis a Jehová, confiád en Jehová: él es su ayudador, y su escudo.
115:12 Jehová se acordó de nosotros: bendecirá bendecirá a la casa de Israel: bendecirá a la casa de Aarón.
115:13 Bendecirá a los que temen a Jehová: a chicos y a grandes.
115:14 Añadirá Jehová sobre vosotros: sobre vosotros y sobre vuestros hijos.
115:15 Benditos vosotros de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
115:16 Los cielos, los cielos son de Jehová: y la tierra dió a los hijos de los hombres.
115:17 No los muertos alabarán a Jehová, ni todos los que descienden al silencio,
115:18 Mas nosotros bendeciremos, a Jehová, desde ahora hasta siempre. Aleluya.

 

116:1 Amé a Jehová, porque ha oido mi voz: mis ruegos.
116:2 Porque ha inclinado su oido a mí; y en mis dias le llamaré,
116:3 Rodeáronme los dolores de la muerte, las angustias del sepulcro me hallaron: angustia y dolor había hallado:
116:4 Y llamé el nombre de Jehová: Escapa ahora mi alma, o! Jehová.
116:5 Clemente es Jehová y justo, y misericordioso nuestro Dios.
116:6 Guarda a los sencillos Jehová: yo estaba debilitado y salvóme.
116:7 Vuelve, o! alma mía, a tu reposo; porque Jehová te ha hecho bien.
116:8 Porque has librado mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis piés del rempujón.
116:9 Andaré delante de Jehová en las tierras de los vivos.
116:10 Creí, por tanto hablé: y fuí afligido en gran manera.
116:11 Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso.
116:12 ¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios sobre mí?
116:13 El vaso de saludes tomaré; e invocaré el nombre de Jehová.
116:14 Ahora pagaré mis votos a Jehová delante de todo su pueblo.
116:15 Estimada es en los ojos de Jehová la muerte de sus piadosos.
116:16 Así es, o! Jehová; porque yo soy tu siervo, yo soy tu siervo, hijo de tu sierva, tú rompiste mis prisiones.
116:17 A tí sacrificaré sacrificio de alabanza; y el nombre de Jehová invocaré.
116:18 Ahora pagaré mis votos a Jehová delante de todo su pueblo;
116:19 En los patios de la casa de Jehová; en medio de tí, o! Jerusalem. Aleluya.

 

117:1 Alabád a Jehová todas las naciones: alabádle todos los pueblos.
117:2 Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya.

 

118:1 Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
118:2 Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia.
118:3 Digan ahora la casa de Aarón: Que para siempre es su misericordia.
118:4 Digan ahora los que temen a Jehová: Que para siempre es su misericordia.
118:5 Desde la angustia llamé a Jehová; y Jehová me respondió con anchura.
118:6 Jehová es por mí: no temeré lo que me haga el hombre.
118:7 Jehová es por mí entre los que me ayudan: por tanto yo veré venganza en los que me aborrecen.
118:8 Mejor es esperar en Jehová, que esperar en hombre.
118:9 Mejor es esperar en Jehová, que esperar en príncipes.
118:10 Todas las gentes me cercaron: en nombre de Jehová, que yo los talaré.
118:11 Cercáronme, y tornáronme a cercar: en nombre de Jehová, que yo los talaré.
118:12 Cercáronme como abejas, fueron apagados como fuego de espinos: en nombre de Jehová, que yo los talaré.
118:13 Rempujando me rempujaste para que cayese: mas Jehová me ayudó.
118:14 Mi fortaleza y mi canción es Jehová; y él me ha sido por salud.
118:15 Voz de jubilación y de salud hay en las tiendas de los justos: la diestra de Jehová hace valentías.
118:16 La diestra de Jehová sublime: la diestra de Jehová hace valentías.
118:17 No moriré, mas viviré; y contaré las obras de Jehová.
118:18 Castigando me castigó Jehová: mas no me entregó a la muerte.
118:19 Abrídme las puertas de la justicia: entraré por ellas, alabaré a Jehová.
118:20 Esta puerta de Jehová, los justos entrarán por ella.
118:21 Alabarte he; porque me oiste; y me fuiste por salud.
118:22 La piedra que desecharon los edificadores, ha sido por cabeza de esquina.
118:23 De parte de Jehová es esto, y es maravilla en nuestros ojos.
118:24 Este es el día que hizo Jehová: gozarnos hemos y alegrarnos hemos en él.
118:25 Ruégote, o! Jehová, salva ahora: ruégote, o! Jehová, haz ahora prosperar.
118:26 Bendito el que viene en nombre de Jehová: os bendecímos desde la casa de Jehová.
118:27 Dios es Jehová, que nos ha resplandecido: atád víctimas con cuerdas a los cuernos del altar.
118:28 Dios mío eres tú, y a tí alabaré: Dios mío, a tí ensalzaré.
118:29 Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.

 

ALEF.
119:1 Bienaventurados los per  fectos de camino: los que andan en la ley de Jehová.
119:2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios; y con todo el corazón le buscan.
119:3 Ítem, los que no hacen iniquidad, andan en sus caminos.
119:4 Tú encargaste tus mandamientos, que sean muy guardados.
119:5 ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos a guardar tus estatutos!
119:6 Entónces no sería yo avergonzado, cuando mirase en todos tus mandamientos.
119:7 Alabarte he con rectitud de corazón, cuando aprendiere los juicios de tu justicia.
119:8 Tus estatutos guardaré: no me dejes enteramente.

BET.
119:9 ¿Con qué limpiará el mozo su camino? cuando guardare tu palabra.
119:10 Con todo mi corazón te he buscado: no me dejes errar de tus mandamientos.
119:11 En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra tí.
119:12 Bendito tú, o! Jehová, enséñame tus estatutos.
119:13 Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca.
119:14 En el camino de tus testimonios me he regocijado, como sobre toda riqueza.
119:15 En tus mandamientos meditaré; y consideraré tus caminos.
119:16 En tus estatutos me recrearé: no me olvidaré de tus palabras.

GIMEL.
119:17 Haz este bien a tu siervo; que viva, y guarde tu palabra.
119:18 Destapa mis ojos; y miraré las maravillas de tu ley.
119:19 Advenedizo soy yo en la tierra: no encubras de mi tus mandamientos.
119:20 Quebrantada está mi alma de desear tus juicios todo el tiempo.
119:21 Destruiste a los soberbios malditos, que yerran de tus mandamientos.
119:22 Aparta de mí oprobio y menesprecio; porque tus testimonios he guardado.
119:23 Príncipes también se asentaron, y hablaron contra mí: meditando tu siervo en tus estatutos.
119:24 También tus testimonios son mis delicias: los varones de mi consejo.

