Salmos 1-89  RVG


Reina Valera - RVG


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Salmos - 86
Salmos - 87
Salmos - 88
Salmos - 89
Salmos - 90

 

1:1  Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
1:2  antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.
1:3  Y será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.
1:4  No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento.
1:5  Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos.
1:6  Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá.

 

2:1  ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad?
2:2  Se levantan los reyes de la tierra, y los príncipes consultan unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo:
2:3  Rompamos sus coyundas, y echemos de nosotros sus cuerdas.
2:4  El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos.
2:5  Entonces hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira.
2:6  Mas yo he puesto mi Rey sobre Sión, mi santo monte.
2:7  Yo publicaré el decreto: Jehová me ha dicho: Mi Hijo eres tú; yo te engendré hoy.
2:8  Pídeme, y te daré por heredad las naciones, y por posesión tuya los confines de la tierra.
2:9  Los quebrantarás con vara de hierro; como vaso de alfarero los desmenuzarás.
2:10 Y ahora, reyes, entended: Admitid corrección, jueces de la tierra.
2:11 Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor.
2:12 Besad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino, cuando se encendiere un poco su furor. Bienaventurados todos los que en Él confían.

 

Salmo de David, cuando huía de adelante de Absalón su hijo
3:1  ¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis enemigos! Muchos se levantan contra mí.
3:2  Muchos dicen de mi vida: No hay para él salvación en Dios. (Selah)
3:3  Pero tú, oh Jehová, eres escudo alrededor de mí, mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
3:4  Con mi voz clamé a Jehová, y Él me respondió desde su monte santo. (Selah)
3:5  Yo me acosté, y dormí, y desperté; porque Jehová me sostuvo.
3:6  No temeré de diez millares de pueblos, que pusieren sitio contra mí.
3:7  Levántate, oh Jehová; sálvame, oh Dios mío; porque tú heriste a todos mis enemigos en la quijada; los dientes de los malos quebrantaste.
3:8  De Jehová es la salvación: Sobre tu pueblo es tu bendición. (Selah)

 

Al Músico principal: sobre Neginot: Salmo de David
4:1  Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia; estando en angustia, tú me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración.
4:2  Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia? ¿Hasta cuándo amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah)
4:3  Sabed, pues, que Jehová hizo apartar al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a Él clamare.
4:4  Temblad, y no pequéis: Meditad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y callad. (Selah)
4:5  Ofreced sacrificios de justicia, y confiad en Jehová.
4:6  Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.
4:7  Tú diste alegría a mi corazón, más que la de ellos en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto.
4:8  En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces estar confiado.

 

Al Músico principal: sobre Nehilot: Salmo de David
5:1  Escucha, oh Jehová, mis palabras; considera mi meditación.
5:2  Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré.
5:3  Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana presentaré mi oración delante de ti, y esperaré.
5:4  Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti.
5:5  Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que obran iniquidad.
5:6  Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová.
5:7  Y yo por la multitud de tu misericordia entraré en tu casa; y adoraré hacia tu santo templo en tu temor.
5:8  Guíame, Jehová, en tu justicia a causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino.
5:9  Porque en su boca no hay rectitud; sus entrañas son perversidad; sepulcro abierto es su garganta; con su lengua lisonjean.
5:10 Destrúyelos, oh Dios; caigan por sus propios consejos; por la multitud de sus transgresiones échalos fuera, porque se rebelaron contra ti.
5:11 Pero alégrense todos los que en ti confían; para siempre den voces de júbilo, porque tú los defiendes: En ti se regocijen los que aman tu nombre.
5:12 Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; lo rodearás de benevolencia como con un escudo.

 

Al Músico principal: en Neginot sobre Seminit: Salmo de David
6:1  Oh Jehová, no me reprendas en tu furor, ni me castigues con tu ira.
6:2  Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado; sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos.
6:3  Mi alma asimismo está muy turbada: y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
6:4  Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia.
6:5  Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el sepulcro, ¿quién te alabará?
6:6  Me he consumido a fuerza de gemir; todas las noches inundo de llanto mi cama, riego mi lecho con mis lágrimas.
6:7  Mis ojos están consumidos de sufrir; se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.
6:8  Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.
6:9  Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración.
6:10 Sean avergonzados y muy aterrados todos mis enemigos; que se vuelvan y súbitamente sean avergonzados.

 

Sigaión de David, que cantó a Jehová sobre las palabras de Cus, hijo de Benjamín.
7:1  Jehová Dios mío, en ti he confiado: Sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame;
7:2  no sea que arrebaten mi alma, cual león, despedazándola, sin que haya quien libre.
7:3  Jehová Dios mío, si yo he hecho esto, si hay en mis manos iniquidad;
7:4  si di mal pago al que estaba en paz conmigo (Hasta he libertado al que sin causa era mi enemigo),
7:5  persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; y pise en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo. (Selah)
7:6  Levántate, oh Jehová, en tu ira; levántate a causa de la furia de mis angustiadores, y despierta en favor mío el juicio que mandaste.
7:7  Y te rodeará congregación de pueblos; por amor a ellos vuelve a levantarte en alto.
7:8  Jehová juzgará a los pueblos: Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia y conforme a mi integridad.
7:9  Termine ahora la maldad de los impíos, pero establece tú al justo; pues el Dios justo prueba la mente y el corazón.
7:10 Mi defensa está en Dios, que salva a los rectos de corazón.
7:11 Dios es el que juzga al justo; y Dios está airado todos los días contra el impío.
7:12 Si no se convierte, Él afilará su espada: Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.
7:13 Asimismo ha aparejado para él armas de muerte; ha labrado sus saetas para los que persiguen.
7:14 He aquí, el impío ha gestado iniquidad; concibió maldad, y dio a luz engaño.
7:15 Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; y en el hoyo que hizo caerá.
7:16 Su maldad se volverá sobre su cabeza, y su agravio caerá sobre su propia coronilla.
7:17 Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.

 

Al Músico principal: sobre Gitit: Salmo de David
8:1  Oh Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra, que has puesto tu gloria sobre los cielos!
8:2  De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer cesar al enemigo, y al vengativo.
8:3  Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste:
8:4  Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?
8:5  Le has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra.
8:6  Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies;
8:7  ovejas, y bueyes, todo ello; y asimismo las bestias del campo,
8:8  las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar.
8:9  Oh Jehová, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

 

Al Músico principal: sobre Mutlaben: Salmo de David
9:1  Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas.
9:2  Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo;
9:3  mis enemigos volvieron atrás; caerán y perecerán delante de ti.
9:4  Porque has sostenido mi juicio y mi causa; te sentaste en el trono juzgando con justicia.
9:5  Reprendiste naciones, destruiste al malo, raíste el nombre de ellos eternamente y para siempre.
9:6  Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos, y las ciudades que derribaste; su memoria pereció con ellas.
9:7  Mas Jehová permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para juicio.
9:8  Y Él juzgará el mundo con justicia; y juzgará a los pueblos con rectitud.
9:9  Jehová será refugio al oprimido, refugio en los tiempos de angustia.
9:10 En ti confiarán los que conocen tu nombre; por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.
9:11 Cantad a Jehová, que habita en Sión; proclamad entre los pueblos sus obras.
9:12 Cuando demandó la sangre, se acordó de ellos; no se olvidó del clamor de los pobres.
9:13 Ten misericordia de mí, oh Jehová; mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte;
9:14 Para que cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce en tu salvación.
9:15 Se hundieron las naciones en la fosa que hicieron; en la red que escondieron fue atrapado su pie.
9:16 Jehová es conocido por el juicio que hizo; en la obra de sus propias manos fue enlazado el malo. (Higaion. Selah)
9:17 Los malos serán trasladados al infierno, y todas las gentes que se olvidan de Dios.
9:18 Porque no para siempre será olvidado el pobre; ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.
9:19 Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las gentes delante de ti.
9:20 Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las gentes que no son sino hombres. (Selah)

 

10:1 ¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?
10:2 Con arrogancia el malo persigue al pobre; sean atrapados en los artificios que han ideado.
10:3 Porque el malo se jacta del deseo de su corazón, y bendice al codicioso al cual aborrece Jehová.
10:4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos.
10:5 Sus caminos son torcidos en todo tiempo; tus juicios los tiene muy lejos de su vista, y desprecia a todos sus enemigos.
10:6 Dice en su corazón: No seré movido: Nunca me alcanzará el infortunio.
10:7 Su boca está llena de maldición, de engaño y de fraude; debajo de su lengua hay vejación y maldad.
10:8 Se sienta al acecho en las aldeas; en los escondrijos mata al inocente; sus ojos están acechando al pobre.
10:9 Acecha en oculto, como el león desde su cueva; acecha para arrebatar al pobre; arrebata al pobre trayéndolo a su red.
10:10  Se encoge, se agacha, y caen en sus garras muchos desdichados.
10:11  Dice en su corazón: Dios ha olvidado, ha encubierto su rostro; nunca lo verá.
10:12  Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano, no te olvides de los pobres.
10:13  ¿Por qué irrita el malo a Dios? En su corazón ha dicho: Tú no lo inquirirás.
10:14  Tú lo has visto; porque tú miras la maldad y la vejación, para cobrar venganza con tu mano: En ti se refugia el pobre, tú eres el amparo del huérfano.
10:15  Quiebra tú el brazo del impío y del maligno; persigue su maldad hasta que no halles ninguna.
10:16  Jehová es Rey eternamente y para siempre; de su tierra han perecido las naciones.
10:17  El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído;
10:18  Para juzgar al huérfano y al oprimido, a fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra.

 

Al Músico principal: Salmo de David
11:1 En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma: Escapa al monte cual ave?
11:2 Porque he aquí, los malos tensan el arco, preparan sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón.
11:3 Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué podrá hacer el justo?
11:4 Jehová está en su santo templo: El trono de Jehová está en el cielo: Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.
11:5 Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece.
11:6 Sobre los malos lloverá lazos; fuego, azufre y terrible tempestad; ésta será la porción del cáliz de ellos.
11:7 Porque el justo Jehová ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro.

 

Al Músico principal: sobre Seminit: Salmo de David
12:1 Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres.
12:2 Mentira habla cada uno con su prójimo; Hablan con labios lisonjeros y con doblez de corazón.
12:3 Destruirá Jehová todos los labios lisonjeros, la lengua que habla soberbias,
12:4 que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor sobre nosotros?
12:5 Por la opresión de los pobres, por el gemido de los necesitados, ahora me levantaré, dice Jehová; los pondré a salvo del que contra ellos se engríe.
12:6 Las palabras de Jehová son palabras puras; como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces.
12:7 Tú, Jehová, las guardarás; las preservarás de esta generación para siempre.
12:8 Asediando andan los malos, cuando son exaltados los más viles de los hijos de los hombres.

 

Al Músico principal: Salmo de David
13:1 ¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
13:2 ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?
13:3 Mira, óyeme, Jehová Dios mío; alumbra mis ojos, para que no duerma en muerte;
13:4 para que no diga mi enemigo: Lo he vencido: Mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare;
13:5 mas yo en tu misericordia he confiado; se alegrará mi corazón en tu salvación.
13:6 Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien.

 

Al Músico principal: Salmo de David
14:1 Dijo el necio en su corazón: No hay Dios. Se corrompieron, hicieron obras abominables; no hay quien haga el bien.
14:2 Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido, que buscara a Dios.
14:3 Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.
14:4 ¿No tendrán conocimiento todos los obradores de iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, y a Jehová no invocan?
14:5 Allí temblaron de espanto; porque Dios está con la generación de los justos.
14:6 El consejo del pobre habéis escarnecido, pero Jehová es su refugio.
14:7 ¡Oh que de Sión viniese la salvación de Israel! Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

 

Salmo de David
15:1 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en tu santo monte?
15:2 El que anda en integridad y obra justicia, y habla verdad en su corazón.
15:3 El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche contra su prójimo
15:4 Aquel a cuyos ojos es menospreciado el vil; mas honra a los que temen a Jehová; el que aun jurando en daño suyo, no cambia;
15:5 quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, jamás será removido.

 

Mictam de David
16:1 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.
16:2 Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; mi bien a ti no aprovecha;
16:3 sino a los santos que están en la tierra, y a los íntegros, en quienes está toda mi complacencia.
16:4 Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, ni en mis labios tomaré sus nombres.
16:5 Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa. Tú sustentas mi suerte.
16:6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado.
16:7 Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseñan mis riñones.
16:8 A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra no seré conmovido.
16:9 Por tanto, mi corazón se alegra, y se goza mi gloria; también mi carne reposará segura.
16:10  Porque no dejarás mi alma en el infierno; ni permitirás que tu Santo vea corrupción.
16:11  Me mostrarás la senda de la vida: Plenitud de gozo hay en tu presencia; delicias en tu diestra para siempre.

 

Oración de David
17:1 Oye, oh Jehová, justicia; está atento a mi clamor; escucha mi oración hecha de labios sin engaño.
17:2 De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud.
17:3 Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba, y nada hallaste; me he propuesto que mi boca no ha de propasarse.
17:4 En cuanto a las obras de los hombres, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas de los violentos.
17:5 Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen.
17:6 Yo te he invocado, porque tú me oirás, oh Dios: Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.
17:7 Muestra tus maravillosas misericordias, tú que con tu diestra salvas a los que en ti confían de los que se levantan contra ellos.
17:8 Guárdame como a la niña de tu ojo, escóndeme bajo la sombra de tus alas,
17:9 de la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos mortales que me rodean.
17:10  Encerrados están con su grosura; con su boca hablan soberbiamente.
17:11  Ahora han cercado nuestros pasos; tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra.
17:12  Como el león que desea hacer presa, y como el leoncillo acechando en su escondite.
17:13  Levántate, oh Jehová; sal a su encuentro, póstrale; libra mi alma del malo con tu espada;
17:14  De los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres del mundo, que tienen su porción en esta vida, y cuyo vientre llenas de tu tesoro; sacian a sus hijos, y dejan el resto a sus pequeños.
17:15  En cuanto a mí, yo en justicia veré tu rostro; quedaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.

