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1:1 Las palabras de Jeremías, hijo de Helcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín. 1:2 La palabra de Jehová que fué a él en los dias de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, a los trece años de su reino. 1:3 Asimismo fué en dias de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del onceno año de Sedequías, hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de Jerusalem en el mes quinto. 1:4 Fué pues palabra de Jehová a mí, diciendo: 1:5 Ántes que te formase en el vientre, te conocí; y ántes que salieses de la matriz, te santifiqué: a las naciones te dí por profeta. 1:6 Y yo dije: ¡Ha, ha, Señor Jehová! ¡He aquí, no sé hablar, porque soy mozo! 1:7 Y díjome Jehová: No digas: Soy mozo; porque a todo lo que te enviaré irás, y todo lo que te mandaré, dirás. 1:8 No temas delante de ellos; porque contigo soy para librarte, dijo Jehová. 1:9 Y extendió Jehová su mano, y tocó sobre mi boca; y díjome Jehová: He aquí, he puesto mis palabras en tu boca: 1:10 Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos para arrancar, y para destruir, y para echar a perder, y para derribar, y para edificar, y para plantar. 1:11 Y la palabra de Jehová fué a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Yo veo una vara presurosa. 1:12 Y díjome Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para hacerla. 1:13 Y fué a mi palabra de Jehová segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Yo veo una olla que hierve. Y su haz está de la parte del aquilón. 1:14 Y díjome Jehová: Del aquilón se soltará el mal sobre todos los moradores de la tierra. 1:15 Porque he aquí que yo convoco todas las familias de los reinos del aquilón, dijo Jehová, y vendrán; y pondrá cada uno su asiento a la entrada de las puertas de Jerusalem, y junto a todos sus muros en derredor, y junto a todas las ciudades de Judá. 1:16 Y hablaré con ellos mis juicios a causa de toda su malicia, que me dejaron, e incensaron a dioses extraños, y a hechuras de sus manos se encorvaron. 1:17 Y tú ceñirás tus lomos, y levantarte has, y hablarles has todo lo que yo te mandaré: no temas delante de ellos, porque no te haga quebrantar delante de ellos. 1:18 Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortalecida, y como columna de hierro, y como muro de metal, sobre toda la tierra, a los reyes de Judá, a sus príncipes, a sus sacerdotes, y al pueblo de la tierra. 1:19 Y pelearán contra tí, mas no te vencerán; porque yo soy contigo, dice Jehová, para librarte.
2:1 Y fué a mí palabra de Jehová, diciendo: 2:2 Vé, y clama en los oidos de Jerusalem, diciendo: Jehová dice así: Héme acordado de tí, de la misericordia de tu mocedad, del amor de tu desposorio, cuando andabas tras mí en el desierto, en tierra no sembrada. 2:3 Santidad era entónces Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos: todos los que le comen, pecarán: mal vendrá sobre ellos, dice Jehová. 2:4 Oid palabra de Jehová, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel. 2:5 Jehová dijo así: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad, y tornáronse vanos? 2:6 Y no dijeron: ¿Dónde está Jehová: el que nos hizo subir de tierra de Egipto: el que nos hizo andar por el desierto; por una tierra desierta y despoblada, por una tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni hombre habitó allí? 2:7 Y os metí en tierra del Carmelo, para que comieseis su fruto y su bien; y entrasteis, y contaminasteis mi tierra, y mi heredad hicisteis abominable. 2:8 Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? Y los que tenían la ley no me conocieron, y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en Baal, y caminaron tras lo que no aprovecha. 2:9 Por tanto entraré aun en juicio con vosotros, dijo Jehová, y con los hijos de vuestros hijos pleitearé. 2:10 Porque pasád a las islas de Quitim, y mirád, y enviád a Cedar, y considerád con diligencia; y mirád si se ha hecho cosa semejante a esta. 2:11 ¿Si alguna nación ha mudado dioses? aunque ellos no son dioses; y mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha. 2:12 Asoláos, cielos, sobre esto, y alborotáos: Asoláos en gran manera, dijo Jehová. 2:13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: dejáronme a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas, que no detienen aguas. 2:14 ¿Es Israel siervo? ¿es esclavo? ¿por qué ha sido dado en presa? 2:15 Los cachorros de los leones bramaron sobre él, dieron su voz; y pusieron su tierra en soledad, desiertas sus ciudades sin morador. 2:16 Aun los hijos de Nof y de Tafnes te quebrantarán la mollera. 2:17 ¿No te hará esto tu dejar a Jehová tu Dios, cuando te hacía andar por camino? 2:18 Ahora pues, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? ¿y qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas agua del río? 2:19 Tu maldad te castigará, y tu apartamiento te acusará. Sabe pues, y vé cuán malo y amargo es tu dejar a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en tí, dijo el Señor Jehová de los ejércitos. 2:20 Porque desde muy atrás he quebrado tu yugo, rompido tus ataduras; y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado alto, y debajo de todo árbol sombrío tú corrías, o! ramera. 2:21 Yo pues te planté de buen vidueño, toda ella simiente de verdad, ¿cómo pues te me has tornado sarmientos de vid extraña? 2:22 Aunque te laves con salitre, y amontones jabón sobre tí, tu pecado está sellado delante de mí, dijo el Señor Jehová. 2:23 ¿Cómo dices: No soy inmunda, nunca anduve tras los Baales? Mira tu camino en el valle: conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que frecuenta sus carreras: 2:24 Asna montés acostumbrada al desierto, que respira como quiere: ¿de su ocasión quién la detendrá? todos los que la buscaren no se cansarán: hallarla han en su mes. 2:25 Defiende tus piés de andar descalzos, y tu garganta de la sed; y dijiste: Háse perdido la esperanza: en ninguna manera; porque he amado extraños, y tras ellos tengo de ir. 2:26 Como se avergüenza el ladrón cuando es tomado, así se avergonzaron la casa de Israel; ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes, y sus profetas, 2:27 Diciendo al leño: Mi padre eres tú; y a la piedra: Tú me has engendrado. Que me volvieron la cerviz; y no el rostro; y en el tiempo de su trabajo, dicen: Levántate, y líbranos. 2:28 ¿Y dónde están tus dioses, que hiciste para tí? Levántense, a ver si te podrán librar en el tiempo de tu aflicción; porque al número de tus ciudades, o! Judá, fueron tus dioses. 2:29 ¿Por qué altercáis conmigo? Todos vosotros os rebelasteis contra mí, dijo Jehová. 2:30 Por demás he azotado vuestros hijos, no han recibido castigo: espada tragó vuestros profetas como león destrozador. 2:31 O! generación, ved vosotros la palabra de Jehová: ¿He sido yo soledad a Israel, o tierra de tinieblas, que han dicho mi pueblo: Señores somos; ni nunca más vendremos a tí? 2:32 ¿Olvídase la vírgen de su atavío, o la desposada de sus sartales? y mi pueblo se han olvidado de mí por dias que no tienen número. 2:33 ¿Para qué abonas tu camino para hallar amor? pues aun a las maldades enseñaste tus caminos. 2:34 Aun en tus faldas se hallaron las sangres de las almas de los pobres, de los inocentes. No los hallaste minando casas, mas por todas estas cosas. 2:35 Y dices: Porque soy inocente, cierto su ira se apartó de mí. He aquí, yo entraré en juicio contigo, porque dijiste: No pequé. 2:36 ¿Para qué discurres tanto, mudando tus caminos? También serás avergonzada de Egipto, como fuiste avergonzada de Asiria. 2:37 También de este saldrás con tus manos sobre tu cabeza; porque Jehová desechó tus confianzas, ni en ellas tendrás buen suceso.
3:1 Dicen: Si alguno dejare su mujer, y yéndose de él se juntare a otro varón, ¿volverá a ella más? ¿No es ella tierra inmunda de inmundicia? Tú pues has fornicado con muchos amigos: mas vuélvete a mí, dijo Jehová. 3:2 Alza tus ojos a los altos, y vé en que lugar no te hayas publicado: para ellos te sentabas en los caminos, como Árabe en el desierto; y con tus fornicaciones, y con tu malicia has contaminado la tierra. 3:3 Por esta causa las aguas han sido detenidas, y la lluvia de la tarde faltó; y has tenido frente de mala mujer, ni quisiste tener vergüenza. 3:4 A lo ménos, ¿desde ahora no clamarás a mí: Padre mío, guiador de mi juventud? 3:5 ¿Guardará su enojo para siempre? ¿guardarle ha eternalmente? He aquí que hablaste, e hiciste maldades, y pudiste. 3:6 Y díjome Jehová en dias del rey Josías: ¿Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Váse ella sobre todo monte alto, y debajo de todo árbol sombrío, y allí fornica. 3:7 Y dije después que hizo todo esto: Vuélvete a mí; y no se volvió. Y vió la rebelde su hermana Judá, 3:8 Que yo lo había visto, que por todas estas causas en las cuales fornicó la rebelde Israel yo la envié, y le dí la carta de su repudio; y no hubo temor la rebelde Judá su hermana: mas fué también ella, y fornicó. 3:9 Y aconteció que por la facilidad de su fornicación la tierra fué contaminada, y adulteró con la piedra, y con el leño. 3:10 Y con todo esto nunca se tornó a mí la rebelde su hermana Judá de todo su corazón, mas mentirosamente, dijo Jehová. 3:11 Y díjome Jehová: Justificado ha su alma la rebelde Israel, en comparación de la desleal Judá. 3:12 Vé, y clama estas palabras hacia el aquilón, y dí: Vuélvete, o! rebelde Israel, dijo Jehová: no haré caer mi ira sobre vosotros; porque misericordioso soy, dijo Jehová; ni guardaré el enojo para siempre. 3:13 Conoce empero tu maldad, porque contra Jehová tu Dios te has rebelado; y tus caminos has derramado a los extraños debajo de todo árbol sombrío, y no oistes mi voz, dice Jehová. 3:14 Convertíos, o! hijos rebeldes, dijo Jehová, porque yo soy vuestro Señor; y yo os tomaré uno de una ciudad, y dos de una familia, y meteros he en Sión. 3:15 Y daros he pastores según mi corazón, que os apacienten de ciencia, y de inteligencia. 3:16 Y acontecerá que cuando os multiplicareis y creciereis en la tierra, en aquellos dias, dijo Jehová, no se dirá más: Arca del concierto de Jehová; ni vendrá en el pensamiento, ni se acordarán de ella, ni visitarán, ni se hará más. 3:17 En aquel tiempo llamarán a Jerusalem, trono de Jehová; y todas las naciones se congregarán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalem; ni más irán tras la dureza de su corazón malvado. 3:18 En aquellos tiempos irán de la casa de Judá a la casa de Israel; y vendrán también de tierra del aquilón a la tierra que hice heredar a vuestros padres. 3:19 Yo empero dije: ¿Cómo te pondré por hijos, y te daré la tierra deseable, la heredad de codicia de los ejércitos de las naciones? Y dije: Padre mío, me llamarás; y de en pos de mí, no te apartarás. 3:20 Mas como la mujer quiebra la fé, de su compañero, así prevaricasteis contra mí, o! casa de Israel, dijo Jehová. 3:21 Voz sobre las alturas fué oida, llanto de los ruegos de los hijos de Israel; porque han torcido su camino, de Jehová su Dios se han olvidado. 3:22 Convertíos, hijos rebeldes; sanaré vuestras rebeliones. He aquí, nosotros venimos a tí; porque tú eres Jehová nuestro Dios. 3:23 Ciertamente vanidad son los collados, la multitud de los montes: ciertamente en Jehová nuestro Dios está la salud de Israel. 3:24 Confusión consumió el trabajo de nuestros padres desde nuestra mocedad; sus ovejas, sus vacas, sus hijos, y sus hijas. 3:25 Echados estamos en nuestra confusión, y nuestra vergüenza nos cubre; porque pecamos a Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este día; y no oimos la voz de Jehová nuestro Dios.
4:1 Si te volvieres a mí, o! Israel, dijo Jehová, tendrás reposo; y si quitares de delante de mí tus abominaciones, no andarás de acá para allá. 4:2 Y jurarás: Vive Jehová, con verdad, con juicio, y con justicia; y bendecirse han en él las naciones, y en él se gloriarán. 4:3 Porque así dijo Jehová a todo varón de Judá y de Jerusalem: Barbechád barbecho para vosotros, y no sembréis sobre espinas. 4:4 Circuncidáos a Jehová, y quitád los prepucios de vuestro corazón, varones de Judá, y moradores de Jerusalem; porque mi ira no salga como fuego, y se encienda, y no haya quien apague, por la malicia de vuestras obras. 4:5 Denunciád en Judá, y hacéd oir en Jerusalem, y decíd: Sonád trompeta en la tierra, pregonád: juntád, y decíd: Juntáos, y entrémosnos en las cuidades fuertes: 4:6 Alzád bandera en Sión: juntáos, no os detengáis; porque yo hago venir mal de la parte del aquilón, y quebrantamiento grande. 4:7 El león sube de su enramada, y el destruidor de naciones es partido: salió de su asiento para poner tu tierra en soledad: tus ciudades serán asoladas sin morador. 4:8 Por esto vestíos de sacos, endechád, y aullád; porque la ira de Jehová no se ha apartado de nosotros. 4:9 Y será que en aquel día, dice Jehová, el corazón del rey desfallecerá, y el corazón de los príncipes; y los sacerdotes estarán atónitos, y los profetas se maravillarán. 4:10 (Y dije: ¡Ay, ay, Jehová Dios! verdaderamente engañando has engañado a este pueblo, y a Jerusalem, diciendo: Paz tendréis; y la espada ha venido hasta el alma,) 4:11 En aquel tiempo se dirá de este pueblo, y de Jerusalem: Viento seco de las alturas del desierto vino a la hija de mi pueblo, no para aventar, ni para limpiar. 4:12 Viento más vehemente que estos me vendrá a mí; porque ahora yo hablaré juicios con ellos. 4:13 He aquí que subirá como nube, y su carro, como torbellino: más ligeros son sus caballos que las águilas. ¡Ay de nosotros! porque dados somos a saco. 4:14 Lava de la malicia tu corazón, o! Jerusalem, para que seas salva: ¿Hasta cuándo dejarás estár en medio de tí los pensamientos de tu iniquidad? 4:15 Porque la voz del que trae las nuevas desde Dan, y del que hace oir la calamidad desde el monte de Efraim. 4:16 Decíd de las naciones, he aquí, hacéd oir de Jerusalem: Guardas vienen de tierra lejana, y darán su voz sobre las ciudades de Judá. 4:17 Como las guardas de las heredades, estuvieron sobre ella en derredor; porque se rebeló contra mí, dijo Jehová. 4:18 Tu camino y tus obras te hicieron esto, esta tu maldad: por lo cual amargura penetrará hasta tu corazón. 4:19 Mis entrañas, mis entrañas, me duelen las telas de mi corazón: mi corazón ruge dentro de mí: no callaré, porque voz de trompeta has oido, o! alma mía, pregón de guerra. 4:20 Quebrantamiento sobre quebrantamiento es llamado, porque toda la tierra es destruida: en un punto son destruidas mis tiendas, en un momento mis cortinas. 4:21 ¿Hasta cuándo tengo de ver bandera, tengo de oir voz de trompeta? 4:22 Porque mi pueblo insensato, a mí no conocieron los hijos ignorantes, y los no entendidos: sabios para mal hacer, y para bien hacer no supieron. 4:23 Ví la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y los cielos, y ho había en ellos luz. 4:24 Miré los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos. 4:25 Miré, y no parecía hombre, y todas las aves del cielo se habían ido. 4:26 Miré, y he aquí el Carmelo desierto, y todas sus ciudades eran asoladas a la presencia de Jehová, a la presencia de la ira de su furor. 4:27 Porque Jehová dijo así: Toda la tierra se asolará; empero no haré consumación. 4:28 Por esto la tierra será asolada, y los cielos arriba se oscurecerán; porque hablé, pensé, y no me arrepentí, ni me tornaré de ello. 4:29 Del estruendo de la gente de a caballo y de los flecheros huyó toda ciudad: entráronse en las espesuras de los bosques, y subiéronse en peñascos: toda ciudad fué desamparada, y no quedó en ellas morador alguno. 4:30 ¿Y tú, destruida, qué harás? Que te vistes de grana, que te adornas con atavíos de oro, que alcoholas con alcohol tus ojos, por demás te engalanas: los amadores te menospreciaron, tu alma buscarán. 4:31 Porque voz oí como de mujer que está de parto, angustia como de la que pare primogénito: voz de la hija de Sión que lamenta, extiende sus manos: ¡Ay ahora de mi! que mi alma desmaya a causa de los matadores.
