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1:1 Y fué que a los treinta años, en el mes cuarto, a los cinco del mes, estando yo en medio de los trasportados junto al río de Cobar, los cielos se abrieron, y ví visiones de Dios. 1:2 A los cinco del mes, que fué en el quinto año de la transmigración del rey Joacín, 1:3 Fué palabra de Jehová a Ezequiel sacerdote, hijo de Buzi, en la tierra de los Caldeos, junto al río de Cobar; y fué allí sobre él la mano de Jehová. 1:4 Y miré, y, he aquí, un viento tempestuoso venía de la parte del aquilón, y una gran nube, y un fuego, que venía revolviéndose, y tenía al derredor de sí un resplandor, y en medio del fuego una cosa que parecía como de ámbar. 1:5 Y en medio de ella venía una figura de cuatro animales; y este era su parecer: había en ellos una figura de hombre. 1:6 Y cada una tenía cuatro rostros, y cuatro alas. 1:7 Y los piés de ellos eran derechos, y la planta de sus piés como la planta de pié de becerro; y centelleaban que parecían metal acicalado. 1:8 Y tenían manos de hombre debajo de sus alas todos cuatro; y sus rostros, y sus alas en todos cuatro. 1:9 Con las alas se juntaban el uno al otro: no se volvían cuando andaban, cada uno caminaba en derecho de su rostro. 1:10 Y la figura de sus rostros era rostros de hombre, y rostros de león a la parte derecha en todos cuatro; y rostros de buey a la izquierda en todos cuatro; y rostros de águila en todos cuatro. 1:11 Tales pues eran sus rostros: mas sus alas tenían extendidas por encima cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos. 1:12 Y cada uno caminaba en derecho de su rostro: hacia donde el espíritu era que anduviesen, andaban: no se volvían, cuando andaban. 1:13 Y la semejanza de los animales, su parecer, era como de carbones de fuego encendidos, como parecer de hachas encendidas: el fuego discurría entre los animales, y el resplandor del fuego: y del fuego salían relámpagos. 1:14 Y los animales corrían, y tornaban que parecían relámpagos. 1:15 Y estando yo mirando los animales, he aquí una rueda en la tierra, con sus cuatro caras junto a los animales. 1:16 Y el parecer de las ruedas, y su hechura, parecía de Társis. Y todas cuatro tenían una misma semejanza: su parecer, y su hechura, como es una rueda en medio de otra rueda. 1:17 Cuando andaban, andaban sobre sus cuatro costados: no se volvían cuando andaban. 1:18 Y sus costillas eran altas, y temerosas, y llenas de ojos al derredor, en todas cuatro. 1:19 Y cuando los animales andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los animales se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban. 1:20 hacia donde el espíritu era que anduviesen, andaban: hacia donde era el espíritu que anduviesen, las ruedas también se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los animales estaba en las ruedas. 1:21 Cuando ellos andaban, andaban ellas; y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; y cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los animales estaba en las ruedas. 1:22 Y sobre las cabezas de cada animal parecía un extendimiento a manera de cristal, maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas. 1:23 Y debajo del extendimiento estaban las alas de ellos derechas la una a la otra, a cada uno dos; y otras dos con que se cubrían sus cuerpos. 1:24 Y oí el sonido de sus alas, como sonido de muchas aguas, como la voz del Omnipotente: cuando andaban, la voz de la palabra, como la voz de un ejército: cuando se paraban, aflojaban sus alas; 1:25 Y oíase voz de arriba del extendimiento, que estaba sobre sus cabezas: cuando se paraban, aflojaban sus alas. 1:26 Y sobre el extendimiento que estaba sobre sus cabezas había una figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sobre él encima. 1:27 Y ví una cosa que parecía como de ámbar, que parecía que había fuego dentro de ella, la cual se veía desde sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, ví que parecía como fuego, y que tenía resplandor al derredor. 1:28 Que parecía al arco del cielo que está en las nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor al derredor. 29 Esta era la visión de la semejanza de la gloria de Jehová; y yo ví, y caí sobre mi rostro, y oí voz que hablaba.
2:1 Y díjome: Hijo del hombre, está sobre tus piés, y hablaré contigo. 2:2 Y entró espíritu en mí después que me habló; y me afirmó sobre mis piés, y oí al que me hablaba. 2:3 Y díjome: Hijo del hombre, yo te envió a los hijos de Israel, a gentes rebeldes, que se rebelaron contra mí: ellos y sus padres se rebelaron contra mí, hasta este mismo día. 2:4 Y a hijos duros de rostros, y fuertes de corazón yo te envío; y decirles has: Así dijo el Señor Jehová. 2:5 Y ellos no oirán, ni cesarán, porque son casa rebelde: mas conocerán que hubo profeta entre ellos. 2:6 Y tú, o! hijo del hombre, no temas de ellos, ni hayas miedo de sus palabras, porque son rebeldes; y espinos viven contigo, y tu moras con abrojos: no hayas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde. 2:7 Hablarles has mis palabras, mas no oirán, ni cesarán, porque son rebeldes. 2:8 Mas tú, hijo del hombre, oye lo que yo te hablo: No seas rebelde como la casa rebelde: abre tu boca, y come lo que yo te doy. 2:9 Y miré, y, he aquí, una mano me fué enviada, y en ella había un libro envuelto. 2:10 Y extendióle delante de mí, y estaba escrito delante y detrás; y estaban en él escritas endechas, y lamentación, y ayes.
3:1 Y díjome: Hijo del hombre, como lo que hallares: come este envoltorio; y vé, y habla a la casa de Israel. 3:2 Y abrí mi boca, e hízome comer aquel envoltorio. 3:3 Y díjome: Hijo del hombre, haz a tu vientre que coma, e hinche tus entrañas de este envoltorio que yo te doy. Y lo comí, y fué en mi boca dulce como miel. 3:4 Y díjome: Hijo del hombre, vé, y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras. 3:5 Porque no eres enviado a pueblo de profunda habla, ni de lengua difícil, sino a la casa de Israel: 3:6 No a muchos pueblos, de profunda habla, ni de lengua difícil, cuyas palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oyeran. 3:7 Mas los de la casa de Israel, no te querrán oir, porque no me quieren oir a mí; porque toda la casa de Israel son fuertes de frente, y duros de corazón. 3:8 He aquí que yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra su frente. 3:9 Como diamante, más fuerte que pedernal he hecho tu frente: no los temas, ni hayas miedo delante de ellos, porque casa rebelde es. 3:10 Y díjome: Hijo del hombre, todas mis palabras que yo te hablaré, toma en tu corazón, y oye con tus oidos. 3:11 Y vé, y entra a los trasportados, a los hombres de tu pueblo; y hablarles has, y decirles has: Así dijo el Señor Jehová: no oirán, ni cesarán. 3:12 Y el espíritu me levantó, y oí detrás de mí una voz de grande estruendo de la bendita gloria de Jehová, que se iba de su lugar; 3:13 Y el sonido de las alas de los animales que se juntaban la una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de ellos, y sonido de grande estruendo. 3:14 Y el espíritu me levantó, y me tomó; y me fué amargo con el descontento de mi espíritu, porque la mano de Jehová era fuerte sobre mí. 3:15 Y vine a los trasportados en Telabib, que moraban junto al río de Cobar; y asenté donde ellos estaban asentados: allí asenté siete dias atónito entre ellos. 3:16 Y aconteció que al cabo de los siete dias fué a mi palabra de Jehová, diciendo: 3:17 Hijo del hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel: oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y amonestarlos has de mi parte. 3:18 Cuando yo dijere al impío: Muerte morirás; y tú no le amonestares, ni le hablares, para que el impío sea amonestado de su mal camino, para que viva, el impío morirá por su maldad: mas su sangre demandaré de tu mano. 3:19 Y si tú amonestares al impío, y él no se convertiere de su impiedad, y de su mal camino, él morirá por su maldad; y tú escapaste tu alma. 3:20 Y cuando el justo se apartare de su justicia, e hiciere maldad, y yo pusiere tropiezo delante de él, él morirá, porque tú no le amonestaste: en su pecado morirá, ni sus justicias que hizo vendrán en memoria: mas su sangre demandaré de tu mano. 3:21 Y si al justo amonestares, para que el justo no peque, y no pecare, viviendo vivirá, porque fué amonestado; y tú escapaste tu alma. 3:22 Y fué allí la mano de Jehová sobre mí, y díjome: Levántate, y sal al campo; y allí hablaré contigo. 3:23 Y levantéme, y salí al campo; y he aquí que allí estaba la gloria de Jehová, como la gloria que había visto junto al río de Cobar; y caí sobre mi rostro. 3:24 Entónces entró espíritu en mí, y me afirmó sobre mis piés, y me habló, y díjome: Entra, y enciérrate dentro de tu casa. 3:25 Y tú, o! hijo del hombre, he aquí que pondrán sobre tí cuerdas, y con ellas te ligarán: no salgas pues entre ellos. 3:26 Y haré apegar tu lengua a tu paladar, y serás mudo, porque no los reprendas; porque son casa rebelde. 3:27 Mas cuando yo te hubiere hablado, yo abriré tu boca, y decirles has: Así dijo el Señor Jehová: el que oye, oiga; y el que cesa, cese; porque casa rebelde son.
4:1 Y tú, o! hijo del hombre, tómate un adobe, y pónlo delante de tí, y pinta sobre él la ciudad de Jerusalem: 4:2 Y pondrás contra ella cerco, y edificarás contra ella fortaleza, y sacarás contra ella baluarte, y asentarás delante de ella campo, y pondrás contra ella batidores al derredor. 4:3 Y tú, tómate una sarten de hierro, y ponerla has en lugar de muro de hierro entre tí y la ciudad; y afirmarás tu rostro contra ella, y será en lugar de cerco, y cercarla has. Es señal a la casa de Israel. 4:4 Y tú dormirás sobre tu lado izquierdo y pondrás sobre él la maldad de la casa de Israel: el número de los dias que dormirás sobre él, llevarás sobre tí la maldad de ellos. 4:5 Yo te he dado los años de su maldad por el número de los dias, trescientos y noventa dias; y llevarás sobre tí la maldad de la casa de Israel. 4:6 Y cumplidos estos, dormirás sobre tu lado derecho segunda vez; y llevarás sobre tí la maldad de la casa de Judá cuarenta dias, día por año, día por año te lo he dado. 4:7 Y al cerco de Jerusalem afirmarás tu rostro, y descubierto tu brazo, profetizarás contra ella. 4:8 Y he aquí que yo puse sobre tí cuerdas, y no te tornarás del un tu lado al otro lado, hasta que hayas cumplido los dias de tu cerco. 4:9 Y tú tómate trigo, y cebada, y habas, y lentejas, y mijo, y avena, y pónlo en un vaso, y házte pan de ello el número de los dias que durmieres sobre tu lado: trescientos y noventa dias comerás de él. 4:10 Y la comida que has de comer será por peso de veinte siclos al día: de tiempo a tiempo lo comerás. 4:11 Y beberás el agua por medida, la sexta parte de un hin: de tiempo a tiempo beberás. 4:12 Y comerás pan de cebada cocido debajo de la ceniza; y cocerlo has con los estiércoles que salen del hombre, delante de los ojos de ellos. 4:13 Y dijo Jehová: Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo entre las gentes, a las cuales yo los lanzaré allá. 4:14 Y dije: ¡Ay, Señor Jehová! he aquí que mi alma no es inmunda, ni nunca desde mi mocedad hasta este tiempo comí cosa mortecina, ni despedazada, ni nunca en mi boca entró carne inmunda. 4:15 Y respondióme: He aquí, te doy estiércoles de bueyes en lugar de los estiércoles de hombre; y harás tu pan con ellos. 4:16 Y díjome: Hijo del hombre, he aquí que yo quebranto la fuerza del pan en Jerusalem; y comerán el pan por peso, y con angustia; y beberán el agua por medida, y con espanto: 4:17 Porque les faltará el pan y el agua, y espantarse han los unos con los otros; y desmayarse han por su maldad.
5:1 Y tú o! hijo del hombre, tómate un cuchillo agudo, una navaja de barbero: esta te toma, y házla pasar sobre tu cabeza y tu barba; y tómate un peso de balanzas, y repártelos. 5:2 La tercera parte quemarás con fuego en medio de la ciudad, cuando se cumplieren los dias del cerco; y tomarás la otra tercera parte, y herirás con cuchillo al derredor de ella; y la otra tercera parte esparcirás al viento; y yo desvainaré espada en pos de ellos. 5:3 Y tomarás de allí unos pocos por cuenta, y atarlos has en el canto de tu ropa. 5:4 Y tomarás otra vez de ellos, y echarlos has en mitad del fuego, y quemarlos has en el fuego: de allí saldrá el fuego en toda la casa de Israel. 5:5 Así dijo el Señor Jehová: Esta es Jerusalem: yo la he puesto en medio de las naciones, y las tierras al derredor de ella. 5:6 Y ella mudó mis juicios y mis ordenanzas en impiedad más que las naciones, y más que las tierras que están al derredor de ella; porque desecharon mis juicios, y mis mandamientos, y no anduvieron en ellos. 5:7 Por tanto así dijo el Señor Jehová: Por haberos yo multiplicado más que a las naciones que están al derredor de vosotros, no habéis andado en mis mandamientos, ni habéis hecho según mis leyes, ni aun según las leyes de las naciones que están al rededor de vosotros habéis hecho: 5:8 Por tanto así dijo el Señor Jehová: He aquí, yo contra tí: sí, yo; y haré juicios en medio de tí delante de los ojos de las naciones. 5:9 Y haré en tí lo que nunca hice, ni jamas haré cosa semejante, a causa de todas tus abominaciones. 5:10 Por tanto los padres comerán a los hijos en medio de tí, y los hijos comerán a sus padres; y haré en tí juicios; y aventaré toda tu resta hacia todas partes. 5:11 Por tanto vivo yo, dijo el Señor Jehová, si por haber tú violado mi santuario con todas tus contaminaciones, y con todas tus abominaciones, no te quebrantaré yo también: ni mi ojo perdonará, ni aun yo habré misericordia. 5:12 La tercera parte de tí morirá de pestilencia, y será consumida de hambre en medio de tí; y la tercera parte caerá a espada al rededor de tí; y a la tercera parte esparciré en todos los vientos, y tras de ellos desvainaré espada. 5:13 Y acabarse ha mi furor, y haré que cese en ellos mi enojo, y tomaré consuelo; y sabrán que yo Jehová habré hablado en mi zelo, cuando habré cumplido en ellos mi enojo. 5:14 Y tornarte he en desierto, y en vergüenza entre las naciones que están al rededor de tí, delante de los ojos de todo pasante. 5:15 Y serás vergüenza, y deshonra, y castigo, y espanto a las naciones que están al derredor de tí, cuando yo hiciere en tí juicios en furor e ira, y en reprensiones de ira. Yo Jehová ha hablado. 5:16 Cuando yo echaré las malas saetas de la hambre en ellos, que serán para destrucción, las cuales yo enviaré para destruiros, y aumentaré la hambre sobre vosotros, y quebrantaré entre vosotros, la fuerza del pan; 5:17 Y enviaré sobre vosotros hambre, y malas bestias que te destruirán; y pestilencia, y sangre pasará por tí, y meteré sobre tí espada: Yo Jehová he hablado.
