Job


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Job - 42

 

1:1 Hubo un varón en tierra de Hus, llamado Job: y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado de mal.
1:2 Y naciéronle siete hijos y tres hijas.
1:3 Y su hacienda era siete mil ovejas, y tres mil camellos, y quinientas yuntas de bueyes, y quinientas asnas, y muy grande apero: y era aquel varón grande más que todos los Orientales.
1:4 E iban sus hijos, y hacían banquetes en sus casas cada uno en su día: y enviaban a llamar sus tres hermanas, para que comiesen y bebiesen con ellos.
1:5 Y acontecia que habiendo pasado en torno los dias del convite, Job enviaba, y santificábalos, y levantábase de mañana, y ofrecía holocaustos al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado de Dios en sus corazones. De esta manera hacía Job todos los dias.
1:6 Y un día vinieron los hijos de Dios a presentarse delante de Jehová, entre los cuales vino también Satanás.
1:7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.
1:8 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal?
1:9 Y respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Teme Job a Dios de balde?
1:10 ¿No le has tú cercado a él, y a su casa, y a todo lo que tiene en derredor? Al trabajo de sus manos has dado bendición: por tanto su hacienda ha crecido sobre la tierra.
1:11 Mas extiende ahora tu mano, y toca a todo lo que tiene, y verás si no te blasfema en tu rostro.
1:12 Y dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano: solamente no pongas tu mano, sobre él. Y salióse Satanás de delante de Jehová.
1:13 Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían, y bebían vino en casa de su hermano el primogénito.
1:14 Y vino un mensajero a Job, que le dijo: Estando arando los bueyes, y las asnas paciendo donde suelen,
1:15 Acometieron los Sabeos, y tomáronlos, e hirieron a los mozos a filo de espada: solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.
1:16 Aun estaba este hablando, y vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas, y los mozos, y los consumió: solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.
1:17 Aun estaba este hablando, y vino otro que dijo: Los Caldeos hicieron tres escuadrones, y dieron sobre los camellos y tomáronlos, e hirieron a los mozos a filo de espada: y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.
1:18 Entre tanto que este hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo, y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito.
1:19 Y, he aquí un gran viento que vino detrás del desierto, e hirió las cuatro esquinas de la casa, y cayó sobre los mozos, y murieron: y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.
1:20 Entónces Job se levantó, y rompió su manto, y trasquiló su cabeza, y cayendo en tierra adoró,
1:21 Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá: Jehová dió, y Jehová tomó; sea el nombre de Jehová bendito.
1:22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó locura a Dios.

 

2:1 Y otro día aconteció que vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y vino también entre ellos Satanás, pareciendo delante de Jehová.
2:2 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.
2:3 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal, y que aun retiene su perfección, habiéndome tú incitado contra él, para que le echase a perder sin causa?
2:4 Y respondiendo Satanás dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.
2:5 Mas extiende ahora tu mano, y toca a su hueso, y a su carne, y verás si no te blasfema en tu rostro.
2:6 Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.
2:7 Y salió Satanás de delante de Jehová, e hirió a Job de una mala sarna desde la planta de su pié, hasta la mollera de su cabeza.
2:8 Y tomaba una teja para rascarse con ella, y estaba sentado en medio de ceniza.
2:9 Y su mujer le decía: ¿Aun tú retienes tu simplicidad? Maldice a Dios, y muérete.
2:10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres insensatas, hablas tú. Está bien: recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.
2:11 Y oyeron tres amigos de Job todo este mal que había venido sobre él: y vinieron cada uno de su lugar, Elifaz Temanita, y Baldad Suita, y Sofar Naamatita: porque habían concertado de venir juntos a condolecerse de él, y a consolarle.
2:12 Los cuales alzando los ojos desde léjos, no le conocieron, y lloraron a alta voz, y cada uno de ellos rompió su manto, y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.
2:13 Y asentáronse con él en tierra siete dias y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que el dolor era grande mucho.

 

3:1 Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día.
3:2 Y exclamó Job, y dijo:
3:3 Perezca el día en que yo fuí nacido, y la noche que dijo: Concebido es varón.
3:4 Aquel día fuera tinieblas, y Dios no curara de él desde arriba, ni claridad resplandeciera sobre él.
3:5 Ensuciáranle tinieblas y sombra de muerte; reposara sobre el nublado, que le hiciera horrible como día caluroso.
3:6 A aquella noche ocupara oscuridad, ni fuera contada entre los dias del año, ni viniera en el número de los meses.
3:7 Oh si fuera aquella noche solitaria, que no viniera en ella canción;
3:8 Maldijéranla los que maldicen al día, los que se aparejan para levantar su llanto.
3:9 Las estrellas de su alba fueran oscurecidas; esperara la luz, y no viniera; ni viera los párpados de la mañana.
3:10 Porque no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, ni escondió de mis ojos la miseria.
3:11 ¿Por qué no morí yo desde la matriz, y fuí traspasado en saliendo del vientre?
3:12 ¿Por qué me previnieron las rodillas, y para qué los pechos que mamase?
3:13 Porque ahora yaciera y reposara; durmiera, y entónces tuviera reposo,
3:14 Con los reyes, y con los consejeros de la tierra, que edifican para sí los desiertos;
3:15 O con los príncipes que poseen el oro, que hinchen sus casas de plata.
3:16 O ¿por qué no fuí escondido como abortivo, como los pequeñitos que nunca vieron luz?
3:17 Allí los impíos dejaron el miedo, y allí descansaron los de cansadas fuerzas.
3:18 Allí también reposaron los cautivos, no oyeron la voz del exactor.
3:19 Allí está el chico y el grande: allí es el siervo libre de su señor.
3:20 ¿Por qué dió luz al trabajado, y vida a los amargos de ánimo?
3:21 Que esperan la muerte, y no la hay: y la buscan más que tesoros.
3:22 Que se alegran de grande alegría, y se gozan cuando hallan el sepulcro.
3:23 Al hombre que no sabe por donde vaya, y que Dios le encerró.
3:24 Porque ántes que mi pan, viene mi suspiro: y mis gemidos corren como aguas.
3:25 Porque el temor que me espantaba, me ha venido, y háme acontecido lo que temía.
3:26 Nunca tuve paz, nunca me sosegué, ni nunca me reposé; y vínome turbación.

 

4:1 Y respondió Elifaz el Temanita, y dijo:
4:2 Si probaremos a hablarte, serte ha molesto: ¿mas quién podrá detener las palabras?
4:3 He aquí, tú enseñabas a muchos, y las manos flacas corroborabas.
4:4 Al que vacilaba, enderezaban tus palabras: y las rodillas de los que arrodillaban, esforzabas.
4:5 Mas ahora que a tí te ha venido esto, te es molesto: y cuando ha llegado hasta tí, te turbas.
4:6 ¿Es este tu temor, tu confianza, tu esperanza, y la perfección de tus caminos?
4:7 Acuérdate ahora, ¿quién haya sido inocente, que se perdiese? ¿y en dónde los rectos han sido cortados?
4:8 Como yo he visto, que los que aran iniquidad, y siembran injuria, la siegan.
4:9 Perecen por el aliento de Dios, y por el espíritu de su furor son consumidos.
4:10 El bramido del león, y la voz del león, y los dientes de los leoncillos son arrancados.
4:11 El león viejo perece por falta de presa, y los hijos del león son esparcidos.
4:12 El negocio también me era a mí oculto: mas mi oido ha entendido algo de ello.
4:13 En imaginaciones de visiones nocturnas, cuando el sueño cae sobre los hombres,
4:14 Un espanto, y un temblor me sobrevino, que espantó todos mis huesos.
4:15 Y un espíritu pasó por delante de mí, que el pelo de mi carne se erizó.
4:16 Paróse una fantasma delante de mis ojos, cuyo rostro yo no conocí; y callando, oí que decía:
4:17 ¿Si será el hombre más justo que Dios? ¿Si será el varón más limpio que el que le hizo?
4:18 He aquí que en sus siervos no confía; y en sus ángeles puso locura:
4:19 ¿Cuánto más en los que habitan en casas de lodo, cuyo fundamento está en el polvo, y que serán quebrantados de la polilla?
4:20 De la mañana a la tarde son quebrantados, y se pierden para siempre, sin que haya quien lo eche de ver.
4:21 ¿Su hermosura no se pierde con ellos mismos? muérense y no lo saben.

 

5:1 Ahora pues dá voces, si habrá quien te responda; y si habrá alguno de los santos a quien mires.
5:2 Es cierto que al insensato la ira le mata; y al codicioso consume la envidia.
5:3 Yo he visto al necio que echaba raices, y en la misma hora maldije su habitación.
5:4 Sus hijos serán léjos de la salud, y en la puerta serán quebrantados, y no habrá quien los libre.
5:5 Hambrientos comerán su segada, y la sacarán de entre las espinas; y sedientos beberán su hacienda.
5:6 Porque la pena no sale del polvo, ni la molestía reverdece de la tierra.
5:7 Ántes como las centellas se levantan para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción.
5:8 Ciertamente yo buscaría a Dios, y depositaría en él mis negocios;
5:9 El cual hace grandes cosas, que no hay quien las comprenda; y maravillas que no tienen cuento:
5:10 Que da la lluvia sobre la haz de la tierra, y envía las aguas sobre las haces de las plazas:
5:11 Que pone los humildes en altura, y los enlutados son levantados a salud:
5:12 Que frustra los pensamientos de los astutos, para que sus manos no hagan nada:
5:13 Que prende a los sabios en su astucia, y el consejo de los perversos es entontecido.
5:14 De día se topan con tinieblas, y en mitad del día andan a tiento, como en noche.
5:15 Y libra de la espada al pobre, de la boca de los impíos, y de la mano violenta.
5:16 Que es esperanza al menesteroso, y la iniquidad cerró su boca.
5:17 He aquí, que bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga: por tanto no menosprecies la corrección del Todopoderoso.
5:18 Porque él es el que hace la llaga, y él que la ligará: el hiere, y sus manos curan.
5:19 En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal.
5:20 En la hambre te redimirá de la muerte, y en la guerra, de las manos de la espada.
5:21 Del azote de la lengua serás encubierto: ni temerás de la destrucción, cuando viniere.
5:22 De la destrucción y de la hambre te reirás, y no temerás de las bestias del campo.
5:23 Y aun con las piedras del campo tendrás tu concierto, y las bestias del campo te serán pacíficas.
5:24 Y sabrás que hay paz en tu tienda; y visitarás tu morada, y no pecarás.
5:25 Y entenderás que tu simiente es mucha; y tus pimpollos, como la yerba de la tierra.
5:26 Y vendrás en la vejez a la sepultura, como el montón de trigo que se coge a su tiempo.
5:27 He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así: óyelo, y tú sabe para tí.

 

6:1 Y respondió Job, y dijo:
6:2 ¡Oh si se pesasen al justo mi queja y mi tormento, y fuesen alzadas igualmente en balanza!
6:3 Porque mi tormento pesaría más que la arena de la mar: y por tanto mis palabras son cortadas.
6:4 Porque las saetas del Todopoderoso están en mí, cuyo veneno bebe mi espíritu; y terrores de Dios me combaten.
6:5 ¿Por ventura gime el asno montés junto a la yerba? ¿O brama el buey junto a su pasto?
6:6 ¿Comerse ha lo desabrido sin sal? ¿o habrá gusto en la clara del huevo?
6:7 Las cosas que mi alma no quería tocar ántes, ahora por los dolores son mi comida.
6:8 ¡Quién me diese que viniese mi petición, y que Dios me diese lo que espero!
6:9 ¡Y que Dios quisiese quebrantarme; y que soltase su mano, y me despedazase!
6:10 Y en esto crecería mi consolación, si me asase con dolor sin tener misericordia: no que haya contradicho las palabras del Santo.
6:11 ¿Qué es mi fortaleza, para esperar aun? ¿Y qué es mi fin, para dilatar mi vida?
6:12 ¿Mi fortaleza, es la de las piedras? ¿o mi carne, es de acero?
6:13 ¿No me ayudo cuánto puedo? ¿y con todo eso el poder me falta del todo?
6:14 El atribulado es consolado de su compañero: mas el temor del Omnipotente es dejado.
6:15 Mis hermanos me han mentido como arroyo; pasáronse como las riberas impetuosas,
6:16 Que están escondidas por la helada, y encubiertas con nieve,
6:17 Que al tiempo del calor son deshechas; y en calentándose, desaparecen de su lugar.
6:18 Apártanse de las sendas de su camino, suben en vano, y se pierden.
6:19 Miráronlas los caminantes de Temán, los caminantes de Sabá esperaron en ellas:
6:20 Mas fueron avergonzados por su esperanza; porque vinieron hasta ellas, y se hallaron confusos.
6:21 Ahora ciertamente vosotros sois como ellas: que habéis visto el tormento, y teméis.
6:22 ¿Héos dicho: Traédme, y de vuestro trabajo pagád por mí,
6:23 Y librádme de mano del angustiador, y redimídme del poder de los violentos?
6:24 Enseñádme, y yo callaré; y hacédme entender en que he errado.
6:25 ¡Cuán fuertes son las palabras de rectitud! ¿y qué reprende, el que reprende de vosotros?
6:26 ¿No estáis pensando las palabras para reprender; y echáis al viento palabras perdidas?
6:27 También os arrojáis sobre el huérfano; y hacéis hoyo delante de vuestro amigo.
6:28 Ahora pues, si queréis, mirád en mí: y ved si mentiré delante de vosotros.
6:29 Tornád ahora, y no haya iniquidad; y volvéd aun a mirar por mi justicia en esto:
6:30 Si hay iniquidad en mi lengua: o si mi paladar no entiende los tormentos.