5:1 Discurríd por las plazas de Jerusalem, y mirád ahora, y sabéd, y buscád en sus plazas si hallareis varón, si haya alguno que haga juicio, que busque verdad; y yo la perdonaré. 5:2 Y si dijeren: Vive Jehová: por tanto jurarán mentira. 5:3 O! Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Azotástelos, y no les dolió: consumístelos, no quisieron recibir castigo: endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron tornarse. 5:4 Yo empero dije: Por cierto ellos son pobres: enloquecido han; pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. 5:5 Irme he a los grandes, y hablarles he, porque ellos conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Ciertamente ellos también quebrantaron el yugo, rompieron las coyundas. 5:6 Por tanto león del monte los herirá, lobo del desierto los destruirá, tigre asechará sobre sus ciudades: cualquiera que de ellas saliere, será arrebatado; porque sus rebeliones se han multiplicado, multiplicádose han sus deslealtades. 5:7 ¿Cómo por esto te perdonaré? tus hijos me dejaron, y juraron por lo que no es Dios. Hartélos, y adulteraron, y en casa de ramera se juntaron en compañías. 5:8 Caballos bien hartos fueron a la mañana: cada cual relinchaba a la mujer de su prójimo. 5:9 ¿No había de hacer visitación sobre esto? dijo Jehová. ¿De una nación como esta, no se había de vengar mi alma? 5:10 Escalád sus muros, y destruíd: mas no hagáis consumación. Quitád las almenas de sus muros; porque no son de Jehová. 5:11 Porque rebelando se rebelaron contra mí la casa de Israel y la casa de Judá, dice Jehová. 5:12 Negaron a Jehová, y dijeron: Él no; y no vendrá sobre nosotros mal; ni veremos espada, ni hambre; 5:13 Mas los profetas serán como viento, y palabra no será en ellos: así les será hecho. 5:14 Por tanto, así dijo Jehová Dios de los ejércitos: Porque hablasteis esta palabra, he aquí, yo pongo en tu boca mis palabras por fuego, y a este pueblo por leños, y consumirlos ha. 5:15 He aquí, yo traigo sobre vosotros nación de léjos, o! casa de Israel, dice Jehová, nación robusta, nación antigua, nación cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo que hablare. 5:16 Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes. 5:17 Y comerá tu mies y tu pan: comerá tus hijos y tus hijas: comerá tus ovejas y tus vacas: comerá tus viñas y tus higueras; y tus ciudades fuertes en que tú confias, tornará en nada a cuchillo. 5:18 También en aquellos dias, dijo Jehová, no os acabaré del todo. 5:19 Y será que cuando dijereis: ¿Por qué hizo Jehová el Dios nuestro con nosotros todas estas cosas? entónces decirles has: De la manera que me dejasteis a mí, y servisteis a dioses ajenos en vuestra tierra, así serviréis a extraños en tierra agena. 5:20 Denunciád esto en la casa de Jacob, y hacéd que esto se oiga en Judá, diciendo: 5:21 Oid ahora esto, pueblo insensato, y sin corazón; que tienen ojos y no ven; que tienen oidos y no oyen. 5:22 ¿A mí no temeréis, dice Jehová? ¿delante de mi presencia no os amedrentaréis? que puse arena por término a la mar por ordenación eterna, la cual no quebrantará: Levantarse han tempestades, mas no prevalecerán: bramarán sus ondas, mas no lo pasarán. 5:23 Empero este pueblo tiene corazón falso, y rebelde: tornáronse, y se fueron. 5:24 Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora a Jehová Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo: los tiempos establecidos de la segada nos guardará. 5:25 Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas; y vuestros pecados impidieron de vosotros el bien: 5:26 Porque fueron hallados en mi pueblo impíos: asechaban como quien pone lazos: asentaron la perdición para tomar hombres. 5:27 Como jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño: así se hicieron grandes y ricos, 5:28 Engordáronse, e hicieron tez resplandeciente; y aun sobrepujaron hecho de malo: no juzgaron la causa, la causa del huérfano; e hiciéronse prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron. 5:29 ¿Sobre esto no tengo de visitar? dice Jehová; ¿y de tal nación no se vengará mi alma? 5:30 Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra: 5:31 Los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes tomaban por sus manos; y mi pueblo lo quiso así. ¿Qué pues haréis a su fin?
6:1 Huid, hijos de Benjamín, de en medio de Jerusalem, y tocád bocina en Tecua, y alzád humo sobre Bet-hacarem; porque de la parte del aquilón se ha visto mal, y quebrantamiento grande. 6:2 A una mujer hermosa y delicada comparé a la hija de Sión. 6:3 A ella vendrán pastores y sus rebaños: junto a ella en derredor pondrán sus tiendas: cada uno apacentará a su parte. 6:4 Denunciád guerra contra ella: levantáos, y subamos hacia el mediodía: ¡ay de nosotros! que va cayendo ya el día, que las sombras de la tarde se han extendido. 6:5 Levantáos, y subamos de noche, y destruyamos sus palacios. 6:6 Porque así dijo Jehová de los ejércitos: Cortád árboles, y extendéd baluarte junto a Jerusalem: esta es la ciudad que toda ella ha de ser visitada: violencia hay en medio de ella. 6:7 Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, así nunca cesa de manar su malicia: injusticia, y robo se oye en ella: continuamente en mi presencia, enfermedad, y herida. 6:8 Castígate, Jerusalem, porque no se aparte mi alma de tí, porque no te torne desierta, tierra no habitada. 6:9 Jehová de los ejércitos dijo así: Rebuscando rebuscarán, como a vid, el resto de Israel: torna tu mano como vendimiador a los cestos. 6:10 ¿A quién tengo de hablar, y amonestar para que oigan? He aquí que sus orejas son incircuncisas, y no pueden escuchar: he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa: no la aman. 6:11 Por tanto estoy lleno de saña de Jehová; trabajado he por contenerme de derramarla sobre los niños en la calle, y sobre el concurso de los mancebos juntos; porque el marido también será preso con la mujer, el viejo con el lleno de dias. 6:12 Y sus casas serán traspasadas a otros, sus heredades y sus mujeres también; porque extenderé mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehová. 6:13 Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande de ellos, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote todos son engañadores. 6:14 Y curan el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz. 6:15 ¿Hánse avergonzado de haber hecho abominación? cierto no se han avergonzado de vergüenza; ni aun saben tener vergüenza. Por tanto caerán entre los que caerán: caerán cuando los visitaré, dice Jehová. 6:16 Así dijo Jehová: Paráos a los caminos, y mirád, y preguntád por las sendas antiguas, cual sea el buen camino, y andád por él; y hallaréis descanso para vuestra alma. Y dijeron: No andarémos. 6:17 Y desperté sobre vosotros atalayas: escuchád a la voz de la trompeta; y dijeron: No escucharémos. 6:18 Por tanto oid, naciones; y conoce, o! compañía de ellas. 6:19 Oye, tierra: He aquí, yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon a mis palabras, y mi ley aborrecieron. 6:20 ¿Para qué viene para mí este incienso de Sabá, y la buena caña olorosa de tierra lejana? vuestros holocaustos no son a mi voluntad, ni vuestros sacrificios me dan gusto. 6:21 Por tanto Jehová dice esto: He aquí, yo pongo a este pueblo tropiezos, y caerán en ellos los padres y los hijos juntamente, el vecino y su cercano perecerán. 6:22 Así dijo Jehová: He aquí que pueblo viene de tierra del aquilón, y nación grande se levantará de los cantones de la tierra. 6:23 Arco y escudo arrebatarán, crueles son que no tendrán misericordia: la voz de ellos sonará como la mar; y cabalgarán a caballo como varones dispuestos para la guerra, contra tí, o! hija de Sión. 6:24 Su fama oímos, y nuestras manos se descoyuntaron: angustia nos tomó, dolor como de mujer que pare. 6:25 No salgas al campo, ni andes por camino; porque espada de enemigo temeroso está en derredor. 6:26 Hija de mi pueblo, cíñete de saco, y revuélcate en ceniza; házte luto de hijo único, llanto de amarguras; porque presto vendrá sobre nosotros el destruidor. 6:27 Por fortaleza te he puesto en mi pueblo, por guarnición: conocerás pues, y examinarás el camino de ellos. 6:28 Todos ellos príncipes rebeladores, andan con engaño: acero y hierro, todos ellos son corruptores. 6:29 El fuelle es quemado del fuego, gastádose ha el plomo: por demás fundió el fundidor, pues los malos no son arrancados. 6:30 Plata desechada los llamaron; porque Jehová los desechó.
7:1 Palabra que fué de Jehová a Jeremías, diciendo: 7:2 Pónte a la puerta de la casa de Jehová, y pregonarás allí esta palabra, y dirás: Oid palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová. 7:3 Así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorád vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar. 7:4 No os fieis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová, a ellos. 7:5 Mas si mejorando mejorareis vuestros caminos y vuestras obras, y si haciendo hiciereis derecho entre el hombre y su prójimo: 7:6 Ni al peregrino, al huérfano, y a la viuda oprimiereis, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni caminareis en pos de dioses ajenos para mal vuestro: 7:7 Haréos que moréis en este lugar, en la tierra que dí a vuestros padres para siempre. 7:8 He aquí, vosotros os confíais en palabras de mentira, que no aprovechan: 7:9 Hurtando, matando, y adulterando, y jurando falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis. 7:10 Vendreis, y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es llamado mi nombre, y diréis: Libres somos, para hacer todas estas abominaciones. 7:11 ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa, sobre la cual es llamado mi nombre? He aquí que también yo veo, dijo Jehová. 7:12 Andád pues ahora a mi lugar que fué en Silo, donde hice que morase mi nombre al principio; y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel. 7:13 Ahora pues porque hicisteis vosotros todas estas obras, dijo Jehová, y hablé a vosotros, madrugando para hablar, y no oisteis; y os llamé y no respondisteis: 7:14 Haré también a esta casa sobre la cual es llamado mi nombre, en la cual vosotros confíais, y a este lugar que dí a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo. 7:15 Que os echaré de mi presencia como eché a todos vuestros hermanos, toda la generación de Efraim. 7:16 Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor y oración, ni me rueges; porque no te oiré. 7:17 ¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá, y en las calles de Jerusalem? 7:18 Los hijos cogen la leña, y los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa para hacer tortas a la reina del cielo, y para hacer ofrendas a dioses ajenos, por provocarme a ira. 7:19 ¿Provocarme han ellos a ira, dijo Jehová, y no ántes ellos mismos para confusión de sus rostros? 7:20 Por tanto así dijo el Señor Jehová: He aquí que mi furor y mi ira se derrama sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, y sobre los árboles del campo, y sobre los frutos de la tierra, y encenderse ha, y no se apagará. 7:21 Así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadíd vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y coméd carne: 7:22 Porque nunca hablé con vuestros padres, ni nunca les mandé de holocaustos ni de víctimas, el día que los saqué de la tierra de Egipto. 7:23 Mas esto les mandé, diciendo: Oid a mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y en todo camino que os mandare andaréis, para que hayáis bien. 7:24 Y no oyeron, ni abajaron su oido; ántes caminaron en sus consejos, en la dureza de su corazón malvado; y fueron hacia atrás, y no hacia adelante, 7:25 Desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy; y os envié a todos los profetas mis siervos, cada día madrugando y enviando: 7:26 Y no me oyeron, ni abajaron su oido: ántes endurecieron su cerviz, hicieron peor que sus padres. 7:27 Y decirles has todas estas palabras y no te oirán; y llamarlos has, y no te responderán. 7:28 Y decirles has: Esta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni tomó castigo: perdióse la fé, y de la boca de ellos fué cortada. 7:29 Trasquila tu cabello, y arrójale, y sobre las alturas levanta llanto; porque Jehová aborreció, y dejó, la nación de su furor. 7:30 Porque los hijos de Judá hicieron lo malo delante de mis ojos, dijo Jehová: pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual mi nombre fué llamado, contaminándola. 7:31 Y edificaron los altos de Tofet, que es en el valle de Ben-hinnón, para quemar en fuego sus hijos y sus hijas: cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón. 7:32 Por tanto, he aquí, vendrán dias, dijo Jehová, que no se diga más Tofet, y valle de Ben-hinnón, si no valle de la matanza: y serán enterrados en Tofet, por no haber lugar. 7:33 Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo, y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante. 7:34 Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalem voz de gozo, y voz de alegría, voz de esposo, y voz de esposa; porque la tierra será en desierto.
8:1 En aquel tiempo, dijo Jehová, sacarán los huesos de los reyes de Judá, y los huesos de sus príncipes, y los huesos de los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores de Jerusalem, fuera de sus sepulcros. 8:2 Y derramarlos han al sol, y a la luna, y a todo el ejército del cielo a quien amaron, y a quien sirvieron, y en pos de quien caminaron, y a quien preguntaron, y a quien se encorvaron. No serán cogidos, ni enterrados: serán por muladar sobre la haz de la tierra. 8:3 Y escogerse ha la muerte más bien que las vidas, por todo el resto que quedare de esta mala generación, en todos los lugares a donde yo los arrojaré, a los que quedaren, dijo Jehová de los ejércitos. 8:4 Decirles has pues: Así dijo Jehová: ¿El que cae, nunca se levanta? ¿El que se aparta, nunca torna? 8:5 ¿Por qué es rebelde este pueblo de Jerusalem de rebeldía perpetua? Tomaron el engaño, no quisieron volverse. 8:6 Escuché, y oí: no hablan derecho, no hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo: ¿Qué he hecho? Cada cual se volvió a su carrera, como caballo que arremete con ímpetu a la batalla. 8:7 Aun la cigüeña en el cielo conoció su tiempo, y la tórtola, y la grulla, y la golondrina guardan el tiempo de su venida; y mi pueblo no conoció el juicio de Jehová. 8:8 ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová tenemos con nosotros? Cierto he aquí que por demás se cortó la pluma, por demás fueron los escribanos. 8:9 Los sabios se avergonzaron, espantáronse, y fueron presos: he aquí que aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen? 8:10 Por tanto daré a otros sus mujeres, y sus heredades a quien las poseá; porque desde el chico hasta el grande cada uno sigue la avaricia, desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño. 8:11 Y curaron el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz. 8:12 ¿Hánse avergonzado de haber hecho abominación? Cierto no se han avergonzado de vergüenza, ni supieron avergonzarse: por tanto caerán entre los que cayeren, cuando los visitaré. Caerán, dice Jehová. 8:13 Cortando los cortaré, dijo Jehová: No hay uvas en la vid, ni higos en la higuera, y la hoja se caerá; y lo que les he dado pasará de ellos. 8:14 ¿Sobre qué nos aseguramos? Juntáos y entrémosnos en las ciudades fuertes, y allí callaremos; porque Jehová nuestro Dios nos hizo callar, y nos dió a beber bebida de hiel, porque pecamos a Jehová. 8:15 Esperar paz, y no bien: día de cura, y he aquí turbación. 8:16 Desde Dan se oyó el ronquido de sus caballos: del sonido de los relinchos de sus fuertes tembló toda la tierra; y vinieron, y comieron la tierra y su abundancia, ciudad y moradores de ella. 8:17 Porque he aquí que yo envío sobre vosotros serpientes basiliscos, contra los cuales no hay encantamento; y morderos han, dijo Jehová. 8:18 A causa de mi fuerte dolor, mi corazón desfallece en mí. 8:19 He aquí voz del clamor de la hija de mi pueblo, que viene de tierra lejana. ¿No está Jehová en Sión? ¿No está en ella su rey? ¿Por qué me hicieron airar con sus imágenes de talla, con vanidades de dios ajeno? 8:20 Pasóse la segada, acabóse el verano, y nosotros no hemos sido salvos. 8:21 Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo: entenebrecido estoy: espanto me ha arrebatado. 8:22 ¿No hay triaca en Galaad? ¿no hay allí médico? ¿Por qué pues no hubo medicina para la hija de mi pueblo?
9:1 ¡O si mi cabeza se tornase aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo! 9:2 ¡O quién me diese en el desierto un mesón de caminantes, para que dejase mi pueblo, y me apartase de ellos! porque todos ellos son adúlteros, congregación de rebeladores. 9:3 E hicieron que su lengua, su arco, tirase mentira; y no se fortalecieron en la tierra por verdad; porque de mal en mal salieron, y a mí no conocieron, dijo Jehová. 9:4 Cada uno se guarde de su compañero, ni en ningún hermano tenga confianza; porque todo hermano engaña con engaño, y todo compañero anda con falsedad. 9:5 Y cada uno engaña a su compañero, y no hablan verdad: enseñaron su lengua a hablar mentira, trabajan de hacer perversamente. 9:6 Tu morada es en medio de engañadores: por engaño no quisieron conocerme, dijo Jehová. 9:7 Por tanto así dijo Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los fundiré, y los ensayaré; porque ¿cómo haré yo por la hija de mi pueblo? 9:8 Saeta afilada es la lengua de ellos, habla engaño: con su boca habla paz con su amigo, y de dentro de sí pone sus asechanzas. 9:9 ¿Sobre estas cosas no los tengo de visitar, dijo Jehová? De tal nación no se vengará mi alma? 9:10 Sobre los montes levantaré lloro y lamentación, y llanto sobre las moradas del desierto; porque fueron desiertos hasta no quedar quien pase, ni oyeron bramido de ganado: desde las aves del cielo y hasta las bestias de la tierra se trasportaron, y se fueron. 9:11 Y pondré a Jerusalem en montones, en morada de culebras; y pondré las ciudades de Judá en asolamiento, que no quede morador. 9:12 ¿Quién es varón sabio, que entienda esto? ¿y a quién habló la boca de Jehová, y recontarlo ha por qué causa la tierra ha perecido, ha sido asolada, como desierto que no hay quien pase? 9:13 Y dijo Jehová: Porque dejaron mi ley la cual dí delante de ellos, y no obedecieron a mi voz, ni caminaron por ella; 9:14 Ántes se fueron tras la imaginación de su corazón, y tras los Baales que les enseñaron sus padres: 9:15 Por tanto así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo les daré a comer, a este pueblo, ajenjos, y les daré a beber aguas de hiel. 9:16 Y esparcirlos he entre naciones que no conocieron ellos ni sus padres; y enviaré espada en pos de ellos, hasta que yo los acabe. 9:17 Así dijo Jehová de los ejércitos: Considerád, y llámad endechaderas que vengan; y enviád por las sabias que vengan; 9:18 Y dénse priesa, y levanten llanto sobre nosotros; y córranse nuestros ojos en lágrimas, y nuestros párpados se destilen en aguas: 9:19 Porque voz de endecha fué oida de Sión: ¡Cómo hemos sido destruidos! ¡en gran manera hemos sido avergonzados! ¿Por qué dejamos la tierra? ¿Por qué nos han echado de sí nuestras moradas? 9:20 Oid pues, o! mujeres, palabra de Jehová, y vuestro oido reciba la palabra de su boca; y enseñád endechas a vuestras hijas, y cada una a su amiga lamentación. 9:21 Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios para talar los niños de las calles, los mancebos de las plazas. 9:22 Habla: Así dijo Jehová: Los cuerpos de los hombres muertos caerán sobre la haz del campo, como estiércol, y como el manojo tras el segador, que no hay quien lo coja. 9:23 Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni se alabe el valiente en su valentía, ni se alabe el rico en sus riquezas: 9:24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar, en entenderme y conocerme, que YO SOY JEHOVÁ, QUE HAGO MISERICORDIA, JUICIO, Y JUSTICIA EN LA TIERRA; porque estas cosas quiero, dijo Jehová. 9:25 He aquí que vienen dias, dijo Jehová, y visitaré sobre todo circuncidado, y sobre todo incircunciso: 9:26 A Egipto, y a Judá, y a Edom, y a los hijos de Ammón y de Moab, y a todos los arrinconados en el postrer rincón, que moran en el desierto; porque todas las naciones tienen prepucio, y toda la casa de Israel tiene prepucio en el corazón.
10:1 Oid la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, o! casa de Israel. 10:2 Jehová dijo así: No aprendáis el camino de las naciones; ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. 10:3 Porque las leyes de los pueblos vanidad son; porque leño del monte cortaron, obra de manos de artífice con cepillo. 10:4 Con plata y oro lo engalanan, con clavos y martillos lo afirman, porque no se salga. 10:5 Como una palma lo igualan, y no hablan: son llevados, porque no pueden andar: no tengáis temor de ellos; porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder. 10:6 No hay semejante a tí, o! Jehová, grande tú, y grande tu nombre en fortaleza. 10:7 ¿Quién no te temerá, o! rey de las naciones? porque a tí compete; porque entre todos los sabios de las naciones, y en todos sus reinos no hay semejante a tí. 10:8 Y todos se enloquecerán, y se entoncerán: enseñamiento de vanidades es el mismo leño. 10:9 Traerán plata extendida de Társis, y oro de Ufaz: obrará el artífice, y las manos del fundidor: vestirlos han de cárdeno y de púrpura: obra de sabios es todo. 10:10 Mas Jehová Dios es la verdad, él mismo es Dios vivo, y Rey eterno: de su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su saña. 10:11 Decirles heis así: Dioses que no hicieron el cielo ni la tierra, perezcan de la tierra, y de debajo de estos cielos. 10:12 El que hace la tierra con su potencia, el que pone en órden el mundo con su saber, y extiende los cielos con su prudencia: 10:13 A su voz se da multitud de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra: hace los relámpagos con la lluvia, y hace salir al viento de sus escondederos. 10:14 Todo hombre se embrutece a esta ciencia: avergüéncese de su vaciadizo todo fundidor; porque mentira es su obra de fundición, ni hay espíritu en ellos. 10:15 Vanidad son, obra digna de escarnios: en el tiempo de su visitación perecerán. 10:16 No es como ellos la suerte de Jacob; porque él es el Hacedor de todo; e Israel es la vara de su herencia, Jehová de los ejércitos es su nombre. 10:17 Recoge de las tierras tus mercaderías, la que moras en lugar fuerte: 10:18 Porque así dijo Jehová: He aquí que arrojaré con honda esta vez los moradores de la tierra, y afligirlos he, para que hallen. 10:19 ¡Ay de mí! sobre mi quebrantamiento, mi llaga es llena de dolor. Yo empero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta, y de sufrirla he. 10:20 Mi tienda es destruida, y todas mis cuerdas rotas: mis hijos fueron sacados de mí, y perecieron: no hay ya más quien extienda mi tienda, ni quien levante mis cortinas. 10:21 Porque los pastores se embrutecieron, y no buscaron a Jehová: por tanto no prosperaron, y todo su ganado se esparció. 10:22 He aquí que voz de fama viene, alboroto grande de la tierra del aquilón, para tornar en soledad todas las ciudades de Judá, en morada de culebras. 10:23 Conozco, o! Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos: 10:24 Castígame, o! Jehová, mas con juicio, no con tu furor, porque no me aniquiles. 10:25 Derrama tu enojo sobre las naciones que no te conocen, y sobre las naciones que no invocan tu nombre; porque se comieron a Jacob, y se lo tragaron, y le consumieron, y su morada destruyeron.
11:1 Palabra que fué de Jehová a Jeremías, diciendo: 11:2 Oid las palabras de este concierto, y hablád a todo varón de Judá, y a todo morador de Jerusalem; 11:3 Y decirles has: Así dijo Jehová Dios de Israel: Maldito el varón que no obedeciere a las palabras de este concierto; 11:4 El cual mandé a vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciéndoles: Oid mi voz, y hacédla, conforme a todo lo que os mandaré; y ser me heis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios: 11:5 Para que confirme el juramento que juré a vuestros padres, que les daría la tierra que corre leche y miel, como este día. Y respondí, y dije: Amén, o! Jehová. 11:6 Y Jehová me dijo: Pregona todas estas palabras en las ciudades de Judá, y en las calles de Jerusalem, diciendo: Oid las palabras de este concierto, y hacédlas. 11:7 Porque protestando protesté a vuestros padres el día que los hice subir de la tierra de Egipto, hasta el día de hoy, madrugando y protestando, diciendo: Oid mi voz: 11:8 Y no oyeron, ni abajaron su oido, ántes se fueron cada uno tras la imaginación de su corazón malvado: por tanto traeré sobre ellos todas las palabras de este concierto, el cual mandé que hiciesen, y no lo hicieron. 11:9 Y díjome Jehová: Conjuración se ha hallado en los varones de Judá, y en los moradores de Jerusalem. 11:10 Vuéltose han a las maldades de sus primeros padres, los cuales no quisieron oir a mis palabras, ántes se fueron tras dioses ajenos para servirles; invalidaron mi concierto la casa de Israel y la casa de Judá, el cual yo había concertado con sus padres. 11:11 Por lo cual Jehová dijo así: He aquí que yo traigo sobre ellos mal, del cual no podrán salir; y clamarán a mí, y no los oiré. 11:12 Irán pues las ciudades de Judá y los moradores de Jerusalem, y clamarán a los dioses a quienes ellos queman enciensos, los cuales no los podrán salvar en el tiempo de su mal. 11:13 Porque al número de tus ciudades fueron tus dioses, o! Judá; y al número de tus calles, o! Jerusalem, pusistes los altares de confusión, altares para ofrecer sahumerios a Baal. 11:14 Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración; porque yo no oiré el día que clamaren a mí por su aflicción. 11:15 ¿Qué tiene mi amado en mi casa, habiendo hecho abominaciones muchas? Y las carnes santas pasarán de sobre tí, porque te gloriaste en tu maldad. 11:16 Oliva verde, hermosa en fruto y en parecer, llamó Jehová tu nombre: a voz de gran palabra hizo encender fuego sobre ella, y quebraron sus ramas. 11:17 Y Jehová de los ejércitos, el que te planta, pronunció mal contra tí, a causa de la maldad de la casa de Israel y de la casa de Judá que hicieron a sí mismos, provocándome a ira, incensando a Baal. 11:18 Y Jehová me hizo saber, y conocí: entónces me hiciste ver sus obras. 11:19 Y yo como cordero, o buey que llevan a degollar, que no entendía que pensaban contra mí pensamientos, diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto; y cortémoslo de la tierra de los vivos, y no haya más memoria de su nombre. 11:20 Mas, o! Jehová de los ejércitos, que juzgas justicia, que sondas los riñones y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a tí he descubierto mi causa. 11:21 Por tanto Jehová dijo así de los varones de Anatot, que buscan tu alma, diciendo: No profetices en nombre de Jehová, y no morirás a nuestras manos. 11:22 Por tanto así dijo Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los visito: los mancebos morirán a cuchillo: sus hijos y sus hijas morirán de hambre; 11:23 Y no quedará resta de ellos, porque yo traeré mal sobre los varones de Anatot, año de su visitación.
12:1 Justo eres tú, o! Jehová, aunque yo dispute contigo: hablaré empero juicios contigo. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos? tienen paz todos los que rebelan de rebelión. 12:2 Plantástelos, echaron raices también: aprovecharon, e hicieron fruto: estando cercano tú en sus bocas, mas léjos de sus riñones. 12:3 Y tú, o! Jehová, me conoces, me viste, y probaste mi corazón para contigo: arráncalos como a ovejas para el degolladero, y señálalos para el día de la matanza. 12:4 ¿Hasta cuándo estará la tierra desierta, y la yerba de todo el campo estará seca por la maldad de los que en ella moran? Faltaron los ganados, y las aves, porque dijeron: No verá nuestras postrimerías. 12:5 Si corriste con los de a pié, y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y en la tierra de paz estabas quieto, ¿cómo harás en la hinchazon del Jordán? 12:6 Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre, aun ellos se levantaron contra tí: aun ellos dieron voces en pos de tí: Congregación. No les creas cuando bien te hablaren. 12:7 Dejé mi casa, desamparé mi heredad, entregué lo que amaba mi alma en la mano de sus enemigos. 12:8 Fué para mí mi heredad como león en breña: dió contra mí su voz: por tanto la aborrecí. 12:9 ¿Esme mi heredad ave de muchos colores? ¿no están contra ella aves en derredor? Veníd, juntáos todas las bestias del campo, veníd a tragarla. 12:10 Muchos pastores destruyeron mi viña, hollaron mi heredad, tornaron en desierto y soledad mi heredad preciosa. 12:11 Tornóla en asolamiento, lloró contra mí asolada: fué asolada toda la tierra, porque no hubo hombre que mirase. 12:12 Sobre todos los lugares altos del desierto vinieron disipadores; porque la espada de Jehová traga desde el un extremo de la tierra hasta el otro extremo: no hay paz para ninguna carne. 12:13 Sembraron trigo, y segarán espinas: tuvieron la heredad, mas no aprovecharon nada: avergonzarse han a causa de vuestros frutos por la ira de Jehová. 12:14 Así dijo Jehová contra todos mis malos vecinos, que tocan la heredad que hice poseer a mi pueblo Israel: He aquí que yo los arrancaré de su tierra; y la casa de Judá arrancaré de en medio de ellos. 12:15 Y será que después que los hubiere arrancado, tornaré, y habré misericordia de ellos; y hacerlos he tornar cada uno a su heredad, y cada uno a su tierra. 12:16 Y será que si aprendiendo aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre: Vive Jehová; como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal; ellos serán prosperados en medio de mi pueblo. 12:17 Mas si no oyeren, arrancaré a la tal nación, arrancando y perdiendo, dice Jehová.
13:1 Jehová me dijo así: Vé, y cómprate un cinto de lino, y ceñirle has sobre tus lomos, y no le meterás en agua. 13:2 Y compré el cinto conforme a la palabra de Jehová, y púselo sobre mis lomos. 13:3 Y fué palabra de Jehová y mi segunda vez, diciendo; 13:4 Toma el cinto que compraste, que está sobre tus lomos, y levántate, y vé al Éufrates, y escóndele allá en una caverna de una peña. 13:5 Y fuí, y le escondí en Éufrates, como Jehová me mandó. 13:6 Y fué, que a cabo de muchos dias me dijo Jehová: Levántate, y vé al Éufrates, y toma de allí el cinto que te mandé que escondieses allá. 13:7 Y fuí al Éufrates, y cavé, y tomé el cinto del lugar donde lo había escondido; y he aquí que el cinto se había podrido: para ninguna cosa era bueno. 13:8 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 13:9 Así dijo Jehová: Así haré podrir la soberbia de Judá, y la mucha soberbia de Jerusalem; 13:10 A este pueblo malo, que no quieren oir mis palabras, que caminan por las imaginaciones de su corazón, y se fueron en pos de dioses ajenos para servirles, y para encorvarse a ellos; y será como este cinto, que para ninguna cosa es bueno. 13:11 Porque como el cinto se junta a los lomos del hombre, así hice juntar a mí toda la casa de Israel, y toda la casa de Judá, dijo Jehová, para que me fuesen por pueblo, y por fama, y por alabanza, y por honra; y no oyeron. 13:12 Decirles has pues esta palabra: Así dijo Jehová, Dios de Israel: Todo odre se henchirá de vino. Y ellos te dirán: ¿No sabemos que todo odre se henchirá de vino? 13:13 Y decirles has: Así dijo Jehová: He aquí que yo hincho de embriaguez todos los moradores de esta tierra, y los reyes que están sentados por David sobre su trono, y los sacerdotes, y los profetas, y todos los moradores de Jerusalem; 13:14 Y quebrantarlos he el uno con el otro, los padres con los hijos juntamente, dice Jehová: no perdonaré ni habré piedad, ni misericordia para no destruirlos. 13:15 Escuchád, y oid: No os elevéis, porque Jehová habló. 13:16 Dad gloria a Jehová Dios vuestro, ántes que haga venir tinieblas, y ántes que vuestros piés tropiecen en montes de oscuridad, y esperéis luz, y os la torne sombra de muerte y tinieblas. 13:17 Y si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma a causa de la soberbia; y derramando derramará lágrimas, y mis ojos se resolverán en lágrimas; porque el rebaño de Jehová fué cautivo. 13:18 Dí al rey y a la reina: Humilláos, asentáos; porque la corona de vuestra gloria descendió de vuestras cabezas. 13:19 Las ciudades del mediodía fueron cerradas, y no hubo quien las abriese: toda Judá fué traspasada, toda ella fué traspasada. 13:20 Alzád vuestros ojos, y ved los que vienen de la parte del aquilón: ¿Dónde está el rebaño que te fué dado, el ganado de tu hermosura? 13:21 ¿Qué dirás cuando te visitará? porque tú los enseñaste a ser príncipes y cabeza sobre tí. ¿No te tomarán dolores, como a mujer que pare? 13:22 Cuando dijeres en tu corazón; ¿Por qué me ha sobrevenido esto? Por la multitud de tu maldad fueron descubiertas tus faldas, fueron descubiertos tus calcañares. 13:23 ¿Mudará el negro su pellejo, y el tigre sus manchas? vosotros también podréis bien hacer, enseñados a mal hacer. 13:24 Por tanto yo los esparciré, como tamo que pasa al viento del desierto. 13:25 Esta será tu suerte, la porción de tus medidas por mí, dijo Jehová: que te olvidaste de mí, y esperaste en mentira. 13:26 Y yo también descubrí tus faldas delante de tu cara, y tu vergüenza se manifestó. 13:27 Tus adulterios, y tus relinchos, la maldad de tu fornicación sobre los collados: en el mismo campo ví tus abominaciones. ¡Ay de tí, Jerusalem! ¿No serás limpia al fin? ¿hasta cuándo pues?
14:1 Palabra de Jehová, que fué a Jeremías sobre los negocios de las prohibiciones. 14:2 Enlutóse Judá, y sus puertas se despoblaron: oscureciéronse en tierra, y el clamor de Jerusalem subió. 14:3 Y los amos de ellos enviaron sus criados al agua: vinieron a las lagunas, no hallaron agua: volviéronse con sus vasos vacíos: avergonzáronse, confundiéronse, y cubrieron sus cabezas. 14:4 Porque la tierra se rompió, porque no llovió en la tierra: los labradores se avergonzaron, cubrieron sus cabezas. 14:5 Y aun las ciervas parían en los campos, y dejaban, porque no había yerba. 14:6 Y los asnos monteses se ponían en los altos, atraían el viento como los dragones: sus ojos se cegaron, porque no había yerba. 14:7 Si nuestras iniquidades testificaren contra nosotros, Jehová, haz por tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado, a tí pecamos. 14:8 Esperanza de Israel, Guardador suyo en el tiempo de la aflicción, ¿por qué has de ser como peregrino en la tierra, y como caminante, que se aparta para tener la noche? 14:9 ¿Por qué has de ser como hombre atónito, y como valiente que no puede librar? Y tú estas entre nosotros, o! Jehová, y tu nombre es llamado sobre nosotros: no nos desampares. 14:10 Así dijo Jehová a este pueblo: Así amaron moverse, ni detuvieron sus piés: por tanto Jehová no los tiene en voluntad: ahora se acordará de la maldad de ellos, y visitará sus pecados. 14:11 Y díjome Jehová. No ruegues por este pueblo para bien. 14:12 Cuando ayunaren, yo no oiré su clamor; y cuando ofrecieren holocausto y presente, no lo recibiré: ántes los consumiré con espada, y con hambre, y con pestilencia. 14:13 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah! Señor Jehová: he aquí que los profetas les dicen: No veréis espada, ni habrá, hambre en vosotros: mas en este lugar os daré paz firme. 14:14 Y Jehová me dijo, falso profetizan los prefetas en mi nombre: no los envié, ni les mandé, ni les hablé: visión mentirosa, y adivinación, y vanidad, y engaño de su corazón os profetizan. 14:15 Por tanto así dijo Jehová sobre los profetas que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envié, y que dicen: Espada, ni hambre no habrá en esta tierra: Con espada y con hambre serán consumidos los tales profetas. 14:16 Y el pueblo a quien profetizan, serán echados en las calles de Jerusalem por hambre, y por espada, y no habrá quien los entierre, ellos, y sus mujeres, y sus hijos, y sus hijas; y derramaré sobre ellos su maldad. 14:17 Decirles has pues esta palabra: Córranse mis ojos en lágrimas noche y día, y no cesen; porque de gran quebrantamiento es quebrantada la vírgen hija de mi pueblo; de plaga muy recia. 14:18 Si saliere al campo, he aquí muertos a espada; y si me entrare en la ciudad, he aquí enfermos de hambre; porque también el profeta como el sacerdote anduvieron al rededor en la tierra, y no conocieron. 14:19 ¿Has desechando desechado a Judá? ¿Ha aborrecido tu alma a Sión? ¿Por qué nos hiciste herir sin que nos quede cura? Esperamos paz, y no hubo bien: tiempo de cura, y he aquí turbación. 14:20 Conocemos, o! Jehová, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres; porque pecamos a tí. 14:21 No nos deseches, por tu nombre, ni trastornes el trono de tu gloria. Acuérdate: no invalides tu concierto con nosotros. 14:22 ¿Hay en las vanidades de las naciones quien haga llover? ¿y darán los cielos lluvias? ¿No eres tú Jehová nuestro Dios? A tí pues esperamos; porque tú hiciste todas estas cosas.
15:1 Y díjome Jehová: Si Moisés y Samuel se pusiesen delante de mí, mi voluntad no será con este pueblo: échalos de delante de mí, y salgan. 15:2 Y será, que si te preguntaren: ¿A dónde saldremos? Responderles has: Así dijo Jehová: El que a muerte, a muerte; y el que a cuchillo, a cuchillo; y el que a hambre, a hambre; y el que a cautividad a cautividad. 15:3 Y visitaré sobre ellos cuatro generos de males, dijo Jehová: Espada para matar, y perros para despedazar, y aves del cielo, y bestias de la tierra para tragar, y para disipar. 15:4 Y entregarlos he para ser zarandados por todos los reinos de la tierra, a causa de Manasés, hijo de Ezequías, rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalem. 15:5 Porque ¿quién habrá compasión de tí, o! Jerusalem? ¿o quién se entristecerá por tu causa? ¿o quién vendrá a preguntar por tu paz? 15:6 Tú me dejaste, dice Jehová, tornástete atrás: por tanto yo extendí sobre tí mi mano, y te eché a perder; y estoy cansado de arrepentirme. 15:7 Y los aventé con aventador hasta las puertas de la tierra: desahijé, desperdicié a mi pueblo, no se tornaron de sus caminos. 15:8 Sus viudas se me multiplicaron sobre la arena de la mar: traje contra ellos destruidor a mediodía sobre compañía de mancebos: hice caer sobre ella de repente ciudad y terrores. 15:9 Enflaquecióse la que parió siete, su alma se hinchió de dolor: púsosele su sol siendo aun de día: avergonzóse, e hinchióse de confusión; y lo que de ella quedare, entregaré a espada delante de sus enemigos, dijo Jehová. 15:10 ¡Ay de mí, madre mía! porque me engendraste hombre de cuestión, y hombre de discordia a toda la tierra: nunca les dí a logro, ni lo tomé de ellos: todos me maldicen. 15:11 Dijo Jehová: Si tus residuos no fueren en bien: si no hiciere al enemigo que te salga a recibir en el tiempo trabajoso, y en el tiempo de la angustia. 15:12 ¿Quebrará el hierro al hierro de la parte de aquilón, y al metal? 15:13 Tus riquezas y tus tesoros daré a saco sin ningún precio, por todos tus pecados, y en todos tus términos: 15:14 Y hacerte he pasar a tus enemigos en tierra que no conoces; porque fuego es encendido en mi furor, y sobre vosotros arderá. 15:15 Tú, o! Jehová, lo sabes, acuérdate de mí, y vísitame, y véngame de mis enemigos: no me tomes a tu cargo en la paciencia de tu enojo: sepas que sufro vergüenza a causa de tí. 15:16 Halláronse tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fué por gozo, y por alegría de mí corazón; porque tu nombre se llamó sobre mí, o! Jehová Dios de los ejércitos. 15:17 Nunca me asenté en compañía de burladores, ni me engreí a causa de tu profecía: solo me asenté, porque me henchiste de desabrimiento. 15:18 ¿Por qué fué perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada, no admitió cura? Eres conmigo como mentiroso, aguas que no son fieles. 15:19 Por tanto así dijo Jehová: Si te convirtieres, convertirte he, y delante de mí estarás; y si sacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a tí, y tú no te conviertas a ellos. 15:20 Y darte he a este pueblo por muro de bronce fuerte; y pelearán contra tí, y no te sobrepujarán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dijo Jehová. 15:21 Y librarte he de la mano de los malos, y redimirte he de la mano de los fuertes.
16:1 Y fué a mí palabra de Jehová, diciendo. 16:2 No tomarás para tí mujer, ni tendrás hijos ni hijas en este lugar. 16:3 Porque así dijo Jehová de los hijos y de las hijas que nacieren en este lugar, y de sus madres que los parieren, y de los padres que los engendraren en esta tierra: 16:4 Muertos de enfermedades morirán, no serán endechados ni enterrados: serán por muladar sobre la haz de la tierra; y con espada, y con hambre serán consumidos; y sus cuerpos serán para comida de las aves del cielo, y de las bestias de la tierra. 16:5 Porque así dijo Jehová: No entres en casa de luto, ni vayas a lamentar, ni los consueles; porque yo quité mi paz de este pueblo, dijo Jehová, mi misericordia y miseraciones. 16:6 Y morirán en esta tierra, grandes y chicos: no se enterrarán, ni los endecharán, ni se arañarán, ni se mesarán por ellos. 16:7 Y no partirán pan por luto por ellos, para consolarlos de su muerte; ni les darán a beber vaso de consolaciones por su padre o por su madre. 16:8 Y no entres en casa de convite, para sentarte con ellos a comer o a beber. 16:9 Porque así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo haré cesar en este lugar delante de vuestros ojos, y en vuestros dias, toda voz de gozo, y toda voz de alegría, toda voz de esposo, y toda voz de esposa. 16:10 Y acontecerá que cuando denunciares a este pueblo todas estas cosas, ellos te dirán: ¿Por qué habló Jehová sobre nosotros todo este mal tan grande? ¿y qué maldad es la nuestra, o qué pecado es el nuestro que pecamos a Jehová nuestro Dios? 16:11 Entónces les dirás: Porque vuestros padres me dejaron, dice Jehová, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y se encorvaron a ellos; y a mí me dejaron, y mi ley no guardaron: 16:12 Y vosotros hicistes peor que vuestros padres; porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí: 16:13 Por tanto yo os haré echar de esta tierra a tierra que ni vosotros ni vuestros padres conocisteis; y allá, serviréis a dioses ajenos de día y de noche, porque no os daré misericordia. 16:14 Por tanto he aquí que vienen dias, dijo Jehová, que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto: 16:15 Mas: Vive Jehová, que hizo subir los hijos de Israel de la tierra del aquilón, y de todas las tierras donde los había arrojado; y tornarlos he a su tierra, la cual dí a sus padres. 16:16 He aquí que yo envío muchos pescadores, dijo Jehová, y pescarlos han; y después enviaré muchos cazadores, y cazarlos han de todo monte, y de todo collado, y de las cavernas de los peñascos. 16:17 Porque mis ojos están puestos sobre todos sus caminos, los cuales no se me escondieron; ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos. 16:18 Mas primero pagaré al doble su iniquidad y su pecado; porque contaminaron mi tierra con los cuerpos muertos de sus abominaciones, y de sus abominaciones hinchieron mi heredad. 16:19 O! Jehová, fortaleza mía, y fuerza mía, y refugio mío en el tiempo de la aflicción: a tí vendrán naciones desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho. 16:20 ¿Hará el hombre dioses para sí? Mas ellos no serán dioses. 16:21 Por tanto, he aquí, les enseñaré de esta vez, enseñarles he mi mano y mi fortaleza; y sabrán que mi nombre es Jehová.
17:1 El pecado de Judá escrito está con cincel de hierro, y con punta de diamente, esculpido en la tabla de su corazón, y en los lados de vuestros altares; 17:2 Para que sus hijos se acuerden de sus altares, y de sus bosques junto a los árboles verdes, y en los collados altos. 17:3 Mi montañes, en el campo son tus riquezas: todos tus tesoros daré a saco, por el pecado de tus altos, en todos tus términos. 17:4 Y habrá remisión en tí de tu heredad, la cual yo te dí; y hacerte he servir a tus enemigos en tierra que no conociste; porque fuego encendistes en mi furor, para siempre arderá. 17:5 Así dijo Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. 17:6 Y será como la retama en el desierto; y no verá cuando viniere el bien: mas morará en las securas en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. 17:7 Bendito el varón que se fia de Jehová, y que Jehová es su confianza. 17:8 Porque él será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raices; y no verá cuando viniere el calor, y su hoja será verde; y en el año de prohibición no se fatigará, ni dejará de hacer fruto. 17:9 Engañoso es el corazón más que todos las cosas, y perverso: ¿quién le conocerá? 17:10 Yo Jehová que escudriño el corazón, que pruebo los riñones, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. 17:11 La perdiz que hurta lo que no parió, tal es el que allega riquezas y no con juicio: en medio de sus dias las dejará, y en su postrimería será insipiente. 17:12 Solio de gloria, alteza desde el principio es el lugar de nuestro santuario. 17:13 ¡O esperanza de Israel, Jehová! todos los que te dejan, serán avergonzados; y los que de mí se apartan, serán escritos en el polvo; porque dejaron la vena de aguas vivas, a Jehová. 17:14 Sáname, o! Jehová, y seré sano: sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza. 17:15 He aquí que ellos me dicen: ¿Dónde está la palabra de Jehová? Ahora venga. 17:16 Mas yo no me entremetí a ser pastor en pos de tí, ni deseé día de calamidad: tú lo sabes. Lo que de mi boca ha salido, en tu presencia ha sido. 17:17 No me seas tú por espanto: esperanza mía eres tú en el día malo. 17:18 Avergüéncense los que me persiguen, y no me avergüence yo: asómbrense ellos, y no me asombre yo: trae sobre ellos día malo, y quebrántalos con doblado quebrantamiento. 17:19 Así me dijo Jehová: Vé, y pónte a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Judá; y a todas las puertas de Jerusalem. 17:20 Y decirles has: Oid palabra de Jehová, reyes de Judá, y todo Judá, y todos los moradores de Jerusalem, que entráis por estas puertas. 17:21 Así dijo Jehová: Guardád por vuestras vidas, y no traigáis carga en el día del sábado, para meter por las puertas de Jerusalem: 17:22 Ni saquéis carga de vuestras casas en el día del sábado, ni hagáis obra alguna: mas santificád el día del sábado, como mandé a vuestros padres: 17:23 Los cuales no oyeron, ni abajaron su oido; ántes endurecieron su cerviz por no oir, ni recibir corrección. 17:24 Porque será, que si oyendo me oyereis, dijo Jehová, que no metáis carga por las puertas de esta ciudad en el día del sábado, mas santificaréis el día del sábado, no haciendo en el ninguna obra: 17:25 Entrarán por las puertas de esta ciudad los reyes y los príncipes, que se asientan sobre el trono de David, en carros y en caballos, ellos y sus príncipes, los varones de Judá, y los moradores de Jerusalem: y esta ciudad será habitada para siempre. 17:26 Y vendrán de las ciudades de Judá, y de los al derredores de Jerusalem, y de tierra de Benjamín, y de los campos, y del monte, y del austro, trayendo holocausto, y sacrificio, y presente, e incienso, y trayendo ofrendas de alabanza a la casa de Jehová. 17:27 Mas si no me oyereis, para santificar el día del sábado, y para no traer carga, ni meterla por las puertas de Jerusalem en día de sábado, yo haré encender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalem, y no se apagará.
18:1 La palabra que fué a Jeremías de Jehová, diciendo: 18:2 Levántate, y véte a casa del ollero, y allí te haré que oigas mis palabras. 18:3 Y descendí en casa del ollero, y he aquí que él hacía obra sobre una rueda. 18:4 Y el vaso que él hacía de barro se quebró en la mano del ollero; y tornó, e hízolo otro vaso según que al ollero pareció mejor hacerlo. 18:5 Y fué a mí palabra de Jehová, diciendo: 18:6 ¿No podré yo hacer de vosotros como este ollero, o! casa de Israel, dice Jehová? He aquí que como el barro en la mano del ollero, así sois vosotros en mi mano, o! casa de Israel. 18:7 En un instante hablaré contra naciones, y contra reinos, para arrancar, y disipar, y perder: 18:8 Empero si esas naciones se convirtieren de su maldad, contra el cual mal yo hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado de les hacer. 18:9 Y en un instante hablaré de la nación, y del reino, para edificar y para plantar: 18:10 Y si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, arrepentirme he del bien que había determinado de le hacer. 18:11 Ahora pues, habla ahora a todo hombre de Judá, y a los moradores de Jerusalem, diciendo: Así dijo Jehová: He aquí que yo compongo mal contra vosotros, y pienso contra vosotros pensamientos: conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejorád vuestros caminos, y vuestras obras. 18:12 Y dijeron: Es por demás, porque en pos de nuestras imaginaciones hemos de ir; y cada uno el pensamiento de su malvado corazón hemos de hacer. 18:13 Por tanto así dijo Jehová: Ahora preguntád a las naciones: ¿Quién oyó tal? Gran fealdad hizo la vírgen de Israel. 18:14 ¿Dejará alguno la nieve de la piedra del campo que corre del Líbano? dejarán las aguas extrañas, frias y corrientes? 18:15 Porque mi pueblo me olvidaron, incensando a la vanidad; y hácenlos tropezar en sus caminos, en las sendas antiguas, para que caminen por sendas, por camino no hollado: 18:16 Para poner su tierra en admiración, y en silbos perpetuos: todo aquel que pasare por ella se maravillará, y meneará su cabeza. 18:17 Como viento solano los esparciré delante del enemigo: la cerviz, y no el rostro, les mostraré en el día de su perdición. 18:18 Y dijeron: Veníd, y maquinemos maquinaciones contra Jeremías; porque la ley no faltará del sacerdote, ni consejo del sabio, ni palabra del profeta. Veníd, e hirámosle de lengua, y no miremos a todas sus palabras. 18:19 Jehová mira por mí, y oye la voz de los que contienden conmigo. 18:20 ¿Dáse mal por bien, que cavaron hoyo a mi alma? Acuérdate que me puse delante de tí, para hablar bien por ellos, para apartar de ellos tu ira. 18:21 Por tanto entrega sus hijos a hambre, y házlos escurrir por manos de espada; y sus mujeres queden sin hijos, y viudas; y sus maridos muertos de muerte; y sus mancebos sean heridos a espada en la guerra. 18:22 De sus casas se oiga clamor, cuando trajeres sobre ellos ejército de repente; porque cavaron hoyo para tomarme, y escondieron lazos a mis piés. 18:23 Mas tú, o! Jehová, conoces todo su consejo contra mí que es para muerte: no perdones su maldad, ni raigas su pecado de delante de tu rostro; y tropiecen delante de tí: haz con ellos en el tiempo de tu furor.
19:1 Así dijo Jehová: Vé, y compra un barril de barro del ollero, y lleva contigo alguno de los ancianos del pueblo, y de los ancianos de los sacerdotes: 19:2 Y saldrás al valle de Ben-hinnón que está a la entrada de la puerta oriental, y pregonarás allí las palabras que yo te hablaré. 19:3 Dirás pues: Oid palabra de Jehová, o! reyes de Judá, y moradores de Jerusalem: Así dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo traigo mal sobre este lugar, tal que quien lo oyere, le retiñan los oidos: 19:4 Porque me dejaron, y enagenaron este lugar, y ofrecieron perfumes en él a dioses ajenos, los cuales ellos no habían conocido, ni sus padres, ni los reyes de Judá; e hinchieron este lugar de sangre de inocentes. 19:5 Y edificaron altos a Baal, para quemar con fuego sus hijos en holocaustos, al mismo Baal: cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento. 19:6 Por tanto he aquí que vienen dias, dijo Jehová, que este lugar no se llamará más Tofet, y valle de Ben-hinnón, mas valle de la matanza. 19:7 Y desvaneceré el consejo de Judá y de Jerusalem en este lugar, y hacerles he que caigan a cuchillo delante de sus enemigos, y en las manos de los que buscan sus almas; y daré sus cuerpos para comida de las aves del cielo, y de las bestias de la tierra. 19:8 Y pondré a esta ciudad por espanto y silbo: todo aquel que pasare por ella se maravillará, y silbará sobre todas sus plagas. 19:9 Y hacerles he comer la carne de sus hijos, y la carne de sus hijas; y cada uno comerá la carne de su amigo en el cerco y en la angostura con que los estrecharán sus enemigos, y los que buscan sus almas. 19:10 Y quebrarás el barril delante de los ojos de los varones que van contigo; 19:11 Y decirles has: Así dijo Jehová de los ejércitos: Así quebrantaré a este pueblo, y a esta ciudad, como quien quiebra un vaso de barro, que no se puede más restaurar; y en Tofet se enterrarán, porque no habrá otro lugar para enterrar. 19:12 Así haré a este lugar, dice Jehová, y a sus moradores, poniendo esta ciudad como Tofet. 19:13 Y las casas de Jerusalem, y las casas de los reyes de Judá serán como el lugar de Tofet, inmundas, por todas las casas sobre cuyos tejados ofrecieron perfumes a todo el ejército del cielo, y vertieron derramaduras a dioses ajenos. 19:14 Y volvió Jeremías de Tofet, donde le envió Jehová a profetizar; y paróse en el patio de la casa de Jehová, y dijo a todo el pueblo: 19:15 Así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo traigo sobre esta ciudad, y sobre todas sus ciudades todo el mal que hablé contra ella; porque endurecieron su cerviz, para no oir mis palabras.
20:1 Y fasur, sacerdote, hijo de Immer, que presidia por príncipe en la casa de Jehová, oyó a Jeremías que profetizaba estas palabras. 20:2 E hirió Fasur a Jeremías profeta, y púsole en el calabozo, que estaba a la puerta de Benjamín en lo alto, la cual está en la casa de Jehová. 20:3 Y el día siguiente Fasur sacó a Jeremías del calabozo; y díjole Jeremías: No ha llamado Jehová tu nombre Fasur, mas Magormissabid. 20:4 Porque así dijo Jehová: He aquí que yo te pondré en espanto, a tí y a todos los que bien te quieren, y caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo verán; y a todo Judá entregaré en mano del rey de Babilonia, y transportarlos ha en Babilonia, y herirlos ha a cuchillo. 20:5 Y daré toda la sustancia de esta ciudad, y todo su trabajo, y todas sus cosas preciosas, y todos los tesoros de los reyes de Judá daré en mano de sus enemigos, y saquearlos han; y tomarlos han, y traerlos han en Babilonia. 20:6 Y tú, Fasur, y todos los moradores de tu casa iréis cautivos, y en Babilonia entrarás, y allá morirás, y allá serás enterrado, tú y todos los que bien te quieren, a los cuales has profetizado con mentira. 20:7 Engañásteme, o! Jehová, y engañado soy: más fuerte has sido que yo, y me venciste: cada día he sido escarnecido, cado uno burla de mí: 20:8 Porque desde que hablo, doy voces, grito violencia y destrucción: porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. 20:9 Y dije: No me acordaré más de él, ni más hablaré en su nombre. Y fué en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos: trabajé por sufrirle, y no pude: 20:10 Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciád, y denunciarémos. Todos mis amigos miraban, si cojearía: Quizá se engañará, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza. 20:11 Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán: serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán: tendrán perpetua vergüenza, que nunca se olvidará. 20:12 O! Jehová de los ejércitos, que sondas lo justo, que ves los riñones y el corazón, vea yo tu venganza de ellos, porque a tí descubrí mi causa. 20:13 Cantád a Jehová: load a Jehová; porque escapó el alma del pobre de mano de los malignos. 20:14 Maldito sea el día en que nací: el día que mi madre me parió no sea bendito. 20:15 Maldito sea el hombre que dió nuevas a mi padre, diciendo: Nacídote ha hijo varón: alegrando le hizo alegrar. 20:16 Y sea el tal hombre como las ciudades que asoló Jehová, y no se arrepintió; y oiga gritos de mañana, y voces a mediodía. 20:17 ¿Por qué no me mató en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre concebimiento perpetuo? 20:18 ¿Para qué salí del vientre? ¿para ver trabajo y dolor, y que mis dias se gastasen en vergüenza?
21:1 Palabra que fué a Jeremías de Jehová cuando el rey Sedecías envio a él a Fasur, hijo de Melquías, y a Sofonías, sacerdote, hijo de Maasías, que le dijesen: 21:2 Pregunta ahora por nosotros a Jehová, porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, hace guerra contra nosotros: quizá Jehová hará con nosotros según todas sus maravillas, y se irá de sobre nosotros. 21:3 Y Jeremías les dijo: Diréis así a Sedecías: 21:4 Así dijo Jehová, Dios de Israel: He aquí que yo vuelvo las armas de guerra que están en vuestras manos, y con que vosotros peleáis con el rey de Babilonia; y los Caldeos que os tienen cercados fuera de la muralla, yo los juntaré en medio de esta ciudad. 21:5 Y pelearé contra vosotros con mano alzada, y con brazo fuerte, y con furor, y enojo, e ira grande. 21:6 Y heriré los moradores de esta ciudad; y los hombres, y las bestias de grande pestilencia morirán. 21:7 Y después, así dijo Jehová: Entregaré a Sedecías, rey de Judá, y a sus criados, y al pueblo, y los que quedaren, en la ciudad de la pestilencia, y de la espada, y del hambre, en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan sus almas, y herirlos ha a filo de espada: no los perdonará, ni los recibirá a merced, ni habrá de ellos misericordia. 21:8 Y a este pueblo dirás: Así dijo Jehová: He aquí que yo pongo delante de vosotros camino de vida, y camino de muerte. 21:9 El que se quedaré en esta ciudad, morirá a cuchillo, o de hambre, o de pestilencia: mas el que saliere, y se pasare a los Caldeos que os tienen cercados, vivirá, y su vida le será por despojo. 21:10 Porque mi rostro he puesto contra esta ciudad para mal, y no para bien, dice Jehová: en mano del rey de Babilonia será entregada, y quemarla ha a fuego. 21:11 Y a la casa del rey de Judá dirás: Oid palabra de Jehová: 21:12 Casa de David, así dijo Jehová: Juzgád de mañana juicio, y librád el oprimido de mano del opresor; porque mi ira no salga como fuego, y se encienda, y no haya quien apague, por la maldad de vuestras obras. 21:13 He aquí, yo a tí, moradora del valle de la piedra de la llanura, dice Jehová: los que decís: ¿Quién subirá contra nosotros? y ¿quién entrará en nuestras moradas? 21:14 Y visitaros he conforme al fruto de vuestras obras, dijo Jehová; y haré encender fuego en su breña, y consumirá todo lo que está al derredor de ella.
22:1 Así dijo Jehová: Desciende a la casa del rey de Judá, y habla allí esta palabra, 22:2 Y dí: Oye palabra de Jehová, o! rey de Judá, que estas asentado sobre el trono de David: tú, y tus criados, y tu pueblo, que entran por estas puertas. 22:3 Así dijo Jehová: Hacéd juicio y justicia, y librád al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni robéis al extranjero, ni al huérfano, ni a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar. 22:4 Porque si haciendo hiciereis esta palabra, entrarán por las puertas de esta casa los reyes sentados por David sobre su trono, cabalgando en carro y en caballos, él, y sus criados, y su pueblo. 22:5 Y si no oyereis estas palabras, por mí juré, dijo Jehová, que esta casa será desierta. 22:6 Porque así dijo Jehová sobre la casa del rey de Judá: Galaad, tú amí, o! cabeza del Líbano, si yo no te pusiere en soledad, y ciudades inhabitables. 22:7 Y señalaré contra tí disipadores, cada uno con sus armas, y cortarán tus cedros escogidos, y echarlos han en el fuego. 22:8 Y muchas naciones pasarán junto a esta ciudad, y dirán cada uno a su compañero: ¿Por qué lo hizo así Jehová con esta grande ciudad? 22:9 Y dirán: Porque dejaron el concierto de Jehová su Dios, y adoraron dioses ajenos, y les sirvieron. 22:10 No lloréis al muerto, ni hayáis compasión de él, llorando llorád por el que va, por que no volverá jamas; ni verá la tierra donde nació. 22:11 Porque así dijo Jehová de Sellum, hijo de Josías, rey de Judá, que reina por Josías, su padre: El que saliere de este lugar, no volverá acá más: 22:12 Ántes en el lugar adonde le trasportaren, morirá, y no verá más esta tierra. 22:13 ¡Ay del que edifica su casa, y no en justicia; y sus salas, y no en juicio; sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo! 22:14 Que dice: Edificaré para mí casa espaciosa, y airosas salas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón. 22:15 ¿Reinarás, porque te cercas de cedro? ¿Tu padre no comió y bebió, e hizo juicio y justicia, y entónces le fué bien? 22:16 Juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entónces estuvo bien: ¿no es esto conocerme a mí, dijo Jehová? 22:17 Mas tus ojos y tu corazón no son sino a tu avaricia, y a derramar la sangre inocente, y a opresión, y a hacer agravio. 22:18 Por tanto así dijo Jehová de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá: No le llorarán: ¡Ay hermano mío! ¡y ay hermana! no le llorarán: ¡Ay Señor! ¡ay de su grandeza! 22:19 En sepultura de asno será enterrado, arrastrándole y echándole fuera de las puertas de Jerusalem. 22:20 Sube al Líbano, y clama, y en Basán da tu voz, y grita hacia todas partes; porque todos tus enamorados son quebrantados. 22:21 Hablé a tí en tus prosperidades: dijiste: No oiré. Este fué tu camino desde tu juventud, que nunca oiste mi voz. 22:22 A todos tus pastores pacerá el viento, y tus enamorados irán en cautividad. Entónces te avergonzarás, y te confundirás a causa de toda tu malicia. 22:23 Habitaste en el Líbano: hiciste tu nido en los cedros: ¡cuán amada serás cuando te vinieren dolores, dolor como de mujer que está de parto! 22:24 Vivo yo, dijo Jehová, que si Conías, hijo de Joacim, rey de Judá, fuera anillo en mi mano diestra, que de allí te arrancaré. 22:25 Y te entregaré en mano de los que buscan tu alma, y en mano de aquellos cuya vista temes: y en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en mano de los Caldeos. 22:26 Y hacerte he trasportar, a tí y a tu madre que te parió, a tierra agena en la cual no nacisteis, y allá moriréis. 22:27 Y a la tierra a la cual ellos levantan su alma para tornar allá, no volverán allá. 22:28 ¿Es este hombre Conías un ídolo vil, quebrado? ¿vaso con que nadie se deleita? ¿Por qué fueron arrojados él y su generación ? ¿fueron echados a tierra que no conocieron? 22:29 ¡O tierra, tierra, tierra! oye palabra de Jehová. 22:30 Así dijo Jehová: Escribíd este varón privado de generación: hombre a quien nada sucederá prósperamente en todos los dias de su vida; porque ningún hombre de su simiente que se asentare sobre el trono de David, y que se enseñoreare sobre Judá, jamas será dichoso.
23:1 ¡Ay de los pastores que desperdician y derraman las ovejas de mi majada! dijo Jehová. 23:2 Por tanto, así dijo Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros derramasteis mis ovejas, y las amontasteis, y no las visitasteis: he aquí que yo visito sobre vosotros la maldad de vuestras obras, dijo Jehová. 23:3 Y yo recogeré el resto de mis ovejas de todas las tierras donde las eché, y hacerlas he volver a sus moradas; y crecerán, y multiplicarse han. 23:4 Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni tendrán miedo, ni serán menoscabadas, dijo Jehová. 23:5 He aquí que vienen dias, dijo Jehová, y despertaré a David renuevo justo, y reinará rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. 23:6 En sus dias será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre que le llamarán, JEHOVÁ JUSTICIA NUESTRA. 23:7 Por tanto, he aquí que vienen dias, dijo Jehová, y no dirán más: Vive Jehová que hizo subir los hijos de Israel de la tierra de Egipto: 23:8 Mas: Vive Jehová que hizo subir, y trajo la simiente de la casa de Israel de tierra del aquilón, y de todas las tierras a donde los eché; y habitarán en su tierra. 23:9 A causa de los profetas mi corazón es quebrantado en medio de mí, todos mis huesos tiemblan: estuve como hombre borracho, y como hombre a quien enseñoreó el vino, delante de Jehová, y delante de las palabras de su santidad. 23:10 Porque la tierra es llena de adúlteros, porque a causa del juramento la tierra es desierta: las cabañas del desierto se secaron; y la carrera de ellos fué mala, su fortaleza no derecha. 23:11 Porque así el profeta como el sacerdote son fingidos: aun en mi casa hallé su maldad, dijo Jehová. 23:12 Por tanto su camino les será como resbaladeros en oscuridad: serán rempujados, y caerán en él; porque yo traeré sobre ellos mal, año de su visitación, dice Jehová. 23:13 Y en los profetas de Samaria ví bobería: profetizaban en Baal, e hicieron errar a mi pueblo Israel. 23:14 Y en los profetas de Jerusalem ví torpezas: cometían adulterios, y caminaban por mentira, y esforzaban las manos de los malos, porque ninguno se convertiese de su malicia: tornáronseme todos ellos como los moradores de Sodoma, y sus moradores como Gomorra. 23:15 Por tanto así dijo Jehová de los ejércitos contra aquellos profetas: He aquí que yo les hago comer ajenjo, y les haré beber aguas de hiel; porque de los profetas de Jerusalem salió la hipocresía sobre toda la tierra. 23:16 Así dijo Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan: os hacen desvanecer, hablan visión de su corazón, no de la boca de Jehová. 23:17 Dicen atrevidamente a los que me airan: Jehová dijo: Paz tendréis. Y a cualquiera que camina tras la imaginación de su corazón, dijeron: No vendrá mal sobre vosotros. 23:18 Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vió, y oyó su palabra? ¿quién estuvo atento a su palabra, y oyó? 23:19 He aquí que la tempestad de Jehová saldrá con furor; y la tempestad que está aparejada, sobre la cabeza de los malos caerá. 23:20 No se apartará el furor de Jehová, hasta tanto que haya hecho, y hasta tanto que haya confirmado los pensamientos de su corazón: en lo postrero de los dias la entenderéis con entendimiento. 23:21 No envié yo aquellos profetas, y ellos corrían: yo no les hablé, y ellos profetizaban. 23:22 Y si ellos hubieran estado en mi secreto, también hubieran hecho oir mis palabras a mi pueblo, y los hubieran hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras. 23:23 ¿Soy yo Dios de cerca, dijo Jehová, y no Dios de léjos? 23:24 ¿Esconderse ha alguno en escondederos que yo no le vea, dijo Jehová? ¿no hincho yo el cielo y la tierra, dijo Jehová? 23:25 Yo oí lo que aquellos profetas dijeron profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé. 23:26 ¿Hasta cuándo será esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón? 23:27 No piensan como hacen olvidar mi pueblo de mi nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero, como sus padres se olvidaron de mi nombre por Baal. 23:28 El profeta con quien fuere sueño, cuente sueño; y con el que fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene la paja con el trigo, dijo Jehová? 23:29 ¿Mi palabra no es como el fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? 23:30 Por tanto, he aquí, yo contra los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras, cada uno de su más cercano. 23:31 He aquí, yo contra los profetas, dice Jehová, que endulzan sus lenguas, y dicen: Dijo. 23:32 He aquí, yo contra los que profetizan sueños mentirosos, dice Jehová, y los contaron, e hicieron errar mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas; y yo no los envié, ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dijo Jehová. 23:33 Y cuando te preguntare este pueblo, o el profeta, o el sacerdote, diciendo: ¿Qué es la carga de Jehová? decirles has: ¿Qué carga? Dejaros he, dijo Jehová. 23:34 Y el profeta, y el sacerdote, y el pueblo que dijere: Carga de Jehová: yo visitaré sobre el tal hombre, y sobre su casa. 23:35 Así diréis cada cual a su compañero, y cada cual a su hermano; ¿Qué respondió Jehová? ¿y qué habló Jehová? 23:36 Y nunca más os vendrá a la memoria carga de Jehová; porque la palabra de cada uno le será por carga; pues pervertisteis las palabras del Dios viviente, Jehová de los ejercitos, Dios nuestro. 23:37 Así dirás al profeta: ¿Qué te respondió Jehová, y que habló Jehová? 23:38 Y si dijereis: Carga de Jehová: Por tanto así dijo Jehová: Porque dijisteis esta palabra, carga de Jehová, habiendo enviado a vosotros, diciendo: No digáis, Carga de Jehová. 23:39 Por tanto, he aquí, que yo os olvidaré olvidando; y os arrancaré de mi presencia, y a la ciudad que os dí a vosotros y a vuestros padres. 23:40 Y daré sobre vosotros vergüenza perpetua, y confusiones eternas, que nunca las raiga olvido.
24:1 Mostróme Jehová, y he aquí dos cestas de higos puestas delante del templo de Jehová, después de haber trasportado Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, y a los príncipes de Judá, y a los oficiales y cerrajeros de Jerusalem, y haberlos llevado a Babilonia. 24:2 La una cesta tenía higos muy buenos, como brevas; y la otra cesta tenía higos muy malos, que no se podían comer de malos. 24:3 Y díjome Jehová: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Higos, higos buenos; muy buenos; y malos, muy malos, que de malos no se pueden comer. 24:4 Y fué a mí palabra de Jehová, diciendo: 24:5 Así dijo Jehová Dios de Israel: Como a estos buenos higos, así conoceré el trasportamiento de Judá, al cual eché de este lugar a tierra de Caldeos, para bien. 24:6 Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien; y volverlos he a esta tierra, y edificarlos he, y no los destruiré: plantarlos he, y no los arrancaré. 24:7 Y darles he corazón para que me conozcan, que yo soy Jehová; y serme han por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón. 24:8 Y como los malos higos, que de malos no se pueden comer, así dijo Jehová, daré a Sedecías, rey de Judá, y a sus príncipes, y al resto de Jerusalem que quedaron en esta tierra, y que moran en la tierra de Egipto. 24:9 Y darlos he por escarnio, por mal a todos los reinos de la tierra: por infamia, y por ejemplo, y por refrán, y por maldición a todos los lugares donde yo los arrojaré. 24:10 Y enviaré en ellos espada, hambre, y pestilencia, hasta que sean acabados de sobre la tierra que les dí a ellos y a sus padres.
25:1 Palabra que fué a Jeremías de todo el pueblo de Judá, en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, el cual es el año primero de Nabucodonosor, rey de Babilonia. 25:2 Lo que habló Jeremías profeta a todo el pueblo de Judá, y a todos los moradores de Jerusalem, diciendo: 25:3 Desde el año trece de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, hasta este día, que son veinte y tres años, fué a mi palabra de Jehová, la cual hablé a vosotros, madrugando y hablando, y no oisteis. 25:4 Y envió Jehová a vosotros todos sus siervos profetas, madrugando y enviando, y no oisteis, ni abajasteis vuestro oido para oir; 25:5 Diciendo: Volvéos ahora de vuestro mal camino, y de la maldad de vuestras obras, y morád sobre la tierra que os dió Jehová, a vosotros y a vuestros padres para siempre; 25:6 Y no caminéis en pos de dioses ajenos, sirviéndoles y encorvándoos a ellos; ni me provoquéis a ira con la obra de vuestras manos, y no os haré mal. 25:7 Y no me oisteis, dijo Jehová para provocarme a ira con la obra de vuestras manos, para mal vuestro. 25:8 Por tanto así dijo Jehová de los ejércitos: Porque no oisteis mis palabras. 25:9 He aquí que yo enviaré, y tomaré todos los linajes del aquilón, dice Jehová, y a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo, y traerlos he contra esta tierra, y contra sus moradores, y contra todas estas naciones al derredor; y matarlos he, y ponerlos he por escarnio, y por silbo, y en soledades perpetuas. 25:10 Y haré perder de entre ellos voz de gozo, y voz de alegría, voz de desposado, y voz de desposada, voz de muelas, y luz de antorcha. 25:11 Y toda esta tierra será puesta en soledad, en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años: 25:12 Y será que cuando fueren cumplidos los setenta años, visitaré sobre el rey de Babilonia, y sobre aquella nación su maldad, dijo Jehová, y sobre la tierra de los Caldeos; y yo la pondré en desiertos para siempre. 25:13 Y traeré sobre aquella tierra todas mis palabras que he hablado contra ella, con todo lo que está escrito en este libro, profetizado por Jeremías, contra todas las naciones. 25:14 Porque se servirán también de ellos muchas naciones, y reyes grandes; y yo les pagaré conforme a su obra, y conforme a la obra de sus manos. 25:15 Porque así me dijo Jehová Dios de Israel: Toma de mi mano el vaso del vino de este furor, y da de beber de él a todas las naciones a las cuales yo te envíó. 25:16 Y beberán, y temblarán, y enloquecerán delante de la espada que yo envío entre ellos. 25:17 Y tomé el vaso de la mano de Jehová, y dí de beber a todas las naciones a las cuales me envió Jehová: 25:18 A Jerusalem, y a las ciudades de Judá, y a sus reyes, y sus príncipes, para que yo las pusiese en soledad, en escarnio, y en silbo y en maldición, como este día: 25:19 A Faraón, rey de Egipto, y a sus siervos, y a sus príncipes, y a todo su pueblo: 25:20 Y a toda la mistura; y a todos los reyes de tierra de Hus; y a todos los reyes de tierra de Palestina, y a Ascalón, y Gaza, y Accarón, y a la resta de Azoto: 25:21 A Edom, y Moab, y a los hijos de Ammón: 25:22 Y a todos los reyes de Tiro, y a todos los reyes de Sidón, y a los reyes de las islas que están de ese cabo de la mar: 25:23 Y a Dedán, y Tema, y Buz, y a todos los que están al cabo del mundo: 25:24 Y a todos los reyes de Arabia, y a todos los reyes de la Arabia que habita en el desierto: 25:25 Y a todos los reyes de Zambrí, y a todos los reyes de Elam, y a todos los reyes de Media: 25:26 Y a todos los reyes del aquilón, los de cerca y los de léjos, los unos de los otros; y a todos los reinos de la tierra que están sobre la haz de la tierra, y el rey de Sesac beberá después de ellos. 25:27 Decirles has pues: Así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Bebéd, y emborracháos, y vomitád, y caéd, y no os levantéis delante de la espada que yo envío entre vosotros. 25:28 Y será que si no quisieren tomar el vaso de tu mano para beber, decirles has: Así dijo Jehová de los ejércitos: Bebiendo bebéd. 25:29 Porque he aquí que a la ciudad sobre la cual es llamado mi nombre yo comienzo a hacer mal, ¿y vosotros solos seréis absueltos? No seréis absueltos; porque espada traigo sobre todo los moradores de la tierra, dijo Jehová de los ejércitos. 25:30 Tú pues profetizarás a ellos todas estas palabras, y decirles has: Jehová bramará como león de lo alto, y de la morada de su santidad dará su voz: bramando bramará sobre su morada, canción de lagareros cantará a todos los moradores de la tierra. 25:31 Llegó el estruendo hasta el cabo de la tierra; porque juicio de Jehová con las naciones: él es el Juez de toda carne: los impíos entregará a la espada, dijo Jehová. 25:32 Así dijo Jehová de los ejércitos: He aquí que el mal sale de nación en nación, y grande tempestad se levantará de los fines de la tierra. 25:33 Y serán muertos de Jehová en aquel día desde el un cabo de la tierra hasta el otro cabo: no se endecharán, ni se cogerán, ni se enterrarán: como estiércol serán sobre la haz de la tierra. 25:34 Aullád, pastores, y clamád, y rebolcáos en el polvo, los mayorales del hato; porque vuestros dias son cumplidos para ser degollados, y esparcidos vosotros; y caeréis como vaso de codicia. 25:35 Y la huida se perderá de los pastores; y el escapamiento, de los mayorales del hato. 25:36 Voz de la grita de los pastores, y aullido de los mayorales del hato se oirá; porque Jehová asoló sus majadas. 25:37 Y las majadas pacíficas serán taladas, por la ira del furor de Jehová. 25:38 Desamparó como leoncillo su morada; porque la tierra de ellos fué asolada por la ira del opresor, y por el enojo de su furor.
26:1 En el principio del reino de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, fué esta palabra de Jehová, diciendo: 26:2 Así dijo Jehová: Pónte en el patio de la casa de Jehová, y habla a todas las ciudades de Judá, que vienen para adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que yo te mandé que les hablases: no detengas palabra. 26:3 Quizás oirán, y se tornarán cada uno de su mal camino; y arrepentirme he yo del mal que pienso hacerles, por la maldad de sus obras. 26:4 Decirles has: Así dijo Jehová: Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual dí delante de vosotros, 26:5 Para oir a las palabras de mis siervos los profetas que yo os envío, madrugando y enviando, a los cuales no habéis oido: 26:6 Yo pondré esta casa como Silo, y daré esta ciudad en maldición a todas las naciones de la tierra. 26:7 Y oyeron los sacerdotes, y los profetas, y todo el pueblo, a Jeremías hablar estas palabras en la casa de Jehová. 26:8 Y fué que acabando de hablar Jeremías todo lo que Jehová le había mandado que hablase a todo el pueblo, los sacerdotes, y los profetas, y todo el pueblo le echaron mano, diciendo: Muerte morirás. 26:9 ¿Por qué profetizaste en nombre de Jehová, diciendo: Esta casa será como Silo; y esta ciudad será asolada hasta no quedar morador? Y todo el pueblo se juntó contra Jeremías en la casa de Jehová. 26:10 Y los príncipes de Judá oyeron estas cosas, y subieron de casa del rey a la casa de Jehová, y asentáronse en la entrada de la puerta nueva de Jehová. 26:11 Y hablaron los sacerdotes y los profetas a los príncipes, y a todo el pueblo, diciendo: En pena de muerte ha incurrido este hombre, porque profetizó contra esta ciudad, como vosotros habéis oido con vuestros oidos. 26:12 Y habló Jeremías a todos los príncipes, y a todo el pueblo, diciendo: Jehová me envió que profetizase contra esta casa, y contra esta ciudad, todas las palabras que habéis oido. 26:13 Y ahora mejorád vuestros caminos, y vuestras obras, y oid la voz de Jehová vuestro Dios; y arrepentirse ha Jehová del mal que ha hablado contra vosotros. 26:14 En lo que a mí toca, he aquí, estoy en vuestras manos, hacéd de mí como mejor y más recto os pareciere: 26:15 Mas sabéd de cierto, que si me matareis, sangre inocente echaréis sobre vosotros, y sobre esta ciudad, y sobre sus moradores; porque, en verdad, Jehová me envió a vosotros, para que dijese todas estas palabras en vuestros oidos. 26:16 Y dijeron los príncipes y todo el pueblo a los sacerdotes y profetas: No ha incurrido este hombre en pena de muerte, porque en nombre de Jehová nuestro Dios ha hablado a nosotros. 26:17 Y levantáronse algunos de los ancianos de la tierra, y hablaron a toda la congregación del pueblo, diciendo: 26:18 Miqueas de Morasti profetizó en tiempo de Ezequías, rey de Judá, y habló a todo el pueblo de Judá, diciendo: Así dijo Jehová de los ejércitos: Sión será arada como campo, y Jerusalem será montones, y el monte del templo en cumbres de bosque. 26:19 ¿Matáronle luego Ezequías, rey de Judá, y todo Judá? ¿No temió a Jehová, y oró a la faz de Jehová, y Jehová se arrepintió del mal que había hablado contra ellos? ¿Y nosotros haremos tan grande mal contra nuestras almas? 26:20 Hubo también un hombre que profetizaba en nombre de Jehová, Urías, hijo de Semeí, de Cariat-jarim, el cual profetizó contra esta ciudad, y contra esta tierra conforme a todas las palabras de Jeremías. 26:21 Y oyó el rey Joacim, y todos sus valientes, y todos sus príncipes sus palabras, y el rey procuró de matarle: lo cual entendiendo Urías, tuvo temor, y huyó, y se metió en Egipto. 26:22 Y el rey Joacim envió hombres en Egipto, a Elnatán, hijo de Acor, y otros hombres con él a Egipto, 26:23 Los cuales sacaron a Urías de Egipto, y le trajeron al rey Joacim, e hirióle a cuchillo, y echó su cuerpo en los sepulcros del vulgo. 26:24 La mano empero de Ahicam, hijo de Safán, era con Jeremías, porque no le entregasen en las manos del pueblo para matarle.
27:1 En el principio del reino de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, fué de Jehová esta palabra a Jeremías, diciendo: 27:2 Jehová me dijo así: Házte unas coyundas y yugos, y pónlos sobre tu cuello. 27:3 Y enviarlos has al rey de Edom, y al rey de Moab, y al rey de los hijos de Ammón, y al rey de Tiro, y al rey de Sidón por mano de los embajadores que vienen a Jerusalem a Sedecías, rey de Judá. 27:4 Y mandarles has que digan a sus señores: Así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Así diréis a vuestros señores: 27:5 Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que están sobre la haz de la tierra, con mi grande potencia, y con mi brazo extendido; y la dí a quien me plugo. 27:6 Y ahora yo he dado todas estas tierras en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan. 27:7 Y servirle han todas las naciones, a él, y a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que venga también el tiempo de su misma tierra; y servirle han muchas naciones, y reyes grandes. 27:8 Y será que la nación y el reino que no le sirviere, es a saber, a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que no pusiere su cuello debajo del yugo del rey de Babilonia, con espada, y con hambre, y con pestilencia visitaré a la tal nación, dice Jehová, hasta que yo los acabe por su mano. 27:9 Y vosotros no oigáis a vuestros profetas, ni a vuestros adivinos, ni a vuestros sueños, ni a vuestros agoreros, ni a vuestros encantadores, que os hablan, diciendo: No serviréis al rey de Babilonia. 27:10 Porque ellos os profetizan mentira, por haceros alejar de vuestra tierra, y para que yo os arroje, y perezcáis. 27:11 Mas la nación que metiere su cuello al yugo del rey de Babilonia, y le sirviere, hacerla he dejar en su tierra, dijo Jehová, y labrarla ha, y morará en ella, 27:12 Y hablé también a Sedecías, rey de Judá, conforme a todas estas palabras, diciendo: Metéd vuestros cuellos al yugo del rey de Babilonia, y servídle a él y a su pueblo, y vivíd. 27:13 ¿Por qué moriréis, tú y tu pueblo a espada, hambre, y pestilencia, de la manera que ha dicho Jehová a la nación que no sirviere al rey de Babilonia? 27:14 No oigáis las palabras de los profetas que os hablan, diciendo: No serviréis al rey de Babilonia, porque os profetizan mentira. 27:15 Porque yo no los envié, dice Jehová, y ellos profetizan en mi nombre falsamente para que yo os arroje, y perezcáis, vosotros y los profetas que os profetizan. 27:16 A los sacerdotes también hablé, y a todo este pueblo, diciendo: Así dijo Jehová: No oigáis las palabras de vuestros profetas que os profetizan, diciendo: He aquí que los vasos de la casa de Jehová volverán de Babilonia ahora presto; porque os profetizan mentira. 27:17 No los oigáis: servíd al rey de Babilonia, y vivíd; ¿por qué será desierta esta ciudad? 27:18 Y si ellos son profetas, y si es con ellos palabra de Jehová, oren ahora a Jehová de los ejércitos, que los vasos que han quedado en la casa de Jehová, y en la casa del rey de Judá, y en Jerusalem, no vengan a Babilonia. 27:19 Porque así dijo Jehová de los ejércitos, de aquellas columnas, y del mar, y de las basas, y del resto de los vasos que quedan en esta ciudad, 27:20 Que Nabucodonosor, rey de Babilonia, no quitó, cuando trasportó de Jerusalem en Babilonia a Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los nobles de Judá, y de Jerusalem: 27:21 Así pues dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, de los vasos que quedaron en la casa de Jehová, y en la casa del rey de Judá, y de Jerusalem. 27:22 A Babilonia serán trasportados, y allí estarán hasta el día en que yo los visitaré, dijo Jehová; y después los haré subir, y tornarlos he a este lugar.
28:1 Y aconteció en el mismo año, en el principio del reino de Sedecías, rey de Judá, en el año cuarto, en el quinto mes, que me habló Jananías, hijo de Azur, profeta, que era en Gabaón, en la casa de Jehová, delante de los sacerdotes, y de todo el pueblo, diciendo: 28:2 Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Quebranté el yugo del rey de Babilonia. 28:3 Dentro de dos años de dias tornaré a este lugar todos los vasos de la casa de Jehová, que llevó de este lugar Nabucodonosor, rey de Babilonia, para meterlos en Babilonia. 28:4 Y yo tornaré a este lugar a Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los trasportados de Judá que entraron en Babilonia, dice Jehová; porque yo quebranté el yugo del rey de Babilonia. 28:5 Y dijo Jeremías profeta a Jananías profeta, delante de los sacerdotes, y delante de todo el pueblo que estaba en la casa de Jehová: 28:6 Dijo pues Jeremías profeta: Amén, así lo haga Jehová: confirme Jehová tus palabras con las cuales profetizaste, que los vasos de la casa de Jehová, y todos los trasportados, han de ser tornados de Babilonia a este lugar. 28:7 Con todo eso oye ahora esta palabra que yo hablo en tus oidos, y en los oidos de todo el pueblo. 28:8 Los profetas que fueron ántes de mí, y ántes de tí, en tiempos pasados profetizaron sobre muchas tierras y grandes reinos, de guerra, y de aflicción, y de pestilencia. 28:9 El profeta que profetizó de paz, cuando viniere la palabra del profeta, será conocido el profeta que Jehová le envió con verdad. 28:10 Y Jananías profeta quitó el yugo del cuello de Jeremías profeta, y lo quebró. 28:11 Y habló Jananías en presencia de todo el pueblo,diciendo: Así dijo Jehová: De esta manera quebraré el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, del cuello de todas las naciones dentro de dos años de dias. Y fuése Jeremías su camino. 28:12 Y después que Jananías profeta quebró el yugo del cuello de Jeremías profeta, fué palabra de Jehová a Jeremías, diciendo: 28:13 Vé, y habla a Jananías, diciendo: Así dijo Jehová: Yugos de madera quebraste, mas por ellos harás yugos de hierro. 28:14 Porque así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Yugo de hierro puse sobre el cuello de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y servirle han; y aun también le he dado las bestias del campo. 28:15 Entónces dijo Jeremías profeta a Jananías profeta: Ahora oye Jananías: Jehová no te envió, y tú hiciste a este pueblo confiar en mentira. 28:16 Por tanto así dijo Jehová: He aquí que yo te envió de sobre la haz de la tierra, y en este año morirás; porque hablaste rebelión contra Jehová. 28:17 Y en el mismo año murió Jananías en el mes séptimo.
29:1 Y estas son las palabras de la carta que Jeremías profeta envió de Jerusalem a los ancianos que habían quedado de los trasportados, y a los sacerdotes, y profetas, y a todo el pueblo que Nabucodonosor llevó cautivo de Jerusalem a Babilonia: 29:2 Después que salió el rey Jeconías, y la reina, y los de palacio, y los príncipes de Judá y de Jerusalem, y los artífices, y los ingenieros de Jerusalem: 29:3 Por mano de Elasa, hijo de Safa, y de Gamarías, hijo de Elcías, los cuales envió Sedecías, rey de Judá, en Babilonia a Nabucodonosor, rey de Babilonia, diciendo: 29:4 Así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice trasportar de Jerusalem en Babilonia: 29:5 Edificád casas, y morád; y plantád huertos, y coméd del fruto de ellos. 29:6 Casáos, y engendrád hijos e hijas, dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas para que paran hijos e hijas; y multiplicáos allá, y no os hagáis pocos. 29:7 Y procurád la paz de la ciudad a la cual os hice traspasar, y rogád por ella a Jehová, porque en su paz tendréis también vosotros paz. 29:8 Porque así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos, ni miréis a vuestros sueños que soñáis. 29:9 Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre: no los envié, dijo Jehová. 29:10 Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplieren los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi palabra buena, para tornaros a este lugar. 29:11 Porque yo sé los pensamientos que yo pienso de vosotros, dijo Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 29:12 Entónces me invocaréis, y andaréis: oraréis a mí, y yo os oiré. 29:13 Y buscarme heis, y hallaréis; porque me buscaréis de todo vuestro corazón. 29:14 Y seré hallado de vosotros, dijo Jehová, y tornaré vuestra cautividad; y juntaros he de todas las naciones, y de todos los lugares donde os arrojé, dijo Jehová, y haceros he volver al lugar de donde os hice traspasar: 29:15 Porque dijisteis: Jehová no despertó profetas en Babilonia. 29:16 Porque así dijo Jehová del rey que está asentado sobre el trono de David, y de todo el pueblo que mora en esta ciudad, vuestros hermanos, que no salieron con vosotros en la cautividad. 29:17 Así dijo Jehová de los ejércitos: He aquí que yo envío contra ellos espada, hambre, y pestilencia; y ponerlos he como los malos higos, que de malos no se pueden comer. 29:18 Y perseguirlos he con espada, con hambre y con pestilencia; y darlos he por escarnio a todos los reinos de la tierra, por maldición, y por espanto, y por silbo, y por afrenta a todas las naciones a las cuales los arrojé. 29:19 Porque no oyeron mis palabras, dijo Jehová, que les envié por mis siervos los profetas, madrugando y enviando; y no oisteis, dijo Jehová. 29:20 Oid pues vosotros palabra de Jehová, todos los trasportados que eché de Jerusalem en Babilonia: 29:21 Así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, de Acab, hijo de Colías, y de Sedecías, hijo de Maasías, que os profetizan en mi nombre falsamente: He aquí que yo los entrego en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y él los herirá delante de vuestros ojos. 29:22 Y todos los trasportados de Judá que están en Babilonia, tomarán de ellos maldición, diciendo: Póngate, Jehová, como a Sedecías, y como a Acab, los cuales quemó en fuego el rey de Babilonia. 29:23 Porque hicieron maldad en Israel, y cometieron adulterio con las mujeres de sus prójimos, y hablaron palabra falsamente en mi nombre, que no les mandé: lo cual yo sé, y soy testigo, dijo Jehová. 29:24 Y a Semeías de Nehelam hablarás, diciendo: 29:25 Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Porque enviaste cartas en tu nombre a todo el pueblo que está en Jerusalem, y a Sofonías sacerdote, hijo de Maasías, y a todos los sacerdotes, diciendo: 29:26 Jehová te puso por sacerdote en lugar de Joiada sacerdote, para que presidáis en la casa de Jehová sobre todo hombre furioso y profetante, poniéndole en el calabozo, y en el brete. 29:27 ¿Y ahora por qué no reprendiste a Jeremías de Anatot, que os profetiza falsamente? 29:28 Porque por eso envió a nosotros en Babilonia, diciendo: Largo es el cautiverio: edificád casas, y morád: plantád huertos, y coméd el fruto de ellos. 29:29 Y Sofonías sacerdote había leido esta carta a oidos de Jeremías profeta. 29:30 Y fué palabra de Jehová a Jeremías, diciendo: 29:31 Envía a toda la transmigración a decir: Así dijo Jehová de Semeías de Nehelam: Porque os profetizó Semeías, y yo no le envié, y os hizo confiar sobre mentira: 29:32 Por tanto así dijo Jehová: He aquí que yo visito sobre Semeías de Nehelam, y sobre su generación: no tendrá varón que more entre este pueblo, ni verá aquel bien que yo hago a mi pueblo, dijo Jehová, porque rebelión ha hablado contra Jehová.
30:1 Palabra que fué a Jeremías de Jehová, diciendo: Así habló Jehová Dios de Israel, diciendo: 30:2 Escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado. 30:3 Porque he aquí que vienen dias, dijo Jehová, en que tornaré la cautividad de mi pueblo Israel y Judá, dijo Jehová; y hacerlos he volver a la tierra que dí a sus padres, y poseerla han. 30:4 Estas pues son las palabras que habló Jehová acerca de Israel y de Judá: 30:5 Porque así dijo Jehová: Hemos oido voz de temblor: espanto, y no paz. 30:6 Preguntád ahora, y mirád si pare el varón; porque ví que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer de parto, y todos rostros se tornaron amarillos. 30:7 ¡Ay! porque grande es aquel día, tanto que no haya otro semejante a él; y tiempo de angustia para Jacob, mas de ella será librado. 30:8 Y será en aquel día, dice Jehová de los ejércitos, que yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extraños no le volverán más a poner en servidumbre: 30:9 Mas servirán a Jehová su Dios, y a David su rey, el cual los levantaré. 30:10 Tú pues, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová, ni te atemorices, Israel, porque he aquí que yo soy el que te salvo de léjos, y a tu simiente de la tierra de su cautividad; y Jacob tornará, y descansará, y sosegará, y no habrá quien espante: 30:11 Porque yo seré contigo, dice Jehová, para salvarte, y haré consumación en todas las naciones en las cuales te esparcí: en tí empero no haré consumación, mas castigarte he con juicio, ni te talaré del todo. 30:12 Porque así dijo Jehová: Desahuciado es tu quebrantamiento, y dificultosa tu llaga. 30:13 No hay quien te ponga salud: no hay para tí cura ni medecinas. 30:14 Todos tus enamorados te olvidaron, no te buscan; porque de herida de enemigo te herí, de azote de cruel, a causa de la multitud de tu maldad, y de la multitud de tus pecados. 30:15 ¿Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento? desahuciado es tu dolor; porque por la multitud de tu iniquidad, y de tus muchos pecados te he hecho esto. 30:16 Por tanto todos los que te consumen, serán consumidos, y todos tus afligidores, todos irán en cautividad, y los que te pisaron, serán pisados, y a todos los que hicieron presa de tí, daré en presa. 30:17 Porque yo haré venir sanidad para tí, y de tus heridas te sanaré, dijo Jehová; porque Arrojada te llamaron: Esta es Sión, no hay quien la busque. 30:18 Así dijo Jehová: He aquí que yo hago tornar la cautividad de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas habré misericordia; y la ciudad se edificará sobre su collado; y el palacio será asentado conformé a su costumbre. 30:19 Y saldrá de ellos alabanza, y voz de gente que está en regocijo; y multiplicarlos he, y no serán disminuidos: multiplicarlos he, y no serán disminuidos. 30:20 Y serán sus hijos como de primero, y su congregación delante de mí será confirmada; y visitaré a todos sus opresores. 30:21 Y será su Fuerte de él, y su Enseñoreador de en medio de él saldrá, y hacerle he allegar cerca, y acercarse ha a mí; porque ¿quién es aquel que ablandó su corazón para llegarse a mí, dijo Jehová? 30:22 Y serme heis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. 30:23 He aquí que la tempestad de Jehová sale con furor; la tempestad que se apareja, sobre la cabeza de los impíos reposará. 30:24 No se volverá la ira del enojo de Jehová, hasta que haya hecho, y haya cumplido los pensamientos de su corazón. En el fin de los dias entenderéis esto.
31:1 En aquel tiempo, dijo Jehová, yo seré por Dios a todos los linajes de Israel, y ellos me serán a mí por pueblo. 31:2 Así dijo Jehová: Halló gracia en el desierto el pueblo, los que escaparon de la espada: anduvo por hacer hallar reposo a Israel. 31:3 Jehová se manifestó a mí ya mucho tiempo ha, diciendo: Con amor eterno te amé: por tanto te suporté con misericordia. 31:4 Aun te edificaré, y serás edificada, vírgen de Israel: aun serás adornada con tus panderos, y saldrás en corro de danzantes. 31:5 Aun plantarás viñas en los montes de Samaria: plantarán los plantadores, y profanarán. 31:6 Porque habrá día en que clamarán los guardas en el monte de Efraim: Levantáos y subamos en Sión a Jehová nuestro Dios. 31:7 Porque así dijo Jehová: Alegráos en Jacob con alegría, y jubilád en la cabeza de las naciones, hacéd oir, alabád, y decíd: Salva, o! Jehová, tu pueblo, el resto de Israel. 31:8 He aquí que yo los torno de tierra del aquilón, y los juntaré de los fines de la tierra: habrá entre ellos ciegos y cojos, y mujeres preñadas y paridas juntamente: en grande compañía tornarán acá. 31:9 Irán con lloro, mas con misericordias los haré volver, y hacerlos he andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque seré a Israel por padre, y Efraim será mi primogénito. 31:10 Oid palabra de Jehová, o! naciones, y hacédlo saber en las islas que están léjos, y decíd: El que esparció a Israel, le juntará, y le guardará, como pastor a su ganado. 31:11 Porque Jehová redimió a Jacob, redimióle de mano del más fuerte que él. 31:12 Y vendrán, y harán alabanzas en lo alto de Sión, y correrán al bien de Jehová, al pan, y al vino, y al aceite, al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, ni nunca más tendrán dolor. 31:13 Entónces la vírgen se holgará en la danza, los mozos y los viejos juntamente; y su lloro tornaré en gozo, y consolarlos he, y alegrarlos he de su dolor. 31:14 Y el alma del sacerdote embriagaré de grosura, y mi pueblo será harto de mi bien, dijo Jehová. 31:15 Así dijo Jehová: Voz fué oida en lo alto, llanto, y lloro de amarguras: Raquel que lamenta por sus hijos, no quiso ser consolada de sus hijos, porque perecieron. 31:16 Así dijo Jehová: Reprime tu voz del llanto, y tus ojos de las lágrimas; porque salario hay para tu obra, dice Jehová; y volverán de la tierra del enemigo. 31:17 Esperanza también hay para tu fin, dice Jehová, y los hijos volverán a su término. 31:18 Oyendo oí a Efraim que se lamentaba: Azotásteme, y fuí azotado como novillo no domado: tórname, y seré tornado; porque tú eres Jehová mi Dios. 31:19 Porque después que me convertí, tuve arrepentimiento; y después que me conocí, herí el muslo: confundíme y tuve vergüenza; porque llevé la vergüenza de mis mocedades. 31:20 ¿No es Efraim hijo precioso para mí? ¿no es para mí niño de placer? Con todo eso desde que hablé de él, acordándome me acordaré todavía: por tanto mis entrañas se comovieron sobre él, compadeciendo me compadeceré de él, dice Jehová. 31:21 Establécete señales, pónte majanos altos, nota atentamente la calzada, el camino por donde veniste: vuélvete, vírgen de Israel, vuélvete a estas tus ciudades. 31:22 ¿Hasta cuándo andarás vagabunda, o! hija contumaz? Porque Jehová creará una cosa nueva sobre la tierra: Una hembra rodeará al Varón. 31:23 Así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aun dirán esta palabra en la tierra de Judá, y en sus ciudades, cuando yo convertiré su cautividad: Jehová te bendiga, o! morada de justicia, o! monte santo. 31:24 Y morarán en ella Judá, y todas sus ciudades, también labradores, y los que van con rebaño. 31:25 Porque embriagué el alma cansada, y toda alma entristecida henchí. 31:26 Por esto me desperté, y ví, y mi sueño me fué sabroso. 31:27 He aquí que vienen dias, dijo Jehová, y sembraré la casa de Israel, y la casa de Judá de simiente de hombre, y de simiente de animal. 31:28 Y será que como tuve cuidado de ellos para arrancar, y derribar, y trastornar, y perder, y afligir; así tendré cuidado de ellos para edificar, y plantar, dijo Jehová. 31:29 En aquellos dias no dirán más: Los padres comieron las uvas acedas, y los dientes de los hijos tienen la dentera. 31:30 Mas cada cual morirá por su maldad: los dientes de todo hombre que comiere las uvas acedas tendrán la dentera. 31:31 He aquí que vienen dias, dijo Jehová, en los cuales haré nuevo concierto con la casa de Jacob, y con la casa de Judá: 31:32 No como el concierto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi concierto, y yo me enseñoreé de ellos, dijo Jehová. 31:33 Mas este es el concierto que haré con la casa de Israel después de aquellos dias, dijo Jehová: Daré mi ley dentro de ellos, y escribirla he en su corazón; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo. 31:34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conocéd a Jehová; porque todos me conocerán desde el más chiquito de ellos hasta el más grande, dijo Jehová; porque perdonaré su maldad, y no me acordaré más de su pecado. 31:35 Así dijo Jehová, que dá el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche; que parte l |