6:1 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 6:2 Hijo del hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, y profetiza contra ellos; 6:3 Y dirás: Montes de Israel, oid palabra del Señor Jehová: Así dijo el Señor Jehová a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles: He aquí que yo, yo, hago venir sobre vosotros espada, y destruiré vuestros altos. 6:4 Y vuestros altares serán asolados, y vuestras imágenes del sol serán quebradas; y haré que caigan vuestros muertos delante de vuestros ídolos. 6:5 Y pondré los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus ídolos, y vuestros huesos esparciré en derredor de vuestros altares. 6:6 En todas vuestras habitaciones las ciudades serán desiertas, y los altos serán asolados, para que sean asolados y se hagan desiertos vuestros altares; y vuestros ídolos serán quebrados, y cesarán; y vuestras imágenes del sol serán destruidas, y serán deshechas vuestras obras. 6:7 Y muertos caerán en medio de vosotros, y sabréis que soy Jehová. 6:8 Y dejare que haya de vosotros quien escape de la espada entre las naciones, cuando fuereis esparcidos por las tierras. 6:9 Y acordarse han de mí, los que de vosotros escaparen entre las naciones, entre las cuales serán cautivos; porque yo me quebranté a causa de su corazón fornicario, que se apartó de mí, y a causa de sus ojos, que fornicaron tras sus ídolos; y serán confusos en su misma presencia, a causa de los males que hicieron en todas sus abominaciones. 6:10 Y sabrán que yo soy Jehová, y que no en vano dije que les había de hacer este mal. 6:11 Así dijo el Señor Jehová: Hiere con tu mano, y patéa con tu pié, y dí: ¡Ay, por todas las abominaciones de los males de la casa de Israel! porque con espada, y con hambre, y con pestilencia caerán. 6:12 El que estuviere léjos, morirá de pestilencia; y el que estuviere cerca, caerá con espada; y el que quedare, y el cercado, morirá de hambre; y cumpliré en ellos mi enojo. 6:13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando sus muertos estarán en medio de sus ídolos, en derredor de sus altares, en todo collado alto, y en todas las cumbres de los montes, y debajo de todo árbol sombrío, y debajo de toda encina espesa, y en todo lugar donde dieron olor suave a todos sus ídolos. 6:14 Y entenderé mi mano sobre ellos, y tornaré la tierra asolada, y espantosa, desde el desierto de Deblata hasta todas sus habitaciones; y sabrán que yo soy Jehová.
7:1 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 7:2 Y tú, o! hijo del hombre, así dijo el Señor Jehová a la tierra de Israel: El fin, el fin viene sobre los cuatro cantones de la tierra. 7:3 Ahora será el fin sobre tí; y enviaré sobre tí mi furor, y juzgarte he según tus caminos, y pondré sobre tí todas tus abominaciones. 7:4 Y mi ojo no te perdonará, ni tendré misericordia: mas tus caminos pondré sobre tí, y tus abominaciones estarán en medio de tí; y sabréis que yo soy Jehová. 7:5 Así dijo el Señor Jehová: Un mal, he aquí que viene un mal. 7:6 El fin viene, el fin viene: despertádose ha contra tí: he aquí que viene. 7:7 La mañana viene para tí, o! morador de la tierra: el tiempo viene, cercano es el día del alboroto, y no será eco de los montes. 7:8 Ahora presto derramaré mi ira sobre tí, y cumpliré en tí mi furor; y juzgarte he según tus caminos, y pondré sobre tí todas tus abominaciones. 7:9 Y mi ojo no perdonará, ni habré misericordia: según tus caminos, pondré sobre tí, y tus abominaciones serán en medio de tí; y sabréis que yo soy Jehová que hiero. 7:10 He aquí el día, he aquí que viene, la mañana ha salido: florecido ha el báculo: reverdecido ha la soberbia. 7:11 La violencia se ha levantado en vara de impiedad: ni de ellos, ni de sus riquezas, ni de lo de ellos quedará nada, ni aun habrá lamentación por ellos. 7:12 El tiempo es venido, allegóse el día. El que compra, no se huelgue; y el que vende, no llore; porque la ira está sobre toda su multitud. 7:13 Porque el que vende no tornará a la venta, aunque queden vivos; porque la visión es dada sobre toda su multitud, no se cancelará; y ninguno en su iniquidad de su vida se esforzará. 7:14 Tocarán trompeta, y aparejarán todas las cosas, y no habrá quien vaya a la batalla; porque mi ira está sobre toda su multitud. 7:15 De fuera espada, de dentro pestilencia y hambre. El que estuviere en el campo, morirá a cuchillo; y al que estuviere en la ciudad, hambre y pestilencia le consumirá. 7:16 Y los que escaparen de ellos, estarán sobre los montes como palomas de los valles, gimiendo todos, cada uno por su iniquidad. 7:17 Todas manos serán descoyuntadas, y todas rodillas se escurrirán en aguas. 7:18 Y ceñirse han de sacos, y cubrirlos ha temblor; y en todo rostro habrá vergüenza, y en todas sus cabezas peladura. 7:19 Arrojarán su plata por las calles, y su oro léjos: su plata, ni su oro, no los podrá librar en el día del furor de Jehová: no hartarán su alma, ni henchirán sus entrañas; porque será caida por su maldad. 7:20 Porque la gloria de su ornamento pusieron en soberbia; e hicieron en ella imágenes de sus abominaciones, de sus estatuas: por tanto se la torné a ellos en alejamiento; 7:21 Y en mano de extraños la entregué para ser saqueada, y en despojos a los impíos de la tierra, y contaminarla han. 7:22 Y apartaré de ellos mi rostro, y violarán mi secreto, y entrarán en él destruidores, y contaminarlo han. 7:23 Haz una cadena; porque la tierra es llena de juicio de sangres, y la ciudad es llena de violencia. 7:24 Yo pues traeré los más malos de todas las gentes, los cuales poseerán sus casas; y haré cesar la soberbia de los poderosos, y sus santuarios serán profanados. 7:25 Destrucción viene, y buscarán la paz, y no se hallará. 7:26 Quebrantamiento sobre quebrantamiento vendrá, y oido sobre oido; y buscarán visión del profeta, y la ley perecerá del sacerdote, y el consejo de los ancianos. 7:27 El rey se enlutará, y el príncipe se vestirá de asolamiento, y las manos del pueblo de la tierra serán conturbadas. Según su camino haré con ellos, y con los juicios de ellos los juzgaré; y sabrán que yo soy Jehová.
8:1 Y aconteció en el sexto año, en el mes sexto, a los cinco del mes, que yo estaba sentado en mi casa, y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, y allí cayó sobre mí la mano del Señor Jehová. 8:2 Y miré, y he aquí una semejanza que parecía de fuego: desde donde parecían sus lomos para abajo, era fuego; y desde sus lomos arriba parecía como un resplandor, como la vista de un ámbar. 8:3 Y aquella semejanza extendió la mano, y tomóme por las guedejas de mi cabeza; y el espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y llevóme a Jerusalem en visiones de Dios, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el aquilón, donde estaba la habitación de la imágen del zelo, la que hacía zelar. 8:4 Y he aquí que allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo. 8:5 Y díjome: Hijo del hombre, alza ahora tus ojos camino del aquilón. Y alcé mis ojos camino del aquilón, y he aquí al aquilón, junto a la puerta del altar, la imágen del zelo en la entrada. 8:6 Y díjome: Hijo del hombre, ¿no ves lo que estos hacen: las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario? mas vuélvete aun, y verás abominaciones mayores. 8:7 Y llevóme a la entrada del patio, y miré, y he aquí un agujero que estaba en la pared. 8:8 Y díjome: Hijo del hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta. 8:9 Y díjome: Entra, y vé las malas abominaciones que estos hacen allí. 8:10 Y entré, y miré, y he aquí imágenes de todas serpientes y animales: la abominación, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared al derredor. 8:11 Y setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jezonías, hijo de Safán, estaba en medio de ellos, los cuales estaban delante de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y espesura de niebla del sahumerio que subía. 8:12 Y díjome: Hijo del hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en las cámaras de su pintura? Porque dicen: No nos vé Jehová: Jehová ha dejado la tierra. 8:13 Y díjome: Vuélvete aun, verás abominaciones mayores, que hacen estos. 8:14 Y llevóme a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al aquilón; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tammuz. 8:15 Y díjome: ¿No ves, hijo del hombre? Vuélvete aun, verás abominaciones mayores que estas. 8:16 Y metióme en el patio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinte y cinco varones, sus traseras vueltas al templo de Jehová, y sus rostros al oriente, y se encorvaban al nacimiento del sol. 8:17 Y díjome: ¿No has visto, hijo del hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí? después que han henchido la tierra de maldad, y se tornaron a irritarme, he aquí que ponen hedor a sus narices. 8:18 Pues también yo haré en mi furor, no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia; y gritarán a mis oidos con gran voz, y no los oiré.
9:1 Y clamó en mis oidos con gran voz, diciendo: Las visitaciones de la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir. 9:2 Y he aquí que seis varones venían de camino de la puerta de arriba que está vuelta al aquilón, y cada uno traía en su mano su instrumento para destruir; y entre ellos había un varón vestido de lienzos, el cual traía a su cinta una escribanía de escribano; y entrados, paráronse junto al altar de metal. 9:3 Y la gloria del Dios de Israel se alzó de sobre el querubín, sobre el cual había estado, al umbral de la casa; y llamó al varón vestido de lienzos, que tenía a su cinta la escribanía de escribano. 9:4 Y díjole Jehová: Pasa por medio de la ciudad, por medio de Jerusalem, y señala con una señal en las frentes a los varones que gimen, y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. 9:5 Y dijo a los otros a mis oidos: Pasád por la ciudad en pos de él, y heríd: no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. 9:6 Viejos, mozos, y vírgenes, niños, y mujeres matád, hasta que no quede ninguno: mas a todo hombre sobre el cual hubiere señal, no llegaréis; y comenzaréis desde mi santuario. Y comenzaron desde los varones ancianos que estaban delante del templo. 9:7 Y díjoles: Contaminád la casa, y henchíd los patios de muertos: salíd. Y salieron, e hirieron en la ciudad. 9:8 Y aconteció, que habiéndolos herido, yo quedé, y postréme sobre mi rostro, y clamé, y dije: Ah, Señor Jehová, ¿has de destruir todo el resto de Israel, derramando tu furor sobre Jerusalem? 9:9 Y díjome: La maldad de la casa de Israel y de Judá es grande a maravilla; porque la tierra es llena de sangres, y la ciudad es llena de perversidad; porque han dicho: Dejado ha Jehová la tierra, y Jehová no ve. 9:10 Y yo también, no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia: el camino de ellos tornaré sobre su cabeza. 9:11 Y he aquí que el varón vestido de lienzos, que tenía la escribanía a su cinta, respondió una palabra, diciendo: Hecho he conforme a todo lo que me mandaste.
10:1 Y miré, y he aquí sobre el extendimiento que estaba sobre la cabeza de los querubines, como una piedra de zafiro, que parecía como semejanza de un trono, que se mostró sobre ellos. 10:2 Y dijo al varón vestido de lienzos: díjole: Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines, e hinche tus manos de carbones encendidos de entre los querubines, y derrama sobre la ciudad. Y entró delante de mis ojos. 10:3 Y los querubines estaban a la mano derecha de la casa cuando este varón entró; y una nube henchía el patio de a dentro. 10:4 Y la gloria de Jehová se había alzado del querubín al umbral de la puerta; y la casa fué llena de la nube, y el patio se hinchió del resplandor de la gloria de Jehová. 10:5 Y el estruendo de las alas de los querubines se oyó hasta el patio de afuera, como la voz del Dios Omnipotente cuando habla. 10:6 Y aconteció, que como mandó al varón vestido de lienzos, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines: él entró y se paró entre las ruedas. 10:7 Y un querubín extendió su mano de entre los querubines al fuego que estaba entre los querubines; y tomó, y puso en las palmas del que estaba vestido de lienzos, el cual lo tomó, y salióse. 10:8 Y apareció en los querubines la figura de una mano humana debajo de sus alas. 10:9 Y miré, y he aquí cuatro ruedas junto a los querubines: junto a cada querubín había una rueda, y el parecer de las ruedas era como parecer de piedra de Társis. 10:10 Y el parecer de ellas, todas cuatro eran de una manera, como si fuera una en medio de otra. 10:11 Cuando andaban, sobre sus cuatro costados andaban, no se tornaban cuando andaban: mas al lugar donde se volvía el primero, en pos de él iban, ni se tornaban cuando andaban. 10:12 Y toda su carne, y sus costillas, y sus manos, y sus alas, y las ruedas, estaba lleno de ojos al derredor en sus cuatro ruedas. 10:13 A las ruedas, a ellas, fué clamado en mis oidos: Rueda. 10:14 Y cada uno tenía cuatro rostros: el primer rostro era de querubín: el segundo rostro era de hombre: el tercer rostro, de león: el cuatro rostro, de águila. 10:15 Y levantáronse los querubines: estos son los animales que ví en el río de Cobar. 10:16 Y cuando los querubines andaban, andaban las ruedas junto con ellos; y cuando los querubines alzaban sus alas, para alzarse de la tierra, las ruedas también no se volvían de junto a ellos. 10:17 Cuando se paraban ellos, se paraban; y cuando se alzaban ellos, se alzaban con ellos, porque el espíritu de los animales estaba en ellas. 10:18 Y la gloria de Jehová se salió de sobre el umbral de la casa, y paró sobre los querubines. 10:19 Y alzando los querubines sus alas, alzáronse de la tierra delante de mis ojos: cuando ellos salían, también las ruedas estaban delante de ellos; y paráronse a la entrada de la puerta oriental de la casa de Jehová, y la gloria del Dios de Israel encima de sobre ellos. 10:20 Estos eran los animales que ví debajo del Dios de Israel en el río de Cobar; y conocí que eran querubines. 10:21 Cada uno tenía cuatro rostros, y cada uno cuatro alas, y figura de manos humanas debajo de sus alas. 10:22 Y la figura de sus rostros, eran los rostros que ví junto al río de Cobar, su parecer; y su ser: cada uno caminaba en derecho de su rostro.