 

7:1 Ciertamente tiempo determinado tiene el hombre sobre la tierra; y sus dias son como los dias del jornalero.
7:2 Como el siervo desea la sombra, y como el jornalero espera su trabajo:
7:3 Así poseo yo los meses de vanidad, y las noches del trabajo me dieron por cuenta.
7:4 Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré? Y mide mi corazón la noche, y estoy harto de devaneos hasta el alba.
7:5 Mi carne está vestida de gusanos, y de terrones de polvo: mi piel rompida y abominable.
7:6 Mis dias fueron más ligeros, que la lanzadera del tejedor; y fenecieron sin esperanza.
7:7 Acuérdate que mi vida es un viento; y que mis ojos no volverán para ver el bien.
7:8 Los ojos de los que ahora me ven, nunca más me verán: tus ojos serán sobre mí, y dejaré de ser.
7:9 La nube se acaba, y se va: así es el que desciende al sepulcro, que nunca más subirá.
7:10 No tornará más a su casa, ni su lugar le conocerá más.
7:11 Por tanto yo no detendré mi boca, mas hablaré con la angustia de mi espíritu, y quejarme he con la amargura de mi alma.
7:12 ¿Soy yo la mar, o alguna ballena que me pongas guardia?
7:13 Cuando digo: Mi cama me consolará, mi cama me quitará mis quejas:
7:14 Entónces me quebrantarás con sueños, y me turbarás con visiones.
7:15 Y mi alma tuvo por mejor el ahogamiento; y la muerte más que a mis huesos.
7:16 Abominé la vida, no quiero vivir para siempre: déjame, pues que mis dias son vanidad.
7:17 ¿Qué es el hombre para que le engrandezcas, y que pongas sobre él tu corazon;
7:18 Y que le visites todas las mañanas, y todos los momentos le pruebes?
7:19 ¿Hasta cuándo no me dejarás, ni me soltarás hasta que trague mi saliva?
7:20 Pequé: ¿qué te haré, oh guardador de los hombres? ¿Por qué me has puesto contrario a tí, y qué a mí mismo sea pesadumbre?
7:21 ¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad? porque ahora dormiré en el polvo; y buscarme has de mañana, y no seré hallado.

 

8:1 Y respondió Baldad Sujita, y dijo:
8:2 ¿Hasta cuándo hablarás esto, y las palabras de tu boca serán como un viento fuerte?
8:3 ¿Si pervertirá Dios el derecho, y si el Todopoderoso pervertirá la justicia?
8:4 Si tus hijos pecaron contra él, él los echó en el lugar de su pecado.
8:5 Si tú de mañana buscares a Dios, y rogares al Todopoderoso:
8:6 Si fueres limpio y derecho, cierto luego se despertará sobre tí, y hará próspera la morada de tu justicia:
8:7 De tal manera que tu principio habrá sido pequeño en comparación del grande crecimiento de tu postrimería.
8:8 Porque pregunta ahora a la edad pasada, y dispónte para inquirir de sus padres de ellos;
8:9 Porque nosotros somos desde ayer, no sabemos, siendo nuestros dias sobre la tierra como sombra.
8:10 ¿No te enseñarán ellos, te dirán, y de su corazón sacarán estas palabras?
8:11 ¿El junco crece sin cieno? ¿crece el prado sin agua?
8:12 ¿Aun él en su verdura no será cortado, y ántes de toda yerba se secará?
8:13 Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios; y la esperanza del impío perecerá.
8:14 Porque su esperanza será cortada, y su confianza es casa de araña.
8:15 El estribará sobre su casa, mas no permanecerá en pié: recostarse ha sobre ella, mas no se afirmará.
8:16 Un árbol está verde delante del sol, y sus renuevos salen sobre su huerto:
8:17 Junto a una fuente sus raices se van entretejiendo, y enlazándose hasta un lugar pedregoso.
8:18 Si le arrancaren de su lugar, y negare de él, diciendo: Nunca te vi:
8:19 Ciertamente este será el gozo de su camino; y de la tierra de donde se traspusiére retoñecerán otros.
8:20 He aquí, Dios no aborrece al perfecto, ni toma la mano de los malignos.
8:21 Aun henchirá tu boca de risa, y tus labios de jubilación.
8:22 Los que te aborrecen, serán vestidos de confusión; y la habitación de los impíos perecerá.

 

9:1 Y respondió Job, y dijo:
9:2 Ciertamente yo conozco que es así: ¿y como se justificará el hombre con Dios?
9:3 Si quisiere contender con él, no le podrá responder a una cosa de mil.
9:4 El es sabio de corazón, y fuerte de fuerza: ¿quién fué duro contra él, y quedó en paz?
9:5 Que arranca los montes con su furor, y no conocen quien los trastornó.
9:6 Que remueve la tierra de su lugar, y hace temblar sus columnas.
9:7 Que manda al sol, y no sale; y a las estrellas sella.
9:8 El que solo extiende los cielos, y anda sobre las alturas de la mar.
9:9 El que hizo el Arcturo, y el Orión y las Pléiadas, y los lugares secretos del mediodía.
9:10 El que hace grandes cosas, e incomprensibles, y maravillosas sin número.
9:11 He aquí, que él pasará delante de mí, y yo no le veré; pasará, y no le entenderé.
9:12 He aquí, arrebatará: ¿quién le hará restituir? ¿Quién le dirá: Qué haces?
9:13 Dios no tornará atrás su ira, y debajo de él se encorvan los que ayudan a la soberbia.
9:14 ¿Cuánto ménos le responderé yo, y hablaré con él palabras estudiadas?
9:15 Que aunque yo sea justo, no responderé: ántes habré de rogar a mi juez.
9:16 Que si yo le invocase, y él me respondiese, aun no creeré que haya escuchado mi voz.
9:17 Porque me ha quebrado con tempestad, y ha aumentado mis heridas sin causa.
9:18 Que aun no me ha concedido que tome mi aliento, mas háme hartado de amarguras.
9:19 Si habláremos de su poder, fuerte ciertamente es: si de su juicio, ¿quién me lo emplazará?
9:20 Si yo me justificare, mi boca me condenará: si me predicare perfecto, él me hará inicuo.
9:21 Si yo me predicare acabado, no conozco mi alma: condenaré mi vida.
9:22 Una cosa resta, es a saber, que yo diga: Al perfecto y al impió, él los consume.
9:23 Si es azote, mate de presto, él se rie de la tentación de los inocentes.
9:24 La tierra es entregada en manos de los impíos, y él cubre el rostro de sus jueces. Sino es él que lo hace, ¿dónde está? ¿quién es?
9:25 Mis dias fueron más ligeros que un correo: huyeron, y nunca vieron bien.
9:26 Pasaron con los navíos de Ebeh: o como el águila que se abate a la comida.
9:27 Si digo: Olvidaré mi queja, dejaré mi saña, y esforzarme he:
9:28 Temo todos mis trabajos: sé que no me perdonarás.
9:29 Si yo soy impío, ¿para que trabajaré en vano?
9:30 Aunque me lave con aguas de nieve, y aunque limpie mis manos con la misma limpieza;
9:31 Aun me hundirás en la huesa: y mis propios vestidos me abominarán.
9:32 Porque no es hombre como yo, para que yo le responda, y vengamos juntamente a juicio.
9:33 No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros ámbos.
9:34 Quite de sobre mí su verdugo, y su terror no me perturbe;
9:35 Y hablaré, y no le temeré: porque así no estoy conmigo.

 

10:1 Mi alma es cortada en mi vida: por tanto yo soltaré mi queja sobre mí, y hablaré con amargura de mi alma.
10:2 Diré a Dios: No me condenes: házme entender por qué pleitéas conmigo.
10:3 ¿Parécete bien que oprimas, y que deseches la obra de tus manos, y que favorezcas el consejo de los impíos?
10:4 ¿Tienes tú ojos de carne? ¿ves tú como el hombre?
10:5 ¿Tus dias son como los dias del hombre? ¿tus años son como los tiempos humanos,
10:6 Que inquieras mi iniquidad, y busques mi pecado?
10:7 Sobre saber tú que yo no soy impío: y que no hay quien de tu mano libre.
10:8 Tus manos me formaron, y me hicieron todo al derredor: ¿y hásme de deshacer?
10:9 Acuérdate ahora que como a lodo me hiciste: ¿y hásme de tornar en polvo?
10:10 ¿No me fundiste como leche, y como un queso me cuajaste?
10:11 Vestísteme de piel y carne, y cubrísteme de huesos y nervios.
10:12 Vida y misericordia hiciste conmigo; y tu visitación guardó mi espíritu.
10:13 Y estas cosas tienes guardadas en tu corazon: yo sé que esto está cerca de tí.
10:14 Si yo pequé acecharme has tú, y no me limpiarás de mi iniquidad.
10:15 Si fuere malo; ¡ay de mí! y si fuere justo, no levantaré mi cabeza, harto de deshonra, y de verme afligido.
10:16 Y vas creciendo, cazándome como leon: tornando, y haciendo en mí maravillas:
10:17 Renovando tus llagas contra mi, y aumentando conmigo tu furor, remudándose sobre mí ejércitos.
10:18 ¿Por qué me sacaste del vientre? Muriera yo, y no me vieran ojos.
10:19 Fuera, como si nunca hubiera sido, llevado desde el vientre a la sepultura.
10:20 ¿Mis dias no son una poca cosa? cesa pues, y déjame, para que me esfuerce un poco,
10:21 Ántes que vaya, para no volver, a la tierra de tinieblas y de sombra de muerte:
10:22 Tierra de oscuridad y tenebrosa sombra de muerte, donde no hay órden; y que resplandece como la misma oscuridad.

 

11:1 Y respondió Sofar Naamatita, y dijo:
11:2 ¿Las muchas palabras, no han de tener respuesta? ¿Y el hombre parlero será justificado?
11:3 ¿Tus mentiras harán callar los hombres? ¿y harás escarnio, y no habrá quien te avergüence?
11:4 Tú dices: Mi manera de vivir es pura, y yo soy limpio delante de tus ojos.
11:5 Mas, ¡oh quién diera que Dios hablara, y abriera sus labios contigo!
11:6 Y que te declarara los secretos de la sabiduría: porque dos tantos mereces según la ley; y sabe que Dios te ha olvidado por tu iniquidad.
11:7 ¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?
11:8 Es más alto que los cielos, ¿qué harás? es más profundo que el infierno, ¿cómo le conocerás?
11:9 Su medida es más larga que la tierra, y más ancha que la mar.
11:10 Si cortare, o encerrare, o juntare, ¿quién le responderá?
11:11 Porque el conoce a los hombres vanos: y ve la iniquidad, ¿y no entenderá?
11:12 El hombre vano se hará entendido, aunque nazca como el pollino del asno montés.
11:13 Si tú preparares tu corazón, y extendieres a él tus manos:
11:14 Si alguna iniquidad está en tu mano, y la echares de tí, y no consintieres que en tus habitaciones more maldad:
11:15 Entónces levantarás tu rostro de mancha, y serás fuerte, y no temerás;
11:16 Y olvidarás tu trabajo, y te acordarás de él, como de aguas que pasaron.
11:17 Y en mitad de la siesta se levantará bonanza: resplandecerás, y serás como la mañana.
11:18 Y confiarás, que habrá esperanza; y cabarás, y dormirás seguro.
11:19 Y acostarte has, y no habrá quien te espante; y muchos te rogarán.
11:20 Mas los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio; y su esperanza será dolor de alma.