 

Al Músico principal: Salmo de David, siervo de Jehová, el cual dijo a Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo:
18:1 Te amaré, oh Jehová, fortaleza mía.
18:2 Jehová es mi Roca, mi castillo y mi libertador; mi Dios, mi fortaleza, en Él confiaré; mi escudo, el cuerno de mi salvación, y mi refugio.
18:3 Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.
18:4 Me rodearon los dolores de la muerte, y torrentes de hombres perversos me atemorizaron.
18:5 Dolores del infierno me rodearon, me previnieron lazos de muerte.
18:6 En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios: Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de Él, a sus oídos.
18:7 La tierra se estremeció y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó Él.
18:8 Humo subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor; carbones fueron por Él encendidos.
18:9 Inclinó los cielos, y descendió; y densa oscuridad había debajo de sus pies.
18:10  Y cabalgó sobre un querubín, y voló: Voló sobre las alas del viento.
18:11  Hizo de las tinieblas su escondedero, su pabellón en derredor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos.
18:12  Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron; granizo y carbones encendidos.
18:13  Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz; granizo y carbones encendidos.
18:14  Envió sus saetas, y los dispersó; lanzó relámpagos, y los destruyó.
18:15  Entonces aparecieron los senderos de las aguas, y se descubrieron los cimientos del mundo, a tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del aliento de tu nariz.
18:16  Envió desde lo alto; me tomó, me sacó de las muchas aguas.
18:17  Me libró de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, pues ellos eran más fuertes que yo.
18:18  Me asaltaron en el día de mi quebranto; pero Jehová fue mi apoyo.
18:19  Él me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí.
18:20  Jehová me pagó conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.
18:21  Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios.
18:22  Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no eché de mí sus estatutos.
18:23  Y fui íntegro para con Él, y me guardé de mi maldad.
18:24  Por tanto Jehová me pagó conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos.
18:25  Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro.
18:26  Limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso.
18:27  Y tú salvarás al pueblo afligido, y humillarás los ojos altivos.
18:28  Tú, pues, encenderás mi lámpara: Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas.
18:29  Pues por ti he desbaratado ejércitos; y por mi Dios he saltado sobre muros.
18:30  En cuanto a Dios, perfecto es su camino: La palabra de Jehová es acrisolada: Es escudo a todos los que en Él esperan.
18:31  Porque ¿quién es Dios fuera de Jehová? ¿Y qué roca hay aparte de nuestro Dios?
18:32  Dios es el que me ciñe de poder, y hace perfecto mi camino;
18:33  quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas;
18:34  Él adiestra mis manos para la batalla, y el arco de bronce será quebrado por mis brazos.
18:35  Me diste asimismo el escudo de tu salvación, y tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido.
18:36  Ensanchaste mis pasos debajo de mí, para que mis pies no resbalasen.
18:37  Perseguí a mis enemigos, y los alcancé, y no volví hasta acabarlos.
18:38  Los herí, de modo que no pudieron levantarse; cayeron debajo de mis pies.
18:39  Pues me ceñiste de fuerza para la pelea; has sometido bajo mis pies a los que se levantaron contra mí.
18:40  Y me has dado la cerviz de mis enemigos, para que yo destruya a los que me aborrecen.
18:41  Clamaron, y no hubo quien los salvase; aun a Jehová, pero Él no les respondió.
18:42  Y los molí como polvo delante del viento; los eché fuera como lodo de las calles.
18:43  Me libraste de las contiendas del pueblo; me pusiste por cabeza de gentes; pueblo que yo no conocía, me servirá.
18:44  Así que hubieren oído de mí, me obedecerán; los hijos de extraños se someterán a mí;
18:45  Los extraños se debilitarán, saldrán temblando de sus escondrijos.
18:46  Viva Jehová, y bendita sea mi Roca; y enaltecido sea el Dios de mi salvación:
18:47  Es Dios quién por mí cobra venganza, y sujeta pueblos debajo de mí.
18:48  El que me libra de mis enemigos: Tú me enalteciste sobre los que se levantan contra mí; me has librado del hombre violento.
18:49  Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh Jehová, y cantaré salmos a tu nombre.
18:50  Grandes triunfos da a su rey, y hace misericordia a su ungido, a David y a su simiente, para siempre.

 

Al Músico principal: Salmo de David
19:1 Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
19:2 Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría.
19:3 No hay habla, ni lenguaje, donde su voz no sea oída.
19:4 Por toda la tierra salió su hilo, y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.
19:5 Y éste, como un novio que sale de su tálamo, se alegra cual gigante para correr el camino.
19:6 De un extremo de los cielos es su salida, y su giro hasta el término de ellos; y nada hay que se esconda de su calor.
19:7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová, es fiel, que hace sabio al sencillo.
19:8 Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová, es puro, que alumbra los ojos.
19:9 El temor de Jehová, es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos.
19:10  Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que la miel, y la que destila del panal.
19:11  Tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón.
19:12  ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.
19:13  Detén asimismo a tu siervo de pecados de soberbia; que no se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran transgresión.
19:14  Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, Roca mía, y Redentor mío.

 

Al Músico principal: Salmo de David
20:1   Jehová te oiga en el día de la angustia; El nombre del Dios de Jacob te defienda.
20:2   Te envíe ayuda desde el santuario, y desde Sión te sostenga.
20:3   Haga memoria de todas tus ofrendas, y acepte tu holocausto. (Selah)
20:4   Te dé conforme al deseo de tu corazón, y cumpla todo tu consejo.
20:5   Nosotros nos alegraremos en tu salvación, y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios; conceda Jehová todas tus peticiones.
20:6   Ahora entiendo que Jehová guarda a su ungido; lo oirá desde su santo cielo, con la fuerza salvadora de su diestra.
20:7   Éstos confían en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.
20:8   Ellos se doblegaron y cayeron; mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie.
20:9   Salva, Jehová; que el Rey nos oiga el día que lo invoquemos.

 

Al Músico principal: Salmo de David
21:1 Se alegrará el rey en tu fortaleza, oh Jehová; y en tu salvación se gozará mucho.
21:2 El deseo de su corazón le has concedido, y no le has negado la petición de sus labios. (Selah)
21:3 Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien; corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.
21:4 Vida te demandó, y le diste largura de días eternamente y para siempre.
21:5 Grande es su gloria en tu salvación; honra y majestad has puesto sobre él.
21:6 Porque lo has bendecido para siempre; lo llenaste de alegría con tu rostro.
21:7 Por cuanto el rey confía en Jehová, y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.
21:8 Alcanzará tu mano a todos tus enemigos; tu diestra alcanzará a los que te aborrecen.
21:9 Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira: Jehová los deshará en su furor, y fuego los consumirá.
21:10  Su fruto destruirás de la tierra, y su simiente de entre los hijos de los hombres.
21:11  Porque intentaron el mal contra ti; fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán.
21:12  Pues tú los pondrás en fuga, cuando aprestares en tus cuerdas las saetas contra sus rostros.
21:13  Engrandécete, oh Jehová, con tu poder: Cantaremos y alabaremos tu poderío.

 

Al Músico principal, sobre Ajelet-sahar. Salmo de David
22:1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?
22:2 Dios mío, clamo de día, y no me escuchas; y de noche, y no hay para mí sosiego.
22:3 Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
22:4 En ti esperaron nuestros padres: Esperaron, y tú los libraste.
22:5 Clamaron a ti, y fueron librados; confiaron en ti, y no fueron avergonzados.
22:6 Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
22:7 Todos los que me ven, se burlan de mí; estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
22:8 Confió en Jehová, líbrele Él; sálvele, puesto que en Él se complacía.
22:9 Pero tú eres el que me sacó del vientre; Me hiciste estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.
22:10  Sobre ti fui echado desde la matriz; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
22:11  No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.
22:12  Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado.
22:13  Abrieron sobre mí su boca, como león rapaz y rugiente.
22:14  Estoy derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron: Mi corazón es como cera, derretido en medio de mis entrañas.
22:15  Se secó como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.
22:16  Porque perros me han rodeado, me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies.
22:17  Contar puedo todos mis huesos; ellos me miran, y me observan.
22:18  Repartieron entre sí mi vestidura, y sobre mi ropa echaron suertes.
22:19  Mas tú, oh Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme.
22:20  Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi vida.
22:21  Sálvame de la boca del león, porque tú me has escuchado de los cuernos de los unicornios.
22:22  Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.
22:23  Los que teméis a Jehová, alabadle; glorificadle, simiente toda de Jacob; y temedle, vosotros, simiente toda de Israel.
22:24  Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó a Él, le oyó.
22:25  De ti será mi alabanza en la gran congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen.
22:26  Comerán los pobres, y serán saciados: Alabarán a Jehová los que le buscan: Vivirá vuestro corazón para siempre.
22:27  Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los términos de la tierra; y adorarán delante de ti todas las familias de las naciones.
22:28  Porque de Jehová es el reino; y Él señorea sobre las naciones.
22:29  Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; se postrarán delante de Él todos los que descienden al polvo, si bien ninguno puede conservar la vida de su propia alma.
22:30  La posteridad le servirá; Esto será contado de Jehová por una generación.
22:31  Vendrán, y anunciarán su justicia a un pueblo que ha de nacer, le dirán que Él hizo esto.

 

Salmo de David
23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
23:2 En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.
23:3 Restaurará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
23:5 Aderezas mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa de Jehová moraré por largos días.

 

Salmo de David
24:1 De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo y los que en él habitan.
24:2 Porque Él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos.
24:3 ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?
24:4 El limpio de manos, y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a la vanidad, ni jurado con engaño.
24:5 Él recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de su salvación.
24:6 Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Jacob. (Selah)
24:7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
24:8 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.
24:9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
24:10  ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, Él es el Rey de gloria. (Selah)

 

Salmo de David
25:1 A ti, oh Jehová, levantaré mi alma.
25:2 Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.
25:3 Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
25:4 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas.
25:5 Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día.
25:6 Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas.
25:7 De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová.
25:8 Bueno y recto es Jehová; por tanto, Él enseñará a los pecadores el camino.
25:9 Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera.
25:10  Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.
25:11  Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande.
25:12  ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger.
25:13  Su alma reposará en bienestar, y su simiente heredará la tierra.
25:14  El secreto de Jehová es para los que le temen; y a ellos hará conocer su pacto.
25:15  Mis ojos están siempre hacia Jehová; porque Él sacará mis pies de la red.
25:16  Mírame, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido.
25:17  Las angustias de mi corazón se han aumentado; sácame de mis congojas.
25:18  Mira mi aflicción y mi trabajo; y perdona todos mis pecados.
25:19  Mira mis enemigos, que se han multiplicado, y con odio violento me aborrecen.
25:20  Guarda mi alma, y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti confié.
25:21  Integridad y rectitud me guarden; porque en ti he esperado.
25:22  Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.

 

Salmo de David
26:1 Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; he confiado asimismo en Jehová, no vacilaré.
26:2 Examíname, oh Jehová, y pruébame; purifica mi conciencia y mi corazón.
26:3 Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y camino en tu verdad.
26:4 No me he sentado con hombres falsos, ni entraré con los hipócritas.
26:5 He aborrecido la reunión de los malignos, y no me sentaré con los impíos.
26:6 Lavaré en inocencia mis manos, y andaré alrededor de tu altar, oh Jehová:
26:7 Para proclamar con voz de acción de gracias, y contar todas tus maravillas.
26:8 Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar donde tu gloria habita.
26:9 No juntes con los pecadores mi alma, ni mi vida con hombres sanguinarios:
26:10  En cuyas manos está el mal, y su diestra está llena de sobornos.
26:11  Mas yo andaré en mi integridad: Redímeme, y ten misericordia de mí.
26:12  Mi pie ha estado en rectitud; en las congregaciones bendeciré a Jehová.

 

Salmo de David
27:1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
27:2 Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
27:3 Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón: Aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado.
27:4 Una cosa he demandado de Jehová, ésta buscaré: Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
27:5 Porque Él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su pabellón; me pondrá en alto sobre una roca.
27:6 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean; y yo ofreceré en su tabernáculo sacrificios de júbilo: Cantaré y entonaré salmos a Jehová.
27:7 Oye, oh Jehová, mi voz cuando a ti clamo; y ten misericordia de mí, respóndeme.
27:8 Tú has dicho: Buscad mi rostro. Mi corazón dice de ti: Tu rostro buscaré, oh Jehová.
27:9 No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira a tu siervo: Mi ayuda has sido; no me dejes, no me desampares, Dios de mi salvación.
27:10  Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.
27:11  Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud, a causa de mis enemigos.
27:12  No me entregues a la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.
27:13  Hubiera yo desmayado, si no creyese que he de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.
27:14  Espera en Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera en Jehová.

 

Salmo de David
28:1 A ti clamaré, oh Jehová, Roca mía; no te desentiendas de mí; Para que no sea yo, dejándome tú, semejante a los que descienden al sepulcro.
28:2 Oye la voz de mis ruegos cuando a ti clamo, cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.
28:3 No me arrebates a una con los malos, y con los obradores de iniquidad; los cuales hablan paz con su prójimo, pero la maldad está en su corazón.
28:4 Dales conforme a su obra, y conforme a la maldad de sus hechos: Dales conforme a la obra de sus manos, dales su paga.
28:5 Porque no atienden a los hechos de Jehová, ni a la obra de sus manos, Él los derribará, y no los edificará.
28:6 Bendito sea Jehová, que oyó la voz de mis súplicas.
28:7 Jehová es mi fortaleza y mi escudo: En Él confió mi corazón, y fui ayudado; por lo que se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré.
28:8 Jehová es la fortaleza de su pueblo, y la fuerza salvadora de su ungido.
28:9 Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; pastoréalos y enaltécelos para siempre.

 

Salmo de David
29:1 Dad a Jehová, oh hijos de fuertes, dad a Jehová la gloria y la fortaleza.
29:2 Dad a Jehová la gloria debida a su nombre: Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.
29:3 La voz de Jehová sobre las aguas; truena el Dios de gloria; Jehová sobre las muchas aguas.
29:4 La voz de Jehová es poderosa; la voz de Jehová es majestuosa.
29:5 La voz de Jehová quiebra los cedros; quebró Jehová los cedros del Líbano.
29:6 Los hace saltar como becerros; al Líbano y al Sirión como cría de unicornio.
29:7 La voz de Jehová derrama llamas de fuego.
29:8 La voz de Jehová hace temblar el desierto; hace temblar Jehová el desierto de Cades.
29:9 La voz de Jehová hace parir a las ciervas, y desnuda los bosques: En su templo todos los suyos proclaman su gloria.
29:10  Jehová preside en el diluvio; Sí, se sienta Jehová como Rey para siempre.
29:11  Jehová dará fortaleza a su pueblo: Jehová bendecirá a su pueblo con paz.