DALET.
119:25 Apegóse con el polvo mi alma: vivifícame según tu palabra.
119:26 Mis caminos te conté, y respondísteme: enséñame tus estatutos.
119:27 El camino de tus mandamientos házme entender; y meditaré en tus maravillas.
119:28 Mi alma se destila de ansia: confírmame según tu palabra.
119:29 Camino de mentira aparta de mí: y de tu ley házme misericordia.
119:30 El camino de la verdad escogí: tus juicios he puesto delante de mí.
119:31 Allegádome he a tus testimonios, o! Jehová, no me avergüences.
119:32 Por el camino de tus mandamientos correré: cuando ensanchares mi corazón.

HE.
119:33 Enséñame, o! Jehová, el camino de tus estatutos; y guardarle he hasta el fin.
119:34 Dáme entendimiento, y guardaré tu ley; y guardarla he de todo corazón.
119:35 Guíame por la senda de tus mandamientos; porque en ella tengo mi verdad.
119:36 Inclina mi corazón a tus testimonios: y no a avaricia.
119:37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad: avívame en tu camino.
119:38 Confirma tu palabra a tu siervo, que te teme.
119:39 Quita de mí el oprobio que he temido; porque buenos son tus juicios.
119:40 He aquí yo he codiciado tus mandamientos: en tu justicia avívame.

VAU.
119:41 Y véngame tu misericordia, o! Jehová: tu salud, conforme a tu dicho.
119:42 Y daré por respuesta a mi avergonzador, que en tu palabra he confiado.
119:43 Y no quites de mi boca palabra de verdad en ningún tiempo; porque a tu juicio espero.
119:44 Y guardaré tu ley siempre, por siglo y siglo.
119:45 Y andaré en anchura, porque busqué tus mandamientos.
119:46 Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes; y no me avergonzaré.
119:47 Y deleitarme he en tus mandamientos, que amé.
119:48 Y alzaré mis manos a tus mandamientos, que amé; y meditaré en tus estatutos.

ZAIN.
119:49 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo: en la cual me has hecho esperar.
119:50 Esta es mi consolación en mi aflicción; porque tu dicho me vivificó.
119:51 Los soberbios se burlaron mucho de mí: de tu ley no me he apartado.
119:52 Acordéme, o! Jehová, de tus juicios antiguos, y me consolé.
119:53 Temblor me tomó a causa de los impíos, que dejan tu ley.
119:54 Canciones me son tus estatutos en la casa de mis peregrinaciones.
119:55 Acordéme en la noche de tu nombre, o! Jehová, y guardé tu ley.
119:56 Esto tuve, porque guardaba tus mandamientos.

HET.
119:57 Mi porción, o! Jehová, dije, será guardar tus palabras.
119:58 En tu presencia supliqué de todo corazón: ten misericordia de mí según tu dicho.
119:59 Consideré mis caminos, y torné mis piés a tus testimonios.
119:60 Apresuréme, y no me detuve, a guardar tus mandamientos.
119:61 Compañías de impíos me han saqueado: mas no me he olvidado de tu ley.
119:62 A media noche me levantaré a alabarte sobre los juicios de tu justicia.
119:63 Compañero soy yo a todos los que te temieren; y guardaren tus mandamientos.
119:64 De tu misericordia, o! Jehová, está llena la tierra: tus estatutos enséñame.

TET.
119:65 Bien has hecho con tu siervo, o! Jehová, conforme a tu palabra.
119:66 Bondad de sentido, y sabiduría enséñame, porque a tus mandamientos he creido.
119:67 Ántes que fuera humillado, yo erraba: mas ahora tu palabra guardo.
119:68 Bueno eres tú, y bienhechor: enséñame tus estatutos.
119:69 Compusieron sobre mí mentira los soberbios: mas yo de todo corazón guardaré tus mandamientos.
119:70 Engrosóse su corazón como sebo: mas yo en tu ley me he deleitado.
119:71 Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos.
119:72 Mejor me es la ley de tu boca, que millares de oro y de plata.

JOD.
119:73 Tus manos me hicieron, y me compusieron: házme entender, y aprenderé tus mandamientos.
119:74 Los que te temen, me verán, y se alegrarán; porque a tu palabra he esperado.
119:75 Conozco, o! Jehová, que tus juicios son justicia, y que con verdad me afligiste.
119:76 Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo.
119:77 Vénganme tus misericordias, y viva; porque tu ley es mis delicias.
119:78 Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: yo empero meditaré en tus mandamientos.
119:79 Tórnense a mí los que te temen, y saben tus testimonios.
119:80 Sea mi corazón perfecto en tus estatutos; porque no sea avergonzado.

CAF.
119:81 Desfalleció de deseo mi alma por tu salud, esperando a tu palabra.
119:82 Desfallecieron mis ojos por tu dicho, diciendo: ¿Cuándo me consolarás?
119:83 Porque estoy como el odre al humo: mas no he olvidado tus estatutos.
119:84 ¿Cuántos son los dias de tu siervo? ¿cuándo harás juicio contra los que me persiguen?
119:85 Los soberbios me han cavado hoyos: mas no según tu ley.
119:86 Todos tus mandamientos son verdad, sin causa me persiguen, ayúdame.
119:87 Casi me han consumido por tierra: mas yo no he dejado tus mandamientos.
119:88 Conforme a tu misericordia vivifícame; y guardaré los testimonios de tu boca.

LAMED.
119:89 Para siempre, o! Jehová, permanece tu palabra en los cielos.
119:90 Por generación y generación es tu verdad: tú afirmaste la tierra, y persevera.
119:91 Por tu ordenación perseveran hasta hoy; porque todas ellas son tus siervos.
119:92 Si tu ley no hubiese sido mis delicias, ya hubiera perecido en mi aflicción.
119:93 Nunca jamas me olvidaré de tus mandamientos; porque con ellos me has vivificado.
119:94 Tuyo soy yo, guárdame; porque tus mandamientos he buscado.
119:95 Los impíos me han aguardado para destruirme: mas yo entenderé en tus testimonios.
119:96 A toda perfección he visto fin: ancho es tu mandamiento en gran manera.

MEM.
119:97 ¡Cuánto he amado tu ley! todo el día ella es mi meditación.
119:98 Más que mis enemigos me has hecho sábio con tus mandamientos; porque me son eternos.
119:99 Más que todos mis enseñadores he entendido; porque tus testimonios han sido mi meditación.
119:100 Más que los viejos he entendido: porque he guardado tus mandamientos.
119:101 De todo mal camino detuve mis piés, para guardar tu palabra.
119:102 De tus juicios no me aparté; porque tu me enseñaste.
119:103 ¡Cuán dulces han sido a mi paladar tus palabras! más que la miel a mi boca.
119:104 De tus mandamientos, he aquirido entendimiento; por tanto he aborrecido todo camino de mentira.