 

12:1 Y respondió Job, y dijo:
12:2 Ciertamente que vosotros sois el pueblo, y con vosotros morirá la sabiduría.
12:3 También tengo yo seso como vosotros: no soy yo ménos que vosotros; ¿y quién habrá que no pueda decir otro tanto?
12:4 El que invoca a Dios, y él le responde, es burlado de su amigo; y el justo y perfecto es escarnecido.
12:5 La antorcha es tenida en poco en el pensamiento del próspero: la cual se aparejó contra las caidas de los piés.
12:6 Las tiendas de los robadores están en paz; y los que provocan a Dios, y los que traen dioses en sus manos, viven seguros.
12:7 Mas ciertamente pregunta ahora a las bestias, que ellas te enseñarán; y a las aves de los cielos, que ellas te mostrarán:
12:8 O habla a la tierra, que ella te enseñará; y los peces de la mar te declararán.
12:9 ¿Qué cosa de todas estas no entiende que la mano de Jehová la hizo,
12:10 Y que en su mano está el alma de todo viviente, el espíritu de toda carne humana?
12:11 Ciertamente el oido prueba las palabras, y el paladar gusta las viandas.
12:12 En los viejos está la ciencia, y en longura de dias la inteligencia.
12:13 Con el está la sabiduría y la fortaleza, suyo es el consejo y la inteligencia.
12:14 He aquí, el derribará, y no será edificado: encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.
12:15 He aquí, él detendrá las aguas, y se secarán: él las enviará, y destruirán la tierra.
12:16 Con él está la fortaleza y la existencia: suyo es el que yerra, y el que hace errar.
12:17 El hace andar a los consejeros desnudos, y hace enloquecer a los jueces.
12:18 El suelta la atadura de los tiranos, y les ata la cinta en sus lomos.
12:19 El lleva despojados a los príncipes, y él trastorna a los valientes.
12:20 El quita la habla a los que dicen verdad, y el toma el consejo a los ancianos.
12:21 El derrama menosprecio sobre los príncipes, y enflaquece la fuerza de los esforzados.
12:22 El descubre las profundidades de las tinieblas, y saca a luz la sombra de muerte.
12:23 El multiplica las gentes, y él las pierde: él esparce las gentes, y las torna a recoger.
12:24 El quita el seso de las cabezas del pueblo de la tierra, y los hace que se pierdan vagueando sin camino:
12:25 Que palpen las tinieblas, y no la luz: y los hace errar como borrachos.

 

13:1 He aquí que todas estas cosas han visto mis ojos, y oido y entendido para sí mis oidos.
13:2 Como vosotros lo sabéis, lo sé yo: no soy ménos que vosotros.
13:3 Mas yo hablaría con el Todopoderoso, y querría disputar con Dios.
13:4 Que ciertamente vosotros sois componedores de mentira, todos vosotros sois médicos de nada.
13:5 Ojalá callando callarais del todo, porque os fuera en lugar de sabiduría.
13:6 Oid pues ahora mi disputa, y estád atentos a los argumentos de mis labios.
13:7 ¿Habéis de hablar iniquidad por Dios? ¿habéis de hablar por él engaño?
13:8 ¿Habéis vosotros de hacerle honra? ¿habéis de pleitear vosotros por Dios?
13:9 ¿Sería bueno que él os escudriñase? ¿Burlaros heis con él, como quien se burla con algún hombre?
13:10 El arguyendo os argüirá duramente, si en lo secreto le hicieseis tal honra.
13:11 Ciertamente su alteza os había de espantar, y su pavor había de caer sobre vosotros.
13:12 Vuestras memorias serán comparadas a la ceniza, y vuestros cuerpos como cuerpos de lodo.
13:13 Escuchádme, y hablaré yo, y véngame después lo que viniere.
13:14 ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y ponaré mi alma en mi palma?
13:15 Aun cuando me matare, en él esperaré: empero mis caminos defenderé delante de él.
13:16 Y él también me será salud, porque no entrará en su presencia el impío.
13:17 Oid con atención mi razón, y mi denunciación con vuestros oidos.
13:18 He aquí ahora, que si yo me apercibiere a juicio, yo sé que seré justificado.
13:19 ¿Quién es el que pleiteará conmigo? porque si ahora callase, me moriría.
13:20 A lo ménos dos cosas no hagas conmigo, y entónces no me esconderé de tu rostro.
13:21 Aparta de mí tu mano, y no me asombre tu terror:
13:22 Y llama, y yo responderé: o yo hablaré, y respóndeme tú:
13:23 ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? Házme entender mi prevaricación y mi pecado.
13:24 ¿Por qué escondes tu rostro, y me cuentas por tu enemigo?
13:25 ¿A la hoja arrebatada del aire has de quebrantar? ¿y a una arista seca has de perseguir?
13:26 ¿Por qué escribes contra mí amarguras, y me haces cargo de los pecados de mi mocedad;
13:27 Y pones mis piés en el cepo, y guardas todos mis caminos, imprimiéndolo a las raices de mis piés?
13:28 Siendo el hombre como carcoma que se envejece: y como vestido que se come de polilla.

 

14:1 El hombre nacido de mujer, corto de dias, y harto de desabrimiento.
14:2 Que sale como una flor, y luego es cortado; y huye como la sombra, y no permanece.
14:3 ¿Y sobre este abres tus ojos, y me traes a juicio contigo?
14:4 ¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie.
14:5 Ciertamente sus dias están determinados, y el número de sus meses está cerca de tí: tú le pusiste términos, de los cuales no pasará.
14:6 Si tú le dejáres, él dejará de ser: entre tanto deseará, como el jornalero, su día.
14:7 Porque si el árbol fuere cortado, aun queda de él esperanza: retoñecerá aun, y sus renuevos no faltarán.
14:8 Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su tronco fuere muerto en el polvo:
14:9 Al olor del agua reverdecerá, y hará copa, como nueva planta.
14:10 Mas cuando el hombre morirá, y será cortado, y perecerá el hombre, ¿dónde estará él?
14:11 Las aguas de la mar se fueron, y el río se secó: secóse.
14:12 Así el hombre yace, y no se tornará a levantar: hasta que no haya cielo, no despertarán, ni recordarán de su sueño.
14:13 ¡Oh quién me diese que me escondieses en la sepultura, y que me encubrieses, hasta que tu ira reposase; que me pusieses plazo, y te acordases de mí!
14:14 Si el hombre se muriere, ¿volverá él a vivir? Todos los dias de mi edad esperaría, hasta que viniese mi mutación.
14:15 Entónces aficionado a la obra de tus manos llamarme has, y yo te responderé.
14:16 Porque ahora me cuentas los pasos, y no das dilación a mi pecado.
14:17 Tienes sellada en manojo mi prevaricación, y añades a mi iniquidad.
14:18 Y ciertamente el monte que cae, desfallece; y las peñas son traspasadas de su lugar.
14:19 Las piedras son quebrantadas con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra: así haces perder al hombre la esperanza.
14:20 Para siempre serás más fuerte que él, y él irá: demudarás su rostro, y le enviarás.
14:21 Sus hijos serán honrados, y él no lo sabrá; o serán afligidos, y no dará cata en ello.
14:22 Mas mientras su carne estuviere sobre él, se dolerá; y su alma se entristecerá en él.

 

15:1 Y respondió Elifaz Temanita, y dijo:
15:2 ¿Si responderá el sabio sabiduría ventosa, y henchirá su vientre de viento solano?
15:3 ¿Disputará con palabras inútiles, y con razones sin provecho?
15:4 Tú también disipas el temor, y disminuyes la oración delante de Dios.
15:5 Porque tu boca declaró tu iniquidad, pues has escogido el lenguage de los astutos.
15:6 Tu boca te condenará, y no yo; y tus labios testificarán contra tí.
15:7 ¿Naciste tú primero que Adam? ¿y fuiste tú creado ántes de los collados?
15:8 ¿Oiste tú el secreto de Dios, que detienes en tí solo la sabiduría?
15:9 ¿Qué sabes tú que no lo sabemos? ¿qué entiendes tú que no se halle en nosotros?
15:10 Entre nosotros también hay cano, también hay viejo, mayor en dias que tu padre.
15:11 ¿En tampoco tienes las consolaciones de Dios; y tienes alguna cosa oculta acerca de tí?
15:12 ¿Por qué te toma tu corazón, y por qué guiñan tus ojos,
15:13 Que respondas a Dios con tu espíritu, y saques tales palabras de tu boca?
15:14 ¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y que se justifique el nacido de mujer?
15:15 He aquí, que en sus santos no confia, y ni los cielos son limpios delante de sus ojos:
15:16 ¿Cuánto más el hombre abominable y vil, que bebe como agua la iniquidad?
15:17 Escúchame: mostrarte he, y contarte he lo que he visto:
15:18 Lo que los sabios nos contaron de sus padres; y no lo encubrieron:
15:19 A los cuales solos fué dada la tierrá; y no pasó extraño por medio de ellos.
15:20 Todos los dias del impío, él es atormentado de dolor, y el número de años es escondido al violento.
15:21 Estruendos espantosos tiene en sus oidos, en la paz le vendrá quien le asuele.
15:22 Él no creerá que ha de volver de las tinieblas, y siempre está mirando la espada.
15:23 Desasosegado viene a comer siempre, porque sabe que le está aparejado día de tinieblas.
15:24 Tribulación y angustia le asombrará, y se esforzará contra él, como un rey aparejado para la batalla.
15:25 Porque él extendió su mano contra Dios, y contra el Todopoderoso se esforzó.
15:26 El le encontrará en la cerviz, en lo grueso de los hombros de sus escudos.
15:27 Porque cubrió su rostro con su gordura: e hizo arrugas sobre los ijares.
15:28 Y habitó las ciudades asoladas, las casas inhabitadas, que estaban puestas en montones.
15:29 No enriquecerá, ni será firme su potencia, ni extenderá por la tierra su hermosura.
15:30 No se escapará de las tinieblas: la llama secará su renuevo, y con el aliento de su boca perecerá.
15:31 No será afirmado: en vanidad yerra: por lo cual en vanidad será trocado.
15:32 Él será cortado ántes de su tiempo, y sus renuevos no reverdecerán.
15:33 El perderá su agraz, como la vid; y como la oliva derramará su flor.
15:34 Porque la compañía del hipócrita será asolada: y fuego consumirá las tiendas de coecho.
15:35 Concibieron dolor, y parieron iniquidad: y las entrañas de ellos meditan engaño.

 

16:1 Y respondió Job, y dijo:
16:2 Muchas veces he oido cosas como estas: consoladores molestos sois todos vosotros.
16:3 ¿Han de tener fin las palabras ventosas? ¿o qué te animará a responder?
16:4 También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendra compañía en las palabras, y sobre vosotros movería mi cabeza.
16:5 Esforzaríaos con mi boca, y la consolación de mis labios detendría el dolor.
16:6 Mas si hablo, mi dolor no cesa; y si dejo de hablar, no se aparta de mí.
16:7 Empero ahora me ha fatigado: ha asolado toda mi compañía.
16:8 Háme arrugado: el testigo es mi magrez, que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.
16:9 Su furor me arrebató, y me ha sido contrario: crujió sus dientes contra mí; contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.
16:10 Abrieron contra mi su boca, hirieron mis mejillas con afrenta: contra mí se juntaron todos.
16:11 Háme entregado Dios al mentiroso, y en las manos de los impíos me hizo temblar.
16:12 Próspero estaba, y desmenuzóme; y arrebatóme por la cerviz, y despedazóme, y púsome a sí por hito.
16:13 Cercáronme sus flecheros, partió mis riñones, y no perdonó: mi hiel derramó por tierra.
16:14 Quebrantóme de quebrantamiento sobre quebrantamiento: corrió contra mí como un gigante.
16:15 Yo cosí saco sobre mi piel, y cargué mi cabeza de polvo.
16:16 Mi rostro está enlodado con lloro, y mis párpados entenebrecidos;
16:17 Sobre no haber iniquidad en mis manos, y haber sido limpia mi oración.
16:18 ¡Oh tierra no cubras mi sangre, y no haya lugar a mi clamor!
16:19 Por cierto aun ahora en los cielos está mi testigo, y mi testigo en las alturas.
16:20 Mis disputadores son mis amigos: mas mis ojos a Dios destilan.
16:21 ¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, como puede con su prójimo!
16:22 Mas los años contados vendrán: y yo andaré el camino por donde no volveré.