 

Salmo cantado en la dedicación de la casa de David
30:1 Te glorificaré, oh Jehová; porque me has levantado, y no hiciste a mis enemigos alegrarse de mí.
30:2 Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste.
30:3 Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro; me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.
30:4 Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad.
30:5 Porque un momento durará su furor; mas en su voluntad está la vida: Por la noche durará el lloro, pero a la mañana vendrá la alegría.
30:6 Y dije yo en mi prosperidad: No seré movido jamás;
30:7 porque tú, Jehová, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fui conturbado.
30:8 A ti, oh Jehová, clamaré; y al Señor suplicaré.
30:9 ¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al sepulcro? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?
30:10  Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí: Jehová, sé tú mi ayudador.
30:11  Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.
30:12  Por tanto a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.

 

Al Músico principal: Salmo de David
31:1 En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás: Líbrame en tu justicia.
31:2 Inclina a mí tu oído, líbrame presto; sé tú mi Roca fuerte, mi fortaleza para salvarme.
31:3 Porque tú eres mi Roca y mi castillo; y por amor a tu nombre me guiarás, y me encaminarás.
31:4 Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza.
31:5 En tu mano encomiendo mi espíritu: Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
31:6 Aborrecí a los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en Jehová he esperado.
31:7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia; porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias:
31:8 Y no me encerraste en mano del enemigo; hiciste estar mis pies en lugar espacioso.
31:9 Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia; de pesar se han consumido mis ojos, mi alma, y mis entrañas.
31:10  Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; se ha debilitado mi fuerza a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
31:11  De todos mis enemigos he sido oprobio, más de mis vecinos, y horror a mis conocidos; los que me veían fuera, huían de mí.
31:12  He sido olvidado de su corazón como un muerto; he venido a ser como un vaso quebrado.
31:13  Porque he oído la calumnia de muchos; miedo por todas partes, cuando consultaban juntos contra mí, e ideaban quitarme la vida.
31:14  Mas yo en ti confié, oh Jehová; yo dije: Tú eres mi Dios.
31:15  En tu mano están mis tiempos: Líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.
31:16  Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: Sálvame por tu misericordia.
31:17  No sea yo avergonzado, oh Jehová, ya que te he invocado; sean avergonzados los impíos, estén mudos en el sepulcro.
31:18  Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras, con soberbia y menosprecio.
31:19  ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado para los que en ti confían, delante de los hijos de los hombres!
31:20  Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.
31:21  Bendito Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte.
31:22  Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos; mas tú oíste la voz de mis súplicas, cuando a ti clamé.
31:23  Amad a Jehová todos vosotros sus santos: A los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que obra con soberbia.
31:24  Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y Él fortalecerá vuestro corazón.

 

Salmo de David: Masquil
32:1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
32:2 Bienaventurado el hombre a quien Jehová no imputa iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.
32:3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.
32:4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; mi verdor se volvió en sequedades de estío. (Selah)
32:5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah)
32:6 Por esto orará a ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.
32:7 Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia: Con cánticos de liberación me rodearás. (Selah)
32:8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: Sobre ti fijaré mis ojos.
32:9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento: Cuya boca ha de ser sujetada con cabestro y con freno, para que no lleguen a ti.
32:10  Muchos dolores habrá para el impío; mas al que confía en Jehová, le rodeará misericordia.
32:11  Alegraos en Jehová, y gozaos, justos; dad voces de júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

 

33:1 Alegraos, oh justos, en Jehová: A los rectos es hermosa la alabanza.
33:2 Alabad a Jehová con arpa, cantadle con salterio y decacordio.
33:3 Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien tañendo con júbilo.
33:4 Porque recta es la palabra de Jehová, y todas sus obras con verdad son hechas.
33:5 Él ama justicia y juicio: De la misericordia de Jehová está llena la tierra.
33:6 Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.
33:7 Él junta como en un montón las aguas del mar: Él pone en depósitos los abismos.
33:8 Tema a Jehová toda la tierra: Témanle todos los habitantes del mundo.
33:9 Porque Él habló, y fue hecho; Él mandó, y se estableció.
33:10  Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos.
33:11  El consejo de Jehová permanece para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.
33:12  Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová; el pueblo a quien Él escogió como heredad para sí.
33:13  Desde los cielos miró Jehová; vio a todos los hijos de los hombres:
33:14  Desde el lugar de su morada miró sobre todos los moradores de la tierra.
33:15  Él formó el corazón de todos ellos; Él considera todas sus obras.
33:16  El rey no es salvo con la multitud del ejército: No escapa el valiente por la mucha fuerza.
33:17  Vanidad es el caballo para salvarse; no librará por la grandeza de su fuerza.
33:18  He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia;
33:19  Para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempos de hambre.
33:20  Nuestra alma espera en Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es Él.
33:21  Por tanto, en Él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.
33:22  Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti.

 

Salmo de David, cuando mudó su semblante delante de Abimelec, y él lo echó, y se fue
34:1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca.
34:2 En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán.
34:3 Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre.
34:4 Busqué a Jehová, y Él me oyó, y me libró de todos mis temores.
34:5 Los que a Él miraron fueron alumbrados; y sus rostros no fueron avergonzados.
34:6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias.
34:7 El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, y los defiende.
34:8 Gustad, y ved que es bueno Jehová: Dichoso el hombre que en Él confía.
34:9 Temed a Jehová, vosotros sus santos; porque nada falta a los que le temen.
34:10  Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová, no tendrán falta de ningún bien.
34:11  Venid, hijos, oídme; el temor de Jehová os enseñaré.
34:12  ¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien?
34:13  Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.
34:14  Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.
34:15  Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.
34:16  La ira de Jehová contra los que hacen mal, para cortar de la tierra la memoria de ellos.
34:17  Claman los justos, y Jehová los oye, y los libra de todas sus angustias.
34:18  Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu.
34:19  Muchas son las aflicciones del justo; pero de todas ellas lo librará Jehová.
34:20  Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.
34:21  Matará al malo la maldad; y los que aborrecen al justo serán asolados.
34:22  Jehová redime el alma de sus siervos; y no serán desolados cuantos en Él confían.

 

Salmo de David
35:1 Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; pelea con los que combaten contra mí.
35:2 Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda.
35:3 Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di a mi alma: Yo soy tu salvación.
35:4 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi alma; vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan.
35:5 Sean como el tamo delante del viento; y el ángel de Jehová los acose.
35:6 Sea su camino oscuro y resbaladizo; y el ángel de Jehová los persiga.
35:7 Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa hicieron hoyo para mi alma.
35:8 Que venga destrucción sobre él sin darse cuenta, y que la red que él escondió lo prenda; que caiga en esa misma destrucción.
35:9 Y mi alma se alegrará en Jehová; Se regocijará en su salvación.
35:10  Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja?
35:11  Se levantaron testigos falsos; me demandaron lo que no sabía;
35:12  me devolvieron mal por bien, para abatir a mi alma.
35:13  Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se volvía en mi seno.
35:14  Anduve como si fuesen mis amigos, mis hermanos; como el que trae luto por su madre, enlutado me humillaba.
35:15  Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; se juntó contra mí gente despreciable, y yo no lo entendía; me despedazaban, y no cesaban;
35:16  como lisonjeros escarnecedores y truhanes, crujiendo sobre mí sus dientes.
35:17  Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Rescata mi alma de sus destrucciones, mi ser de los leones.
35:18  Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo.
35:19  No se alegren de mí los que injustamente son mis enemigos; ni los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo.
35:20  Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
35:21  Y ensancharon sobre mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
35:22  Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, no te alejes de mí.
35:23  Muévete y levántate para mi juicio, para mi causa, Dios mío y Señor mío.
35:24  Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío; y no se alegren de mí.
35:25  No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Lo hemos devorado!
35:26  Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; Vístanse de vergüenza y confusión los que se engrandecen contra mí.
35:27  Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea exaltado Jehová, que se complace en la prosperidad de su siervo.
35:28  Y mi lengua hablará de tu justicia, y de tu loor todo el día.

 

Al Músico principal: Salmo de David, siervo del Señor
36:1 La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
36:2 Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.
36:3 Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; dejó de ser sensato, y de hacer el bien.
36:4 Iniquidad piensa sobre su cama; está en camino no bueno, el mal no aborrece.
36:5 Jehová, hasta los cielos es tu misericordia; tu fidelidad alcanza hasta las nubes.
36:6 Tu justicia es como los montes de Dios, tus juicios abismo grande: Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.
36:7 ¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
36:8 Serán plenamente saciados de la grosura de tu casa; y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
36:9 Porque contigo está el manantial de la vida: En tu luz veremos la luz.
36:10  Extiende tu bondad a los que te conocen, y tu justicia a los rectos de corazón.
36:11  No venga contra mí pie de soberbia; y mano de impíos no me mueva.
36:12  Allí cayeron los obradores de iniquidad; fueron derribados, y no podrán levantarse.

 

Salmo de David
37:1 No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
37:2 Porque como el pasto serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán.
37:3 Espera en Jehová, y haz el bien; y vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado.
37:4 Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón.
37:5 Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él; y Él hará.
37:6 Y exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.
37:7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él: No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por causa del hombre que hace maldades.
37:8 Deja la ira, y depón el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo.
37:9 Porque los malignos serán talados, mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.
37:10  Pues de aquí a poco no existirá el malo; y contemplarás sobre su lugar, y ya no estará.
37:11  Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz.
37:12  Maquina el impío contra el justo, y cruje sobre él sus dientes.
37:13  El Señor se reirá de él; porque ve que viene su día.
37:14  Los impíos han desenvainado la espada y entesado su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar a los de recto proceder.
37:15  La espada de ellos entrará en su mismo corazón, y su arco será quebrado.
37:16  Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores.
37:17  Porque los brazos de los impíos serán quebrados; Pero Jehová sostiene a los justos.
37:18  Conoce Jehová los días de los perfectos; y la heredad de ellos será para siempre.
37:19  No serán avergonzados en el mal tiempo; y en los días de hambre serán saciados.
37:20  Mas los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos; se disiparán como humo.
37:21  El impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia, y da.
37:22  Porque los bendecidos de Él heredarán la tierra; y los maldecidos por Él serán talados.
37:23  Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y Él aprueba su camino.
37:24  Cuando cayere, no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano.
37:25  Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni a su simiente mendigando pan.
37:26  En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su simiente es para bendición.
37:27  Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre.
37:28  Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos; para siempre serán guardados; mas la simiente de los impíos será cortada.
37:29  Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.
37:30  La boca del justo hablará sabiduría; y su lengua pronunciará juicio.
37:31  La ley de su Dios está en su corazón; No vacilarán sus pasos.
37:32  Acecha el impío al justo, y procura matarlo.
37:33  Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando sea juzgado.
37:34  Espera en Jehová, y guarda su camino, y Él te exaltará para heredar la tierra: Cuando sean talados los pecadores, lo verás.
37:35  Vi yo al impío sumamente enaltecido, y que se extendía como un laurel verde;
37:36  pero pasó, y he aquí ya no estaba; lo busqué, y no fue hallado.
37:37  Considera al íntegro, y mira al justo; porque la postrimería de ellos es paz.
37:38  Mas los transgresores serán todos a una destruidos; la postrimería de los impíos será talada.
37:39  Pero la salvación de los justos viene de Jehová; Él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.
37:40  Jehová los ayudará, y los librará; los librará de los impíos, y los salvará, por cuanto en Él confiaron.

 

Salmo de David, para recordar
38:1 Jehová, no me reprendas en tu furor, ni me castigues en tu ira.
38:2 Porque tus saetas cayeron sobre mí, y sobre mí ha descendido tu mano.
38:3 No hay nada sano en mi carne a causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos a causa de mi pecado.
38:4 Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza; como carga pesada se han agravado sobre mí.
38:5 Hieden y se corrompen mis llagas, a causa de mi locura.
38:6 Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día.
38:7 Porque mis lomos están llenos de irritación, y nada hay sano en mi carne.
38:8 Estoy debilitado y molido en gran manera; he gemido a causa de la conmoción de mi corazón.
38:9 Señor, delante de ti están todos mis deseos; y mi suspiro no te es oculto.
38:10  Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor; y aun la misma luz de mis ojos se ha ido de mí.
38:11  Mis amigos y mis compañeros se quitaron de delante de mi plaga; y mis cercanos se pusieron lejos.
38:12  Los que buscaban mi alma tendieron lazos; y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, y meditaban fraudes todo el día.
38:13  Mas yo, como si fuera sordo no oía; y estaba como un mudo, que no abre su boca.
38:14  Fui, pues, como un hombre que no oye, y que en su boca no tiene reprensiones.
38:15  Porque en ti, oh Jehová, esperé yo: Tú responderás, Jehová Dios mío.
38:16  Porque dije: Que no se alegren de mí: Cuando mi pie resbalaba, sobre mí se engrandecían.
38:17  Pero yo estoy a punto de claudicar, y mi dolor está delante de mí continuamente.
38:18  Por tanto confesaré mi maldad; Me contristaré por mi pecado.
38:19  Porque mis enemigos están vivos y fuertes; y se han aumentado los que me aborrecen sin causa:
38:20  Y pagando mal por bien me son contrarios, por seguir yo lo bueno.
38:21  No me desampares, oh Jehová: Dios mío, no te alejes de mí.
38:22  Apresúrate a socorrerme, oh Señor, mi salvación.

