Salmos 1-89


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Salmos - 2
Salmos - 3
Salmos - 4
Salmos - 5
Salmos - 6
Salmos - 7
Salmos - 8
Salmos - 9
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Salmos - 11
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Salmos - 18
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Salmos - 21
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Salmos - 48
Salmos - 49
Salmos - 50
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Salmos - 68
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Salmos - 78
Salmos - 79
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Salmos - 81
Salmos - 82
Salmos - 83
Salmos - 84
Salmos - 85
Salmos - 86
Salmos - 87
Salmos - 88
Salmos - 89
Salmos - 90

 

1:1 Bienaventurado el varón, que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni se asentó en silla de burladores.
1:2 Mas ántes en la ley de Jehová es su voluntad: y en su ley meditará de día y de noche.
1:3 Y será como el árbol plantado junto a arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo: y su hoja no se marchita, y todo lo que hace, prosperará.
1:4 No así los malos: sino como el tamo, que lo lanza el viento.
1:5 Por tanto no se levantarán los malos en el juicio: ni los pecadores en la congregación de los justos.
1:6 Porque Jehová conoce el camino de los justos: y el camino de los malos se perderá.

 

2:1 ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad?
2:2 Estarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán en uno contra Jehová, y contra su ungido, diciendo:
2:3 Rompamos sus coyundas: y echemos de nosotros sus cuerdas.
2:4 El que mora en los cielos se reirá: el Señor se burlará de ellos.
2:5 Entónces hablará a ellos con su furor, y con su ira los conturbará.
2:6 Y yo te establecí mi rey sobre Sión, el monte de mi santidad.
2:7 Yo recitaré el decreto. Jehová me dijo: Mi hijo eres tú: yo te engendré hoy.
2:8 Demándame, y yo daré las gentes por tu heredad, y por tu posesión los cabos de la tierra.
2:9 Quebrantarlos has con vara de hierro: como vaso de ollero los desmenuzarás.
2:10 Y ahora reyes entendéd: admitíd consejo jueces de la tierra.
2:11 Servíd a Jehová con temor: y alegráos con temblor.
2:12 Besád al hijo, porque no se enoje, y perezcáis en el camino: cuando se encendiere un poco su furor, bienaventurados todos los que confian en él.

 

Salmo de David, cuando huía de delante de Absalom su hijo.
3:1 Jehová, ¡cuánto se han multiplicado mis enemigos! muchos se levantan contra mí.
3:2 Muchos dicen de mi alma: No hay para él salud en Dios. Selah.
3:3 Mas tú, Jehová, eres escudo por mí: mi gloria, y el que ensalza mi cabeza.
3:4 Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde el monte de su santidad. Selah.
3:5 Yo me acosté, y dormí, y desperté: porque Jehová me sustentaba.
3:6 No temeré de diez millares de pueblo, que pusieren cerco sobre mí.
3:7 Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío: porque tú heriste a todos mis enemigos en la quijada: los dientes de los malos quebrantaste.
3:8 De Jehová es la salud: sobre tu pueblo será tu bendición. Selah.

 

Al Vencedor en Neginot. Salmo de David.
4:1 Cuando llamo, respóndeme, o! Dios de mi justicia: en la angustia me hiciste ensanchar: ten misericordia de mí, y oye mi oración.
4:2 Hijos de hombre, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia? ¿amaréis la vanidad? ¿buscaréis la mentira? Selah.
4:3 Sabéd, pues, que Jehová hizo apartar al piadoso para sí: Jehová oirá, cuando yo clamare a él.
4:4 Temblád, y no pequéis: hablád en vuestro corazón, sobre vuestra cama, y callád. Selah.
4:5 Sacrificád sacrificios de justicia, y confiád en Jehová.
4:6 Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, o! Jehová, la luz de tu rostro.
4:7 Tu diste alegría en mi corazón, al tiempo que el grano de ellos, y el mosto de ellos se multiplicó.
4:8 En paz me acostaré, y asimismo dormiré: porque tú, Jehová, solo me harás estar confiado.

 

Al Vencedor, sobre Nehilot. Salmo de David.
5:1 Escucha, o! Jehová, mis palabras: entiende mi meditación.
5:2 Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío, y Dios mío, porque a tí oraré.
5:3 Jehová, de mañana oirás mi voz: de mañana me presentaré a tí, y esperaré.
5:4 Porque tú no eres Dios que quieres la maldad; el malo no habitará junto a tí.
5:5 No estarán los insensatos delante de tus ojos: a todos los que obran iniquidad, aborreciste.
5:6 Destruirás a los que hablan mentira: al varón de sangres y de engaño abominará Jehová.
5:7 Y yo en la multitud de tu misericordia entraré en tu casa: adoraré al santo templo tuyo con tu temor.
5:8 Jehová, guíame en tu justicia a causa de mis enemigos: endereza delante de mí tu camino.
5:9 Porque no hay en su boca rectitud: sus entrañas son pravedades: sepulcro abierto su garganta, con su lengua lisonjearán.
5:10 Asuélales, o! Dios, caigan de sus consejos: por la multitud de sus rebeliones échales, porque se rebelaron contra tí.
5:11 Y alegrarse han todos los que esperan en tí; para siempre se regocijarán, y cubrirles has, y alegrarse han en tí los que aman tu nombre.
5:12 Porque tú bendecirás al justo, o! Jehová; como de un pavés le cercarás de benevolencia.

 

Al Vencedor en Neginot sobre Seminit. Salmo de David.
6:1 Jehová, no me reprendas con tu furor: ni me castigues con tu ira.
6:2 Ten misericordia de mí, o! Jehová, porque yo estoy debilitado: sáname, o! Jehová, porque mis huesos están conturbados.
6:3 Y mi alma está muy conturbada: y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
6:4 Vuelve, o! Jehová, escapa mi alma, sálvame por tu misericordia:
6:5 Porque en la muerte no hay memoria de tí: en el sepulcro ¿quién te loará?
6:6 Trabajado he con mi gemido: toda la noche hago nadar mi cama en mis lágrimas: deslío mi estrado.
6:7 Mis ojos están carcomidos de descontento: hánse envejecido a causa de todos mis angustiadores.
6:8 Apartáos de mí todos los obradores de iniquidad: porque Jehová ha oido la voz de mi lloro.
6:9 Jehová ha oido mi ruego: Jehová ha recibido mi oración.
6:10 Avergonzarse han, y turbarse han mucho todos mis enemigos: volverán, y avergonzarse han súbitamente.

 

Sigayón de David, que cantó á Jehová, sobre las palabras de Cus, hijo de Benjamín.
7:1 Jehová, Dios mío, en tí he confiado: sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame;
7:2 Porque no arrebate mi alma: como el león, que despedaza, y no hay quien libre.
7:3 Jehová, Dios mío, si yo he hecho esto: si hay en mis manos iniquidad;
7:4 Si dí mal pago a mi pacífico: si no salvé al que me perseguía sin motivo.
7:5 Persiga el enemigo a mi alma, y alcáncela, y pise en tierra mi vida: y a mi honra ponga en el polvo. Selah.
7:6 Levántate, o! Jehová, en tu furor, álzate a causa de las iras de mis angustiadores: y despierta para mí el juicio que mandaste,
7:7 Y rodearte ha congregación de pueblos: por causa pues de él vuélvete en alto.
7:8 Jehová juzgará los pueblos: júzgame, o! Jehová, conforme a mi justicia; y conforme a mi integridad venga sobre mí.
7:9 Consuma ahora mal a los malos, y enhiesta al justo: el Dios justo es el que prueba los corazones, y los riñones.
7:10 Mi escudo es en Dios, el que salva a los rectos de corazón.
7:11 Dios es el que juzga al justo: y Dios se aira todos los dias.
7:12 Si no se volviere, él afilará su espada: su arco ha armado ya, y aparejádolo ha.
7:13 Y para él ha aparejado armas de muerte: ha labrado sus saetas para los que persiguen.
7:14 He aquí, ha tenido parto de iniquidad: y concibió trabajo, y parió mentira.
7:15 Pozo ha cavado, y ahondádolo ha: y en la fosa que él hizo caerá.
7:16 Su trabajo será vuelto sobre su cabeza: y su agravio descenderá sobre su mollera.
7:17 Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.

 

Al Vencedor sobre Gitit. Salmo de David.
8:1 O! Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra! que has puesto tu alabanza sobre los cielos.
8:2 De la boca de los chiquitos, y de los que maman, fundaste la fortaleza a causa de tus enemigos: para hacer cesar al enemigo, y al que se venga.
8:3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna, y las estrellas que tú compusiste,
8:4 ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria? ¿y el hijo del hombre, para que le visites?
8:5 Y le hiciste poco menor que los ángeles, y le coronaste de gloria y de hermosura.
8:6 Hicístele enseñorear de las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus piés.
8:7 Ovejas, y bueyes, todo ello: y asimismo las bestias del campo.
8:8 Las aves de los cielos, y los peces de la mar: lo que pasa por los caminos de la mar.
8:9 O! Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

 

Al Vencedor sobre Mut-laben. Salmo de David.
9:1 Alabaré a Jehová con todo mi corazón: contaré todas tus maravillas.
9:2 Alegrarme he, y gozarme he en tí: cantaré a tu nombre, o! Altísimo.
9:3 Por haber sido mis enemigos vueltos atrás: caerán y perecerán delante de tí.
9:4 Porque has hecho mi juicio y mi causa: sentástete en trono juzgando justicia.
9:5 Reprendiste gentes, destruiste al malo, raiste el nombre de ellos para siempre y eternalmente.
9:6 O! enemigo, acabados son los asolamientos para siempre: y las ciudades que derribaste, su memoria pereció con ellas.
9:7 Y Jehová quedará para siempre, él ha aparejado para juicio su trono.
9:8 Y él juzgará al mundo con justicia, juzgará a los pueblos con rectitud.
9:9 Y será Jehová refugio al pobre, refugio en tiempos de la angustia.
9:10 Y confiarán en tí los que saben tu nombre, por cuanto no desamparaste a los que te buscaron, o! Jehová.
9:11 Cantád a Jehová, el que habita en Sión: notificád en los pueblos sus obras.
9:12 Porque, demandando las sangres se acordó de ellos: no se olvidó del clamor de los pobres.
9:13 Ten misericordia de mí, Jehová: mira la aflicción que sufro de los que me aborrecen, ensalzador mío de las puertas de la muerte.
9:14 Para que cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión: y me regocije en tu salud.
9:15 Hundiéronse las gentes en el foso que hicieron: en la red que escondieron fué tomado su pié.
9:16 Jehová fué conocido en el juicio que hizo: en la obra de sus manos fué enlazado el malo: Consideración. Selah.
9:17 Volverse han los malos al infierno: todas las gentes que se olvidan de Dios.
9:18 Porque no para siempre será olvidado el necesitado: ni la esperanza de los pobres perecerá para siempre.
9:19 Levántate, o! Jehová, no se fortalezca el hombre: sean juzgadas las naciones delante de tí.
9:20 Pon, o! Jehová, temor en ellos: conozcan las gentes que son hombres. Selah.

 

10:1 ¿Por qué estás léjos, Jehová? ¿por qué te escondes en los tiempos de la angustia?
10:2 Con arrogancia el malo persigue al pobre; sean tomados en los pensamientos que pensaron.
10:3 Por cuanto se alabó el malo del deseo de su alma: y diciendo bien del robador, blasfema de Jehová.
10:4 El malo por la altivez de su rostro no busca a Dios: no hay Dios en todos sus pensamientos.
10:5 Sus caminos atormentan en todo tiempo: altura son tus juicios delante de él: en todos sus enemigos resopla.
10:6 Dice en su corazón: No seré movido de generación a generación, porque no fuí en mal.
10:7 De maldición hinchió su boca, y de engaños y fraude: debajo de su lengua molestia y maldad.
10:8 Está en las asechanzas de las aldeas; en los escondrijos mata al inocente: sus ojos están mirando por el pobre.
10:9 Asecha de encubierto, como el león desde su cama: asecha para arrebatar al pobre: arrebata al pobre trayéndole en su red.
10:10 Encógese, abájase, y cae en sus fuerzas multitud de afligidos.
10:11 Dice en su corazón: Dios está olvidado, ha encubierto su rostro, nunca lo vió.
10:12 Levántate, o! Jehová Dios, alza tu mano: no te olvides de los pobres.
10:13 ¿Por qué ensaña el malo a Dios? dijo en su corazón: No inquirirás.
10:14 Tú has visto: porque tú miras el trabajo, y el enojo, para dar en tus manos: a tí se remite el pobre; al huérfano tú fuiste ayudador.
10:15 Quebranta el brazo del depravado y del maligno: buscarás su maldad, y no la hallarás.
10:16 Jehová, Rey eterno y perpetuo; de su tierra fueron destruidas las gentes.
10:17 El deseo de los humildes oiste, o! Jehová: tú dispones su corazón, y haces atento tu oido:
10:18 Para juzgar al huérfano y al pobre; no volverá más a quebrantar el hombre de la tierra.

 

Al Vencedor. Salmo de David.
11:1 En Jehová he confiado, ¿cómo decís a mi alma: Muévete a vuestro monte, como ave?
11:2 Porque, he aquí, los malos flecharon el arco: apercibieron sus saetas sobre la cuerda para asaetear en oculto a los rectos de corazón.
11:3 Porque los fundamentos serán derribados: ¿el justo qué ha hecho?
11:4 Jehová en el templo de su santidad: Jehová en el cielo su trono: sus ojos ven, sus párpados prueban a los hijos de los hombres.
11:5 Jehová prueba al justo, y al malo, y al que ama la rapiña aborrece su alma.
11:6 Lloverá sobre los malos lazos, fuego y azufre; y viento de torbellinos será la parte de su vaso.
11:7 Porque el justo Jehová amó las justicias: al recto mirará su rostro.

 

Al Vencedor sobre Seminit. Salmo de David.
12:1 Salva, o! Jehová, porque se acabaron los misericordiosos: porque se han acabado los fieles de entre los hijos de los hombres.
12:2 Mentira habla cada uno con su prójimo con labios lisongeros: con doblez de corazón, hablan.
12:3 Tale Jehová todos los labios lisongeros: la lengua que habla grandezas.
12:4 Que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos: nuestros labios están con nosotros, ¿quién nos es Señor?
12:5 Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice Jehová: yo pondré en salvo al que el enlaza.
12:6 Las palabras de Jehová, palabras limpias: plata refinada en horno de tierra: colada siete veces.
12:7 Tú, Jehová, los guardarás: guárdalos para siempre de aquesta generación.
12:8 Cercando andan los malos: entretanto las vilezas de los hijos de los hombres son exaltadas.

 

Al Vencedor. Salmo de David.
13:1 ¿Hasta cuándo, Jehová, me olvidarás, para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
13:2 ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma? ¿ánsia en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?
13:3 Mira, óyeme, Jehová, Dios mío: alumbra mis ojos, porque no duerma de muerte.
13:4 Porque no diga mi enemigo: Vencile: mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare.
13:5 Mas yo en tu misericordia he confiado: alegrarse ha mi corazón en tu salud.
13:6 Cantaré a Jehová; porque me ha hecho bien.

 

Al Vencedor. Salmo de David.
14:1 Duo el insensato en su corazón: No hay Dios: Corrompiéronse, hicieron obras abominables: no hay quien haga bien.
14:2 Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, por ver si hay algún sabio, que busque a Dios.
14:3 Todos declinaron a una, dañáronse; no hay quien haga bien, no hay ni aun uno.
14:4 Ciertamente ¿no lo conocieron todos los que obran iniquidad, que comen mi pueblo, como si comiesen pan? a Jehová no invocáron.
14:5 Allí temblaron de espanto: porque Dios está con la nación de los justos.
14:6 El consejo del pobre avergonzasteis por cuanto Jehová es su esperanza.
14:7 ¡Quién diese de Sión la salud de Israel, tornando Jehová la cautividad de su pueblo! Gozárse ha Jacob, y alegrarse ha Israel.

 

Salmo de David.
15:1 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿quién residirá en el monte de tu santidad?
15:2 El que anda en integridad, y obra justicia, y habla verdad en su corazón:
15:3 El que no revolvió con su lengua, ni hizo mal a su prójimo, ni levantó vergüenza contra su cercano.
15:4 En sus ojos es menospreciado el vil, y a los que temen a Jehová, honra: juró en daño suyo, y no mudó.
15:5 Su dinero no dió a usura, ni tomó cohecho contra el inocente. El que hace estas cosas, no resbalará jamas.

 

Mictam. De David.
16:1 Guárdame, o! Dios: porque en tí he confiado.
16:2 Dijiste, o! alma mía, a Jehová: Tú eres, Señor; mi bien no viene a tí:
16:3 A los santos que están en la tierra, y a los fuertes, toda mi voluntad en ellos.
16:4 Multiplicarán sus dolores de los que se apresuraren tras otro dios; no derramaré sus derramaduras de sangre, ni tomaré sus nombres en mis labios.
16:5 Jehová la porción de mi parte, y de mi vaso: tú sustentarás mi suerte.
16:6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos: asimismo la heredad se hermoseó sobre mí.
16:7 Bendeciré a Jehová, que me aconseja; aun en las noches me enseñan mis riñones.
16:8 A Jehová he puesto delante de mí siempre: porque estando él a mi diestra, no seré conmovido.
16:9 Por tanto se alegró mi corazón, y se gozó mi gloria: también mi carne reposará segura.
16:10 Porque no dejarás mi alma en el sepulcro: ni darás tu Santo para que vea corrupción.
16:11 Hacerme has saber la senda de la vida, hartura de alegrías hay con tu rostro: deleites en tu diestra para siempre.