 

17:1 Mi huelgo es corrompido, mis dias son cortados, y el sepulcro me está aparejado.
17:2 Ya no hay conmigo sino escarnecedores, en cuyas amarguras se detienen mis ojos.
17:3 Pon ahora, y dáme fianzas contigo: ¿quién tocará ahora mi mano?
17:4 Porque el corazón de ellos has escondido de entendimiento: por tanto no los ensalzarás.
17:5 El que denuncia lisonjas a sus prójimos, los ojos de sus hijos desfallezcan.
17:6 El me ha puesto por parábola de pueblos, y delante de ellos he sido tamboril.
17:7 Y mis ojos se oscurecieron de desabrimiento, y todos mis pensamientos han sido como sombra.
17:8 Los rectos se maravillarán de esto, y el inocente se despertará contra el hipócrita.
17:9 Mas el justo retendrá su carrera; y el limpio de manos aumentará la fuerza.
17:10 Mas volvéd todos vosotros, y veníd ahora, y no hallaré entre vosotros sabio.
17:11 Mis dias se pasaron, y mis pensamientos fueron arrancados, los pensamientos de mi corazón.
17:12 Pusiéronme la noche por día, y la luz cercana delante de las tinieblas.
17:13 Si yo espero, el sepulcro es mi casa: en las tinieblas hice mi cama.
17:14 A la huesa dije: Mi padre eres tú: a los gusanos: Mi madre, y mi hermano.
17:15 ¿Dónde pues estará ahora mi esperanza? y mi esperanza, ¿quién la verá?
17:16 A los rincones de la huesa descenderán; y juntamente descansarán en el polvo.

 

18:1 Y respondió Baldad Sujita, y dijo:
18:2 ¿Cuándo pondréis fin a las palabras? Entendéd, y después hablemos.
18:3 ¿Por qué somos tenidos por bestias? ¿en vuestros ojos, somos viles?
18:4 Oh tú que despedazas tu alma con tu furor, ¿será dejada la tierra por tu causa, y serán traspasadas las peñas de su lugar?
18:5 Ciertamente la luz de los impíos será apagada, y la centella de su fuego no resplandecerá.
18:6 La luz se oscurecerá en su tienda, y su candil se apagará sobre él.
18:7 Los pasos de su potencia serán acortados, y su mismo consejo le echará a perder.
18:8 Porque red será echada en sus piés, y sobre red andará.
18:9 Lazo prenderá su calcañar: esforzará contra él a los sedientos.
18:10 Su cuerda está escondida en la tierra, y su orzuelo sobre la senda.
18:11 De todas partes le asombrarán temores; y con sus mismos piés le ahuyentarán.
18:12 Su fuerza será hambrienta, y a su costilla estará aparejado quebrantamiento.
18:13 Comerá los ramos de su cuero, y el primogénito de la muerte tragará sus miembros.
18:14 Su confianza será arrancada de su tienda, y le harán llevar al rey de los espantos.
18:15 En su misma tienda morará como si no fuese suya: piedrazufre será esparcida sobre su morada.
18:16 Abajo se secarán sus raices, y arriba serán cortados sus ramos.
18:17 Su memoria perecerá de la tierra, y no tendrá nombre por las calles.
18:18 De la luz será lanzado a las tinieblas, y será echado del mundo.
18:19 No tendrá hijo ni nieto en su pueblo, ni sucesor en sus moradas.
18:20 Sobre su día se espantarán los por venir, y a los antiguos tomarán pavor.
18:21 Ciertamente tales son las moradas del impío, y este es el lugar del que no conoció a Dios.

 

19:1 Y respondió Job, y dijo:
19:2 ¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma: y me moleréis con palabras?
19:3 Ya me habéis avergonzado diez veces: no tenéis vergüenza de afrentarme.
19:4 Sea así, que de cierto yo haya errado: conmigo se quedará mi yerro.
19:5 Mas si vosotros os engrandeciereis contra mí, y redarguyereis contra mí mi oprobrio:
19:6 Sabéd ahora, que Dios, me trastornó, y trajo al derredor su red sobre mí.
19:7 He aquí, yo clamaré agravio, y no seré oido: daré voces, y no habrá juicio.
19:8 Cercó de vallado mi camino, y no pasaré; y sobre mis veredas puso tinieblas.
19:9 Quitóme mi honra, y quitó la corona de mi cabeza.
19:10 Arrancóme al derredor, y me fuí; e hizo ir, como de un árbol, mi esperanza.
19:11 E hizo inflamar contra mí su furor; y contóme a sí entre sus enemigos.
19:12 Vinieron sus ejércitos a una, y trillaron sobre mí su camino; y asentaron campo en derredor de mi tienda.
19:13 Mis hermanos hizo alejar de mí, y mis conocidos ciertamente se extrañaron de mí.
19:14 Mis parientes se detuvieron; y mis conocidos se olvidaron de mí.
19:15 Los moradores de mi casa, y mis criadas, me tuvieron por extraño: extraño fuí yo en sus ojos.
19:16 Llamé a mi siervo, y no respondió; de mi propia boca le rogaba.
19:17 Mi aliento fué hecho extraño a mi mujer, y por los hijos de mi vientre le rogaba.
19:18 Aun los muchachos me menospreciaron: en levantándome, luego hablaban contra mí.
19:19 Todos los varones de mi secreto me aborrecieron; y los que yo amaba, se tornaron contra mí.
19:20 Mi hueso se pegó a mi piel y a mi carne, y he escapado con el cuero de mis dientes.
19:21 ¡Oh vosotros mis amigos tenéd compasión de mí, tenéd compasión de mí! porque la mano de Dios me ha tocado.
19:22 ¿Por qué me perseguís como Dios, y no os hartáis de mis carnes?
19:23 ¿Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas? ¿Quién diese que se escribiesen en un libro?
19:24 ¿Qué con cincel de hierro y con plomo fuesen en piedra esculpidas para siempre?
19:25 Yo sé que mi Redentor vive, y que al fin se levantará sobre el polvo.
19:26 Y después, desde este mi roto cuero, y desde mi propia carne tengo de ver a Dios:
19:27 Al cual yo tengo de ver por mí, y mis ojos le han de ver, y no otro, aunque mis riñones se consuman dentro de mí.
19:28 ¿Por qué no decís: Por qué le perseguimos? pues que la raíz del negocio se halla en mí.
19:29 Teméd a vosotros delante de la espada; porque la ira de la espada de las maldades viene: porque sepáis que hay juicio.

 

20:1 Y respondió Sofar Naamatita, y dijo:
20:2 Por cierto mis pensamientos me hacen responder, y por tanto me apresuro.
20:3 El castigo de mi vergüenza he oido, y el espíritu de mi inteligencia me hace responder.
20:4 ¿Esto no sabes que fué siempre, desde el tiempo que fué puesto el hombre sobre la tierra:
20:5 Que la alegría de los impíos es breve, y el gozo del hipócrita, por un momento?
20:6 Si subiere hasta el cielo su altura, y su cabeza tocare en las nubes,
20:7 Como su mismo estiércol perecerá para siempre: los que le vieren, dirán: ¿Qué es de él?
20:8 Como sueño volará, y no será hallado; e irse ha como una visión nocturna.
20:9 El ojo que le viere, nunca más le verá: ni su lugar le verá más.
20:10 Sus hijos pobres andarán rogando, y sus manos tornarán lo que él robó.
20:11 Sus huesos están llenos de sus mocedades: y con él serán sepultadas en el polvo.
20:12 Si el mal se endulzó en su boca, si lo ocultaba debajo de su lengua:
20:13 Si le parecía bien, y no lo dejaba; mas ántes lo detenía entre su paladar:
20:14 Su comida se mudará en sus entrañas: hiel de áspides se tornará dentro de él.
20:15 Comió haciendas, mas vomitarlas ha: de su vientre las sacará Dios.
20:16 Veneno de áspides chupará: lengua de víbora le matará.
20:17 No verá los arroyos, las riberas de los ríos de miel y de manteca.
20:18 Restituirá el trabajo ajeno conforme a la hacienda que tomó: y no tragará, ni gozará.
20:19 Por cuanto molió, dejó pobres: robó casas, y no las edificó;
20:20 Por tanto él no sentirá sosiego en su vientre, ni escapará con su codicia.
20:21 No quedó nada que no comiese: por tanto su bien no será durable.
20:22 Cuando fuere lleno su bastimento, tendrá angustia, toda mano del trabajado le acometerá.
20:23 Cuando se pusiere a henchir su vientre, Dios enviará sobre él la ira de su furor; y lloverá sobre él y sobre su comida.
20:24 Huirá de las armas de hierro, y pasarle ha el arco de acero.
20:25 Desvainará, y sacará saeta de su aljaba, y saldrá resplandeciendo por su hiel: sobre él vendrán terrores.
20:26 Todas tinieblas están guardadas para sus secretos, fuego no soplado le devorará: su sucesor será quebrantado en su tienda.
20:27 Los cielos descubrirán su iniquidad: y la tierra estará contra él.
20:28 Los renuevos de su casa serán trasportados; y serán derramados en el día de su furor.
20:29 Esta es la parte que Dios apareja al hombre impío; y esta es la heredad que Dios le señala por su palabra.

 

21:1 Y respondió Job, y dijo:
21:2 Oid atentamente mi palabra, y sea esto por vuestros consuelos.
21:3 Soportádme, y yo hablaré; y después que hubiere hablado, escarnecéd.
21:4 ¿Hablo yo a algún hombre? y si es así, ¿por qué no se angustiará mi espíritu?
21:5 Mirádme, y espantáos, y ponéd la mano sobre la boca.
21:6 Que cuando yo me acuerdo, me asombro; y toma temblor mi carne.
21:7 ¿Por qué viven los impíos, y se envejecen, y aun crecen en riquezas?
21:8 Su simiente con ellos, compuesta delante de ellos; y sus renuevos delante de sus ojos.
21:9 Sus casas seguras de temor, ni hay sobre ellos azote de Dios.
21:10 Sus toros engendran y no yerran: paren sus vacas y no amueven.
21:11 Echan sus chiquitos como manada de ovejas, y sus hijos andan saltando.
21:12 A son de tamboril y de vihuela saltan; y se huelgan al son del órgano.
21:13 Gastan sus dias en bien, y en un momento descienden a la sepultura.
21:14 Y dicen a Dios: Apártate de nosotros, que no queremos el conocimiento de tus caminos.
21:15 ¿Quién es el Todopoderoso para que le sirvamos? ¿y de qué nos aprovechará que oremos a él?
21:16 He aquí, que su bien no está en su mano: el consejo de los impíos léjos esté de mí.
21:17 ¡Oh cuántas veces la antorcha de los impíos es apagada; y viene sobre ellos su contrición; y con su ira Dios les reparte dolores!
21:18 Serán como la paja delante del viento, y como el tamo que arrebata el torbellino.
21:19 Dios guardará para sus hijos su violencia; y le dará su pago, para que conozca.
21:20 Verán sus ojos su quebranto; y beberá de la ira del Todopoderoso.
21:21 Porque ¿qué deleite tendrá él de su casa después de sí, siendo cortado el número de sus meses?
21:22 ¿Enseñará él a Dios sabiduría, juzgando él las alturas?
21:23 Este morirá en la fortaleza de su hermosura todo quieto y pacífico.
21:24 Sus pechos están llenos de leche, y sus huesos serán regados de tuétano.
21:25 Y estotro morirá con amargo ánimo, y no comerá con bien.
21:26 Juntamente yacerán sobre la tierra, y gusanos los cubrirán.
21:27 He aquí, que yo conozco vuestros pensamientos, y las imaginaciones que contra mí forjáis.
21:28 Porque decís: ¿Qué es de la casa del príncipe? ¿y qué es de la tienda de las moradas de los impíos?
21:29 ¿No habéis preguntado a los que pasan por los caminos, cuyas señas no negaréis?
21:30 Que el malo es guardado del día de la contrición, del día de las iras son llevados.
21:31 ¿Quién le denunciará en su cara su camino? ¿y de lo que él hizo, quién le dará el pago?
21:32 Porque él ya será llevado a los sepulcros, y en el montón permanecerá.
21:33 Los terrones del arroyo le serán ya dulces; y tras de él será llevado todo hombre, y ántes de él no hay número.
21:34 ¿Cómo pues me consoláis en vano, pues vuestras respuestas quedan por mentira?