 

Al Músico principal, a Jedutún: Salmo de David
39:1 Yo dije: Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua: Guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío esté delante de mí.
39:2 Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno; y se agravó mi dolor.
39:3 Se enardeció mi corazón dentro de mí; se encendió fuego en mi meditación, y así proferí con mi lengua:
39:4 Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuál sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy.
39:5 He aquí diste a mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti: Ciertamente el hombre, aun en su mejor estado, es completa vanidad. (Selah)
39:6 Ciertamente en tinieblas anda el hombre; ciertamente en vano se afana; acumula riqueza, y no sabe quién la recogerá.
39:7 Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.
39:8 Líbrame de todas mis transgresiones; no me pongas por escarnio del insensato.
39:9 Enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste.
39:10  Quita de sobre mí tu plaga; bajo los golpes de tu mano estoy consumido.
39:11  Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, y haces consumirse como de polilla su grandeza: Ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah)
39:12  Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: no calles ante mis lágrimas; porque peregrino soy para contigo, y advenedizo, como todos mis padres.
39:13  Déjame, y tomaré fuerzas, antes que vaya y perezca.

 

Al Músico principal: Salmo de David
40:1 Pacientemente esperé en Jehová, y Él se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
40:2 Y me sacó del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.
40:4 Bienaventurado el hombre que pone en Jehová su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían a la mentira.
40:5 Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar; si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enumerados.
40:6 Sacrificio y ofrenda no te agradan; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado.
40:7 Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí:
40:8 El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado; y tu ley está en medio de mi corazón.
40:9 He predicado justicia en grande congregación; he aquí no he refrenado mis labios, Jehová, tú lo sabes.
40:10  No he encubierto tu justicia dentro de mi corazón: Tu fidelidad y tu salvación he proclamado: No he ocultado tu misericordia y tu verdad a la gran congregación.
40:11  Tú, oh Jehová, no retengas de mí tus misericordias; tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.
40:12  Porque me han rodeado males sin número; me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista; son más numerosas que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla.
40:13  Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme.
40:14  Sean avergonzados y confusos a una los que buscan mi vida para destruirla; vuelvan atrás y sean avergonzados los que mi mal desean.
40:15  Sean asolados en pago de su afrenta los que me dicen: ¡Ajá, ajá!
40:16  Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea engrandecido.
40:17  Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi Libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

 

Al Músico principal: Salmo de David
41:1 Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová.
41:2 Jehová lo guardará, y le dará vida; será bienaventurado en la tierra, y no lo entregarás a voluntad de sus enemigos.
41:3 Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; ablandarás toda su cama en su enfermedad.
41:4 Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado.
41:5 Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?
41:6 Y si vienen a verme, hablan mentira; su corazón acumula iniquidad para sí; y al salir fuera, la divulgan.
41:7 Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; contra mí piensan mal, diciendo de mí:
41:8 Cosa pestilencial se ha apoderado de él; y el que cayó en cama, no volverá a levantarse.
41:9 Aun mi íntimo amigo, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, levantó contra mí su calcañar.
41:10  Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, y les daré el pago.
41:11  En esto conozco que te he agradado; en que mi enemigo no triunfa sobre mí.
41:12  En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, y me has hecho estar delante de ti para siempre.
41:13  Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, desde la eternidad, y hasta la eternidad. Amén, y amén.

 

Al Músico principal: Masquil para los hijos de Coré
42:1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
42:2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?
42:3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
42:4 Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí: Porque yo fui con la multitud, fui con ellos a la casa de Dios, con voz de alegría y de alabanza, haciendo fiesta la multitud.
42:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle por la ayuda de su presencia.
42:6 Dios mío, mi alma está abatida dentro de mí; me acordaré por tanto de ti desde la tierra del Jordán, y de los hermonitas, desde el monte de Mizar.
42:7 Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
42:8 De día mandará Jehová su misericordia, y de noche su canción será conmigo, y mi oración al Dios de mi vida.
42:9 Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo,
42:10  como con una espada en mis huesos? Mis enemigos me afrentan, diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
42:11  ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle; Él es la salvación de mi ser, y mi Dios.

 

43:1 Júzgame, oh Dios, y aboga mi causa: Líbrame de nación impía, del hombre de engaño e iniquidad.
43:2 Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
43:3 Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán, me conducirán a tu monte santo, y a tus tabernáculos.
43:4 Y entraré al altar de Dios, a Dios mi alegría, mi gozo; y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.
43:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle; Él es la salvación de mi ser, y mi Dios.

 

Al Músico principal; para los hijos de Coré: Masquil
44:1 Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado la obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.
44:2 Tú con tu mano echaste las naciones, y los plantaste a ellos; afligiste los pueblos, y los arrojaste.
44:3 Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.
44:4 Tú, oh Dios, eres mi Rey; manda salvación a Jacob.
44:5 Por medio de ti sacudiremos a nuestros enemigos; en tu nombre hollaremos a nuestros adversarios.
44:6 Porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará.
44:7 Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, y has avergonzado a los que nos aborrecían.
44:8 En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, y para siempre alabaremos tu nombre. (Selah)
44:9 Pero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; y no sales con nuestros ejércitos.
44:10  Nos has hecho retroceder ante el enemigo, y los que nos aborrecían nos han saqueado para sí.
44:11  Nos pusiste como a ovejas para comida, y nos esparciste entre las naciones.
44:12  Has vendido a tu pueblo de balde, y no acrecentaste tu riqueza con su precio.
44:13  Nos pusiste por vergüenza a nuestros vecinos, por escarnio y por burla a los que nos rodean.
44:14  Nos pusiste por proverbio entre las naciones, por movimiento de cabeza en los pueblos.
44:15  Cada día mi vergüenza está delante de mí, y me cubre la confusión de mi rostro,
44:16  por la voz del que me injuria y vitupera, por razón del enemigo y del vengativo.
44:17  Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; y no hemos faltado a tu pacto.
44:18  No se ha vuelto atrás nuestro corazón, ni tampoco se han apartado nuestros pasos de tus caminos.
44:19  Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, y nos cubriste con sombra de muerte,
44:20  si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios, o alzado nuestras manos a dios ajeno,
44:21  ¿No demandaría Dios esto? Porque Él conoce los secretos del corazón.
44:22  Pero por causa de ti nos matan cada día; somos tenidos como ovejas para el matadero.
44:23  Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre.
44:24  ¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de nuestra aflicción, y de nuestra opresión?
44:25  Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo; nuestro vientre está pegado con la tierra.
44:26  Levántate para ayudarnos, y redímenos por tu misericordia.

 

Al Músico principal: sobre Sosanim: para los hijos de Coré: Masquil: Canción de amores
45:1 Rebosa mi corazón palabra buena: Refiero yo al Rey mis obras: Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.
45:2 Te has hermoseado más que los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios; por tanto Dios te ha bendecido para siempre.
45:3 Cíñete tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad.
45:4 Y en tu gloria sé prosperado: Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia; y tu diestra te enseñará cosas terribles.
45:5 Tus saetas agudas con que caerán pueblos debajo de ti, penetrarán en el corazón de los enemigos del Rey.
45:6 Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre; vara de justicia la vara de tu reino.
45:7 Amaste la justicia y aborreciste la maldad; por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de gozo sobre tus compañeros.
45:8 Mirra, áloe y casia exhalan todas tus vestiduras: En estancias de marfil te han recreado.
45:9 Hijas de reyes entre tus ilustres: Está la reina a tu diestra con oro de Ofir.
45:10  Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;
45:11  y deseará el Rey tu hermosura: Adórale, porque Él es tu Señor.
45:12  Y la hija de Tiro vendrá con presentes; los ricos del pueblo implorarán tu favor.
45:13  Toda gloriosa en su interior es la hija del Rey; de brocado de oro es su vestido.
45:14  Con vestidos bordados será llevada al Rey; vírgenes en pos de ella: Sus compañeras serán traídas a ti.
45:15  Serán traídas con alegría y gozo; entrarán en el palacio del Rey.
45:16  En lugar de tus padres serán tus hijos, a quienes harás príncipes en toda la tierra.
45:17  Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones; por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.

 

Al Músico principal; para los hijos de Coré: Salmo sobre Alamot
46:1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
46:2 Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; Aunque se traspasen los montes al corazón del mar;
46:3 aunque bramen y se turben sus aguas; aunque tiemblen los montes a causa de su braveza. (Selah)
46:4 Hay un río cuyas corrientes alegrarán la ciudad de Dios, el lugar santo de los tabernáculos del Altísimo.
46:5 Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.
46:6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos; dio Él su voz, se derritió la tierra.
46:7 Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah)
46:8 Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra.
46:9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra; que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego.
46:10  Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; enaltecido seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra.
46:11  Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah)

 

Al Músico principal: De los hijos de Coré: Salmo
47:1 Pueblos todos, batid las manos; aclamad a Dios con voz de júbilo.
47:2 Porque Jehová el Altísimo es terrible; Rey grande sobre toda la tierra.
47:3 Él sujetará a los pueblos debajo de nosotros, y a las naciones debajo de nuestros pies.
47:4 Él nos elegirá nuestras heredades; la hermosura de Jacob, al cual amó. (Selah)
47:5 Subió Dios con júbilo, Jehová con sonido de trompeta.
47:6 Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro Rey, cantad.
47:7 Porque Dios es el Rey de toda la tierra: Cantad con inteligencia.
47:8 Dios reina sobre las naciones; Sentado está Dios sobre su santo trono.
47:9 Los príncipes de los pueblos se han reunido, aun el pueblo del Dios de Abraham: Porque de Dios son los escudos de la tierra; Él es muy enaltecido.

 

Canción: Salmo de los hijos de Coré
48:1 Grande es Jehová y digno de ser en gran manera alabado, en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.
48:2 Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra es el monte de Sión, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey.
48:3 Dios en sus palacios es conocido por refugio.
48:4 Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; pasaron todos.
48:5 Y viéndola ellos así, se maravillaron, se turbaron, se dieron prisa a huir.
48:6 Les tomó allí temblor; dolor, como a mujer que da a luz.
48:7 Con viento solano quiebras tú las naves de Tarsis.
48:8 Como lo oímos, así hemos visto en la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios: Dios la afirmará para siempre. (Selah)
48:9 Nos acordamos de tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo.
48:10  Conforme a tu nombre, oh Dios, así es tu loor hasta los fines de la tierra; de justicia está llena tu diestra.
48:11  Se alegrará el monte de Sión; se gozarán las hijas de Judá por tus juicios.
48:12  Andad alrededor de Sión, y rodeadla; contad sus torres.
48:13  Observad atentamente su antemuro; mirad sus palacios; para que lo contéis a la generación venidera.
48:14  Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre: Él nos guiará, aun hasta la muerte.

 

Al Músico principal: Salmo para los hijos de Coré
49:1 Oíd esto, pueblos todos; escuchad, todos los habitantes del mundo:
49:2 Así los plebeyos como los nobles, el rico y el pobre juntamente.
49:3 Mi boca hablará sabiduría; y la meditación de mi corazón será inteligencia.
49:4 Inclinaré mi oído al proverbio; declararé con el arpa mi enigma.
49:5 ¿Por qué he de temer en los días de adversidad, cuando la iniquidad de mis acechadores me rodee?
49:6 Los que confían en sus posesiones, y se jactan en la muchedumbre de sus riquezas,
49:7 ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate
49:8 (Porque la redención de su vida es de gran precio, y no se hará jamás).
49:9 Para que viva adelante para siempre, y nunca vea corrupción.
49:10  Pues él ve que mueren los sabios; igualmente perecen el insensato y el necio, y dejan a otros sus riquezas.
49:11  En su interior piensan que sus casas serán eternas, y sus habitaciones para generación y generación; dan sus nombres a sus tierras.
49:12  Mas el hombre no permanecerá en honra; es semejante a las bestias que perecen.
49:13  Este su camino es locura; con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. (Selah)
49:14  Como rebaños serán puestos en la sepultura; la muerte se cebará en ellos; y los rectos señorearán sobre ellos por la mañana; y su buen parecer se consumirá en el sepulcro de su morada.
49:15  Pero Dios redimirá mi alma del poder de la sepultura, porque Él me recibirá. (Selah)
49:16  No temas cuando se enriquece alguno, cuando aumenta la gloria de su casa;
49:17  porque cuando muera no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria.
49:18  Aunque mientras viva, bendiga a su alma: y tú serás loado cuando te hicieres bien.
49:19  Entrará a la generación de sus padres; nunca mirarán la luz.
49:20  El hombre que está en honra y no entiende, semejante es a las bestias que perecen.

 

Salmo de Asaf
50:1 El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
50:2 De Sión, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido.
50:3 Vendrá nuestro Dios, y no callará; fuego consumirá delante de Él, y en derredor suyo habrá tempestad grande.
50:4 Convocará a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar a su pueblo.
50:5 Juntadme mis santos; los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
50:6 Y los cielos declararán su justicia; Porque Dios es el Juez. (Selah)
50:7 Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
50:8 No te reprenderé sobre tus sacrificios, ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.
50:9 No tomaré de tu casa becerros, ni machos cabríos de tus apriscos.
50:10  Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados.
50:11  Conozco todas las aves de los montes, y mías son las fieras del campo.
50:12  Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud.
50:13  ¿He de comer yo carne de toros, o he de beber sangre de machos cabríos?
50:14  Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo.
50:15  E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.
50:16  Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que narrar mis leyes, y que tomar mi pacto en tu boca?
50:17  Pues tú aborreces la instrucción, y echas a tu espalda mis palabras.
50:18  Si veías al ladrón, tú corrías con él; y con los adúlteros era tu parte.
50:19  Tu boca metías en mal, y tu lengua componía engaño.
50:20  Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia.
50:21  Estas cosas hiciste, y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú; pero yo te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.
50:22  Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; no sea que os despedace, sin que haya quien libre.
50:23  El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios.

 

Al Músico principal: Salmo de David, cuando después que entró a Betsabé, vino a él Natán el profeta
51:1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
51:2 Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
51:3 Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado está siempre delante de mí.
51:4 Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: Para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio.
51:5 He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
51:6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo; y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
51:7 Purifícame con hisopo, y seré limpio: Lávame, y seré más blanco que la nieve.
51:8 Hazme oír gozo y alegría; y se recrearán los huesos que has abatido.
51:9 Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades.
51:10  Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
51:11  No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu Santo Espíritu.
51:12  Vuélveme el gozo de tu salvación; y el espíritu libre me sustente.
51:13  Entonces enseñaré a los prevaricadores tus caminos; y los pecadores se convertirán a ti.
51:14  Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia.
51:15  Señor, abre mis labios; y publicará mi boca tu alabanza.
51:16  Porque no quieres tú sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto.
51:17  Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
51:18  Haz bien con tu benevolencia a Sión: Edifica los muros de Jerusalén.
51:19  Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada: Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

 

Al Músico principal: Masquil de David, cuando vino Doeg idumeo y dio cuenta a Saúl, diciéndole: David ha venido a casa de Ahimelec
52:1 ¿Por qué te glorías de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
52:2 Agravios maquina tu lengua; como navaja afilada hace engaño.
52:3 Amaste el mal más que el bien; la mentira más que hablar justicia. (Selah)
52:4 Has amado toda palabra perniciosa, oh lengua engañosa.
52:5 Por tanto Dios te derribará para siempre; te asolará y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah)
52:6 Y verán los justos, y temerán; y se reirán de él, diciendo:
52:7 He aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas; y se mantuvo en su maldad.
52:8 Mas yo estoy como olivo verde en la casa de Dios: En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.
52:9 Te alabaré para siempre por lo que has hecho; y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.