 

Oración de David.
17:1 Oye, o! Jehová, la justicia; está atento a mi clamor: escucha mi oración, hecha sin labios de engaño.
17:2 De delante de tu rostro salga mi juicio: vean tus ojos la rectitud.
17:3 Tú has probado mi corazón; me has visitado de noche; refinásteme, y no hallaste: lo que pensé no pasó mi boca.
17:4 Para las obras humanas, por la palabra de tus labios yo observé los caminos del violento.
17:5 Sustenta mis pasos en tus caminos, porque mis piés no resbalen.
17:6 Yo te he invocado, por cuanto tú me oyes, o! Dios; inclina a mí tu oreja, oye mi palabra.
17:7 Haz maravillosas tus misericordias, salvador de los que en tí confian, de los que se levantan contra tu diestra.
17:8 Guárdame como a lo negro de la niñeta del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas.
17:9 De delante de los malos que me oprimieron: de mis enemigos que me cercan por la vida.
17:10 Cerrados con su grosura: con su boca hablan soberbiamente.
17:11 Nuestros pasos nos han cercado ahora: ponen sus ojos para tendernos a tierra;
17:12 Parecen al león que desea hacer presa: y al leoncillo que está escondido.
17:13 Levántate, o! Jehová; anticipa su rostro: póstrale: escapa mi alma del malo con tu espada;
17:14 De los varones con tu mano, o! Jehová: de los varones de mundo cuya parte es en esta vida: cuyo vientre hinches de tu tesoro: hartan sus hijos, y dejan la resta a sus chiquitos.
17:15 Yo en justicia veré tu rostro: hartarme he cuando despertare a tu semejanza.

 

Al Vencedor: Salmo del siervo de Jehová, de David, el cual habló á Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saul: Y dijo:
18:1 Amarte he, Jehová, fortaleza mía.
18:2 Jehová, roca mía, y castillo mío, y escapador mío; Dios mío, fuerte mío: confiarme he en él: escudo mío, y el cuerno de mi salud; refugio mío.
18:3 Al alabado Jehová invocaré, y seré salvo de mis enemigos.
18:4 Cercáronme dolores de muerte, y arroyos de perversidad me atemorizaron:
18:5 Dolores del sepulcro me rodearon; anticipáronme lazos de muerte:
18:6 En mi angustia llamé a Jehová, y clamé a mi Dios: él oyó desde su templo mi voz, y mi clamor entró delante de él, en sus orejas.
18:7 Y la tierra fué conmovida y tembló: y los fundamentos de los montes se estremecieron, y se removieron, porque él se enojó.
18:8 Subió humo en su nariz, y de su boca fuego quemante: carbones se encendieron de él.
18:9 Y abajó los cielos, y descendió; y oscuridad debajo de sus piés.
18:10 Y cabalgó sobre un querubín, y voló: y voló sobre las alas del viento.
18:11 Puso tinieblas por su escondedero: en sus en derredores de su tabernáculo, oscuridad de aguas, nubes de los cielos.
18:12 Por el resplandor de delante de él sus nubes pasaron: granizo y carbones de fuego.
18:13 Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dió su voz: granizo y carbones de fuego.
18:14 Y envió sus saetas y desbaratólos: y echó relámpagos, y los destruyó.
18:15 Y aparecieron las honduras de las aguas: y descubriéronse los cimientos del mundo por tu reprensión, o! Jehová, por el soplo del viento de tu nariz.
18:16 Envió desde lo alto, me tomó, me sacó de las muchas aguas.
18:17 Me escapó de mi fuerte enemigo, y de los que me aborrecieron: aunque ellos eran más fuertes que yo.
18:18 Anticipáronme en el día de mi quebrantamiento: mas Jehová me fué por bordón.
18:19 Y me sacó a anchura: me libró, porque se agradó de mí.
18:20 Jehová me pagará conforme a mi justicia: conforme a la limpieza de mis manos me volverá.
18:21 Por cuanto guardé los caminos de Jehová: y no me maleé con mi Dios.
18:22 Porque todos sus juicios estuvieron delante de mí: y no eché de mí sus estatutos.
18:23 Y fuí perfecto con él: y me recaté de mi maldad.
18:24 Y pagóme Jehová conforme a mi justicia: conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos.
18:25 Con el misericordioso serás misericordioso: y con el varón perfecto serás perfecto.
18:26 Con el limpio serás limpio, y con el perverso serás perverso.
18:27 Por tanto tú al pueblo humilde salvarás: y los ojos altivos humillarás.
18:28 Por tanto tú alumbrarás mi candela: Jehová, mi Dios, alumbrará mis tinieblas,
18:29 Porque contigo desharé ejércitos: y en mi Dios asaltaré muros.
18:30 Dios, perfecto su camino: la palabra de Jehová afinada: escudo es a todos los que esperan en él.
18:31 Porque ¿qué Dios hay fuera de Jehová? ¿y qué fuerte fuera de nuestro Dios?
18:32 Dios, que me ciñe de fuerza; e hizo perfecto mi camino:
18:33 Que pone mis piés como piés de ciervas: y me hizo estar sobre mis alturas:
18:34 Que enseña mis manos para la batalla; y el arco de acero será quebrado con mis brazos.
18:35 Y me diste el escudo de tu salud; y tu diestra me sustentará, y tu mansedumbre me multiplicará.
18:36 Ensancharás mi paso debajo de mí, y no titubearán mis rodillas.
18:37 Perseguiré mis enemigos, y alcanzarles he; y no volveré hasta acabarles.
18:38 Herírles he, y no podrán levantarse: caerán debajo de mis piés.
18:39 Y ceñísteme de fortaleza para la pelea: agobiaste mis enemigos debajo de mí.
18:40 Y dísteme la cerviz de mis enemigos: y a los que me aborrecían, destruí.
18:41 Clamaron, y no hubo quien salvase: a Jehová, mas no les oyó.
18:42 Y los molí como polvo delante del viento: como a lodo de las calles los esparcí.
18:43 Librásteme de contiendas de pueblo: pusísteme por cabecera de gentes; pueblo que no conocí, me sirvió.
18:44 A oida de oreja me obedeció: los hombres extraños me mintieron.
18:45 Los hombres extraños se cayeron: y tuvieron miedo desde sus encerramientos.
18:46 Viva Jehová, y bendito sea mi fuerte: y sea ensalzado el Dios de mi salud.
18:47 El Dios que me da las venganzas, y sujetó pueblos debajo de mí.
18:48 Mi librador de mis enemigos: también me hiciste superior de mis adversarios: de varón violento me libraste.
18:49 Por tanto yo te confesaré entre las gentes, o! Jehová, y cantaré a tu nombre.
18:50 Que engrandece las saludes de su rey, y que hace misericordia a su ungido David, y a su simiente para siempre.

 

Al Vencedor. Salmo de David.
19:1 Los cielos cuentan la gloria de Dios; y el extendimiento denuncia la obra de sus manos.
19:2 El un día pronuncia palabra al otro día, y la una noche a la otra noche declara sabiduría.
19:3 No hay dicho, ni palabras, ni es oida su voz.
19:4 En toda la tierra salió su línea, y al cabo del mundo sus palabras: para el sol puso tabernáculo en ellos.
19:5 Y él como un novio que sale de su tálamo, alégrase, como un gigante, para correr el camino.
19:6 Del un cabo de los cielos es su salida, y rodea por sus cabos; y no hay quien se esconda de su calor.
19:7 La ley de Jehová perfecta, que vuelve el alma, el testimonio de Jehová fiel, que hace sabio al pequeño.
19:8 Los mandamientos de Jehová rectos, que alegran el corazón: el precepto de Jehová puro, que alumbra los ojos.
19:9 El temor de Jehová limpio que permanece para siempre, los derechos de Jehová, verdad, todos justos.
19:10 Deseables más que el oro, y más que mucho oro afinado: y dulces más que miel, y que licor de panales.
19:11 Tu siervo también es amonestado con ellos: en guardarlos, gran salario.
19:12 Los errores, ¿quién los entenderá? de los encubiertos librame.
19:13 Asimismo de las soberbias detén a tu siervo, que no se enseñoreen de mí: entónces seré perfecto, y seré limpio de gran rebelión.
19:14 Sean voluntarios los dichos de mi boca; y el pensamiento de mi corazón delante de tí, o! Jehová, roca mía, y mi redentor.

 

Al Vencedor. Salmo de David.
20:1 Oígate, Jehová, en el día de la angustia: ensálcete el nombre del Dios de Jacob.
20:2 Envíete ayuda desde el santuario, y desde Sión te sustente.
20:3 Tenga memoria de todos tus presentes, y encenice tu holocausto. Selah.
20:4 Déte conforme a tu corazón, y cumpla todo tu consejo.
20:5 Alegrarnos hemos con tu salud, y en el nombre de nuestro Dios alzarémos pendón: cumpla Jehová todas tus peticiones.
20:6 Ahora he conocido que Jehová ha guardado a su ungido: oirle ha desde los cielos de su santidad con las valentías de la salud de su diestra.
20:7 Estos en carros, y aquellos en caballos confian: mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.
20:8 Estos arrodillaron, y cayeron: mas nosotros nos levantamos, y nos enhestamos.
20:9 Jehová, salva: que el rey nos oiga el día que le invocáremos.

 

Al Vencedor. Salmo de David.
21:1 Jehová, en tu fortaleza se alegrará el rey; y en tu salud se regocijará mucho.
21:2 El deseo de su corazón le diste; y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. Selah.
21:3 Por tanto le adelantarás en bendiciones de bien: corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.
21:4 Vida te demandó, se la diste: longura de dias, por siglo y siglo.
21:5 Grande es su gloria en tu salud: honra y hermosura has puesto sobre él.
21:6 Porque le has bendecido para siempre: alegrástele de alegría con tu rostro.
21:7 Por cuanto el rey confia en Jehová: y en la misericordia del Altísimo no titubeará.
21:8 Alcanzará tu mano a todos tus enemigos: tu diestra alcanzará a los que te aborrecen.
21:9 Ponerlos has como horno de fuego en el tiempo de tu ira: Jehová los deshará en su furor, y fuego los consumirá.
21:10 Su fruto destruirás de la tierra: y su simiente de entre los hijos de los hombres.
21:11 Porque tendieron mal contra tí: maquinaron maquinación, mas no prevalecieron.
21:12 Por tanto ponerlos has a parte: con tus cuerdas apuntarás a sus rostros.
21:13 Ensálzate, o! Jehová, con tu fortaleza: cantaremos y alabaremos tu valentía.

 

Al Vencedor sobre Ajelet-hassaar. Salmo de David.
22:1 Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has dejado? ¿estás léjos de mi salud, de las palabras de mi gemido?
22:2 Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no hay para mí silencio.
22:3 Y tú, santo, habitante, alabanzas de Israel.
22:4 En tí esperaron nuestros padres: esperaron, y los salvaste.
22:5 Clamaron a tí, y fueron librados: esperaron en tí, y no se avergonzaron.
22:6 Y yo, gusano, y no varón: vergüenza de hombres y desecho del pueblo.
22:7 Todos los que me ven, escarnecen de mí: echan de los labios, menean la cabeza.
22:8 Remítese a Jehová, líbrele, que le quiere bien.
22:9 Empero tú eres el que me sacó del vientre: el que me haces esperar desde los pechos de mi madre.
22:10 Sobre tí estoy echado desde la matriz: desde el vientre de mi madre tú eres mi Dios.
22:11 No te alejes de mí, porque la angustia está cerca: porque no hay quien ayude.
22:12 Rodeáronme muchos toros: fuertes toros de Basán me cercaron.
22:13 Abriéron sobre mí su boca, como león que hace presa y que brama.
22:14 Como aguas me escurrí, y descoyuntáronse todos mis huesos: mi corazón fué como cera desliéndose en medio de mis entrañas.
22:15 Secóse como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó a mis paladares: y en el polvo de la muerte me has puesto.
22:16 Porque me rodearon perros: cercáronme cuadrilla de malignos: horadaron mis manos y mis piés.
22:17 Contaría todos mis huesos: ellos miran, me consideran:
22:18 Partieron entre sí mis vestidos: y sobre mi ropa echaron suertes.
22:19 Mas tú, Jehová, no te alejes: fortaleza mía, apresúrate para mi socorro.
22:20 Escapa de la espada mi alma; de poder del perro mi única.
22:21 Sálvame de la boca del león: y de los cuernos de los unicornios óyeme.
22:22 Contaré tu nombre a mis hermanos: en medio de la congregación te alabaré.
22:23 Los que teméis a Jehová, alabádle; toda la simiente de Jacob, glorificádle; y teméd de él toda la simiente de Israel.
22:24 Porque no menospreció, ni abominó, la aflicción del pobre, ni escondió su rostro de él: y cuando clamó a él, le oyó.
22:25 De tí será mi alabanza en la grande congregación: mis votos pagaré delante de los que le temen.
22:26 Comerán los pobres, y hartarse han: alabarán a Jehová los que le buscan: vivirá vuestro corazón para siempre.
22:27 Acordarse han, y volverse han a Jehová todos los términos de la tierra; y humillarse han delante de tí todas las familias de las gentes.
22:28 Porque de Jehová es el reino: y él se enseñoreará de las naciones.
22:29 Comieron, y adoraron todos los gruesos de la tierra: delante de él se arrodillaron todos los que descienden al polvo: y sus almas no vivificaron.
22:30 La simiente le servirá: será contada a Jehová perpetuamente.
22:31 Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.

 

Salmo de David.
23:1 Jehová es mi pastor; no me faltará.
23:2 En lugares de yerba me hará yacer: junto a aguas de reposo me pastoreará.
23:3 Hará volver mi alma: guiarme ha por sendas de justicia por su nombre.
23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré algún mal, porque tú estarás conmigo: tu vara, y tu cayado ellos me confortarán.
23:5 Adornarás mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite; mi copa está revertiendo.
23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los dias de mi vida: y en la casa de Jehová reposaré por luengos dias.

 

Salmo de David.
24:1 De Jehová es la tierra y su plenitud: el mundo, y los que en él habitan.
24:2 Porque él la fundó sobre los mares: y sobre los ríos la afirmó.
24:3 ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿y quién estará en el lugar de su santidad?
24:4 El limpio de manos, y limpio de corazón: el que no tomó en vano mi alma, ni juró con engaño.
24:5 Recibirá bendición de Jehová: y justicia del Dios de salud.
24:6 Esta es la generación de los que le buscan: de los que buscan tu rostro, es a saber, Jacob. Selah.
24:7 Alzád, o! puertas, vuestras cabezas, y alzáos vosotras puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
24:8 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte, valiente; Jehová el valiente en batalla.
24:9 Alzád, o! puertas, vuestras cabezas, y alzáos vosotras puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
24:10 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, él es el Rey de gloria. Selah.

 

Salmo de David.
25:1 A tí, o! Jehová, levantaré mi alma.
25:2 Dios mío, en tí confié: no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.
25:3 Ciertamente todos los que te esperan, no serán avergonzados: serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
25:4 Tus caminos, o! Jehová, házme saber: enséñame tus sendas.
25:5 Encamíname en tu verdad, y enséñame: porque tú eres el Dios de mi salud: a tí he esperado todo el día.
25:6 Acuérdate de tus miseraciones, o! Jehová: y de tus misericordias, que son perpetuas.
25:7 De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones no te acuerdes: conforme a tu misericordia acuérdate de mí, tú, por tu bondad, o! Jehová.
25:8 Bueno y recto es Jehová: por tanto él enseñará a los pecadores el camino.
25:9 Encaminará a los humildes por el juicio; y enseñará a los mansos su carrera.
25:10 Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, a los que guardan su concierto, y sus testimonios.
25:11 Por tu nombre, o! Jehová, perdonarás también mi pecado; porque es grande.
25:12 ¿Quién es el varón que teme a Jehová? Enseñarle ha el camino que ha de escoger.
25:13 Su alma reposará en el bien: y su simiente herederá la tierra.
25:14 El secreto de Jehová, a los que le temen: y su concierto, para hacerles saber.
25:15 Mis ojos, siempre a Jehová; porque él sacará de la red mis piés.
25:16 Mírame, y ten misericordia de mí: porque yo soy solo, y pobre.
25:17 Las angustias de mi corazón se ensancharon: sácame de mis congojas.
25:18 Mira mi aflicción, y mi trabajo: y perdona todos mis pecados.
25:19 Mira mis enemigos, que se han multiplicado: y de odio injusto me han aborrecido.
25:20 Guarda mi alma, y líbrame: no sea yo avergonzado, porque en tí confié.
25:21 Integridad y rectitud me guardarán: porque a tí he esperado.
25:22 Redime, o! Dios, a Israel de todas sus angustias.

 

Salmo de David.
26:1 Júzgame, o! Jehová, porque yo en mi integridad he andado, y en Jehová he confiado: no vacilaré.
26:2 Pruébame, o! Jehová, y tiéntame: funde mis riñones y mi corazón.
26:3 Porque tu misericordia está delante de mis ojos: y en tu verdad ando.
26:4 No me asenté con los varones de falsedad: ni entré con los que andan encubiertamente.
26:5 Aborrecí la congregación de los malignos: y con los impíos nunca me asenté.
26:6 Lavaré en inocencia mis manos: y andaré al derredor de tu altar, o! Jehová,
26:7 Para dar voz de alabanza, y para contar todas tus maravillas.
26:8 Jehová, la habitación de tu casa he amado: y el lugar del tabernáculo de tu gloria.
26:9 No juntes con los pecadores mi alma, ni con los varones de sangres mi vida.
26:10 En cuyas manos está el mal hecho, y su diestra está llena de cohechos.
26:11 Mas yo ando en mi integridad: redímeme, y ten misericordia de mí.
26:12 Mi pié ha estado en rectitud, y en las congregaciones bendeciré a Jehová.

 

Salmo de David.
27:1 Jehová es mi luz y mi salud, ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida, ¿de quién me espavoreceré?
27:2 Cuando se acercaron sobre mí los malignos para comer mis carnes: mis angustiadores y mis enemigos a mí, ellos tropezaron y cayeron.
27:3 Aunque se asiente campo sobre mí, no temerá mi corazón: aunque se levante guerra sobre mí, yo en esto confio.
27:4 Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré: Que esté yo en la casa de Jehová todos los dias de mi vida, para ver la hermosura de Jehová, y para buscar en su templo.
27:5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal: esconderme ha en el escondrijo de su tienda: en roca me pondrá alto.
27:6 Y luego ensalzará mi cabeza sobre mis enemigos en mis al derredores: y sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de jubilación: cantaré y salmearé a Jehová.
27:7 Oye, o! Jehová, mi voz con que llamo: y ten misericordia de mí, y respóndeme.
27:8 Mi corazón ha dicho de tí: Buscád mi rostro. Tu rostro, o! Jehová, buscaré.
27:9 No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira tu siervo: mi ayuda has sido, no me dejes, y no me desampares Dios de mi salud.
27:10 Porque mi padre y mi madre me dejaron: y Jehová me recogerá.
27:11 Enséñame, o! Jehová, tu camino: y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos.
27:12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos: porque se han levantado contra mí testigos falsos, y quien habla calumnia.
27:13 Si no creyese que tengo de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.
27:14 Espera a Jehová esfuérzate, y esfuércese tu corazón : y espera a Jehová.