11:1 Y el espíritu me levantó, y me metió por la puerta oriental de la casa de Jehová, la cual mira hacia el oriente; y he aquí en la entrada de la puerta veinte y cinco varones, entre los cuales ví a Jezonías, hijo de Azur, y a Pelcías, hijo de Banaías, príncipes del pueblo. 11:2 Y díjome: Hijo del hombre, estos son los hombres que piensan perversidad, y aconsejan mal consejo en esta ciudad. 11:3 Los que dicen: No será tan presto: edifiquemos casas: esta será la caldera, y nosotros la carne. 11:4 Por tanto profetiza contra ellos: profetiza, hijo del hombre. 11:5 Y cayó sobre mí el Espíritu de Jehová, y díjome: Dí: Así dijo Jehová: Así habéis hablado, o! casa de Israel, y las cosas que suben a vuestro espíritu yo las he entendido. 11:6 Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, y habéis henchido de muertos sus calles. 11:7 Por tanto así dijo el Señor Jehová: Vuestros muertos que habéis puesto en medio de ella, esos son la carne, y ella es la caldera: mas a vostros yo os sacaré de en medio de ella. 11:8 Espada habéis temido, y espada traeré sobre vosotros, dijo el Señor Jehová. 11:9 Y yo os sacaré de en medio de ella, y os entregaré en mano de extraños, y yo haré juicios en vosotros. 11:10 A espada caeréis: en el término de Israel os juzgaré, y sabréis que yo soy Jehová. 11:11 Esta no os será por caldera, ni vosotros seréis en medio de ella por la carne: en el término de Israel os tengo de juzgar. 11:12 Y sabréis que yo soy Jehová, porque no habéis andado en mis ordenanzas, ni habéis hecho según mis juicios: mas según los juicios de las gentes que están en vuestros al derredores habéis hecho. 11:13 Y aconteció que estando yo profetizando, Pelcías, hijo de Banaías, murió. Y caí sobre mi rostro, y clamé con grande voz, y dijo: ¡Ah, Señor Jehová! ¿haces tú consumación del resto de Israel? 11:14 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 11:15 Hijo del hombre, tus hermanos, tus hermanos, los hombres de tu parentesco, y toda la casa de Israel, toda ella: a quien dijeron los moradores de Jerusalem: Alejáos de Jehová: a nosotros es dada la tierra en posesión, 11:16 Por tanto dí: Así dijo el Señor Jehová: Aunque los he echado léjos entre las gentes, y los he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras donde vinieren. 11:17 Por tanto dí: Así dijo el Señor Jehová: Yo os congregaré de los pueblos, y os apañaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel. 11:18 Y vendrán allá, y quitarán de ella todas sus contaminaciones, y todas sus abominaciones. 11:19 Y darles he un corazón, y espíritu nuevo daré en sus entrañas; y quitaré el corazón de piedra de su carne, y darles he corazón de carne; 11:20 Para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis juicios, y los hagan; y me sean a mí por pueblo, y yo les sea a ellos por Dios. 11:21 Y aquellos cuyo corazón anda al corazón de sus contaminaciones, y de sus abominaciones, yo daré su camino sobre su cabeza, dijo el Señor Jehová. 11:22 Y los querubines alzaron sus alas, y las ruedas en pos de ellos; y la gloria del Dios de Israel sobre ellos encima. 11:23 Y la gloria de Jehová se fué de en medio de la ciudad, y paró sobre el monte que está al oriente de la ciudad. 11:24 Y el espíritu me levantó, y me tornó a traer en la tierra de los Caldeos a los trasportados, en visión del Espíritu de Dios; y partióse de mí la visión que había visto. 11:25 Y hablé a los trasportados todas las palabras de Jehová, que él me había mostrado.
12:1 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 12:2 Hijo del hombre, tú habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver, y no ven: tienen oidos para oir, y no oyen; porque son casa rebelde. 12:3 Por tanto tú, o! hijo del hombre, házte aparejos de partida, y pártete de día delante de sus ojos; y pasarte has de tu lugar a otro lugar delante de sus ojos: quizá verán, porque son casa rebelde. 12:4 Y sacarás tus aparejos, como aparejos de partida, de día delante de sus ojos: mas tú saldrás a la tarde delante de sus ojos, como quien sale para partirse. 12:5 Delante de sus ojos horadarás la pared, y saldrás por ella. 12:6 Delante de sus ojos llevarás sobre tus hombros, sacarás de noche: cubrirás tu rostro, y no mirarás la tierra; porque en señal te he dado a la casa de Israel. 12:7 Y yo lo hice así de la manera que me fué mandado: saqué mis aparatos de día, como aparatos de partida, y a la tarde horadé la pared a mano: salí de noche: llevé sobre los hombros delante de sus ojos. 12:8 Y fué palabra de Jehová a mí por la mañana, diciendo: 12:9 Hijo del hombre, ¿nunca te dijeron los de la casa de Israel, aquella casa rebelde: Qué haces? 12:10 Díles pues: Así dijo el Señor Jehová: Al príncipe que está en Jerusalem es esta profecía grave, y a toda la casa de Israel que está en medio de ellos. 12:11 Díles: Yo soy vuestra señal: como yo hice, así les harán a ellos: en traspuesta, en cautividad irán: 12:12 Y el príncipe que está en medio de ellos llevará a cuestas de noche, y saldrá: horadarán la pared para sacarle por ella: cubrirá su rostro por no ver con sus ojos la tierra. 12:13 Mas yo extenderé mi red sobre él, y será preso de mi red, y traerle hé a Babilonia, a tierra de Caldeos: mas no la verá, y allá morirá. 12:14 Y a todos los que estuvieren al rededor de él para su ayuda, y a todas sus compañías esparciré a todo viento, y desvainaré espada en pos de ellos. 12:15 Y sabrán que yo soy Jehová, cuando los esparciere entre las naciones; y yo los esparciré por la tierra. 12:16 Y haré que queden de ellos pocos en número de la espada, y de la hambre, y de la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre las gentes adonde llegaren; y sabrán que yo soy Jehová. 12:17 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 12:18 Hijo del hombre, come tu pan con temblor, y bebe tus aguas con extremecimiento, y con angustia. 12:19 Y dirás al pueblo de la tierra: Así dijo el Señor Jehová sobre los moradores de Jerusalem, sobre la tierra de Israel: Su pan comerán con temor, y con espanto beberán sus aguas; porque su tierra será asolada de su multitud, por la maldad de todos los que en ella moran. 12:20 Y las ciudades habitadas serán asoladas, y la tierra será desierta; y sabréis que yo soy Jehová. 12:21 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 12:22 Hijo del hombre, ¿qué refrán es este que tenéis vosotros en la tierra de Israel, diciendo: Alargarse han los dias, y perecerá toda visión? 12:23 Por tanto díles: Así dijo el Señor Jehová: Yo hice cesar este refrán, ni refranearán más este refrán, en Israel: mas decirles has: Acercádose han aquellos dias, y la cosa de toda visión. 12:24 Porque no habrá más alguna visión vana, ni habrá adivinación de lisongero en medio de la casa de Israel. 12:25 Porque yo Jehová hablaré: la palabra que yo hablare, se hará: no se dilatará más; ántes en vuestros dias, casa rebelde, hablaré palabra, y la cumpliré, dijo el Señor Jehová. 12:26 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 12:27 Hijo del hombre, he aquí que los de la casa de Israel, dicen: La visión que este ve es para muchos dias, y para luengos tiempos profetiza este. 12:28 Por tanto díles: Así dijo el Señor Jehová: No se dilatarán más todas mis palabras: la palabra que hablare, se hará, dijo el Señor Jehová.
13:1 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 13:2 Hijo del hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan; y dí a los que profetizan de su corazón: Oid palabra de Jehová. 13:3 Así dijo el Señor Jehová: ¡Ay de los profetas ignorantes, que andan en pos de su espíritu, y nada vieron! 13:4 Como zorras en los desiertos fueron tus profetas, o! Israel. 13:5 Nunca subisteis a los portillos, ni echasteis vallado sobre la casa de Israel, estando en la batalla en el día de Jehová. 13:6 Vieron vanidad, y adivinación de mentira. Dicen: Dijo Jehová: y nunca Jehová los envió; y hacen esperar para confirmar la palabra. 13:7 ¿No habéis visto visión vana? ¿y no habéis dicho adivinación de mentira? ¿y decís: Dijo Jehová: no habiendo yo hablado? 13:8 Por tanto así dijo el Señor Jehová: Por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira: por tanto he aquí que yo a vosotros, dijo el Señor Jehová. 13:9 Y será mi mano contra los profetas que ven vanidad, y adivinan mentira: no serán en la congregación de mi pueblo, ni serán escritos en el libro de la casa de Israel, ni volverán a la tierra de Israel; y sabréis que yo soy el Señor Jehová. 13:10 Por tanto, y por cuanto engañaron mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz; y el uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la embarraban con lodo suelto. 13:11 Dí a los embarradores con lodo suelto, que caerá: vendrá lluvia en avenida, y daré piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romperá. 13:12 Y he aquí que la pared cayó. No os dirán entónces: ¿Dónde está la embarradura con que embarrasteis? 13:13 Por tanto así dijo el Señor Jehová: Y yo haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia en avenida venga con mi furor, y piedras de granizo con mi enojo para consumir. 13:14 Y derribaré la pared que vosotros embarrasteis con lodo suelto, y hacerla he llegar a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella; y sabréis que yo soy Jehová. 13:15 Y cumpliré mi furor en la pared, y en los que la embarraron con lodo suelto, y deciros he: No parece la pared, ni parecen los que la embarraron: 13:16 Los profetas de Israel que profetizan a Jerusalem, y ven para ella visión de paz, no habiendo paz, dijo el Señor Jehová. 13:17 Y tú, o! hijo del hombre, pon tu rostro a las hijas de tu pueblo, que profetizan de su corazón, y profetiza contra ellas, 13:18 Y dí: Así dijo el Señor Jehová: ¡Ay de aquellas que cosen cojinetes a todos codos de manos, y hacen veletas sobre la cabeza de toda edad, para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo? ¿y habéis de dar vida a las almas para vosotros? 13:19 ¿Y habéisme de contaminar en mi pueblo por puños de cebada, y por pedazos de pan, matando las almas que no mueren, y dando vida a las almas que no vivirán, mintiendo a mi pueblo que oye mentira? 13:20 Por tanto así dijo el Señor Jehová: He aquí que yo a vuestros cojinetes, con que cazáis allí las almas volando: yo los arrancaré de vuestros brazos, y enviaré las almas que cazáis, las almas volando. 13:21 Y romperé vuestras veletas, y libraré mi pueblo de vuestra mano, y no estarán más en vuestra mano para caza; y sabréis que yo soy Jehová. 13:22 Por cuanto entristecisteis el corazón del justo con mentira, al cual yo no entristecí; y esforzasteis las manos del impío, para que no se apartase de su mal camino dándole vida: 13:23 Por tanto no veréis vanidad, ni más adivinaréis adivinación; y libraré mi pueblo de vuestra mano; y sabréis que yo soy Jehová.
14:1 Y vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel, y sentáronse delante de mí. 14:2 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 14:3 Hijo del hombre, estos hombres han levantado sus ídolos sobre su corazón; y el tropezadero de su maldad han puesto delante de su rostro: ¿cuándo me preguntaren, téngoles de responder? 14:4 Por tanto háblales, y decirles has: Así dijo el Señor Jehová: Cualquiera hombre de la casa de Israel, que hubiere levantado sus ídolos sobre su corazón, y hubiere puesto el tropezadero de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehová responderé al que así viniere en la multitud de sus ídolos: 14:5 Para tomar a la casa de Israel en su corazón, que se han apartado de mí todos ellos en sus ídolos. 14:6 Por tanto dí a la casa de Israel: Así dijo el Señor Jehová: Convertíos, y hacéd que se conviertan de vuestros ídolos; y de todas vuestras abominaciones apartád vuestros rostros. 14:7 Porque cualquiera hombre de la casa de Israel, y de los extranjeros que moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos de mí, y hubiere levantado sus ídolos en su corazón, y hubiere puesto delante de su rostro el tropezadero de su maldad, y viniere al profeta para preguntarle por mí, yo Jehová le responderé por mí. 14:8 Y yo pondré mi rostro contra aquel varón, y le pondré por señal, y por refranes, y yo le cortaré de entre mi pueblo; y sabréis que yo soy Jehová. 14:9 Y el profeta cuando fuere engañado, y hablare palabra, yo Jehová engañé el tal profeta; y yo extenderé mi mano sobre él, y le raeré de en medio de mi pueblo de Israel. 14:10 Y llevarán su maldad: como la maldad del que pregunta, así será la maldad del profeta: 14:11 Porque no yerren más los de la casa de Israel de en pos de mí, ni más se contaminen en todas sus rebeliones; y me sean a mí por pueblo, y yo les sea a ellos por Dios, dijo el Señor Jehová. 14:12 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 14:13 Hijo del hombre, la tierra, cuando pecare contra mí rebelando de rebelión, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare la fuerza del pan, y enviare en ella hambre, y talare de ella hombres y bestias; 14:14 Si estuvieren en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel, y Job, ellos por su justicia librarán su vida, dijo el Señor Jehová. 14:15 Y si hiciere pasar mala bestia por la tierra, y la asolare, y fuere asolada que no haya quien pase a causa de la bestia, 14:16 Y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dijo el Señor Jehová, ni a sus hijos, ni a sus hijas librarán: ellos solos serán libres, y la tierra será asolada. 14:17 O si yo trajere espada sobre la tierra, y dijere: Espada, pasa por la tierra; e hiciere talar de ella hombres y bestias, 14:18 Y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dijo el Señor Jehová, no librarán sus hijos, ni sus hijas: ellos solos serán libres. 14:19 O si pestilencia enviare sobre esa tierra, y derramare mi ira sobre ella en sangre para talar de ella hombres y bestias. 14:20 Y estuvieren en medio de ella Noé, y Daniel, y Job, vivo yo, dijo el Señor Jehová, no librarán a su hijo, ni a su hija: ellos por su justicia librarán su vida. 14:21 Por lo cual así dijo el Señor Jehová: ¿Cuánto más, si mis cuatro malos juicios, espada, y hambre, y mala bestia, y pestilencia, enviare contra Jerusalem, para talar de ella hombres y bestias? 14:22 Y he aquí que quedará en ella alguna resta de los cuales serán llevados cautivos sus hijos y sus hijas: he aquí que ellos entrarán a vosotros, y veréis su camino, y sus hechos; y tomaréis consolación del mal que hice venir sobre Jerusalem, de todas las cosas que yo traje sobre ella. 14:23 Y consolaros han cuando viereis su camino y sus hechos: y conoceréis que no sin causa habré hecho todo lo que habré hecho en ella, dijo el Señor Jehová.
15:1 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 15:2 Hijo del hombre, ¿qué es el palo de la vid más que todo palo? ¿el sarmiento, qué es entre los maderos del monte? 15:3 ¿Tomarán de él madera para hacer alguna obra? ¿Tomarán de él una estaca para colgar de ella algún vaso? 15:4 He aquí que es puesto en el fuego para ser consumido, sus dos cabos consumió el fuego, y la parte del medio se quemó: ¿aprovechará para alguna obra? 15:5 He aquí que cuando estaba entero, no era para alguna obra, ¿cuánto ménos después que el fuego lo hubiere consumido, y fuere quemado? ¿será más para alguna obra? 15:6 Por tanto así dijo el Señor Jehová: Como el palo de la vid entre los maderos del monte, el cual yo entregué al fuego, para que lo consuma, así he entregado a los moradores de Jerusalem. 15:7 Y pondré mi rostro contra ellos; de un fuego salieron, y otro fuego los consumirá; y sabréis que yo soy Jehová, cuando yo pusiere mi rostro contra ellos. 15:8 Y tornaré la tierra en asolación, por cuanto rebelaron con rebelión, dijo el Señor Jehová.
