|
|
1 Tesalonicenses - 1 1 Tesalonicenses - 2 1 Tesalonicenses - 3 1 Tesalonicenses - 4 1 Tesalonicenses - 5
1:1 Pablo, y Silvano, y Timoteo, a la iglesia de los Tesalonicenses, que es en Dios el Padre, y en el Señor Jesu Cristo. Gracia a vosotros, y paz de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesu Cristo. 1:2 Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones: 1:3 Sin cesar acordándonos de vuestra obra de fé, y trabajo de amor, y paciencia de esperanza en el Señor nuestro Jesu Cristo, delante del Dios y Padre nuestro: 1:4 Sabiendo, hermanos, amados de Dios, vuestra elección; 1:5 Por cuanto nuestro evangelio no vino a vosotros en palabra solamente, mas también en potencia, y en el Espíritu Santo, y en muy cierta persuasión: como sabéis cuales fuimos entre vosotros por amor de vosotros. 1:6 Y vosotros fuisteis hechos imitadores de nosotros, y del Señor, recibiendo la palabra en mucha tribulación, con gozo del Espíritu Santo: 1:7 En tal manera que hayais sido ejemplo a todos los que han creido en Macedonia, y en Acaya. 1:8 Porque por vosotros ha resonado la palabra del Señor, no solo en Macedonia, y en Acaya, mas aun en todo lugar vuestra fé, que es en Dios, se ha extendido de tal manera que no tengamos necesidad de hablar nada. 1:9 Porque ellos cuentan de nosotros cual entrada tuvimos a vosotros; y de qué manera fuisteis convertidos de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero; 1:10 Y para esperar a su hijo de los cielos, al cual él levantó de los muertos, es a saber, Jesús, el cual nos libró de la ira que ha de venir.
2:1 Porque, hermanos, vosotros sabéis que nuestra entrada a vosotros no fué vana: 2:2 Mas aun, habiendo padecido ántes, y sido afrentados en Filipos, como vosotros sabéis, tuvimos confianza en el Dios nuestro para anunciaros el evangelio de Dios en medio de grande combate. 2:3 Porque nuestra exhortación no fué de error, ni de inmundicia, ni con engaño; 2:4 Sino que como hemos sido aprobados de Dios, para que se nos encargase el evangelio; así también hablamos, no como los que agradan a los hombres, sino a Dios, el cual prueba nuestros corazones. 2:5 Porque nunca nos servimos de palabras lisongeras, como vosotros sabéis, ni de pretexto de avaricia: Dios es testigo: 2:6 Ni de los hombres buscamos gloria, ni de vosotros, ni de otros; aunque podíamos seros de carga como apóstoles de Cristo. 2:7 Ántes fuimos blandos entre vosotros como nodriza, que acaricia a sus propios hijos: 2:8 De manera que, teniéndoos grande afecto, quisiéramos entregaros no solo el evangelio de Dios, mas aun nuestras propias almas; por cuanto nos erais muy caros. 2:9 Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga, que trabajando de noche y de día, por no ser gravosos a ninguno de vosotros, predicámos entre vosotros el evangelio de Dios. 2:10 Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, y justa, y irreprensiblemente nos portábamos entre vosotros que creisteis: 2:11 Como también sabéis, de qué manera exhortábamos y confortábamos y protestábamos a cada uno de vosotros, como un padre a sus propios hijos. 2:12 Que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria. 2:13 Por lo cual también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, de que en recibiendo de nosotros la palabra de Dios, la que oisteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, mas (como a la verdad lo es) como palabra de Dios, que también obra eficazmente en vosotros los que creeis. 2:14 Porque vosotros, hermanos, habéis sido imitadores en Cristo Jesús de las iglesias de Dios que están en Judea: que habéis padecido también vosotros las mismas cosas de los de vuestra propia nación, como también ellos de los Judíos: 2:15 Los cuales mataron así al Señor Jesús como a sus mismos profetas, y a nosotros nos han perseguido; y no son agradables a Dios, y a todos los hombres son enemigos: 2:16 Impidiéndonos para que no hablemos a los Gentiles a fin de que sean salvos; para henchir la medida de sus pecados siempre; porque la ira los ha alcanzado hasta el cabo. 2:17 Mas, hermanos, nosotros privados de vosotros por un poco de tiempo, de la vista, no empero del corazón, hicimos mayor diligencia, con mucho deseo, para ver vuestro rostro. 2:18 Por lo cual quisimos venir a vosotros, yo Pablo a la verdad, una vez y dos; mas nos estorbó Satanás. 2:19 Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me glorie? ¿no lo sois pues vosotros delante del Señor nuestro Jesu Cristo en su venida? 2:20 Que vosotros sois en verdad nuestra gloria y gozo.