NUN.
119:105 Lámpara es a mis piés tu palabra, y lumbre a mi camino.
119:106 Juré, y afirmé, de guardar los juicios de tu justicia.
119:107 Afligido estoy en gran manera, o! Jehová: vivifícame conforme a tu palabra.
119:108 Los sacrificios voluntarios de mi boca, ruégote, o! Jehová, que te sean agradables; y enséñame tus juicios.
119:109 Mi alma está en mi palma de continuo: mas de tu ley no me he olvidado.
119:110 Los impíos me pusieron lazo: empero yo no me desvié de tus mandamientos.
119:111 Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; porque son el gozo de mi corazón.
119:112 Mi corazón incliné a hacer tus estatutos de continuo hasta el fin.

SAMEC.
119:113 Las cautelas aborrezco, y tu ley he amado.
119:114 Mi escondedero y mi escudo eres tú, a tu palabra he esperado.
119:115 Apartáos de mí los malignos, y guardaré los mandamientos de mi Dios.
119:116 Susténtame conforme a tu palabra, y viviré, y no me avergüences de mi esperanza.
119:117 Sosténme, y seré salvo; y deleitarme he en tus estatutos siempre.
119:118 Tú atropellaste a todos los que yerran de tus estatutos; porque mentira es su engaño.
119:119 Como escorias hiciste deshacer a todos los impíos de la tierra: por tanto yo he amado tus testimonios.
119:120 Mi carne se ha erizado de temor de tí; y de tus juicios he tenido miedo.

AIN.
119:121 Juicio y justicia he hecho: no me dejes a mis opresores.
119:122 Responde por tu siervo para bien: no me hagan violencia los soberbios.
119:123 Mis ojos desfallecieron por tu salud, y por el dicho de tu justicia.
119:124 Haz con tu siervo según tu misericordia; y enséñame tus estatutos.
119:125 Tu siervo soy yo; dáme entendimiento, para que sepa tus testimonios.
119:126 Tiempo es de hacer, o! Jehová: disipado han tu ley.
119:127 Por tanto yo he amado tus mandamientos más que el oro, y más que el oro muy puro.
119:128 Por tanto todos los mandamientos de todas las cosas estimé rectos: todo camino de mentira aborrecí.

PE.
119:129 Maravillosos son tus testimonios; por tanto los ha guardado mi alma.
119:130 El principio de tus palabras alumbra: hace entender a los simples.
119:131 Mi boca abrí y suspiré; porque deseaba tus mandamientos.
119:132 Mira a mí, y ten misericordia de mí: como acostumbras con los que aman tu nombre.
119:133 Ordena mis pasos con tu palabra; y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.
119:134 Redímeme de la violencia de los hombres; y guardaré tus mandamientos.
119:135 Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; y enséñame tus estatutos.
119:136 ríos de aguas descendieron de mis ojos; porque no guardaban tu ley.

ZADE.
119:137 Justo eres tú, o! Jehová, y rectos tus juicios.
119:138 Encargáste la justicia, es a saber, tus testimonios, y tu verdad.
119:139 Mi zelo me ha consumido; porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.
119:140 Afinada es tu palabra en gran manera; y tu siervo la ama.
119:141 Pequeño soy yo y desechado: mas no me he olvidado de tus mandamientos.
119:142 Tu justicia es justicia eterna; y tu ley verdad.
119:143 Aflicción y angustia me hallaron: mas tus mandamientos fueron mis delicias.
119:144 Justicia eterna son tus testimonios: dáme entendimiento, y viviré.

COF.
119:145 Clamé con todo mi corazón: respóndeme Jehová, y guardaré tus estatutos.
119:146 Clamé a tí; sálvame, y guardaré tus testimonios.
119:147 Previne al alba y clamé, esperé tu palabra.
119:148 Previnieron mis ojos las veladas, para meditar en tus palabras.
119:149 Oye mi voz conforme a tu misericordia, o! Jehová: vivifícame conforme a tu juicio.
119:150 Acercáronse los que me persiguen a la maldad: alejáronse de tu ley.
119:151 Cercano estás tú, Jehová, y todos tus mandamientos son verdad.
119:152 Ya ha mucho que he entendido de tus mandamientos, que para siempre los fundaste.

RES.
119:153 Mira mi aflicción, y escápame; porque de tu ley no me he olvidado,
119:154 Pleitea mi pleito, y redímeme: vivifícame con tu palabra.
119:155 Léjos está de los impíos la salud; porque no buscan tus estatutos.
119:156 Muchas son tus misericordias, o! Jehová: vivifícame conforme a tus juicios.
119:157 Muchos son mis persiguidores y mis enemigos; mas de tus testimonios no me he apartado.
119:158 Veía a los prevaricadores, y carcomíame; porque no guardaban tus palabras.
119:159 Mira, o! Jehová, que amo tus mandamientos: vivifícame conforme a tu misericordia.
119:160 El principio de tu palabra es verdad; y eterno todo juicio de tu justicia.

SIN.
119:161 Príncipes me han perseguido sin causa: mas de tus palabras tuvo miedo mi corazón.
119:162 Regocíjome yo sobre tu palabra, como el que halla muchos despojos.
119:163 La mentira aborrezco, y abomino; tu ley amo.
119:164 Siete veces al día te alabo sobre los juicios de tu justicia.
119:165 Mucha paz tienen los que aman tu ley; y no hay para ellos tropezón.
119:166 Tu salud he esperado, o! Jehová; y tus mandamientos he practicado.
119:167 Mi alma ha guardado tus testimonios; y en gran manera los he amado.
119:168 Guardado he tus mandamientos, y tus testimonios; porque todos mis caminos están delante de tí.

TAU.
119:169 Acérquese mi clamor delante de tí, o! Jehová: dáme entendimiento conforme a tu palabra.
119:170 Venga mi oración delante de tí: escápame conforme a tu dicho.
119:171 Mis labios rebosarán alabanza, cuando me enseñares tus estatutos.
119:172 Hablará mi lengua tus palabras; porque todos tus mandamientos son justicia.
119:173 Sea tu mano en mi socorro; porque tus mandamientos he escogido.
119:174 Deseado he tu salud, o! Jehová; y tu ley es mis delicias.
119:175 Viva mi alma, y alábete; y tus juicios me ayuden.
119:176 Yo me perdí, como oveja que se pierde: busca a tu siervo, porque no me he olvidado de tus mandamientos.