 

22:1 Y respondió Elifaz Temanita, y dijo:
22:2 ¿Traerá el hombre provecho a Dios? porque el sabio a sí mismo aprovecha.
22:3 ¿Tiene su contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado? ¿ o le viene algún provecho de que tú hagas perfectos tus caminos?
22:4 ¿Si porque te teme, te castigará, y vendrá contigo a juicio?
22:5 Por cierto tu malicia es grande: y tus maldades no tienen fin.
22:6 Porque prendaste a tus hermanos sin causa, e hiciste desnudar las ropas de los desnudos.
22:7 No diste de beber agua al cansado, y al hambriento detuviste el pan.
22:8 Empero el violento tuvo la tierra, y el honrado habitó en ella.
22:9 Las viudas enviaste vacías, y los brazos de los huérfanos fueron quebrados,
22:10 Por tanto hay lazos al derredor de tí, y te turba espanto repentino:
22:11 O tinieblas, porque no veas; y abundancia de agua te cubre.
22:12 ¿No está Dios en la altura de los cielos? Mira la altura de las estrellas como son altas.
22:13 ¿Dirás pues: Qué sabe Dios? ¿cómo juzgará por medio de la oscuridad?
22:14 Las nubes son su escondedero, y no ve: y por el cerco del cielo se pasea.
22:15 ¿Quieres tú guardar la senda antigua, que pisaron los varones perversos?
22:16 Los cuales fueron cortados ántes de tiempo: cuyo fundamento fué como un río derramado:
22:17 Que decían a Dios: Apártate de nosotros: ¿y qué nos ha de hacer el Omnipotente?
22:18 Habiendo él henchido sus casas de bienes. Por tanto el consejo de ellos léjos sea de mí.
22:19 Verán los justos, y gozarse han, y el inocente los escarnecerá.
22:20 ¿Fué cortada nuestra substancia, habiendo consumido el fuego el resto de ellos?
22:21 Ahora pues conciértate con él, y tendrás paz, y por ello te vendrá bien.
22:22 Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón.
22:23 Si te tornares hasta el Omnipotente, serás edificado: alejarás de tu tienda la iniquidad.
22:24 Y tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos, oro de Ofir.
22:25 Y tu oro será el Todopoderoso; y tendrás plata a montones.
22:26 Porque entónces te deleitarás en el Omnipotente, y alzarás a Dios tu rostro.
22:27 Orarás a él, y él te oirá, y pagarás tus votos.
22:28 Y determinarás la cosa, y serte ha firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz.
22:29 Cuando los otros fueren abatidos, dirás tú: Ensalzamiento: y al humilde de ojos salvará.
22:30 Un inocente escapará una isla: y en la limpieza de tus manos será guardada.

 

23:1 Y respondió Job, y dijo:
23:2 Hoy también hablaré con amargura, y será más grave mi llaga que mi gemido.
23:3 ¡Quién diese que le conociese, y le hallase! yo iría hasta su trono.
23:4 Ordenaría juicio delante de él, y mi boca henchiría de argumentos.
23:5 Yo sabría lo que él me respondería, y entendería lo que me dijese.
23:6 ¿Pleitearía conmigo con multitud de fuerza? No: ántes él la pondría en mí.
23:7 Allí el recto disputaría con él; y escaparía para siempre de él que me condena.
23:8 He aquí, yo iré al oriente, y no le hallaré, y al occidente, y no le entenderé.
23:9 Si al norte él obrare, yo no le veré: al mediodía se esconderá, y no le veré.
23:10 Mas él conoció mi camino: probóme, y salí como oro.
23:11 Mis piés tomaron su rastro: guardé su camino, y no me aparté.
23:12 Del mandamiento de sus labios nunca me quité: las palabras de su boca guardé más que mi comida.
23:13 Y si él se determina en una cosa, ¿quién le apartará? Su alma deseó, e hizo.
23:14 Por tanto él acabará lo que ha determinado de mí; y muchas cosas como estas hay en él.
23:15 Por lo cual yo me espantaré delante de su rostro: consideraré, y temerle he.
23:16 Dios ha enternecido mi corazón, y el Omnipotente me ha espantado.
23:17 ¿Por qué yo no fuí cortado delante de las tinieblas, y cubrió con oscuridad mi rostro?

 

24:1 ¿Por qué no son ocultos los tiempos al Todopoderoso, pues los que le conocen no ven sus dias?
24:2 Toman los términos, roban los ganados, y los apacientan.
24:3 Llévanse el asno de los huérfanos, prendan el buey de la viuda.
24:4 Hacen apartar del camino a los pobres, y todos los pobres de la tierra se esconden.
24:5 He aquí, que como asnos monteses en el desierto salen a su obra madrugando para robar; el desierto es su mantenimiento, y de sus hijos.
24:6 En el campo siegan su pasto, y los impíos vendimían la viña.
24:7 Al desnudo hacen dormir sin ropa, y que en el frio no tenga cobertura.
24:8 De la inundación de los montes fueron humedecidos; y abrazaron las peñas sin tener en que cubrirse.
24:9 Al huérfano del pecho roban, y de sobre el pobre toman la prenda.
24:10 Al desnudo hacen andar sin vestido, y a los hambrientos quitan los manojos.
24:11 De dentro de sus paredes esprimen el aceite, pisan los lagares, y mueren de sed.
24:12 De la ciudad claman los hombres, y las almas de los muertos dan voces, y Dios no puso estorbo.
24:13 Ellos son los que son rebeldes a la luz: nunca conocieron sus caminos, ni estuvieron en sus veredas.
24:14 A la luz se levanta el matador: mata al pobre y al necesitado, y de noche es como ladrón.
24:15 El ojo del adúltero está aguardando la noche, diciendo: No me verá nadie, y esconderá su rostro.
24:16 En las tinieblas minan las casas, que de día se señalaron: no conocen la luz.
24:17 Porque a todos ellos la mañana les es como sombra de muerte: si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman.
24:18 Son livianos sobre las aguas: su porción es maldita en la tierra. Nunca vienen por el camino de las viñas.
24:19 La sequedad, y también el calor roban las aguas de la nieve; y el sepulcro a los pecadores.
24:20 El misericordioso se olvidará de ellos, los gusanos sentirán dulzura de ellos: nunca más habrá de ellos memoria; y como un árbol será quebrantada la iniquidad.
24:21 A la mujer estéril que no paría, afligió: y a la viuda nunca hizo bien.
24:22 Mas a los violentos adelantó con su poder: levantóse, y no fió a nadie en la vida.
24:23 Si algunos le dieron a crédito, y se afirmó en ellos; sus ojos tuvo puestos sobre los caminos de ellos.
24:24 Fueron enaltecidos por un poco, y desaparecieron, y son abatidos como cada cual: serán encerrados, y cortados como cabezas de espigas.
24:25 Y si no es así, ¿quién me desmentirá ahora, o tornará en nada mis palabras?

 

25:1 Y respondió Baldad Sujita, y dijo:
25:2 El señorío y el temor están con él: él hace paz en sus alturas.
25:3 ¿Tienen sus ejércitos número? ¿y sobre quién no está su luz?
25:4 ¿Y cómo se justificará el hombre con Dios? ¿y cómo será limpio el que nace de mujer?
25:5 He aquí, que ni aun hasta la luna será resplandeciente: ni las estrellas son limpias delante de sus ojos.
25:6 ¿Cuánto más el gusano del hombre, e hijo de hombre gusano?

 

26:1 Y respondio Job, y dijo:
26:2 ¿En qué ayudaste al que no tiene fuerza? ¿salvaste con brazo al que no tiene fortaleza?
26:3 ¿En qué aconsejaste al que no tiene ciencia? ¿y mostraste asaz tu sabiduría?
26:4 ¿A quién has anunciado palabras? ¿y cúyo es el espíritu que sale de tí?
26:5 Cosas inanimadas son formadas debajo de las aguas, y de sus moradas.
26:6 El sepulcro es descubierto delante de él, y el infierno no tiene cobertura.
26:7 Extiende al aquilón sobre vacío: cuelga la tierra sobre nada.
26:8 Las aguas ata en sus nubes, y las nubes no se rompen debajo de ellas.
26:9 El aprieta la faz de su trono, y extiende sobre él su nube.
26:10 El cercó con término la superficie de las aguas hasta que se acabe la luz y las tinieblas.
26:11 Las columnas del cielo tiemblan, y se espantan de su reprensión.
26:12 El rompe la mar con su potencia, y con su entendimiento hiere su hinchazón.
26:13 Su Espíritu adornó los cielos: su mano crió la serpiente rolliza.
26:14 He aquí, estas son partes de sus caminos: ¿y cuán poco es lo que habemos oido de él? porque el estruendo de sus fortalezas ¿quién lo entenderá?

 

27:1 Y tornó Job a tomar su parábola, y dijo:
27:2 Vive el Dios que me quitó mi derecho; y el Omnipotente, que amargó mi alma:
27:3 Que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, y hubiere resuello de Dios en mis narices,
27:4 Mis labios no hablarán iniquidad: ni mi lengua pronunciará engaño.
27:5 Nunca tal me acontezca, que yo os justifique: hasta morir no quitaré mi integridad de mí.
27:6 Mi justicia tengo asida, y no la aflojaré, no se avergonzará mi corazón de mis dias.
27:7 Sea como el impío mi enemigo, y como el inicuo mi adversario.
27:8 Porque ¿qué es la esperanza del hipócrita, si mucho hubiere robado, cuando Dios arrebatare su alma?
27:9 ¿Oirá Dios su clamor, cuando viniere sobre él la tribulación?
27:10 ¿Se deleitará en el Omnipotente? ¿llamará a Dios en todo tiempo?
27:11 Yo os enseñaré lo que está en la mano de Dios: no esconderé lo que está acerca del Omnipotente.
27:12 He aquí, que todos vosotros lo habéis visto: ¿por qué pues os desvanecéis con vanidad?
27:13 Esta es la suerte del hombre impío acerca de Dios, y la herencia que los violentos han de recibir del Omnipotente.
27:14 Si sus hijos fueren multiplicados, serán para la espada, y sus pequeños no se hartarán de pan.
27:15 Los que de ellos quedaren, en muerte serán sepultados, y sus viudas no llorarán.
27:16 Sí amontonare plata como polvo, y si aparejare ropa como lodo:
27:17 Aparejará, mas el justo se vestirá, y el inocente repartirá la plata.
27:18 Edificó su casa como la polilla, y como cabaña que hizo alguna guarda.
27:19 El rico dormirá, mas no será recogido: abrirá sus ojos, y no verá a nadie.
27:20 Asirán de él terrores como aguas: torbellino le arrebatará de noche.
27:21 Tomarle ha solano, e irse ha: y tempestad le arrebatará de su lugar.
27:22 Y echará sobre él, y no perdonará: huyendo huirá de su mano.
27:23 Batirá sus manos sobre él, y desde su lugar le silbará.

 

28:1 Ciertamente la plata tiene su oculto nacimiento, y el oro lugar de donde lo sacan.
28:2 El hierro es tomado del polvo, y de la piedra es fundido el metal.
28:3 A las tinieblas puso término, y a toda obra perfecta que él hizo puso piedra de oscuridad y de sombra de muerte.
28:4 Sale el río junto al morador; y las aguas sin pié, mas altas que el hombre, se fueron.
28:5 Tierra de la cual saldrá pan, y debajo de ella estará como convertida en fuego.
28:6 Lugar que sus piedras serán zafiros, y tendrá polvos de oro.
28:7 Senda que nunca la conoció ave, ni ojo de buitre la vió.
28:8 Nunca la pisaron animales fieros, ni pasó por ella león.
28:9 En el pedernal puso su mano, y trastornó los montes de raíz.
28:10 De los peñascos cortó ríos, y todo lo precioso vió su ojo.
28:11 Los ríos detuvo en su nacimiento, y lo escondido hizo salir a luz.
28:12 ¿Mas la sabiduría, donde se hallará? ¿y el lugar de la prudencia, donde está?
28:13 Nunca el hombre supo su valor, ni se halla en la tierra de los vivientes.
28:14 El abismo dice: No está en mí: y la mar dijo: Ni conmigo.
28:15 No se dará por oro, ni su precio será a peso de plata.
28:16 No es apreciada con oro de Ofir, ni con onix precioso, ni con zafiro.
28:17 El oro no se le igualará, ni el diamante; ni se trocará por vaso de oro fino.
28:18 De coral, ni de gabis, no se hará mención: la sabiduría es mejor que piedras preciosas.
28:19 No se igualará con ella esmeralda de Etiopía: no se podrá apreciar con oro fino.
28:20 ¿De dónde, pues, vendrá la sabiduría? ¿y dónde está el lugar de la inteligencia?
28:21 Pues es encubierta a los ojos de todo viviente, y a toda ave del cielo es oculta.
28:22 La perdición y la muerte dijeron: Su fama hemos escuchado con nuestros oidos.
28:23 Dios entendió su camino, y él solo conoció su lugar.
28:24 Porque él mira hasta los fines de la tierra, y ve debajo de todo el cielo:
28:25 Haciendo peso al viento, y poniendo las aguas por medida.
28:26 Cuando él hizo ley a la lluvia, y camino al relámpago de los truenos:
28:27 Entónces la vió él, y la manifestó; la preparó, y también la inquirió.
28:28 Y dijo al hombre: He aquí, que el temor del Señor es la sabiduría; y la inteligencia el apartarse del mal.