 

Salmo de David.
28:1 A tí, o! Jehová, llamaré: fuerza mía, no me dejes: porque dejándome no sea semejante a los que descienden al sepulcro.
28:2 Oye la voz de mis ruegos, cuando clamo a tí: cuando alzo mis manos al templo de tu santidad.
28:3 No me tires con los malos, y con los que hacen iniquidad: que hablan paz con sus prójimos, y la maldad está en su corazón.
28:4 Dáles conforme a su obra, y conforme a la malicia de sus hechos: conforme a la obra de sus manos, dáles: págales su paga.
28:5 Porque no entendieron las obras de Jehová, y el hecho de sus manos, derribarlos ha, y no los edificará.
28:6 Bendito Jehová, que oyó la voz de mis ruegos.
28:7 Jehová es mi fortaleza, y mi escudo: en él esperó mi corazón, y yo fuí ayudado: y gozóse mi corazón, y con mi canción le alabaré.
28:8 Jehová es la fortaleza de ellos: y el esfuerzo de las saludes de su ungido es él.
28:9 Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad: y pastoréalos, y ensálzalos para siempre.

 

Salmo de David.
29:1 Dad a Jehová, o! hijos de fuertes, dad a Jehová la gloria y la fortaleza.
29:2 Dad a Jehová la gloria de su nombre: humilláos a Jehová en el glorioso santuario.
29:3 Voz de Jehová sobre las aguas: el Dios de gloria hizo tronar: Jehová, sobre las muchas aguas.
29:4 Voz de Jehová con potencia: voz de Jehová con gloria.
29:5 Voz de Jehová que quebranta los cedros; y quebrantó Jehová los cedros del Líbano.
29:6 E hízolos saltar como los becerros: al Líbano, y al Sirión como hijos de unicornios.
29:7 Voz de Jehová que corta llamas de fuego.
29:8 Voz de Jehová que hará temblar al desierto: hará temblar Jehová al desierto de Cádes.
29:9 Voz de Jehová que hará estar de parto a las ciervas, y desnudará a las breñas: y en su templo todos los suyos le dicen gloria.
29:10 Jehová estuvo en el diluvio, y asentóse Jehová por rey para siempre.
29:11 Jehová dará fortaleza a su pueblo: Jehová bendecirá a su pueblo en paz.

 

Salmo de canción del estrenamiento de la casa de David.
30:1 Ensalzarte he, o! Jehová, porque me has ensalzado: y no hiciste alegrar a mis enemigos de mí.
30:2 Jehová, Dios mío, clamé a tí, y me sanaste.
30:3 Jehová, hiciste subir del sepulcro mi alma: disteme vida de mi descendimiento a la sepultura.
30:4 Cantád a Jehová sus misericordiosos: y celebrad la memoria de su santidad.
30:5 Porque un momento hay en su furor, mas vida en su voluntad: a la tarde reposará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.
30:6 Y yo dije en mi quietud: No resbalaré jamas.
30:7 Porque tú, Jehová, por tu benevolencia asentaste mi monte con fortaleza: mas escondiste tu rostro, y yo fuí conturbado.
30:8 A tí, o! Jehová, llamaré: y al Señor suplicaré.
30:9 ¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando yo descendiere al hoyo? ¿Loarte ha el polvo? ¿anunciará tu verdad?
30:10 Oye, o! Jehová, y ten misericordia de mí: Jehová, sé mi ayudador.
30:11 Tú tornaste mi endecha en baile: desataste mi saco, y ceñísteme de alegría.
30:12 Por tanto a tí canté gloria, y no callé: Jehová Dios mío, para siempre te alabaré.

 

AL Vencedor. Salmo de David.
31:1 En tí, Jehová, he esperado; no sea yo avergonzado para siempre: líbrame en tu justicia.
31:2 Inclina a mí tu oido, escápame presto, séme por roca de fortaleza: por casa fuerte para salvarme.
31:3 Porque tú eres mi roca, y mi castillo: y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás.
31:4 Sacarme has de la red, que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza.
31:5 En tu mano encomendaré mi espíritu: redimísteme o! Jehová Dios de verdad.
31:6 Aborrecí los que esperan en las vanidades de vanidad: y yo en Jehová he esperado.
31:7 Gozarme he, y alegrarme he en tu misericordia; porque has visto mi aflicción: has conocido mi alma en las angustias.
31:8 Y no me encerraste en la mano del enemigo: ántes hiciste estar mis píes en anchura.
31:9 Ten misericordia de mí, o! Jehová, que estoy en angustia: hánse carcomido con enojo mis ojos, mi alma, y mi vientre.
31:10 Porque se ha acabado con dolor mi vida, y mis años con suspiro; háse enflaquecido mi fuerza a causa de mi iniquidad; y mis huesos se han podrido.
31:11 De todos mis enemigos he sido oprobio, y de mis vecinos en gran manera, y horror a mis conocidos: los que me veían fuera, huían de mí.
31:12 He sido olvidado de corazón como muerto: he sido como un vaso perdido.
31:13 Porque he oido afrenta de muchos: miedo en derredor, cuando consultaban juntos contra mí, para prender mi alma pensaban.
31:14 Mas yo sobre tí confié, o! Jehová; dije: Mi Dios eres tú.
31:15 En tu mano están mis tiempos: líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.
31:16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: sálvame por tu misericordia.
31:17 Jehová, no sea yo confuso, porque te he invocado: sean confusos los impíos, sean cortados para el infierno.
31:18 Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras con soberbia y menosprecio.
31:19 ¡Cuán grande es tu bien, que has guardado para los que te temen: que has obrado, para los que esperan en tí delante de los hijos de los hombres!
31:20 Esconderlos has en el escondedero de tu rostro de las arrogancias de cada cual: esconderlos has en el tabernáculo de cuestión de lenguas.
31:21 Bendito Jehová; porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte.
31:22 Y yo decía en mi priesa: Cortado soy de delante de tus ojos: mas ciertamente tú oías la voz de mis ruegos, cuando clamaba a tí.
31:23 Amád a Jehová todos sus misericordiosos: a los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que hace con soberbia.
31:24 Esforzáos, y esfuércese vuestro corazón, todos los que esperáis en Jehová.

 

Salmo de David: Masquil.
32:1 Bienaventurado el perdonado de rebelión, el encubierto de pecado.
32:2 Bienaventurado el hombre a quien no contará Jehová la iniquidad, ni hubiere en su espíritu engaño.
32:3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemido todo el día.
32:4 Porque de día y de noche se agrava sobre mí tu mano, volvióse mi verdor en sequedades de verano. Selah.
32:5 Mi pecado te notifiqué: y no encubrí mi iniquidad. Dije: Yo confesaré contra mí mis rebeliones a Jehová; y tú perdonarás la maldad de mi pecado. Selah.
32:6 Por esto orará todo misericordioso a tí en el tiempo del hallar: ciertamente en la inundación de las muchas aguas, no llegarán a él.
32:7 Tú eres mi escondedero, de la angustia me guardarás: con clamores de libertad me rodearás. Selah.
32:8 Hacerte he entender, y enseñarte he el camino en que andarás: sobre tí afirmaré mis ojos.
32:9 No seais como el caballo, como el mulo, sin entendimiento: con cabestro y con freno su boca ha de ser cerrada para que no lleguen a tí.
32:10 Muchos dolores para el impío: y el que espera en Jehová misericordia le cercará.
32:11 Alegráos en Jehová, y gozáos justos: y cantád todos los rectos de corazón.

 

33:1 Cantád justos en Jehová: a los rectos es hermosa la alabanza.
33:2 Celebrád a Jehová con arpa: con salterio y decacordio cantád a él.
33:3 Cantád a él canción nueva: hacéd bien tañendo con júbilo.
33:4 Porque derecha es la palabra de Jehová: y toda su obra con verdad.
33:5 El ama justicia y juicio: de la misericordia de Jehová está llena la tierra.
33:6 Con la palabra de Jehová fueron hechos los cielos: y con el espíritu de su boca todo el ejército de ellos.
33:7 El junta, como en un montón, las aguas de la mar: él pone por tesoros los abismos.
33:8 Teman a Jehová toda la tierra: teman de él todos los habitadores del mundo.
33:9 Porque él dijo, y fué; él mandó y estuvo.
33:10 Jehová hace anular el consejo de las gentes, y él hace anular las maquinaciones de los pueblos.
33:11 El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón, por generación y generación.
33:12 Bienaventurada la gente a quien Jehová es su Dios: el pueblo a quien escogió por heredad para sí.
33:13 Desde los cielos miró Jehová; vió a todos los hijos de Adam.
33:14 Desde la morada de su asiento miró sobre todos los moradores de la tierra.
33:15 El formó el corazón de todos ellos; él entiende todas sus obras.
33:16 El rey no es salvo con la multitud del ejército; el valiente no escapa con la mucha fuerza.
33:17 Vanidad es el caballo para la salud; con la multitud de su fuerza no escapa.
33:18 He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen; sobre los que esperan su misericordia;
33:19 Para librar de la muerte a sus almas; y para darles vida en la hambre.
33:20 Nuestra alma esperó a Jehová; nuestro ayudador y nuestro escudo es él.
33:21 Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.
33:22 Sea tu misericordia, o! Jehová, sobre nosotros, como te hemos esperado.

 

Salmo de David; cuando mudó su semblante delante de Abimelec; y él le echó, y se fué.
34:1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo; siempre será su alabanza en mi boca.
34:2 En Jehová se alabará mi alma; oirán los mansos, y alegrarse han.
34:3 Engrandecéd a Jehová, conmigo; y ensalcemos su nombre a una.
34:4 Busqué a Jehová, y él me oyó; y de todos mis miedos me libró.
34:5 Miraron a él, y fueron alumbrados; y sus rostros no se avergonzarón.
34:6 Este pobre llamó, y Jehová le oyó, y de todas sus angustias le escapó.
34:7 El ángel de Jehová asienta campo en derredor de los que le temen, y los defiende.
34:8 Gustád, y ved que es bueno Jehová; dichoso el varón que confiará en él.
34:9 Teméd a Jehová sus santos; porque no hay falta para los que le temen.
34:10 Los leoncillos empobrecieron, y tuvieron hambre; y los que buscan a Jehová, no tendrán falta de ningún bien.
34:11 Veníd, hijos, oidme; temor de Jehová os enseñaré.
34:12 ¿Quién es el varón que desea vida, qué codicia dias para ver bien?
34:13 Guarda tu lengua de mal, y tus labios de hablar engaño.
34:14 Apártate del mal, y haz el bien; inquiere la paz, y síguela.
34:15 Los ojos de Jehová están sobre los justos; y sus oidos al clamor de ellos.
34:16 La ira de Jehová contra los que mal hacen, para cortar de la tierra la memoria de ellos.
34:17 Clamaron, y Jehová los oyó: y de todas sus angustias los escapó.
34:18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón: y a los molidos de espíritu salvará.
34:19 Muchos son los males del justo: y de todos ellos le escapará Jehová.
34:20 Guardando todos sus huesos; uno de ellos no será quebrantado.
34:21 Matará al malo la maldad; y los que aborrecen al justo serán asolados.
34:22 Redime Jehová la vida de sus siervos; y no serán asolados todos los que en él confian.

 

Salmo de David.
35:1 Pleitea, o! Jehová, con mis pleiteantes; pelea con mis peleadores.
35:2 Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi socorro.
35:3 Y saca la lanza, y cierra contra mis perseguidores; dí a mi alma: Yo soy tu salud.
35:4 Y avergüéncense, y confúndanse los que buscan mi alma; vuelvan atrás, y sean avergonzados los que piensan mi mal.
35:5 Sean como el tamo delante del viento: y el ángel de Jehová el que rempuje.
35:6 Sea su camino oscuridad y resbaladeros: y el ángel de Jehová el que los persiga.
35:7 Porque sin causa escondieron para mí el hoyo de su red: sin causa hicieron hoyo a mi alma.
35:8 Véngale el quebrantamiento que no sepa: y su red que escondió, le prenda: con quebrantamiento caiga en ella.
35:9 Y regocíjese mi alma en Jehová: y alégrese en su salud.
35:10 Todos mis huesos dirán, Jehová, ¿quién como tú? Que escapas al afligido del más fuerte que él: y al pobre y menesteroso del que le roba.
35:11 Levantáronse testigos falsos: lo que no sabía, me demandaron.
35:12 Volviéronme mal por bien, horfandad a mi alma.
35:13 Y yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco: afligí con ayuno a mi alma, y mi oración se revolvía en mi seno.
35:14 Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por su madre, enlutado me humillaba.
35:15 Y en mi cojera se alegraron, y se juntaron: juntáronse sobre mí entristecidos, y yo no lo entendía: me despedazaban, y no cesaban;
35:16 Con los lisongeros escarnecedores de escarnio crujiendo sobre mí sus dientes.
35:17 Señor, ¿hasta cuándo verás? Haz volver mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones.
35:18 Confesarte he en grande congregación: en pueblo fuerte te alabaré.
35:19 No se alegren de mí mis enemigos sin porqué: ni los que me aborrecen sin causa, hagan del ojo.
35:20 Porque no hablan paz: y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
35:21 Y ensancharon sobre mí su boca; dijeron: Hola, hola, nuestros ojos lo han visto.
35:22 Visto has, o! Jehová, no calles: Señor, no te alejes de mí.
35:23 Recuerda, y despierta para mi juicio, Dios mío, y Señor mío, para mi causa.
35:24 Júzgame conforme a tu justicia, Jehová, Dios mío, y no se alegren de mí.
35:25 No digan en su corazón: Hola, nuestra alma. No digan: Deshecho le hemos.
35:26 Avergüéncense, y sean confundidos a una, los que se alegran de mi mal: vístanse de vergüenza y de confusión, los que se engrandecen contra mí.
35:27 Canten, y alégrense los que se huelgan de mi justicia; y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, el que ama la paz de su siervo.
35:28 Y mi lengua hablará de tu justicia; todo el día de tu loor.

 

Al Vencedor: Salmo, del siervo de Jehová, de David.
36:1 Dicho de la rebelión del impío en medio de mi corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
36:2 Por tanto se lisongea en sus ojos para hallar su iniquidad, para aborrecerla.
36:3 Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; no quiso entender para hacer bien.
36:4 Iniquidad piensa sobre su cama; está sobre camino no bueno, no aborrece el mal.
36:5 Jehová, hasta los cielos es tu misericordia; tu verdad hasta las nubes.
36:6 Tu justicia como los montes de Dios, tus juicios abismo grande; al hombre y al animal conservas, o! Jehová.
36:7 ¡Cuán ilustre es tu misericordia, o, Dios! y los hijos de Adam se abrigan en la sombra de tus alas.
36:8 Embriagarse han de la grosura de tu casa: y del arroyo de tus delicias los abrevarás.
36:9 Porque contigo está el manadero de la vida; en tu lumbre veremos lumbre.
36:10 Extiende tu misericordia a los que te conocen; y tu justicia a los rectos de corazón.
36:11 No venga contra mi pié de soberbia; y mano de impíos no me mueva.
36:12 Allí cayeron los obradores de iniquidad; fueron rempujados, y no pudieron levantarse.

 

Salmo de David.
37:1 No te enojes con los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
37:2 Porque como yerba serán presto cortados: y como verdura de renuevo caeran.
37:3 Espera en Jehová, y haz bien; vive en la tierra, y mantén verdad.
37:4 Y deléitate en Jehová: y él te dará las peticiones de tu corazón.
37:5 Vuelve hacia Jehová tu camino: y espera en él, y él hará.
37:6 Y sacará, como la lumbre, tu justicia: y tus derechos como el medio día.
37:7 Calla a Jehová, y espera en él: no te enojes con el que prospera en su camino, con el hombre que hace maldades.
37:8 Déjate de la ira, y deja el enojo: no te enojes en ninguna manera para hacerte malo.
37:9 Porque los malignos serán talados: y los que esperan a Jehová, ellos heredarán la tierra.
37:10 Y de aquí a poco no será el malo: y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.
37:11 Y los mansos heredarán la tierra; y deleitarse han con la multitud de la paz.
37:12 Piensa el impío contra el justo; y cruje sobre él sus dientes.
37:13 El Señor se reirá de él: porque ve que vendrá su día.
37:14 Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, para hacer arruinar al pobre y al menesteroso: para degollar a los que andan camino derecho.
37:15 La espada de ellos entrará en su mismo corazón; y su arco será quebrado.
37:16 Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores.
37:17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados: y el que sustenta a los justos es Jehová.
37:18 Conoce Jehová los dias de los perfectos: y su heredad será para siempre.
37:19 No serán avergonzados en el mal tiempo: y en los dias de la hambre serán hartos.
37:20 Porque los impíos perecerán; y los enemigos de Jehová, como lo principal de los carneros, serán consumidos: como humo se consumirán.
37:21 El impío toma prestado, y no paga: y el justo tiene misericordia, y da.
37:22 Porque los benditos de él, heredarán la tierra: y los malditos de él, serán talados.
37:23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre piadoso, y él quiere su camino.
37:24 Cuando cayere, no será postrado: porque Jehová sustenta su mano.
37:25 Mozo fuí, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su simiente que busque pan.
37:26 Todo el día tiene misericordia, y presta: y su simiente es para bendición.
37:27 Apártate del mal, y haz el bien: y vivirás para siempre.
37:28 Porque Jehová ama el derecho, y no desamparará a sus misericordiosos; para siempre serán guardados: y la simiente de los impíos será talada.
37:29 Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.
37:30 La boca del justo hablará sabiduría, y su lengua hablará juicio.
37:31 La ley de su Dios está en su corazón, por tanto sus piés no titubearán.
37:32 Asecha el impío al justo, y procura matarle.
37:33 Jehová no le dejará en sus manos; ni le condenará cuando le juzgaren.
37:34 Espera a Jehová, y guarda su camino, y él te ensalzará para heredar la tierra: cuando los pecadores serán talados, verás.
37:35 Yo ví al impío robusto, y reverdeciendo como un laurel verde:
37:36 Y se pasó, y he aquí no parece: y le busqué, y no fué hallado.
37:37 Considera al perfecto, y mira por el recto, porque la postrimería de cada uno de ellos es paz.
37:38 Mas los rebelados fueron todos a una destruidos: la postrimería de los impíos fué talada.
37:39 Y la salud de los justos fué Jehová, y su fortaleza en el tiempo de la angustia:
37:40 Y Jehová los ayudó, y los escapa, y los escapará de los impíos: y los salvará, por cuanto esperaron en él.