 

Canción de las gradas.
120:1 A Jehová llamé estando en angustia; y él me respondió.
120:2 Jehová, escapa mi alma del labio mentiroso: de la lengua engañosa.
120:3 ¿Qué te dará a tí, o qué te añadirá la lengua engañosa?
120:4 Es como saetas de valiente agudas con brasas de enebros.
120:5 ¡Ay de mí que peregrino en Mesec: habito con las tiendas de Cedar!
120:6 Mucho se detiene mi alma con los que aborrecen la paz.
120:7 Yo soy pacífico; y cuando hablo, ellos guerrean.

 

Canción de las gradas.
121:1 Alzaré mis ojos a los montes de donde vendrá mi socorro.
121:2 Mi socorro es de parte de Jehová; que hizo los cielos y la tierra.
121:3 No dará tu pié al resbaladero: ni se dormirá el que te guarda.
121:4 He aquí, no se adormecerá, ni dormirá el que guarda a Israel.
121:5 Jehová será tu guardador: Jehová será tu sombra sobre tu mano derecha.
121:6 De día el sol no te fatigará, ni la luna de noche.
121:7 Jehová te guardará de todo mal; él guardará a tu alma.
121:8 Jehová guardará tu salida, y tu entrada, desde ahora y hasta siempre.

 

Canción de las gradas. De David.
122:1 Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová irémos.
122:2 Nuestros piés estuvieron en tus puertas, o! Jerusalem.
122:3 Jerusalem, la que es edificada como una ciudad que está unida consigo a una.
122:4 Porque allá subieron las tribus, las tribus de Jehová, el testimonio a Israel, para alabar el nombre de Jehová.
122:5 Porque allá están las sillas del juicio: las sillas de la casa de David.
122:6 Demandád la paz de Jerusalem: sean pacificados los que te aman.
122:7 Haya paz en tu antemuro, descanso en tus palacios.
122:8 A causa de mis hermanos y mis compañeros hablaré ahora paz de tí.
122:9 A causa de la casa de Jehová nuestro Dios buscaré bien para tí.

 

Canción de las gradas.
123:1 A tí alcé mis ojos, el que habitas en los cielos.
123:2 He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores: como los ojos de la sierva a la mano de su señora, así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios: hasta que haya misericordia de nosotros.
123:3 Ten misericordia de nosotros: o! Jehová, ten misericordia de nosotros; porque estamos muy hartos de menosprecio.
123:4 Muy harta está nuestra alma del escarnio de los sosegados: del menosprecio de los soberbios.

 

Canción de las gradas. De David.
124:1 A no haber estado Jehová por nosotros, dígalo ahora Israel:
124:2 A no haber estado Jehová por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres;
124:3 Vivos nos tragaran entónces: cuando se encendió su furor en nosotros:
124:4 Entónces las aguas inundaran sobre nosotros: el arroyo pasara sobre nuestra alma.
124:5 Entónces pasaran sobre nuestra alma las aguas soberbias.
124:6 Bendito Jehová que no nos dió por presa a sus dientes.
124:7 Nuestra alma, como ave, escapó del lazo de los cazadores: el lazo se quebró, y nosotros escapamos.
124:8 Nuestro socorro fué en el nombre de Jehová, que hizo el cielo y la tierra.

 

Canción de las gradas.
125:1 Los que confian en Jehová, son como el monte de Sión, que no deslizará: para siempre estará.
125:2 Jerusalem, montes al rededor de ella, y Jehová al rededor de su pueblo, desde ahora y para siempre.
125:3 Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; porque no extiendan los justos sus manos a la iniquidad.
125:4 Haz bien, o! Jehová, a los buenos, y a los rectos en sus corazones.
125:5 Y a los que se apartan tras sus perversidades, Jehová les llevará con los que obran iniquidad; y paz será sobre Israel.

 

Canción de las gradas.
126:1 Cuando Jehová hiciere tornar los cautivos de Sión, seremos como los que sueñan.
126:2 Entónces nuestra boca se henchirá de risa, y nuestra lengua de alabanza: entónces dirán entre los Gentiles: Grandes cosas ha hecho Jehová con estos.
126:3 Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros: seremos alegres.
126:4 Haz volver, o! Jehová, nuestros cautivos, como los arroyos en el austro.
126:5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijos segarán.
126:6 Irá yendo y llorando el que lleva la preciosa simiente: mas viniendo, vendrá con regocijo trayendo sus gavillas.

 

Canción de las gradas: para Salomón.
127:1 Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda.
127:2 Por demás os es el madrugar a levantaros, el veniros tarde a reposar, el comer pan de dolores: así dará a su amado el sueño.
127:3 He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto de vientre.
127:4 Como saetas en mano del valiente, así son los hijos de las juventudes.
127:5 Bienaventurado el varón que hinchió su aljaba de ellos: no será avergonzado, cuando hablare con los enemigos en la puerta.

 

Canción de las gradas.
128:1 Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos.
128:2 Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y bien habrás.
128:3 Tú mujer será coma la parra, que lleva fruto a los lados de tu casa: tus hijos, como plantas de olivas, al rededor de tu mesa.
128:4 He aquí que así será bendito el varón que teme a Jehová.
128:5 Bendígate Jehová desde Sión; y veas el bien de Jerusalem todos los dias de tu vida.
128:6 Y veas a los hijos de tus hijos, la paz sobre Israel.

 

Canción de las gradas.
129:1 Mucho me han angustiado desde mi juventud, dígalo ahora Israel;
129:2 Mucho me han angustiado desde mi juventud: mas no prevalecieron contra mí.
129:3 Sobre mis espaldas araron gañanes: hicieron luengos surcos:
129:4 Mas Jehová justo, cortó las coyundas de los impíos.
129:5 Serán avergonzados, y vueltos atrás, todos los que aborrecen a Sión.
129:6 Serán como la yerba de los tejados: que ántes que salga, se seca;
129:7 De la cual no hinchió su mano segador; ni su brazo el que hace gavillas.
129:8 Ni dijeron los que pasaron: Bendición de Jehová sea sobre vosotros: os bendecimos en nombre de Jehová.

 

Canción de las gradas.
130:1 De los profundos te llamo, o! Jehová.
130:2 Señor, oye mi voz. Sean tus orejas atentas a la voz de mi oración.
130:3 Jehová, si mirares a los pecados, Señor ¿quién persistirá?
130:4 Por lo cual hay perdón acerca de tí: para que seas temido.
130:5 Yo esperé a Jehová, mi alma esperó: a su palabra he esperado.
130:6 Mi alma esperó a Jehová, más que las guardas esperan a la mañana: las guardas a la mañana.
130:7 Espere Israel a Jehová, porque con Jehová está la misericordia; y abundante redención cerca de él.
130:8 Y él redimirá a Israel de todos sus pecados.