 

29:1 Y tornó Job a tomar su parábola, y dijo:
29:2 ¡Quién me tornase como en los meses pasados, como en los dias cuando Dios me guardaba!
29:3 Cuando hacía resplandecer su candela sobre mi cabeza, a la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad.
29:4 Como fuí en los dias de mi mocedad, cuando Dios era familiar en mi tienda;
29:5 Cuando aun el Omnipotente estaba conmigo, y mis mozos al derredor de mí;
29:6 Cuando yo lavaba mis caminos con manteca, y la piedra me derramaba ríos de aceite;
29:7 Cuando salía a la puerta a juicio, y en la plaza hacía aparejar mi silla:
29:8 Los mozos me veían, y se escondían, y los viejos se levantaban, y estaban en pié.
29:9 Los príncipes detenían sus palabras, y ponían la mano sobre su boca.
29:10 La voz de los principales se ocultaba, y su lengua se pegaba a su paladar.
29:11 Cuando los oidos que me oían, me llamaban bienaventurado, y los ojos que me veían, me daban testimonio;
29:12 Porque libraba al pobre que gritaba, y al huérfano que carecía de ayudador.
29:13 La bendición del que se iba a perder venía sobre mí, y al corazón de la viuda hacía cantar de alegría.
29:14 Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto, y mí toca era juicio.
29:15 Yo era ojos al ciego, y piés al cojo.
29:16 A los menesterosos era padre, y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia.
29:17 Y quebraba los colmillos del inicuo; y de sus dientes hacía soltar la presa.
29:18 Y decía: En mi nido moriré, y como arena multiplicaré dias.
29:19 Mi raíz está abierta junto a las aguas, y en mis ramas permanecerá rocío.
29:20 Mi honra se renueva conmigo, y mi arco se renueva en mi mano.
29:21 Oíanme y esperaban, y callaban a mi consejo.
29:22 Tras mi palabra no replicaban: mas mi razón destilaba sobre ellos.
29:23 Y esperábanme como a la lluvia, y abrían su boca como a la lluvia tardía.
29:24 Si me reía a ellos, no lo creían; ni derribaban la luz de mi rostro.
29:25 Aprobaba el camino de ellos, y sentábame en cabecera; y moraba como el rey en el ejército, como el que consuela llorosos.

 

30:1 Mas ahora los más mozos de dias que yo, se rien de mí, cuyos padres yo desdeñara de ponerlos con los perros de mi ganado,
30:2 Porque ¿para qué había yo menester la fuerza de sus manos, en los cuales pereció el tiempo?
30:3 Por causa de la pobreza y de la hambre solos: que huían a la soledad, al lugar tenebroso, asolado y desierto.
30:4 Que cogían malvas entre los árboles, y raices de enebros para calentarse.
30:5 Eran echados de entre las gentes, y todos les daban grita como a ladrón.
30:6 Que habitaban en las barrancas de los arroyos, en las cavernas de la tierra, y en las piedras.
30:7 Que bramaban entre las matas, y se congregaban debajo de las espinas.
30:8 Hijos de viles, y hombres sin nombre: mas bajos que la misma tierra.
30:9 Y ahora yo soy su canción, y soy hecho a ellos refran.
30:10 Abomínanme, aléjanse de mí; y aun de mi rostro no detuvieron su saliva.
30:11 Porque Dios desató mi cuerda, y me afligió; y quitaron el freno delante de mi rostro.
30:12 A la mano derecha se levantaron los muchachos; rempujaron mis piés, y pisaron sobre mí las sendas de su contrición.
30:13 Mi senda derribaron: aprovecháronse de mi quebrantamiento; contra los cuales no hubo ayudador.
30:14 Vinieron como por portillo ancho: revolviéronse por mi calamidad.
30:15 Turbaciones se convirtieron sobre mí: combatieron como un viento mi voluntad, y mi salud como nube que pasa.
30:16 Y ahora mi alma está derramada en mí: dias de aflicción me han comprendido.
30:17 De noche taladra sobre mí mis huesos, y mis pulsos no reposan.
30:18 Con la grandeza de la fuerza del dolor mi vestidura es mudada; cíñeme como el collar de mi ropa.
30:19 Derribóme en el lodo, y soy semejante al polvo, y a la ceniza.
30:20 Clamo a tí, y no me oyes: me presento, y no me echas de ver.
30:21 Háste tornado cruel para mí: con la fortaleza de tu mano me amenazas.
30:22 Levantásteme, e hicísteme cabalgar sobre el viento, y derretiste en mí el ser.
30:23 Porque yo conozco que me tornas a la muerte, y a la casa determinada a todo viviente.
30:24 Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro; ¿clamarán los sepultados cuando él los quebrantare?
30:25 ¿No lloré yo al afligido, y mi alma no se entristeció sobre el menesteroso?
30:26 Cuando esperaba el bien, entónces me vino el mal; y cuando esperaba la luz, vino la oscuridad.
30:27 Mis entrañas hierven, y no reposan: previniéronme dias de aflicción.
30:28 Denegrido anduve, y no por el sol: levantéme en la congregación, y clamé.
30:29 Hermano fuí de los dragones, y compañero de las hijas del avestruz.
30:30 Mi cuero está denegrido sobre mí, y mis huesos se secaron con sequedad.
30:31 Y mi arpa se tornó en luto, y mi órgano en voz de lamentantes.

 

31:1 Hice concierto con mis ojos: porque ¿á qué propósito había yo de pensar de la vírgen?
31:2 Porque, ¿qué galardón me daría de arriba Dios, y qué heredad el Omnipotente de las alturas?
31:3 ¿No hay quebrantamiento para el impío, y extrañamiento para los que obran iniquidad?
31:4 ¿No ve él mis caminos, y cuenta todos mis pasos?
31:5 Si anduve con mentira, y si mi pié se apresuró a engaño,
31:6 Péseme Dios en balanzas de justicia, y conocerá mi perfección.
31:7 Si mis pasos se apartaron del camino, y si mi corazón se fué tras mis ojos, y si algo se apegó a mis manos,
31:8 Siembre yo, y otro coma, y mis verduras sean arrancadas.
31:9 Si fué mi corazón engañado acerca de mujer, y si estuve asechando a la puerta de mi prójimo:
31:10 Muela para otro mi mujer, y sobre ella se encorven otros;
31:11 Porque es maldad, e iniquidad probada.
31:12 Porque es fuego que hasta el sepulcro devoraría, y toda mi hacienda desarraigaría.
31:13 Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva, cuando ellos pleiteasen conmigo;
31:14 ¿Qué haría yo cuando Dios se levantase? y cuando él visitase; ¿qué le respondería yo?
31:15 ¿El que en el vientre me hizo a mí, no le hizo a él? ¿y un mismo autor no nos dispuso en la matriz?
31:16 Si estorbé el contento de los pobres, e hice desfallecer los ojos de la viuda;
31:17 Y si comí mi bocado solo, y no comió de él el huérfano;
31:18 (Porque desde mi mocedad creció conmigo como con padre; y desde el vientre de mi madre fuí guía de la viuda;)
31:19 Si ví al que pereciera sin vestido, y al menesteroso sin cobertura;
31:20 Si no me bendijeron sus lomos, y del vellocino de mis ovejas se calentaron;
31:21 Si alcé contra el huérfano mi mano, aunque viese que todos me ayudarían en la puerta:
31:22 Mi espalda se caiga de mi hombro, y mi brazo sea quebrado de mi canilla.
31:23 Porque temí el castigo de Dios, contra cuya alteza yo no tendría poder.
31:24 Si puse en oro mi esperanza, y dije al oro: Mi confianza eres tú;
31:25 Si me alegré de que mi hacienda se multiplicase, y de que mi mano hallase mucho;
31:26 Si ví al sol cuando resplandecía, y a la luna cuando iba hermosa,
31:27 Y mi corazón se engañó en secreto, y mi boca besó mi mano:
31:28 Esto también fuera maldad probada, porque negaría al Dios soberano.
31:29 Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía, y me regocijé, cuando le halló el mal.
31:30 Que ni aun entregué al pecado mi paladar, pidiendo maldición para su alma,
31:31 Cuando mis domésticos decían: ¿quién nos diese de su carne? nunca nos hartaríamos.
31:32 El extranjero no tenía fuera la noche: mis puertas abría al caminante.
31:33 Si encubrí como los hombres mis prevaricaciones, escondiendo en mi escondrijo mi iniquidad;
31:34 Porque quebrantaba a la gran multitud, y el menosprecio de las familias me atemorizó, y callé, y no salí de mi puerta;
31:35 Quién me diese: quién me oyese: ciertamente, mi señal es que el Omnipotente testificará por mí: aunque mi adversario me haga el proceso,
31:36 Ciertamente yo le llevaría sobre mi hombro, y me le ataría en lugar de coronas.
31:37 Yo le contaría el número de mis pasos; y como príncipe me allegaría a él.
31:38 Si mi tierra clamará contra mí, y llorarán todos sus surcos;
31:39 Si comí su fuerza sin dinero, o afligí el alma de sus dueños:
31:40 En lugar de trigo me nazcan espinas, y neguilla en lugar de cebada. Acábanse las palabras de Job.

 

32:1 Y cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo en sus ojos.
32:2 Y Eliú, hijo de Baraquel, Buzita, de la familia de Ram, se enojó con furor contra Job: enojóse con furor, por cuanto justificaba su vida más que a Dios.
32:3 Enojóse asimismo con furor contra sus tres amigos, por cuanto no hallaban que responder, habiendo condenado a Job.
32:4 Y Eliú había esperado a Job en la disputa; porque todos eran más viejos de dias que él.
32:5 Y viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquellos tres varones, su furor se encendió.
32:6 Y respondió Eliú, hijo de Baraquel, Buzita, y dijo: Yo soy menor de dias, y vosotros viejos; por tanto he tenido miedo, y he temido de declararos mi opinión.
32:7 Yo decía: Los dias hablarán, y la muchedumbre de años declarará sabiduría.
32:8 Ciertamente espíritu hay en el hombre, e inspiración del Omnipotente los hace que entiendan.
32:9 No los grandes son los sabios: ni los viejos entienden el derecho.
32:10 Por tanto yo dije: Escuchádme, declararé mi sabiduría yo también.
32:11 He aquí, yo he esperado a vuestras razones, he escuchado vuestros argumentos entre tanto que buscáis palabras.
32:12 Y aun os he considerado, y he aquí, que no hay de vosotros quien redarguya a Job, y responda a sus razones.
32:13 Porque no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría: Dios le desechó, y no hombre.
32:14 Ni tampoco Job enderezó a mi sus palabras, ni yo le responderé con vuestras razones.
32:15 Espantáronse, no respondieron más, quitáronseles las hablas.
32:16 Y yo esperé, porque no hablaban: ántes pararon, y no respondieron más.
32:17 Responderé pues también yo mi parte, declararé también yo mi opinión:
32:18 Porque estoy lleno de palabras: y el espíritu de mi vientre me constriñe.
32:19 De cierto mi vientre es como el vino que no tiene respiradero, y se rompe como odres nuevos.
32:20 Hablaré pues, y repiraré: abriré mis labios, y responderé.
32:21 No haré ahora acepción de personas, ni usaré con hombre de lisongeros títulos.
32:22 Porque no sé hablar lisonjas: de otra manera en breve me consuma mi hacedor.

 

33:1 Por tanto oye ahora, Job, mis razones, y escucha todas mis palabras.
33:2 He aquí, ahora yo abriré mi boca, y mi lengua hablará en mi garganta.
33:3 Mis razones declararán la rectitud de mi corazón, y mis labios hablarán pura sabiduría.
33:4 El Espíritu de Dios me hizo, y la inspiración del Omnipotente me dió vida.
33:5 Si pudieres, respóndeme: dispon, está delante de mí.
33:6 Héme aquí a mí en lugar de Dios, conforme a tu dicho: de lodo soy yo también formado.
33:7 He aquí que mi terror no te espantará, ni mi mano se agravará sobre tí.
33:8 De cierto tú dijiste a mis oidos, y yo oí la voz de tus palabras:
33:9 Yo soy limpio, y sin rebelión: yo soy inocente, y no hay maldad en mí;
33:10 He aquí que él buscó achaques contra mí, y me tiene por su enemigo;
33:11 Puso mis piés en el cepo, y guardó todas mis sendas.
33:12 He aquí en esto no has hablado justamente: responderte he, que mayor es Dios que el hombre.
33:13 ¿Por qué tomaste pleito contra él? porque él no dirá todas sus palabras.
33:14 Ántes en una o en dos maneras hablará Dios al que no ve.
33:15 Por sueño de visión nocturna, cuando el sueño cae sobre los hombres, cuando se adormecen sobre el lecho;
33:16 Entónces revela al oido de los hombres; y les señala su castigo;
33:17 Para quitar al hombre de la mala obra, y apartar del varón la soberbia.
33:18 Así detendrá su alma de corrupción, y su vida de ser pasada a cuchillo.
33:19 También sobre su cama es castigado con dolor fuertemente, en todos sus huesos:
33:20 Que le hace que su vida aborrezca el pan, y su alma la comida suave.
33:21 Su carne desfallece sin verse; y sus huesos, que ántes no se veían, serán levantados.
33:22 Y su alma se acercará del sepulcro, y su vida, de los matadores.
33:23 Si hubiere cerca de él algún elocuente anunciador muy escogido, que anuncie al hombre su justicia,
33:24 Que le diga: que Dios tuvo misericordia de él, que le libró de descender al sepulcro, que halló redención.
33:25 Su carne se enternecerá más que de un niño, y volverá a los dias de su mocedad.
33:26 Orará a Dios, y amarle ha; y verá su faz con júbilo: y él dará al hombre el pago de su justicia.
33:27 Él mira sobre los hombres; y el que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, y no me ha aprovechado:
33:28 Dios redimirá su alma, que no pase al sepulcro, y su vida se verá en luz.
33:29 He aquí, todas estas cosas hace Dios dos, tres veces con el hombre.
33:30 Para apartar su alma del sepulcro, y para ilustrarle con la luz de los vivientes.
33:31 Escucha, Job, y óyeme: calla, y yo hablaré:
33:32 Y si hubiere palabras, respóndeme: habla, porque yo te quiero justificar.
33:33 Y si no, óyeme tú a mí: calla, y enseñarte he sabiduría.