16:1 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 16:2 Hijo del hombre, notifica a Jerusalem sus abominaciones; 16:3 Y dirás: Así dijo el Señor Jehová sobre Jerusalem: Tu habitación, y tu raza, fué de la tierra de Canaán: tu padre, Amorreo; y tu madre, Jetea. 16:4 Y tu nacimiento: el día que naciste, no fué cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas, para ablandarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas. 16:5 No hubo ojo que se compadeciese de tí, para hacerte algo de esto, habiendo de tí misericordia: mas fuiste echada sobre la haz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste. 16:6 Y yo pasé junto a tí, y te ví revolcada en tus sangres; y te dije: En tus sangres vivirás: díjete: En tus sangres vivirás. 16:7 En millares, como la yerba del campo, te hice multiplicar, y fuiste aumentada, y engrandecida; y veniste a ser adornada grandemente: los pechos crecieron, y tu pelo reverdeció; y tú estabas desnuda y descubierta. 16:8 Y yo pasé junto a tí, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre tí, y cubrí tu desnudez: y te dí juras, y entré en concierto contigo, dijo el Señor Jehová, y fuiste mía. 16:9 Y lavéte con aguas, y lavé tus sangres de encima de tí, y ungíte con óleo. 16:10 Y vestíte de bordadura, y calcéte de tejón, y ceñíte de lino, y te vestí de seda. 16:11 Y adornéte de ornamentos, y puse ajorcas en tus brazos, y collar a tu cuello. 16:12 Y puse cerquillos sobre tus narices, y zarcillos en tus orejas, y diadema de hermosura en tu cabeza. 16:13 Y fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido fué lino, y seda, y bordadura; comiste flor de harina de trigo, y miel, y aceite; y fuiste hermoseada en gran manera, en gran manera; y has prosperado hasta reinar. 16:14 Y te salió nombradía entre las gentes a causa de tu hermosura, porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre tí, dijo el Señor Jehová. 16:15 Mas confiaste en tu hermosura, y fornicaste a causa de tu nombradía, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron: suya eras. 16:16 Y tomaste de tus vestidos, e hicístete altares de diversos colores, y fornicaste en ellos: no vendrá, ni será cosa semejante. 16:17 Y tomaste los vasos de tu hermosura de mi oro y de mi plata, que yo te había dado, e hicístete imágenes de hombre, y fornicaste con ellos. 16:18 Y tomaste tus vestidos de diversos colores, y cubrístelas; y mi aceite, y mi perfume pusiste delante de ellas. 16:19 Y mi pan, que yo te había dado, la flor de la harina, y el aceite, y la miel, con que te mantuve, pusiste delante de ellas para olor suave; y fué así, dijo el Señor Jehová. 16:20 demás de esto, tomaste tus hijos y tus hijas, que me habías engendrado; y los sacrificaste a ellas para consumación. ¿Es poco, esto de tus fornicaciones? 16:21 Y sacrificaste mis hijos, y dístelos para que los hiciesen pasar a ellas. 16:22 Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de los dias de tu mocedad, cuando estabas desnuda y descubierta: envuelta en tus sangres estabas. 16:23 Y fué que después de toda tu maldad, (¡ay, ay de tí! dijo el Señor Jehová,) 16:24 Edificástete alto, e hicístete altar en todas las plazas. 16:25 En toda cabeza de camino edificaste tu altar, y tornaste abominable tu hermosura, y abriste tus piés a cuantos pasaban, y multiplicaste tus fornicaciones. 16:26 Y fornicaste con los hijos de Egipto tus vecinos, de grandes carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme. 16:27 Por tanto he aquí que yo extendí mi mano sobre tí, y disminuí tu libertad; y te entregué a la voluntad de las hijas de los Filisteos que te aborrecen, las cuales se avergüenzan de tu camino tan deshonesto. 16:28 Fornicaste también con los hijos de Asur por no haberte hartado; y fornicaste con ellos, y tampoco te hartaste. 16:29 Más multiplicaste tu fornicación en la tierra de Canaán, y de los Caldeos: ni tampoco con esto te hartaste. 16:30 ¡Cuán inconstante es tu corazón, dijo el Señor Jehová, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una poderosa ramera! 16:31 Edificando tus altares en cabeza de todo camino, y haciendo tus altares en todas las plazas; y no fuiste semejante a ramera, menospreciando el salario: 16:32 Mas como mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe a ajenos. 16:33 A todas las rameras dan dones: mas tú diste tus dones a todos tus enamorados; y les diste presentes, porque entrasen a tí de todas partes por tus fornicaciones. 16:34 Y ha sido en tí al contrario de las mujeres en tus fornicaciones, ni nunca después de tí será así fornicado; porque en dar tú dones, y no ser dados dones a tí, ha sido al contrario. 16:35 Por tanto, ramera, oye palabra de Jehová. 16:36 Así dijo el Señor Jehová: Por cuanto han sido descubiertas tus vergüenzas, y tu confusión ha sido manifestada a tus enamorados en tus fornicaciones, y a los ídolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste: 16:37 Por tanto he aquí que yo junto todos tus enamorados con los cuales tomaste placer, y todos los que amaste, con todos los que aborreciste; y juntarlos he contra tí al derredor, y descubrirles he tu vergüenza, y verán toda tu vergüenza. 16:38 Y yo te juzgaré por las leyes de las adúlteras, y de las que derraman sangre; y te daré en sangre de ira y de zelo. 16:39 Y darte he en la mano de ellos, y destruirán tu alto, y derribarán tus altares, y hacerte han desnudar de tus ropas, y llevarán los vasos de tu gloriá, y dejarte han desnuda y descubierta. 16:40 Y harán subir contra tí la compañía, y apedrearte han a piedra, y travesarte han con sus espadas. 16:41 Y quemarán tus casas a fuego, y harán en tí juicios a ojos de muchas mujeres; y hacerte he cesar de ser ramera, ni tampoco darás más don. 16:42 Y haré reposar mi ira sobre tí; y mi zelo se apartará de tí, y descansaré de más enojarme. 16:43 Por cuanto no te acordaste de los dias de tu mocedad, y me provocaste a ira en todo esto: yo pues, también, he aquí que he tornado tu camino sobre tu cabeza, dijo el Señor Jehová, y nunca has pensado sobre todas tus abominaciones. 16:44 He aquí que todo proverbiador hará de tí proverbio, diciendo: Como la madre, tal su hija. 16:45 Hija de tu madre eres tú, que desechó a su marido, y a sus hijos; y hermana de tus hermanas eres tú, que desecharon a sus maridos, y a sus hijos. Vuestra madre, Jetea, y vuestro padre, Amorreo. 16:46 Y tu hermana mayor es Samaria y sus hijas, la cual habita a tu mano izquierda; y tu hermana la menor que tú es Sodoma y sus hijas, la cual habita a tu mano derecha. 16:47 Y aun no anduviste en sus caminos, ni hiciste según sus abominaciones, como que esto fuera poco y muy poco; ántes te corrompiste más que ellas en todos tus caminos. 16:48 Vivo yo, dijo el Señor Jehová, nunca Sodoma, tu hermana y sus hijas, hizo como hiciste tú y tus hijas. 16:49 He aquí que esta fué la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, hartura de pan, y abundancia de ociosidad tuvo ella y sus hijas; y la mano del afligido y del menesteroso nunca esforzó. 16:50 Y ensoberbeciéronse, e hicieron abominación delante de mí, y las quité como lo ví. 16:51 Y Samaria nunca pecó tanto como la mitad de tus pecados; porque tú multiplicaste tus abominaciones más que ellas, y justificaste a tus hermanas con todas tus abominaciones que hiciste. 16:52 Tú también pues lleva tu vergüenza, que juzgaste a tus hermanas en tus pecados que hiciste más abominables que ellas: más justas son que tú: avergüénzate pues tú también, y lleva tu confusión: pues que has justificado a tus hermanas. 16:53 Yo pues haré tornar sus cautivos, los cautivos de Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de Samaria y de sus hijas, y los cautivos de tus cautiverios entre ellas: 16:54 Para que tú lleves tu confusión,y te avergüences de todo lo que has hecho, dándoles tu consuelo. 16:55 Y tus hermanas, Sodoma y sus hijas, y Samaria y sus hijas, volverán a sus primerías: tú también y tus hijas volveréis a vuestras primerías. 16:56 Sodoma tu hermana no fué nombrada en tu boca en el tiempo de tus soberbias, 16:57 Ántes que tu maldad se descubriese, como en el tiempo de la vergüenza de las hijas de Siria, y de todas las hijas de los Filisteos al derredor, que te menosprecían en derredor. 16:58 Tú has llevado tu enormidad y tus abominaciones, dijo Jehová. 16:59 Porque así dijo el Señor Jehová: ¿Haré yo contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento, para invalidar el concierto? 16:60 Ántes yo tendré memoria de mi concierto, que concerté contigo en los dias de tu mocedad; y yo te confirmaré un concierto sempiterno. 16:61 Y acordarte has de tus caminos, y avergonzarte has, cuando recibirás a tus hermanas las mayores que tú, con las menores que tú, las cuales yo te daré por hijas: mas no por tu concierto. 16:62 Y confirmaré mi concierto contigo, y sabrás que yo soy Jehová: 16:63 Para que te acuerdes, y te avergüences, y que nunca más abras la boca a causa de tu vergüenza, cuando me aplacare para contigo de todo lo que hiciste, dijo el Señor Jehová.
17:1 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 17:2 Hijo del hombre, propón una figura, y compón una parábola a la casa de Israel; 17:3 Y dirás: Así dijo el Señor Jehová: Una grande águila, de grandes alas, y de luengos miembros, llena de pluma de diversos colores vino al Líbano, y tomó el cogollo del cedro. 17:4 Arrancó el principal de sus renuevos, y trájolo a la tierra de mercaderes, y púsolo en la ciudad de los negociantes. 17:5 Y tomó de la simiente de la tierra, y púsola en un campo bueno para sembrar, plantóla junto a grandes aguas, púsola como un sauce. 17:6 Y reverdeció, e hízose una vid de mucha rama, baja de estatura, que sus ramas la miraban, y sus raices estaban debajo de ella: así que se hizo una vid, e hizo sarmientos, y echó mugrones. 17:7 Y fué otra grande águila, de grandes alas, y de muchas plumas; y he aquí que esta vid juntó cerca de ella sus raices, y extendió hacia ella sus ramos, para ser regada de ella por los surcos de su plantación. 17:8 En un buen campo junto a muchas aguas fué plantada, para que hiciese ramos, y llevase fruto, y para que fuese vid fuerte. 17:9 Dí: Así dijo el Señor Jehová: ¿Será prosperada? ¿No arrancará sus raices, y destruirá su fruto, y secarse ha? Todas las hojas de su verdura secará, y, no con gran brazo, ni con mucha gente, arrancándola de sus raices. 17:10 Y he aquí que ella está plantada: ¿será prosperada? ¿Cuándo el viento solano la tocare, no se secará del todo? En los surcos de su verdura se secará. 17:11 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 17:12 Dí ahora a la casa rebelde: ¿No habéis entendido que significan estas cosas? Dí: He aquí que el rey de Babilonia vino a Jerusalem, y tomó tu rey y sus príncipes, y trájolos consigo en Babilonia. 17:13 Y tomó de la simiente del reino, e hizo con él alianza, y trájole el juramento; y tomó los fuertes de la tierra, 17:14 Para que el reino fuese abajado, y no se levantase: mas que guardase su alianza, y estuviese en ella. 17:15 Y rebeló contra él enviando sus embajadores en Egipto, para que le diese caballos, y mucha gente. ¿El que estas cosas hizo, será prosperado? ¿escapará? ¿Y él que rompió la alianza, podrá huir? 17:16 Vivo yo, dijo el Señor Jehová, que en medio de Babilonia morirá: en el lugar del rey, que le hizo reinar, cuyo juramento menospreció, y cuya alianza con él hecha rompió. 17:17 Y no con grande ejército, ni con mucha compañía hará con él Faraón en la batalla, fundando baluarte, y edificando bastiones, para cortar muchas vidas. 17:18 Y menospreció el juramento para invalidar el concierto, y he aquí que dió su mano, e hizo todas estas cosas: no escapará. 17:19 Por tanto así dijo el Señor Jehová: Vivo yo, que el juramento mío que menospreció, y mi concierto que invalidó, tornaré sobre su cabeza. 17:20 Y extenderé sobre él mi red, y será preso en mi, red; y hacerle he venir en Babilonia, y allí estaré a juicio con él, por su rebelión, con que rebeló contra mí. 17:21 Y todos sus fugitivos, con todos sus ejércitos, caerán a cuchillo; y los que quedaren, serán esparcidos a todo viento; y sabréis que yo Jehová he hablado. 17:22 Así dijo el Señor Jehová: Y tomaré yo del cogollo de aquel cedro alto, y ponerlo he: del principal de sus renuevos cortaré un tallo, y plantarlo he yo sobre el monte alto y sublime. 17:23 En el monte alto de Israel lo plantaré, y alzará ramos, y hará fruto; y hacerse ha cedro magnífico, y habitaran debajo de él todas las aves, toda cosa que vuela habitará a la sombra de sus ramos. 17:24 Y sabrán todos los árboles del campo, que yo Jehová abajé el árbol sublime, levanté el árbol bajo, hice secar el árbol verde, e hice reverdecer el árbol seco. Yo Jehová hablé, e hice.