 

Canción de las gradas. De David.
131:1 Jehová, no se ensoberbeció mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron: ni anduve en grandezas, ni en cosas maravillosas más de lo que me pertenecia.
131:2 Si no puse, e hice callar mi alma, sea yo como el destetado de su madre, como el destetado, de mi vida.
131:3 Espera, o! Israel, a Jehová desde ahora y hasta siempre.

 

Canción de las gradas.
132:1 Acuérdate, o! Jehová, de David, de toda su aflicción:
132:2 Que juró a Jehová, prometió al fuerte de Jacob:
132:3 No entraré en la morada de mi casa: no subiré sobre el lecho de mi estrado:
132:4 No daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento,
132:5 Hasta que halle lugar para Jehová, moradas para el fuerte de Jacob.
132:6 He aquí, en Efrata oímos de ella: hallámosla en los campos del bosque.
132:7 Entrarémos en sus tiendas: encorvarnos hemos al estrado de sus piés.
132:8 Levántate, o! Jehová, a tu reposo, tú, y el arca de tu fortaleza.
132:9 Tus sacerdotes vistan justicia; y tus piadosos se regocijen.
132:10 Por amor de David tu siervo no vuelvas de tu ungido el rostro.
132:11 Juró Jehová verdad a David, no se apartará de ella: de fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.
132:12 Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré: sus hijos también se asentarán sobre tu trono para siempre.
132:13 Porque Jehová ha elegido a Sión: la codició por habitación para sí.
132:14 Este será mi reposo para siempre: aquí habitaré, porque la he codiciado.
132:15 A su mantenimiento daré bendición: sus pobres hartaré de pan.
132:16 Y a sus sacerdotes vestiré de salud; y sus piadosos exultarán de gozo.
132:17 Allí haré reverdecer el cuerno de David: yo he aparejado lámpara a mi ungido.
132:18 A sus enemigos vestiré de confusión; y sobre él florecerá su corona.

 

Canción de las gradas. De David.
133:1 ¡Mirád, cuán bueno, y cuán suave es habitar los hermanos también en uno!
133:2 Como el buen óleo sobre la cabeza, que desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende sobre el borde de sus vestiduras:
133:3 Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión. Porque allí envia Jehová bendición, y vida eterna.

 

Canción de las gradas.
134:1 Mirád, bendecíd a Jehová todos los siervos de Jehová, los que estáis en la casa de Jehová, en las noches:
134:2 Alzád vuestras manos al santuario, y bendecíd a Jehová.
134:3 Bendígate Jehová desde Sión, el que hizo los cielos y la tierra.

 

135:1 Aleluya. Alabád el nombre de Jehová, alabád siervos de Jehová.
135:2 Los que estáis en la casa de Jehová, en los patios de la casa de nuestros Dios.
135:3 Alabád a Jehová, porque es bueno Jehová: cantád salmos a su nombre, porque es suave.
135:4 Porque Jehová ha escogido a Jacob para sí, a Israel por su posesión.
135:5 Porque yo sé que Jehová es grande, y el Señor nuestro mayor que todos los dioses.
135:6 Todo lo que quiso Jehová, hizo en los cielos y en la tierra, en las mares, y en todos los abismos.
135:7 El que hace subir las nubes del cabo de la tierra: hizo los relámpagos para la lluvia; el que saca los vientos de sus tesoros.
135:8 El que hirió a los primogénitos de Egipto desde el hombre hasta la bestia.
135:9 Envió señales y prodigios en medio de tí, o! Egipto: en Faraón, y en todos sus siervos.
135:10 El que hirió a muchas naciones; y mató a reyes poderosos:
135:11 A Sejón rey Amorreo, y a Og rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán.
135:12 Y dió la tierra de ellos en heredad: en heredad a Israel su pueblo.
135:13 Jehová, tu nombre es eterno: Jehová, tu memoria para generación y generación.
135:14 Porque Jehová juzgará a su pueblo; y sobre sus siervos se arrepentirá.
135:15 Los ídolos de los Gentiles son plata y oro: obra de manos de hombre.
135:16 Tienen boca, y no hablan: tienen ojos y no ven.
135:17 Tienen orejas y no escuchan; tampoco hay espíritu en sus bocas.
135:18 Como ellos sean los que los hacen; y todos los que en ellos confian.
135:19 Casa de Israel bendecíd a Jehová: Casa de Aarón bendecíd a Jehová:
135:20 Casa de Leví bendecíd a Jehová: los que teméis a Jehová, bendecíd a Jehová.
135:21 Bendito Jehová de Sión, el que mora en Jerusalem. Aleluya.

 

136:1 Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
136:2 Alabád al Dios de dioses; porque para siempre es su misericordia.
136:3 Alabád al Señor de señores; porque para siempre es su misericordia.
136:4 Al que solo hace grandes maravillas; porque para siempre es su misericordia.
136:5 Al que hizo los cielos con entendimiento; porque para siempre es su misericordia.
136:6 Al que tendió la tierra sobre las aguas; porque para siempre es su misericordia.
136:7 Al que hizo los grandes luminares; porque para siempre es su misericordia.
136:8 El sol para que dominase en el día; porque para siempre es su misericordia.
136:9 La luna y las estrellas para que dominasen en la noche; porque para siempre es su misericordia.
136:10 Al que hirió a Egipto con sus primogénitos; porque para siempre es su misericordia.
136:11 Al que sacó a Israel de en medio de ellos; porque para siempre es su misericordia.
136:12 Con mano fuerte, y brazo extendido; porque para siempre es su misericordia.
136:13 Al que partió al mar Bermejo en partes; porque para siempre es su misericordia.
136:14 E hizo pasar a Israel por medio de él; porque para siempre es su misericordia.
136:15 Y sacudió a Faraón y a su ejército en el mar Bermejo; porque para siempre es su misericordia.
136:16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto; porque para siempre es su misericordia.
136:17 Al que hirió a grandes reyes; porque para siempre es su misericordia.
136:18 Y mató a reyes poderosos; porque para siempre es su misericordia.
136:19 A Sejón rey Amorreo; porque para siempre es su misericordia.
136:20 Y a Og rey de Basán; porque para siempre es su misericordia.
136:21 Y dió la tierra de ellos en heredad; porque para siempre es su misericordia.
136:22 En heredad a Israel su siervo; porque para siempre es su misericordia.
136:23 El que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros; porque para siempre es su misericordia.
136:24 Y nos rescató de nuestros enemigos; porque para siempre es su misericordia.
136:25 El que da mantenimiento a toda carne; porque para siempre es su misericordia.
136:26 Alabád al Dios de los cielos; porque para siempre es su misericordia.