3:1 Por lo cual no lo pudiendo ya más sufrir, acordámos de quedarnos solos en Aténas; 3:2 Y enviamos a Timoteo, nuestro hermano, y ministro de Dios, y ayudador nuestro en el evangelio de Cristo, a confirmaros y a exhortaros en cuanto a vuestra fé; 3:3 Para que nadie se conmueva en estas tribulaciones; porque vosotros sabéis que nosotros somos puestos para esto. 3:4 Que aun estando con vosotros os predecíamos que habíamos de pasar tribulaciones, como ha acontecido, y lo sabéis. 3:5 Por lo cual también yo no lo pudiendo ya más aguantar, envié a reconocer vuestra fé, temiendo que no os haya tentado de algún modo el tentador, y que nuestro trabajo haya sido en vano. 3:6 Empero volviendo ahora de vosotros a nosotros Timoteo, y trayéndonos las buenas nuevas de vuestra fé y caridad; y que siempre tenéis buena memoria de nosotros, deseando ardientemente vernos, como también nosotros a vosotros: 3:7 En ello, hermanos, recibímos consolación de vosotros en toda nuestra aflicción y aprieto, por causa de vuestra fé; 3:8 Porque ahora vivimos nosotros, si vosotros estáis firmes en el Señor. 3:9 Por lo cual ¿qué hacimiento de gracias podremos dar a Dios otra vez por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios; 3:10 Orando de noche y de día con grande instancia, que veamos vuestro rostro, y que cumplamos lo que falta a vuestra fé? 3:11 Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y el Señor nuestro Jesu Cristo encamine nuestro viaje a vosotros. 3:12 Y el Señor os haga crecer y abundar en amor los unos para con los otros, y para con todos, así como también nosotros para con vosotros. 3:13 Para que sean confirmados vuestros corazones en la santidad irreprensibles delante del Dios y Padre nuestro, en la venida del Señor nuestro Jesu Cristo con todos sus santos.
4:1 Resta, pues, hermanos, que os roguemos y exhortemos en el Señor Jesús, que de la manera que recibisteis de nosotros de como debéis andar, y agradar a Dios, así abundéis más y más. 4:2 Porque ya sabéis qué mandamientos os dimos por el Señor Jesús. 4:3 Porque la voluntad de Dios es esta, a saber, vuestra santificación; que os apartéis de fornicación. 4:4 Que cada uno de vosotros sepa tener su propio vaso en santificación y honor; 4:5 No con afecto de concupiscencia, como los Gentiles que no conocen a Dios: 4:6 Que ninguno agravie, ni defraude en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os habémos dicho y protestado. 4:7 Pues no nos ha llamado Dios para vivir en inmundicia, sino en santidad. 4:8 Así que el que nos menosprecia, no menosprecia a hombre, sino a Dios, el cual también nos dió su Espíritu Santo. 4:9 Empero, acerca del amor fraternal no habéis menester que os escriba; porque vosotros habéis aprendido de Dios que os améis los unos a los otros. 4:10 Y a la verdad lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda la Macedonia. Os rogamos, empero, hermanos, que vayais creciendo más y más; 4:11 Y que procuréis estar quietos, y hacer vuestros propios negocios; y que obréis con vuestras manos de la manera que os habemos mandado; 4:12 Y que andéis honestamente para con los de afuera; y que nada de ninguno hayais menester. 4:13 Tampoco, hermanos, queremos que estéis en ignorancia acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 4:14 Pues si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús. 4:15 Porque os decimos esto en palabra del Señor, que nosotros que vivimos, que habemos quedado hasta la venida del Señor, no seremos delanteros a los que durmieron ya. 4:16 Porque el mismo Señor con algazara, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán los primeros. 4:17 Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire; y así estaremos siempre con el Señor. 4:18 Por tanto consoláos los unos a los otros en estas palabras.