18:1 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 18:2 ¿Qué habéis vosotros, vosotros que refranéais este refrán sobre la tierra de Israel, diciendo: Los padres comieron el agraz, y los dientes de los hijos tienen la dentera? 18:3 Vivo yo, dijo el Señor Jehová, que nunca más tendréis porque refranear este refrán en Israel. 18:4 He aquí que todas las almas son mías: como el alma del padre, así el alma del hijo, mías son: el alma que pecare, esa morirá. 18:5 Y el hombre que fuere justo, e hiciere juicio y justicia: 18:6 Que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni llegare a la mujer en su mes, 18:7 Ni oprimiere a ninguno: al deudor tornare su prenda, no robare robo, diere de su pan al hambriento, y cubriere al desnudo con vestido: 18:8 No diere a logro, ni recibiere más de lo que hubiere dado: de la maldad retrajere su mano: juicio de verdad hiciere entre hombre y hombre: 18:9 En mis ordenanzas caminare, y guardare mis derechos para hacer según verdad: este es justo: este vivirá, dijo el Señor Jehová. 18:10 Y si engendrare hijo ladrón, derramador de sangre, o que haga alguna cosa de estas, 18:11 Y que no haga todas las demás; ántes comiere sobre los montes, o violare la mujer de su prójimo, 18:12 Al pobre, y menesteroso oprimiere, robare robos, o no tornare la prenda, o alzare sus ojos a los ídolos, o hiciere abominación, 18:13 Diere a usura, y recibiere más de lo que dió, ¿este vivirá? No vivirá. ¿Todas estas abominaciones hizo? muerte morirá: su sangre será sobre él. 18:14 Y si engendrare hijo, el cual viere todos los pecados que su padre hizo, y viéndolos, no hiciere como ellos: 18:15 No comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel: la mujer de su prójimo no violare, 18:16 Ni oprimiere a nadie: la prenda no empeñare, ni robare robos: al hambriento diere de su pan, y cubriere de vestido al desnudo: 18:17 Apartare su mano del pobre: usura, ni más de lo que dió, no recibiere, hiciere según mis derechos, anduviere en mis ordenanzas: este no morirá por la maldad de su padre: viviendo vivirá. 18:18 Su padre, por cuanto hizo agravio, robó robo del hermano, e hizo en medio de su pueblo lo que no es bueno, he aquí que él morirá por su maldad. 18:19 Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará por el pecado de su padre? Porque el hijo hizo juicio y justicia, guardó todas mis ordenanzas, e hizo según ellas: viviendo vivirá. 18:20 El alma que pecare, esa morirá: el hijo no llevará por el pecado del padre, ni el padre llevará por el pecado del hijo: la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él. 18:21 Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todas mis ordenanzas, e hiciere juicio y justicia, viviendo vivirá: no morirá. 18:22 Todas sus rebeliones que cometió, no le vendrán en memoria: por su justicia que hizo vivirá. 18:23 ¿Quiero yo la muerte del impío? dijo el Señor Jehová. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos? 18:24 Mas si el justo se apartare de su justicia, e hiciere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones, que el impío hizo, ¿vivirá él? Todas las justicias que hizo no vendrán en memoria: por su rebelión con que rebeló, y por su pecado que pecó, por ellos morirá. 18:25 Y si dijereis: No es derecho el camino del Señor. Oid ahora casa de Israel: ¿No es derecho mi camino? ¿No son ántes torcidos vuestros caminos? 18:26 Apartándose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, él morirá por ello: por su iniquidad que hizo, morirá. 18:27 Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo juicio y justicia, hará vivir su alma. 18:28 Porque miró, y apartóse de todas sus rebeliones que hizo, viviendo vivirá, no morirá. 18:29 Y si dijeren los de la casa de Israel: No es derecho el camino del Señor. ¿No son derechos mis caminos, casa de Israel? Cierto vuestros caminos no son derechos. 18:30 Por tanto yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, o! casa de Israel, dijo el Señor Jehová. Convertíos, y hacéd convertir de todas vuestras iniquidades; y no os será la iniquidad causa de ruina. 18:31 Echád de vosotros todas vuestras iniquidades con que habéis rebelado, y hacéos corazón nuevo, y espíritu nuevo. ¿Y por qué moriréis, casa de Israel? 18:32 Que no quiero la muerte del que muere, dijo el Señor Jehová: hacéd pues convertir, y viviréis.
19:1 Y tú levanta esta endecha sobre los príncipes de Israel, 19:2 Y dirás: ¿Cómo se echó entre los leones tu madre la leona: entre los leoncillos crió sus cachorros? 19:3 E hizo subir uno de sus cachorros: vino a ser leoncillo, y aprendió a prender presa, y a comer hombres. 19:4 Y las naciones oyeron de él: fué tomado con el lazo de ellas, y trajéronle con grillos a la tierra de Egipto. 19:5 Y viendo que había esperado mucho tiempo, y que se perdía su esperanza, tomó otro de sus cachorros, y púsole por leoncillo. 19:6 Y él andaba entre los leones, hízose leoncillo, aprendió a prender presa, comió hombres. 19:7 Y conoció sus viudas, y asoló sus ciudades; y la tierra, y su abundancia fué asolada de la voz de su bramido. 19:8 Y dieron sobre él las gentes de las provincias de al derredor; y extendieron sobre él su red: fué preso en su hoyo. 19:9 Y pusiéronle en cárcel con cadenas, y trajéronle al rey de Babilonia: metiéronle en fortalezas, que su voz no se oyese más sobre los montes de Israel. 19:10 Tu madre fué como una vid en tu sangre, plantada junto a aguas, haciendo fruto, y echando ramas a causa de las muchas aguas. 19:11 Y ella tuvo varas fuertes para cetros de señores, y su estatura se levantó encima entre las ramas; y fué vista con su altura, y con la multitud de sus ramos. 19:12 Y fué arrancada con ira, derribada en tierra, y viento solano secó su fruto: fueron quebradas sus ramas, y secáronse: la vara de su fuerza consumió fuego. 19:13 Y ahora es plantada en el desierto, en tierra de sequedad y de sequera. 19:14 Y salió fuego de la vara de sus ramos que consumió su fruto, y no quedó en ella vara fuerte, cetro para enseñorear. Endecha es, y de endecha servirá.
20:1 Y aconteció en el año séptimo, en el mes quinto, a los diez del mes, que vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar a Jehová, y asentáronse delante de mí. 20:2 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 20:3 Hijo del hombre, habla a los ancianos de Israel, y díles: Así dijo el Señor Jehová: ¿A consultarme venís vosotros? Vivo yo, que yo no os responderé, dijo el Señor Jehová. 20:4 ¿Quiéreslos juzgar tú, quiéreslos juzgar, hijo del hombre? notifícales las abominaciones de sus padres: 20:5 Y díles: Así dijo el Señor Jehová; El día que escogí a Israel, y que alcé mi mano por la simiente de la casa de Jacob, y que fué conocido de ellos en la tierra de Egipto, que alcé mi mano a ellos, diciendo: Yo soy Jehová vuestro Dios: 20:6 Aquel día que les alcé mi mano, que los sacaría de la tierra de Egipto, a la tierra que les había proveido, que corre leche y miel, que es la más hermosa de todas las tierras: 20:7 Entónces les dije: Cada uno eche de sí las abominaciones de sus ojos, y no os contaminéis en los ídolos de Egipto, yo soy Jehová vuestro Dios. 20:8 Y ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme: no echó de sí cada uno las abominaciones de sus ojos, ni dejaron los ídolos de Egipto; y dije que derramaría mi ira sobre ellos para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto. 20:9 Mas hice a causa de mi nombre, porque no se infamase en los ojos de las gentes, en medio de las cuales estaban, en cuyos ojos fué conocido de ellos, para sacarlos de tierra de Egipto. 20:10 Y saquélos de la tierra de Egipto, y trájelos al desierto; 20:11 Y díles mis ordenanzas, y declaréles mis derechos, los cuales el hombre que los hiciere, vivirá por ellos. 20:12 Y díles también mis sábados que fuesen por señal entre mí y ellos, porque supiesen que yo soy Jehová que los santifico. 20:13 Y rebelaron contra mí la casa de Israel en el desierto, no anduvieron en mis ordenanzas, y desecharon mis derechos, los cuales el hombre que los hiciere, vivirá por ellos; y mis sábados profanaron en gran manera; y dije que había de derramar sobre ellos mi ira en el desierto, para consumirlos. 20:14 Mas hice a causa de mi nombre, porque no se infamase delante de los ojos de las gentes, delante de cuyos ojos los saqué. 20:15 Y también yo les alcé mi mano en el desierto, que no los metería en la tierra que les dí, que corre leche y miel, que es la más hermosa de todas las tierras: 20:16 Porque desecharon mis derechos, y no anduvieron en mis ordenanzas, y mis sábados profanaron; porque tras sus ídolos iba su corazón. 20:17 Y perdonólos mi ojo, no los matando, ni los consumí en el desierto. 20:18 Mas dije en el desierto a sus hijos: No andéis en las ordenanzas de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis en sus ídolos. 20:19 Yo soy Jehová vuestro Dios: andád en mis ordenanzas, y guardád mis derechos, y hacédlos; 20:20 Y santificád mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros; para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios. 20:21 Y los hijos se rebelaron contra mí: no anduvieron en mis ordenanzas, ni guardaron mis derechos para hacerlos, los cuales el hombre que los hiciere, vivirá por ellos: profanaron mis sábados. Y dije, que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en el desierto. 20:22 Mas retraje mi mano, e hice por causa de mi nombre, porque no se infamase en los ojos de las gentes, delante de cuyos ojos los saqué. 20:23 Y también, yo les alcé mi mano en el desierto, que los esparciría entre las gentes, y que los aventaría por las tierras: 20:24 Porque no hicieron mis derechos, y desecharon mis ordenanzas, y profanaron mis sábados, y tras los ídolos de sus padres se les fueron sus ojos. 20:25 Y también yo les dí ordenanzas no buenas, y derechos por los cuales no vivirán. 20:26 Y contaminélos en sus ofrendas, haciendo pasar todo primogénito, para hacerle asolar, porque supiesen que yo soy Jehová. 20:27 Por tanto, hijo del hombre, habla a la casa de Israel, y díles: Así dijo el Señor Jehová: Aun en esto me afrentaron vuestros padres cuando rebelaron contra mí rebelión: 20:28 Porque yo los metí en la tierra, sobre la cual yo había alzado mi mano que les había de dar; y miraron a todo collado alto, y a todo árbol espeso; y allí sacrificaron sus sacrificios, y allí dieron la ira de sus ofrendas, y allí pusieron el olor de su suavidad, y allí derramaron sus derramaduras. 20:29 Y yo les dije: ¿Qué es este alto, que vosotros venís allí? Y fué llamado su nombre Bama, hasta el día de hoy. 20:30 Por tanto dí a la casa de Israel: Así dijo el Señor Jehová: ¿No os contamináis vosotros a la manera de vuestros padres, y fornicáis tras sus abominaciones? 20:31 Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros hijos por el fuego, os habéis contaminado con todos vuestros ídolos hasta hoy: ¿y responderos he yo, casa de Israel? Vivo yo, dijo el Señor Jehová, que no os responderé. 20:32 Y lo que pensasteis, no será; porque decís: Seamos como las gentes, como las familias de las naciones, sirviendo a la madera, y a la piedra. 20:33 Vivo yo, dijo el Señor Jehová, que con mano fuerte, y brazo extendido, y enojo derramado tengo de reinar sobre vosotros. 20:34 Y os sacaré de entre los pueblos, y os juntaré de las tierras en que estáis esparcidos, con mano fuerte, y brazo extendido, y enojo derramado. 20:35 Y traeros he al desierto de pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara. 20:36 Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dijo el Señor Jehová. 20:37 Y haceros he pasar debajo de vara, y traeros he en vínculo de concierto. 20:38 Y apartaré de entre vosotros los rebeldes, y los que se rebelaron contra mí: de la tierra de sus destierros los sacaré, y a la tierra de Israel no vendrán; y sabréis que yo soy Jehová. 20:39 Y vosotros, o! casa de Israel, así dijo el Señor Jehová: Andád cada uno tras sus ídolos, y servídles, pues que a mí no me obedecéis; y no profanéis más mi santo nombre con vuestras ofrendas, y con vuestros ídolos. 20:40 Porque en el monte de mi santidad, en el alto monte de Israel, dijo el Señor Jehová, allí me servirá a mí toda la casa de Israel, toda ella, en la tierra: allí los querré, y allí demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras santificaciones. 20:41 Con olor de suavidad os querré, cuando os hubiere sacado de entre los pueblos, y os hubiere juntado de las tierras en que estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros en los ojos de las gentes. 20:42 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando os hubiere metido en la tierra de Israel, en la tierra por la cual alcé mi mano, que la daría a vuestros padres. 20:43 Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y seréis confusos en vuestra misma presencia, por todos vuestros males que hicisteis. 20:44 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando hiciere con vosotros por causa de mi nombre, no según vuestros caminos malos, ni según vuestras obras corruptas, o! casa de Israel, dijo el Señor Jehová. 20:45 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 20:46 Hijo del hombre, pon tu rostro hacia el mediodía, y gotéa al mediodía, y profetiza contra el bosque de la campiña del mediodía. 20:47 Y dirás al bosque del mediodía: Oye palabra de Jehová: Así dijo el Señor Jehová: He aquí que yo enciendo en tí fuego, el cual consumirá en tí todo árbol verde, y todo árbol seco: no se apagará la llama del fuego, y serán quemados en ella todos rostros, desde el mediodía hasta el aquilón. 20:48 Y verá toda carne que yo Jehová lo encendí: no se apagará. 20:49 Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ellos me dicen: ¿No refranéa este refranes?
21:1 Y fué palabra, de Jehová a mí, diciendo: 21:2 Hijo del hombre, pon tu rostro contra Jerusalem, y gotéa sobre los santuarios, y profetiza sobre la tierra de Israel. 21:3 Y dirás a la tierra de Israel: Así dijo Jehová: He aquí que yo contra tí: y yo sacaré mi espada de su vaina, y talaré de tí al justo, y al impío: 21:4 Y por cuanto talaré de tí al justo y al impío, por tanto mi espada saldrá de su vaina contra toda carne, desde el mediodía hasta el aquilón: 21:5 Y sabrá toda carne que yo Jehová saqué mi espada de su vaina: no volverá más. 21:6 Y tú, hijo del hombre, gime con quebrantamiento de tus lomos, y con amargura: gime delante de los ojos de ellos. 21:7 Y será, que cuando te dijeren: ¿por qué gimes tú? dirás: Por la fama que viene; y todo corazón se desleirá, y todas manos se enflaquecerán, y todo espíritu se angustiará, y todas rodillas se irán en aguas: he aquí que viene, y hacerse ha, dijo el Señor Jehová. 21:8 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 21:9 Hijo del hombre, profetiza, y dí: Así dijo el Señor Jehová: Dí: La espada, la espada está aguzada; y aun está acicalada: 21:10 Para degollar víctimas está aguzada, para que relumbre está acicalada. ¿Alegrarnos hemos? a la vara de mi hijo menospreciando todo árbol. 21:11 Y dióla a acicalar para tener en la mano: la espada está aguzada, y ella está acicalada para entregarla en mano del matador. 21:12 Clama, y aulla, o! hijo del hombre, porque esta será sobre mi pueblo, esta será sobre todos los príncipes de Israel: temores de espada serán a mi pueblo: por tanto hiere el muslo: 21:13 Por que ella será prueba. ¿Y qué sería, si no menospreciase la vara? dijo el Señor Jehová. 21:14 Tú pues, hijo del hombre, profetiza, y bate una mano con otra, y dóblese la espada la tercera vez, la espada de muertos: esta es espada de gran matanza que los penetrará, 21:15 Para que el corazón se deslía, y los tropezones se multipliquen. En todas las puertas de ellos he dado espanto de espada: ¡ay! que es hecha para que relumbre, y es aderezada para degollar. 21:16 Ponte a una parte, ponte a la diestra, o ponte a la siniestra, hacia donde tu rostro se determinare. 21:17 Y yo también batiré mi mano con mi mano, y haré descansar mi ira. Yo Jehová he hablado. 21:18 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 21:19 Y tú, hijo del hombre, señálate dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia: de una misma tierra salgan ámbos; y haz un ejército: en el principio del camino de la ciudad lo harás. 21:20 El camino señalarás por donde venga la espada a Rabbat de los hijos de Ammón, y a Judá en Jerusalem la fuerte. 21:21 Porque el rey de Babilonia se paró en una encrucijada, al principio de dos caminos, para adivinar adivinación acicaló saetas: consultó en ídolos, miró el hígado. 21:22 La adivinación fué a su mano derecha, sobre Jerusalem, para poner capitanes, para abrir la boca a la matanza, para levantar la voz en grito, para poner ingenios contra las puertas, para fundar baluarte, y edificar fuerte. 21:23 Y serles ha como quien adivina mentira en sus ojos, por estar juramentados con juramentos a ellos: mas él trae a la memoria la maldad, para prenderlos. 21:24 Por tanto así dijo el Señor Jehová: Por cuanto habéis hecho venir en memoria vuestras maldades, manifestando vuestras traiciones, y descubriendo vuestros pecados en todas vuestras obras: por cuanto habéis venido en memoria, seréis tomados a mano. 21:25 Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día vino en el tiempo de la consumación de la maldad. 21:26 Así dijo el Señor Jehová: Quita la mitra, quita la corona: esta no será siempre esta: al bajo alzaré, y al alto abajaré. 21:27 Del revés, del revés, del revés la tornaré: y no será esta más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo la entregaré. 21:28 Y tú hijo del hombre profetiza, y dirás: Así dijo el Señor Jehová sobre los hijos de Ammón, y su vergüenza: dirás pues: La espada, la espada está desvainada para degollar, acicalada para consumir con resplandor. 21:29 Profetízante vanidad, adivínante mentira, para entregarte con los cuellos de los malos sentenciados a muerte, cuyo día vino en tiempo de la consumación de la maldad. 21:30 ¿Tornarla he a su vaina? En el lugar donde te criaste, en la tierra donde has vivido te tengo de juzgar. 21:31 Y derramaré sobre tí mi ira: el fuego de mi enojo haré encender sobre tí, y yo te entregaré en mano de hombres temerarios, artífices de destrucción. 21:32 Del fuego serás para ser consumida: tu sangre será en medio de la tierra: no habrá más memoria de tí; porque yo Jehová he hablado.