 

137:1 Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentámos: también llorámos acordándonos de Sión.
137:2 Sobre los sauces que están en medio de ella colgamos nuestras arpas.
137:3 Cuando nos pedían allí, los que nos cautivaron, las palabras de la canción, colgadas nuestras arpas de alegría: Cantádnos de las canciones de Sión.
137:4 ¿Cómo cantaremos canción de Jehová en tierra de extraños?
137:5 Si me olvidare de tí, o! Jerusalem, mi diestra sea olvidada.
137:6 Mi lengua se pegue a mi paladar, si no me acordare de tí: si no hiciere subir a Jerusalem en el principio de mi alegría.
137:7 Acuérdate, o! Jehová, de los hijos de Edom en el día de Jerusalem; que decían: Descubríd, descubríd en ella hasta los cimientos.
137:8 Hija de Babilonia destruida, bienaventurado el que te pagará tu pago, que nos pagaste a nosotros.
137:9 Bienaventurado el que tomará, y estrellará tus niños contra las piedras.

 

Salmo de David.
138:1 Alabarte he con todo mi corazón: delante de los dioses te cantaré salmos.
138:2 Encorvarme he al templo de tu santidad, y alabaré tu nombre sobre tu misericordia y tu verdad; porque has hecho magnífico tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.
138:3 El día que te llamé, me respondiste, esforzásteme, y diste en mi alma fortaleza.
138:4 Confesarte han, o! Jehová, todos los reyes de la tierra; porque oyeron las palabras de tu boca.
138:5 Y cantarán en los caminos de Jehová: que la gloria de Jehová es grande.
138:6 Porque el alto Jehová mira al humilde, y al altivo conoce de léjos.
138:7 Si anduviere por medio de la angustia, me vivificarás: contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y tu diestra me salvará.
138:8 Jehová cumplirá por mí, Jehová, tu misericordia es para siempre; no dejarás la obra de tus manos.

 

139:1 Jehová, tú me has examinado, y conocido.
139:2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde léjos mis pensamientos.
139:3 Mi senda, y mi acostarme has rodeado; y todos mis caminos has conocido.
139:4 Porque aun no está la palabra en mi lengua, y, he aquí, Jehová, tú la supiste toda.
139:5 detrás y delante tú me formaste; y pusiste sobre mí tu mano.
139:6 Más maravillosa es la ciencia que mi capacidad: alta es, no puedo comprenderla.
139:7 ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿y a dónde huiré de delante de tí?
139:8 Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si hiciere mi estrado en el infierno, héte allí.
139:9 Si tomare las alas del alba, y habitare en el cabo de la mar,
139:10 Aun allí me guiará tu mano; y me trabará tu diestra.
139:11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán: aun la noche resplandecerá por causa de mí.
139:12 Aun las tinieblas no encubren nada de tí; y la noche resplandece como el día: las tinieblas son como la luz.
139:13 Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre.
139:14 Confesarte he, porque terribles y maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce en gran manera.
139:15 No fué encubierto mi cuerpo de tí, aunque yo fuí hecho en secreto: fué entretejido en los profundos de la tierra.
139:16 Mi imperfección vieron tus ojos; y en tu libro estaban todas aquellos cosas escritas, que fueron entónces formadas, sin faltar una de ellas.
139:17 Así que ¡cuán preciosos me son tus pensamientos, o! Dios! ¡Cuán multiplicadas son sus cuentas!
139:18 Si las cuento, multiplícanse más que la arena: despierto, y aun estoy contigo.
139:19 Si matases, o! Dios, al impío; y los varones de sangres se quitasen de mí;
139:20 Que te dicen blasfemias: ensoberbécense en vano tus enemigos.
139:21 ¿No tuve en odio, o! Jehová, a los que te aborrecieron? ¿y peleo contra tus enemigos?
139:22 De entero odio los aborrecí: túvelos por enemigos.
139:23 Examíname, o! Dios, y conoce mi corazón: pruébame, y conoce mis pensamientos.
139:24 Y vé si hay en mí camino de perversidad; y guíame en el camino del mundo eterno.

 

Al Vencedor: Salmo de David.
140:1 Escápame, o! Jehová, de hombre malo: de varón de iniquidades guárdame:
140:2 Que pensaron males en el corazón: cada día juntaron contiendas.
140:3 Aguzaron su lengua como la serpiente: veneno de áspid hay debajo de sus labios. Selah.
140:4 Guárdame, o! Jehová, de manos de impío, de varón de injurias guárdame: que han pensado de rempujar mis pasos.
140:5 Soberbios me han escondido lazo y cuerdas: han tendido red: en el lugar de la senda me han puesto lazos. Selah.
140:6 He dicho a Jehová: Dios mío eres tú: escucha, o! Jehová, la voz de mis ruegos.
140:7 Jehová, Señor, fortaleza de mi salud, cubre mi cabeza el día de las armas.
140:8 No des, o! Jehová, al impío sus deseos: no saques en efecto su pensamiento, y se ensoberbezcan. Selah.
140:9 La cabeza de los que me cercan, la perversidad de sus labios la cubra.
140:10 Caigan sobre ellos brasas: en el fuego les haga Dios caer: en profundos hoyos, de donde no salgan.
140:11 El varón de lengua no sea firme en la tierra: al varón de injuria caze el mal para rempujones.
140:12 Yo sé que hará Jehová el juicio del afligido, el juicio de los menesterosos.
140:13 Ciertamente los justos alabarán tu nombre: los rectos estarán en tu presencia.

 

Salmo de David.
141:1 Jehová, a tí he llamado, apresúrate a mí: escucha mi voz, cuando te llamare.
141:2 Sea enderezada mi oración delante de tí como un perfume: el don de mis manos como un presente de la tarde.
141:3 Pon, o! Jehová, guarda a mi boca: guarda la puerta de mis labios.
141:4 No inclines mi corazón a cosa mala: a hacer obras con impiedad con los varones que obran iniquidad; y no coma yo de sus delicias.
141:5 Hiérame el justo con misericordia, y repréndame; y aceite de cabeza no unte mi cabeza: porque aun también mi oración será contra sus males.
141:6 Sean derribados en lugares peñascosos sus jueces; y oigan mis palabras que son suaves.
141:7 Como quien parte e hiende leños en tierra, son esparcidos nuestros huesos a la boca de la sepultura:
141:8 Por tanto a tí, o! Jehová, Señor, miran mis ojos, en tí he confiado: no tengas en poco a mi alma.
141:9 Guárdame de las manos del lazo que me han tendido; y de los lazos de los que obran iniquidad.
141:10 Caigan los impíos a una en sus redes, mientras yo pasaré para siempre.