 

Salmo de David digno de memoria.
38:1 Jehová, no me reprendas con tu furor, ni me castigues con tu ira.
38:2 Porque tus saetas descendieron en mí; y sobre mí ha descendido tu mano.
38:3 No hay sanidad en mi carne a causa de tu ira: no hay paz en mis huesos a causa de mi pecado.
38:4 Porque mis iniquidades han pasado sobre mi cabeza: como carga pesada, se han agravado sobre mí.
38:5 Pudriéronse, y corrompiéronse mis llagas a causa de mi locura.
38:6 Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera: todo el día ando enlutado.
38:7 Porque mis caderas están llenas de ardor: y no hay sanidad en mi carne.
38:8 Estoy debilitado y molido en gran manera: rugiendo estoy a causa del alboroto de mi corazón.
38:9 Señor, delante de tí están todos mis deseos: y mi suspiro no te es oculto.
38:10 Mi corazón está rodeado, me ha dejado mi vigor; y la luz de mis ojos, aun ellos no están conmigo.
38:11 Mis amigos, y mis compañeros, se quitaron de delante de mi plaga: y mis cercanos se pusieron léjos.
38:12 Y los que buscaban a mi alma armaron lazos: y los que buscaban mi mal, hablaban iniquidades: y todo el día meditaban fraudes.
38:13 Y yo, como sordo, no oía: y como un mudo, que no abre su boca.
38:14 Y fuí como un hombre que no oye: y que no hay en su boca reprensiones.
38:15 Porque a tí Jehová esperaba: tú responderás Jehová Dios mío.
38:16 Porque decía: Que no se alegren de mí: cuando mi pié resbalaba se engrandecían sobre mí.
38:17 Porque yo aparejado estoy a cojear: y mi dolor está delante de mí continuamente.
38:18 Por tanto denunciaré mi maldad: congojarme he por mi pecado.
38:19 Porque mis enemigos son vivos y fuertes: y hánse aumentado los que me aborrecen sin causa:
38:20 Y pagando mal por bien me son contrarios, por seguir yo lo bueno.
38:21 No me desampares, o! Jehová; Dios mío, no te alejes de mí.
38:22 Apresúrate a ayudarme, Señor, que eres mi salud.

 

Al Vencedor; a Iditún. Salmo de David.
39:1 Yo dije: Miraré por mis caminos, para no pecar con mi lengua: guardaré mi boca con freno, entre tanto que el impío fuere contra mí.
39:2 Enmudecí con silencio, me callé de lo bueno; y mi dolor se alborotó.
39:3 Calentóse mi corazón dentro de mí; en mi meditación se encendió fuego: hablé con mi lengua.
39:4 Notifícame, Jehová, mi fin, y la medida de mis dias cuanta sea, sepa yo cuanto tengo de ser del mundo.
39:5 He aquí, como a palmos diste mis dias, y mi edad es como nada delante de tí: ciertamente toda la vanidad es todo hombre que vive. Selah.
39:6 Ciertamente en tiniebla anda el hombre: ciertamente en vano se inquietan: allega, y no sabe quien lo cogerá.
39:7 Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza en tí está.
39:8 Escápame de todas mis rebeliones, no me pongas por afrenta de insensato.
39:9 Yo enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste.
39:10 Quita de sobre mí tu llaga; de la guerra de tu mano soy consumido.
39:11 Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, y haces desleir, como de polilla, su grandeza: ciertamente vanidad es todo hombre. Selah.
39:12 Oye mi oración, o! Jehová escucha mi clamor; no calles a mis lágrimas; porque peregrino soy contigo; advenedizo, como todos mis padres.
39:13 Déjame, y tomaré fuerzas, ántes que me vaya y perezca.

 

Al Vencedor. Salmo de David.
40:1 Esperando esperé a Jehová, e inclinóse a mí, y oyó mi clamor.
40:2 E hízome sacar de un aljibe sonoro, de un lodo cenagoso; y puso mis piés sobre peña, enderezó mis pasos.
40:3 Y puso en mi boca canción nueva, alabanza a nuestro Dios. Verán muchos, y temerán, y esperarán en Jehová.
40:4 Bienaventurado el varón, que puso a Jehová por su confianza; y no miró a los soberbios, ni a los que declinan a la mentira.
40:5 Aumentado has tú, o! Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo los anunciare, y hablare, no pueden ser enarrados.
40:6 Sacrificio y presente no te agrada: orejas me has labrado: Holocausto y expiación no has demandado.
40:7 Entónces dije: He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí.
40:8 Para hacer tu voluntad, Dios mío, ha me agradado; y tu ley está dentro de mis entrañas.
40:9 Yo anuncié justicia en grande congregación: he aquí, no detuve mis labios, Jehová tú lo sabes.
40:10 No encubrí tu justicia en medio de mi corazón: tu verdad y tu salud dije: no negué tu misericordia y tu verdad en grande congregación.
40:11 Tú, Jehová, no detengas de mí tus misericordias: tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.
40:12 Porque me han cercado males hasta no haber cuento: me han comprendido mis maldades, y no puedo ver: hánse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.
40:13 Quieras, Jehová, librarme: Jehová apresúrate para ayudarme.
40:14 Sean avergonzados y confusos a una los que buscan mi vida para cortarla: vuelvan atrás y avergüéncense los que quieren mi mal.
40:15 Sean asolados en pago de su afrenta, los que me dicen: Hala, hala.
40:16 Regocíjense, y alégrense en tí todos los que te buscan; y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, los que aman tu salud.
40:17 Y yo afligido y necesitado; y Jehová pensará de mí: mi ayudador y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

 

Al Vencedor. Salmo de David.
41:1 Bienaventurado el que entiende sobre el pobre; en el día malo le libre Jehová.
41:2 Jehová le guarde, y le dé vida; sea bienaventurado en la tierra, y no le entregues a la voluntad de sus enemigos.
41:3 Jehová le sustentará sobre la cama de dolor; toda su cama revolviste en su enfermedad.
41:4 Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana a mi alma, porque he pecado contra tí.
41:5 Mis enemigos dicen mal de mí: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?
41:6 Y si me venía a ver, hablaba mentira: su corazón le amontonaba iniquidad: salido fuera, hablaba.
41:7 Congregados murmuraban contra mí todos los que me aborrecían; contra mí pensaban mal para mí.
41:8 Cosa pestilencial, dicen, se ha pegado en él; y el que cayó en cama, no volverá a levantarse.
41:9 Aun el varón de mi paz, en quien confiaba; el que comía mi pan, engrandeció contra mí el calcañar.
41:10 Mas tú Jehová, ten misericordia de mí, y házme levantar; y pagárles he.
41:11 En esto conocí que te he agradado, porque mi enemigo no triunfará contra mí.
41:12 Y yo en mi integridad me has sustentado: y me has hecho estar delante de tí para siempre.
41:13 Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, de siglo a siglo. Amén, y Amén.

 

Al Vencedor: Masquil; a los hijos de Coré.
42:1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así mi alma suspira por tí, o! Dios.
42:2 Mi alma tuvo sed de Dios, del Dios vivo: ¡cuándo vendré, y pareceré delante de Dios!
42:3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche cuando me decían todos los dias: ¿Dónde está tu Dios?
42:4 De estas cosas me acordaré, y derramaré sobre mí mi alma. Cuando pasaré en el número, iré con ellos hasta la casa de Dios con voz de alegría y de alabanza, bailando la multitud.
42:5 ¿Por qué te abates, o! alma mía, y te enfureces contra mí? Espera a Dios; porque aun le tengo de alabar por las saludes de su presencia.
42:6 Dios mío, mi alma está abatida en mí: por tanto me acordaré de tí desde tierra del Jordán, y de los Hermonitas, desde el monte de Mizar.
42:7 Un abismo llama a otro a la voz de tus canales: todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
42:8 De día mandará Jehová su misericordia, y de noche su canción conmigo, y mi oración al Dios de mi vida.
42:9 Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
42:10 Es me muerte en mis huesos, cuando mis enemigos me afrentan, diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
42:11 ¿Por qué te abates, o! alma mía: y por qué te enfureces contra mí? Espera a Dios, porque aun le tengo de alabar, salud de mi presencia, y Dios mío.

 

43:1 Júzgame, o! Dios, y pleitea mi pleito: de gente no misericordiosa, de varón de engaño y de iniquidad líbrame.
43:2 Porque tú eres el Dios de mi fortaleza: ¿por qué me has desechado? ¿por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
43:3 Envía tu luz, y tu verdad: estas me guiarán, traérme han al monte de tu santidad, y a tus tabernáculos.
43:4 Y entraré al altar de Dios, al Dios, alegría de mi gozo: y alabárte he con arpa, o! Dios, Dios mío.
43:5 ¿Por qué te abates, o! alma mía, y por qué te enfureces contra mí? Espera a Dios, porque aun le tengo de alabar, salud de mi presencia, y Dios mío.

 

Al Vencedor: a los hijos de Coré. Masquil.
44:1 Dios, con nuestros oidos hemos oido, nuestros padres nos han contado la obra que hiciste en sus tiempos, en los tiempos antiguos.
44:2 Tú con tu mano echaste a las naciones, y los plantaste a ellos: afligiste los pueblos, y los enviaste.
44:3 Porque no heredaron la tierra por su espada, ni su brazo les libró; si no tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, por que los amaste.
44:4 Tú eres mi Rey o! Dios: manda saludes a Jacob.
44:5 Por tí acornearémos a nuestros enemigos: en tu nombre atropellarémos a nuestros adversarios.
44:6 Porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará.
44:7 Porque tú nos has guardado de nuestros enemigos: y a los que nos aborrecieron, has avergonzado.
44:8 En Dios nos alabamos todo el día; y para siempre loarémos tu nombre. Selah.
44:9 También nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; y no sales en nuestros ejércitos.
44:10 Hicístenos volver atrás del enemigo: y los que nos aborrecieron, nos saquearon para sí.
44:11 Pusístenos como a ovejas para comer: y esparcístenos entre las naciones.
44:12 Has vendido a tu pueblo de balde; y no pujaste en sus precios.
44:13 Pusístenos por vergüenza a nuestros vecinos, por escarnio y por burla a nuestros al derredores.
44:14 Pusístenos por proverbio entre las naciones; por movimiento de cabeza en los pueblos.
44:15 Cada día mi vergüenza está delante de mí, y la confusión de mi rostro me cubre,
44:16 De la voz del que me avergüenza y deshonra; del enemigo, y del que se venga.
44:17 Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de tí; y no hemos faltado a tu concierto.
44:18 No se ha vuelto atrás nuestro corazón; y no se han apartado nuestros pasos de tus caminos;
44:19 Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, y nos cubriste con sombra de muerte.
44:20 Si nos olvidásemos del nombre de nuestro Dios; y si alzásemos nuestras manos a dios ajeno;
44:21 ¿Dios no demandaria estó? porque él conoce los secretos del corazón.
44:22 Porque por tu causa nos matan cada día; somos tenidos como ovejas para el degolladero.
44:23 Despierta, ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre.
44:24 ¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de nuestra aflicción, y de nuestra opresión?
44:25 Porque nuestra alma se ha agobiado hasta el polvo: nuestro vientre está pegado con la tierra.
44:26 Levántate para ayudarnos; y redímenos por tu misericordia.

 

Al Vencedor: sobre Sosannim, á los hijos de Coré. Masquil. Canción de amores.
45:1 Rebosa mi corazón palabra buena: yo digo en mis obras del rey: mi lengua será como una pluma de escribano que escribe apriesa.
45:2 Te hermoseáste más que los hijos de los hombres: la gracia se derramó en tus labios; por tanto te ha bendecido Dios para siempre.
45:3 Cíñete tu espada sobre el muslo, o! Valiente, con tu gloria y con tu hermosura.
45:4 Y con tu hermosura sé prosperado: cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia: y tu diestra te enseñará terribilidades.
45:5 Tus saetas agudas, con que caerán pueblos debajo de tí; en el corazón de los enemigos del rey.
45:6 Tu trono, o! Dios, eterno y para siempre: vara de justicia la vara de tu reino.
45:7 Amaste la justicia, y aborreciste la maldad: por tanto te ungió Dios, tu Dios, con aceite de gozo más que a tus compañeros.
45:8 Almizcle, y sándalos, y ámbar son todos tus vestidos, desde los palacios de marfil, donde te alegraron.
45:9 Hijas de reyes entre tus ilustres: está la reina a tu diestra con corona de Ofir.
45:10 Oye, hija, y mira, e inclina tu oido: y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre.
45:11 Y deseará el rey tu hermosura: porque él es tu Señor, e inclínate a él.
45:12 Y la hija de Tiro con presente suplicará tu favor: todos los ricos del pueblo.
45:13 Toda ilustre es la hija del rey de dentro: de engastes de oro es su vestido.
45:14 Con vestidos bordados será llevada al rey, vírgenes en pos de ella: sus compañeras serán traidas a tí.
45:15 Serán traidas con alegrías y gozo: entrarán en el palacio del rey.
45:16 En lugar de tus padres serán tus hijos: hacérles has príncipes en toda la tierra.
45:17 Haré memoria de tu nombre en toda generación y generación: por lo cual pueblos te alabarán eternalmente y para siempre.

 

Al Vencedor: a los hijos de Coré. Sobre Halamot. Salmo.
46:1 Dios es nuestro amparo y fortaleza: socorro en las angustias hallarémos en abundancia.
46:2 Por tanto no temeremos, aunque la tierra se mude, y aunque se trespasen los montes al corazón de la mar.
46:3 Bramarán, turbarse han sus aguas: temblarán los montes a causa de su bravura. Selah.
46:4 Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, el santuario de las tiendas del Altísimo.
46:5 Dios está en medio de ella, no será movida: Dios la ayudará en mirando la mañana.
46:6 Bramaron naciones, titubearon reinos: dió su voz, derritióse la tierra:
46:7 Jehová de los ejércitos es con nosotros: nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.
46:8 Veníd, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra.
46:9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra; que quiebra el arco, y corta la lanza, y quema los carros en el fuego.
46:10 Cesád, y conocéd que yo soy Dios: ensalzarme he en las naciones, ensalzarme he en la tierra.
46:11 Jehová de los ejércitos es con nosotros: nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.

 

Al Vencedor: a los hijos de Coré. Salmo.
47:1 Todos los pueblos batíd las manos: clamád a Dios con voz de alegría.
47:2 Porque Jehová es sublime y temeroso: Rey grande sobre toda la tierra.
47:3 El someterá a los pueblos debajo de nosotros, y a las naciones debajo de nuestros piés.
47:4 El nos eligirá nuestras heredades; la hermosura de Jacob, al cual amó. Selah.
47:5 Subió Dios con júbilo, Jehová con voz de trompeta.
47:6 Cantád a Dios, cantád; cantád a nuestro Rey, cantád.
47:7 Porque el Rey de toda la tierra es Dios: cantád entendiendo.
47:8 Reinó Dios sobre las naciones: Dios se asentó sobre su santo trono.
47:9 Los príncipes de los pueblos se juntaron al pueblo del Dios de Abraham: porque de Dios son los escudos de la tierra; él es muy ensalzado.

 

Canción de Salmo: a los hijos de Coré.
48:1 Grande es Jehová, y digno de ser en grande manera alabado en la ciudad de nuestro Dios, en el monte de su santuario.
48:2 De hermosa situación, el gozo de toda la tierra es el monte de Sión: los lados del aquilón, la ciudad del gran Rey.
48:3 Dios en sus palacios es conocido por refugio.
48:4 Porque, he aquí, los reyes de la tierra fueron congregados; pasaron todos.
48:5 Ellos vieron, maravilláronse grandemente, fueron asombrados: diéronse priesa.
48:6 Temblor los tomó allí; dolor, como a mujer que pare.
48:7 Con viento solano quiebras las naves de Társis.
48:8 Como lo oímos, así lo vimos en la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios: Dios la afirmará para siempre. Selah.
48:9 Esperamos, o! Dios, tu misericordia en medio de tu templo.
48:10 Conforme a tu nombre, o! Dios, así es tu loor hasta los fines de la tierra: de justicia está llena tu diestra.
48:11 Alegrarse ha el monte de Sión: regocíjarse han las hijas de Judá por tus juicios.
48:12 Rodeád a Sión, y cercádla: contád sus torres.
48:13 Ponéd vuestro corazón a su antemuro: mirád sus palacios, para que lo contéis a la generación que vendrá.
48:14 Porque este Dios es Dios nuestro eternalmente y para siempre: él nos capitaneará hasta la muerte.