22:1 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 22:2 Y tú, o! hijo del hombre, ¿no juzgarás tú, no juzgarás tú a la ciudad derramadora de la sangre? y le mostrarás todas sus abominaciones. 22:3 Y dirás: Así dijo el Señor Jehová: Ciudad derramadora de sangre en medio de sí, para que venga su hora; y que hizo ídolos contra sí misma, para contaminarse. 22:4 En tu sangre que derramaste, pecaste; y en tus ídolos que hiciste, te contaminaste; y has hecho acercar tus dias, y has llegado a tus años: por tanto te he dado en vergüenza a las gentes, y en escarnio a todas las tierras. 22:5 Las que están cerca, y las que están léjos de tí, se reirán de tí: sucia te llamarán de nombre, y grande en quebrantamiento. 22:6 He aquí que los príncipes de Israel, cada uno según su poder, fueron en tí para derramar sangre. 22:7 Al padre y a la madre despreciaron en tí: con el extranjero trataron con calumnia en medio de tí: al huérfano y a la viuda despojaron en tí. 22:8 Mis santuarios menospreciaste, y mis sábados ensuciaste. 22:9 Malsines hubo en tí para derramar sangre; y sobre los montes comieron en tí: hicieron suciedades en medio de tí. 22:10 La desnudez del padre descubrieron en tí: la inmunda de menstruo forzaron en tí. 22:11 Y cada uno hizo abominación con la mujer de su prójimo; y cada uno contaminó su nuera torpemente; y cada uno forzó en tí a su hermana, hija de su padre. 22:12 Precio recibieron en tí para derramar sangre: usura y logro tomaste; y a tus prójimos defraudaste con violencia: olvidástete de mí, dijo el Señor Jehová. 22:13 Y he aquí que herí mi mano a causa de tu avaricia que cometiste, y a causa de tus sangres que fueron en medio de tí. 22:14 ¿Estará firme tu corazón? ¿tus manos serán fuertes en los dias que yo haré contigo? Yo Jehová hablé, y haré. 22:15 Y yo te esparciré por las gentes, y te aventaré por las tierras, y haré fenecer de tí tu inmundicia. 22:16 Y tomarás heredad en tí en los ojos de las gentes, y sabrás que yo soy Jehová. 22:17 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 22:18 Hijo del hombre, la casa de Israel se me han tornado en escoria; todos ellos como metal, y estaño, e hierro, plomo en medio del horno, escorias de plata se tornaron. 22:19 Por tanto así dijo el Señor Jehová: Por cuanto todos vosotros os habéis tornado en escorias, por tanto, he aquí que yo os junto en medio de Jerusalem. 22:20 Como quien junta plata, y metal, e hierro, y plomo, y estaño en medio del horno, para encender fuego en él para fundir: así os juntaré en mi furor, y en mi ira; y haré reposar, y fundiros he. 22:21 Yo os juntaré, y soplaré sobre vosotros en el fuego de mi furor; y seréis fundidos en medio de él. 22:22 Como se funde la plata en medio del horno, así seréis fundidos en medio de él; y sabréis que yo Jehová habré derramado mi enojo sobre vosotros. 22:23 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 22:24 Hijo del hombre, dí a ella: Tú, tierra, eres no limpia, ni rociada con lluvia en el día del furor. 22:25 La conjuración de sus profetas en medio de ella, como león bramando que arrebata presa: tragaron almas, tomaron haciendas y honra, aumentaron sus viudas en medio de ella. 22:26 Sus sacerdotes hurtaron mi ley, y contaminaron mis santuarios: entre santo y profano no hicieron diferencia, ni entre inmundo y limpio hicieron diferencia, y de mis sábados escondieron sus ojos, y yo era profanado en medio de ellos. 22:27 Sus príncipes en medio de ella, como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para seguir la avaricia. 22:28 Y sus profetas los embarraban con lodo suelto, profetizándoles vanidad, y adivinándoles mentira, diciendo: Así dijo el Señor Jehová: y Jehová no había hablado. 22:29 El pueblo de la tierra oprimía de opresión, y robaba robo; y al afligido y menesteroso hacían violencia, y al extranjero oprimían sin derecho. 22:30 Y busqué de ellos hombre que hiciese vallado, y que se pusiese al portillo delante de mí por la tierra, para que yo no la destruyese, y no lo hallé. 22:31 Por tanto derramé sobre ellos mi ira, con el fuego de mi ira los consumí; y dí el camino de ellos sobre su cabeza, dijo el Señor Jehová.
23:1 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 23:2 Hijo del hombre, hubo dos mujeres hijas de una madre, 23:3 Las cuales fornicaron en Egipto: en sus mocedades fornicaron. Allí fueron apretados sus pechos, y allí fueron estrájados los pechos de su virginidad. 23:4 Y llamábanse, Aholá la mayor, y Aholibá su hermana, las cuales fueron mías, y parieron hijos e hijas; y llamábanse, Samaria, Aholá, y Jerusalem, Aholibá. 23:5 Y Aholá cometió fornicación en mi poder; y enamoróse de sus enamorados, los Asirios sus vecinos. 23:6 Vestidos de cárdeno, capitanes, y príncipes, mancebos para codiciar todos, caballeros que andaban a caballo. 23:7 Y puso sus fornicaciones con ellos, con todos los más escogidos de los hijos de los Asirios, y con todos aquellos de quien se enamoró: con todos los ídolos de ellos se contaminó. 23:8 Y no dejó sus fornicaciones de Egipto; porque con ella se echaron en su mocedad, y ellos apretaron los pechos de su virginidad, y derramaron sobre ella su fornicación. 23:9 Por lo cual la entregué en mano de sus enamorados, en mano de los hijos de los Asirios, de quien se enamoró. 23:10 Ellos descubrieron sus vergüenzas, tomaron sus hijos, y sus hijas, y a ella mataron a cuchillo; y fué nombre a las mujeres; e hicieron en ella juicios. 23:11 Y viólo su hermana Aholibá, y corrompió su amor más que ella; y sus fornicaciones, más que las fornicaciones de su hermana. 23:12 De los hijos de los Asirios sus vecinos se enamoró, capitanes, y príncipes, vestidos en perfección, caballeros que andan a caballo, todos ellos mancebos de codiciar. 23:13 Y ví que se había contaminado, y que un camino era él de ámbas. 23:14 Y aumentó sus fornicaciones, y cuando vió unos hombres pintados en la pared, imágenes de los Caldeos, pintadas de bermellón, 23:15 Ceñidos de talabartes por sus lomos, y mitras pintadas en sus cabezas: todos ellos tenían parecer de capitanes, a la manera de los hombres de Babilonia, nacidos en tierra de Caldeos: 23:16 Enamoróse de ellos en viéndolos, y envióles mensajeros en la tierra de los Caldeos. 23:17 Y entraron a ella los hombres de Babilonia a la cama de los amores, y contamináronla con su fornicación; y ella también se contaminó con ellos, y su deseo se hartó de ellos. 23:18 Y desnudó sus fornicaciones, y descubrió sus vergüenzas: por lo cual mi alma se hartó de ella, como se había ya hartado mi alma de su hermana. 23:19 Y multiplicó sus fornicaciones trayendo en memoria los dias de su mocedad, en los cuales había fornicado en la tierra de Egipto. 23:20 Y enamoróse de sus rufianes, cuya carne es como carne de asnos, y cuyo flujo, come flujo de caballos. 23:21 Y tornaste a la memoria la suciedad de tu mocedad, cuando estrájaron tus pechos en Egipto, por pechos de tu mocedad. 23:22 Por tanto, Aholibá, así dijo el Señor Jehová: He aquí que yo despierto tus enamorados contra tí, de los cuales se hartó tu deseo; y yo les haré que vengan contra tí en derredor: 23:23 Los de Babilonia, y todos los Caldeos, mayordomos, y príncipes, y capitanes, todos los de Asiria con ellos, mancebos de codiciar, capitanes, y príncipes, todos ellos, nobles, y principales, que cabalgan a caballo, todos ellos: 23:24 Y vendrán sobre tí carros, carretas, y ruedas, y multitud de pueblos: escudos, y paveses, y capacetes pondrá contra tí en derredor; y yo daré el juicio delante de ellos, y por sus leyes te juzgarán. 23:25 Y pondré mi zelo contra tí, y harán contigo con furor: quitarte han tu nariz, y tus orejas; y lo que te quedare, caerá a cuchillo: ellos tomarán tus hijos y tus hijas; y lo que te quedare consumirá el fuego. 23:26 Y desnudarte han de tus vestidos, y tomarán los vasos de tu gloria. 23:27 Y haré cesar de tí tu suciedad, y tu fornicación de la tierra de Egipto: ni más levantarás a ellos tus ojos, ni nunca más te acordarás de Egipto. 23:28 Porque así dijo el Señor Jehová: He aquí que yo te entrego en mano de aquellos que tú aborreciste, en mano de aquellos de los cuales se hartó tu deseo. 23:29 Los cuales harán contigo con odio, y tomarán todo lo que tú trabajaste, y dejarte han desnuda y descubierta; y descubrirse ha la torpeza de tus fornicaciones, y tu suciedad, y tus fornicaciones. 23:30 Estas cosas se harán contigo, porque fornicaste en pos de las gentes, con las cuales te contaminaste en sus ídolos. 23:31 En el camino de tu hermana anduviste: yo pues pondré su cáliz en tu mano. 23:32 Así dijo el Señor Jehová: El cáliz de tu hermana beberás, hondo y ancho: será que las gentes te mofarán, y te escarnecerán: grande será el cáliz en que quepa mucho. 23:33 Serás llena de embriaguez, y de dolor: cáliz de soledad y de asolamiento, cáliz al fin de tu hermana Samaria. 23:34 Beberlo has pues, y agotarlo has, y quebrarás sus tiestos, y tus pechos arrancarás; porque yo he hablado, dijo el Señor Jehová. 23:35 Por tanto así dijo el Señor Jehová: Por cuanto te has olvidado de mí, y me has echado tras tus espaldas, lleva pues tú también tu suciedad, y tus fornicaciones. 23:36 Y díjome Jehová: Hijo del hombre, ¿no juzgarás tú a Aholá, y a Aholibá, y les denunciarás sus abominaciones? 23:37 Porque han adulterado, y hay sangre en sus manos, y han fornicado con sus ídolos; y aun sus hijos que me habían engendrado, hicieron pasar a ellos, quemándolos. 23:38 Aun esto más me hicieron: contaminaron mi santuario en aquel día, y profanaron mis sábados. 23:39 Y habiendo sacrificado sus hijos a sus ídolos, entrábanse en mi santuario el mismo día para contaminarlo; y he aquí que así hicieron en medio de mi casa. 23:40 Y cuanto más, que enviaron por los hombres que vienen de léjos, a los cuales había sido enviado mensajero; y he aquí que vinieron; y por amor de ellos te lavaste, y alcoholaste tus ojos, y te ataviaste de atavíos; 23:41 Y te sentaste sobre lecho honroso, y fué adornada mesa delante de él, y pusiste sobre ella mi perfume y mi óleo. 23:42 Y oyóse en ella voz de compañía pacífica; y con los varones fueron traidos los sabeos del desierto para multiplicar los hombres; y pusieron manillas sobre sus manos, y corona de gloria sobre sus cabezas. 23:43 Y dije a la envejecida en adulterios: Ahora fenecerán sus fornicaciones, y ella. 23:44 Porque vinieron a ella como quien viene a mujer ramera: así vinieron a las sucias mujeres Aholá y Aholibá. 23:45 Y hombres justos las juzgarán por la ley de las adúlteras, y por la ley de las que derraman sangre; porque son adúlteras, y hay sangres en sus manos. 23:46 Porque así dijo el Señor Jehová: Yo haré subir contra ellas compañías, y yo las entregaré en alboroto, y en rapiña. 23:47 Y la compañía las apedreará a piedra, y acuchillarlas han con sus espadas: matarán a sus hijos y a sus hijas, y sus casas quemarán a fuego. 23:48 Y haré fenecer la suciedad de la tierra, y todas las mujeres escarmentarán, y no harán según vuestra suciedad. 23:49 Y pondrán sobre vosotras vuestra suciedad, y llevaréis los pecados de vuestros ídolos: y sabréis que yo soy el Señor Jehová.