 

Masquil de David, cuando estaba en la cueva: Oración.
142:1 Con mi voz clamaré a Jehová: con mi voz pediré misericordia a Jehová.
142:2 Delante de él derramaré mi querella: delante de él denunciaré mi angustia.
142:3 Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tu conociste mi senda: en el camino en que andaba, me escondieron lazo.
142:4 Consideraba hacia mi mano derecha y miraba, y no había quien me conociese: no tuve refugio, no había quien volviese por mi vida.
142:5 Clamé a tí, o! Jehová; dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes.
142:6 Escucha mi clamor, que estoy afligido mucho: escápame de los que me persiguen; porque son más fuertes que yo.
142:7 Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre: conmigo se coronarán los justos, cuando me hubieres hecho bien.

 

Salmo de David.
143:1 Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos por tu verdad: respóndeme por tu justicia.
143:2 Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de tí ningún viviente.
143:3 Porque ha perseguido el enemigo mi alma: ha quebrantado a tierra mi vida: me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.
143:4 Y mi espíritu se angustió dentro de mí: me corazón se pasmó.
143:5 Acordéme de los dias antiguos: meditaba en todas tus obras: meditaba en las obras de tus manos.
143:6 Extendí mis manos a tí: mi alma, como la tierra sedienta, a tí. Selah.
143:7 Respóndeme presto, o! Jehová, que desmaya mi espíritu: no escondas de mí tu rostro, y sea semejante a los que descienden a la sepultura.
143:8 Házme oir por la mañana tu misericordia, porque en tí he confiado: házme saber el camino por donde ande, porque a tí he alzado mi alma.
143:9 Escápame de mis enemigos, o! Jehová: a tí me acojo.
143:10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Tu buen Espíritu me guie a tierra de rectitud.
143:11 Por tu nombre, o! Jehová, me vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de angustia.
143:12 Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, y destruirás todos los adversarios de mi alma; porque yo soy tu siervo.

 

Salmo de David.
144:1 Bendito Jehová mi roca, que enseña mis manos a la batalla, y mis dedos a la guerra.
144:2 Misericordia mía, y mi castillo: altura mía, y mi libertador: escudo mío en quien he confiado: el que allana mi pueblo delante de mí.
144:3 O! Jehová, ¿qué es el hombre, que te haces familiar a él? ¿el hijo del hombre, para que le estimes?
144:4 El hombre es semejante a la vanidad: sus dias son como la sombra que pasa.
144:5 O! Jehová, inclina tus cielos y desciende: toca los montes, y humeen.
144:6 Relampaguea relámpagos, y disípalos; envia tus saetas, y contúrbalos.
144:7 Envia tu mano desde lo alto: redímeme, y escápame de las muchas aguas: de la mano de los hijos extraños.
144:8 Cuya boca habla vanidad; y su diestra es diestra de mentira.
144:9 O! Dios, a tí cantaré canción nueva: con salterio, con decacordio cantaré a tí.
144:10 El que da salud a los reyes: el que redime a David su siervo de perniciosa espada.
144:11 Redímeme, y escápame de mano de los hijos extraños: cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira.
144:12 Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud: nuestras hijas como las esquinas labradas a manera del palacio:
144:13 Nuestros rincones llenos, proveidos de toda suerte de grano: nuestros ganados que paran a millares, y a diez millares en nuestras plazas.
144:14 Nuestros bueyes cargados de carnes, no haya portillo, ni quien salga, ni quien dé grita en nuestras calles.
144:15 Bienaventurado el pueblo que tiene esto: bienaventurado el pueblo, cuyo Dios es Jehová.

 

Alabanza de David.
145:1 Ensalzarte he, mi Dios y Rey; y bendeciré a tu nombre por el siglo y para siempre.
145:2 Cada día te bendeciré; y alabaré tu nombre por el siglo y para siempre.
145:3 Grande es Jehová, y digno de alabanza en gran manera; y su grandeza no puede ser comprendida.
145:4 Generación a generación enarará tus obras; y anunciarán tus valentías.
145:5 La hermosura de la gloria de tu magnificencia, y tus hechos maravillosos hablaré.
145:6 Y la terribilidad de tus valentías dirán; y tu grandeza recontaré.
145:7 La memoria de la muchedumbre de tu bondad rebosarán; y tu justicia cantarán.
145:8 Clemente y misericordioso es Jehová: luengo de iras, y grande en misericordia.
145:9 Bueno es Jehová para con todos; y sus misericordias, sobre todas sus obras.
145:10 Alábente, o! Jehová, todas tus obras; y tus misericordiosos te bendigan.
145:11 La gloria de tu reino digan; y hablen de tu fortaleza:
145:12 Para notificar a los hijos de Adam sus valentías; y la gloria de la magnificencia de su reino.
145:13 Tu reino es reino de todos los siglos; y tu señorío en toda generación y generación.
145:14 Sostiene Jehová a todos los que caen; y levanta a todos los oprimidos.
145:15 Los ojos de todas las cosas esperan a tí; y tú les das su comida en su tiempo.
145:16 Abres tu mano, y hartas de voluntad a todo viviente.
145:17 Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras.
145:18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan: a todos los que le invocan con verdad.
145:19 La voluntad de los que le temen, hará; y su clamor oirá, y los salvará.
145:20 Jehová guarda a todos los que le aman; y a todos los impíos destruirá.
145:21 La alabanza de Jehová hablará mi boca; y bendiga toda carne su santo nombre, por el siglo y para siempre.

 

146:1 Aleluya. Alaba, o! alma mía, a Jehová.
146:2 Alabaré a Jehová en mi vida: diré salmos a mi Dios mientras viviere.
146:3 No confieis en los príncipes, ni en hijo de hombre; porque no hay en él salud.
146:4 Saldrá su espíritu, volverse ha el hombre en su tierra: en aquel día perecerán sus pensamientos.
146:5 Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob: cuya esperanza es en Jehová su Dios.
146:6 El que hizo los cielos y la tierra: la mar, y todo lo que en ello está: el que guarda verdad para siempre:
146:7 El que hace derecho a las agraviados, el que da pan a los hambrientos: Jehová el que suelta a los aprisionados:
146:8 Jehová es el que abre los ojos a los ciegos: Jehová el que ama a los justos:
146:9 Jehová el que guarda a los extranjeros: al huérfano y a la viuda levanta; y el camino de los impíos trastorna.
146:10 Reinará Jehová para siempre: tu Dios, o! Sión, por generación y generación. Aleluya.