 

Al Músico principal: sobre Mahalat: Masquil de David
53:1 Dijo el necio en su corazón: No hay Dios. Se corrompieron e hicieron abominable maldad; no hay quien haga el bien.
53:2 Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido que buscara a Dios.
53:3 Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; no hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.
53:4 ¿No tienen conocimiento todos esos que hacen iniquidad? Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan; a Dios no han invocado.
53:5 Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo: Porque Dios ha esparcido los huesos del que acampó contra ti: Los avergonzaste, porque Dios los desechó.
53:6 ¡Oh, quién diese que la salvación de Israel viniese de Sión! Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

 

Al Músico principal: en Neginot: Masquil de David, cuando vinieron los zifeos y dijeron a Saúl: ¿No está David escondido en nuestra tierra?
54:1 Oh Dios, sálvame por tu nombre, y con tu poder defiéndeme.
54:2 Oh Dios, oye mi oración; escucha las razones de mi boca.
54:3 Porque extraños se han levantado contra mí, y hombres violentos buscan mi vida; no han puesto a Dios delante de sí. (Selah)
54:4 He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor es con los que sostienen mi vida.
54:5 Él volverá el mal a mis enemigos; córtalos por tu verdad.
54:6 Voluntariamente sacrificaré a ti; alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno.
54:7 Porque me ha librado de toda angustia, y en mis enemigos vieron mis ojos mi deseo.

 

Al Músico principal: en Neginot: Masquil de David
55:1 Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.
55:2 Está atento, y respóndeme; clamo en mi oración, y levanto el grito,
55:3 a causa de la voz del enemigo, por la opresión del impío; porque iniquidad echaron sobre mí, y con furor me aborrecen.
55:4 Mi corazón está dolorido dentro de mí, y terrores de muerte sobre mí han caído.
55:5 Temor y temblor vinieron sobre mí, y terror me ha cubierto.
55:6 Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría.
55:7 Ciertamente huiría lejos: Moraría en el desierto. (Selah)
55:8 Me apresuraría a escapar del viento tempestuoso, de la tempestad.
55:9 Deshace, oh Señor, divide la lengua de ellos; porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
55:10  Día y noche la rodean sobre sus muros; e iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
55:11  Agravios hay en medio de ella, y el fraude y engaño no se apartan de sus plazas.
55:12  Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él:
55:13  Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar;
55:14  que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y a la casa de Dios andábamos en compañía.
55:15  Que la muerte los sorprenda; desciendan vivos al infierno; porque maldad hay en sus moradas, en medio ellos.
55:16  En cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará.
55:17  Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré; y Él oirá mi voz.
55:18  Él ha rescatado en paz mi alma de la guerra contra mí; aunque había muchos contra mí.
55:19  Dios oirá, y los quebrantará luego, Él, que desde la antigüedad permanece (Selah); Por cuanto no cambian, ni temen a Dios.
55:20  Extendió el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con él, violó su pacto.
55:21  Las palabras de su boca fueron más blandas que mantequilla, pero guerra había en su corazón: Suavizó sus palabras más que el aceite, mas ellas fueron espadas desenvainadas.
55:22  Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.
55:23  Mas tú, oh Dios, los harás descender al pozo de la destrucción: Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días: Pero yo confiaré en ti.

 

Al Músico principal: sobre La paloma silenciosa en paraje muy distante. Mictam de David, cuando los filisteos le prendieron en Gat
56:1 Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre: Me oprime combatiéndome cada día.
56:2 Me devorarían cada día mis enemigos; porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo.
56:3 En el día que temo, yo en ti confío.
56:4 En Dios alabaré su palabra: En Dios he confiado, no temeré lo que me pueda hacer el hombre.
56:5 Todos los días pervierten mis palabras; contra mí son todos sus pensamientos para mal.
56:6 Se reúnen, se esconden, miran atentamente mis pasos, acechan mi vida.
56:7 ¿Escaparán ellos con su iniquidad? Oh Dios, derriba en tu furor los pueblos.
56:8 Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma: ¿No están ellas en tu libro?
56:9 Serán luego vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare; en esto conozco que Dios es por mí.
56:10  En Dios alabaré su palabra; en Jehová alabaré su palabra.
56:11  En Dios he confiado: No temeré lo que me pueda hacer el hombre.
56:12  Sobre mí, oh Dios, están tus votos; te tributaré alabanzas.
56:13  Porque has librado mi alma de la muerte, y mis pies de caída, para que ande delante de Dios en la luz de los que viven.

 

Al Músico principal: sobre No destruyas: Mictam de David, cuando huyó de delante de Saúl a la cueva
57:1 Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé, hasta que pasen los quebrantos.
57:2 Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece.
57:3 Él enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que quiere devorarme. (Selah) Dios enviará su misericordia y su verdad.
57:4 Mi vida está entre leones; estoy echado entre hijos de hombres encendidos; sus dientes son lanzas y saetas, y su lengua espada aguda.
57:5 Sobre los cielos sé exaltado, oh Dios; sobre toda la tierra tu gloria.
57:6 Red han armado a mis pasos; mi alma se ha abatido: Hoyo han cavado delante de mí; en medio de él han caído. (Selah)
57:7 Mi corazón está firme, oh Dios, mi corazón está firme; cantaré y trovaré salmos.
57:8 Despierta, oh gloria mía; despierta, salterio y arpa; me levantaré de mañana.
57:9 Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; cantaré de ti entre las naciones.
57:10  Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, y hasta las nubes tu verdad.
57:11  Sé exaltado sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra sea tu gloria.

 

Al Músico principal: sobre No destruyas: Mictam de David
58:1 Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?
58:2 Antes con el corazón obráis iniquidades: Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.
58:3 Se apartaron los impíos desde la matriz; se descarriaron desde el momento en que nacieron, hablando mentira.
58:4 Veneno tienen semejante al veneno de serpiente; son como áspid sordo que cierra su oído;
58:5 que no oye la voz de los encantadores, por más hábil que el encantador sea.
58:6 Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas; quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos.
58:7 Escúrranse como aguas que se van de suyo; al entesar sus saetas, luego sean hechas pedazos.
58:8 Pasen ellos como el caracol que se deslíe; como el abortivo de mujer, no vean el sol.
58:9 Antes que vuestras ollas sientan las espinas, así vivos, así airados, los arrebatará Él con tempestad.
58:10  Se alegrará el justo cuando viere la venganza; sus pies lavará en la sangre del impío.
58:11  Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay recompensa para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

 

Al Músico principal: sobre No destruyas: Mictam de David, cuando envió Saúl, y guardaron la casa para matarlo
59:1 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; ponme a salvo de los que contra mí se levantan.
59:2 Líbrame de los obradores de iniquidad, y sálvame de hombres sanguinarios.
59:3 Porque he aquí están acechando mi vida; se han juntado contra mí poderosos, no por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová.
59:4 Sin delito mío corren y se aperciben; despierta para venir a mi encuentro, y mira.
59:5 Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para castigar a todas las naciones; no tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. (Selah)
59:6 Volverán a la tarde, ladrarán como perros, y rodearán la ciudad.
59:7 He aquí proferirán con su boca; espadas hay en sus labios, porque dicen: ¿Quién oye?
59:8 Mas tú, oh Jehová, te reirás de ellos, te burlarás de todas las gentes.
59:9 A causa de su fuerza, esperaré yo en ti; porque Dios es mi defensa.
59:10  El Dios de mi misericordia irá delante de mí: Dios perimitirá que yo vea en mis enemigos mi deseo.
59:11  No los mates, para que mi pueblo no se olvide; Dispérsalos con tu poder, y abátelos, oh Jehová, escudo nuestro,
59:12  por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios; sean presos por su soberbia, y por la maldición y mentira que profieren.
59:13  Acábalos con furor, acábalos, y dejen de ser; y sepan que Dios domina en Jacob hasta los fines de la tierra. (Selah)
59:14  Vuelvan, pues, a la tarde, y ladren como perros, y rodeen la ciudad.
59:15  Anden ellos errantes para hallar qué comer; y si no se saciaren, murmuren.
59:16  Pero yo cantaré de tu poder, y alabaré de mañana tu misericordia: Porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.
59:17  Fortaleza mía, a ti cantaré; porque eres, oh Dios de mi refugio, el Dios de mi misericordia.

 

Al Músico principal; sobre Susan-edut: Mictam de David, para enseñar, cuando tuvo guerra contra Aram-naharaim y contra Aram de Soba, y volvió Joab, e hirió de Edom en el valle de la Sal a doce mil
60:1 Oh Dios, tú nos has desechado, nos disipaste; te has airado; ¡vuélvete a nosotros!
60:2 Hiciste temblar la tierra, la abriste; sana sus roturas, porque titubea.
60:3 Has hecho ver a tu pueblo duras cosas; nos hiciste beber el vino de aturdimiento.
60:4 Has dado bandera a los que te temen, que desplieguen por causa de la verdad. (Selah)
60:5 Para que se libren tus amados, salva con tu diestra, y óyeme.
60:6 Dios ha hablado en su santuario: Yo me alegraré; repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot.
60:7 Mío es Galaad, y mío es Manasés; y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá, mi legislador;
60:8 Moab, es la vasija en que me lavo; sobre Edom echaré mi zapato: Haz júbilo a causa de mí, oh Filistea.
60:9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me llevará hasta Edom?
60:10  Ciertamente, tú, oh Dios, que nos habías desechado; y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.
60:11  Danos socorro contra el enemigo, que vana es la ayuda del hombre.
60:12  En Dios haremos proezas; y Él hollará a nuestros enemigos.

 

Al Músico principal: sobre Neginot: Salmo de David
61:1 Oye, oh Dios, mi clamor; atiende mi oración.
61:2 Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare: Llévame a la peña más alta que yo.
61:3 Porque tú has sido mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo.
61:4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro bajo el abrigo de tus alas. (Selah)
61:5 Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, has dado heredad a los que temen tu nombre.
61:6 Días sobre días añadirás al rey; sus años serán como generación y generación.
61:7 Estará para siempre delante de Dios: Misericordia y verdad prepara para que lo guarden.
61:8 Así cantaré salmos a tu nombre para siempre, pagando mis votos cada día.

 

Al Músico principal: A Jedutún: Salmo de David
62:1 En Dios solamente está acallada mi alma; de Él viene mi salvación.
62:2 Sólo Él es mi Roca, y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho.
62:3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? Pereceréis todos vosotros, caeréis como pared desplomada, como cerca derribada.
62:4 Solamente consultan de cómo arrojarle de su grandeza; aman la mentira, con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah)
62:5 Alma mía, espera solamente en Dios; porque en Él está mi esperanza.
62:6 Sólo Él es mi Roca y mi salvación. Él es mi refugio, no seré movido.
62:7 En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está la roca de mi fortaleza, y mi refugio.
62:8 Esperad en Él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de Él vuestro corazón: Dios es nuestro refugio. (Selah)
62:9 Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hombres de renombre; pesándolos a todos juntos en la balanza, pesarán menos que la vanidad.
62:10  No confiéis en la violencia, ni en la rapiña; no os envanezcáis; si se aumentaren las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.
62:11  Una vez habló Dios; dos veces he oído esto; que de Dios es el poder.
62:12  Y de ti, oh Señor, es la misericordia; porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

 

Salmo de David, estando en el desierto de Judá
63:1 Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde agua no hay;
63:2 para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.
63:3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.
63:4 Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos.
63:5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; y con labios de júbilo te alabará mi boca,
63:6 cuando me acuerdo de ti en mi lecho, y medito en ti en las vigilias de la noche.
63:7 Porque has sido mi socorro; y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
63:8 Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido.
63:9 Mas los que para destrucción buscan mi alma, caerán en los sitios más bajos de la tierra.
63:10  Caerán a filo de espada; serán la porción de las zorras.
63:11  Pero el rey se alegrará en Dios; será alabado cualquiera que por Él jura; porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.

 

Al Músico principal: Salmo de David
64:1 Escucha, oh Dios, mi voz en mi oración; guarda mi vida del miedo del enemigo.
64:2 Escóndeme del consejo secreto de los malignos; de la conspiración de los obradores de iniquidad;
64:3 que afilan su lengua como espada, y estiran su arco para lanzar saetas, aun palabras amargas;
64:4 para asaetear a escondidas al íntegro; de repente tiran contra él, y no temen.
64:5 Obstinados en su inicuo designio, tratan de esconder los lazos, y dicen: ¿Quién los ha de ver?
64:6 Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como el corazón, es profundo.
64:7 Mas Dios los herirá con saeta; de repente serán heridos.
64:8 Y harán caer sobre sí sus mismas lenguas; se espantarán todos los que los vieren.
64:9 Y temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán su hecho.
64:10  Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en Él; y se gloriarán todos los rectos de corazón.

 

Al Músico principal: Salmo: Cántico de David
65:1 A ti es plácida la alabanza en Sión, oh Dios; y a ti se pagarán los votos.
65:2 Tú oyes la oración; a ti vendrá toda carne.
65:3 Iniquidades prevalecen contra mí; mas tú perdonarás nuestras transgresiones.
65:4 Bienaventurado el que tú escogieres, e hicieres acercarse a ti, para que habite en tus atrios. Seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.
65:5 Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, oh Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines del mar.
65:6 Tú, el que afirma los montes con su poder, ceñido de valentía:
65:7 El que calma el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, y el alboroto de las naciones.
65:8 Por tanto, los moradores de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.
65:9 Visitas la tierra, y la riegas: En gran manera la enriqueces con el río de Dios, lleno de aguas: Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.
65:10  Haces que se empapen sus surcos, haces descender sus canales; la ablandas con lluvias, bendices sus renuevos.
65:11  Tú coronas el año con tu bondad; y tus nubes destilan grosura.
65:12  Destilan sobre los pastizales del desierto; y los collados se ciñen de alegría.
65:13  Los prados se visten de rebaños, y los valles se cubren de grano; dan voces de júbilo, y aun cantan.