 

34:1 Y respondió Eliú, y dijo:
34:2 Oid sabios, mis palabras, y doctos escuchádme:
34:3 Porque el oido prueba las palabras, y el paladar gusta para comer.
34:4 Escojamos para vosotros el juicio, conozcamos entre nosotros cual sea lo bueno.
34:5 Porque Job ha dicho: Yo soy justo, y Dios me ha quitado mi derecho.
34:6 En mi juicio yo fuí mentiroso, mi saeta es gravada sin haber yo prevaricado.
34:7 ¿Qué hombre hay como Job, que bebe el escarnio como agua?
34:8 Y va en compañía con los que obran iniquidad, y anda con los hombres maliciosos.
34:9 Porque dijo: De nada servirá al hombre, si conformare su voluntad con Dios.
34:10 Por tanto varones de seso, oídme: Léjos vaya de Dios la impiedad, y del Omnipotente la iniquidad.
34:11 Porque él pagará al hombre su obra, y él le hará hallar conforme a su camino,
34:12 Además de esto, cierto Dios no hará injusticia, y el Omnipotente no pervertirá el derecho.
34:13 ¿Quién visitó por él la tierra? ¿y quién puso en órden todo el mundo?
34:14 Si él pusiese sobre el hombre su corazón, y recogiese a sí su espíritu y su aliento,
34:15 Toda carne perecería juntamente, y el hombre se tornaría en polvo.
34:16 Y si hay en tí entendimiento, oye esto: escucha la voz de mis palabras.
34:17 ¿Enseñorearse ha el que aborrece juicio? ¿y condenarás al poderoso siendo justo?
34:18 ¿Decirse ha al rey: Perverso eres; y a los príncipes: Impíos sois?
34:19 ¿Cuánto ménos a aquel que no hace acepción de personas de príncipes, ni el rico es de él más respetado que el pobre? porque todos son obras de sus manos.
34:20 En un momento mueren, y a media noche se alborotarán los pueblos, y pasarán, y sin mano será quitado el poderoso.
34:21 Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre, y todos sus pasos ve.
34:22 No hay tinieblas, ni sombra de muerte, donde se encubran los que obran maldad.
34:23 Porque nunca más permitirá al hombre, que vaya con Dios a juicio.
34:24 Él quebrantará a los fuertes sin pesquisa: y hará estar otros en lugar de ellos.
34:25 Por tanto él hará notorias las obras de ellos; y volverá la noche, y serán quebrantados.
34:26 Como a malos los herirá en lugar donde sean vistos.
34:27 Por cuanto se apartaron de él así, y no consideraron todos sus caminos:
34:28 Haciendo venir delante de sí el clamor del pobre, y oyendo el clamor de los necesitados.
34:29 Y si él diere reposo, ¿quién inquietará? Si escondiere el rostro, ¿quién le mirará? Esto sobre una nación, y asimismo sobre un hombre:
34:30 Haciendo que reine el hombre hipócrita para escándalos del pueblo.
34:31 Porque de Dios es decir: Yo perdoné, no destruiré.
34:32 Enséñame tú lo que yo no veo: que si hice mal, no lo haré más.
34:33 ¿Ha de ser eso según tu mente? Él te recompensará, que no quieras tú, o quieras, y no yo: dí lo que sabes.
34:34 Los hombres de seso dirán conmigo, y el hombre sabio me oirá.
34:35 Job no habla con sabiduría, y sus palabras no son con entendimiento.
34:36 Deseo que Job sea probado luengamente: para que haya respuestas contra los varones inícuos.
34:37 Por cuanto a su pecado añadió impiedad: bate las manos entre nosotros, y multiplica sus palabras contra Dios.

 

35:1 Y procediendo Eliú en su razonamiento, dijo:
35:2 ¿Piensas haber sido conforme a derecho lo que dijiste: Más justo soy que Dios?
35:3 Porque dijiste: ¿Qué te aprovechará, que provecho tendré de mi pecado?
35:4 Yo te responderé algunas razones; y a tus compañeros contigo.
35:5 Mira a los cielos, y vé, y considera que los cielos son más altos que tú.
35:6 Si pecares, ¿qué habrás hecho contra él? y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué le harás tú?
35:7 Si fueres justo, ¿qué le darás a él? ¿o qué recibirá de tu mano?
35:8 Al hombre como tú dañará tu impiedad; y al hijo del hombre aprovechará tu justicia.
35:9 A causa de la multitud de las violencias clamarán, y darán voces por la fuerza de los violentos:
35:10 Y ninguno dirá: ¿Dónde está Dios mi hacedor, que da canciones en la noche;
35:11 Que nos enseña más que las bestias de la tierra, y nos hace sabios más que las aves del cielo?
35:12 Allí clamarán, y él no oirá por la soberbia de los malos.
35:13 Ciertamente Dios no oirá la vanidad, ni el Omnipotente la mirará.
35:14 Aunque más digas: No le mirará: haz juicio delante de él, y espera en él.
35:15 Mas ahora, porque su ira no visita, ni conoce en gran manera,
35:16 Job abrió su boca vanamente, y multiplica palabras sin sabiduría.

 

36:1 Y pasando a delante Eliú, dijo:
36:2 Espérame un poco, y enseñarte he: porque todavía hablo por Dios.
36:3 Tomaré mi sabiduría de léjos, y daré la justicia a mi Hacedor.
36:4 Porque de cierto no son mentira mis palabras, ántes se trata contigo con perfecta sabiduría.
36:5 He aquí, que Dios es grande, y no aborrece, fuerte en virtud de corazón.
36:6 No dará vida al impío; y a los afligidos dará su derecho.
36:7 No quitará sus ojos del justo: mas con los reyes los pondrá también en trono para siempre, y serán ensalzados.
36:8 Y si estuvieren presos en grillos, y cautivos en las cuerdas de aflicción,
36:9 El les anunciará la obra de ellos, y que sus rebeliones prevalecieron.
36:10 Y despierta el oido de ellos para castigo, y dice que se conviertan de la iniquidad.
36:11 Si oyeren, y sirvieren, acabarán sus dias en bien, y sus años en deleites.
36:12 Mas si no oyeren, serán pasados a cuchillo: y perecerán sin sabiduría.
36:13 Mas los hipócritas de corazón le irritarán más; y no clamarán, cuando él los atare.
36:14 El alma de ellos morirá en su mocedad, y su vida entre los sodomíticos.
36:15 Al pobre librará de su pobreza, y en la aflicción despertará su oreja.
36:16 Y aun te apartará de la boca de la angustia en anchura, debajo de la cual no haya estrechura, y te asentará mesa llena de grosura.
36:17 Mas tú has henchido el juicio del impío contra la justicia, y el juicio que lo sustenta todo.
36:18 Por lo cual es de temer, que no te quite con herida, la cual no evites con gran rescate.
36:19 ¿Estimará él tus riquezas, ni el oro, ni todas las fuerzas de poder?
36:20 No desees la noche, en la cual él corta los pueblos de su lugar.
36:21 Guárdate, no mires a la iniquidad, teniéndola por mejor que la pobreza.
36:22 He aquí, que Dios será ensalzado con su poder, ¿quién semejante a él, enseñador?
36:23 ¿Quién visitó sobre él su camino? ¿Y quién dijo: Iniquidad has hecho?
36:24 Acuérdate de engrandecer su obra, la cual contemplan los hombres.
36:25 La cual vieron todos los hombres, y el hombre la ve de léjos.
36:26 He aquí que Dios es grande, y nosotros no le conoceremos: ni se puede rastrear el número de sus años.
36:27 Porque él detiene las goteras de las aguas, cuando la lluvia se derrama de su vapor.
36:28 Cuando gotean de las nubes, gotean sobre los hombres en abundancia.
36:29 ¿Si entenderá también los extendimientos de las nubes, y los bramidos de su tabernáculo?
36:30 He aquí, que él extendió sobre ella su luz; y cubrió las raices de la mar.
36:31 Con ellas castiga a los pueblos, y da comida a la multitud.
36:32 Con las nubes encubre la luz, y les manda que vayan contra ella.
36:33 La una da nuevas de la otra: la una adquiere ira contra la que viene.

 

37:1 A esto también se espanta mi corazón y salta de su lugar.
37:2 Oid oyendo su terrible voz, y la palabra que sale de su boca.
37:3 Debajo de todos los cielos lo enderezará, y su luz le extenderá hasta los fines de la tierra.
37:4 Tras de él bramará el sonido, tronará con su valiente voz, y aunque sea oida su voz, no los detiene.
37:5 Tronará Dios maravillosamente con su voz: él hace grandes cosas, y nosotros no lo entendemos.
37:6 Porque a la nieve dice: Sé en la tierra; y lluvia tras lluvia, y lluvia tras lluvia en su fortaleza.
37:7 Él pone un sello en la mano de todos los hombres, para que todos los hombres conozcan su obra.
37:8 La bestia se entrará  en su escondrijo, y habitará en sus moradas.
37:9 Del mediodía viene el torbellino, y de los vientos del norte el frio.
37:10 Por el soplo de Dios se da el hielo, y las anchas aguas son constreñidas.
37:11 Además de esto, con la claridad fatiga las nubes, y las esparce con su luz.
37:12 Y ellas se revuelven al derredor por sus ingenios, para hacer sobre la haz del mundo en la tierra lo que él les mandó:
37:13 Unas veces por azote; otras, por causa de su tierra; otras, por misericordia las hará parecer.
37:14 Escucha esto Job, repósate, y considera las maravillas de Dios.
37:15 ¿Supiste tú cuando Dios las ponía en concierto, y hacía levantar la luz de su nube?
37:16 ¿Has tú conocido las diferencias de las nubes, las maravillas del perfecto de sabidurías?
37:17 ¿Y eran calientes tus vestidos cuando él daba el reposo a la tierra del mediodía?
37:18 ¿Extendiste tú con él los cielos firmes, como un espejo firme?
37:19 Muéstranos, que le hemos de decir, porque no ordenemos en tinieblas.
37:20 ¿Ha de serle contado cuando yo hablare? ¿Ha de serle dicho cuando alguno será damnificado?
37:21 También alguna vez no se ve la luz clara en los cielos; y pasa un viento y límpialos.
37:22 De la parte del norte vendrá la serenidad, por el Dios terrible de alabanza.
37:23 Él es Todopoderoso, al cual no alcanzamos: grande en poder, y en juicio, y en multitud de justicia; no aflige.
37:24 Por tanto los hombres le temerán, todos los sabios de corazón no le comprenderán.