24:1 Y fué palabra de Jehová a mí en el noveno año, en el mes décimo, a los diez del mes, diciendo: 24:2 Hijo del hombre, escríbete el nombre de este día, de este mismo día; porque el rey de Babilonia se fortificó sobre Jerusalem este mismo día. 24:3 Y habla a la casa de rebelión por parábola, y díles: Así dijo el Señor Jehová: Pon una olla: pónla, y echa también en ella agua. 24:4 Junta sus piezas de carne en ella, todas buenas piezas, pierna y espalda: hínchela de huesos escogidos. 24:5 Toma una oveja escogida, y también enciende los huesos debajo de ella: haz que hierva sus hervores, cocéd también sus huesos dentro de ella. 24:6 Por tanto así dijo el Señor Jehová: ¡Ay de la ciudad de sangres, de la olla no espumada, y que su espuma no salió de ella! Por sus piezas, por sus piezas la saca: no caiga sobre ella suerte. 24:7 Porque su sangre fué en medio de ella: sobre la cima de la piedra la puso: no la derramó sobre la tierra, para que fuese cubierta con polvo. 24:8 Para hacer subir la ira, para hacer venganza, yo puse su sangre sobre el lugar alto de la piedra, porque no sea cubierta. 24:9 Por tanto así dijo el Señor Jehová: ¡Ay de la ciudad de sangres! También yo pues haré gran hoguera: 24:10 Multiplicando la leña, encendiendo el fuego, consumiendo la carne, y haciendo la salsa; y los huesos serán quemados. 24:11 Y asentándola vacía sobre sus brasas, para que se caliente, y se queme su hondón, y se funda en ella su suciedad, y se consuma su espuma. 24:12 En fraudes se cansó, ni nunca salió de ella su mucha espuma: en fuego será consumida su espuma. 24:13 En tu suciedad mala fenecerás; porque te limpié, y no te limpiaste tú de tu suciedad: nunca más te limpiarás, hasta que yo haga descansar mi ira sobre tí. 24:14 Yo Jehová hablé: vino, e hice: no me tornaré atrás, ni habré misericordia, ni me arrepentiré: según tus caminos y tus obras te juzgarán, dijo el Señor Jehová. 24:15 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 24:16 Hijo del hombre, he aquí que yo te quito por muerte el deseo de tus ojos: no endeches, ni llores, ni te venga lágrima. 24:17 Repósate de gemir, ni hagas luto de mortuorios: ata tu bonete sobre tí, y pon tus zapatos en tus piés; y no te cubras con rebozo, ni comas pan de hombres. 24:18 Y hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer; y a la mañana hice como me fué mandado. 24:19 Y el pueblo me dijo: ¿No nos enseñarás qué nos significan estas cosas, que tú haces? 24:20 Y yo les dije: Palabra de Jehová fué a mí, diciendo: 24:21 Dí a la casa de Israel: Así dijo el Señor Dios: He aquí que yo contamino mi santuario, la soberbia de vuestra fortaleza, el deseo de vuestros ojos, y el regalo de vuestra alma: vuestros hijos, y vuestras hijas que dejasteis, caerán a cuchillo. 24:22 Y haréis de la manera que yo hice: no os cubriréis con rebozo, ni comeréis pan de hombres. 24:23 Y vuestros bonetes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos en vuestros piés: no endecharéis ni lloraréis: mas consumiros heis a causa de vuestras maldades, y gemiréis unos con otros. 24:24 Y seros ha Ezequiel en portento: según todas las cosas que él hizo, haréis: en viniendo esto, entónces sabréis que yo soy el Señor Jehová. 24:25 Y tú, hijo del hombre, el día que yo quitaré de ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deseo de sus ojos, y el cuidado de sus almas, sus hijos y sus hijas; 24:26 Ese día vendrá a tí un escapado, para traer las nuevas. 24:27 En aquel día se abrirá tu boca con el escapado; y hablarás, y no estarás más mudo; y serles has en portento; y sabrán que yo soy Jehová.
25:1 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 25:2 Hijo del hombre, pon tu rostro hacia los hijos de Ammón, y profetiza sobre ellos. 25:3 Y dirás a los hijos de Ammón: Oid palabra del Señor Jehová: Así dijo el Señor Jehová: Por cuanto dijiste: Hala, sobre mi santuario, que fué profanado; y sobre la tierra de Israel, que fué asolada; y sobre la casa de Judá, porque anduvieron a cautividad: 25:4 Por tanto he aquí que yo te entrego a los orientales por heredad; y pondrán sus palacios en tí, y pondrán en tí sus tiendas: ellos comerán tus sementeras, y beberán tu leche. 25:5 Y pondré, a Rabbat por habitación de camellos, y a los hijos de Ammón por majada de ovejas; y sabréis que yo soy Jehová. 25:6 Porque así dijo el Señor Jehová: Por cuanto tú batiste tus manos, y pateaste, y te gozaste de ánimo en todo tu menosprecio sobre la tierra de Israel: 25:7 Por tanto he aquí que yo extendí mi mano sobre tí, y yo te entregaré a las gentes para ser saqueada; y yo te cortaré de entre los pueblos, y te destruiré de entre las tierras: yo te raeré, y sabrás que yo soy Jehová. 25:8 Así dijo el Señor Jehová: Por cuanto dijo Moab y Seir: He aquí, la casa de Judá es como todas las gentes. 25:9 Por tanto he aquí que yo abro el lado de Moab desde las ciudades, desde sus ciudades que están en su fin, las tierras deseables de Bet-jesimot, y Baal-meón, y Cariataim, 25:10 Los hijos del oriente contra los hijos de Ammón; y yo la entregaré por heredad, para que no haya más memoria de los hijos de Ammón entre las naciones. 25:11 También en Moab haré juicios; y sabrán que yo soy Jehová. 25:12 Así dijo el Señor Jehová: Por lo que hizo Edom cuando hizo venganza contra la casa de Judá, que pecaron pecando, y se vengaron de ellos: 25:13 Por tanto así dijo el Señor Jehová: Yo también extenderé mi mano sobre Edom, y talaré de ella hombres y bestias, y la asolaré: desde Temán y Dedán caerán a cuchillo. 25:14 Y pondré mi venganza en Edom por la mano de mi pueblo Israel; y harán en Edom según mi enojo, y según mi ira; y conocerán mi venganza, dijo el Señor Jehová. 25:15 Así dijo el Señor Jehová: Por lo que hicieron los Palestinos con venganza cuando hicieron venganza con menosprecio de ánimo, hasta destrucción de enemistades perpetuas: 25:16 Por tanto así dijo el Señor Jehová: He aquí que yo extiendo mi mano sobre los Palestinos, y talaré los Cereteos, y destruiré el resto de la ribera de la mar. 25:17 Y haré en ellos grandes venganzas con reprensiones de ira; y sabrán que yo soy Jehová, cuando diere mi venganza en ellos.
26:1 Y aconteció en el undécimo año, en el primero del mes, que fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 26:2 Hijo del hombre, por cuanto Tiro dijo sobre Jerusalem: Hala, quebrantada es la que era puerta de los pueblos: a mí se convirtió: seré llena, ella desierta: 26:3 Por tanto así dijo el Señor Jehová: He aquí que yo contra ti, o! Tiro; y haré subir contra tí muchas naciones, como la mar hace subir sus ondas. 26:4 Y disiparán los muros de Tiro, y destruirán sus torres, y sacaré de ella su polvo, y ponerla he en la altura de la piedra. 26:5 Tendedero de redes será en medio de la mar; porque yo he hablado, dijo el Señor Jehová; y será sequeada de las naciones. 26:6 Y sus hijas que están en el campo, serán muertas a cuchillo; y sabrán que yo soy Jehová. 26:7 Porque así dijo el Señor Jehová: He aquí que yo traigo contra Tiro a Nabucodonosor, rey de Babilonia, de la parte del aquilón, rey de reyes, con caballos, y carros, y caballeros, y compañías, y mucho pueblo. 26:8 Tus hijas que están en el campo, matará a cuchillo, y pondrá contra tí ingenios, y fundará contra tí baluarte, y afirmará contra tí escudo. 26:9 Y pondrá contra ella trabucos, contra tus muros, y tus torres destruirá con sus martillos. 26:10 Con la multitud de sus caballos te cubrirá el polvo de ellos: con el estruendo de los caballeros, y de las ruedas, y de los carros temblarán tus muros, cuando entrare por tus puertas como por portillos de ciudad destruida. 26:11 Con las uñas de sus caballos hollará todas tus calles; a tu pueblo pasará a cuchillo; y las estatuas de tu fortaleza descenderán a tierra. 26:12 Y robarán tus riquezas, y saquearán tus mercaderías, y destruirán tus muros; y tus casas preciosas destruirán; y tus piedras, y tu madera, y tu polvo pondrán en medio de las aguas. 26:13 Y haré cesar el estruendo de tus canciones, y el son de tus vihuelas no se oirá más. 26:14 Y te pondré como altura de piedra: tendedero de redes serás, ni nunca más serás edificada; porque yo Jehová he hablado, dijo el Señor Jehová. 26:15 Así dijo el Señor Jehová a Tiro: Ciertamente del estruendo de tu caida, cuando gritarán los heridos, cuando la matanza será hecha en medio de tí, las islas temblarán. 26:16 Y todos los príncipes de la mar descenderán de sus tronos, y quitarán sus mantos, y desnudarán sus ropas bordadas; vestirse han de espantos, sentarse han sobre la tierra, y espavorecerse han a cada momento, y estarán atónitos sobre tí. 26:17 Y levantarán sobre tí endechas, y dirán sobre tí: ¿Cómo pereciste, poblada en las mares, ciudad que fué alabada, que fué fuerte en la mar, ella y sus moradores que ponían su espanto a todos sus moradores? 26:18 Ahora se espavorecerán las islas el día de tu caida; y espantarse han de tu salida las islas que están en la mar. 26:19 Porque así dijo el Señor Jehová: Yo te tornaré ciudad asolada, como las ciudades que no se habitan: yo haré subir sobre tí el abismo, y las muchas aguas te cubrirán. 26:20 Y te haré descender con los que descienden al sepulcro, con el pueblo del siglo; y te pondré en lo más bajo de la tierra, como los desiertos antiguos, con los que descienden al sepulcro, porque nunca más seas poblada; y yo daré gloria en la tierra de los vivientes. 26:21 Yo te tornaré en nada, y no serás; y no serás buscada, y nunca más serás hallada, dijo el Señor Jehová.
27:1 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 27:2 Y tú, hijo del hombre, levanta endechas sobre Tiro. 27:3 Y dirás a Tiro, la que habita a los puertos de la mar, la mercadera de los pueblos, de muchas islas: Así dijo el Señor Jehová: Tiro, tú has dicho: Yo soy de perfecta hermosura: 27:4 En el corazón de las mares están tus términos: los que te edificaron, acabaron tu hermosura. 27:5 De hayas del monte Senir te fabricaron todas las tillas: tomaron cedros del Líbano para hacerte el mástil: 27:6 De castaños del Basán hicieron tus remos: compañía de Asirios hizo tus bancos de marfil de las islas de Quitim: 27:7 De fino lino bordado de Egipto fué tu cortina, para que te sirviese de vela: de cárdeno y grana de las islas de Elisa fué tu toldo. 27:8 Los moradores de Sidón y de Aruad fueron tus remeros: tus sabios, o! Tiro, estaban en tí, ellos fueron tus pilotos. 27:9 Los ancianos de Gebal y sus sabios repararon tus hendeduras: todas las galeras de la mar, y los remeros de ellas fueron en tí para negociar tus negocios. 27:10 Persas, y Lidos, y Africanos, fueron en tu ejército tus hombres de guerra: escudos y capacetes colgaron en tí: ellos te dieron tu honra. 27:11 Los hijos de Aruad con tu ejército estuvieron sobre tus muros al rededor, y los Pigmeos en tus torres: colgaron sus escudos sobre tus muros al derredor: ellos acabaron tu hermosura. 27:12 Társis tu mercadera, a causa de la multitud de todas riquezas en plata, hierro, estaño, y plomo, dió en tus ferias. 27:13 Grecia, Tubal, y Mesec, tus mercaderes, con hombres, y con vasos de metal dieron en tus ferias. 27:14 De la casa de Togorma, caballos, y caballeros, y mulos, dieron en tu mercado. 27:15 Los hijos de Dedán tus negociantes: muchas islas mercadería de tu mano: cuernos de marfil, y pavos te dieron en presente. 27:16 Siria tu mercadera por la multitud de tus hechuras con carbúnculos, granas, y vestidos bordados, y linos finos, y corales, y perlas, dió en tus ferias. 27:17 Judá, y la tierra de Israel, tus mercaderes con trigos, Minit, Pannag, y miel, y aceite, y triaca dieron en tu mercado. 27:18 Damasco tu mercadera por la multitud de tus hechuras, por la abundancia de todas riquezas, con vino de Holbón, y lana blanca. 27:19 Y Dan, y Grecia, y Mozel, dieron en tus ferias: hierro limpio, cañafístula, y caña aromática fué en tu mercado. 27:20 Dedán tu mercadera con paños preciosos para carros. 27:21 Arabia y todos los príncipes de Cedar mercaderes de tu mano en corderos, y carneros, y machos de cabrío, en estas cosas fueron tus mercaderes. 27:22 Los mercaderes de Sabá y de Reema fueron tus mercaderes con lo principal de toda especiería, y toda piedra preciosa, y oro, dieron en tus ferias. 27:23 Harán, y Canneh, y Edén: los mercaderes de Sabá, y Asiria, y Quelma, fueron en tu mercadería. 27:24 Estos fueron tus mercaderes en todas suertes de cosas: en mantos de cárdeno, y bordados, y en cajas de ropas preciosas, juntas con cordones, y en collares en tu negociación. 27:25 Las naos de Társis, tus cuadrillos fueron en tu negociación, y fuiste llena, y fuiste multiplicada en gran manera en medio de las mares. 27:26 En muchas aguas te trájeron tus remeros: viento solano te quebrantó en medio de las mares. 27:27 Tus riquezas, y tus mercaderías, y tu negociación, tus remeros, y tus pilotos, los reparadores de tus hendeduras, y los negociantes de tus negocios, y todos tus hombres de guerra que fueron en tí, y toda tu compañía que está en medio de tí, caerán en medio de las mares el día de tu caida. 27:28 Al estruendo de las voces de tus marineros temblarán los ejidos. 27:29 Y descenderán de sus naves todos los que toman remo: remeros, y todos los pilotos de la mar se pararán sobre la tierra: 27:30 Y harán oir su voz sobre tí, y gritarán amargamente, y echarán polvo sobre sus cabezas, y revolcarse han en la ceniza. 27:31 Y harán por tí calva, y ceñirse han de sacos, y endecharán por tí endechas amargas con amargura de alma. 27:32 Y levantarán sobre tí endechas en sus lamentaciones, y endecharán sobre tí: ¿Quién como Tiro, cortada en medio de la mar? 27:33 Cuando tus mercaderías salían de las mares, hartabas muchos pueblos: los reyes de la tierra enriqueciste con la multitud de tus riquezas, y de tus contrataciones. 27:34 En el tiempo que serás quebrantada de las mares, en los profundos de las aguas, tu contratación y toda tu compañía caerán en medio de tí. 27:35 Todos los moradores de las islas se maravillarán sobre tí, y sus reyes temblarán de temblor: turbarse han en sus rostros. 27:36 Los mercaderes en los pueblos silbarán sobre tí: conturbada fuiste, mas nunca más serás para siempre.