 

Al Músico principal: Cántico: Salmo
66:1 Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra:
66:2 Cantad la gloria de su nombre; haced gloriosa su alabanza.
66:3 Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos.
66:4 Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; cantarán a tu nombre. (Selah)
66:5 Venid, y ved las obras de Dios, temible en sus hechos para con los hijos de los hombres.
66:6 Volvió el mar en tierra seca; por el río pasaron a pie; allí en Él nos alegramos.
66:7 Él señorea con su poder para siempre; sus ojos atalayan sobre las naciones; los rebeldes no serán exaltados. (Selah)
66:8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza.
66:9 Él es quien preserva nuestra alma en vida, y no permite que nuestros pies resbalen.
66:10  Porque tú nos probaste, oh Dios: nos refinaste como se refina la plata.
66:11  Nos metiste en la red; pusiste aflicción en nuestros lomos.
66:12  Hombres hiciste cabalgar sobre nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por las aguas, pero nos sacaste a un lugar de abundancia.
66:13  Entraré en tu casa con holocaustos; te pagaré mis votos
66:14  que pronunciaron mis labios y habló mi boca, cuando angustiado estaba.
66:15  Te ofreceré holocaustos de animales engordados, con perfume de carneros: Sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah)
66:16  Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que Él ha hecho a mi alma.
66:17  A Él clamé con mi boca, y exaltado fue con mi lengua.
66:18  Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado.
66:19  Mas ciertamente me oyó Dios; atendió a la voz de mi súplica.
66:20  Bendito sea Dios, que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

 

Al Músico principal: sobre Neginot: Salmo: Cántico
67:1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros (Selah);
67:2 Para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación.
67:3 Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben.
67:4 Alégrense y gócense las naciones; porque juzgarás los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones en la tierra. (Selah)
67:5 Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben.
67:6 La tierra dará su fruto: Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.
67:7 Bendíganos Dios, y témanlo todos los fines de la tierra.

 

Al Músico principal: Salmo de David: Canción
68:1 Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen.
68:2 Como es lanzado el humo, los lanzarás; como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios.
68:3 Mas los justos se alegrarán: se gozarán delante de Dios, y saltarán de alegría.
68:4 Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre: Exaltad al que cabalga sobre los cielos; Jehová es su nombre, y alegraos delante de Él.
68:5 Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en su santa morada:
68:6 Dios hace habitar en familia a los solitarios; Él saca a los aprisionados con grillos; mas los rebeldes habitan en tierra seca.
68:7 Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, cuando anduviste por el desierto, (Selah)
68:8 La tierra tembló; también destilaron los cielos a la presencia de Dios; aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel.
68:9 Abundante lluvia esparciste, oh Dios, a tu heredad; y cuando se cansó, tú la recreaste.
68:10  Los que son de tu grey han morado en ella: Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.
68:11  El Señor daba palabra: Grande era el ejército de aquellos que la publicaban.
68:12  Huyeron, huyeron reyes de ejércitos; y las que se quedaban en casa repartían el despojo.
68:13  Bien que fuisteis echados entre los tiestos, seréis como alas de paloma cubiertas de plata, y sus plumas con amarillez de oro.
68:14  Cuando el Omnipotente esparció los reyes en ella, se emblanqueció como la nieve en Salmón.
68:15  Monte de Dios es el monte de Basán; monte alto el de Basán.
68:16  ¿Por qué os levantáis, oh montes altos? Éste es el monte que Dios deseó para su morada; ciertamente Jehová habitará en él para siempre.
68:17  Los carros de Dios son veinte mil, y más millares de ángeles. El Señor está entre ellos, como en el Sinaí, así en el santuario.
68:18  Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.
68:19  Bendito sea el Señor; cada día nos colma de bendiciones el Dios de nuestra salvación. (Selah)
68:20  El Dios nuestro es el Dios de la salvación; y de Jehová el Señor es el librar de la muerte.
68:21  Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, la testa cabelluda del que camina en sus pecados.
68:22  El Señor dijo: De Basán los haré volver, haré volver a mi pueblo de las profundidades del mar:
68:23  Porque sumergirás tu pie en la sangre de tus enemigos, y en ella también la lengua de tus perros.
68:24  Vieron tus caminos, oh Dios; los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario.
68:25  Los cantores iban delante, los tañedores detrás; en medio, las doncellas con panderos.
68:26  Bendecid a Dios en las congregaciones; al Señor, vosotros de la estirpe de Israel.
68:27  Allí estaba el joven Benjamín señoreador de ellos, los príncipes de Judá en su congregación, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.
68:28  Tu Dios ha ordenado tu fuerza; Confirma, oh Dios, lo que has hecho por nosotros.
68:29  Por razón de tu templo en Jerusalén, los reyes te ofrecerán dones.
68:30  Reprime la reunión de gentes armadas, la multitud de toros con los becerros de los pueblos, hasta que todos se sometan con sus piezas de plata; esparce a los pueblos que se complacen en la guerra.
68:31  Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía pronto extenderá sus manos a Dios.
68:32  Reinos de la tierra, cantad a Dios, cantad al Señor (Selah);
68:33  Al que cabalga sobre los cielos de los cielos que son desde la antigüedad: He aquí dará su voz, poderosa voz.
68:34  Atribuid fortaleza a Dios; sobre Israel es su magnificencia, y su poder está en los cielos.
68:35  Terrible eres, oh Dios, desde tus santuarios: El Dios de Israel, Él da fortaleza y vigor a su pueblo. Bendito Dios.

 

Al Músico principal: sobre Sosanim: Salmo de David
69:1 Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma.
69:2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo sentar pie; he venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
69:3 Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.
69:4 Más que los cabellos de mi cabeza son los sin causa que me aborrecen; Poderosos son los que quieren destruirme; Sin razón son mis enemigos; he tenido que pagar lo que no he robado.
69:5 Dios, tú sabes mi locura; y mis pecados no te son ocultos.
69:6 No sean avergonzados por mi causa los que esperan en ti, oh Señor Jehová de los ejércitos; no sean confundidos por causa mía los que te buscan, oh Dios de Israel.
69:7 Porque por amor de ti he sufrido afrenta; confusión ha cubierto mi rostro.
69:8 He venido a ser extraño a mis hermanos, y extranjero a los hijos de mi madre.
69:9 Porque me consumió el celo de tu casa; y las afrentas de los que te injuriaban, han caído sobre mí.
69:10  Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; y esto me ha sido por afrenta.
69:11  Me puse además cilicio por vestidura; y vine a serles por proverbio.
69:12  Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, y vine a ser la canción de los bebederos de vino.
69:13  Mas yo a ti elevo mi oración, oh Jehová, en tiempo aceptable; oh Dios, por la multitud de tu misericordia, por la verdad de tu salvación, escúchame.
69:14  Sácame del lodo, y no sea yo sumergido; sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas.
69:15  No me anegue la corriente de las aguas, ni me trague el abismo, ni el pozo cierre sobre mí su boca.
69:16  Escúchame, oh Jehová, porque benigna es tu misericordia; mírame conforme a la multitud de tus piedades.
69:17  Y no escondas tu rostro de tu siervo; porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.
69:18  Acércate a mi alma, redímela. Líbrame a causa de mis enemigos.
69:19  Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio; delante de ti están todos mis enemigos.
69:20  La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado; y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; y consoladores, y ninguno hallé.
69:21  Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre.
69:22  Que la mesa delante de ellos se convierta en lazo, y lo que era para su bien les sea tropiezo.
69:23  Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y haz vacilar continuamente sus lomos.
69:24  Derrama sobre ellos tu ira, y el furor de tu enojo los alcance.
69:25  Sea su palacio asolado; en sus tiendas no haya morador.
69:26  Porque persiguieron al que tú heriste; y cuentan del dolor de los que tú llagaste.
69:27  Pon maldad sobre su maldad, y no entren en tu justicia.
69:28  Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos con los justos.
69:29  Pero yo estoy afligido y quebrantado, tu salvación, oh Dios, me ponga en alto.
69:30  Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, con acciones de gracias lo exaltaré.
69:31  Y esto agradará a Jehová más que sacrificio de buey, o becerro que tiene cuernos y pezuñas.
69:32  Los humildes lo verán, y se gozarán. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón.
69:33  Porque Jehová oye a los menesterosos, y no menosprecia a sus prisioneros.
69:34  Alábenlo los cielos y la tierra, los mares, y todo lo que se mueve en ellos.
69:35  Porque Dios salvará a Sión, y reedificará las ciudades de Judá; y habitarán allí, y la poseerán.
69:36  Y la simiente de sus siervos la heredará, y los que aman su nombre habitarán en ella.

 

Al Músico principal: Salmo de David, para conmemorar
70:1 Oh Dios, apresúrate a librarme; apresúrate, oh Dios, a socorrerme.
70:2 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal desean.
70:3 Sean vueltos atrás, en pago de su afrenta hecha, los que dicen: ¡Ajá, ajá!
70:4 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Dios.
70:5 Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate a mí, oh Dios; mi ayuda y mi Libertador eres tú; oh Jehová, no te detengas.

 

71:1 En ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo avergonzado jamás.
71:2 Hazme escapar, y líbrame en tu justicia; inclina a mí tu oído y sálvame.
71:3 Sé tú mi roca de refugio, adonde recurra yo continuamente; has dado mandamiento para salvarme; porque tú eres mi Roca, y mi fortaleza.
71:4 Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento.
71:5 Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza; seguridad mía desde mi juventud.
71:6 Por ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza.
71:7 Como prodigio he sido a muchos; y tú mi refugio fuerte.
71:8 Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.
71:9 No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
71:10  Porque mis enemigos hablan contra mí; y los que acechan mi alma, consultaron juntamente.
71:11  Diciendo: Dios lo ha dejado: Perseguidle y tomadle, porque no hay quien le libre.
71:12  Oh Dios, no estés lejos de mí: Dios mío, apresúrate a socorrerme.
71:13  Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.
71:14  Mas yo esperaré siempre, y aún te alabaré más y más.
71:15  Mi boca publicará tu justicia y tu salvación todo el día, aunque no sé su número.
71:16  Iré en la fortaleza del Señor Jehová: Haré mención de tu justicia, que es sólo tuya.
71:17  Oh Dios, me has enseñado desde mi juventud; y hasta ahora he manifestado tus maravillas.
71:18  Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que muestre tu fortaleza a esta generación, y tu poder a todos los que han de venir.
71:19  Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; Tú has hecho grandes cosas. Oh Dios, ¿quién como tú?
71:20  Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.
71:21  Aumentarás mi grandeza, y volverás a consolarme.
71:22  Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, oh Dios mío: tu verdad cantaré a ti con el arpa, oh Santo de Israel.
71:23  Mis labios se alegrarán cuando a ti cante, y mi alma, la cual redimiste.
71:24  Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día; por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confundidos los que mi mal procuraban.

 

Para Salomón
72:1 Oh Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey.
72:2 Él juzgará a tu pueblo con justicia, y a tus afligidos con juicio.
72:3 Los montes llevarán paz al pueblo, y los collados justicia.
72:4 Juzgará a los afligidos del pueblo, salvará los hijos del menesteroso, y quebrantará al violento.
72:5 Te temerán mientras duren el sol y la luna, de generación en generación.
72:6 Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierra.
72:7 En sus días florecerá la justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.
72:8 Y dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.
72:9 Los que habitan el desierto se postrarán delante de él; y sus enemigos lamerán la tierra.
72:10  Los reyes de Tarsis y de las islas traerán presentes; los reyes de Seba y de Sabá ofrecerán dones,
72:11  y todos los reyes se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán.
72:12  Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra.
72:13  Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará las almas de los pobres.
72:14  De engaño y de violencia redimirá sus almas; y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos.
72:15  Y vivirá, y se le dará del oro de Seba; y se orará por él continuamente; todo el día se le bendecirá.
72:16  Será echado un puño de grano en tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hará ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.
72:17  Su nombre será para siempre, perpetuado será su nombre mientras dure el sol; y benditas serán en él todas las naciones; lo llamarán bienaventurado.
72:18  Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, sólo Él hace maravillas.
72:19  Y bendito sea su nombre glorioso para siempre; y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y amén.
72:20  Terminan las oraciones de David, hijo de Isaí.

 

Salmo de Asaf.
73:1 Ciertamente bueno es Dios a Israel, a los limpios de corazón.
73:2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos.
73:3 Porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.
73:4 Porque no hay dolores en su muerte; antes su fortaleza está entera.
73:5 No sufren trabajos como los demás mortales; ni son azotados como el resto de los hombres.
73:6 Por tanto soberbia los corona; la violencia los cubre como un manto.
73:7 Sus ojos se les saltan de gordura; logran con creces los antojos del corazón.
73:8 Blasfeman, y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería.
73:9 Ponen en el cielo su boca, y su lengua pasea la tierra.
73:10  Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas de abundancia son extraídas para ellos.
73:11  Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en lo alto?
73:12  He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
73:13  Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia;
73:14  Pues he sido azotado todo el día, y castigado cada mañana.
73:15  Si dijera yo, discurriré de esa suerte; he aquí habría traicionado la generación de tus hijos:
73:16  Cuando pensé para saber esto; fue duro trabajo para mí,
73:17  hasta que entré en el santuario de Dios, entonces entendí la postrimería de ellos.
73:18  Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer.
73:19  ¡Cómo han sido asolados de repente! Fueron enteramente consumidos de terrores.
73:20  Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.
73:21  Mi corazón fue atribulado, y en mis riñones sentía punzadas.
73:22  Tan torpe era yo, y no entendía; era como una bestia delante de ti.
73:23  Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de mi mano derecha.
73:24  Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.
73:25  ¿A quién tengo yo en los cielos, sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
73:26  Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la Roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
73:27  Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán: Tú cortarás a todo aquel que fornicando, se aparta de ti.
73:28  Y en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en el Señor Jehová mi esperanza, para contar todas tus obras.

 

Masquil de Asaf
74:1 ¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿Por qué humea tu furor contra las ovejas de tu prado?
74:2 Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de antiguo, la vara de tu heredad, la cual redimiste; este monte de Sión, donde has habitado.
74:3 Levanta tus pies a los asolamientos eternos; a toda la maldad que el enemigo ha hecho en el santuario.
74:4 Tus enemigos vociferan en medio de tus asambleas; han puesto sus banderas por señales.
74:5 Cualquiera se hacía famoso según que había levantado el hacha sobre los gruesos maderos.
74:6 Y ahora con hachas y martillos han quebrado todas sus entalladuras.
74:7 Han puesto a fuego tus santuarios, han profanado el tabernáculo de tu nombre echándolo a tierra.
74:8 Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; han quemado todas las sinagogas de Dios en la tierra.
74:9 No vemos ya nuestras señales; no hay más profeta; ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo.
74:10  ¿Hasta cuándo, oh Dios, el angustiador nos afrentará? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre?
74:11  ¿Por qué retraes tu mano, y tu diestra? ¿Por qué la escondes dentro de tu seno?
74:12  Pero Dios es mi Rey ya de antiguo; el que obra salvación en medio de la tierra.
74:13  Tú dividiste el mar con tu poder; quebrantaste cabezas de dragones en las aguas.
74:14  Tú machacaste las cabezas del leviatán; lo diste por comida al pueblo de los desiertos.
74:15  Tú abriste fuente y río; tú secaste ríos impetuosos.
74:16  Tuyo es el día, tuya también es la noche; tú estableciste la luna y el sol.
74:17  Tú estableciste todos los términos de la tierra; el verano y el invierno tú los formaste.
74:18  Acuérdate de esto; que el enemigo ha afrentado a Jehová, y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.
74:19  No entregues a las bestias el alma de tu tórtola; y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos.
74:20  Mira al pacto; porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.
74:21  No vuelva avergonzado el oprimido; el pobre y el necesitado alaben tu nombre.
74:22  Levántate, oh Dios, aboga tu causa; acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.
74:23  No olvides las voces de tus enemigos; el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.

 

Al Músico principal: sobre No destruyas: Salmo de Asaf: Cántico
75:1 Te damos gracias, oh Dios, gracias te damos; porque cercano está tu nombre: Tus maravillas declaramos.
75:2 Cuando reciba la congregación, yo juzgaré rectamente.
75:3 Arruinada está la tierra y sus moradores; yo sostengo sus columnas. (Selah)
75:4 Dije a los insensatos: No os infatuéis; y a los impíos: No levantéis el cuerno:
75:5 No levantéis en alto vuestro cuerno; no habléis con cerviz erguida.
75:6 Porque ni de oriente, ni de occidente, ni del sur viene el enaltecimiento.
75:7 Mas Dios es el Juez; a éste humilla, y a aquél enaltece.
75:8 Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino es tinto, lleno de mixtura; y Él derrama del mismo; los asientos del mismo tomarán y beberán todos los impíos de la tierra.
75:9 Mas yo siempre anunciaré y cantaré alabanzas al Dios de Jacob.
75:10  Y quebraré todos los cuernos de los pecadores; mas los cuernos de los justos serán exaltados.

 

Al Músico principal: sobre Neginot: Salmo de Asaf: Canción
76:1 Dios es conocido en Judá; en Israel es grande su nombre.
76:2 Y en Salem está su tabernáculo, y su habitación en Sión.
76:3 Allí quebró las saetas del arco, el escudo, y la espada, y las armas de guerra. (Selah)
76:4 Ilustre eres tú; Majestuoso, más que los montes de caza.
76:5 Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño; y ninguno de los varones fuertes pudo usar sus manos.
76:6 A tu reprensión, oh Dios de Jacob, el carro y el caballo fueron entorpecidos.
76:7 Tú, temible eres tú: ¿Y quién permanecerá de pie delante de ti, al desatarse tu ira?
76:8 Desde los cielos hiciste oír juicio; la tierra tuvo temor y quedó suspensa,
76:9 cuando te levantaste, oh Dios, al juicio, para salvar a todos los mansos de la tierra. (Selah)
76:10  Ciertamente la ira del hombre te alabará; tú reprimirás el resto de las iras.
76:11  Prometed, y pagad a Jehová vuestro Dios; todos los que están alrededor de Él, traigan presentes al Temible.
76:12  Él cortará el espíritu de los príncipes; terrible es a los reyes de la tierra.

 

Al Músico principal: para Jedutún: Salmo de Asaf
77:1 Con mi voz clamé a Dios, a Dios clamé, y Él me escuchó.
77:2 Al Señor busqué en el día de mi angustia; mi mal corría de noche y no cesaba; mi alma rehusó el consuelo.
77:3 Me acordaba de Dios, y me turbaba; me quejaba, y desmayaba mi espíritu. (Selah)
77:4 Detenías los párpados de mis ojos: Estaba yo quebrantado, y no hablaba.
77:5 Consideraba los días desde el principio, los años de los siglos.
77:6 Me acordaba de mis canciones de noche; meditaba con mi corazón, y mi espíritu inquiría.
77:7 ¿Desechará el Señor para siempre, y no volverá más a sernos propicio?
77:8 ¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Se ha acabado perpetuamente su promesa?
77:9 ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades? (Selah)
77:10  Y dije: Enfermedad mía es ésta; traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo.
77:11  Me acordaré de las obras de Jehová; sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.
77:12  Y meditaré en todas tus obras, y hablaré de tus hechos.
77:13  Oh Dios, en santidad es tu camino: ¿Qué Dios es grande como nuestro Dios?
77:14  Tú eres el Dios que hace maravillas; hiciste notorio en los pueblos tu poder.
77:15  Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. (Selah)
77:16  Te vieron las aguas, oh Dios; te vieron las aguas, y temieron; y temblaron los abismos.
77:17  Las nubes echaron inundaciones de aguas; tronaron los cielos, y discurrieron tus rayos.
77:18  Anduvo en derredor el sonido de tus truenos; los relámpagos alumbraron el mundo; se estremeció y tembló la tierra.
77:19  En el mar fue tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas.
77:20  Condujiste a tu pueblo como ovejas, por mano de Moisés y de Aarón.

 

Masquil de Asaf
78:1 Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.
78:2 Abriré mi boca en parábolas; hablaré cosas escondidas desde la antigüedad;
78:3 las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron.
78:4 No las encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, y su fortaleza, y las maravillas que hizo.
78:5 Él estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel; la cual mandó a nuestros padres que la enseñasen a sus hijos;
78:6 para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y los que se levantarán, lo cuenten a sus hijos;
78:7 a fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios, sino que guarden sus mandamientos;
78:8 y no sean como sus padres, generación contumaz y rebelde; generación que no apercibió su corazón, y cuyo espíritu no fue fiel para con Dios.
78:9 Los hijos de Efraín, arqueros armados, volvieron la espalda el día de la batalla.
78:10  No guardaron el pacto de Dios, ni quisieron andar en su ley;
78:11  antes se olvidaron de sus obras, y de sus maravillas que les había mostrado.
78:12  Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.
78:13  Dividió el mar, y los hizo pasar; y detuvo las aguas como en un montón.
78:14  Y los guió de día con nube, y toda la noche con resplandor de fuego.
78:15  Hendió las peñas en el desierto; y les dio a beber como de grandes abismos;
78:16  pues sacó de la peña corrientes, e hizo descender aguas como ríos.
78:17  Pero aún siguieron pecando contra Él, provocando al Altísimo en el desierto.
78:18  Pues tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida a su gusto.
78:19  Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá Dios poner mesa en el desierto?
78:20  He aquí ha herido la peña, y brotaron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿Podrá también dar pan? ¿Podrá proveer carne para su pueblo?
78:21  Por tanto, oyó Jehová, y se indignó: y se encendió el fuego contra Jacob, y el furor subió también contra Israel;
78:22  por cuanto no habían creído a Dios, ni habían confiado en su salvación;
78:23  a pesar de que mandó a las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos,
78:24  e hizo llover sobre ellos maná para comer, y les dio trigo de los cielos.
78:25  Pan de nobles comió el hombre; les envió comida hasta saciarles.
78:26  Hizo que soplase el viento del este en el cielo, y trajo con su poder el viento del sur.
78:27  E hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves de alas como la arena del mar.
78:28  Las hizo caer en medio de su campamento, alrededor de sus tiendas.
78:29  Y comieron, y se saciaron mucho; les cumplió, pues, su deseo.
78:30  No habían quitado de sí su deseo, aún estaba la comida en su boca,
78:31  cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató los más robustos de ellos, y derribó los escogidos de Israel.
78:32  Con todo esto, pecaron aún, y no dieron crédito a sus maravillas.
78:33  Por tanto, consumió sus días en vanidad, y sus años en tribulación.
78:34  Si los hería de muerte, entonces buscaban a Dios; entonces se volvían solícitos en busca suya.
78:35  Y se acordaban que Dios era su refugio; y el Dios Altísimo su Redentor.
78:36  Mas le lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían;
78:37  pues sus corazones no eran rectos para con Él, ni estuvieron firmes en su pacto.
78:38  Pero Él, misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía; y apartó muchas veces su ira, y no despertó todo su enojo.
78:39  Y se acordó de que eran carne; soplo que va y no vuelve.
78:40  ¡Cuántas veces lo provocaron en el desierto, lo enojaron en la soledad!
78:41  Y volvían, y tentaban a Dios, y ponían límite al Santo de Israel.
78:42  No se acordaron de su mano, del día que los redimió de angustia;
78:43  cuando puso en Egipto sus señales, y sus maravillas en el campo de Zoán;
78:44  y volvió sus ríos en sangre, y sus corrientes, para que no bebiesen.
78:45  Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban, y ranas que los destruyeron.
78:46  Dio también al pulgón sus frutos, y sus trabajos a la langosta.
78:47  Sus viñas destruyó con granizo, y sus higuerales con escarcha;
78:48  y entregó al granizo sus bestias, y a los rayos sus ganados.
78:49  Envió sobre ellos el furor de su ira, enojo, indignación y angustia, enviándoles ángeles destructores.
78:50  Dispuso camino a su furor; no eximió la vida de ellos de la muerte, sino que entregó su vida a la mortandad;
78:51  e hirió a todo primogénito en Egipto, las primicias de su fuerza en las tiendas de Cam.
78:52  Pero hizo salir a su pueblo como ovejas, y los llevó por el desierto, como un rebaño.
78:53  Y los guió con seguridad, de modo que no tuvieran miedo; y el mar cubrió a sus enemigos.
78:54  Los metió después en los términos de su santuario, en este monte que adquirió su diestra.
78:55  Y echó a las naciones de delante de ellos, y con cuerdas les repartió sus tierras por heredad; e hizo habitar en sus tiendas a las tribus de Israel.
78:56  Mas ellos tentaron y enojaron al Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios;
78:57  sino que se volvieron, y se rebelaron como sus padres; se volvieron como arco engañoso,
78:58  y lo enojaron con sus lugares altos, y lo provocaron a celo con sus esculturas.
78:59  Lo oyó Dios, y se enojó, y en gran manera aborreció a Israel.
78:60  Dejó por tanto el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres;
78:61  y entregó al cautiverio su poder, y su gloria en mano del enemigo.
78:62  Entregó también su pueblo a la espada, y se airó contra su heredad.
78:63  El fuego devoró sus jóvenes, y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.
78:64  Sus sacerdotes cayeron a espada, y sus viudas no hicieron lamentación.
78:65  Entonces despertó el Señor como de un sueño, como un valiente que grita excitado del vino;
78:66  e hirió a sus enemigos en las partes posteriores; les dio afrenta perpetua.
78:67  Y desechó el tabernáculo de José, y no escogió la tribu de Efraín.
78:68  Sino que escogió la tribu de Judá, el monte de Sión, al cual amó.
78:69  Y edificó su santuario a manera de eminencia, como la tierra que cimentó para siempre.
78:70  Y eligió a David su siervo, y lo tomó de las majadas de las ovejas;
78:71  de tras las paridas lo trajo, para que apacentase a Jacob su pueblo, y a Israel su heredad.
78:72  Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón; y los pastoreó con la pericia de sus manos.

 

Salmo de Asaf
79:1 Oh Dios, vinieron los gentiles a tu heredad; el templo de tu santidad han contaminado; pusieron a Jerusalén en montones.
79:2 Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos; la carne de tus santos a las bestias de la tierra.
79:3 Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalén; y no hubo quien los enterrase.
79:4 Somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores.
79:5 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Estarás airado para siempre? ¿Arderá como fuego tu celo?
79:6 Derrama tu ira sobre las gentes que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu nombre.
79:7 Porque han consumido a Jacob, y su morada han asolado.
79:8 No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas: Anticípennos presto tus misericordias, porque estamos muy abatidos.
79:9 Ayúdanos, oh Dios, salvación nuestra, por la gloria de tu nombre; y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre.
79:10  Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, la venganza de la sangre de tus siervos que fue derramada.
79:11  Entre ante tu presencia el gemido de los presos; conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte.
79:12  Y da a nuestros vecinos en su seno siete tantos de su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová.
79:13  Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu prado, te alabaremos para siempre: De generación en generación cantaremos tus alabanzas.