 

147:1 Alabád a Jehová; porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza.
147:2 El que edifica a Jerusalem, Jehová: los echados de Israel recogerá.
147:3 El que sana a los quebrantados de corazón; y el que liga sus dolores.
147:4 El que cuenta el número de las estrellas, y a todas ellas llama por sus nombres.
147:5 Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y de su entendimiento no hay número.
147:6 El que ensalza a los humildes, Jehová: el que humilla a los impíos hasta la tierra.
147:7 Cantád a Jehová con alabanza: cantád a nuestro Dios con arpa.
147:8 El que cubre los cielos de nubes; el que apareja la lluvia para la tierra: el que hace a los montes producir yerba.
147:9 El que da a la bestia su mantenimiento: a los hijos de los cuervos que claman a él.
147:10 No toma contentamiento en la fortaleza del caballo: ni se deleita con las piernas del varón.
147:11 Ama Jehová a los que le temen: a los que esperan en su misericordia.
147:12 Alaba, Jerusalem, a Jehová: alaba, Sión, a tu Dios.
147:13 Porque fortificó los cerrojos de tus puertas: bendijo a tus hijos dentro de tí.
147:14 El que pone por tu término la paz; y de grosura de trigo te hará hartar.
147:15 El que envia su palabra a la tierra; y muy presto corre su palabra.
147:16 El que da la nieve como lana: derrama la helada como ceniza.
147:17 El que echa su hielo como en pedazos; ¿delante de su frio quién estará?
147:18 Enviará su palabra, y desleirlos ha: soplará su viento, gotearán las aguas.
147:19 El que denuncia sus palabras a Jacob, sus estatutos y sus juicios a Israel.
147:20 No ha hecho esto con toda nación; y sus juicios no los conocieron. Aleluya.

 

148:1 Aleluya. Alabád a Jehová desde los cielos: alabádle en las alturas.
148:2 Alabádle todos sus ángeles: alabádle todos sus ejércitos.
148:3 Alabádle el sol y la luna: alabádle todas las estrellas de luz.
148:4 Alabádle los cielos de los cielos; y las aguas que están sobre los cielos.
148:5 Alaben el nombre de Jehová; porque él mandó, y fueron creadas.
148:6 Y las hizo ser para siempre, por el siglo: púsoles ley que no será quebrantada.
148:7 Alabád a Jehová, de la tierra, los dragones y todos los abismos.
148:8 El fuego, y el granizo; la nieve y el vapor: el viento de tempestad que hace su palabra:
148:9 Los montes, y todos los collados: el árbol de fruto, y todos los cedros:
148:10 La bestia, y todo animal: lo que va arrastrando, y el ave de alas.
148:11 Los reyes de la tierra, y todos los pueblos: los príncipes, y todos los jueces de la tierra.
148:12 Los mancebos, y también las doncellas: los viejos con los mozos.
148:13 Alaben el nombre de Jehová; porque su nombre de él solo es ensalzado: su gloria es sobre tierra y cielos.
148:14 El ensalzó el cuerno de su pueblo: alábenle todos sus misericordiosos: los hijos de Israel, el pueblo a él cercano. Aleluya.

 

149:1 Aleluya. Cantád a Jehová canción nueva: su alabanza sea en la congregación de los misericordiosos.
149:2 Alégrese Israel con su hacedor: los hijos de Sión se regocijen con su Rey.
149:3 Alaben su nombre con corro: con adufe y arpa canten a él.
149:4 Porque Jehová toma contentamiento con su pueblo: hermoseará a los humildes con salud.
149:5 Regocijarse han los piadosos con gloria: cantarán sobre sus camas.
149:6 Ensalzamientos de Dios estarán en sus gargantas; y espadas de dos filos en sus manos:
149:7 Para hacer venganza de los Gentiles: castigos en los pueblos.
149:8 Para aprisionar a sus reyes en grillos; y a sus nobles en cadenas de hierro.
149:9 Para hacer en ellos el juicio escrito: esta será la gloria de todos sus piadosos. Aleluya.

 

150:1 Aleluya. Alabád a Dios en su santuario: alabádle en el extendimiento de su fortaleza.
150:2 Alabádle en sus valentías: alabádle conforme a la muchedumbre de su grandeza.
150:3 Alabádle a son de bocina: alabádle con salterio y arpa.
150:4 Alabádle con adufe y flauta: alabádle con cuerdas y órgano.
150:5 Alabádle con címbalos resonantes: alabádle con címbalos de jubilación.
150:6 Todo espíritu alabe a Jehová. Aleluya.

 

índice de biblia

Libros del Tiempo Final - Página de Inicio


 

[sistema universal de adoracion forzada] [la gran controversia]
[
la Virgen María - ¿está muerta o viva?] [buscando la paz interior]
[
el deseado de todos los siglos] [¿A Cuál Adoramos?]
[
biblia santa - RVG] [1865 Reina Valera Biblia Santa]
 

Es difícilmente posible captar toda la iniquidad y
maldad en este mundo sin leer el libro
Las Dos Babylonias

 

direcciones recomendadas a la sección inglesa de esta pagina web

Trinity - Unbiblical Philosophy?

[Cosmic Conflict]  [Universal System of forced Worship]  [Principles and Doctrines]
[
the other Godhead] [Health Care without Prescription Drugs] [finding Peace within]
[
godhead of nicea]  [is the Virgin Mary dead or alive]  [invitation to Bible Studies]
[
High Points of the New Age] [Love & Passion of Christ] [New Age Adventures]
[
is there Death after Life] [Healthful Living] [early Writings of  Ellen G. White]
[
True Protestantism is dying because?] [Truth and Spiritual Knowledge]
[
New Age Bible Versions] [What happened 508 CE?]
[
bibles with less about Jesus]
[
global power elite]
 

English:
Is the Virgin Mary dead or alive?
For your free copy of this booklet
click here.
 
Español:
La Virgen María - ¿Está Muerta o Viva?
Sólo para leer - ninguna copia impresa disponible más.
 
Français:
La Vierge Marie, est-elle Morte ou Vivante?
Pour votre copie libre de ce livret
clic ici.
 
Deutsch:
Ist die Jungfrau Maria tot oder lebt Sie?
Die Bibel sagt die Warheit,
klick hier.


apoye este sitio web:

PayPal opcional: