|
|
Reina Valera - RVG
Salmos - 1 Salmos - 2 Salmos - 3 Salmos - 4 Salmos - 5 Salmos - 6 Salmos - 7 Salmos - 8 Salmos - 9 Salmos - 10 Salmos - 11 Salmos - 12 Salmos - 13 Salmos - 14 Salmos - 15 Salmos - 16 Salmos - 17 Salmos - 18 Salmos - 19 Salmos - 20 Salmos - 21 Salmos - 22 Salmos - 23 Salmos - 24 Salmos - 25 Salmos - 26 Salmos - 27 Salmos - 28 Salmos - 29 Salmos - 30 Salmos - 31 Salmos - 32 Salmos - 33 Salmos - 34 Salmos - 35 Salmos - 36 Salmos - 37 Salmos - 38 Salmos - 39 Salmos - 40 Salmos - 41 Salmos - 42 Salmos - 43 Salmos - 44 Salmos - 45 Salmos - 46 Salmos - 47 Salmos - 48 Salmos - 49 Salmos - 50 Salmos - 51 Salmos - 52 Salmos - 53 Salmos - 54 Salmos - 55 Salmos - 56 Salmos - 57 Salmos - 58 Salmos - 59 Salmos - 60 Salmos - 61 Salmos - 62 Salmos - 63 Salmos - 64 Salmos - 65 Salmos - 66 Salmos - 67 Salmos - 68 Salmos - 69 Salmos - 70 Salmos - 71 Salmos - 72 Salmos - 73 Salmos - 74 Salmos - 75 Salmos - 76 Salmos - 77 Salmos - 78 Salmos - 79 Salmos - 80 Salmos - 81 Salmos - 82 Salmos - 83 Salmos - 84 Salmos - 85 Salmos - 86 Salmos - 87 Salmos - 88 Salmos - 89 Salmos - 90
1:1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 1:2 antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. 1:3 Y será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. 1:4 No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento. 1:5 Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. 1:6 Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá.
2:1 ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad? 2:2 Se levantan los reyes de la tierra, y los príncipes consultan unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: 2:3 Rompamos sus coyundas, y echemos de nosotros sus cuerdas. 2:4 El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. 2:5 Entonces hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira. 2:6 Mas yo he puesto mi Rey sobre Sión, mi santo monte. 2:7 Yo publicaré el decreto: Jehová me ha dicho: Mi Hijo eres tú; yo te engendré hoy. 2:8 Pídeme, y te daré por heredad las naciones, y por posesión tuya los confines de la tierra. 2:9 Los quebrantarás con vara de hierro; como vaso de alfarero los desmenuzarás. 2:10 Y ahora, reyes, entended: Admitid corrección, jueces de la tierra. 2:11 Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor. 2:12 Besad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino, cuando se encendiere un poco su furor. Bienaventurados todos los que en Él confían.
Salmo de David, cuando huía de adelante de Absalón su hijo 3:1 ¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis enemigos! Muchos se levantan contra mí. 3:2 Muchos dicen de mi vida: No hay para él salvación en Dios. (Selah) 3:3 Pero tú, oh Jehová, eres escudo alrededor de mí, mi gloria, y el que levanta mi cabeza. 3:4 Con mi voz clamé a Jehová, y Él me respondió desde su monte santo. (Selah) 3:5 Yo me acosté, y dormí, y desperté; porque Jehová me sostuvo. 3:6 No temeré de diez millares de pueblos, que pusieren sitio contra mí. 3:7 Levántate, oh Jehová; sálvame, oh Dios mío; porque tú heriste a todos mis enemigos en la quijada; los dientes de los malos quebrantaste. 3:8 De Jehová es la salvación: Sobre tu pueblo es tu bendición. (Selah)
Al Músico principal: sobre Neginot: Salmo de David 4:1 Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia; estando en angustia, tú me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración. 4:2 Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia? ¿Hasta cuándo amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah) 4:3 Sabed, pues, que Jehová hizo apartar al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a Él clamare. 4:4 Temblad, y no pequéis: Meditad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y callad. (Selah) 4:5 Ofreced sacrificios de justicia, y confiad en Jehová. 4:6 Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. 4:7 Tú diste alegría a mi corazón, más que la de ellos en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto. 4:8 En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces estar confiado.
Al Músico principal: sobre Nehilot: Salmo de David 5:1 Escucha, oh Jehová, mis palabras; considera mi meditación. 5:2 Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. 5:3 Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana presentaré mi oración delante de ti, y esperaré. 5:4 Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti. 5:5 Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que obran iniquidad. 5:6 Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová. 5:7 Y yo por la multitud de tu misericordia entraré en tu casa; y adoraré hacia tu santo templo en tu temor. 5:8 Guíame, Jehová, en tu justicia a causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino. 5:9 Porque en su boca no hay rectitud; sus entrañas son perversidad; sepulcro abierto es su garganta; con su lengua lisonjean. 5:10 Destrúyelos, oh Dios; caigan por sus propios consejos; por la multitud de sus transgresiones échalos fuera, porque se rebelaron contra ti. 5:11 Pero alégrense todos los que en ti confían; para siempre den voces de júbilo, porque tú los defiendes: En ti se regocijen los que aman tu nombre. 5:12 Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; lo rodearás de benevolencia como con un escudo.
Al Músico principal: en Neginot sobre Seminit: Salmo de David 6:1 Oh Jehová, no me reprendas en tu furor, ni me castigues con tu ira. 6:2 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado; sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos. 6:3 Mi alma asimismo está muy turbada: y tú, Jehová, ¿hasta cuándo? 6:4 Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia. 6:5 Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el sepulcro, ¿quién te alabará? 6:6 Me he consumido a fuerza de gemir; todas las noches inundo de llanto mi cama, riego mi lecho con mis lágrimas. 6:7 Mis ojos están consumidos de sufrir; se han envejecido a causa de todos mis angustiadores. 6:8 Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; porque Jehová ha oído la voz de mi lloro. 6:9 Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración. 6:10 Sean avergonzados y muy aterrados todos mis enemigos; que se vuelvan y súbitamente sean avergonzados.
Sigaión de David, que cantó a Jehová sobre las palabras de Cus, hijo de Benjamín. 7:1 Jehová Dios mío, en ti he confiado: Sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame; 7:2 no sea que arrebaten mi alma, cual león, despedazándola, sin que haya quien libre. 7:3 Jehová Dios mío, si yo he hecho esto, si hay en mis manos iniquidad; 7:4 si di mal pago al que estaba en paz conmigo (Hasta he libertado al que sin causa era mi enemigo), 7:5 persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; y pise en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo. (Selah) 7:6 Levántate, oh Jehová, en tu ira; levántate a causa de la furia de mis angustiadores, y despierta en favor mío el juicio que mandaste. 7:7 Y te rodeará congregación de pueblos; por amor a ellos vuelve a levantarte en alto. 7:8 Jehová juzgará a los pueblos: Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia y conforme a mi integridad. 7:9 Termine ahora la maldad de los impíos, pero establece tú al justo; pues el Dios justo prueba la mente y el corazón. 7:10 Mi defensa está en Dios, que salva a los rectos de corazón. 7:11 Dios es el que juzga al justo; y Dios está airado todos los días contra el impío. 7:12 Si no se convierte, Él afilará su espada: Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado. 7:13 Asimismo ha aparejado para él armas de muerte; ha labrado sus saetas para los que persiguen. 7:14 He aquí, el impío ha gestado iniquidad; concibió maldad, y dio a luz engaño. 7:15 Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; y en el hoyo que hizo caerá. 7:16 Su maldad se volverá sobre su cabeza, y su agravio caerá sobre su propia coronilla. 7:17 Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.
Al Músico principal: sobre Gitit: Salmo de David 8:1 Oh Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra, que has puesto tu gloria sobre los cielos! 8:2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer cesar al enemigo, y al vengativo. 8:3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste: 8:4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? 8:5 Le has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. 8:6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies; 8:7 ovejas, y bueyes, todo ello; y asimismo las bestias del campo, 8:8 las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar. 8:9 Oh Jehová, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
Al Músico principal: sobre Mutlaben: Salmo de David 9:1 Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas. 9:2 Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo; 9:3 mis enemigos volvieron atrás; caerán y perecerán delante de ti. 9:4 Porque has sostenido mi juicio y mi causa; te sentaste en el trono juzgando con justicia. 9:5 Reprendiste naciones, destruiste al malo, raíste el nombre de ellos eternamente y para siempre. 9:6 Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos, y las ciudades que derribaste; su memoria pereció con ellas. 9:7 Mas Jehová permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para juicio. 9:8 Y Él juzgará el mundo con justicia; y juzgará a los pueblos con rectitud. 9:9 Jehová será refugio al oprimido, refugio en los tiempos de angustia. 9:10 En ti confiarán los que conocen tu nombre; por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron. 9:11 Cantad a Jehová, que habita en Sión; proclamad entre los pueblos sus obras. 9:12 Cuando demandó la sangre, se acordó de ellos; no se olvidó del clamor de los pobres. 9:13 Ten misericordia de mí, oh Jehová; mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte; 9:14 Para que cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce en tu salvación. 9:15 Se hundieron las naciones en la fosa que hicieron; en la red que escondieron fue atrapado su pie. 9:16 Jehová es conocido por el juicio que hizo; en la obra de sus propias manos fue enlazado el malo. (Higaion. Selah) 9:17 Los malos serán trasladados al infierno, y todas las gentes que se olvidan de Dios. 9:18 Porque no para siempre será olvidado el pobre; ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente. 9:19 Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las gentes delante de ti. 9:20 Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las gentes que no son sino hombres. (Selah)
10:1 ¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación? 10:2 Con arrogancia el malo persigue al pobre; sean atrapados en los artificios que han ideado. 10:3 Porque el malo se jacta del deseo de su corazón, y bendice al codicioso al cual aborrece Jehová. 10:4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos. 10:5 Sus caminos son torcidos en todo tiempo; tus juicios los tiene muy lejos de su vista, y desprecia a todos sus enemigos. 10:6 Dice en su corazón: No seré movido: Nunca me alcanzará el infortunio. 10:7 Su boca está llena de maldición, de engaño y de fraude; debajo de su lengua hay vejación y maldad. 10:8 Se sienta al acecho en las aldeas; en los escondrijos mata al inocente; sus ojos están acechando al pobre. 10:9 Acecha en oculto, como el león desde su cueva; acecha para arrebatar al pobre; arrebata al pobre trayéndolo a su red. 10:10 Se encoge, se agacha, y caen en sus garras muchos desdichados. 10:11 Dice en su corazón: Dios ha olvidado, ha encubierto su rostro; nunca lo verá. 10:12 Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano, no te olvides de los pobres. 10:13 ¿Por qué irrita el malo a Dios? En su corazón ha dicho: Tú no lo inquirirás. 10:14 Tú lo has visto; porque tú miras la maldad y la vejación, para cobrar venganza con tu mano: En ti se refugia el pobre, tú eres el amparo del huérfano. 10:15 Quiebra tú el brazo del impío y del maligno; persigue su maldad hasta que no halles ninguna. 10:16 Jehová es Rey eternamente y para siempre; de su tierra han perecido las naciones. 10:17 El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído; 10:18 Para juzgar al huérfano y al oprimido, a fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra.
Al Músico principal: Salmo de David 11:1 En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma: Escapa al monte cual ave? 11:2 Porque he aquí, los malos tensan el arco, preparan sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón. 11:3 Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué podrá hacer el justo? 11:4 Jehová está en su santo templo: El trono de Jehová está en el cielo: Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. 11:5 Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece. 11:6 Sobre los malos lloverá lazos; fuego, azufre y terrible tempestad; ésta será la porción del cáliz de ellos. 11:7 Porque el justo Jehová ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro.
Al Músico principal: sobre Seminit: Salmo de David 12:1 Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres. 12:2 Mentira habla cada uno con su prójimo; Hablan con labios lisonjeros y con doblez de corazón. 12:3 Destruirá Jehová todos los labios lisonjeros, la lengua que habla soberbias, 12:4 que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor sobre nosotros? 12:5 Por la opresión de los pobres, por el gemido de los necesitados, ahora me levantaré, dice Jehová; los pondré a salvo del que contra ellos se engríe. 12:6 Las palabras de Jehová son palabras puras; como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces. 12:7 Tú, Jehová, las guardarás; las preservarás de esta generación para siempre. 12:8 Asediando andan los malos, cuando son exaltados los más viles de los hijos de los hombres.
Al Músico principal: Salmo de David 13:1 ¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? 13:2 ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí? 13:3 Mira, óyeme, Jehová Dios mío; alumbra mis ojos, para que no duerma en muerte; 13:4 para que no diga mi enemigo: Lo he vencido: Mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare; 13:5 mas yo en tu misericordia he confiado; se alegrará mi corazón en tu salvación. 13:6 Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien.
Al Músico principal: Salmo de David 14:1 Dijo el necio en su corazón: No hay Dios. Se corrompieron, hicieron obras abominables; no hay quien haga el bien. 14:2 Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido, que buscara a Dios. 14:3 Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno. 14:4 ¿No tendrán conocimiento todos los obradores de iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, y a Jehová no invocan? 14:5 Allí temblaron de espanto; porque Dios está con la generación de los justos. 14:6 El consejo del pobre habéis escarnecido, pero Jehová es su refugio. 14:7 ¡Oh que de Sión viniese la salvación de Israel! Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel.
Salmo de David 15:1 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en tu santo monte? 15:2 El que anda en integridad y obra justicia, y habla verdad en su corazón. 15:3 El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche contra su prójimo 15:4 Aquel a cuyos ojos es menospreciado el vil; mas honra a los que temen a Jehová; el que aun jurando en daño suyo, no cambia; 15:5 quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, jamás será removido.
Mictam de David 16:1 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. 16:2 Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; mi bien a ti no aprovecha; 16:3 sino a los santos que están en la tierra, y a los íntegros, en quienes está toda mi complacencia. 16:4 Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, ni en mis labios tomaré sus nombres. 16:5 Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa. Tú sustentas mi suerte. 16:6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado. 16:7 Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseñan mis riñones. 16:8 A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra no seré conmovido. 16:9 Por tanto, mi corazón se alegra, y se goza mi gloria; también mi carne reposará segura. 16:10 Porque no dejarás mi alma en el infierno; ni permitirás que tu Santo vea corrupción. 16:11 Me mostrarás la senda de la vida: Plenitud de gozo hay en tu presencia; delicias en tu diestra para siempre.
Oración de David 17:1 Oye, oh Jehová, justicia; está atento a mi clamor; escucha mi oración hecha de labios sin engaño. 17:2 De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud. 17:3 Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba, y nada hallaste; me he propuesto que mi boca no ha de propasarse. 17:4 En cuanto a las obras de los hombres, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas de los violentos. 17:5 Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen. 17:6 Yo te he invocado, porque tú me oirás, oh Dios: Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. 17:7 Muestra tus maravillosas misericordias, tú que con tu diestra salvas a los que en ti confían de los que se levantan contra ellos. 17:8 Guárdame como a la niña de tu ojo, escóndeme bajo la sombra de tus alas, 17:9 de la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos mortales que me rodean. 17:10 Encerrados están con su grosura; con su boca hablan soberbiamente. 17:11 Ahora han cercado nuestros pasos; tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra. 17:12 Como el león que desea hacer presa, y como el leoncillo acechando en su escondite. 17:13 Levántate, oh Jehová; sal a su encuentro, póstrale; libra mi alma del malo con tu espada; 17:14 De los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres del mundo, que tienen su porción en esta vida, y cuyo vientre llenas de tu tesoro; sacian a sus hijos, y dejan el resto a sus pequeños. 17:15 En cuanto a mí, yo en justicia veré tu rostro; quedaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.
Al Músico principal: Salmo de David, siervo de Jehová, el cual dijo a Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo: 18:1 Te amaré, oh Jehová, fortaleza mía. 18:2 Jehová es mi Roca, mi castillo y mi libertador; mi Dios, mi fortaleza, en Él confiaré; mi escudo, el cuerno de mi salvación, y mi refugio. 18:3 Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos. 18:4 Me rodearon los dolores de la muerte, y torrentes de hombres perversos me atemorizaron. 18:5 Dolores del infierno me rodearon, me previnieron lazos de muerte. 18:6 En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios: Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de Él, a sus oídos. 18:7 La tierra se estremeció y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó Él. 18:8 Humo subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor; carbones fueron por Él encendidos. 18:9 Inclinó los cielos, y descendió; y densa oscuridad había debajo de sus pies. 18:10 Y cabalgó sobre un querubín, y voló: Voló sobre las alas del viento. 18:11 Hizo de las tinieblas su escondedero, su pabellón en derredor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos. 18:12 Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron; granizo y carbones encendidos. 18:13 Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz; granizo y carbones encendidos. 18:14 Envió sus saetas, y los dispersó; lanzó relámpagos, y los destruyó. 18:15 Entonces aparecieron los senderos de las aguas, y se descubrieron los cimientos del mundo, a tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del aliento de tu nariz. 18:16 Envió desde lo alto; me tomó, me sacó de las muchas aguas. 18:17 Me libró de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, pues ellos eran más fuertes que yo. 18:18 Me asaltaron en el día de mi quebranto; pero Jehová fue mi apoyo. 18:19 Él me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí. 18:20 Jehová me pagó conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado. 18:21 Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios. 18:22 Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no eché de mí sus estatutos. 18:23 Y fui íntegro para con Él, y me guardé de mi maldad. 18:24 Por tanto Jehová me pagó conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos. 18:25 Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro. 18:26 Limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso. 18:27 Y tú salvarás al pueblo afligido, y humillarás los ojos altivos. 18:28 Tú, pues, encenderás mi lámpara: Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas. 18:29 Pues por ti he desbaratado ejércitos; y por mi Dios he saltado sobre muros. 18:30 En cuanto a Dios, perfecto es su camino: La palabra de Jehová es acrisolada: Es escudo a todos los que en Él esperan. 18:31 Porque ¿quién es Dios fuera de Jehová? ¿Y qué roca hay aparte de nuestro Dios? 18:32 Dios es el que me ciñe de poder, y hace perfecto mi camino; 18:33 quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas; 18:34 Él adiestra mis manos para la batalla, y el arco de bronce será quebrado por mis brazos. 18:35 Me diste asimismo el escudo de tu salvación, y tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido. 18:36 Ensanchaste mis pasos debajo de mí, para que mis pies no resbalasen. 18:37 Perseguí a mis enemigos, y los alcancé, y no volví hasta acabarlos. 18:38 Los herí, de modo que no pudieron levantarse; cayeron debajo de mis pies. 18:39 Pues me ceñiste de fuerza para la pelea; has sometido bajo mis pies a los que se levantaron contra mí. 18:40 Y me has dado la cerviz de mis enemigos, para que yo destruya a los que me aborrecen. 18:41 Clamaron, y no hubo quien los salvase; aun a Jehová, pero Él no les respondió. 18:42 Y los molí como polvo delante del viento; los eché fuera como lodo de las calles. 18:43 Me libraste de las contiendas del pueblo; me pusiste por cabeza de gentes; pueblo que yo no conocía, me servirá. 18:44 Así que hubieren oído de mí, me obedecerán; los hijos de extraños se someterán a mí; 18:45 Los extraños se debilitarán, saldrán temblando de sus escondrijos. 18:46 Viva Jehová, y bendita sea mi Roca; y enaltecido sea el Dios de mi salvación: 18:47 Es Dios quién por mí cobra venganza, y sujeta pueblos debajo de mí. 18:48 El que me libra de mis enemigos: Tú me enalteciste sobre los que se levantan contra mí; me has librado del hombre violento. 18:49 Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh Jehová, y cantaré salmos a tu nombre. 18:50 Grandes triunfos da a su rey, y hace misericordia a su ungido, a David y a su simiente, para siempre.
Al Músico principal: Salmo de David 19:1 Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 19:2 Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. 19:3 No hay habla, ni lenguaje, donde su voz no sea oída. 19:4 Por toda la tierra salió su hilo, y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol. 19:5 Y éste, como un novio que sale de su tálamo, se alegra cual gigante para correr el camino. 19:6 De un extremo de los cielos es su salida, y su giro hasta el término de ellos; y nada hay que se esconda de su calor. 19:7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová, es fiel, que hace sabio al sencillo. 19:8 Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová, es puro, que alumbra los ojos. 19:9 El temor de Jehová, es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos. 19:10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que la miel, y la que destila del panal. 19:11 Tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón. 19:12 ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. 19:13 Detén asimismo a tu siervo de pecados de soberbia; que no se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran transgresión. 19:14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, Roca mía, y Redentor mío.
Al Músico principal: Salmo de David 20:1 Jehová te oiga en el día de la angustia; El nombre del Dios de Jacob te defienda. 20:2 Te envíe ayuda desde el santuario, y desde Sión te sostenga. 20:3 Haga memoria de todas tus ofrendas, y acepte tu holocausto. (Selah) 20:4 Te dé conforme al deseo de tu corazón, y cumpla todo tu consejo. 20:5 Nosotros nos alegraremos en tu salvación, y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios; conceda Jehová todas tus peticiones. 20:6 Ahora entiendo que Jehová guarda a su ungido; lo oirá desde su santo cielo, con la fuerza salvadora de su diestra. 20:7 Éstos confían en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria. 20:8 Ellos se doblegaron y cayeron; mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie. 20:9 Salva, Jehová; que el Rey nos oiga el día que lo invoquemos.
Al Músico principal: Salmo de David 21:1 Se alegrará el rey en tu fortaleza, oh Jehová; y en tu salvación se gozará mucho. 21:2 El deseo de su corazón le has concedido, y no le has negado la petición de sus labios. (Selah) 21:3 Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien; corona de oro fino has puesto sobre su cabeza. 21:4 Vida te demandó, y le diste largura de días eternamente y para siempre. 21:5 Grande es su gloria en tu salvación; honra y majestad has puesto sobre él. 21:6 Porque lo has bendecido para siempre; lo llenaste de alegría con tu rostro. 21:7 Por cuanto el rey confía en Jehová, y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido. 21:8 Alcanzará tu mano a todos tus enemigos; tu diestra alcanzará a los que te aborrecen. 21:9 Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira: Jehová los deshará en su furor, y fuego los consumirá. 21:10 Su fruto destruirás de la tierra, y su simiente de entre los hijos de los hombres. 21:11 Porque intentaron el mal contra ti; fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán. 21:12 Pues tú los pondrás en fuga, cuando aprestares en tus cuerdas las saetas contra sus rostros. 21:13 Engrandécete, oh Jehová, con tu poder: Cantaremos y alabaremos tu poderío.
Al Músico principal, sobre Ajelet-sahar. Salmo de David 22:1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? 22:2 Dios mío, clamo de día, y no me escuchas; y de noche, y no hay para mí sosiego. 22:3 Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel. 22:4 En ti esperaron nuestros padres: Esperaron, y tú los libraste. 22:5 Clamaron a ti, y fueron librados; confiaron en ti, y no fueron avergonzados. 22:6 Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. 22:7 Todos los que me ven, se burlan de mí; estiran los labios, menean la cabeza, diciendo: 22:8 Confió en Jehová, líbrele Él; sálvele, puesto que en Él se complacía. 22:9 Pero tú eres el que me sacó del vientre; Me hiciste estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre. 22:10 Sobre ti fui echado desde la matriz; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. 22:11 No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude. 22:12 Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado. 22:13 Abrieron sobre mí su boca, como león rapaz y rugiente. 22:14 Estoy derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron: Mi corazón es como cera, derretido en medio de mis entrañas. 22:15 Se secó como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte. 22:16 Porque perros me han rodeado, me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies. 22:17 Contar puedo todos mis huesos; ellos me miran, y me observan. 22:18 Repartieron entre sí mi vestidura, y sobre mi ropa echaron suertes. 22:19 Mas tú, oh Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme. 22:20 Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi vida. 22:21 Sálvame de la boca del león, porque tú me has escuchado de los cuernos de los unicornios. 22:22 Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré. 22:23 Los que teméis a Jehová, alabadle; glorificadle, simiente toda de Jacob; y temedle, vosotros, simiente toda de Israel. 22:24 Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó a Él, le oyó. 22:25 De ti será mi alabanza en la gran congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen. 22:26 Comerán los pobres, y serán saciados: Alabarán a Jehová los que le buscan: Vivirá vuestro corazón para siempre. 22:27 Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los términos de la tierra; y adorarán delante de ti todas las familias de las naciones. 22:28 Porque de Jehová es el reino; y Él señorea sobre las naciones. 22:29 Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; se postrarán delante de Él todos los que descienden al polvo, si bien ninguno puede conservar la vida de su propia alma. 22:30 La posteridad le servirá; Esto será contado de Jehová por una generación. 22:31 Vendrán, y anunciarán su justicia a un pueblo que ha de nacer, le dirán que Él hizo esto.
Salmo de David 23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará. 23:2 En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. 23:3 Restaurará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 23:5 Aderezas mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. 23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Salmo de David 24:1 De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo y los que en él habitan. 24:2 Porque Él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos. 24:3 ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? 24:4 El limpio de manos, y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a la vanidad, ni jurado con engaño. 24:5 Él recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de su salvación. 24:6 Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Jacob. (Selah) 24:7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. 24:8 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla. 24:9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. 24:10 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, Él es el Rey de gloria. (Selah)
Salmo de David 25:1 A ti, oh Jehová, levantaré mi alma. 25:2 Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos. 25:3 Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: Serán avergonzados los que se rebelan sin causa. 25:4 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. 25:5 Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día. 25:6 Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas. 25:7 De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová. 25:8 Bueno y recto es Jehová; por tanto, Él enseñará a los pecadores el camino. 25:9 Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera. 25:10 Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios. 25:11 Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande. 25:12 ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger. 25:13 Su alma reposará en bienestar, y su simiente heredará la tierra. 25:14 El secreto de Jehová es para los que le temen; y a ellos hará conocer su pacto. 25:15 Mis ojos están siempre hacia Jehová; porque Él sacará mis pies de la red. 25:16 Mírame, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido. 25:17 Las angustias de mi corazón se han aumentado; sácame de mis congojas. 25:18 Mira mi aflicción y mi trabajo; y perdona todos mis pecados. 25:19 Mira mis enemigos, que se han multiplicado, y con odio violento me aborrecen. 25:20 Guarda mi alma, y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti confié. 25:21 Integridad y rectitud me guarden; porque en ti he esperado. 25:22 Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.
Salmo de David 26:1 Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; he confiado asimismo en Jehová, no vacilaré. 26:2 Examíname, oh Jehová, y pruébame; purifica mi conciencia y mi corazón. 26:3 Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y camino en tu verdad. 26:4 No me he sentado con hombres falsos, ni entraré con los hipócritas. 26:5 He aborrecido la reunión de los malignos, y no me sentaré con los impíos. 26:6 Lavaré en inocencia mis manos, y andaré alrededor de tu altar, oh Jehová: 26:7 Para proclamar con voz de acción de gracias, y contar todas tus maravillas. 26:8 Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar donde tu gloria habita. 26:9 No juntes con los pecadores mi alma, ni mi vida con hombres sanguinarios: 26:10 En cuyas manos está el mal, y su diestra está llena de sobornos. 26:11 Mas yo andaré en mi integridad: Redímeme, y ten misericordia de mí. 26:12 Mi pie ha estado en rectitud; en las congregaciones bendeciré a Jehová.
Salmo de David 27:1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? 27:2 Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. 27:3 Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón: Aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado. 27:4 Una cosa he demandado de Jehová, ésta buscaré: Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. 27:5 Porque Él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su pabellón; me pondrá en alto sobre una roca. 27:6 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean; y yo ofreceré en su tabernáculo sacrificios de júbilo: Cantaré y entonaré salmos a Jehová. 27:7 Oye, oh Jehová, mi voz cuando a ti clamo; y ten misericordia de mí, respóndeme. 27:8 Tú has dicho: Buscad mi rostro. Mi corazón dice de ti: Tu rostro buscaré, oh Jehová. 27:9 No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira a tu siervo: Mi ayuda has sido; no me dejes, no me desampares, Dios de mi salvación. 27:10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá. 27:11 Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud, a causa de mis enemigos. 27:12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. 27:13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que he de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. 27:14 Espera en Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera en Jehová.
Salmo de David 28:1 A ti clamaré, oh Jehová, Roca mía; no te desentiendas de mí; Para que no sea yo, dejándome tú, semejante a los que descienden al sepulcro. 28:2 Oye la voz de mis ruegos cuando a ti clamo, cuando alzo mis manos hacia tu santo templo. 28:3 No me arrebates a una con los malos, y con los obradores de iniquidad; los cuales hablan paz con su prójimo, pero la maldad está en su corazón. 28:4 Dales conforme a su obra, y conforme a la maldad de sus hechos: Dales conforme a la obra de sus manos, dales su paga. 28:5 Porque no atienden a los hechos de Jehová, ni a la obra de sus manos, Él los derribará, y no los edificará. 28:6 Bendito sea Jehová, que oyó la voz de mis súplicas. 28:7 Jehová es mi fortaleza y mi escudo: En Él confió mi corazón, y fui ayudado; por lo que se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré. 28:8 Jehová es la fortaleza de su pueblo, y la fuerza salvadora de su ungido. 28:9 Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; pastoréalos y enaltécelos para siempre.
Salmo de David 29:1 Dad a Jehová, oh hijos de fuertes, dad a Jehová la gloria y la fortaleza. 29:2 Dad a Jehová la gloria debida a su nombre: Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad. 29:3 La voz de Jehová sobre las aguas; truena el Dios de gloria; Jehová sobre las muchas aguas. 29:4 La voz de Jehová es poderosa; la voz de Jehová es majestuosa. 29:5 La voz de Jehová quiebra los cedros; quebró Jehová los cedros del Líbano. 29:6 Los hace saltar como becerros; al Líbano y al Sirión como cría de unicornio. 29:7 La voz de Jehová derrama llamas de fuego. 29:8 La voz de Jehová hace temblar el desierto; hace temblar Jehová el desierto de Cades. 29:9 La voz de Jehová hace parir a las ciervas, y desnuda los bosques: En su templo todos los suyos proclaman su gloria. 29:10 Jehová preside en el diluvio; Sí, se sienta Jehová como Rey para siempre. 29:11 Jehová dará fortaleza a su pueblo: Jehová bendecirá a su pueblo con paz.
Salmo cantado en la dedicación de la casa de David 30:1 Te glorificaré, oh Jehová; porque me has levantado, y no hiciste a mis enemigos alegrarse de mí. 30:2 Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste. 30:3 Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro; me diste vida, para que no descendiese a la sepultura. 30:4 Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad. 30:5 Porque un momento durará su furor; mas en su voluntad está la vida: Por la noche durará el lloro, pero a la mañana vendrá la alegría. 30:6 Y dije yo en mi prosperidad: No seré movido jamás; 30:7 porque tú, Jehová, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fui conturbado. 30:8 A ti, oh Jehová, clamaré; y al Señor suplicaré. 30:9 ¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al sepulcro? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad? 30:10 Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí: Jehová, sé tú mi ayudador. 30:11 Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. 30:12 Por tanto a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.
Al Músico principal: Salmo de David 31:1 En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás: Líbrame en tu justicia. 31:2 Inclina a mí tu oído, líbrame presto; sé tú mi Roca fuerte, mi fortaleza para salvarme. 31:3 Porque tú eres mi Roca y mi castillo; y por amor a tu nombre me guiarás, y me encaminarás. 31:4 Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza. 31:5 En tu mano encomiendo mi espíritu: Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad. 31:6 Aborrecí a los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en Jehová he esperado. 31:7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia; porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias: 31:8 Y no me encerraste en mano del enemigo; hiciste estar mis pies en lugar espacioso. 31:9 Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia; de pesar se han consumido mis ojos, mi alma, y mis entrañas. 31:10 Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; se ha debilitado mi fuerza a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido. 31:11 De todos mis enemigos he sido oprobio, más de mis vecinos, y horror a mis conocidos; los que me veían fuera, huían de mí. 31:12 He sido olvidado de su corazón como un muerto; he venido a ser como un vaso quebrado. 31:13 Porque he oído la calumnia de muchos; miedo por todas partes, cuando consultaban juntos contra mí, e ideaban quitarme la vida. 31:14 Mas yo en ti confié, oh Jehová; yo dije: Tú eres mi Dios. 31:15 En tu mano están mis tiempos: Líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores. 31:16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: Sálvame por tu misericordia. 31:17 No sea yo avergonzado, oh Jehová, ya que te he invocado; sean avergonzados los impíos, estén mudos en el sepulcro. 31:18 Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras, con soberbia y menosprecio. 31:19 ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado para los que en ti confían, delante de los hijos de los hombres! 31:20 Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas. 31:21 Bendito Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte. 31:22 Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos; mas tú oíste la voz de mis súplicas, cuando a ti clamé. 31:23 Amad a Jehová todos vosotros sus santos: A los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que obra con soberbia. 31:24 Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y Él fortalecerá vuestro corazón.
Salmo de David: Masquil 32:1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. 32:2 Bienaventurado el hombre a quien Jehová no imputa iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño. 32:3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. 32:4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; mi verdor se volvió en sequedades de estío. (Selah) 32:5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah) 32:6 Por esto orará a ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él. 32:7 Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia: Con cánticos de liberación me rodearás. (Selah) 32:8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: Sobre ti fijaré mis ojos. 32:9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento: Cuya boca ha de ser sujetada con cabestro y con freno, para que no lleguen a ti. 32:10 Muchos dolores habrá para el impío; mas al que confía en Jehová, le rodeará misericordia. 32:11 Alegraos en Jehová, y gozaos, justos; dad voces de júbilo todos vosotros los rectos de corazón.
33:1 Alegraos, oh justos, en Jehová: A los rectos es hermosa la alabanza. 33:2 Alabad a Jehová con arpa, cantadle con salterio y decacordio. 33:3 Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien tañendo con júbilo. 33:4 Porque recta es la palabra de Jehová, y todas sus obras con verdad son hechas. 33:5 Él ama justicia y juicio: De la misericordia de Jehová está llena la tierra. 33:6 Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. 33:7 Él junta como en un montón las aguas del mar: Él pone en depósitos los abismos. 33:8 Tema a Jehová toda la tierra: Témanle todos los habitantes del mundo. 33:9 Porque Él habló, y fue hecho; Él mandó, y se estableció. 33:10 Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos. 33:11 El consejo de Jehová permanece para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. 33:12 Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová; el pueblo a quien Él escogió como heredad para sí. 33:13 Desde los cielos miró Jehová; vio a todos los hijos de los hombres: 33:14 Desde el lugar de su morada miró sobre todos los moradores de la tierra. 33:15 Él formó el corazón de todos ellos; Él considera todas sus obras. 33:16 El rey no es salvo con la multitud del ejército: No escapa el valiente por la mucha fuerza. 33:17 Vanidad es el caballo para salvarse; no librará por la grandeza de su fuerza. 33:18 He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia; 33:19 Para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempos de hambre. 33:20 Nuestra alma espera en Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es Él. 33:21 Por tanto, en Él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. 33:22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti.
Salmo de David, cuando mudó su semblante delante de Abimelec, y él lo echó, y se fue 34:1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca. 34:2 En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán. 34:3 Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre. 34:4 Busqué a Jehová, y Él me oyó, y me libró de todos mis temores. 34:5 Los que a Él miraron fueron alumbrados; y sus rostros no fueron avergonzados. 34:6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias. 34:7 El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, y los defiende. 34:8 Gustad, y ved que es bueno Jehová: Dichoso el hombre que en Él confía. 34:9 Temed a Jehová, vosotros sus santos; porque nada falta a los que le temen. 34:10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová, no tendrán falta de ningún bien. 34:11 Venid, hijos, oídme; el temor de Jehová os enseñaré. 34:12 ¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien? 34:13 Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. 34:14 Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela. 34:15 Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. 34:16 La ira de Jehová contra los que hacen mal, para cortar de la tierra la memoria de ellos. 34:17 Claman los justos, y Jehová los oye, y los libra de todas sus angustias. 34:18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu. 34:19 Muchas son las aflicciones del justo; pero de todas ellas lo librará Jehová. 34:20 Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado. 34:21 Matará al malo la maldad; y los que aborrecen al justo serán asolados. 34:22 Jehová redime el alma de sus siervos; y no serán desolados cuantos en Él confían.
Salmo de David 35:1 Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; pelea con los que combaten contra mí. 35:2 Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda. 35:3 Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di a mi alma: Yo soy tu salvación. 35:4 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi alma; vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan. 35:5 Sean como el tamo delante del viento; y el ángel de Jehová los acose. 35:6 Sea su camino oscuro y resbaladizo; y el ángel de Jehová los persiga. 35:7 Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa hicieron hoyo para mi alma. 35:8 Que venga destrucción sobre él sin darse cuenta, y que la red que él escondió lo prenda; que caiga en esa misma destrucción. 35:9 Y mi alma se alegrará en Jehová; Se regocijará en su salvación. 35:10 Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja? 35:11 Se levantaron testigos falsos; me demandaron lo que no sabía; 35:12 me devolvieron mal por bien, para abatir a mi alma. 35:13 Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se volvía en mi seno. 35:14 Anduve como si fuesen mis amigos, mis hermanos; como el que trae luto por su madre, enlutado me humillaba. 35:15 Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; se juntó contra mí gente despreciable, y yo no lo entendía; me despedazaban, y no cesaban; 35:16 como lisonjeros escarnecedores y truhanes, crujiendo sobre mí sus dientes. 35:17 Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Rescata mi alma de sus destrucciones, mi ser de los leones. 35:18 Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo. 35:19 No se alegren de mí los que injustamente son mis enemigos; ni los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo. 35:20 Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas. 35:21 Y ensancharon sobre mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto! 35:22 Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, no te alejes de mí. 35:23 Muévete y levántate para mi juicio, para mi causa, Dios mío y Señor mío. 35:24 Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío; y no se alegren de mí. 35:25 No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Lo hemos devorado! 35:26 Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; Vístanse de vergüenza y confusión los que se engrandecen contra mí. 35:27 Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea exaltado Jehová, que se complace en la prosperidad de su siervo. 35:28 Y mi lengua hablará de tu justicia, y de tu loor todo el día.
Al Músico principal: Salmo de David, siervo del Señor 36:1 La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos. 36:2 Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible. 36:3 Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; dejó de ser sensato, y de hacer el bien. 36:4 Iniquidad piensa sobre su cama; está en camino no bueno, el mal no aborrece. 36:5 Jehová, hasta los cielos es tu misericordia; tu fidelidad alcanza hasta las nubes. 36:6 Tu justicia es como los montes de Dios, tus juicios abismo grande: Oh Jehová, al hombre y al animal conservas. 36:7 ¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas. 36:8 Serán plenamente saciados de la grosura de tu casa; y tú los abrevarás del torrente de tus delicias. 36:9 Porque contigo está el manantial de la vida: En tu luz veremos la luz. 36:10 Extiende tu bondad a los que te conocen, y tu justicia a los rectos de corazón. 36:11 No venga contra mí pie de soberbia; y mano de impíos no me mueva. 36:12 Allí cayeron los obradores de iniquidad; fueron derribados, y no podrán levantarse.
Salmo de David 37:1 No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. 37:2 Porque como el pasto serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán. 37:3 Espera en Jehová, y haz el bien; y vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado. 37:4 Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón. 37:5 Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él; y Él hará. 37:6 Y exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. 37:7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él: No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por causa del hombre que hace maldades. 37:8 Deja la ira, y depón el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo. 37:9 Porque los malignos serán talados, mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. 37:10 Pues de aquí a poco no existirá el malo; y contemplarás sobre su lugar, y ya no estará. 37:11 Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz. 37:12 Maquina el impío contra el justo, y cruje sobre él sus dientes. 37:13 El Señor se reirá de él; porque ve que viene su día. 37:14 Los impíos han desenvainado la espada y entesado su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar a los de recto proceder. 37:15 La espada de ellos entrará en su mismo corazón, y su arco será quebrado. 37:16 Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores. 37:17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados; Pero Jehová sostiene a los justos. 37:18 Conoce Jehová los días de los perfectos; y la heredad de ellos será para siempre. 37:19 No serán avergonzados en el mal tiempo; y en los días de hambre serán saciados. 37:20 Mas los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos; se disiparán como humo. 37:21 El impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia, y da. 37:22 Porque los bendecidos de Él heredarán la tierra; y los maldecidos por Él serán talados. 37:23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y Él aprueba su camino. 37:24 Cuando cayere, no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano. 37:25 Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni a su simiente mendigando pan. 37:26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su simiente es para bendición. 37:27 Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre. 37:28 Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos; para siempre serán guardados; mas la simiente de los impíos será cortada. 37:29 Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella. 37:30 La boca del justo hablará sabiduría; y su lengua pronunciará juicio. 37:31 La ley de su Dios está en su corazón; No vacilarán sus pasos. 37:32 Acecha el impío al justo, y procura matarlo. 37:33 Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando sea juzgado. 37:34 Espera en Jehová, y guarda su camino, y Él te exaltará para heredar la tierra: Cuando sean talados los pecadores, lo verás. 37:35 Vi yo al impío sumamente enaltecido, y que se extendía como un laurel verde; 37:36 pero pasó, y he aquí ya no estaba; lo busqué, y no fue hallado. 37:37 Considera al íntegro, y mira al justo; porque la postrimería de ellos es paz. 37:38 Mas los transgresores serán todos a una destruidos; la postrimería de los impíos será talada. 37:39 Pero la salvación de los justos viene de Jehová; Él es su fortaleza en el tiempo de la angustia. 37:40 Jehová los ayudará, y los librará; los librará de los impíos, y los salvará, por cuanto en Él confiaron.
Salmo de David, para recordar 38:1 Jehová, no me reprendas en tu furor, ni me castigues en tu ira. 38:2 Porque tus saetas cayeron sobre mí, y sobre mí ha descendido tu mano. 38:3 No hay nada sano en mi carne a causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos a causa de mi pecado. 38:4 Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza; como carga pesada se han agravado sobre mí. 38:5 Hieden y se corrompen mis llagas, a causa de mi locura. 38:6 Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día. 38:7 Porque mis lomos están llenos de irritación, y nada hay sano en mi carne. 38:8 Estoy debilitado y molido en gran manera; he gemido a causa de la conmoción de mi corazón. 38:9 Señor, delante de ti están todos mis deseos; y mi suspiro no te es oculto. 38:10 Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor; y aun la misma luz de mis ojos se ha ido de mí. 38:11 Mis amigos y mis compañeros se quitaron de delante de mi plaga; y mis cercanos se pusieron lejos. 38:12 Los que buscaban mi alma tendieron lazos; y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, y meditaban fraudes todo el día. 38:13 Mas yo, como si fuera sordo no oía; y estaba como un mudo, que no abre su boca. 38:14 Fui, pues, como un hombre que no oye, y que en su boca no tiene reprensiones. 38:15 Porque en ti, oh Jehová, esperé yo: Tú responderás, Jehová Dios mío. 38:16 Porque dije: Que no se alegren de mí: Cuando mi pie resbalaba, sobre mí se engrandecían. 38:17 Pero yo estoy a punto de claudicar, y mi dolor está delante de mí continuamente. 38:18 Por tanto confesaré mi maldad; Me contristaré por mi pecado. 38:19 Porque mis enemigos están vivos y fuertes; y se han aumentado los que me aborrecen sin causa: 38:20 Y pagando mal por bien me son contrarios, por seguir yo lo bueno. 38:21 No me desampares, oh Jehová: Dios mío, no te alejes de mí. 38:22 Apresúrate a socorrerme, oh Señor, mi salvación.
Al Músico principal, a Jedutún: Salmo de David 39:1 Yo dije: Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua: Guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío esté delante de mí. 39:2 Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno; y se agravó mi dolor. 39:3 Se enardeció mi corazón dentro de mí; se encendió fuego en mi meditación, y así proferí con mi lengua: 39:4 Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuál sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy. 39:5 He aquí diste a mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti: Ciertamente el hombre, aun en su mejor estado, es completa vanidad. (Selah) 39:6 Ciertamente en tinieblas anda el hombre; ciertamente en vano se afana; acumula riqueza, y no sabe quién la recogerá. 39:7 Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti. 39:8 Líbrame de todas mis transgresiones; no me pongas por escarnio del insensato. 39:9 Enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste. 39:10 Quita de sobre mí tu plaga; bajo los golpes de tu mano estoy consumido. 39:11 Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, y haces consumirse como de polilla su grandeza: Ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah) 39:12 Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: no calles ante mis lágrimas; porque peregrino soy para contigo, y advenedizo, como todos mis padres. 39:13 Déjame, y tomaré fuerzas, antes que vaya y perezca.
Al Músico principal: Salmo de David 40:1 Pacientemente esperé en Jehová, y Él se inclinó a mí, y oyó mi clamor. 40:2 Y me sacó del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová. 40:4 Bienaventurado el hombre que pone en Jehová su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían a la mentira. 40:5 Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar; si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enumerados. 40:6 Sacrificio y ofrenda no te agradan; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado. 40:7 Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí: 40:8 El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado; y tu ley está en medio de mi corazón. 40:9 He predicado justicia en grande congregación; he aquí no he refrenado mis labios, Jehová, tú lo sabes. 40:10 No he encubierto tu justicia dentro de mi corazón: Tu fidelidad y tu salvación he proclamado: No he ocultado tu misericordia y tu verdad a la gran congregación. 40:11 Tú, oh Jehová, no retengas de mí tus misericordias; tu misericordia y tu verdad me guarden siempre. 40:12 Porque me han rodeado males sin número; me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista; son más numerosas que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla. 40:13 Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme. 40:14 Sean avergonzados y confusos a una los que buscan mi vida para destruirla; vuelvan atrás y sean avergonzados los que mi mal desean. 40:15 Sean asolados en pago de su afrenta los que me dicen: ¡Ajá, ajá! 40:16 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea engrandecido. 40:17 Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi Libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
Al Músico principal: Salmo de David 41:1 Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová. 41:2 Jehová lo guardará, y le dará vida; será bienaventurado en la tierra, y no lo entregarás a voluntad de sus enemigos. 41:3 Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; ablandarás toda su cama en su enfermedad. 41:4 Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado. 41:5 Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre? 41:6 Y si vienen a verme, hablan mentira; su corazón acumula iniquidad para sí; y al salir fuera, la divulgan. 41:7 Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; contra mí piensan mal, diciendo de mí: 41:8 Cosa pestilencial se ha apoderado de él; y el que cayó en cama, no volverá a levantarse. 41:9 Aun mi íntimo amigo, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, levantó contra mí su calcañar. 41:10 Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, y les daré el pago. 41:11 En esto conozco que te he agradado; en que mi enemigo no triunfa sobre mí. 41:12 En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, y me has hecho estar delante de ti para siempre. 41:13 Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, desde la eternidad, y hasta la eternidad. Amén, y amén.
Al Músico principal: Masquil para los hijos de Coré 42:1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. 42:2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? 42:3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? 42:4 Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí: Porque yo fui con la multitud, fui con ellos a la casa de Dios, con voz de alegría y de alabanza, haciendo fiesta la multitud. 42:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle por la ayuda de su presencia. 42:6 Dios mío, mi alma está abatida dentro de mí; me acordaré por tanto de ti desde la tierra del Jordán, y de los hermonitas, desde el monte de Mizar. 42:7 Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. 42:8 De día mandará Jehová su misericordia, y de noche su canción será conmigo, y mi oración al Dios de mi vida. 42:9 Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo, 42:10 como con una espada en mis huesos? Mis enemigos me afrentan, diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? 42:11 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle; Él es la salvación de mi ser, y mi Dios.
43:1 Júzgame, oh Dios, y aboga mi causa: Líbrame de nación impía, del hombre de engaño e iniquidad. 43:2 Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo? 43:3 Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán, me conducirán a tu monte santo, y a tus tabernáculos. 43:4 Y entraré al altar de Dios, a Dios mi alegría, mi gozo; y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío. 43:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle; Él es la salvación de mi ser, y mi Dios.
Al Músico principal; para los hijos de Coré: Masquil 44:1 Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado la obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos. 44:2 Tú con tu mano echaste las naciones, y los plantaste a ellos; afligiste los pueblos, y los arrojaste. 44:3 Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos. 44:4 Tú, oh Dios, eres mi Rey; manda salvación a Jacob. 44:5 Por medio de ti sacudiremos a nuestros enemigos; en tu nombre hollaremos a nuestros adversarios. 44:6 Porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará. 44:7 Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, y has avergonzado a los que nos aborrecían. 44:8 En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, y para siempre alabaremos tu nombre. (Selah) 44:9 Pero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; y no sales con nuestros ejércitos. 44:10 Nos has hecho retroceder ante el enemigo, y los que nos aborrecían nos han saqueado para sí. 44:11 Nos pusiste como a ovejas para comida, y nos esparciste entre las naciones. 44:12 Has vendido a tu pueblo de balde, y no acrecentaste tu riqueza con su precio. 44:13 Nos pusiste por vergüenza a nuestros vecinos, por escarnio y por burla a los que nos rodean. 44:14 Nos pusiste por proverbio entre las naciones, por movimiento de cabeza en los pueblos. 44:15 Cada día mi vergüenza está delante de mí, y me cubre la confusión de mi rostro, 44:16 por la voz del que me injuria y vitupera, por razón del enemigo y del vengativo. 44:17 Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; y no hemos faltado a tu pacto. 44:18 No se ha vuelto atrás nuestro corazón, ni tampoco se han apartado nuestros pasos de tus caminos. 44:19 Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, y nos cubriste con sombra de muerte, 44:20 si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios, o alzado nuestras manos a dios ajeno, 44:21 ¿No demandaría Dios esto? Porque Él conoce los secretos del corazón. 44:22 Pero por causa de ti nos matan cada día; somos tenidos como ovejas para el matadero. 44:23 Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre. 44:24 ¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de nuestra aflicción, y de nuestra opresión? 44:25 Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo; nuestro vientre está pegado con la tierra. 44:26 Levántate para ayudarnos, y redímenos por tu misericordia.
Al Músico principal: sobre Sosanim: para los hijos de Coré: Masquil: Canción de amores 45:1 Rebosa mi corazón palabra buena: Refiero yo al Rey mis obras: Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero. 45:2 Te has hermoseado más que los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios; por tanto Dios te ha bendecido para siempre. 45:3 Cíñete tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad. 45:4 Y en tu gloria sé prosperado: Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia; y tu diestra te enseñará cosas terribles. 45:5 Tus saetas agudas con que caerán pueblos debajo de ti, penetrarán en el corazón de los enemigos del Rey. 45:6 Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre; vara de justicia la vara de tu reino. 45:7 Amaste la justicia y aborreciste la maldad; por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de gozo sobre tus compañeros. 45:8 Mirra, áloe y casia exhalan todas tus vestiduras: En estancias de marfil te han recreado. 45:9 Hijas de reyes entre tus ilustres: Está la reina a tu diestra con oro de Ofir. 45:10 Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre; 45:11 y deseará el Rey tu hermosura: Adórale, porque Él es tu Señor. 45:12 Y la hija de Tiro vendrá con presentes; los ricos del pueblo implorarán tu favor. 45:13 Toda gloriosa en su interior es la hija del Rey; de brocado de oro es su vestido. 45:14 Con vestidos bordados será llevada al Rey; vírgenes en pos de ella: Sus compañeras serán traídas a ti. 45:15 Serán traídas con alegría y gozo; entrarán en el palacio del Rey. 45:16 En lugar de tus padres serán tus hijos, a quienes harás príncipes en toda la tierra. 45:17 Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones; por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.
Al Músico principal; para los hijos de Coré: Salmo sobre Alamot 46:1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 46:2 Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; Aunque se traspasen los montes al corazón del mar; 46:3 aunque bramen y se turben sus aguas; aunque tiemblen los montes a causa de su braveza. (Selah) 46:4 Hay un río cuyas corrientes alegrarán la ciudad de Dios, el lugar santo de los tabernáculos del Altísimo. 46:5 Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana. 46:6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos; dio Él su voz, se derritió la tierra. 46:7 Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah) 46:8 Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra. 46:9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra; que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego. 46:10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; enaltecido seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra. 46:11 Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah)
Al Músico principal: De los hijos de Coré: Salmo 47:1 Pueblos todos, batid las manos; aclamad a Dios con voz de júbilo. 47:2 Porque Jehová el Altísimo es terrible; Rey grande sobre toda la tierra. 47:3 Él sujetará a los pueblos debajo de nosotros, y a las naciones debajo de nuestros pies. 47:4 Él nos elegirá nuestras heredades; la hermosura de Jacob, al cual amó. (Selah) 47:5 Subió Dios con júbilo, Jehová con sonido de trompeta. 47:6 Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro Rey, cantad. 47:7 Porque Dios es el Rey de toda la tierra: Cantad con inteligencia. 47:8 Dios reina sobre las naciones; Sentado está Dios sobre su santo trono. 47:9 Los príncipes de los pueblos se han reunido, aun el pueblo del Dios de Abraham: Porque de Dios son los escudos de la tierra; Él es muy enaltecido.
Canción: Salmo de los hijos de Coré 48:1 Grande es Jehová y digno de ser en gran manera alabado, en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo. 48:2 Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra es el monte de Sión, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey. 48:3 Dios en sus palacios es conocido por refugio. 48:4 Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; pasaron todos. 48:5 Y viéndola ellos así, se maravillaron, se turbaron, se dieron prisa a huir. 48:6 Les tomó allí temblor; dolor, como a mujer que da a luz. 48:7 Con viento solano quiebras tú las naves de Tarsis. 48:8 Como lo oímos, así hemos visto en la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios: Dios la afirmará para siempre. (Selah) 48:9 Nos acordamos de tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo. 48:10 Conforme a tu nombre, oh Dios, así es tu loor hasta los fines de la tierra; de justicia está llena tu diestra. 48:11 Se alegrará el monte de Sión; se gozarán las hijas de Judá por tus juicios. 48:12 Andad alrededor de Sión, y rodeadla; contad sus torres. 48:13 Observad atentamente su antemuro; mirad sus palacios; para que lo contéis a la generación venidera. 48:14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre: Él nos guiará, aun hasta la muerte.
Al Músico principal: Salmo para los hijos de Coré 49:1 Oíd esto, pueblos todos; escuchad, todos los habitantes del mundo: 49:2 Así los plebeyos como los nobles, el rico y el pobre juntamente. 49:3 Mi boca hablará sabiduría; y la meditación de mi corazón será inteligencia. 49:4 Inclinaré mi oído al proverbio; declararé con el arpa mi enigma. 49:5 ¿Por qué he de temer en los días de adversidad, cuando la iniquidad de mis acechadores me rodee? 49:6 Los que confían en sus posesiones, y se jactan en la muchedumbre de sus riquezas, 49:7 ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate 49:8 (Porque la redención de su vida es de gran precio, y no se hará jamás). 49:9 Para que viva adelante para siempre, y nunca vea corrupción. 49:10 Pues él ve que mueren los sabios; igualmente perecen el insensato y el necio, y dejan a otros sus riquezas. 49:11 En su interior piensan que sus casas serán eternas, y sus habitaciones para generación y generación; dan sus nombres a sus tierras. 49:12 Mas el hombre no permanecerá en honra; es semejante a las bestias que perecen. 49:13 Este su camino es locura; con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. (Selah) 49:14 Como rebaños serán puestos en la sepultura; la muerte se cebará en ellos; y los rectos señorearán sobre ellos por la mañana; y su buen parecer se consumirá en el sepulcro de su morada. 49:15 Pero Dios redimirá mi alma del poder de la sepultura, porque Él me recibirá. (Selah) 49:16 No temas cuando se enriquece alguno, cuando aumenta la gloria de su casa; 49:17 porque cuando muera no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria. 49:18 Aunque mientras viva, bendiga a su alma: y tú serás loado cuando te hicieres bien. 49:19 Entrará a la generación de sus padres; nunca mirarán la luz. 49:20 El hombre que está en honra y no entiende, semejante es a las bestias que perecen.
Salmo de Asaf 50:1 El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone. 50:2 De Sión, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido. 50:3 Vendrá nuestro Dios, y no callará; fuego consumirá delante de Él, y en derredor suyo habrá tempestad grande. 50:4 Convocará a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar a su pueblo. 50:5 Juntadme mis santos; los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. 50:6 Y los cielos declararán su justicia; Porque Dios es el Juez. (Selah) 50:7 Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo. 50:8 No te reprenderé sobre tus sacrificios, ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre. 50:9 No tomaré de tu casa becerros, ni machos cabríos de tus apriscos. 50:10 Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. 50:11 Conozco todas las aves de los montes, y mías son las fieras del campo. 50:12 Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud. 50:13 ¿He de comer yo carne de toros, o he de beber sangre de machos cabríos? 50:14 Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo. 50:15 E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás. 50:16 Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que narrar mis leyes, y que tomar mi pacto en tu boca? 50:17 Pues tú aborreces la instrucción, y echas a tu espalda mis palabras. 50:18 Si veías al ladrón, tú corrías con él; y con los adúlteros era tu parte. 50:19 Tu boca metías en mal, y tu lengua componía engaño. 50:20 Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia. 50:21 Estas cosas hiciste, y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú; pero yo te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos. 50:22 Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; no sea que os despedace, sin que haya quien libre. 50:23 El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios.
Al Músico principal: Salmo de David, cuando después que entró a Betsabé, vino a él Natán el profeta 51:1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 51:2 Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. 51:3 Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado está siempre delante de mí. 51:4 Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: Para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. 51:5 He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. 51:6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo; y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. 51:7 Purifícame con hisopo, y seré limpio: Lávame, y seré más blanco que la nieve. 51:8 Hazme oír gozo y alegría; y se recrearán los huesos que has abatido. 51:9 Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. 51:10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí. 51:11 No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu Santo Espíritu. 51:12 Vuélveme el gozo de tu salvación; y el espíritu libre me sustente. 51:13 Entonces enseñaré a los prevaricadores tus caminos; y los pecadores se convertirán a ti. 51:14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia. 51:15 Señor, abre mis labios; y publicará mi boca tu alabanza. 51:16 Porque no quieres tú sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto. 51:17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. 51:18 Haz bien con tu benevolencia a Sión: Edifica los muros de Jerusalén. 51:19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada: Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.
Al Músico principal: Masquil de David, cuando vino Doeg idumeo y dio cuenta a Saúl, diciéndole: David ha venido a casa de Ahimelec 52:1 ¿Por qué te glorías de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua. 52:2 Agravios maquina tu lengua; como navaja afilada hace engaño. 52:3 Amaste el mal más que el bien; la mentira más que hablar justicia. (Selah) 52:4 Has amado toda palabra perniciosa, oh lengua engañosa. 52:5 Por tanto Dios te derribará para siempre; te asolará y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah) 52:6 Y verán los justos, y temerán; y se reirán de él, diciendo: 52:7 He aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas; y se mantuvo en su maldad. 52:8 Mas yo estoy como olivo verde en la casa de Dios: En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre. 52:9 Te alabaré para siempre por lo que has hecho; y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.
Al Músico principal: sobre Mahalat: Masquil de David 53:1 Dijo el necio en su corazón: No hay Dios. Se corrompieron e hicieron abominable maldad; no hay quien haga el bien. 53:2 Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido que buscara a Dios. 53:3 Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; no hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno. 53:4 ¿No tienen conocimiento todos esos que hacen iniquidad? Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan; a Dios no han invocado. 53:5 Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo: Porque Dios ha esparcido los huesos del que acampó contra ti: Los avergonzaste, porque Dios los desechó. 53:6 ¡Oh, quién diese que la salvación de Israel viniese de Sión! Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel.
Al Músico principal: en Neginot: Masquil de David, cuando vinieron los zifeos y dijeron a Saúl: ¿No está David escondido en nuestra tierra? 54:1 Oh Dios, sálvame por tu nombre, y con tu poder defiéndeme. 54:2 Oh Dios, oye mi oración; escucha las razones de mi boca. 54:3 Porque extraños se han levantado contra mí, y hombres violentos buscan mi vida; no han puesto a Dios delante de sí. (Selah) 54:4 He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor es con los que sostienen mi vida. 54:5 Él volverá el mal a mis enemigos; córtalos por tu verdad. 54:6 Voluntariamente sacrificaré a ti; alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno. 54:7 Porque me ha librado de toda angustia, y en mis enemigos vieron mis ojos mi deseo.
Al Músico principal: en Neginot: Masquil de David 55:1 Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica. 55:2 Está atento, y respóndeme; clamo en mi oración, y levanto el grito, 55:3 a causa de la voz del enemigo, por la opresión del impío; porque iniquidad echaron sobre mí, y con furor me aborrecen. 55:4 Mi corazón está dolorido dentro de mí, y terrores de muerte sobre mí han caído. 55:5 Temor y temblor vinieron sobre mí, y terror me ha cubierto. 55:6 Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. 55:7 Ciertamente huiría lejos: Moraría en el desierto. (Selah) 55:8 Me apresuraría a escapar del viento tempestuoso, de la tempestad. 55:9 Deshace, oh Señor, divide la lengua de ellos; porque he visto violencia y rencilla en la ciudad. 55:10 Día y noche la rodean sobre sus muros; e iniquidad y trabajo hay en medio de ella. 55:11 Agravios hay en medio de ella, y el fraude y engaño no se apartan de sus plazas. 55:12 Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él: 55:13 Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar; 55:14 que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y a la casa de Dios andábamos en compañía. 55:15 Que la muerte los sorprenda; desciendan vivos al infierno; porque maldad hay en sus moradas, en medio ellos. 55:16 En cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará. 55:17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré; y Él oirá mi voz. 55:18 Él ha rescatado en paz mi alma de la guerra contra mí; aunque había muchos contra mí. 55:19 Dios oirá, y los quebrantará luego, Él, que desde la antigüedad permanece (Selah); Por cuanto no cambian, ni temen a Dios. 55:20 Extendió el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con él, violó su pacto. 55:21 Las palabras de su boca fueron más blandas que mantequilla, pero guerra había en su corazón: Suavizó sus palabras más que el aceite, mas ellas fueron espadas desenvainadas. 55:22 Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo. 55:23 Mas tú, oh Dios, los harás descender al pozo de la destrucción: Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días: Pero yo confiaré en ti.
Al Músico principal: sobre La paloma silenciosa en paraje muy distante. Mictam de David, cuando los filisteos le prendieron en Gat 56:1 Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre: Me oprime combatiéndome cada día. 56:2 Me devorarían cada día mis enemigos; porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo. 56:3 En el día que temo, yo en ti confío. 56:4 En Dios alabaré su palabra: En Dios he confiado, no temeré lo que me pueda hacer el hombre. 56:5 Todos los días pervierten mis palabras; contra mí son todos sus pensamientos para mal. 56:6 Se reúnen, se esconden, miran atentamente mis pasos, acechan mi vida. 56:7 ¿Escaparán ellos con su iniquidad? Oh Dios, derriba en tu furor los pueblos. 56:8 Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma: ¿No están ellas en tu libro? 56:9 Serán luego vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare; en esto conozco que Dios es por mí. 56:10 En Dios alabaré su palabra; en Jehová alabaré su palabra. 56:11 En Dios he confiado: No temeré lo que me pueda hacer el hombre. 56:12 Sobre mí, oh Dios, están tus votos; te tributaré alabanzas. 56:13 Porque has librado mi alma de la muerte, y mis pies de caída, para que ande delante de Dios en la luz de los que viven.
Al Músico principal: sobre No destruyas: Mictam de David, cuando huyó de delante de Saúl a la cueva 57:1 Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé, hasta que pasen los quebrantos. 57:2 Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece. 57:3 Él enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que quiere devorarme. (Selah) Dios enviará su misericordia y su verdad. 57:4 Mi vida está entre leones; estoy echado entre hijos de hombres encendidos; sus dientes son lanzas y saetas, y su lengua espada aguda. 57:5 Sobre los cielos sé exaltado, oh Dios; sobre toda la tierra tu gloria. 57:6 Red han armado a mis pasos; mi alma se ha abatido: Hoyo han cavado delante de mí; en medio de él han caído. (Selah) 57:7 Mi corazón está firme, oh Dios, mi corazón está firme; cantaré y trovaré salmos. 57:8 Despierta, oh gloria mía; despierta, salterio y arpa; me levantaré de mañana. 57:9 Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; cantaré de ti entre las naciones. 57:10 Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, y hasta las nubes tu verdad. 57:11 Sé exaltado sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra sea tu gloria.
Al Músico principal: sobre No destruyas: Mictam de David 58:1 Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres? 58:2 Antes con el corazón obráis iniquidades: Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra. 58:3 Se apartaron los impíos desde la matriz; se descarriaron desde el momento en que nacieron, hablando mentira. 58:4 Veneno tienen semejante al veneno de serpiente; son como áspid sordo que cierra su oído; 58:5 que no oye la voz de los encantadores, por más hábil que el encantador sea. 58:6 Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas; quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos. 58:7 Escúrranse como aguas que se van de suyo; al entesar sus saetas, luego sean hechas pedazos. 58:8 Pasen ellos como el caracol que se deslíe; como el abortivo de mujer, no vean el sol. 58:9 Antes que vuestras ollas sientan las espinas, así vivos, así airados, los arrebatará Él con tempestad. 58:10 Se alegrará el justo cuando viere la venganza; sus pies lavará en la sangre del impío. 58:11 Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay recompensa para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.
Al Músico principal: sobre No destruyas: Mictam de David, cuando envió Saúl, y guardaron la casa para matarlo 59:1 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; ponme a salvo de los que contra mí se levantan. 59:2 Líbrame de los obradores de iniquidad, y sálvame de hombres sanguinarios. 59:3 Porque he aquí están acechando mi vida; se han juntado contra mí poderosos, no por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová. 59:4 Sin delito mío corren y se aperciben; despierta para venir a mi encuentro, y mira. 59:5 Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para castigar a todas las naciones; no tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. (Selah) 59:6 Volverán a la tarde, ladrarán como perros, y rodearán la ciudad. 59:7 He aquí proferirán con su boca; espadas hay en sus labios, porque dicen: ¿Quién oye? 59:8 Mas tú, oh Jehová, te reirás de ellos, te burlarás de todas las gentes. 59:9 A causa de su fuerza, esperaré yo en ti; porque Dios es mi defensa. 59:10 El Dios de mi misericordia irá delante de mí: Dios perimitirá que yo vea en mis enemigos mi deseo. 59:11 No los mates, para que mi pueblo no se olvide; Dispérsalos con tu poder, y abátelos, oh Jehová, escudo nuestro, 59:12 por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios; sean presos por su soberbia, y por la maldición y mentira que profieren. 59:13 Acábalos con furor, acábalos, y dejen de ser; y sepan que Dios domina en Jacob hasta los fines de la tierra. (Selah) 59:14 Vuelvan, pues, a la tarde, y ladren como perros, y rodeen la ciudad. 59:15 Anden ellos errantes para hallar qué comer; y si no se saciaren, murmuren. 59:16 Pero yo cantaré de tu poder, y alabaré de mañana tu misericordia: Porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia. 59:17 Fortaleza mía, a ti cantaré; porque eres, oh Dios de mi refugio, el Dios de mi misericordia.
Al Músico principal; sobre Susan-edut: Mictam de David, para enseñar, cuando tuvo guerra contra Aram-naharaim y contra Aram de Soba, y volvió Joab, e hirió de Edom en el valle de la Sal a doce mil 60:1 Oh Dios, tú nos has desechado, nos disipaste; te has airado; ¡vuélvete a nosotros! 60:2 Hiciste temblar la tierra, la abriste; sana sus roturas, porque titubea. 60:3 Has hecho ver a tu pueblo duras cosas; nos hiciste beber el vino de aturdimiento. 60:4 Has dado bandera a los que te temen, que desplieguen por causa de la verdad. (Selah) 60:5 Para que se libren tus amados, salva con tu diestra, y óyeme. 60:6 Dios ha hablado en su santuario: Yo me alegraré; repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot. 60:7 Mío es Galaad, y mío es Manasés; y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá, mi legislador; 60:8 Moab, es la vasija en que me lavo; sobre Edom echaré mi zapato: Haz júbilo a causa de mí, oh Filistea. 60:9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me llevará hasta Edom? 60:10 Ciertamente, tú, oh Dios, que nos habías desechado; y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos. 60:11 Danos socorro contra el enemigo, que vana es la ayuda del hombre. 60:12 En Dios haremos proezas; y Él hollará a nuestros enemigos.