 

Al Vencedor: a los hijos de Coré. Salmo.
49:1 Oid esto todos los pueblos: escuchád todos los habitadores del mundo:
49:2 Así los hijos de los hombres como los hijos de los varones: juntamente el rico y el pobre.
49:3 Mi boca hablará sabidurías: y el pensamiento de mi corazón inteligencias.
49:4 Acomodaré a ejemplos mi oido: declararé con la arpa mi enigma.
49:5 ¿Por qué temeré en los dias de adversidad, cuando la iniquidad de mis calcañares me cercará?
49:6 Los que confian en sus haciendas, y en la multitud de sus riquezas se jactan;
49:7 Ninguno redimiendo redimirá al hermano: ni dará a Dios su rescate.
49:8 Porque la redención de su alma es de gran precio: y no se hará jamas,
49:9 Que viva adelante para siempre: y nunca vea la sepultura.
49:10 Porque se ve que los sabios mueren juntamente: el insensato y el ignorante perecen, y dejan a otros sus riquezas.
49:11 En su íntimo piensan que sus casas son eternas: sus habitaciones para generación y generación: llamaron sus tierras de sus nombres.
49:12 Mas el hombre no permanecerá en honra: es semejante a las bestias que mueren.
49:13 Este es su camino, su locura: y sus descendientes corren por el dicho de ellos. Selah.
49:14 Como ovejas son puestos en la sepultura, la muerte los pastorea; y los rectos se enseñorearon de ellos por la mañana: y su apariencia se envejece en la sepultura de su morada.
49:15 Ciertamente Dios redimirá mi vida del poder de la sepultura, cuando me tomará. Selah.
49:16 No temas cuando se enriquece alguno: cuando aumenta la gloria de su casa.
49:17 Porque en su muerte no tomará nada: ni su gloria descenderá en pos de él.
49:18 Porque mientras viviere, será su vida bendita: y tú serás loado cuando fueres bueno.
49:19 El entrará a la generación de sus padres: para siempre no verán luz.
49:20 El hombre en honra que no entiende, semejante es a las bestias que mueren.

 

Salmo: a Asaf.
50:1 El Dios de dioses, Jehová, habló; y convocó la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
50:2 De Sión, perfección de hermosura, Dios resplandeció.
50:3 Vendrá nuestro Dios, y no callará: fuego consumirá de su presencia: y al rededor de él habrá grande tempestad.
50:4 Convocará a los cielos de arriba: y a la tierra para juzgar a su pueblo.
50:5 Juntádme mis misericordiosos: los que concertaron mi concierto sobre sacrificio.
50:6 Y denunciarán los cielos su justicia; porque Dios es juez. Selah.
50:7 Oye pueblo mío, y hablaré: Israel, y contestaré contra tí: Yo soy el Dios, el Dios tuyo.
50:8 No te reprenderé sobre tus sacrificios; porque tus holocaustos delante de mí están siempre.
50:9 No tomaré de tu casa becerros: ni machos de cabrío de tus apriscos.
50:10 Porque mía es toda bestia del monte: millares de animales en los montes.
50:11 Yo conozco a todas las aves de los montes; y las fieras del campo están conmigo.
50:12 Si tuviere hambre, no te lo diré a tí; porque mío es el mundo y su plenitud.
50:13 ¿Tengo de comer carne de gruesos toros, o, de beber sangre de machos de cabrío?
50:14 Sacrifica a Dios alabanza: y paga al Altísimo tus votos.
50:15 Y llámame en el día de la angustia; librarte he, y honrarme has.
50:16 Y al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes: y que tomes mi concierto por tu boca:
50:17 Aborreciendo tú el castigo, y echando detrás de tí mis palabras?
50:18 Si veías al ladrón, tu corrías con él: y con los adúlteros era tu parte.
50:19 Tu boca metías en mal: y tu lengua componía engaño.
50:20 Asentábaste, hablabas contra tu hermano: contra el hijo de tu madre ponías infamia.
50:21 Estas cosas hiciste, y yo callé: ¿pensabas por eso que de cierto sería yo como tú? argüirte he, y propondré delante de tus ojos.
50:22 Entendéd ahora esto, los que os olvidáis de Dios: porque no arrebate, y no haya quien os escape.
50:23 El que sacrifica alabanza me honrará: y el que ordenare el camino, yo le enseñaré la salud de Dios.

 

Al Vencedor: Salmo de David, cuando vino a él Natán el profeta, después que entró a Batseba.
51:1 Ten misericordia de mí, o! Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus miseraciones rae mis rebeliones.
51:2 Aumenta el lavarme de mi maldad; y límpiame de mi pecado.
51:3 Porque yo conozco mis rebeliones: y mi pecado está siempre delante de mí.
51:4 A tí, a tí solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: porque te justifiques en tu palabra, y te purifiques en tu juicio.
51:5 He aquí, en maldad he sido formado: y en pecado me calentó mi madre.
51:6 He aquí, la verdad has amado en lo íntimo: y en lo secreto me hiciste saber sabiduría.
51:7 Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.
51:8 Házme oir gozo y alegría: y harán alegrías los huesos que moliste.
51:9 Esconde tu rostro de mis pecados: y rae todas mis maldades.
51:10 Críame, o! Dios, un corazón limpio: y renueva un espíritu recto en medio de mí.
51:11 No me eches de delante de tí: y no quites de mí tu Santo Espíritu.
51:12 Vuélveme el gozo de tu salud: y el Espíritu voluntario me sustentará.
51:13 Enseñaré a los prevaricadores tus caminos: y los pecadores se convertirán a tí.
51:14 Escápame de homicidos, o! Dios, Dios de mi salud: cante mi lengua tu justicia.
51:15 Señor, abre mis labios, y denuncie mi boca tu alabanza.
51:16 Porque no quieres sacrificio, que, si no, yo lo daría: holocausto no quieres.
51:17 Los sacrificios de Dios es el espíritu quebrantado: el corazón contrito y molido, o! Dios, no menospreciarás.
51:18 Haz bien con tu buena voluntad a Sión: edifica los muros de Jerusalem.
51:19 Entónces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto, y el quemado: entónces ofrecerán sobre tu altar becerros.

 

Al Vencedor: Masquil: de David, cuando vino Doeg Idumeo, y denunció a Saul, diciéndole: Vino David a casa de Aquimelec.
52:1 ¿Por qué te alabas de maldad, o! valiente? la misericordia de Dios es cada día.
52:2 Agravios maquina tu lengua: como navaja afilada, hace engaño.
52:3 Amaste el mal más que el bien: la mentira, más que hablar justicia. Selah.
52:4 Amaste todas las palabras dañosas; lengua engañosa.
52:5 También Dios te derrocará para siempre: cortarte ha, y arrancarte ha de la tienda; y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Selah.
52:6 Y verán los justos, y temerán: y reirse han de él.
52:7 He aquí un varón que no puso a Dios por su fortaleza, mas confió en la multitud de sus riquezas: esforzóse en su maldad.
52:8 Mas yo, como oliva verde, en la casa de Dios: confié en la misericordia de Dios siempre y eternalmente.
52:9 Yo te alabaré para siempre, porque hiciste: y esperaré tu nombre, porque es bueno, delante de tus misericordiosos.

 

Al Vencedor sobre Mahalat. Masquil: de David.
53:1 Dijo el insensato en su corazón: No hay Dios; corrompiéronse, e hicieron abominable maldad: no hay quien haga bien.
53:2 Dios desde los cielos miró sobre los hijos de Adam: por ver si hay algún entendido, que busque a Dios.
53:3 Cada uno se había vuelto atrás, a una se habían dañado: no hay quien haga bien, no hay ni aun uno.
53:4 No tienen conocimiento todos los que obran iniquidad, que comen a mi pueblo como si comiesen pan: a Dios no invocan,
53:5 Allí se despavorieron de pavor donde no había pavor: porque Dios esparció los huesos del que asentó campo contra tí: avergonzástelos, porque Dios los desechó.
53:6 ¿Quién diese de Sión saludes a Israel? En volviendo Dios la cautividad de su pueblo, regocijarse ha Jacob, y alegrarse ha Israel.

 

Al Vencedor en Neginot. Masquil: de David, cuando vinieron los Zifeos y dijeron a Saul: ¿No está David escondido en nuestra tierra?
54:1 O! Dios, sálvame en tu nombre, y con tu valentía me defiende.
54:2 O! Dios, oye mi oración, escucha las razones de mi boca.
54:3 Porque extraños se han levantado contra mí, y fuertes han buscado a mí alma: no han puesto a Dios delante de si. Selah.
54:4 He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor es con los que sustentan mi vida.
54:5 El volverá el mal a mis enemigos; córtalos por tu verdad.
54:6 Voluntariamente sacrificaré a tí; alabaré tu nombre, o! Jehová, porque es bueno.
54:7 Porque me ha escapado de toda angustia, y en mis enemigos vieron mis ojos la venganza.

 

Al Vencedor en Neginot. Masquil: de David.
55:1 Escucha, o! Dios, mi oración; y no te escondas de mi suplicación.
55:2 Estáme atento, y respóndeme; que doy voces hablando, y estoy desasosegado,
55:3 Por la voz del enemigo, por el aprieto del impío; porque echaron sobre mí iniquidad, y con furor me han amenazado.
55:4 Mi corazón está doloroso dentro de mí: y terrores de muerte han caido sobre mí.
55:5 Temor y temblor vino sobre mí; y terror me ha cubierto.
55:6 Y dije: ¿Quién me diese alas como de paloma? volaría, y descansaría.
55:7 Ciertamente huiría léjos: moraría en el desierto. Selah.
55:8 Apresuraríame a escapar del viento tempestuoso, de la tempestad.
55:9 Deshace, o! Señor, divide la lengua de ellos: porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
55:10 día y noche la cercaron sobre sus muros: e iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
55:11 Agravios hay en medio de ella; y nunca se aparta de sus plazas fraude y engaño.
55:12 Porque no me afrentó enemigo, que entónces suportáralo: ni el que me aborrecía se engrandeció contra mí, que entónces escondiérame de él.
55:13 Mas tú, hombre según mi estimación, mi señor, y mi familiar.
55:14 Porque juntos comunicábamos suavemente los secretos: en la casa de Dios andábamos en compañía.
55:15 Condenados sean a muerte, desciendan al infierno vivos: porque hay maldades en su compañía, entre ellos.
55:16 Yo a Dios clamaré; y Jehová me salvará.
55:17 Tarde, y mañana, y a mediodía hablo y estóy gimiendo: y él oirá mi voz.
55:18 Redimió en paz mi alma de la guerra contra mí; porque muchos fueron contra mí.
55:19 Dios oirá, y los quebrantará, y el que permanece desde la antigüedad. Selah. Por cuanto no se mudan, ni temen a Dios.
55:20 Extendió sus manos contra sus pacíficos: violó su pacto.
55:21 Ablandan más que manteca las palabras de su boca, mas guerra en su corazón: enternecen sus palabras más que el aceite, mas ellas son espadas.
55:22 Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará: no dará para siempre resbalo al justo.
55:23 Y tú, o! Dios, les harás descender al pozo de la sepultura; los varones de sangre, y engañadores no llegarán a la mitad de sus dias: mas yo confiaré en tí.

 

Al Vencedor sobre la paloma muda en las lejanías. Mictam de David, cuando los Filisteos le prendieron en Gat.
56:1 Ten misericordia de mí, o! Dios; porque me traga el hombre; cada día batallándome aprieta.
56:2 Tráganme mis enemigos cada día: porque muchos son los que pelean contra mí, o! Altísimo.
56:3 De día temo: mas yo en tí confio.
56:4 En Dios alabaré su palabra: en Dios he confiado, no temeré lo que la carne me hará.
56:5 Todos los dias me contristan mis negocios: contra mí son todos sus pensamientos para mal.
56:6 Congréganse, escóndense, ellos miran atentamente mis pisadas esperando mi alma.
56:7 ¿Por la iniquidad escaparán ellos? o! Dios, derriba los pueblos con furor.
56:8 Mis huidas has contado tú; pon mis lágrimas en tu odre, ciertamente en tu libro.
56:9 Entónces serán vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare: en esto conozco que Dios es por mí.
56:10 En Dios alabaré su palabra; en Jehová alabaré su palabra.
56:11 En Dios he confiado, no temeré lo que el hombre me hará.
56:12 Sobre mí, o! Dios, están tus votos: alabanzas te pagaré.
56:13 Por cuanto has escapado mi vida de la muerte, ciertamente mis piés de caida: para que ande delante de Dios en la luz de los que viven.

 

Al Vencedor: No destruyas: Mictam de David, cuando huía delante de Saul, en la cueva.
57:1 Ten misericordia de mí, o! Dios, ten misericordia de mí; porque en tí ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé, hasta que pasen los quebrantamientos.
57:2 Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me galardona.
57:3 El enviará desde los cielos, y me salvará de la afrenta de él que me traga. Selah. Dios enviará su misericordia y su verdad.
57:4 Mi vida está entre leones: estoy echado entre hijos de hombres que echan llamas: sus dientes son lanza y saetas, y su lengua espada aguda.
57:5 Ensálzate sobre los cielos, o! Dios: sobre toda la tierra se ensalce tu gloria.
57:6 Red han compuesto a mis pasos, mi alma se ha abatido: hoyo han cavado delante de mí, caigan en medio de él. Selah.
57:7 Aparejado está mi corazón, o! Dios, aparejado está mi corazón: cantaré, y diré salmos.
57:8 Despierta, o! gloria mía, despierta salterio y arpa; levantarme he de mañana.
57:9 Alabarte he en los pueblos, o! Señor, cantaré de tí en las naciones:
57:10 Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, y hasta las nubes tu verdad.
57:11 Ensálzate sobre los cielos, o! Dios; sobre toda la tierra se ensalce tu gloria.

 

Al Vencedor: No destruyas. Mictam de David.
58:1 ¿Pronunciais de verdad, o! congregación, justicia? ¿juzgáis rectamente hijos de Adam?
58:2 Ántes de corazón obráis iniquidades en la tierra: violencia pesáis de vuestras manos.
58:3 Estrañáronse los impíos desde la matriz: erraron desde el vientre hablando mentira.
58:4 Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente: como áspide sordo que cierra su oreja.
58:5 Que no oye la voz de los que encantan, del encantador sabio de encantamentos.
58:6 O! Dios, quiebra sus dientes en sus bocas: quiebra, o! Jehová, las muelas de los leoncillos.
58:7 Córranse como aguas que se van de suyo: armen sus saetas como si fuesen cortadas;
58:8 Como el caracol que se deslie, vayan: como el abortivo de mujer, no vean el sol.
58:9 Ántes que vuestras ollas sientan el fuego de las espinas; así vivos, así airado los arrebate con tempestad.
58:10 Alegrarse ha el justo, cuando viere la venganza: sus piés lavará en la sangre del impío.
58:11 Entónces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo: ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

 

Al Vencedor: No destruyas. Mictam de David: cuando envió Saul, y guardaron la casa, para matarle.
59:1 Escápame de mis enemigos, o! Dios mío: líbrame de los que se levantan contra mí.
59:2 Escápame de los que obran iniquidad, y sálvame de los varones de sangres:
59:3 Porque, he aquí, han asechado a mi vida: hánse juntado contra mí fuertes sin rebelión mía, y sin pecado mío, o! Jehová.
59:4 Sin mi delito corren, y se aperciben: despierta para encontrarme, y mira.
59:5 Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta a visitar todas las naciones: no hayas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. Selah.
59:6 Volverse han a la tarde, ladrarán como perros, y rodearán la ciudad.
59:7 He aquí, hablarán con su boca: espadas están en sus labios, porque, ¿Quién lo oye?
59:8 Mas tú, Jehová, te reirás de ellos: harás burla de todas las gentes.
59:9 Para tí reservaré su fortaleza: porque Dios es mi defensa.
59:10 El Dios de mi misericordia me prevendrá: Dios me hará ver en mis enemigos venganza.
59:11 No los matarás, porque mi pueblo no se olvide; házlos vagabundos con tu fortaleza, y abatelos, o! Jehová, escudo nuestro.
59:12 Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, y sean presos por su soberbia: y cuenten de maldición y de enflaquecimiento,
59:13 Acábalos con furor, acábalos y no sean: y sepan que Dios domina en Jacob hasta los fines de la tierra. Selah.
59:14 Y vuelvan a la tarde, y ladren como perros: y rodeen la ciudad.
59:15 Anden ellos vagabundos para hallar que comer: y si no se hartaren, murmuren.
59:16 Y yo cantaré tu fortaleza y loaré de mañana tu misericordia: porque has sido mi amparo, y refugio en el día de mi angustia.
59:17 Fortaleza mía, a tí cantaré: porque eres Dios de mi amparo, Dios de mi misericordia.

 

Al Vencedor: sobre Susanhedut: Mictam de David, para ensenar: cuando tuvo guerra contra Aram-naharaim y contra Aram-sobat: y volvió Joab, e hirió a Edom en el valle de las salinas y mató a doce mil.
60:1 Dios, desechástenos, disipástenos; airástete, vuélvete a nosotros.
60:2 Hiciste temblar la tierra, abrístela; sana sus quebraduras, porque titubea.
60:3 Hiciste ver a tu pueblo duras cosas: hicístenos beber vino de temblor.
60:4 Has dado a los que te temen una bandera que alcen por amor de la verdad. Selah.
60:5 Para que se escapen tus amados: salva con tu diestra, y óyeme.
60:6 Dios habló en su santidad: Yo me alegraré: partiré a Siquem, y mediré al valle de Socot.
60:7 Mío es Galaad, y mío es Manasés: y Efraim es la fortaleza de mi cabeza; Judá mi legislador;
60:8 Moab, la olla de mi lavatorio: sobre Edom echaré mi zapato; sobre mí triunfa, o! Palestina.
60:9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortalecida? ¿quién me llevará hasta Idumea?
60:10 Ciertamente tú, o! Dios, que nos habías desechado; y no salías, o! Dios, con nuestros ejércitos.
60:11 Dános socorro contra el enemigo, que vana es la salud de los hombres.
60:12 En Dios haremos proezas; y él pisará nuestros enemigos.

 

Al Vencedor sobre Neginot. Salmo de David.
61:1 Oye, o! Dios, mi clamor; está atento a mi oración.
61:2 Desde el cabo de la tierra clamaré a tí, cuando desmayare mi corazón; a la peña más alta que yo, llévame.
61:3 Porque tú has sido mi refugio; torre de fortaleza delante del enemigo.
61:4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro en el escondedero de tus alas.
61:5 Porque tú, o! Dios, has oido mis votos; has dado heredad a los que temen tu nombre.
61:6 Dias sobre dias añadirás al rey: sus años serán como generación y generación.
61:7 El estará para siempre delante de Dios; misericordia y verdad apercibe que le conserven.
61:8 Así cantaré tu nombre para siempre, pagando mis votos cada día.