5:1 Empero acerca de los tiempos y de los momentos, no tenéis, hermanos, necesidad de que yo os escriba: 5:2 Porque vosotros sabéis perfectamente, que el día del Señor, como ladrón en la noche, así vendrá. 5:3 Que cuando dirán: Paz y seguridad: entónces vendrá sobre ellos destrucción de repente, como los dolores del parto sobre la mujer preñada; y no escaparán. 5:4 Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os agarre como ladrón. 5:5 Porque todos vosotros sois hijos de la luz, e hijos del día: no somos hijos de la noche, ni hijos de las tinieblas. 5:6 Así, pues, no durmamos como los demás; ántes velemos y seamos sobrios. 5:7 Porque los que duermen, de noche duermen; y los que están borrachos, de noche están borrachos. 5:8 Mas nosotros, que somos hijos del día, seamos sobrios, vistiéndonos de la coraza de fé, y de amor, y por almete de la esperanza de salud. 5:9 Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salud por medio de nuestro Señor Jesu Cristo: 5:10 El cual murió por nosotros; para que, o que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. 5:11 Por lo cual consoláos los unos a los otros, y edificáos uno a otro, así como lo hacéis. 5:12 Y, os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; 5:13 Y que los tengáis en la mayor estima, amándolos a causa de su obra: tenéd paz entre vosotros mismos. 5:14 Os exhortamos, pues, hermanos, que amonestéis a los que andan desordenadamente, que consoléis a los de poco ánimo, que soportéis a los flacos, que seais sufridos para con todos. 5:15 Mirád que ninguno dé a otro mal por mal; ántes seguíd siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos. 5:16 Estád siempre gozosos. 5:17 Orád sin cesar. 5:18 En todo dad gracias; porque esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús acerca de vosotros. 5:19 No apaguéis el Espíritu. 5:20 No menospreciéis las profecías. 5:21 Examinádlo todo: retenéd lo que fuere bueno. 5:22 Apartáos de toda apariencia de mal. 5:23 Y el mismo Dios de paz os santifique cabalmente; y que todo vuestro espíritu, y alma y cuerpo sean guardados irreprensibles para la venida del Señor nuestro Jesu Cristo. 5:24 Fiel es el que os ha llamado, el cual también lo hará. 5:25 Hermanos, orád por nosotros. 5:26 Saludád a todos los hermanos con beso santo. 5:27 Conjúroos por el Señor, que esta carta sea leida a todos los santos hermanos. 5:28 La gracia de nuestro Señor Jesu Cristo sea con vosotros. Amén. La primera carta a los Tesalonicenses fué escrita de Aténas.
índice de biblia
Libros del Tiempo Final - Página de Inicio
direcciones recomendadas a la sección inglesa de esta pagina web [Cosmic Conflict] [Universal System of forced Worship] [finding Peace within] [is the Virgin Mary dead or alive] [Healthful Living] [invitation to Bible Studies] [is there Death after Life] [illuminati-666] [donations] [Explanations & Commitment] [High Points of the New Age] [Love & Passion of Christ] [New Age Adventures] [Principles and Doctrines] [probably a New Age Bible] [New Age Bible Versions] [Health without Prescription Drugs] [Great Pyramid Upper Passage - Home]
.
|