Al Músico principal: sobre Neginot: Salmo de David 61:1 Oye, oh Dios, mi clamor; atiende mi oración. 61:2 Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare: Llévame a la peña más alta que yo. 61:3 Porque tú has sido mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo. 61:4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro bajo el abrigo de tus alas. (Selah) 61:5 Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, has dado heredad a los que temen tu nombre. 61:6 Días sobre días añadirás al rey; sus años serán como generación y generación. 61:7 Estará para siempre delante de Dios: Misericordia y verdad prepara para que lo guarden. 61:8 Así cantaré salmos a tu nombre para siempre, pagando mis votos cada día.
Al Músico principal: A Jedutún: Salmo de David 62:1 En Dios solamente está acallada mi alma; de Él viene mi salvación. 62:2 Sólo Él es mi Roca, y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho. 62:3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? Pereceréis todos vosotros, caeréis como pared desplomada, como cerca derribada. 62:4 Solamente consultan de cómo arrojarle de su grandeza; aman la mentira, con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah) 62:5 Alma mía, espera solamente en Dios; porque en Él está mi esperanza. 62:6 Sólo Él es mi Roca y mi salvación. Él es mi refugio, no seré movido. 62:7 En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está la roca de mi fortaleza, y mi refugio. 62:8 Esperad en Él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de Él vuestro corazón: Dios es nuestro refugio. (Selah) 62:9 Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hombres de renombre; pesándolos a todos juntos en la balanza, pesarán menos que la vanidad. 62:10 No confiéis en la violencia, ni en la rapiña; no os envanezcáis; si se aumentaren las riquezas, no pongáis el corazón en ellas. 62:11 Una vez habló Dios; dos veces he oído esto; que de Dios es el poder. 62:12 Y de ti, oh Señor, es la misericordia; porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.
Salmo de David, estando en el desierto de Judá 63:1 Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde agua no hay; 63:2 para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario. 63:3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán. 63:4 Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos. 63:5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; y con labios de júbilo te alabará mi boca, 63:6 cuando me acuerdo de ti en mi lecho, y medito en ti en las vigilias de la noche. 63:7 Porque has sido mi socorro; y así en la sombra de tus alas me regocijaré. 63:8 Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido. 63:9 Mas los que para destrucción buscan mi alma, caerán en los sitios más bajos de la tierra. 63:10 Caerán a filo de espada; serán la porción de las zorras. 63:11 Pero el rey se alegrará en Dios; será alabado cualquiera que por Él jura; porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.
Al Músico principal: Salmo de David 64:1 Escucha, oh Dios, mi voz en mi oración; guarda mi vida del miedo del enemigo. 64:2 Escóndeme del consejo secreto de los malignos; de la conspiración de los obradores de iniquidad; 64:3 que afilan su lengua como espada, y estiran su arco para lanzar saetas, aun palabras amargas; 64:4 para asaetear a escondidas al íntegro; de repente tiran contra él, y no temen. 64:5 Obstinados en su inicuo designio, tratan de esconder los lazos, y dicen: ¿Quién los ha de ver? 64:6 Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como el corazón, es profundo. 64:7 Mas Dios los herirá con saeta; de repente serán heridos. 64:8 Y harán caer sobre sí sus mismas lenguas; se espantarán todos los que los vieren. 64:9 Y temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán su hecho. 64:10 Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en Él; y se gloriarán todos los rectos de corazón.
Al Músico principal: Salmo: Cántico de David 65:1 A ti es plácida la alabanza en Sión, oh Dios; y a ti se pagarán los votos. 65:2 Tú oyes la oración; a ti vendrá toda carne. 65:3 Iniquidades prevalecen contra mí; mas tú perdonarás nuestras transgresiones. 65:4 Bienaventurado el que tú escogieres, e hicieres acercarse a ti, para que habite en tus atrios. Seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo. 65:5 Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, oh Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines del mar. 65:6 Tú, el que afirma los montes con su poder, ceñido de valentía: 65:7 El que calma el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, y el alboroto de las naciones. 65:8 Por tanto, los moradores de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde. 65:9 Visitas la tierra, y la riegas: En gran manera la enriqueces con el río de Dios, lleno de aguas: Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones. 65:10 Haces que se empapen sus surcos, haces descender sus canales; la ablandas con lluvias, bendices sus renuevos. 65:11 Tú coronas el año con tu bondad; y tus nubes destilan grosura. 65:12 Destilan sobre los pastizales del desierto; y los collados se ciñen de alegría. 65:13 Los prados se visten de rebaños, y los valles se cubren de grano; dan voces de júbilo, y aun cantan.
Al Músico principal: Cántico: Salmo 66:1 Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra: 66:2 Cantad la gloria de su nombre; haced gloriosa su alabanza. 66:3 Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos. 66:4 Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; cantarán a tu nombre. (Selah) 66:5 Venid, y ved las obras de Dios, temible en sus hechos para con los hijos de los hombres. 66:6 Volvió el mar en tierra seca; por el río pasaron a pie; allí en Él nos alegramos. 66:7 Él señorea con su poder para siempre; sus ojos atalayan sobre las naciones; los rebeldes no serán exaltados. (Selah) 66:8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza. 66:9 Él es quien preserva nuestra alma en vida, y no permite que nuestros pies resbalen. 66:10 Porque tú nos probaste, oh Dios: nos refinaste como se refina la plata. 66:11 Nos metiste en la red; pusiste aflicción en nuestros lomos. 66:12 Hombres hiciste cabalgar sobre nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por las aguas, pero nos sacaste a un lugar de abundancia. 66:13 Entraré en tu casa con holocaustos; te pagaré mis votos 66:14 que pronunciaron mis labios y habló mi boca, cuando angustiado estaba. 66:15 Te ofreceré holocaustos de animales engordados, con perfume de carneros: Sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah) 66:16 Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que Él ha hecho a mi alma. 66:17 A Él clamé con mi boca, y exaltado fue con mi lengua. 66:18 Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado. 66:19 Mas ciertamente me oyó Dios; atendió a la voz de mi súplica. 66:20 Bendito sea Dios, que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
Al Músico principal: sobre Neginot: Salmo: Cántico 67:1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros (Selah); 67:2 Para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación. 67:3 Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben. 67:4 Alégrense y gócense las naciones; porque juzgarás los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones en la tierra. (Selah) 67:5 Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben. 67:6 La tierra dará su fruto: Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. 67:7 Bendíganos Dios, y témanlo todos los fines de la tierra.
Al Músico principal: Salmo de David: Canción 68:1 Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen. 68:2 Como es lanzado el humo, los lanzarás; como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios. 68:3 Mas los justos se alegrarán: se gozarán delante de Dios, y saltarán de alegría. 68:4 Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre: Exaltad al que cabalga sobre los cielos; Jehová es su nombre, y alegraos delante de Él. 68:5 Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en su santa morada: 68:6 Dios hace habitar en familia a los solitarios; Él saca a los aprisionados con grillos; mas los rebeldes habitan en tierra seca. 68:7 Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, cuando anduviste por el desierto, (Selah) 68:8 La tierra tembló; también destilaron los cielos a la presencia de Dios; aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel. 68:9 Abundante lluvia esparciste, oh Dios, a tu heredad; y cuando se cansó, tú la recreaste. 68:10 Los que son de tu grey han morado en ella: Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre. 68:11 El Señor daba palabra: Grande era el ejército de aquellos que la publicaban. 68:12 Huyeron, huyeron reyes de ejércitos; y las que se quedaban en casa repartían el despojo. 68:13 Bien que fuisteis echados entre los tiestos, seréis como alas de paloma cubiertas de plata, y sus plumas con amarillez de oro. 68:14 Cuando el Omnipotente esparció los reyes en ella, se emblanqueció como la nieve en Salmón. 68:15 Monte de Dios es el monte de Basán; monte alto el de Basán. 68:16 ¿Por qué os levantáis, oh montes altos? Éste es el monte que Dios deseó para su morada; ciertamente Jehová habitará en él para siempre. 68:17 Los carros de Dios son veinte mil, y más millares de ángeles. El Señor está entre ellos, como en el Sinaí, así en el santuario. 68:18 Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios. 68:19 Bendito sea el Señor; cada día nos colma de bendiciones el Dios de nuestra salvación. (Selah) 68:20 El Dios nuestro es el Dios de la salvación; y de Jehová el Señor es el librar de la muerte. 68:21 Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, la testa cabelluda del que camina en sus pecados. 68:22 El Señor dijo: De Basán los haré volver, haré volver a mi pueblo de las profundidades del mar: 68:23 Porque sumergirás tu pie en la sangre de tus enemigos, y en ella también la lengua de tus perros. 68:24 Vieron tus caminos, oh Dios; los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario. 68:25 Los cantores iban delante, los tañedores detrás; en medio, las doncellas con panderos. 68:26 Bendecid a Dios en las congregaciones; al Señor, vosotros de la estirpe de Israel. 68:27 Allí estaba el joven Benjamín señoreador de ellos, los príncipes de Judá en su congregación, los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí. 68:28 Tu Dios ha ordenado tu fuerza; Confirma, oh Dios, lo que has hecho por nosotros. 68:29 Por razón de tu templo en Jerusalén, los reyes te ofrecerán dones. 68:30 Reprime la reunión de gentes armadas, la multitud de toros con los becerros de los pueblos, hasta que todos se sometan con sus piezas de plata; esparce a los pueblos que se complacen en la guerra. 68:31 Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía pronto extenderá sus manos a Dios. 68:32 Reinos de la tierra, cantad a Dios, cantad al Señor (Selah); 68:33 Al que cabalga sobre los cielos de los cielos que son desde la antigüedad: He aquí dará su voz, poderosa voz. 68:34 Atribuid fortaleza a Dios; sobre Israel es su magnificencia, y su poder está en los cielos. 68:35 Terrible eres, oh Dios, desde tus santuarios: El Dios de Israel, Él da fortaleza y vigor a su pueblo. Bendito Dios.
Al Músico principal: sobre Sosanim: Salmo de David 69:1 Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma. 69:2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo sentar pie; he venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. 69:3 C |