28:1 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 28:2 Hijo del hombre, dí al príncipe de Tiro: Así dijo el Señor Jehová: Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy Dios, en el asiento de Dios estoy sentado en medio de las mares, siendo tú hombre, y no Dios; y pusiste tu corazón como corazón de Dios: 28:3 He aquí que tú eres más sabio que Daniel: nada hay oculto que a tí sea oculto: 28:4 Con tu sabiduría, y con tu prudencia te has juntado riquezas, y has adquirido oro y plata en tus tesoros; 28:5 Con la multitud de sabiduría en tu contratación has multiplicado tus riquezas; y a causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazón. 28:6 Por tanto así dijo el Señor Jehová: Por cuanto pusiste tu corazón como corazón de Dios: 28:7 Por tanto he aquí que yo traigo sobre tí extraños, los fuertes de las naciones, que desvainarán sus espadas contra la hermosura de tu sabiduría, y ensuciarán tu resplandor. 28:8 En la sepultura te harán descender, y morirás de las muertes de los que mueren en medio de las mares. 28:9 ¿Hablarás delante de tu matador, diciendo: Yo soy Dios? Tú hombre serás, y no Dios, en la mano de tu matador. 28:10 De muertes de incircuncisos morirás por mano de extraños; porque yo he hablado, dijo el Señor Jehová. 28:11 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 28:12 Hijo del hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y decirle has: así dijo el Señor Jehová: Tú sellas la suma, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. 28:13 En Edén, en el huerto de Dios, estuviste: toda piedra preciosa fué tu vestidura: sardio, topacio, diamante, turquesa, ónix, y berilo, zafiro, carbúnculo, y esmeralda, y oro: las obras de tus atambores y de tus pífanos estuvieron apercibidas en tí el día que fuiste creado. 28:14 Tú, querubín grande, que cubre, y yo te puse: en el santo monte de Dios estuviste: en medio de piedras de fuego anduviste. 28:15 Acabado eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló maldad en tí. 28:16 A causa de la multitud de tu contratación fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; y yo te eché del monte de Dios, y te eché a mal de entre las piedras de fuego, o! querubín que cubre. 28:17 Enaltecióse tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu resplandor: yo te arrojaré por tierra: delante de los reyes te pondré para que miren en tí. 28:18 Con la multitud de tus maldades, y con la iniquidad de tu contratación ensuciaste tu santuario: yo pues saqué fuego de en medio de tí, el cual te consumió; y te puse en ceniza sobre la tierra en los ojos de todos los que te miran. 28:19 Todos los que te conocieron en los pueblos, se maravillarán sobre tí: conturbado fuiste, y nunca más serás para siempre. 28:20 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 28:21 Hijo del hombre, pon tu rostro sobre Sidón, y profetiza contra ella; 28:22 Y dirás: Así dijo el Señor Jehová: He aquí, yo contra tí, o! Sidón, y seré glorificado en medio de tí; y sabrán que yo soy Jehová, cuando hiciere en ella juicios, y me santificare en ella. 28:23 Y enviaré en ella pestilencia y sangre en sus plazas, y caerán muertos en medio de ella con espada contra ella al derredor: y sabrán que yo soy Jehová. 28:24 Y nunca más será a la casa de Israel espino que le punce, ni espino que le dé dolor, en todos los al derredores de los que los menosprecían; y sabrán que yo soy Jehová. 28:25 Así dijo el Señor Jehová: Cuando juntaré la casa de Israel de los pueblos entre los cuales están esparcidos, y en ellos me santificaré en los ojos de las gentes, habitarán sobre su tierra, la cual dí a mi siervo Jacob. 28:26 Y habitarán sobre ella seguros; y edificarán casas, y plantarán viñas, y habitarán confiadamente, cuando yo haré juicios en todos los que los saquéan en sus al derredores; y sabrán que yo soy Jehová su Dios.
29:1 En el año décimo, en el mes décimo, a los doce del mes, fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 29:2 Hijo del hombre, pon tu rostro contra Faraón rey de Egipto; y profetiza contra él, y contra todo Egipto. 29:3 Habla, y dí: Así dijo el Señor Jehová, He aquí, yo contra tí, Faraón, rey de Egipto, el gran dragón que duerme en medio de sus ríos, que dijo: mío es mi río, y yo me lo hice. 29:4 Yo pues pondré anzuelos en tus mejillas, y pegaré los peces de tus ríos a tus escamas, y yo te sacaré de en medio de tus ríos, y todos los peces de tus ríos saldrán pegados a tus escamas. 29:5 Y dejarte he en el desierto, a tí y a todos los peces de tus ríos: sobre la haz del campo caerás; no serás recogido, ni serás juntado: a las bestias de la tierra, y a las aves del cielo te he dado por comida. 29:6 Y sabrán todos los moradores de Egipto que yo soy Jehová: por cuanto fueron bordón de caña a la casa de Israel. 29:7 Cuando te tomaren con la mano, te quebrarás, y les romperás todo el hombro; y cuando se recostaren sobre tí, te quebrarás, y hacerles has parar todos los riñones. 29:8 Por tanto así dijo el Señor Jehová: He aquí que yo traigo contra tí espada, y talaré de tí hombres, y bestias. 29:9 Y la tierra de Egipto será asolada y desierta; y sabrán que yo soy Jehová; porque dijo: Mi río, y yo lo hice. 29:10 Por tanto he aquí yo contra tí, y a tus ríos; y pondré la tierra de Egipto en asolamientos de la soledad del desierto: desde la torre de Sevené, hasta el término de Etiopía. 29:11 No pasará por ella pié de hombre, ni pié de bestia pasará por ella, ni será habitada por cuarenta años. 29:12 Y pondré a la tierra de Egipto en soledad entre las tierras asoladas, y sus ciudades entre las ciudades destruidas serán asoladas por cuarenta años; y esparciré a Egipto entre las naciones, y aventarlos he por las tierras. 29:13 Porque así dijo el Señor Jehová: Al fin de cuarenta años juntaré a Egipto de los pueblos entre los cuales fueren esparcidos. 29:14 Y tornaré a traer los cautivos de Egipto: yo los tornaré a la tierra de Patures, a la tierra de su habitación; y allí serán reino bajo. 29:15 En comparación de los otros reinos será humilde, ni más se alzará sobre las naciones; porque yo los disminuiré para que no se enseñoreen en las naciones. 29:16 Y no será más a la casa de Israel por confianza, que haga acordar el pecado, mirando en pos de ellos; y sabrán que yo soy el Señor Jehová. 29:17 Y aconteció en el año veinte y siete, en el mes primero, al primero del mes, que fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 29:18 Hijo del hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, hizo servir a su ejército grande servidumbre contra Tiro: toda cabeza se descabelló, y todo hombro se peló; y ni para él ni para su ejército hubo paga de Tiro, por la servidumbre que sirvió contra ella. 29:19 Por tanto así dijo el Señor Jehová: He aquí que yo doy a Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; y él tomará su multitud, y despojará sus despojos, y robará su presa, y habrá paga para su ejército. 29:20 Por su trabajo con que sirvió en ella yo le he dado la tierra de Egipto; porque hicieron por mí, dijo el Señor Jehová. 29:21 En aquel tiempo haré reverdecer el cuerno a la casa de Israel, y yo te daré abertura de boca en medio de ellos; y sabrán que yo soy Jehová.
30:1 Y fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 30:2 Hijo del hombre, profetiza, y dí: Así dijo el Señor Jehová: Aullád, ¡ay del día! 30:3 Porque cerca está el día, que cerca está el día del Señor; día de nublado: día de las gentes será. 30:4 Y vendrá espada en Egipto, y habrá miedo en Etiopía, cuando caerán heridos en Egipto, y tomarán su multitud, y serán destruidos sus fundamentos. 30:5 Etiopía, y Libia, y Lidia, y todo el vulgo, y Cub, y los hijos de la tierra de la liga caerán con ellos a cuchillo. 30:6 Así dijo Jehová: También caerán los que sustentan a Egipto; y la altivez de su fortaleza caerá: desde la torre de Sevené caerán en él a cuchillo, dijo el Señor Jehová. 30:7 Y serán asolados entre las tierras asoladas; y sus ciudades serán entre las ciudades desiertas. 30:8 Y sabrán que yo soy Jehová, cuando yo pusiere fuego a Egipto, y fueren quebrantados todos sus ayudadores. 30:9 En aquel tiempo saldrán mensajeros de delante de mí en navíos a espantar a Etiopía la confiada; y tendrán espanto como en el día de Egipto; porque he aquí que viene. 30:10 Así dijo el Señor Jehová: Haré cesar la multitud de Egipto por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia: 30:11 El, y su pueblo con él, los más fuertes de las naciones serán traidos a destruir la tierra; y desvainarán sus espadas sobre Egipto; y henchirán la tierra de muertos. 30:12 Y secaré los ríos, y entregaré la tierra en mano de malos, y destruiré la tierra y su plentitud por mano de extranjeros: yo Jehová he hablado. 30:13 Así dijo el Señor Jehová: Y destruiré las imágenes, y haré cesar los ídolos de Mémfis, y no habrá más capitán de la tierra de Egipto, y pondré temor en la tierra de Egipto. 30:14 Y asolaré a Patures, y pondré fuego a Tafnes, y haré juicios en No. 30:15 Y derramaré mi ira sobre Pelusio, la fuerza de Egipto, y talaré la multitud de No. 30:16 Y pondré fuego a Egipto: Pelusio tendrá gran dolor, y No será rota, y Mémfis tendrá continas angustias. 30:17 Los mancebos de Heliópolis y de Pubasti caerán a cuchillo, y ellas irán en cautividad. 30:18 Y en Tafnes será prohibido el día, quebrantando yo allí las barras de Egipto; y allí cesará la soberbia de su fortaleza: nublado la cubrirá, y los moradores de sus aldeas irán en cautividad. 30:19 Y haré juicios en Egipto; y sabrán que yo soy Jehová. 30:20 Y aconteció en el año undécimo, en el mes primero, a los siete del mes, que fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 30:21 Hijo del hombre, yo he quebrantado el brazo de Faraón, rey de Egipto; y he aquí que no ha sido vendado, para que se le pongan medicinas, para que se lo ponga venda para ligarle, para esforzarle a que pueda tener espada. 30:22 Por tanto así dijo el Señor Jehová: He aquí que yo vengo a Faraón, rey de Egipto, y quebraré sus brazos fuertes; y quebrado es; y haré que la espada se le caiga de la mano. 30:23 Y esparciré entre las naciones a Egipto, y aventarlos he por las tierras. 30:24 Y fortificaré los brazos del rey de Babilonia, y daré mi espada en su mano; y quebraré los brazos de Faraón, y delante de él gemirá con gemidos de herido de muerte. 30:25 Y fortificaré los brazos del rey de Babilonia, y los brazos de Faraón caerán; y sabrán que yo soy Jehová, cuando yo diere mi espada en la mano del rey de Babilonia, y él la extendiere sobre la tierra de Egipto. 30:26 Y esparciré a Egipto entre las naciones, y aventarlos he por las tierras; y sabrán que yo soy Jehová.
31:1 Y aconteció en el año onceno, en el mes tercero, al primero del mes, que fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 31:2 Hijo del hombre, dí a Faraón, rey de Egipto, y a su pueblo: ¿A quién te compareste en tu grandeza? 31:3 He aquí el Asur, cedro en el Líbano, hermoso en ramas, y sombrío con sus ramos, y alto en grandeza, y su copa fué entre la espesura. 31:4 Las aguas le hicieron crecer, el abismo le encumbró: sus ríos iban al derredor de su pié, y a todos los árboles del campo enviaba sus corrientes. 31:5 Por tanto se encumbró su altura sobre todos los árboles del campo, y sus ramos se multiplicaron, y sus ramas se alongaron a causa de sus muchas aguas que enviaba. 31:6 En sus ramas hacían nido todas las aves del cielo, y debajo de sus ramas parían todas las bestias del campo, y a su sombra habitaban muchas naciones. 31:7 Hízose hermoso en su grandeza con la longura de sus ramas; porque su raíz estaba junto a las muchas aguas. 31:8 Los cedros no lo cubrieron en el huerto de Dios: hayas no fueron semejantes a sus ramas, ni castaños fueron semejantes a sus ramos: ningún árbol en el huerto de Dios fué semejante a él en su hermosura. 31:9 Yo le hice hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los árboles de Edén, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron envidia de él. 31:10 Por tanto así dijo el Señor Jehová: Por cuanto te encumbraste en altura, y puso su cumbre entre la espesura, y su corazón se elevó con su altura, 31:11 Yo le entregué en mano del fuerte de las gentes, él le tratará: por su impiedad le derribé. 31:12 Y extraños le cortarán, los fuertes de las naciones, y dejarlo han: sus ramas caerán sobre los montes, y por todos los valles, y por todos los arroyos de la tierra serán quebrados sus ramos; e irse han de su sombra todos los pueblos de la tierra, y dejarle han. 31:13 Sobre su ruina habitarán todas las aves del cielo, y sobre sus ramas estarán todas las bestias del campo. 31:14 Porque no se eleven en su altura todos los árboles de las aguas, ni pongan su cumbre entre las espesuras, ni en sus ramas se paren en su altura todos los que beben aguas; porque todos serán entregados a muerte, a la tierra baja, en medio de los hijos de los hombres, con los que descienden a la sepultura. 31:15 Así dijo el Señor Jehová: El día que descendió al infierno, hice hacer luto, hice cubrir por él el abismo, y detuve sus ríos; y las muchas aguas fueron detenidas; y al Líbano cubrí de tinieblas por él, y todos los árboles del campo se desmayaron. 31:16 Des estruendo de su caida hice temblar las naciones, cuando le hice descender al infierno con los que descienden a la sepultura; y todos los árboles de Edén escogidos, y los mejores del Líbano, todos los que beben aguas, tomaron consolación en la tierra baja. 31:17 También ellos descendieron con él al infierno con los muertos a cuchillo, los que fueron su brazo, los que estuvieron a su sombra en medio de las gentes. 31:18 ¿A quién pues te has comparado así en gloria y en grandeza entre los árboles de Edén? Serás pues derribado con los árboles de Edén en la tierra baja: entre los incircuncisos yacerás con los muertos a cuchillo. Este es Faraón y todo su pueblo, dijo el Señor Jehová.
32:1 Y aconteció en el año duodécimo, en el mes duodécimo, al primero del mes, que fué palabra de Jehová a mí, diciendo: 32:2 Hijo del hombre, levanta endechas sobre Faraón, rey de Egipto, y díle: A leoncillo de naciones eres semejante, y eres como la ballena en las mares: que sacabas tus ríos, y enturbiabas las aguas con tus piés, y hollabas sus riberas. 32:3 Así dijo el Señor Jehová: Yo extenderé sobre tí mi red con congregación de muchos pueblos, y hacerte han subir con mi red. 32:4 Y te dejaré en tierra: yo te echaré sobre la haz del campo, y haré que se asienten sobre tí todas las aves del cielo, y hartaré de tí las bestias de toda la tierra. 32:5 Y pondré tus carnes sobre los montes, y henchiré los valles de tu altura. 32:6 Y regaré la tierra donde tu nadas de tu sangre, hasta los montes, y los arroyos se henchirán de tí. 32:7 Y cuando te mataré cubriré los cielos; y haré entenebrecer sus estrellas: el sol cubriré con nublado, y la luna no hará resplandecer su luz. 32:8 Todas las lumbreras de luz haré entenebrecer en el cielo por tí, y pondré tinieblas sobre tu tierra, dijo el Señor Jehová. 32:9 Y entristeceré el corazón de muchos pueblos, cuando llevaré en las naciones tu quebrantamiento, por las tierras que no conociste. 32:10 Y haré atónitos sobre tí muchos pueblos; y sus reyes sobre tí tendrán horror grande, cuando haré resplandecer mi espada delante de sus rostros, y |