 

Al Vencedor: a Iditún. Salmo de David.
62:1 En Dios solamente está callada mi alma; de él es mi salud.
62:2 El solamente es mi fuerte y mi salud: mi refugio, no resbalaré mucho.
62:3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? seréis muertos todos vosotros; como pared acostada seréis, como vallado rempujado.
62:4 Solamente consultan para arrojarle de su grandeza: aman la mentira: con su boca bendicen, mas en sus entrañas maldicen. Selah.
62:5 En Dios solamente repósate, o! alma mía; porque de él es mi esperanza.
62:6 El solamente es mi fuerte y mi salud: mi refugio, no resbalaré.
62:7 Sobre Dios es mi salud y mi gloria: peña de mi fortaleza: mi refugio es en Dios.
62:8 Esperád en él en todo tiempo, o! pueblos: derramád delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. Selah.
62:9 Solamente vanidad son los hijos de Adam, mentira los hijos del varón, pesándolos a todos juntos en balanzas, serán menos que la vanidad.
62:10 No confiéis en la violencia, y en la rapiña no os desvanezcáis: en la hacienda, si se aumentare, no pongáis el corazón.
62:11 Una vez habló Dios, dos veces he oido esto: Que de Dios es la fortaleza:
62:12 Y tuya, Señor, es la misericordia: porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

 

Salmo de David, estando él en el desierto de Judá.
63:1 Dios, Dios mío eres tú, a tí madrugaré: mi alma tuvo sed de tí, mi carne te desea en tierra de sequedad, y sequiosa sin aguas.
63:2 Así te miré en el santuario, para ver tu fortaleza y tu gloria.
63:3 Porque mejor es tu misericordia que la vida: mis labios te alabarán.
63:4 Así te bendeciré en mi vida: en tu nombre alzaré mis manos.
63:5 Como de meollo y de grosura será harta mi alma: y con labios de alegría te alabará mi boca,
63:6 Cuando me acordaré de tí en mis camas, cuando a las alboradas meditaré de tí;
63:7 Porque has sido mi socorro: y en la sombra de tus alas me regocijaré.
63:8 Mi alma se apegó a tí: tu diestra me ha sustentado.
63:9 Mas ellos para destrucción buscaron mi alma: descendieron en lo más bajo de la tierra.
63:10 Matarlos han a filo de espada: porción de zorras serán.
63:11 Y el rey se alegrará en Dios, será alabado cualquiera que jura por él: porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.

 

Al Vencedor. Salmo de David.
64:1 Oye, o! Dios, mi voz en mi oración: guarda mi vida del miedo del enemigo:
64:2 Escóndeme del secreto consejo de los malignos: de la conspiración de los que obran iniquidad.
64:3 Que afilaron su lengua, como espada: armaron por su saeta palabra amarga:
64:4 Para asaetar a escondidas al perfecto: de presto le asaetean, y no temen.
64:5 Afírmanse asimismos sobre palabra mala: tratan de esconder los lazos: dicen: ¿Quién los ha de ver?
64:6 Inquieren iniquidades; perficionan la inquisición del inquiridor, y lo que inventó lo íntimo de cada uno, y el corazón inventivo.
64:7 Mas Dios los asaeteará con saeta, de repente serán sus plagas.
64:8 Y harán caer sobre sí sus mismas lenguas: espantarse han todos los que los vieren.
64:9 Y temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán su obra.
64:10 El justo se alegrará en Jehová, y asegurarse ha en él: y alabarse han todos los rectos de corazón.

 

Al Vencedor. Salmo de David. Canción.
65:1 En tí reposa la alabanza, o! Dios, en Sión; y a tí se pagará el voto.
65:2 Tú oyes la oración, a tí vendrá toda carne.
65:3 Palabras de iniquidades me sobrepujaron: mas nuestras rebeliones, tú las perdonarás.
65:4 Dichoso el que tú escogieres, e hicieres llegar para que habite en tus patios: seremos hartos del bien de tu casa, de tu santo templo.
65:5 Con terribilidades nos oirás en justicia, o! Dios de nuestra salud: esperanza de todos los fines de la tierra, y de las partes más lejanas de la mar.
65:6 El que afirma los montes con su fortaleza, ceñido de valentía.
65:7 El que amansa el estruendo de las mares, el estruendo de sus ondas: y el alboroto de las civiles sediciones.
65:8 Y los habitadores de los fines de la tierra temen de tus maravillas: que haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.
65:9 Visitas la tierra, y después que la has hecho desear mucho, la enriqueces: el río de Dios lleno de aguas: aparejas el grano de ellos: porque así la ordenaste.
65:10 Embriagas sus surcos, haces descender el agua en sus regaderas: ablándasla con lluvias, bendices sus renuevos.
65:11 Coronas el año de tus bienes: y tus nubes destilan grosura.
65:12 Destilan sobre las habitaciones del desierto: y los collados se ciñen de alegría,
65:13 Vístense los llanos de ovejas, y los valles se cubren de grano: regocíjanse, y aun cantan.

 

Al Vencedor: Canción: De Salmo.
66:1 Dé alabanza a Dios toda la tierra.
66:2 Cantád la gloria de su nombre: ponéd gloria en su alabanza.
66:3 Decíd a Dios: ¡Cuán terrible eres en tus obras! por la multitud de tu fortaleza se te sugetarán fingidamente todos tus enemigos.
66:4 Toda la tierra te adorará, y cantarán a tí: cantarán a tu nombre. Selah.
66:5 Veníd, y ved las obras de Dios: terrible en hechos sobre los hijos de los hombres.
66:6 Volvió la mar en seco: por el río pasaron a pié; allí nos alegrámos en él.
66:7 El se enseñorea con su fortaleza para siempre: sus ojos atalayan sobre las naciones: los rebeldes no serán ellos ensalzados. Selah.
66:8 Bendecíd pueblos a nuestro Dios: y hacéd oir la voz de su loor.
66:9 El que puso nuestra alma en vida: y no permitió que resbalasen nuestros piés.
66:10 Porque tú nos probaste, o! Dios: afinástenos, como se afina la plata.
66:11 Metístenos en la red: pusiste apretura en nuestros lomos.
66:12 Hiciste subir varón sobre nuestra cabeza: entrámos en fuego y en aguas; y sacástenos a hartura.
66:13 Entraré pues en tu casa con holocaustos: y pagarte he mis votos,
66:14 Que pronunciaron mis labios, y habló mi boca, cuando estaba angustiado.
66:15 Holocaustos de engordados te ofreceré, con perfume de carneros: sacrificaré bueyes y machos de cabrío. Selah.
66:16 Veníd, oid todos los que teméis a Dios: y contaré lo que ha hecho a mi alma.
66:17 A él hablé en alta voz: y fué ensalzado con mi lengua.
66:18 Si yo viera iniquidad en mi corazón, no oyera el Señor.
66:19 Ciertamente oyó Dios: escuchó a la voz de mi oración.
66:20 Bendito Dios, que no apartó mi oración, y su misericordia de mí.

 

Al Vencedor en Neginot: Salmo de Canción.
67:1 Dios haya misericordia de nosotros, y nos bendiga: haga resplandecer su rostro sobre nosotros. Selah.
67:2 Para que conozcamos en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salud.
67:3 Alábente los pueblos, o! Dios, alábente todos los pueblos.
67:4 Alégrense, y regocíjense las naciones, cuando juzgares los pueblos con equidad: y pastoreares las naciones en la tierra. Selah.
67:5 Alábente los pueblos, o! Dios, alábente todos los pueblos.
67:6 La tierra dará su fruto: bendecirnos ha el Dios, nuestro Dios.
67:7 Bendíganos Dios, y témanle todos los términos de la tierra.

 

Al Vencedor: de David. Salmo de Canción.
68:1 Levántase Dios, espárzanse sus enemigos: y huyan los que le aborrecen delante de él.
68:2 Como es lanzado el humo, los lanzarás: como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios.
68:3 Mas los justos se alegrarán: regocijarse han delante de Dios, y saltarán de alegría.
68:4 Cantád a Dios, cantád salmos a su nombre: ensalzád al que cabalga sobre los cielos en JAH su nombre: y alegráos delante de él.
68:5 Padre de huérfanos, y defensor de viudas, Dios en la morada de su santuario.
68:6 El Dios que hace habitar los solos en casa: que saca los presos en grillos; mas los rebeldes habitan en sequedad.
68:7 O! Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, cuando anduviste por el desierto, Selah,
68:8 La tierra tembló; también los cielos destilaron delante de Dios; aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel.
68:9 Lluvia de voluntades esparciste, o! Dios, a tu heredad; y cuando se cansó, tú la recreaste.
68:10 Tu compañía estaba en ella; por tu bondad acomodabas al pobre, o! Dios.
68:11 El Señor daba palabra: de las evangelizantes había ejército grande.
68:12 Reyes de ejércitos huían, huían: y la moradora de la casa partía despojos.
68:13 Si fuereis echados entre las ollas, seréis como las alas de la paloma cubierta de plata, y sus plumas con amarillez de oro.
68:14 Cuando esparcía el Omnipotente los reyes en ella; ella se emblanquecía como la nieve en Salmón.
68:15 El monte de Dios, el monte de Basán: monte alto el monte de Basán.
68:16 ¿Por qué saltasteis, o! montes altos? Este monte amó Dios para su asiento: ciertamente Jehová habitará en él para siempre.
68:17 Los carros de Dios dos millares de miles de ángeles: el Señor entre ellos, como en Sinaí, así en el santuario.
68:18 Subiste a lo alto, cautivaste cautividad, tomaste dones para los hombres: y también los rebeldes para que habiten, o! JAH Dios.
68:19 Bendito el Señor, cada día nos colma de mercedes, Dios nuestra salud. Selah.
68:20 Dios, Dios nuestro para saludes; y el Señor Jehová tiene salidas para la muerte.
68:21 Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, la mollera cabelluda de el que camina en sus pecados.
68:22 El Señor dijo: De Basán haré volver, haré volver de los profundos de la mar;
68:23 Porque tu pié se embermejecerá de sangre de sus enemigos; y la lengua de tus perros de ella.
68:24 Vieron tus caminos, o! Dios: los caminos de mi Dios, de mi Rey en el santuario.
68:25 Los cantores iban delante, detrás, los tañedores: en medio las doncellas con adufes.
68:26 Bendecíd a Dios en congregaciones: al Señor, los de el manadero de Israel.
68:27 Allí estaba Benjamín pequeño señoreándolos; príncipes de Judá en su congregación, príncipes de Zabulón, príncipes de Neftalí.
68:28 Tu Dios ha ordenado tu fuerza: confirma, o! Dios, lo que has obrado en nosotros.
68:29 Desde tu templo en Jerusalem, a tí ofrecerán los reyes dones.
68:30 Destruye el escuadrón de lanza, el escuadrón de fuertes, con señores de pueblos, hollándolos con sus piezas de plata: destruye los pueblos que quieren guerras.
68:31 Vendrán príncipes de Egipto: Etiopía apresurará sus manos a Dios.
68:32 Reinos de la tierra cantád a Dios; cantád al Señor; Selah;
68:33 Al que cabalga sobre los cielos de los cielos de antigüedad: he aquí, él dará con su voz, voz de fortaleza.
68:34 Dad fortaleza a Dios: sobre Israel es su magnificencia, y su fortaleza en las nubes.
68:35 Terrible eres, o! Dios, desde tus santuarios; el Dios de Israel, él da fortaleza y fuerzas al pueblo: Bendito Dios.

 

Al Vencedor sobre Sosannim: de David.
69:1 Sálvame, o! Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma.
69:2 Estoy zabullido en cieno profundo, que no hay pié; soy venido en profundos de aguas, y la corriente me ha anegado.
69:3 He trabajado llamando; mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos de esperar a mi Dios.
69:4 Hánse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; hánse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin porqué: lo que no hurté, entónces lo volví.
69:5 Dios, tú sabes mi insensatez; y mis delitos no te son ocultos.
69:6 No sean avergonzados por mí, los que te esperan, Señor Jehová de los ejércitos; no sean confusos por mí los que te buscan, o! Dios de Israel.
69:7 Porque por tí he sufrido vergüenza; confusión ha cubierto mi rostro.
69:8 He sido estrañado de mis hermanos, y extraño a los hijos de mi madre.
69:9 Porque el zelo de tu casa me comió, y los denuestos de los que te denuestan, cayeron sobre mí.
69:10 Y lloré con ayuno de mi alma, y esto me ha sido por afrenta.
69:11 Y puse saco por mi vestido, y fuí a ellos por proverbio.
69:12 Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, y en las canciones de los bebedores de sidra.
69:13 Y yo enderazaba mi oración a tí, o! Jehová, al tiempo de la buena voluntad: o! Dios, por la multitud de tu misericordia óyeme, por la verdad de tu salud.
69:14 Escápame del lodo, y no sea yo anegado; y sea yo librado de los que me aborrecen, y de los profundos de las aguas.
69:15 No me anegue el ímpetu de las aguas, ni me suerba la hondura, ni el pozo cierre sobre mí su boca.
69:16 Oyeme, Jehová; porque benigna es tu misericordia: conforme a la multitud de tus miseraciones mira por mí.
69:17 Y no escondas tu rostro de tu siervo; porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.
69:18 Acércate a mi alma, redímela: por causa de mis enemigos líbrame.
69:19 Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi vergüenza; delante de tí están todos mis enemigos.
69:20 La afrenta ha quebrantado mi corazón; y he tenido dolor; y he esperado quien se compadeciese de mí, y no lo hubo, y consoladores, y no hallé.
69:21 Y pusieron en mi comida hiel; y en mi sed me dieron a beber vinagre.
69:22 Sea su mesa delante de ellos por lazo; y lo que es por paces, les sea por tropezón.
69:23 Sean oscurecidos sus ojos para ver; y haz siempre titubear sus lomos.
69:24 Derrama sobre ellos tu ira, y el furor de tu enojo les comprenda.
69:25 Sea su palacio asolado; en sus tiendas no haya morador.
69:26 Porque persiguieron al que tú heriste: y cuentan del dolor de los que tú mataste.
69:27 Pon maldad sobre su maldad, y no entren en tu justicia.
69:28 Sean raídos del libro de los vivientes: y no sean escritos con los justos.
69:29 Y yo afligido, y dolorido: tu salud, o! Dios, me defenderá.
69:30 Yo alabaré el nombre de Dios con canción; y magnificarle he con alabanza.
69:31 Y agradará a Jehová más que buey, y becerro, que echa cuernos y uñas.
69:32 Verán los humildes, y regocijarse han: buscád a Dios, y vivirá vuestro corazón.
69:33 Porque Jehová oye a los menesterosos, y no menosprecia a sus prisioneros.
69:34 Alábenle los cielos y la tierra, las mares y todo lo que se mueve en ellas.
69:35 Porque Dios guardará a Sión, y reedificará las ciudades de Judá, y habitarán allí, y heredarla han.
69:36 Y la simiente de sus siervos la heredará; y los que aman su nombre habitarán en ella.

 

Al Vencedor: De David, para acordar.
70:1 O! Dios, para librarme, o! Dios, para ayudarme, apresúrate.
70:2 Sean avergonzados y confusos los que buscan mi vida: sean vueltos atrás y avergonzados, los que quieren mi mal.
70:3 Sean vueltos atrás en pago de su vergüenza los que dicen: Hala, hala.
70:4 Regocíjense, y alégrense en tí todos los que te buscan; y digan siempre, los que aman tu salud: Sea engrandecido Dios.
70:5 Yo soy afligido y menesteroso: o! Dios, apresúrate a mí: ayudador mío, y mi librador eres tú, Jehová, no te detengas.

 

71:1 En tí, Jehová, he esperado; no sea yo confundido para siempre.
71:2 Escápame, y líbrame en tu justicia: inclina a mí tu oido, y sálvame.
71:3 Séme por peña de fortaleza donde venga continuamente: mandado has que yo sea salvo, porque tú eres mi roca y mi castillo.
71:4 Dios mío, escápame de la mano del impío, de la mano del perverso y falsario.
71:5 Porque tú eres mi esperanza, Señor Jehová: seguridad mía desde mi mocedad.
71:6 Por tí he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de tí ha sido siempre mi alabanza.
71:7 Como prodigio he sido a muchos; y tú mi refugio fuerte.
71:8 Sea llena mi boca de tu alabanza, todo el día de tu gloria.
71:9 No me deseches en el tiempo de la vejez: cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
71:10 Porque mis enemigos han dicho de mí; y los que asechan mi vida, consultaron juntamente,
71:11 Diciendo: Dios le ha dejado: perseguíd, y tomádle, porque no hay quien le libre.
71:12 O! Dios, no te alejes de mí: Dios mío, apresúrate para ayudarme.
71:13 Sean avergonzados, perezcan, los adversarios de mi alma: sean cubiertos de vergüenza y de confusión, los que buscan mi mal.
71:14 Y yo siempre esperaré: y añadiré sobre toda tu alabanza.
71:15 Mi boca recontará tu justicia: todo el día tu salud, aunque no sé el número.
71:16 Vendré a las valentías del Señor Jehová: haré memoria de la justicia de tí solo.
71:17 O! Dios, enseñásteme desde mi mocedad, y hasta ahora: manifestaré tus maravillas.
71:18 Y aun hasta la vejez y las canas: o! Dios, no me desampares: hasta que denuncie tu brazo a la posteridad: tus valentías a todos los que vendrán.
71:19 Y tu justicia, o! Dios, hasta lo alto: porque has hecho grandes cosas: o! Dios, ¿quién como tú?
71:20 Que me has hecho ver muchas angustias y males: volverás, y darme has vida: y de los abismos de la tierra volverás a levantarme.
71:21 Aumentarás mí magnificencia: y volverás a consolarme.
71:22 Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio: tu verdad, o! Dios mío, cantaré a tí en la arpa, o! Santo de Israel.
71:23 Mis labios cantarán cuando salmeare a tí: y mi alma, a la cual redimiste.
71:24 Asimismo mi lengua todo el día hablará de tu justicia: por cuanto fueron avergonzados, por cuanto fueron confusos, los que procuraban mi mal.