 

38:1 Y respondió Jehová a Job desde la oscuridad, y dijo:
38:2 ¿Quién es este que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría?
38:3 Ahora ciñe como varón tus lomos: preguntarte he, y me harás saber.
38:4 ¿Dónde estabas tú, cuando yo fundaba la tierra? házmelo saber, si tienes inteligencia.
38:5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿o quién extendió sobre ella cordel?
38:6 ¿Sobre qué están fundadas sus basas? ¿o quién puso su piedra esquinada,
38:7 Cuando todas las estrellas del alba alababan, y jubilaban todos los hijos de Dios?
38:8 ¿Quién encerró con puertas la mar, cuando rebentó del vientre saliendo?
38:9 ¿Cuándo puse nubes por su vestidura, y por su faja oscuridad?
38:10 Y determiné sobre ella mi decreto, y le puse puertas y cerrojo,
38:11 Y dije: Hasta aquí vendrás, y no pasarás adelante; y allí parará la hinchazón de tus ondas.
38:12 ¿Has tú mandado a la mañana en tus dias? ¿has mostrado al alba su lugar,
38:13 Para que asga los fines de la tierra, y que sean sacudidos de ella los impíos?
38:14 Trasmudándose como lodo de sello; y parándose como vestidura:
38:15 Mas la luz de los impíos es quitada de ellos; y el brazo enaltecido es quebrantado.
38:16 ¿Has tú entrado hasta los profundos de la mar, y has andado escudriñando el abismo?
38:17 ¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte? ¿y has visto las puertas de la sombra de muerte?
38:18 ¿Has tú considerado hasta las anchuras de la tierra? Declara, si sabes todo esto.
38:19 ¿Por dónde va el camino a la habitación de la luz? ¿y el lugar de las tinieblas, donde es?
38:20 ¿Si la tomarás tú en sus términos? ¿y si entenderás las sendas de su casa?
38:21 ¿Si sabías tú cuándo habías de nacer? ¿y si el número de tus dias había de ser grande?
38:22 ¿Has tú entrado en los tesoros de la nieve? ¿y has visto los tesoros del granizo,
38:23 Lo cual yo he guardado para el tiempo de la angustia, para el día de la guerra, y de la batalla?
38:24 ¿Cuál sea el camino por donde se reparte la luz; por donde se esparce el viento solano sobre la tierra?
38:25 ¿Quién repartió conducto al turbión; y camino a los relámpagos y truenos;
38:26 Haciendo llover sobre la tierra deshabitada; sobre el desierto, donde no hay hombre;
38:27 Para hartar la tierra desierta; e inculta; y para hacer producir verdura de renuevos?
38:28 ¿Tiene la lluvia padre? ¿o quién engendró las gotas del rocio?
38:29 ¿De vientre de quién salió el hielo? ¿y la helada del cielo, quién la engendró?
38:30 Las aguas se tornan a manera de piedra, y la haz del abismo se aprieta.
38:31 ¿Detendrás tú los deleites de las Pléiadas? ¿o desatarás las ataduras del Orión?
38:32 ¿Sacarás tú a su tiempo los signos de los cielos? ¿o guiarás el Arcturo con sus hijos?
38:33 ¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos? ¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra?
38:34 ¿Alzarás tú a las nubes tu voz, para que te cubra multitud de aguas?
38:35 ¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿y diránte ellos a tí: Hénos aquí?
38:36 ¿Quién puso la sabiduría en los riñones? ¿o quién dió al entendimiento la inteligencia?
38:37 ¿Quién puso por cuenta los cielos con sabiduría? ¿y los odres de los cielos, quién los hizo parar,
38:38 Cuando el polvo se ha endurecido con dureza, y los terrones se pegaron unos a otros?
38:39 ¿Cazarás tú la presa para el león? ¿y henchirás la hambre de los leoncillos,
38:40 Cuando están echados en las cuevas, y se están en sus cabañas para asechar?
38:41 ¿Quién preparó al cuervo su caza, cuando sus pollos dan voces a Dios, perdidos sin comida?

 

39:1 ¿Sabes tú el tiempo en qué paren las cabras monteses? ¿o miraste tú las ciervas, cuando están pariendo?
39:2 ¿Contaste tú los meses de su preñez? ¿y sabes el tiempo cuando han de parir?
39:3 Como se encorvan, quebrantan sus hijos, pasan sus dolores:
39:4 Como después sanan los hijos, crecen con el grano: salen, y nunca más vuelven a ellas.
39:5 ¿Quién echó libre al asno montés? ¿y quién soltó sus ataduras?
39:6 Al cual yo puse casa en la soledad, y sus moradas en la tierra salada.
39:7 Ríese de la multitud de la ciudad: no oye las voces del pechero.
39:8 Lo oculto de los montes es su pasto, y anda buscando todo lo que está verde.
39:9 ¿Querrá el unicornio servirte a tí, ni quedar a tu pesebre?
39:10 ¿Atarás tú al unicornio con su coyunda para el surco? ¿labrará los valles en pos de tí?
39:11 ¿Confiarás tú en él, por ser grande su fortaleza, y fiarás de él tu labor?
39:12 ¿Fiarás de él que te tornará tu simiente, y que allegará en tu era?
39:13 ¿Hiciste tú las alas alegres del avestruz: los cañones y la pluma de la cigüeña?
39:14 La cual desampara en la tierra sus huevos, y sobre el polvo los calienta,
39:15 Y olvídase de que los pisará algún pié, y que los quebrará alguna bestia del campo.
39:16 Endurécese para con sus hijos, como si no fuesen suyos, no temiendo de que su trabajo haya sido en vano:
39:17 Porque Dios la hizo olvidar de sabiduría, y no le dió inteligencia.
39:18 A su tiempo se levanta en alto, y se burla del caballo, y del que sube en él.
39:19 ¿Diste tú al caballo la fortaleza? ¿vestiste tú su cerviz de relincho?
39:20 ¿Espantarle has tú como a alguna langosta, en cuya nariz hay fuerza para espantar.
39:21 Escarba la tierra, alégrase en su fuerza, sale al encuentro de las armas:
39:22 Hace burla del espanto, y no teme; ni vuelve el rostro delante de la espada.
39:23 Contra él suena la aljaba, el hierro de la lanza, y de la pica;
39:24 Y él con ímpetu y furor escarba la tierra, y no estima el sonido de la bocina.
39:25 Entre las bocinas dice: ¡Ea! y desde léjos huele la batalla, el extruendo de los príncipes, y el clamor.
39:26 ¿Vuela el gavilán por tu industria, y extiende sus alas hacia el mediodía?
39:27 ¿Enaltécese el águila por tu mandamiento, y pone en alto su nido:
39:28 Habita, y está en la piedra en la cumbre del peñasco, y de la roca?
39:29 Desde allí asecha la comida: sus ojos consideran muy léjos.
39:30 Y sus pollos tragan sangre; y adonde hubiere muertos, allí está.

 

40:1 Y respondió Jehová a Job, y dijo:
40:2 ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto.
40:3 Y respondió Job a Jehová, y dijo:
40:4 He aquí, que yo soy vil, ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca.
40:5 Una vez hablé, y no responderé; y dos veces; mas no tornaré a hablar.
40:6 Y respondió Jehová a Job desde la oscuridad, y dijo:
40:7 Cíñete ahora, como varón, tus lomos: yo te preguntaré, y házme saber.
40:8 ¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿condenarme has a mi para justificarte a tí?
40:9 ¿Tienes tú brazo como Dios? ¿y tronarás tú con voz como él?
40:10 Ahora atavíate de magestad y de alteza, y vístete de honra y de hermosura.
40:11 Esparce furores de tu ira, y mira a todo soberbio, y abátele.
40:12 Mira a todo soberbio, y póstrale; y quebranta los impíos en su asiento.
40:13 Encúbrelos a todos en el polvo; y ata sus rostros en oscuridad;
40:14 Y yo también te confesaré, que tu diestra te salvará.
40:15 He aquí ahora Behemot, al cual yo hice contigo; yerba come como buey.
40:16 He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos; y su fortaleza en el ombligo de su vientre:
40:17 Su cola mueve como un cedro; y los nervios de sus genitales son entretejidos:
40:18 Sus huesos son fuertes como acero, y sus miembros como barras de hierro:
40:19 Él es la cabeza de los caminos de Dios: el que le hizo le acercará de su espada.
40:20 Ciertamente los montes llevan renuevo para él; y toda bestia del campo retoza allá.
40:21 Debajo de las sombras se echará, en lo oculto de las cañas, y de los lugares húmedos.
40:22 Los árboles sombríos le cubren con su sombra; los sauces del arroyo le cercan.
40:23 He aquí que él robará el río que no corra; y confíase que el Jordán pasará por su boca.
40:24 El le tomará por sus ojos en los tropezaderos, y le horadará la nariz.

 

41:1 ¿Sacarás tú al Leviatán con el anzuelo; y con la cuerda que le echares en su lengua?
41:2 ¿Pondrás tú garfio en sus narices; y horadarás tú con espina su quijada?
41:3 ¿Multiplicará él ruegos para contigo? ¿hablarte ha él a tí lisonjas?
41:4 ¿Hará concierto contigo para que le tomes por siervo perpetuo?
41:5 ¿Jugarás tú con él, como con pájaro? ¿y atarle has para tus niñas?
41:6 ¿Harán banquete por causa de él los compañeros? ¿partirle han entre los mercaderes?
41:7 ¿Cortarás tú con cuchillo su cuero, y con francado de pescadores su cabeza?
41:8 Pon tu mano sobre él: acordarte has de la batalla, y nunca más tornarás.
41:9 He aquí que tu esperanza será burlada; por que aun a su sola vista se desmayarán.
41:10 Nadie hay tan osado que le despierte: ¿quién pues podrá estar delante de mí?
41:11 ¿Quién me previno para que yo se lo agradezca? todo lo que está debajo del cielo es mío.
41:12 Y no callaré sus miembros, y la cosa de sus fuerzas, y la gracia de su disposición.
41:13 ¿Quién descubrira la delantera de su vestidura? ¿quién se llegará a él con freno doble?
41:14 ¿Quién abrirá las puertas de su rostro? Los órdenes de sus dientes espantan.
41:15 La gloria de su vestido es escudos fuertes, cerrados entre sí estrechamente.
41:16 El uno se junta con el otro, que viento no entra entre ellos.
41:17 El uno está pegado con el otro, están trabados entre sí, que no se pueden apartar.
41:18 Con sus estornudos enciende lumbre; y sus ojos son como los párpados del alba.
41:19 De su boca salen hachas de fuego, y proceden centellas de fuego.
41:20 De sus narices sale humo, como de una olla, o caldero que hierve.
41:21 Su aliento enciende los carbones, y de su boca sale llama.
41:22 En su cerviz mora la fortaleza, y delante de él es deshecho el trabajo.
41:23 Las partes de su carne están pegadas entre sí: está firme su carne en él, y no se mueve.
41:24 Su corazón es firme como una piedra, y fuerte como la muela de debajo.
41:25 De su grandeza tienen temor los fuertes, y de sus desmayos se purgan.
41:26 Cuando alguno le alcanzare, ni espada, ni lanza, ni dardo, ni coselete, durará contra él.
41:27 El hierro estima por pajas, y el acero por leño podrido.
41:28 Saeta no le hace huir: las piedras de honda se le tornan armas.
41:29 Toda arma tiene por hojarascas, y del blandeamiento de la pica se burla,
41:30 Por debajo tiene agudas conchas: imprime su agudez en el suelo.
41:31 Hace hervir como una olla la profunda mar; y tórnala como una olla de ungüento.
41:32 En pos de sí hace resplandecer la senda, que parece que la mar es cana.
41:33 No hay sobre la tierra su semejante, hecho para nada temer.
41:34 Menosprecia toda cosa alta, es rey sobre todos los soberbios.

 

42:1 Y respondió Job a Jehová, y dijo:
42:2 Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de tí.
42:3 Quién es el que oscurece el consejo sin sabiduría? Por tanto yo denunciaba lo que no entendía; cosas que me eran ocultas, y que no las sabía.
42:4 Oye ahora, y hablaré: preguntarte he y harásme saber.
42:5 De oidas te había oido; mas ahora mis ojos te ven.
42:6 Por tanto yo me condeno a mí mismo, y me arrepiento en polvo y ceniza.
42:7 Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz Temanita: Mi ira se encendió contra tí y tus dos compañeros, porque no habéis hablado por mí lo recto, como mi siervo Job.
42:8 Ahora pues tomáos siete becerros, y siete carneros, y andád a mi siervo Job, y ofrecéd holocausto por vosotros: y mi siervo Job orará por vosotros; porque por su respeto solamente no os trataré afrentosamente, por cuanto no habéis hablado por mí rectamente, como mi siervo Job.
42:9 Y fueron Elifaz Temanita, y Baldad Sujita, y Sofar Naamatita, e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová tuvo respeto a Job.
42:10 Y tornó Jehová la aflicción de Job orando él por sus amigos; y aumentó con él doble todas las cosas que habían sido de Job.
42:11 Y vinieron a él todos sus hermanos, y todas sus hermanas, y todos los que primero le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y condoleciéronse de él, y consoláronle de todo aquel mal que Jehová había traido sobre él; y cada uno de ellos le dió una oveja, y una joya de oro.
42:12 Y Jehová bendijo a la postrimería de Job, más que a su principio; porque tuvo catorce mil ovejas, y seis mil camellos, y mil yuntas de bueyes, y mil asnas.
42:13 Y tuvo siete hijos y tres hijas;
42:14 Y llamó el nombre de la una Jemima, y el nombre de la segunda Cesia, y el nombre de la tercera Keren-hapuc.
42:15 Y no se hallaron mujeres tan hermosas como las hijas de Job, en toda la tierra; y dióles su padre herencia entre sus hermanos.
42:16 Y después de esto vivió Job ciento y cuarenta años, y vió a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.
42:17 Y murió Job viejo, y harto de dias.

 

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