 

Al Músico principal: sobre Sosanim-edut: Salmo de Asaf
80:1 Oh Pastor de Israel, escucha: Tú que pastoreas como a ovejas a José, que habitas entre querubines, resplandece.
80:2 Despierta tu poder delante de Efraín, y de Benjamín, y de Manasés, y ven a salvarnos.
80:3 Oh Dios, restáuranos; y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
80:4 Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo mostrarás indignación contra la oración de tu pueblo?
80:5 Les diste a comer pan de lágrimas, y les diste a beber lágrimas en gran abundancia.
80:6 Nos pusiste por contienda a nuestros vecinos; y nuestros enemigos se burlan entre sí.
80:7 Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
80:8 Hiciste venir una vid de Egipto; echaste las gentes, y la plantaste.
80:9 Preparaste el terreno delante de ella, e hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.
80:10  Los montes fueron cubiertos de su sombra; y sus sarmientos fueron como cedros de Dios.
80:11  Extendió sus vástagos hasta el mar, y hasta el río sus renuevos.
80:12  ¿Por qué has derribado sus vallados, de modo que la vendimien todos los que pasan por el camino?
80:13  La estropea el puerco montés, y la devora la bestia del campo.
80:14  Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora: Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,
80:15  y la planta que plantó tu diestra, y el renuevo que para ti afirmaste.
80:16  Está quemada a fuego, asolada: ¡Perezcan por la reprensión de tu rostro!
80:17  Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo del hombre que para ti corroboraste.
80:18  Así no nos apartaremos de ti: Vida nos darás, e invocaremos tu nombre.
80:19  Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¡restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

 

Al Músico principal: sobre Gitit: Salmo de Asaf
81:1 Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra: Aclamad con júbilo al Dios de Jacob.
81:2 Entonad salmos, y tañed el pandero, el arpa deliciosa con el salterio.
81:3 Tocad la trompeta en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne.
81:4 Porque estatuto es de Israel, ordenanza del Dios de Jacob.
81:5 Por testimonio en José lo ha constituido, cuando salió por la tierra de Egipto; donde oí lenguaje que no entendía.
81:6 Aparté su hombro de debajo de la carga; sus manos fueron liberadas de los cestos.
81:7 En la calamidad clamaste, y yo te libré; te respondí en el secreto del trueno; te probé sobre las aguas de Meriba. (Selah)
81:8 Oye, pueblo mío y te protestaré. ¡Oh Israel, si me oyeres!
81:9 No habrá en ti dios ajeno, ni adorarás a dios extraño.
81:10  Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto: Abre bien tu boca, y la llenaré.
81:11  Mas mi pueblo no oyó mi voz, e Israel no me quiso a mí.
81:12  Los entregué, por tanto, a la dureza de su corazón: Caminaron en sus consejos.
81:13  ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si Israel hubiera andado en mis caminos!
81:14  En un instante habría yo derribado a sus enemigos, y vuelto mi mano sobre sus adversarios.
81:15  Los aborrecedores de Jehová se le hubieran sometido; y el tiempo de ellos fuera para siempre.
81:16  Él los hubiera sostenido con lo mejor del trigo; y de miel de la roca te hubiera saciado.

 

Salmo de Asaf
82:1 Dios está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga.
82:2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos? (Selah)
82:3 Defended al pobre y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso.
82:4 Librad al afligido y al necesitado; libradlo de mano de los impíos.
82:5 No saben, no entienden, andan en tinieblas: Vacilan todos los cimientos de la tierra.
82:6 Yo dije: Vosotros sois dioses; y todos vosotros sois hijos del Altísimo.
82:7 Pero como hombres moriréis; y caeréis como cualquiera de los príncipes.
82:8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra; porque tú heredarás todas las naciones.

 

Canción: Salmo de Asaf
83:1 Oh Dios no guardes silencio, no calles, oh Dios, ni te estés quieto.
83:2 Porque he aquí que rugen tus enemigos; y tus aborrecedores han alzado cabeza.
83:3 Sobre tu pueblo han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus protegidos.
83:4 Han dicho: Venid, y cortémoslos de ser nación, y no haya más memoria del nombre de Israel.
83:5 Porque han conspirado a una, de común, contra ti han hecho alianza;
83:6 las tiendas de Edom y de los ismaelitas, Moab y los agarenos;
83:7 Gebal, Amón y Amalec; los filisteos con los habitantes de Tiro.
83:8 También el asirio se ha juntado con ellos; han dado la mano a los hijos de Lot. (Selah)
83:9 Hazles como a Madián; como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón;
83:10  que perecieron en Endor, fueron hechos como estiércol para la tierra.
83:11  Pon a sus nobles como a Oreb y como a Zeeb; y como a Zeba y como a Zalmuna, a todos sus príncipes;
83:12  que han dicho: Heredemos para nosotros las moradas de Dios.
83:13  Dios mío, ponlos como a torbellinos; como a hojarascas delante del viento.
83:14  Como fuego que quema el monte, como llama que abrasa los montes.
83:15  Persíguelos así con tu tempestad, y atérralos con tu torbellino.
83:16  Llena sus rostros de vergüenza; y busquen tu nombre, oh Jehová.
83:17  Sean afrentados y turbados para siempre; Sean avergonzados, y perezcan.
83:18  Y conozcan que tu nombre es JEHOVÁ; tú solo Altísimo sobre toda la tierra.

 

Al Músico principal: sobre Gitit: Salmo para los hijos de Coré
84:1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!
84:2 Anhela mi alma, y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
84:3 Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, en tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.
84:4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán. (Selah)
84:5 Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; en cuyo corazón están tus caminos.
84:6 Atravesando el valle de lágrimas lo convierten en fuente, cuando la lluvia llena los estanques.
84:7 Irán de fortaleza en fortaleza, verán a Dios en Sión.
84:8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración: Escucha, oh Dios de Jacob. (Selah)
84:9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
84:10  Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.
84:11  Porque sol y escudo es Jehová Dios: Gracia y gloria dará Jehová; no quitará el bien a los que en integridad andan.
84:12  Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía.

 

Al Músico principal: Salmo para los hijos de Coré
85:1 Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehová; volviste la cautividad de Jacob.
85:2 Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; cubriste todos sus pecados. (Selah)
85:3 Dejaste todo tu enojo; te volviste de la ira de tu furor.
85:4 Restáuranos, oh Dios, salvación nuestra, y haz cesar tu ira de sobre nosotros.
85:5 ¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?
85:6 ¿No volverás a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?
85:7 Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, y danos tu salvación.
85:8 Escucharé lo que hable Jehová Dios; porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, para que no se vuelvan a la locura.
85:9 Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen; para que habite la gloria en nuestra tierra.
85:10  La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron.
85:11  La verdad brotará de la tierra; y la justicia mirará desde los cielos.
85:12  Jehová dará también el bien; y nuestra tierra dará su fruto.
85:13  La justicia irá delante de Él, y nos pondrá en el camino de sus pasos.

 

Oración de David
86:1 Inclina, oh Jehová, tu oído, y óyeme; porque estoy afligido y menesteroso.
86:2 Guarda mi alma, porque soy piadoso: Salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía.
86:3 Ten misericordia de mí, oh Jehová; porque a ti clamo todo el día.
86:4 Alegra el alma de tu siervo; porque a ti, oh Señor, levanto mi alma.
86:5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
86:6 Escucha, oh Jehová, mi oración, y está atento a la voz de mis ruegos.
86:7 En el día de mi angustia te llamaré; porque tú me respondes.
86:8 Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, ni hay obras que igualen tus obras.
86:9 Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, oh Señor; y glorificarán tu nombre.
86:10  Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas: Sólo tú eres Dios.
86:11  Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; consolida mi corazón para que tema tu nombre.
86:12  Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón; y glorificaré tu nombre para siempre.
86:13  Porque tu misericordia es grande para conmigo; y has librado mi alma del más profundo infierno.
86:14  Oh Dios, soberbios se levantaron contra mí, y conspiración de fuertes ha buscado mi alma, y no te pusieron delante de sí.
86:15  Mas tú, Señor, eres Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad;
86:16  Mírame, y ten misericordia de mí; da tu fortaleza a tu siervo, y guarda al hijo de tu sierva.
86:17  Haz conmigo señal para bien, y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú, Jehová, me ayudaste, y me consolaste.

 

A los hijos de Coré: Salmo: Canción
87:1 Su cimiento está en el monte santo.
87:2 Ama Jehová las puertas de Sión, más que todas las moradas de Jacob.
87:3 Cosas gloriosas se dicen de ti, oh ciudad de Dios. (Selah)
87:4 Mencionaré a Rahab y a Babilonia entre los que me conocen. He aquí Filistea y Tiro, con Etiopía: Éste nació allá.
87:5 Y de Sión se dirá: Éste y aquél nacieron en ella; y el Altísimo mismo la establecerá.
87:6 Jehová contará cuando Él inscriba a los pueblos: Éste nació allí. (Selah)
87:7 Y cantores y tañedores en ella dirán; todas mis fuentes estarán en ti.

 

Canción. Salmo para los hijos de Coré; al Músico principal; para cantar sobre Mahalat; Masquil de Hemán ezraíta
88:1 Oh Jehová, Dios de mi salvación, día y noche clamo delante de ti.
88:2 Entre mi oración a tu presencia: Inclina tu oído a mi clamor.
88:3 Porque mi alma está harta de males, y mi vida cercana al sepulcro.
88:4 Soy contado con los que descienden a la fosa, soy como hombre sin fuerza;
88:5 libre entre los difuntos, como los muertos que yacen en el sepulcro, que no te acuerdas más de ellos, y que son cortados de tu mano.
88:6 Me has puesto en el hoyo más profundo, en tinieblas, en lugares profundos.
88:7 Sobre mí descarga tu ira, y me has afligido con todas tus ondas. (Selah)
88:8 Has alejado de mí mis conocidos; me has puesto por abominación a ellos; encerrado estoy, y no puedo salir.
88:9 Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción; te he llamado, oh Jehová, cada día; he extendido a ti mis manos.
88:10  ¿Mostrarás maravillas a los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte? (Selah)
88:11  ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, o tu fidelidad en la perdición?
88:12  ¿Serán conocidas en las tinieblas tus maravillas, y tu justicia en la tierra del olvido?
88:13  Mas yo a ti he clamado, oh Jehová; y de mañana mi oración sale a tu encuentro.
88:14  ¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿Por qué escondes de mí tu rostro?
88:15  Yo estoy afligido y a punto de morir; desde mi juventud he sufrido tus terrores, estoy perplejo.
88:16  Sobre mí han pasado tus iras; tus terrores me han cortado.
88:17  Me han rodeado como aguas de continuo; a una me han cercado.
88:18  Has alejado de mí al amigo y al compañero; y a mis conocidos pusiste en tinieblas.

 

Masquil de Etán ezraíta
89:1 Las misericordias de Jehová cantaré por siempre; con mi boca daré a conocer tu fidelidad a todas las generaciones.
89:2 Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; en los mismos cielos apoyarás tu verdad.
89:3 Hice alianza con mi escogido; Juré a David mi siervo, diciendo:
89:4 Para siempre confirmaré tu simiente, y edificaré tu trono por todas las generaciones. (Selah)
89:5 Los cielos celebrarán tus maravillas, oh Jehová; tu fidelidad también en la congregación de los santos.
89:6 Porque ¿quién en los cielos se comparará a Jehová? ¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los poderosos?
89:7 Dios terrible en la gran congregación de los santos, y formidable sobre todos cuantos están a su alrededor.
89:8 Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu fidelidad te rodea.
89:9 Tú tienes dominio sobre la braveza del mar; cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.
89:10  Tú quebrantaste a Rahab como a un muerto; con tu brazo fuerte esparciste a tus enemigos.
89:11  Tuyos los cielos, tuya también la tierra; el mundo y su plenitud, tú lo fundaste.
89:12  Al norte y al sur tú los creaste: Tabor y Hermón cantarán en tu nombre.
89:13  Tú tienes brazo fuerte; poderosa es tu mano, exaltada es tu diestra.
89:14  Justicia y juicio son el fundamento de tu trono: Misericordia y verdad van delante de tu rostro.
89:15  Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro.
89:16  En tu nombre se alegrarán todo el día; y en tu justicia serán exaltados.
89:17  Porque tú eres la gloria de su fortaleza; y por tu buena voluntad exaltarás nuestro cuerno.
89:18  Porque Jehová es nuestro escudo; y nuestro Rey es el Santo de Israel.
89:19  Entonces hablaste en visión a tu santo, y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso; he enaltecido a un escogido de mi pueblo.
89:20  Hallé a David mi siervo; lo ungí con mi óleo santo.
89:21  Mi mano será firme con él, mi brazo también lo fortalecerá.
89:22  No lo avasallará enemigo, ni hijo de iniquidad lo quebrantará.
89:23  Mas yo quebrantaré delante de él a sus enemigos, y heriré a los que le aborrecen.
89:24  Y mi verdad y mi misericordia serán con él; y en mi nombre será exaltado su cuerno.
89:25  Asimismo pondré su mano en el mar, y en los ríos su diestra.
89:26  Él clamará a mí: Mi Padre eres tú, mi Dios, y la Roca de mi salvación.
89:27  Yo también lo haré mi primogénito, alto sobre los reyes de la tierra.
89:28  Para siempre le conservaré mi misericordia; y mi pacto será firme con él.
89:29  Y estableceré su simiente para siempre, y su trono como los días de los cielos.
89:30  Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios;
89:31  si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos;
89:32  entonces visitaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades.
89:33  Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi fidelidad.
89:34  No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios.
89:35  Una vez he jurado por mi santidad, que no mentiré a David.
89:36  Su simiente será para siempre, y su trono como el sol delante de mí.
89:37  Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo. (Selah)
89:38  Mas tú desechaste y menospreciaste a tu ungido; y te has airado con él.
89:39  Rompiste el pacto de tu siervo; has profanado su corona hasta la tierra.
89:40  Rompiste todos sus vallados; has quebrantado sus fortalezas.
89:41  Lo saquean todos los que pasan por el camino: Es oprobio a sus vecinos.
89:42  Has exaltado la diestra de sus enemigos; has alegrado a todos sus adversarios.
89:43  Embotaste asimismo el filo de su espada, y no lo levantaste en la batalla.
89:44  Hiciste cesar su brillo, y echaste su trono por tierra.
89:45  Has acortado los días de su juventud; le has cubierto de afrenta. (Selah)
89:46  ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como el fuego?
89:47  Acuérdate de cuán breve es mi tiempo: ¿Por qué habrás creado en vano a todos los hijos del hombre?
89:48  ¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librarás su vida del poder del sepulcro? (Selah)
89:49  Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias, que juraste a David por tu verdad?
89:50  Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; oprobio de muchos pueblos, que llevo en mi seno.
89:51  Porque tus enemigos, oh Jehová, han deshonrado, han deshonrado los pasos de tu ungido.
89:52  Bendito sea Jehová para siempre. Amén, y amén.

 

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