 

Salmo para Salomón.
72:1 O! Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey.
72:2 El juzgará a tu pueblo con justicia: y a tus afligidos con juicio.
72:3 Los montes llevarán paz al pueblo: y los collados justicia.
72:4 Juzgará a los afligidos del pueblo: Salvará a los hijos del menesteroso, y quebrantará al violento.
72:5 Temerte han con el sol, y ántes de la luna: por generación de generaciones.
72:6 Descenderá como la lluvia sobre la yerba cortada: como el rocío que destila sobre la tierra.
72:7 Florecerá en sus dias justicia, y multitud de paz, hasta que no haya luna.
72:8 Y dominará de mar a mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra.
72:9 Delante de él se postrarán los Etiopes: y sus enemigos lamerán la tierra.
72:10 Los reyes de Társis, y de las islas traerán presentes: los reyes de Jeba y de Seba ofrecerán dones.
72:11 Y arrodillarse han a él todos los reyes; todas las naciones le servirán.
72:12 Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido, que no tuviere quien le socorra.
72:13 Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y las almas de los pobres salvará.
72:14 De engaño y de fraude redimirá sus almas; y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos.
72:15 Y vivirá, y darle ha del oro de Jeba, y orará por él continuamente, todo el día le echará bendiciones.
72:16 Será echado un puño de grano en tierra, en los cabezos de los montes; hará estruendo, como el Líbano, su fruto; y verdeguearán desde la ciudad, como la yerba de la tierra.
72:17 Será su nombre para siempre, delante del sol será propagado su nombre; y bendecirse han en él todas las naciones; llamarle han bienaventurado.
72:18 Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, que solo hace maravillas:
72:19 Y bendito su nombre glorioso para siempre: y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén, y Amén.
72:20 Acábanse las oraciones de David, hijo de Isaí.

 

Salmo de Asaf.
73:1 Ciertamente bueno es a Israel Dios, a los limpios de corazón.
73:2 Y yo, casi se apartaron mis piés; poco faltó, para que no resbalasen mis pasos.
73:3 Porque tuve envidia a los malvados, viendo la paz de los impíos.
73:4 Porque no hay ataduras para su muerte: ántes su fortaleza está entera.
73:5 En el trabajo humano no están: ni son azotados con los hombres.
73:6 Por tanto soberbia los corona: cúbrense de vestido de violencia.
73:7 Sus ojos están salidos de gruesos: pasan los pensamientos de su corazón.
73:8 Soltáronse, y hablan con maldad de hacer violencia: hablan de lo alto.
73:9 Ponen en el cielo su boca: y su lengua pasea la tierra.
73:10 Por tanto su pueblo volverá aquí, que aguas en abundancia les son exprimidas.
73:11 Y dirán: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y, si hay conocimiento en lo alto?
73:12 He aquí, estos impíos, y quietos del mundo alcanzaron riquezas:
73:13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón: y he lavado mis manos en limpieza;
73:14 Y he sido azotado todo el día: y castigado por las mañanas.
73:15 Si decía: Contarlo he así: he aquí, habré negado la nación de tus hijos.
73:16 Pensaré pues para saber esto: es trabajo en mis ojos.
73:17 Hasta que venga al santuario de Dios; entónces entenderé la postrimería de ellos.
73:18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos: hacerlos has caer en asolamientos.
73:19 ¡Cómo han sido asolados! ¡cuán en un punto! Acabáronse: fenecieron con turbaciones.
73:20 Como sueño de el que despierta. Señor, cuando despertares, menospreciarás sus apariencias.
73:21 Ciertamente mi corazón se acedó: y en mis riñones sentía punzadas.
73:22 Mas yo era ignorante, y no entendía; era una bestia acerca de tí.
73:23 Aunque yo siempre estaba contigo: y así echaste mano a mi mano derecha:
73:24 Guiásteme en tu consejo: y después me recibirás con gloria.
73:25 ¿A quién tengo yo en los cielos? Y contigo nada quiero en la tierra.
73:26 Desmáyase mi carne y mi corazón, ¡ó roca de mi corazón! que mi porción es Dios para siempre.
73:27 Porque, he aquí, los que se alejan de tí, perecerán: tú cortas a todo aquel que rompe tu pacto.
73:28 Y yo, el acercarme a Dios, me es el bien: he puesto en el Señor Jehová mi esperanza, para contar todas tus obras.

 

Masquil de Asaf.
74:1 ¿Por qué o! Dios, nos has desechado para siempre? ¿por qué ha humeado tu furor contra las ovejas de tu dehesa?
74:2 Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de tiempo antiguo: cuando redimiste la vara de tu heredad, este monte de Sión, donde has habitado.
74:3 Levanta tus piés a los asolamientos eternos: a todo enemigo que ha hecho mal en el santuario.
74:4 Tus enemigos han bramado en medio de tus sinagogas: han puesto en ellas sus señas, señas.
74:5 Nombrado era, como si lo llevara al cielo, el que metía las hachas en el monte de la madera para el edificio del santuario.
74:6 Y ahora con hachas y martillos han quebrado todas sus entalladuras.
74:7 Han puesto a fuego tus santuarios, el tabernáculo de tu nombre han ensuciado en tierra.
74:8 Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez: quemaron todas las sinagogas de Dios en la tierra.
74:9 No vemos ya nuestras señales: no hay más profeta, ni hay con nosotros quien sepa: ¿hasta cuándo?
74:10 ¿Hasta cuándo, o! Dios, nos afrentará el angustiador? ¿blasfemará el enemigo perpetuamente tu nombre?
74:11 ¿Por qué retráes tu mano, y tu diestra la escondes dentro de tu seno?
74:12 Y Dios ha sido mi rey de tiempo antiguo: el que obraba saludes en medio de la tierra.
74:13 Tú hendiste la mar con tu fortaleza: quebrantaste cabezas de ballenas en las aguas.
74:14 Tú magullaste las cabezas del leviatán: le diste por comida al pueblo de los desiertos.
74:15 Tú abriste fuente y río: tú secaste ríos impetuosos.
74:16 Tuyo es el día, tuya también es la noche: tú aparejaste la lumbre y el sol.
74:17 Tú estableciste todos los términos de la tierra: el verano y el invierno tú los formaste.
74:18 Acuérdate de esto, que el enemigo ha dicho afrentas a Jehová: y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.
74:19 No entregues a las bestias el alma de tu tórtola: y no olvides para siempre la compañía de tus afligidos.
74:20 Mira al concierto: porque las oscuridades de la tierra se han henchido de habitaciones de violencia.
74:21 No vuelva avergonzado el abatido: el afligido y el menesteroso alabarán tu nombre.
74:22 Levántate, o! Dios, pleitea tu pleito: acuérdate de tu injuria con que el insensato te injuria cada día.
74:23 No olvides las voces de tus enemigos: el tropel de los que se levantan contra tí sube continuamente.

 

Al Vencedor: No destruyas. Salmo de Asaf. Canción.
75:1 Alabarte hemos, o! Dios, alabarte hemos; que cercano está tu nombre: cuenten todos tus maravillas.
75:2 Cuando yo tuviere tiempo, yo juzgaré rectamente.
75:3 La tierra se arruinaba, y sus moradores: yo compuse sus columnas. Selah.
75:4 Dije a los malvados: No os enloquezcáis: y a los impíos: No alcéis el cuerno.
75:5 No levantéis en alto vuestro cuerno; no habléis con cerviz gruesa.
75:6 Porque ni de oriente, ni de occidente, ni del desierto viene el ensalzamiento.
75:7 Porque Dios, que es el juez; a este abate, y a aquel ensalza.
75:8 Que el cáliz está en la mano de Jehová, y lleno de vino bermejo de mistura, y él derrama de aquí: ciertamente sus heces chuparán, y beberán todos los impíos de la tierra.
75:9 Y yo anunciaré siempre: cantaré alabanzas al Dios de Jacob.
75:10 Y quebraré todos los cuernos de los pecadores: y los cuernos del justo serán ensalzados.

 

Al Vencedor en Neginot. Salmo de Asaf. Canción.
76:1 Dios es conocido en Judá: Dios, en Israel es grande su nombre.
76:2 Y en Salem está su tabernáculo: y su habitación en Sión.
76:3 Allí quebró las saetas del arco: el escudo, y la espada, y la guerra. Selah.
76:4 Ilustre eres tú, y fuerte, más que los montes de caza.
76:5 Los fuertes de corazón fueron despojados; durmieron su sueño, y nada hallaron en sus manos todos los varones fuertes.
76:6 Por tu reprensión, o! Dios de Jacob, es adormecido el carro y el caballo.
76:7 Tú eres terrible, tú: ¿y quién parará delante de tí en comenzando tu ira?
76:8 Desde los cielos hiciste oir juicio: la tierra tuvo temor, y cesó,
76:9 Cuando, o! Dios, te levantaste al juicio, para salvar a todos los mansos de la tierra. Selah.
76:10 Ciertamente la ira del hombre te confesará: los restos de las iras constreñirás.
76:11 Prometéd, y pagád a Jehová, vuestro Dios, todos los que estáis al rededor de él: traigan presentes al terrible.
76:12 El que quita el espíritu a los príncipes: terrible a los reyes de la tierra.

 

Al Vencedor; para Iditún: Salmo de Asaf.
77:1 Mi voz a Dios, y clamé: mi voz a Dios, y él me escuchará.
77:2 En el día de mi angustia al Señor busqué: mi llaga se desangraba de noche, sin estancarse: mi alma no quería consuelo.
77:3 Acordábame de Dios, y me sobresaltaba: quejábame, y desmayaba mi espíritu. Selah.
77:4 Tenías los párpados de mis ojos: estaba quebrantado, y no hablaba.
77:5 Contaba los dias desde el principio: los años de los siglos.
77:6 Acordábame de mis canciones de noche: meditaba con mi corazón, y mi espíritu escudriñaba.
77:7 ¿Desechará el Señor para siempre, y no volverá más a amar?
77:8 ¿Háse acabado para siempre su misericordia? ¿Háse acabado la palabra para generación y generación.
77:9 ¿Ha olvidado Dios el haber misericordia? ¿Ha encerrado con la ira sus misericordias? Selah.
77:10 Y dije: Enfermedad mía es. En los años de la diestra del Altísimo.
77:11 Acordábame de las obras de Jehová: por tanto me acordé de tus maravillas antiguas.
77:12 Y meditaba en todas tus obras, y hablaba de tus hechos.
77:13 O! Dios, en santidad es tu camino, ¿Quién es Dios grande, como el Dios nuestro?
77:14 Tú eres el Dios que hace maravillas, haciendo notoria en los pueblos tu fortaleza.
77:15 Redímiste con brazo tu pueblo, los hijos de Jacob y de José. Selah.
77:16 Viéronte las aguas, o! Dios, las aguas te vieron, temieron, también temblaron los abismos.
77:17 Las nubes echaron inundaciones de aguas: los cielos dieron voz; asimismo discurrieron tus rayos.
77:18 El sonido de tus truenos anduvo en cerco: los relámpagos alumbraron al mundo: la tierra se estremeció, y tembló.
77:19 En la mar estuvo tu camino: y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas.
77:20 Llevaste, como ovejas, tu pueblo, por mano de Moisés, y de Aarón.

 

Masquil de Asaf.
78:1 Escucha, pueblo mío, mi ley: inclinád vuestro oido a las palabras de mi boca.
78:2 Abriré en parábola mi boca: hablaré enigmas del tiempo antiguo:
78:3 Los cuales hemos oido y entendido: que nuestros padres nos los contaron.
78:4 No los encubriremos a sus hijos, contando a la generación postrera las alabanzas de Jehová: y su fortaleza, y sus maravillas, que hizo.
78:5 Que levantó testimonio en Jacob, y puso ley en Israel: la cual mandó a nuestros padres, que la notificasen a sus hijos:
78:6 Para que sepa la generación postrera: y los hijos que nacerán, que se levantarán, cuenten a sus hijos:
78:7 Y pondrán en Dios su confianza, y no se olvidarán de las obras de Dios: y guardarán sus mandamientos.
78:8 Y no serán como sus padres, generación contumaz, y rebelde: generación que no compuso su corazón, ni su espíritu fué fiel con Dios.
78:9 Los hijos de Efraim armados, flecheros, volvieron las espaldas el día de la batalla.
78:10 No guardaron el concierto de Dios: ni quisieron andar en su ley,
78:11 Ántes se olvidaron de sus obras, y de sus maravillas que les había mostrado.
78:12 Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Soan.
78:13 Rompió la mar, e hízolos pasar: e hizo estar las aguas como en un montón.
78:14 Y llevólos con nube de día, y toda la noche con lumbre de fuego.
78:15 Hendió las peñas en el desierto: y dióles a beber de abismos grandes.
78:16 Y sacó de la peña corrientes, e hizo descender aguas, como ríos.
78:17 Y tornaron aun a pecar contra él, enojando al Altísimo en la soledad.
78:18 Y tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida para su alma.
78:19 Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá Dios ponernos mesa en el desierto?
78:20 He aquí, ha herido la peña, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿podrá también dar pan? ¿aparejará carne a su pueblo?
78:21 Por tanto oyó Jehová, y enojóse: y encendióse el fuego en Jacob, y el furor subió también en Israel.
78:22 Porque no habían creido a Dios, ni habían confiado de su salud.
78:23 Y mandó a las nubes de arriba: y abrió las puertas de los cielos.
78:24 E hizo llover sobre ellos maná para comer, y dióles trigo de los cielos.
78:25 Pan de nobles comió el hombre: envióles comida a hartura.
78:26 Movió al solano en el cielo; y trajo con su fortaleza al austro,
78:27 E hizo llover sobre ellos carne, como polvo: y aves de alas como arena de la mar.
78:28 E hízolas caer en medio de su campo, al rededor de sus tiendas.
78:29 Y comieron, y hartáronse mucho: y cumplióles su deseo.
78:30 No habían aun quitado de sí su deseo, aun su vianda estaba en su boca,
78:31 Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató en los gruesos de ellos, y derribó los escogidos de Israel.
78:32 Con todo esto pecaron aun; y no dieron crédito a sus maravillas.
78:33 Y consumió en muy poco sus dias, y sus años apresuradamente.
78:34 Si los mataba, entónces le buscaban; y convertíanse, y buscaban a Dios de mañana.
78:35 Y acordábanse que Dios era su refugio: y el Dios Alto su redentor.
78:36 Y lisongeábanle con su boca; y con su lengua le mentían:
78:37 Mas sus corazones no eran rectos con él: ni estuvieron firmes en su concierto.
78:38 Mas él, misericordioso perdonaba la maldad, y no los destruyó: y abundó su misericordia para apartar su ira, y no despertó toda su ira.
78:39 Y acordóse que eran carne: espíritu que va y no vuelve.
78:40 ¡Cuántas veces le ensañaron en el desierto, le enojaron en la soledad!
78:41 Y volvieron, y tentaron a Dios: y limitaron al Santo de Israel.
78:42 No se acordaron de su mano: del día que les redimió de angustia;
78:43 Que había puesto en Egipto sus señales: y sus maravillas en el campo de Soan:
78:44 Y había vuelto sus ríos en sangre: y sus corrientes porque no bebiesen:
78:45 Había enviado en ellos una mezcla de moscas que los había comido: asimismo ranas que los destruyeron.
78:46 Y había dado al pulgón sus frutos: y sus trabajos a la langosta.
78:47 Había destruido sus viñas con granizo, y sus higuerales con piedra.
78:48 Y entregó al pedrisco sus bestias, y sus ganados al fuego.
78:49 Había enviado en ellos el furor de su saña: ira y enojo, y angustia, y ángeles malos.
78:50 Enderezó el camino a su furor: no detuvo la vida de ellos de la muerte, ántes entregó su vida a la mortandad:
78:51 E hirió a todo primogénito en Egipto; las primicias de las fuerzas en las tiendas de Cam.
78:52 E hizo partir, como hato de ovejas, su pueblo; y llevólos, como a un rebaño, por el desierto.
78:53 Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; y a sus enemigos cubrió la mar.
78:54 Metiólos en los términos de su tierra santa; en este monte, que ganó su mano derecha.
78:55 Y echó las naciones de delante de ellos, e hízolas caer en cordel de heredad: e hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel.
78:56 Y tentaron, y enojaron al Dios Altísimo; y no guardaron sus testimonios.
78:57 Y volviéronse, y rebeláronse como sus padres; volviéronse como arco enganoso.
78:58 Y enojáronle con sus altos; y provocáronle a zelo con sus esculturas.
78:59 Oyó Dios, y enojóse; y aborreció en grande manera a Israel.
78:60 Por esta causa dejó el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres.
78:61 Y dió en cautividad su fortaleza; y su gloria en mano del enemigo.
78:62 Y entregó a su pueblo a la espada; y airóse contra su heredad.
78:63 A sus mancebos tragó el fuego; y sus vírgenes no fueron loadas.
78:64 Sus sacerdotes cayeron a espada: y sus viudas no lamentaron.
78:65 Y despertóse el Señor, como un dormido: como un valiente, que da voces a causa del vino:
78:66 E hirió a sus enemigos detrás: dióles vergüenza perpetua.
78:67 Y aborreció la tienda de José; y no escogió a la tribu de Efraim:
78:68 Mas escogió a la tribu de Judá: al monte de Sión, al cual amó.
78:69 Y edificó, como alturas, su santuario: como la tierra, lo acimentó para siempre.
78:70 Y eligió a David su siervo: y tomóle de las majadas de las ovejas.
78:71 detrás de las paridas le trajo: para que apacentase a Jacob su pueblo, y a Israel su heredad.
78:72 Y apacentólos con enterez de su corazón: y con las industrias de sus manos los pastoreó.

 

Salmo de Asaf.
79:1 O! Dios, vinieron las gentes a tu heredad: contaminaron el templo de tu santidad; pusieron a Jerusalem en montones:
79:2 Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos: la carne de tus piadosos a las bestias de la tierra.
79:3 Derramaron su sangre, como agua, en los al rededores de Jerusalem: y no hubo quien los enterrase.
79:4 Somos afrentados de nuestros vecinos: escarnecidos y burlados de los que están en nuestros al rededores.
79:5 ¿Hasta cuándo, o! Jehová? ¿Airarte has para siempre? ¿Arderá, como fuego, tu zelo?
79:6 Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen: y sobre los reinos que no invocan tu nombre.
79:7 Porque han consumido a Jacob: y su morada han asolado.
79:8 No nos traigas en memoria las iniquidades antiguas: anticípennos presto tus misericordias, porque estamos muy consumidos.
79:9 Ayúdanos, o! Dios, salud nuestra, por la honra de tu nombre: y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por causa de tu nombre.
79:10 Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las naciones delante de nuestros ojos la venganza de la sangre de tus siervos que se ha derramado.
79:11 Entre delante de tí el gemido de los presos: conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte.
79:12 Y torna a nuestros vecinos en su seno siete tantos de su deshonra con que te han deshonrado, o! Jehová.
79:13 Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu pasto, te alabarémos para siempre: por generación y generación contaremos tus alabanzas.

 

Al Vencedor sobre Sosannim: testimonio de Asaf: Salmo.
80:1 O! Pastor de Israel, escucha: tú que pastoreas, como a ovejas, a José: tú que estás entre los querubines, resplandece.
80:2 Despierta tu valentía delante de Efraim, y de Benjamín, y de Manasés: y ven a salvarnos.
80:3 O! Dios, háznos tornar: y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
80:4 Jehová Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo te airarás contra la oración de tu pueblo?
80:5 Dísteles a comer pan de lágrimas: y dísteles a beber lágrimas con medida.
80:6 Pusístenos por contienda a nuestros vecinos: y nuestros enemigos se burlan de nosotros entre sí.
80:7 O! Dios de los ejércitos, háznos tornar: y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
80:8 Hiciste venir la vid de Egipto: echaste a los Gentiles, y la plantaste.
80:9 Limpiaste el lugar delante de ella: e hiciste arraigar sus raices, e hinchió la tierra.
80:10 Los montes fueron cubiertos de su sombra: y sus ramas como cedros de Dios.
80:11 Enviaste o! Señor, sus ramas hasta la mar: y hasta el río sus mugrones.
80:12 ¿Por qué aportillaste sus vallados, y la cogieron todos los que pasaron por el camino?
80:13 Destruyóla el puerco montés, y la pació la bestia del campo.
80:14 O! Dios de los ejércitos, vuelve ahora: mira desde el cielo, y vé, y visita esta vid.
80:15 Y la planta que tu diestra plantó: y sobre el mugrón que tú corroboraste para tí.
80:16 Quemada a fuego está, y talada: perezcan por la reprensión de tu rostro.
80:17 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra: sobre el hijo del hombre que tú corroboraste para tí.
80:18 Y no nos tornaremos de tí: darnos has vida, e invocaremos tu nombre.
80:19 O! Jehová, Dios de los ejércitos, háznos tornar, haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

 

Al Vencedor sobre Gitit. Salmo de Asaf.
81:1 Cantád a Dios nuestra fortaleza: cantád con júbilo al Dios de Jacob.
81:2 Tomád la canción, y dad al adufe: a la arpa de alegría, con el salterio.
81:3 Tocád la trompeta en la nueva luna, en el día señalado: en el día de nuestra solemnidad.
81:4 Porque estatuto es de Israel: juicio del Dios de Jacob.
81:5 Por testimonio en José le ha constituido, cuando salió sobre la tierra de Egipto: donde oí lenguaje que no entendía.
81:6 Quité entónces su hombro de debajo de la carga: sus manos se quitaron de las ollas.
81:7 En la angustia llamaste, y yo te libré; te respondí en el secreto del trueno; te probé sobre las aguas de Meriba. Selah.
81:8 Oye, pueblo mío, y protestarte he: Israel, si me oyeres;
81:9 No habrá en tí dios ajeno: ni te encorvarás a dios extraño.
81:10 Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto: ensancha tu boca, y henchirla he.
81:11 Mas mi pueblo no oyó mi voz: e Israel no me quiso a mí.
81:12 Y dejélos a la dureza de su corazón; caminaron en sus consejos.
81:13 ¡O si mi pueblo me oyera, si Israel anduviera en mis caminos!
81:14 En nada derribara yo a sus enemigos: y volviera mi mano sobre sus adversarios.
81:15 Los aborrecedores de Jehová le hubieran mentido: y el tiempo de ellos fuera para siempre.
81:16 Y Dios le hubiera mantenido de grosura de trigo: y de miel de la piedra te hubiera hartado.

 

Salmo de Asaf.
82:1 Dios está en la congregación de Dios; en medio de los dioses juzga.
82:2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente: y aceptaréis las personas de los impíos? Selah.
82:3 Hacéd derecho al pobre y al huérfano: justificád al afligido y al menesteroso.
82:4 Librád al afligido y al menesteroso: librádle de mano de los impíos.
82:5 No saben, no entienden: andan en tinieblas, vacilan todos los cimientos de la tierra.
82:6 Yo dije, dioses sois vosotros; y todos vosotros hijos del Altísimo.
82:7 Empero como hombres moriréis: y como cualquiera de los tiranos caeréis.
82:8 Levántate o! Dios, juzga la tierra: porque tú heredarás en todas las naciones.

 

Canción. Salmo de Asaf.
83:1 O! Dios, no tengas silencio, no calles, ni ceses, o! Dios.
83:2 Porque he aquí que tus enemigos han bramado: y tus aborrecedores han alzado cabeza.
83:3 Sobre tu pueblo han consultado astuta y secretamente: y han entrado en consejo contra tus escondidos.
83:4 Han dicho: Veníd, y cortémoslos de ser nación: y no haya más memoria del nombre de Israel.
83:5 Por esto han conspirado de corazón a una: contra tí han hecho liga.
83:6 Las tiendas de los Idumeos, y de los Ismaelitas: Moab, y los Agarenos;
83:7 Gebal, y Ammón, y Amalec: Palestina, con los habitadores de Tiro.
83:8 También el Assur se ha juntado con ellos: son por brazo a los hijos de Lot. Selah.
83:9 Házles como a Madián, como a Sisara: como a Jabín en el arroyo de Cisón:
83:10 Que perecieron en En-dor: fueron hechos muladar de la tierra.
83:11 Pon a ellos y a sus capitanes como a Oreb, y como a Zeb, y como a Zebee, y como a Salmana: a todos sus príncipes,
83:12 Que han dicho: Heredemos para nosotros las moradas de Dios.
83:13 Dios mío, pónlos como a torbellino: como a hojarascas delante del viento:
83:14 Como fuego que quema el monte: como llama que abrasa las breñas;
83:15 Así persíguelos con tu tempestad; y con tu torbellino asómbralos.
83:16 Hinche sus rostros de vergüenza; y busquen tu nombre, o! Jehová.
83:17 Sean afrentados, y turbados para siempre; y sean deshonrados, y perezcan.
83:18 Y conozcan que tu nombre es Jehová; tú solo Altísimo sobre toda la tierra.

 

Al Vencedor sobre Gitit. A los hijos de Coré. Salmo.
84:1 ¡Cuán amables son tus moradas, o! Jehová de los ejércitos!
84:2 Codicia, y aun ardientemente desea mi alma los patios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
84:3 Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos en tus altares, Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.
84:4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán. Selah.
84:5 Bienaventurado el hombre, que tiene su fortaleza en tí: caminos en sus corazones.
84:6 Pasando por el valle de los morales lo ponen a él por fuente: y también lo ponen por bendiciones, cuando los cubre la lluvia.
84:7 Irán de ejército en ejército; verán a Dios en Sión.
84:8 Jehová, Dios de los ejércitos, oye mi oración: escucha, o! Dios de Jacob. Selah.
84:9 Mira, o! Dios escudo nuestro: y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
84:10 Porque mejor es un día en tus patios, que mil. Escogí ántes estar a la puerta en la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.
84:11 Porque sol y escudo nos es Jehová Dios: gracia y gloria dará Jehová: no quitará el bien a los que andan en integridad.
84:12 Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que confia en tí.

 

Al Vencedor: a los hijos de Coré. Salmo.
85:1 Tomaste contentamiento en tu tierra, o! Jehová: volviste la cautividad de Jacob.
85:2 Perdonaste la iniquidad de tu pueblo: cubriste todos los pecados de ellos. Selah.
85:3 Quitaste toda tu saña: volvístete de la ira de tu furor.
85:4 Tórnanos, o! Dios, salud nuestra: y haz cesar tu ira de nosotros.
85:5 ¿Enojarte has para siempre contra nosotros? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?
85:6 ¿No volverás tú a darnos vida, y tu pueblo se alegrará en tí?
85:7 Muéstranos, o! Jehová, tu misericordia: y dános tu salud.
85:8 Escucharé lo que hablará el Dios Jehová: porque hablará paz a su pueblo, y a sus piadosos: para que no se conviertan a la locura.
85:9 Ciertamente cercana está su salud a los que le temen; para que habite la gloria en nuestra tierra.
85:10 La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron.
85:11 La verdad reverdecerá de la tierra: y la justicia mirará desde los cielos.
85:12 Jehová dará también el bien: y nuestra tierra dará su fruto.
85:13 La justicia irá delante de él: y pondrá sus pasos en camino.

 

Oración de David.
86:1 Inclina, o! Jehová, tu oido, y óyeme: porque soy afligido y menesteroso.
86:2 Guarda mi alma, porque soy piadoso; salva a tu siervo, tú, o! Dios mío, que en tí confia.
86:3 Ten misericordia de mí, o! Jehová: porque a tí clamo todo el día.
86:4 Alegra el alma de tu siervo: porque a tí, o! Señor, levanto mi alma.
86:5 Porque tú Señor eres bueno, y perdonador: y grande en misericordia a todos los que te invocan.
86:6 Escucha, o! Jehová, mi oración, y está atento a la voz de mis ruegos.
86:7 En el día de mi angustia te llamaré: porque me respondes.
86:8 O! Señor, no hay como tú entre los diosos: ni como tus obras.
86:9 Todas las gentes que hiciste, vendrán, y se humillarán delante de tí, Señor: y glorificarán tu nombre.
86:10 Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas: tú solo eres Dios.
86:11 Enséñame, o! Jehová, tu camino: ande yo en tu verdad: auna mi corazón, para que tema tu nombre.
86:12 Alabarte he, o! Jehová, Dios mío, con todo mi corazón: y glorificaré tu nombre para siempre.
86:13 Porque tu misericordia es grande sobre mí: y escapaste mi alma del hoyo profundo.
86:14 O! Dios, soberbios se levantaron contra mí: y conspiración de fuertes buscaron a mi alma; y no te pusieron delante de sí.
86:15 Mas tú Señor, Dios misericordioso, y clemente, luengo de iras, y grande en misericordia y verdad;
86:16 Mira en mí, y ten misericordia de mí: da tu fortaleza a tu siervo, y guarda al hijo de tu sierva.
86:17 Haz conmigo señal para bien, y veánla los que me aborrecen, y sean avergonzados: porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste.

 

A los hijos de Coré: Salmo de Canción.
87:1 Su cimiento es en montes de santidad.
87:2 Ama Jehová las puertas de Sión, más que todas las moradas de Jacob.
87:3 Cosas ilustres son dichas de tí, ciudad de Dios. Selah.
87:4 Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia, entre los que me conocen: he aquí Palestina, y Tiro, con Etiopía: este nació allá.
87:5 Y de Sión se dirá: Este, y aquel es nacido en ella: y el mismo Altísimo la fortificará.
87:6 Jehová contará, cuando se escribieren los pueblos: Este nació allí. Selah.
87:7 Y cantores con músicos de flautas: todas mis fuentes estarán en tí.

 

Canción de Salmo a los hijos de Coré, al Vencedor: para cantar sobre Mahalat. Masquil de Hemán Ezrahita.
88:1 Jehová Dios de mi salud, día y noche clamo delante de tí.
88:2 Entre delante de tí mi oración: inclina tu oido a mi clamor.
88:3 Porque mi alma está harta de males: y mi vida ha llegado a la sepultura.
88:4 Soy contado con los que descienden al sepulcro: soy como hombre sin fuerza;
88:5 Librado entre los muertos. Como los matados que duermen en el sepulcro: que no te acuerdas más de ellos, y que son cortados de tu mano.
88:6 Hásme puesto en el hoyo profundo: en tinieblas, en honduras.
88:7 Sobre mí se ha acostado tu ira: y con todas tus ondas me has afligido. Selah.
88:8 Has alejado de mí mis conocidos: hásme puesto a ellos por abominaciones: estoy encerrado, y no saldré.
88:9 Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción: te he llamado, o! Jehová, cada día he extendido a tí mis manos.
88:10 ¿Harás milagro a los muertos? ¿Levantarse han los muertos para alabarte? Selah.
88:11 ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia? ¿tu verdad en la perdición?
88:12 ¿Será conocida en las tinieblas tu maravilla? ¿y tu justicia en la tierra del olvido?
88:13 Y yo a tí, o! Jehová, he clamado: y de mañana te previno mi oración.
88:14 ¿Por qué, o! Jehová, desechas a mi alma? ¿por qué escondes tu rostro de mí?
88:15 Yo soy afligido y menesteroso: desde la mocedad he llevado tus temores, he estado medroso.
88:16 Sobre mí han pasado tus iras; tus espantos me han cortado.
88:17 Hánme rodeado como aguas de continuo: hánme cercado a una.
88:18 Has alejado de mí el amigo y el compañero; y mis conocidos en las tinieblas.

 

Masquil de Etán Ezrahita.
89:1 Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente: en generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca.
89:2 Porque dije: Para siempre será edificada misericordia en los cielos: en ellos afirmarás tu verdad.
89:3 Hice alianza con mi escogido: juré a David mi siervo;
89:4 Para siempre confirmaré tu simiente: y edificaré de generación en generación tu trono. Selah.
89:5 Y celebrarán los cielos tu maravilla, o! Jehová: tu verdad también en la congregación de los santos.
89:6 Porque ¿quién en los cielos se igualará con Jehová? ¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los dioses?
89:7 Dios terrible en la grande congregación de los santos, y formidable sobre todos sus al rededores.
89:8 Jehová Dios de los ejércitos, ¿quién como tú, FUERTE-JEHOVÁ; y tu verdad al rededor de tí?
89:9 Tú dominas sobre la soberbia de la mar: cuando se levantan sus ondas, tú las haces sosegar.
89:10 Tú quebrantaste como muerto a Egipto; con el brazo de tu fortaleza esparciste a tus enemigos.
89:11 Tuyos los cielos, tuya también la tierra: el mundo y su plenitud tú lo fundaste:
89:12 Al aquilón y al austro tú los creaste: Tabor y Hermón en tu nombre cantarán.
89:13 Tuyo es el brazo con la valentía: fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra.
89:14 Justicia y juicio es la compostura de tu trono: misericordia y verdad van delante de tu rostro.
89:15 Bienaventurado el pueblo que sabe cantarte alegremente: Jehová, a la luz de tu rostro andarán:
89:16 En tu nombre se alegrarán todo el día: y en tu justicia se ensalzarán:
89:17 Porque tú eres la gloria de su fortaleza; y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno.
89:18 Porque Jehová es nuestro escudo: y nuestro Rey es el Santo de Israel.
89:19 Entónces hablaste en visión a tu misericordioso, y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre valiente: ensalcé a un escogido de mi pueblo.
89:20 Hallé a David mi siervo: ungíle con el aceite de mi santidad:
89:21 Porque mi mano será firme con él; mi brazo también le fortificará:
89:22 No le atribulará enemigo: ni hijo de iniquidad le quebrantará:
89:23 Mas yo quebrantaré delante de él a sus enemigos: y heriré a sus aborrecedores.
89:24 Y mi verdad y mi misericordia serán con él; y en mi nombre será ensalzado su cuerno.
89:25 Y pondré su mano en la mar, y en los ríos su diestra.
89:26 El me llamará: Mi padre eres tú, mi Dios, la roca de mi salud.
89:27 Yo también le pondré por primogénito; alto sobre los reyes de la tierra.
89:28 Para siempre le conservaré mi misericordia; y mi alianza será firme con él.
89:29 Y pondré su simiente para siempre; y su trono como los dias de los cielos.
89:30 Si dejaren sus hijos mi ley; y no anduvieren en mis juicios:
89:31 Si profanaren mis estatutos; y no guardaren mis mandamientos:
89:32 Entónces visitaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades.
89:33 Mas mi misericordia no la quitaré de él: ni falsearé mi verdad.
89:34 No profanaré mi concierto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios.
89:35 Una vez juré por mi santuario: No mentiré a David.
89:36 Su simiente será para siempre, y su trono como el sol delante de mí.
89:37 Como la luna será firme para siempre, la cual será testigo fiel en el cielo. Selah.
89:38 Y tú desechaste, y menospreciaste a tu ungido, y airástete con él.
89:39 Rompiste el concierto de tu siervo; profanaste a tierra su corona.
89:40 Aportillaste todos sus vallados; has quebrantado sus fortalezas.
89:41 Robáronle todos los que pasaron por el camino: es oprobio a sus vecinos.
89:42 Ensalzaste la diestra de sus enemigos; alegraste a todos sus adversarios.
89:43 Embotaste asimismo el filo de su espada; y no le levantaste en la batalla.
89:44 Hiciste cesar su claridad, y echaste por tierra su trono.
89:45 Acortaste los dias de su juventud; cubrístele de vergüenza. Selah.
89:46 ¿Hasta cuándo, o! Jehová? ¿Esconderte has para siempre? ¿Arderá para siempre tu ira como el fuego?
89:47 Acuérdate cuanto sea mi tiempo: ¿pór qué criaste sujetos a vanidad a todos los hijos del hombre?
89:48 ¿Qué hombre vivirá, y no verá muerte? ¿escapará su alma del poder del sepulcro? Selah.
89:49 Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias? Jurado has a David por tu verdad.
89:50 Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos, que yo llevo de muchos pueblos en mi seno:
89:51 Porque tus enemigos, o! Jehová, han deshonrado, porque tus enemigos han deshonrado las pisadas de tu ungido.
89:52 Bendito Jehová para siempre. Amén y Amén.

 

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